1 Corintios 13:13, El amor es más que todo

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” (1 Corintios 13:13).

La fe y la esperanza son dos virtudes de las cuales no podemos prescindir. Por la fe podemos vivir con una actitud de esperanza, de confianza, de seguridad y de acción.

La fe es la fuerza que nos mueve. La esperanza es una aliada importante para lograr nuestros objetivos. Para alcanzar nuestras metas. Para lograr niveles de desarrollo personal y de madurez en la vida.

Sin embargo, y pese a que estás dos virtudes son tan importantes para nuestras vidas, hay una virtud que sobre pasa en valor a éstas dos. La virtud del amor.

El amor, es superior porque permite que el ser humano se eleve hasta lo más alto de la cúspide del desarrollo personal. Quien ama, ha entendido la esencia del cristianismo, de la relación con Dios y del misterio divino.

Se puede hacer muchas cosas, se puede tener fe, se puede tener esperanza, pero si todo estos no está acompañado de amor, entonces no se ha entendido nada.

El amor, no sólo es una disposición del corazón, sino también de la mente. El amor es un acto racional que se proyecta hacia uno mismo y hacia los demás.

Quien ama ha superado toda limitación de la carne. Quien ama está en otro nivel. Un paso adelante. Tiene manejo de la situación. No está sujeto a las circunstancias. Es maduro, es fuerte, es objetivo, es líder, es una inspiración.

El amor embellece a la persona, la hace más agradable, más inspiradora.

 

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