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Comentario de 2 Reyes 23:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 2 Reyes 23:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

Entonces el rey mandó reunir. Deu 31:28; 2Sa 6:1; 2Cr 29:20; 2Cr 30:2; 2Cr 34:29, 2Cr 34:30-33.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Josías hace que el libro sea leido en una solemne asamblea, 2Re 23:1-2.

Renueva el pacto con el Señor, 2Re 23:3.

Destruye la idolatría, 2Re 23:4-14.

Quema los huesos de hombres muertos sobre el altar de Bet-el, 2Re 23:15-20.

Celebra la más solemne pascua, 2Re 23:21-23.

Hace desaparecer a los encantadores y a todo tipo de abominación, 2Re 23:24-25.

El juicio final de Dios sobre Judá, 2Re 23:26-28.

Josiah, provoca a Faraón Necao, y es muerto en Meguido, 2Re 23:29-30.

Joacaz, reina en su lugar, es hecho prisionero por el Faraón y pone por rey a Joacim, 2Re 23:31-35.

El reinado malo de Joacim, 2Re 23:36-37.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

todos los ancianos: Podemos comparar la gran reunión que organizó Jehú de profetas y sacerdotes falsos de Baal, como anticipo de su gran «sacrificio» (2Re 10:18-31).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Josías renueva la alianza (23:1-3).
1 El rey hizo reunir junto a él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén, 2 y subió luego a la casa de Yahvé con todos los hombres de Judá y todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño hasta el más grande; y leyó delante de ellos todas las palabras del libro de la alianza que se había encontrado en la casa de Yahvé. 3 Estaba el rey en pie junto a la columna; e hizo alianza con Yahvé, de seguir a Yahvé y guardar sus mandamientos, sus preceptos y sus leyes, con todo su corazón y toda su alma, poniendo por obra las palabras de esta alianza escritas en el libro. Todo el pueblo confirmó esta alianza.

Con el fin de conjurar la amenaza que pesaba sobre su pueblo, reunió Josías junto a sí a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén (1Sa 30:26; 2Sa 19:12). Juntó después a todos los habitantes de la capital y a muchos de provincias, a los que leyó el libro de la alianza (Deu 5:3; Deu 28:69). Nuestro texto menciona a los profetas, de que no se habla en el lugar paralelo de 2Cr 34:30, que cita a los levitas. Durante la lectura estaba el rey de pie junto a una columna, de las dos que se levantaban delante del templo (2Cr 11:14; 1Re 7:15-22). Una vez terminada la lectura del libro, renovó la alianza (karat haberith, Exo 24:8) en nombre propio y de todo el pueblo.

Medidas de reforma en Jerusalén (Exo 23:4-14).
4 El rey mandó al sumo sacerdote, Helcías; a los sacerdotes de segundo orden y a los que hacían la guardia a la puerta, que sacaran del templo de Yahvé todos los enseres que habían sido hechos para Baal, para Asera y para toda la milicia del cielo, y los quemó fuera de Jerusalén, en el valle de Cedrón, e hizo llevar las cenizas a Betel. 5 Expulsó a los sacerdotes de los ídolos, puestos por los reyes de Judá para quemar perfumes en los altos, en las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén; a los que ofrecían perfumes a Baal, al Sol, a la Luna, al Zodíaco y a toda la milicia de los cielos. 6Sacó a “Asera” fuera de la casa de Yahvé, fuera de Jerusalén, al valle de Cedrón, y la quemó allí, reduciéndola a ceniza, que hizo arrojar a la sepultura común del pueblo. 7 Derribó los lugares de prostitución idolátrica del templo de Yahvé, donde las mujeres tejían tiendas para “Asera.” 8 Hizo venir de las ciudades de Judá a todos los sacerdotes, profanó los altos donde los sacerdotes quemaban perfumes, desde Gueba hasta Berseba; derribó los altos de los sátiros que había delante de la puerta del gobernador Josué, a mano izquierda de la puerta de la ciudad. 9 Sin embargo, los sacerdotes de los altos no subían al altar de Yahvé en Jerusalén, pero comían panes ácimos con sus hermanos. 10 El rey profanó el Tofet del valle de los hijos de Hinón, para que nadie hiciera pasar a su hijo o su hija por el fuego en honor de Moloc. 11Hizo desaparecer de la entrada de la casa de Yahvé los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol, cerca de la habitación del camarero Natanmelec, en el atrio. Quemó los carros del sol, 12 demolió los altares que había en la terraza de la cámara alta de Ajaz, que habían alzado los reyes de Judá, y los altares que había hecho Manases en los dos atrios de la casa de Yahvé; y después de destrozarlos y quitarlos de allí, arrojó el polvo al valle de Cedrón. 13 Profanó el rey los altos que había al oriente de Jerusalén, al mediodía del monte de los Olivos, que Salomón, rey de Israel, había erigido a Astarté, la abominación de los sidonios; a Gamos, la abominación de los moabitas, y a Milcom, la abominación de los amonitas. 14 Destrozó los cipos, derribó las “aseras” y llenó los lugares donde estaban de huesos humanos.

La obra de la purificación del templo fue confiada al sumo sacerdote Helcías, al que le seguía en dignidad, y a los custodios de las puertas (Exo 12:10; Exo 22:4; Exo 25:18). Fueron sacados del templo todos los enseres que habían servido para el culto de los ídolos, quemándolos en el torrente Cedrón y llevando a Betel sus cenizas. Ignoramos el porqué de esta última medida; el santuario de Betel será también destruido. Expulsó a los ministros (kemarim, Ose 10:5; Sof 1:4) de los ídolos y a los que rendían culto a las divinidades astrales (Deu 17:3). Las mazzaloth, habitaciones (del babilonio mazzalat), son la morada de los dioses, designando especialmente los signos del Zodíaco. La Ashera, que representaba a la diosa Astarté (Deu 16:21), fue reducida a cenizas, que se arrojaron en la fosa común (Jer 26:23) del cementerio de “los hijos del pueblo,”
Las habitaciones que ocupaban los mancebos que se prostituían (Deu 23:18-19; 1Re 14:24; quedeshim) fueron derribadas.
Siendo la unidad del santuario una ley fundamental deuteronómica (c.12), obligóse a todos los sacerdotes (kohanim) de Yahvé que estaban al servicio de los santuarios edificados en los altos (1Re 3:2) a concentrarse en Jerusalén. Con la mención de Gueba (1Re 15:22) y de Bersabé (1Re 19:3) señala el autor los límites norte y sur de Judá. Entre los santuarios demolidos figura el de las puertas (Shearim), que algunos exegetas cambian en “santuario de los machos cabríos” (se irim), llamado así por estar la divinidad representada bajo la forma de estos animales (Lev 17:7; 2Cr 11:15). No sabemos quién era el Josué de que habla el texto ni dónde se levantaba este santuario. Pudo levantarse junto a una de las puertas del oriente y parte meridional de la ciudad donde ejercían su poder los sátiros (Isa 13:21; Isa 34:14). En contra de Deu 18:6-8, a los sacerdotes de los lugares altos, sus colegas de Jerusalén no les autorizaron el ejercicio de sus funciones sacerdotales en el templo, permitiéndoles solamente comer los panes ácimos en la fiesta de Pascua (Exo 12:15; Deu 16:3-4). Parece que se les permitió comer de la carne de los sacrificios reservada a los sacerdotes (Lev 6:9; Lev 10:12). El quemadero (Tofet), en el valle de Hinnón, donde se sacrificaban los niños (Jer 7:31-32; Jer 19:6; Jer 19:11; Jer 19:14; 2Re 16:3; 2Re 21:6), fue profanado. El dios al que se sacrificaban es llamado Moloc (Lev 18:21) en todas las versiones, mientras que en el texto masorético recibe las vocales de boshet, ignominia. Entre los cananeos y fenicios era llamado Milk. El valle de Hinnón corre al este y sur de Jerusalén, juntándose con el Cedrón cerca de la fuente de En-Roguel. Es Hinnón el prototipo de la Gehenna. Acabó también Josías con el culto solar, aludiendo a los carros y caballos del sol, que se utilizaban en las fiestas y procesiones en honor del dios Sol. Los reyes de Judá guardaban en establos especiales estos caballos y carros, de los que cuidaba Natánmelec. Para estos cultos astrales había levantado Ajaz altares sobre las terrazas (Lev 19:13). Los santuarios en honor de los falsos dioses levantados por Salomón en torno a Jerusalén (1Re 11:5-7-33) fueron derribados. Todas las estatuas y asheras fueron quemadas, esparciendo huesos humanos por encima del lugar que ocuparon, con lo cual se profanaba de manera definitiva aquellos lugares (Num 19:11ss). El elenco de ídolos, santuarios, altares y objetos de culto dan una idea de la situación religiosa a que había descendido el reino de Judá. La acción de Ezequías fue parcial (Num 18:4).

Desaparecen los santuarios provinciales (Num 23:15-20).
15 Derribó también el altar de Betel, el alto que había hecho Jeroboam, hijo de Nabat, que había hecho pecar a Israel; destrozó sus piedras y las redujo a polvo, y quemó la”asera.” 16 Cuando Josías se volvía de allí, vio los sepulcros que había en la montaña, y mandó sacar de ellos los huesos y los quemó sobre el altar, profanándolo conforme a la palabra de Yahvé pronunciada por el hombre de Dios que había anunciado esto. 17 γ preguntó: “¿Qué monumento es aquel que veo allí?” Los habitantes de la ciudad le respondieron: “Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Judá y anunció estas cosas que tú has hecho con el altar de Betel,” i” Entonces dijo él: “Dejadle en paz. Que nadie remueva sus huesos.” Así se conservaron intactos sus huesos, juntos con los del profeta que procedía de Samaría. 19 Josías hizo también desaparecer todos los templos de los altos de las ciudades de Samaría, que habían hecho los reyes de Israel para irritar a Yahvé; hizo con ellos enteramente como había hecho con Betel. 20 Inmoló sobre los altares a todos los sacerdotes de los altos que había allí, y quemó huesos humanos en el sitio donde habían sido elevados. Después se volvió a Jerusalén.

El santuario de Betel (1Re 12:32-33) desapareció, siendo reducido a cenizas. Esta incursión a Betel prueba que era débil la influencia asiría sobre la parte meridional del reino de Israel. De regreso vio Josías unos sepulcros; mandó sacar de ellos huesos humanos, que quemó sobre el altar, profanándolo (1Re 12:33; 1Re 12:13-32)-Respetó, en cambio, los huesos de los dos profetas de que habla el texto mencionado,

Celebración de la pascua (1Re 23:21-23).
21 Luego mandó Josías a todo el pueblo: “Celebradla pascua en honor de Yahvé, vuestro Dios, como está escrito en el libro de esta alianza.” 22Ninguna pascua semejante a ésta se había celebrado desde el tiempo en que los jueces juzgaban a Israel ni durante todo el tiempo de los reyes de Israel y de los reyes de Judá. 23 El año dieciocho del reinado de Josías se celebró esta pascua en honor de Yahvé en Jerusalén.

Con grandes fiestas y regocijos celebróse la pascua (2Cr 35:1-17). Todo Judá tomó parte en la fiesta de Jerusalén, lo que no había acontecido desde tiempos antiquísimos (Jos 5:10). Hasta entonces celebrábase la pascua en la intimidad de las familias, conforme a Exo 12:7; pero en esta ocasión se cumple el texto de Deu 16:5-6, según el cual “sólo en el lugar que Yahvé, tu Dios, elija. sacrificarás la pascua.”

Elogios a Josías (Deu 23:24-28).
24 Además, hizo Josías desaparecer a los evocadores de los espíritus y a los adivinos, los “terafim,” los ídolos y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para poner por obra las palabras de la Ley escritas en el libro que el sacerdote Helcías había encontrado en la casa de Yahvé. 25Antes de Josías no hubo rey que como él volviera a Yahvé con todo su corazón, y con toda su alma, y con todas sus fuerzas, conforme a toda la Ley de Moisés; y después de él no le ha habido tampoco semejante. 26Pero, con todo, no desistió Yahvé del ardor de su gran cólera, encendida contra Judá por todo lo que había hecho Manases para irritarle. 27Yahvé dijo: “Quitaré también de mi presencia a Judá, como lo he hecho con Israel, y rechazaré a esta ciudad de Jerusalén, que yo había elegido, y la casa de que yo dije: Allí estará mi nombre.” 28EL resto de los hechos de Josías, cuanto hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

Acabó Josías con los evocadores de espíritus y adivinos que protegía Manases (Deu 21:6), y que la Ley reprueba (Deu 18:11). Los terafim, o dioses lares (Gen 31:19; Gen 31:34-35), los ídolos y las abominaciones fueron extirpados de todo el territorio de Judá.

Muerte de Josías (Gen 23:29-30).
29 En su tiempo, el faraón Necao, rey de Egipto, subió contra el rey de Asiría hacia el río Eufrates. El rey Josías le salió al paso, y el faraón le mató en Megiddo en cuanto le vio. 30 Sus servidores le llevaron muerto en el carro, trayéndolo de Megiddo a Jerusalén, y le sepultaron en su sepulcro. El pueblo tomó a Joacaz, hijo de Josías, y le ungió rey en lugar de su padre.

En julio del año 612, Nínive fue conquistada por asalto; sus habitantes, pasados a filo de espada, y “la ciudad, reducida a un montón de ruinas,” como dice la crónica de Gadd 1. Su último rey, As-suruballit (611-609), reinó en Harrán, esperando la ayuda de su aliado, Egipto. El año 610, Umman-Manda, al mando de escitas y babilonios, barrió esta sombra de poderío. El ejército egipcio, acaudillado por Necao II (609-594), llega con retraso en ayuda del rey asirio, tratando de recuperar Harrán. La tardanza en llegar debióse a que a su paso por Palestina salióle al encuentro Josías con la intención de cerrarle el paso, presentándole batalla. Ignoramos el porqué Josías se opuso al ejército egipcio, cuando anteriormente autorizó el de Psamético. Necao marchaba hacia el Eufrates para enfrentarse contra Nabopolasar, rey de Babilonia. Quizá por esto le salió al paso Josías, tratando de congraciarse con el nuevo imperio triunfante de Babilonia. Atravesando Josías todo el territorio de Samaría aprovechando la debilidad y decadencia de Asiría, llegó a Megiddo, en donde esperó a Necao, al que atacó. Al poco de empezar el combate, Josías cayó herido por una flecha disparada por arqueros egipcios. Necao II siguió su marcha hacia el Eufrates, en cuyas orillas se desarrolló la famosa batalla de Karkemish. La muerte de Josías apagó en labios de Judá los cantos de alegría por la caída de Nínive (Nahum 1:2-3:13).

Joacaz y Joaquín, reyes de Judá (23:31-37).
31Veintitrés años tenía Joacaz cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremías de Libna. 32 Hizo el mal a los ojos de Yahvé, enteramente como lo habían hecho sus padres. 33 El faraón Necao le encadenó en Ribla, en tierra de Jamat, y le destronó, e impuso a las gentes de la tierra una contribución de cien talentos de plata y un talento de oro. 34 El faraón Necao puso por rey a Eliaquim, hijo de Josías, en lugar de Josías, su padre, y le mudó el nombre, poniéndole el de Joaquim. Cogió a Joacaz y lo llevó a Egipto, donde murió. 35Joaquim entregó al faraón la plata y el oro; mas para reunir este dinero, según la imposición del faraón, hubo de sacarlo al pueblo, determinando lo que cada uno había de dar para entregarlo al faraón Necao. 36Veinticinco años tenía Joaquim cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Sebida, hija de Pedaya, de Ruma. 37Hizo el mal a los ojos de Yahvé, enteramente como lo habían hecho sus padres.

El pueblo lloró la muerte ignominiosa de su rey (Jer 22:10) en manos de Necao. El mismo Jeremías dedicó una endecha a la derrota de los egipcios en Karkemish (Jer c.46). De estos lamentos quedan vestigios en la literatura apocalíptica, que habla del día “de Armageddón.” A la muerte de Josías subió al trono su segundo hijo, Joacaz (609), llamado también Salum (Jer 22:11). De regreso Necao II del Eufrates detúvose en Ribla, en tierras de Hamat, por considerar a Siria y Palestina como herencia recibida de Asiría. Joacaz fue llamado por Necao II a Ribla, desde donde, después de cargarlo de cadenas, fue enviado prisionero a Egipto, donde murió al poco tiempo. Al país impuso un tributo de cien talentos de plata y uno de oro (Jer 15:19-20; Jer 18:14-15; 1Re 9:14). Fue tan corto su reinado, que Jeremías ni siquiera lo menciona (Jer 1:1). La muerte violenta de Josías desencadenó una reacción antiyahvista por no haber salvado Yahvé al piadoso monarca y autor de la reforma que lleva su nombre. ¿Para qué confiar en Yahvé, argumentaba el pueblo, si abandona incluso a sus mejores servidores? El movimiento fue capitaneado por el rey y el elemento oficial.
En lugar de Joacaz nombró Necao II a Eliaquim, al que, en señal de sujeción al monarca egipcio, le cambió el nombre en Joaquim (609-593). No es fácil determinar el porqué impuso Necao al rey de Judá un nombre en cuya composición entra el de Yahvé. ¿Fue acaso para congraciarse con el partido yahvista? Entre ambos monarcas existieron relaciones amistosas. Joaquim pagó la contribución que impuso Necao, para lo cual gravó al país, principalmente a los campesinos (Jer 22:13-19), con muchos impuestos. Por su parte, Necao correspondió a la lealtad de su vasallo dándole pruebas de buena voluntad; a una indicación de Joaquim entregó Necio II al profeta Uría, que se había refugiado en Egipto (Jer 26:22).
La conducta religiosa de Joaquim es enjuiciada severamente por el autor sagrado, pudiéndose contar en el número de los últimos reyes de Judá que prepararon la hecatombe final (Jer 24:3-9).

Fuente: Biblia Comentada

La renovación del pacto. Josías reunió representantes de todo el pueblo para una lectura pública del libro. Originalmente los ancianos (1) eran los jefes de familias de Israel, pero hacia el final de la monarquía puede ser que el término se utilizaba para cualquier líder civico. El establecimiento religioso lo representaban los sacerdotes y los profetas (2). Ahora se refiere al libro como el libro del pacto porque al leer el contenido el rey y el pueblo renovaron su dedicación a las palabras de este pacto escritas en este libro (3). A los requisitos de este pacto también se les llama los mandamientos, testimonios y estatutos de Jehovah, palabras que se utilizan muy seguido en Deut. (por ej. Deut. 6:17) para describir las leyes del pacto que Dios hizo con Israel en Sinaí. En resumen, Josías presidió sobre lo que fue nada menos que una cere monia de renovación del pacto de Moisés. Se puso de pie junto a la columna (3), el lugar donde tradicionalmente se paraban los reyes de Judá cuando se les ungía como reyes (2 Rey. 11:14). La posición proba blemente significaba que representaba un papel doble: el de líder y compañero del pueblo del pacto (ver 2 Rey. 11:17).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

23.1, 2 Para mayor información acerca de la importancia y operación del templo, véanse 1 Reyes 5-8 y 2 Crónicas 2-7.23.4-8 Cuando Josías se dio cuenta del terrible estado de la vida espiritual de Judá, tomó medidas al respecto. No basta con decir que creemos en lo que es correcto, debemos responder con hechos y hacer lo que la fe requiere. Esto es lo que Santiago estaba enfatizando cuando escribió «la fe sin obras es muerta» (Jam 2:20). Esto significa que actuemos en casa, en la escuela, en el trabajo y en la iglesia de acuerdo a nuestra fe. Hablar simplemente de la obediencia no es suficiente.23.6 El abominable ídolo de Asera, era un ídolo que el malvado rey Manasés había instalado en el templo de Dios (21.7). Muy a menudo Asera es identificada como la diosa del mar y la amante de Baal. Era la diosa principal de los cananeos. En su culto se glorificaba el sexo y la guerra, y era acompañado de prostitución masculina.23.11 Estos caballos eran usados en procesiones en honor al sol.23.13 El monte de la destrucción es también llamado el monte de los Olivos. Se le llamó «de la destrucción» porque se había vuelto un punto favorito para construir santuarios paganos. Salomón construyó un templo pagano y otros reyes construyeron lugares de idolatría allí. Pero reyes buenos como Ezequías y Josías destruyeron esos centros de adoración pagana. En los tiempos del Nuevo Testamento, Jesús a menudo se sentó en el monte de los Olivos y enseñó a sus discípulos acerca de servir sólo a Dios (Mat 24:3). Para mayor información sobre Astoret, Quemos y Moloc, véase la nota a 1Ki 11:5-8.23.16-18 Las profecías mencionadas en este pasaje aparecen en 1Ki 13:20-32.23.21-23 Cuando Josías volvió a descubrir la Pascua en el libro del pacto, ordenó a todo el mundo que observara las ceremonias exactamente como estaban escritas. Esta festividad de la Pascua debió haberse celebrado todos los años como recordatorio de la liberación de toda nación de su esclavitud en Egipto (Exodo 12), pero no se observó durante muchos años. Como consecuencia, «no había sido hecha tal Pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Judá». Es un malentendido común que Dios está en contra de la celebración, y que quiere quitarnos toda la diversión de nuestra vida. En realidad, Dios quiere que tengamos vida en abundancia (Joh 10:10) y aquellos que lo aman tienen todo para celebrarlo.23.25 Josías es recordado como el rey más obediente de Judá. Su obediencia siguió este patrón: (1) reconoció el pecado, (2) eliminó las prácticas pecaminosas y (3) atacó las causas del pecado. Este enfoque para tratar el pecado sigue siendo efectivo en la actualidad. No sólo debemos quitar las acciones pecaminosas, debemos eliminar sus causas: aquellas situaciones, relaciones, rutinas y patrones de vida que nos llevan a la puerta de la tentación.23.25 Tanto Josías como Ezequías (18.5) son alabados por su reverencia a Dios. Se dice que Ezequías fue el que más confió en Dios (fe), mientras que se dice que Josías fue el que más siguió la ley de Dios (obediencia). Podemos seguir sus ejemplos a través de nuestra confianza en Dios y nuestras acciones de obediencia.23.29 El Faraón Necao de Egipto estaba marchando a través de Judá para ir a Asiria. Egipto y Asiria se habían aliado para luchar contra Babilonia, que representaba la amenaza de convertirse en la potencia mundial dominante. Josías pudo haber pensado que ambas naciones se volverían en contra de él después de luchar con Babilonia, así que trató de detener al ejército egipcio para que no marchara por su tierra. Pero Josías fue muerto, su ejército derrotado y la nación de Judá llegó a ser vasalla de Egipto (609 a.C.). Un relato más detallado de esta historia se encuentra en 2Ch 35:20-25. JOSIASJosías nunca conoció a su bisabuelo Ezequías, sin embargo, se parecían en muchas cosas. Ambos tuvieron una relación personal y cercana con Dios. Ambos fueron reformistas apasionados, pues se esforzaron con valentía para guiar al pueblo nuevamente a Dios. Ambos fueron luces brillantes de obediencia a Dios en medio de reyes con conciencias oscurecidas, que parecían inclinados a superarse entre sí en desobediencia y maldad.A pesar de que el padre y el abuelo de Josías fueron muy malvados, su vida es un ejemplo de la disposición de Dios de proporcionar una guía actual a aquellos que se proponen ser obedientes. A corta edad, Josías ya entendía que había una enfermedad espiritual en su tierra. Los ídolos crecían en el campo con mayor rapidez que los cultivos. En un sentido, Josías comenzó a buscar a Dios al destruir y limpiar todo lo que descubría que no pertenecía a la adoración del Dios verdadero. En el proceso, fue redescubierta la Palabra de Dios. Las intenciones del rey y el poder de la revelación escrita de Dios se unieron.Cuando el libro de la Ley de Dios fue leído a Josías, se impresionó, asustó y humilló. Se dio cuenta de la gran distancia que existía entre sus esfuerzos para guiar al pueblo hacia Dios y las expectativas de El para su nación escogida. Se sintió abrumado por la santidad de Dios e inmediatamente trató de exponer a su pueblo a esa santidad. El pueblo sí respondió, pero la Biblia aclara que su adoración renovada a Dios nació en gran manera del respeto que sentían por Josías y no por un entendimiento personal de su propia culpabilidad ante Dios.¿Cómo describiría usted su relación con Dios? ¿Se basan acaso sus débiles esfuerzos de santidad, mayormente en un deseo de «seguir» a un líder agradable o a la opinión popular? ¿O está como Josías, profundamente humillado por la Palabra de Dios, al darse cuenta de la gran distancia que existe entre su vida y la clase de vida que Dios espera, reconociendo su profunda necesidad de ser limpio y renovado por El? La obediencia humilde agrada a Dios. Las buenas intenciones, aun las reformas no son suficientes. Debe permitir que la Palabra de Dios lo humille y cambie su vida.Puntos fuertes y logros :– Rey de Judá– Buscó y se abrió a Dios– Fue un reformador como su bisabuelo Ezequías– Limpió el templo y avivó la obediencia a las leyes de DiosDebilidades y errores :– Se involucró en un conflicto militar contra el cual fue advertidoLecciones de su vida :– Dios responde constantemente a aquellos de corazón arrepentido y humillado– Incluso las arrolladoras reformas externas tienen un valor que perdura muy poco si no hay cambios en las vidas de las personasDatos generales :– Dónde: Jerusalén– Ocupación: Decimosexto rey de Judá (reino del sur)– Familiares: Padre: Amón. Madre: Jedida. Hijo: Joacaz– Contemporáneos: Jeremías, Hulda, Hilcías, SofoníasVersículo clave :»No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual» (2Ki 23:25).La historia de Josías se relata en 2 Reyes 21.24-23.30; 2 Crónicas 33.25-35.26. También se le menciona en Jer 1:1-3; Jer 22:11, Jer 22:18. 23.31-34 El pueblo designó a Joacaz, uno de los hijos de Josías, para ser el siguiente rey de Judá. Pero Necao no estuvo contento con esa elección, y desterró a Joacaz a Egipto, donde murió. Necao entonces designó a Eliaquim, otro hijo de Josías, rey de Judá, cambiando su nombre a Joacim. Este no fue más que un gobernador títere. En 605 a.C. Egipto fue derrotado por Babilonia. Judá entonces se convirtió en vasallo de Babilonia (24.1).23.36, 37 Si bien Josías siguió a Dios, Joacim, su hijo, fue malvado. Mató al profeta Urías (Jer 26:20-23) y fue deshonesto, ambicioso e injusto con el pueblo (Jer 22:13-19). Joacim también se rebeló contra Babilonia, cambiando su alianza a Egipto. Esto demostró ser un error crucial. Nabucodonosor aplastó la rebelión de Joacim y lo llevó a Babilonia (2Ch 36:6), pero a la larga se le permitió regresar a Jerusalén, donde murió. La Biblia no registra la causa de su muerte.23.37 Muchos buenos reyes tuvieron hijos que no siguieron a Dios. Quizás fue por negligencia, preocupación por asuntos políticos y militares, o porque estos reyes delegaron la educación religiosa de sus hijos a otros. Sin duda, muchos de los hijos simplemente se rebelaron a la forma en que fueron criados. Ser un padre de creencias firmes no garantiza que sus hijos aprenderán sus convicciones. Se debe enseñar a los hijos acerca de la fe y los padres no deben atreverse a dejar esta tarea en manos de otros. Asegúrese de que usted practica, explica y enseña lo que predica.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 1471 2Cr 34:29

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

[6] Los pobres que no podían costearse sepulcro se enterraban en Tofet, en el valle Cedrón.[7] Del ídolo Astarté.[9] Lev 21, 17-22.[13] 1 Re 11, 7.

Fuente: Notas Torres Amat