Biblia

Comentario de 2 Reyes 25:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 2 Reyes 25:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Y aconteció el 10 del mes décimo del noveno año de su reinado que Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejército contra Jerusalén. Luego acamparon contra ella y construyeron muros de asedio contra ella en derredor.

Año 590 a.C.

A los nueve años. 2Cr 36:17-21; Jer 34:2, Jer 34:3-6; Jer 39:1-10; Jer 52:4, Jer 52:5-11; Eze 24:1, Eze 24:2-14.

Nabucodonosor. 2Re 24:1, 2Re 24:10; 1Cr 6:15; Jer 27:8; Jer 32:28; Jer 43:10; Jer 51:34; Eze 26:7; Dan 4:1-18.

la sitió. Isa 29:3; Jer 32:24; Eze 4:1-8; Eze 21:22-24; Luc 19:43, Luc 19:44.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Jerusalén es sitiada, 2Re 25:1-3.

Sedequías es derrotado, sus hijos son muertos, y le son sacados sus ojos, 2Re 25:4-7.

Nabuzaradán deja a los pobres para que labren la tierra, los demás son llevados en cautiverio, 2Re 25:8-12;

son saqueados y llevados lejos los tesoros, 2Re 25:13-17.

Los nobles son asesinados en Ribla, 2Re 25:18-21.

Gedalías, gobierna sobre los que quedan, siendo después asesinado, y los que quedaron huyen a Egipto, 2Re 25:22-26.

Evil-Merodac honra a Joaquín en su corte, 2Re 25:27-30.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Año undécimo: El sitio de Jerusalén duró casi dos años (v. 2Re 25:1). Una comparación con otros textos del AT. otorgan la información que sigue, la que habla sobre los últimos días de Jerusalén: Los babilonios derriban los muros de Jerusalén y la pelea de Sedequías (vv. 2Re 25:3-7Jer 39:2-7Jer 52:6-11); la captura de Jerusalén y de sus ciudadanos (vv. 2Re 25:8-12Jer 39:8-10Jer 52:12-162Cr 36:19); el saqueo de la ciudad (vv. 2Re 25:13-17Jer 52:17-232Cr 36:18); la ejecución de los oficiales y la deportación de los ciudadanos (vv. 2Re 25:18-21Jer 52:24-302Cr 36:172Cr 36:202Cr 36:21) con el perdón para Jeremías (Jer 39:11-14).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

LEVANTÓ TORRES CONTRA ELLA. El sitio contra Jerusalén comenzó en 588 a.C. y duró dieciocho meses (vv. 2Re 25:1-3). Se describen sus calamidades en Lam 2:20-21; Lam 4:3-20; Lam 5:2-15; Eze 5:10. Una tercera parte del pueblo murió de hambre y pestilencia, mientras que otra tercera parte cayó a espada (Eze 5:12; véanse también Jer 38:17-19; Jer 39:1; Jer 52:4; Eze 24:1-2).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

Sitio de Jerusalén (25:1-7).
1El año noveno del remado de Sedecías, el día diez del mes décimo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejército contra Jerusalén, acampó ante ella, y levantaron contra ella ingenios en derredor. 2La ciudad estuvo cercada hasta el año undécimo del reinado de Sedecías. 3 El día nueve del cuarto mes del año undécimo de Sedecías era grande el hambre en la ciudad y no había ya pan para la gente del pueblo. 4 Entonces abrieron brecha en la ciudad, y toda la gente de guerra huyó de noche por el camino de la puerta entre los muros, cerca del jardín del rey, mientras los caldeos tenían cercada la ciudad. Los huidos tomaron el camino del Araba; 5 pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y le dio alcance en los llanos de Jericó, y todo su ejército se dispersó, dejándole. 6Apresaron al rey y le llevaron al rey de Babilonia, a Ribla, y le sentenciaron. 7 Los hijos de Sedecías fueron degollados en su presencia; a Sedecías le sacaron los ojos, y, cargado de cadenas de bronce, le llevaron a Babilonia.

Nabucodonosor quiso acabar con las veleidades de Judá cortando definitivamente sus contactos con Egipto. Al aparecer el rey Psamético en Palestina el año 590, algunos judíos enroláronse en su ejército. Los falsos profetas anunciaban el ocaso de Babilonia y el encumbramiento de Egipto (Jer 27:29); Sedecías, a pesar de haber jurado fidelidad a Nabucodonosor, dejóse arrastrar por la corriente filoegipcia. Ofra, el sucesor de Psamético, inició las hostilidades. Pero Nabucodonosor le salió al encuentro en Ribla, dividiendo su ejército en dos cuerpos: uno en dirección a Tiro, y otro, que capitaneaba el mismo monarca, apuntando hacia Judá (Eze 21:2455). A su paso, las ciudades de Judá cayeron en su poder, menos Laquis, Azeca y Jerusalén (Jer 34:7). En las cartas de Laquis, de que hemos hablado, se reflejan los estertores de estas ciudades, resto del que fue reino de Judá. A principios del año 588, las tropas de Nabucodonosor presentáronse ante Jerusalén, estrechándola con el cerco. Sedecías llamó en su auxilio al ejército egipcio. No se hizo sordo Ofra a estos gritos de socorro, mandando su ejército a Palestina y comenzando por invadir la Sefela (Jer 21:1ss; Eze 30:20). Temiendo Nabucodonosor ser apresado entre dos fuegos, levantó el cerco de Jerusalén para cortar el avance egipcio. Aquel contratiempo del rey de Babilonia envalentonó a los del partido filoegipcio, de Jerusalén, que encarce laron a Jeremías, culpándole de traidor y derrotista (Jer c.37). Sedecías fue a consultarle secretamente el futuro de la ciudad, a lo que respondió el profeta: “Volverán los caldeos a combatir esta ciudad, Y la tomarán y la incendiarán” (Jer 37:7). En efecto, los egipcios huyeron ante las tropas de Nabucodonosor (Eze 30:2055), que volvieron a reunirse en torno a Jerusalén. El hambre comenzó a hacer su aparición en la ciudad. Λ los dieciocho meses de sitio abrióse una brecha en el muro septentrional, por donde los soldados de Babilonia penetraron en el interior. Sedéelas huyó de noche por la puerta que había en el muro del sudeste del Ofel, tomando el camino de Araba hacia el valle del Jordán (Jer 52:7; Jer 39:2-4; Deu 1:1-7). Los soldados sitiadores alcanzaron a los fugitivos en las estepas de Jericó (Jos 4:13). A Sedecías condujéronle cautivo a Ribla (Jos 23:33), en donde, después de haber presenciado el asesinato de sus hijos, el mismo Nabucodonosor, en castigo de sus traiciones, le arrancó los ojos (Jer 39:6-7; Jer 52:10-11). Después, cargado de cadenas de bronce, mandó Nabucodonosor que fuera llevado a Babilonia a fin de que muriera en un rincón de alguna cárcel de la capital. Era el mes de agosto del año 587.

Saqueo de Jerusalén (Jer 25:8-17).
8 El día séptimo del quinto mes – era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia -, Nebuzardán, jefe de la guardia, servidor del rey de Babilonia, entró en Jerusalén, 9 quemó el templo de Yahvé, el palacio real y todas las casas de Jerusalén. 10 Todo el ejército de los caldeos, que estaba con el jefe de la guardia, demolió las murallas que rodeaban a Jerusalén. 11 Nebuzardán, jefe de la guardia, llevó cautivos a los que habían quedado en la ciudad, de los que se rindieron al rey de Babilonia, y al resto de la gente, 12 fuera de algunos pobres que dejó, como viñadores y labradores. 13 Los caldeos rompieron las columnas de bronce que había en la casa de Yahvé, las basas, el mar de bronce que había en la casa de Yahvé, y se llevaron el bronce a Babilonia. 14 Cogieron los ceniceros, las tenazas, las palas, los cuchillos, las tazas y todos los utensilios de bronce con que se hacía el servicio. 15 El jefe de la guardia cogió también los braseros y las copas y todo cuanto era de oro y cuanto era de plata. 16 Las dos columnas, el mar, las basas que Salomón había hecho para la casa de Yahvé; todos los utensilios de bronce tenían un peso incalculable. 17 La altura de una columna era de dieciocho codos, y tenía encima un capitel de bronce de tres codos de altura, y en derredor del capitel había trenzados y granadas, todo de bronce; y lo mismo la otra columna.

Nebuzardán fue el encargado de saquear metódicamente la ciudad. Emoezó por prender fuego al templo y principales edificios. Los soldados abrieron diversas brechas en las murallas de la ciudad, que en gran parte permanecieron en pie (Neh 6:15). Todos los habitantes, exceptuando a algunos agricultores y viñadores, fueron llevados cautivos a Babilonia. Todo lo que quedó en pie en el templo después del incendio fue destruido y demolido; las columnas de bronce (Jer 27:19; 1Re 1:7; 1Re 1:15-22), las basas (1Re 7:27-39) y el mar de bronce (1Re 7:23-26) corrieron esta suerte. Todos los utensilios de valor fueron requisados y llevados a Babilonia. De los objetos de oro y plata se hizo cargo Nebuzardán (Jer 52:15-24).

Castigo de los culpables (Jer 25:18-21).
18El jefe de la guardia cogió a Sarayas, el sumo sacerdote; a Sofonías, el segundo sacerdote, y a los tres guardias del atrio; 19 y de la ciudad, a un eunuco, que tenía a sus órdenes la gente de guerra; a cinco hombres de los consejeros del rey, que fueron encontrados en la ciudad; al secretario del jefe del ejército encargado del alistamiento y a sesenta más del pueblo que se hallaban en la ciudad. 20 Nebuzardán, jefe de la guardia, los cogió y los llevó a Ribla, al rey de Babilonia. 21 El rey de Babilonia les dio muerte en Ribla, en tierra de Jamat. Así fue llevado cautivo Judá lejos de su tierra.

Judá fue llevado cautivo lejos de su tierra. En Palestina quedaba solamente “un resto” (Jer 40:11), un reducido número (Jer 42:2). Judá parecía un desierto (Jer 44:22; Eze 33:28); por todas partes veíanse ruinas (Jer 45:4). Dios había castigado con la humillación del destierro la infidelidad de su pueblo.

Godolías, prefecto (Jer 25:22-26).
22 Nabucodonosor puso el resto del pueblo que quedaba en la tierra bajo el gobierno de Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safan. 23 Cuando los jefes de las tropas supieron, ellos y sus hombres, que Godolías había sido puesto por el rey de Babilonia como gobernador del territorio, vinieron a Godolías, a Misfa, Ismael, hijo de Netanía; Jojanán, hijo de Careaj; Sarayas, hijo de Tanjumet, de Neftoa, y Jazanía, hijo de un macateo, con sus gentes. 24 Godolías les juró a ellos y a sus hombres, diciéndoles: “No temáis nada de parte de los caldeos; quedaos en la tierra, servid al rey de Babilonia, y os irá bien.” 25 Pero el séptimo mes, Ismael, hijo de Netanía, hijo de Elisama, de sangre real, vino acompañado de diez hombres, e hirieron mor-talmente a Godolías, así como a los judíos y caldeos que estaban con él en Misfa. 26 Entonces todo el pueblo, pequeños y grandes, los jefes y sus tropas, se levantaron y se fueron a Egipto por temor de los caldeos.

Al frente de los pocos que habían quedado en Judá puso Nabucodonosor a Godolías por prefecto. Este nombre figura en un sello encontrado en Tell el-Duweir, como perteneciente al maestro de palacio en tiempos de Sedecías, cargo que pudo ejercer Godolías 1. Era éste un hombre bueno, prudente, amigo de Jeremías, generoso, que acogía a todos amablemente, dándoles saludables consejos. Estableció su residencia en Misfa (v.24), con Jeremías por consejero (Jer 39:11-15; Jer 40:1-6). Cierto Ismael, de estirpe real, sobornado por los amonitas, asesinó al prefecto y a todos los caldeos que estaban con él. Jeremías relata largamente este lamentable episodio (40:14-41:16). Por temor a represalias, el pueblo emigró a Egipto (Jer 42:17-18), arrastrando por la fuerza al profeta Jeremías (Jer 42:1-43:7). De esta manera desaparecía de Palestina aun el resto que había dejado Nabucodonosor.

Joaquín, fuera de la prisión (25:27-30).
27 El año treinta y siete de la cautividad de Joaquín, rey de Judá, el día veintisiete del duodécimo mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, el año primero de su reinado, alzó la cabeza de Joaquín, rey de Judá, y le sacó de la prisión. 28 Le habló con benevolencia, y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que con él estaban en Babilonia. 29 Le hizo quitar sus vestidos de preso, y ya siempre comió a su mesa todo el tiempo de su vida. 30 El rey proveyó constantemente a su mantenimiento todo el tiempo de su vida.

Estos versos se encuentran en Jer 52:31-34. Quiso Nabucodonosor vengar la muerte de Godolías enviando a Palestina un contingente militar que devastara el país y deportara a los que allí quedasen (Jer 52:30). Para reemplazarlos no se mandaron colonos de Babilonia; el país permaneció mucho tiempo abandonado, desierto, penetrando poco a poco en él los pueblos circunvecinos de los amonitas, árabes y edomitas. Los judíos fieles volvían sus ojos hacia la ciudad de Jerusalén, adonde acudían, según sus posibilidades, para orar y ofrecer sacrificios (Jer 41:4-5).
Pero el pueblo de Judá comía el pan del exilio, llorando su desgracia junto a los sauces de los ríos de Babilonia, acordándose de Sión (Sal 137:155). Dios los había arrojado de su heredad, de su presencia, a causa de sus muchos pecados. El exilio será una buena ocasión para que Israel reflexione sobre las causas de su desgracia y expíe su pecado con una sincera penitencia. Para el pueblo de Judá era también el exilio una pena medicinal. En Babilonia, Joaquín dejaba atrás los barrotes de la prisión y era admitido por Evil Merodac (561-559) en su mesa durante todo el tiempo de su vida. Los honores reales que se reconocen en él anuncian la gloria y la restauración judía (Jer 52:32-33). Dios no olvidaba a su pueblo, mostrándose fiel a su mucha misericordia aun en los momentos que le azotaba.

1 En cuanto a los tributos, dícese en el mencionado documento que Ezequías pagó treinta talentos de oro y ochocientos de plata,” lo que puede explicarse o bien por una exageración del vencedor o porque el valor del talento babilonio difería del hebreo. Véase texto en Pritchard, 287-288; Parrot, 39. Estos hechos están avalados por otros relatos más cortos y menos solemnes. Un toro de Nínive lleva esta inscripción: “Devasté el gran distrito e Juda y sometí a su rey, Ezequías (Ha-sa-qi-a-a), el dominador y orgulloso.” Otro texto Procedente de Nebí Yunus dice: “Devasté el gran distrito de Judá y puse los lazos de mi yueo sobre Ezequías, su rey” (Pritchard, 288; Parrot, 39).
2 “Construí – escribe – contra él (Ezequías) torres y castigaba a cualquiera que salía por la grande puerta de su ciudad. Las ciudades que había devastado las separé de su país y las entregué a Mi-ti-in-ti, rey de Azoto; a Padi-i, rey de Acarón, y a Ismien, rey de Gaza. Ezequías. me hizo llegar, más tarde, a Nínive, mi villa señorial: treinta talentos de oro, ochocientos talentos de plata, piedras preciosas., armas de guerra en gran número, con sus hijas, mujeres de palacio, cantores y cantoras. Envió sus mensajeros para entregar el tributo y hacer acto de obediencia” (Pritchard, 288; Parrot, 37-38).
3 Según De Vaux, se trata de un mismo acontecimiento narrado con otros detalles; tenemos, dice, dos relatos paralelos, dos maneras distintas de contar el mismo hecho (2 Re 18:17-19:9; 19:8-37). Esta opinión es compartida por A. Lods, Bible du Centenaire 2Re 18:13, nota.; H. Haag, La campagne de Sénnachérib contre Jérusalem en 701: RB 58 (1951) 348-359; A. Parrot, l.c. En el texto se mencionan dos embajadas enviadas por Senaquerib, una con mensaje a Ezequías (18:19-25), y una arenga al pueblo (18:26-34). Por este motivo, Juan le Moyne (Les deux Ambassades de Sennachérb a Jérusalem: “Mélanges Robert,” 149-153) niega exista homogeneidad en la sección 18:17-19:9. En efecto, en la primera embajada, Jerusalén no se halla cercada por el enemigo; en la segunda, sí (v.30). Como hemos insinuado, hay autores que distinguen en todo este relato dos campañas distintas: una que tuvo lugar durante el año 701 (18:13-16) y otra posterior al año 693 (18:1755). Basan sus argumentos (Dhorme: RB [1910] 512; W. F. Albright: “Basor,” 130 [1953] 8ss) en que el rey Taraca (Taharqa), faraón de la XXV dinastía (2Re 19:9), empezó solamente a reinar en 690, siendo un niño de nueve años en 701.
4 A. Dupont-Sommer, Les Araméens (París 1949); ídem, L’Ostracon ararnéen d’Assur: “Syria,” 24 (1944) 24-61. 2 Más detalles sobre esta campaña pueden verse en P. Dhorme, Le Pays biblique et l’Assyrie (París 1911); J. Plessis, Babylone et la Bible: DBS 789-794; Parrot, Nínive et l’Ancien Testament 40-45.
1 Pliníq, Hist. Nat 23:7: San Jerónimo, In h: PL 24:398.
2 “Biblical Researches,” vol.1 (1856) 13955.
3 Damos su traducción, incluyendo entre paréntesis las palabras que faltan en el texto a causa de haberse roto la piedra en varios pedazos en el momento de arrancarla de su lugar: “(lín.1; acabada) la perforación. Y ésta fue la historia de la perforación: mientras (los excavadores alzaban; 2) el pico el uno contra el otro y mientras quedaban todavía tres codo para excavar, se oyó la voz de un hombre que lia (3) maba a otro, porque había una hendidura en la roca de la derecha y de la (izquierda). Y en el día de la (4) perforación los mineros picaban uno contra otro, pico contra pico, y comenzó a correr (5) el agua de la fuente a la piscina (en un recorrido) de mil doscientos codos. Y cien (6) codos era la altura sobre la cabeza del minero” (D. Diringer, Le Iscrizioni anticoebraiche Palestinesi [ renze 1934] 81-110; H. Michaud, Sur la pierre et l’argile [París-Neuchátel 1958] 64-73/’
1 En cuanto a su rey, dice el prisma Β: “Abdi-Milkuti, que ante mis armas había huido al medio del mar, le pesqué fuera de él como a un pez, cortándole la cabeza” (Pritchard, 291) A este hecho hace referencia Amos al dirigirse a las mujeres de Samaría, diciendo: «vienen sobre vosotras días en que os levantarán con bicheros, y a vuestros descendientes con harpones” (4:2). En Sidón recibió el homenaje de los reyes siro-palestinenses, de Tiro (Baalu), de Judá (Me-na-si-i = Menasés), de Edom, Moab, Gaza, Acarón (pritchard, 291).
1 En un tiempo debió de estar colocado en el interior o sobre el arca de la alianza, entre los querubines, conforme a una costumbre existente entre los egipcios y los hititas, según la cual los documentos importantes, profanos y religiosos, se colocaban delante de los dioses para que los santificasen y consagrasen con su presencia. Así procedió Tutmosis con el relato de sus hazañas en Megiddo. Sobre todo poníanse bajo la protección de los dioses los textos legislativos. Hammurabi puso su famoso código en el templo de Marduk, en Babilonia y otros muchos santuarios.
2 S. A. Fríes, Die Gesetzschrift des Kónigs Josia (Leipzig 1903); E. Naville, La décou» verte de la Loi sous Josias (París 1910); J. Coppens, Le reforme de Josias. L’objet de la reforme de Josias et la loi trouvée par Helcias: ETL 5 (1928) 581-588.
1 J. Gadd, The Fall of Niniveh. The newly discovered Babylonian Chonicle, no. 21, 901, Jn the British Museum (Londres 1923); Pritchard, 304-305.
1 A. Vaccari, Le lettere de Lachis: Β 20 (1939) 180-199; R. De Vaux, Le ostraha de Lakhis: RB 48 (1939) 181-206; H. Michaud, Lc., 75-103. Para la campaña de Nabucodo-nosor en Palestina, véase A. Parrot, Babylone et V’Anden Testament (París 1956); D. J· Wiseman, Chronicles of Chaldean Kings (626-366) B.C Jirf the Britfsh Museum (Londres 1956) Pritqhard, 303-307.
1. R. De Vaux, Le Sceau de Godolias. Maíire du palais: RB 45 (1936) 96-102; Michaud l-c., 104-109.

Fuente: Biblia Comentada

nueve años. Respondiendo a la rebelión de Sedequías (2Re 24:20), Nabucodonosor envió a todo su ejército a poner sitio a Jerusalén. El sitio comenzó en el año noveno del reinado de Sedequías, enero de 588 a.C. Las «torres contra ella alrededor» eran quizá torres de madera más altas que las murallas de la ciudad, quizás un terraplén que rodeaba la ciudad.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— año noveno… décimo mes: Es decir, el día 10 de diciembre del 589 a. C.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

25.1 Judá fue invadida por los babilonios tres veces (24.1; 24.10; 25.1), al igual que Israel fue invadido por los asirios en tres ocasiones. Una vez más, Dios mostró su misericordia frente al castigo merecido al dar al pueblo repetidas oportunidades para que se arrepintiera.CAUTIVERIO DE JUDAEl mal penetró en Judá y la ira de Dios estalló en contra de su pueblo rebelde. Babilonia conquistó Asiria y llegó a ser la nueva potencia mundial. El ejército babilónico marchó en Jerusalén, quemó el templo, demolió las grandes murallas de la ciudad y llevó al pueblo en cautiverio.25.13 El mar de bronce era usado para contener el enorme depósito de agua para el lavamiento ritual de los sacerdotes. El mar de bronce, las columnas de bronce y las basas eran de tanto valor que fueron rotas y llevadas a Babilonia.25.21 Judá, al igual que Israel, fue infiel a Dios. Dios, como lo había advertido, permitió que Judá fuera destruida y llevada en cautiverio (Deuteronomio 28). El libro de Lamentaciones registra el sufrimiento del profeta Jeremías al ver a Jerusalén destruida.25.22 En lugar del rey (Sedequías), que había sido deportado a Babilonia, Nabucodonosor designó un gobernador (Gedalías) el que administraría fielmente las políticas babilónicas.25.22-30 Esta historia ilustra cómo se fue la última esperanza que tenía Israel de recuperar su tierra, aun sus oficiales del ejército (que ahora eran guerrilleros rebeldes) habían huido. El reino terrenal de Judá fue totalmente demolido, pero a través de los profetas Ezequiel y Daniel, que también estaban cautivos, Dios pudo mantener su reino espiritual en los corazones de muchos de los exilados.25.27 El rey Evil-merodac, hijo de Nabucodonosor, llegó a ser rey del Imperio Babilónico en 562 a.C., veinticuatro años después del comienzo del cautiverio, y treinta y siete años después de que Joaquín había sido sacado de Jerusalén. El nuevo rey trató a Joaquín con bondad, hasta le permitió comer en su mesa (25.29). Más tarde, Evil-merodac fue muerto en un complot planeado hecho por su cuñado, Nergal-sarezer, que lo sucedió en el trono.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 1630 Jer 39:1

b 1631 Eze 24:1

c 1632 2Re 24:1; Jer 27:8; Jer 32:28; Jer 43:10; Eze 26:7; Dan 4:1

d 1633 2Cr 36:17; Jer 34:2

e 1634 Isa 29:3; Jer 32:2; Jer 37:11; Jer 52:4; Eze 4:2; Eze 21:22

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

El cerco final de Jerusalén comenzó en enero de 588 y duró un año y medio.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

→ §232.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

empalizadas… Heb. dayeq. Se refiere a obras de ingeniería topográfica para el asedio: muros, trincheras, terraplén que aseguraban que nadie entrara ni saliera de la ciudad durante la guerra.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

Lit., contra

Fuente: La Biblia de las Américas

Heb. Dayeq. Se refiere a obras para el asedio: empalizadas, muros, trincherasque aseguraban que nadie entrara ni saliera de la ciudad durante la guerra.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

[=] *Jer 39:1

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana

[13] La gran concha usada para las abluciones en el templo.[18] Que ejercía las funciones del sumo sacerdote en caso de enfermedad de éste.[26] Jer 38, 2-17; 40, 9; 41; 43.[28] Para hacer más majestuosa su corte. Jue 1, 7.

Fuente: Notas Torres Amat