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Comentario de 1 Crónicas 1:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 1 Crónicas 1:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Adán, Set, Enós,

Set. Gén 4:25, Gén 4:26; Gén 5:3, Gén 5:8; Luc 3:38.

Enós. Gén 5:9-11; Luc 3:38.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El linaje de Adam hasta Noé, 1Cr 1:1-4.

Los hijos de Japhet, 1Cr 1:5-7.

Los hijos de Cam, 1Cr 1:8-16.

Los hijos de Sem, 1Cr 1:17-23.

El linaje de Sem hasta Abraham, 1Cr 1:24-28.

Los hijos de Ismael, 1Cr 1:29-31.

Los hijos de Cetura, 1Cr 1:32-33.

La posteridad de Abraham por Esaú, 1Cr 1:34-37.

Los hijos de Seir, 1Cr 1:38-42.

Los reyes de Edom, 1Cr 1:43-50.

Los jefes de Edom, 1Cr 1:51-54.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

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EL PRIMER LIBRO DE CRÓNICAS ES UNA HISTORIA INSPIRADORA. AL ESCRIBIR después del cautiverio, el autor buscó inspirar al remanente con su extraordinaria herencia espiritual. Convenientemente, el libro se centra en David. No sólo fue el gran rey de Israel, sino uno de los líderes espirituales más grandes de esa nación. Cuando se transformó en rey, una de sus primeras prioridades fue establecer la adoración de Dios como el centro de la vida nacional de Israel. En medio de una gran celebración, David trajo el arca del pacto a Jerusalén y designó a los sacerdotes para que ministrasen de continuo delante del arca (caps. 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43). Sus acciones demostraron su intención de que todo Israel «diera a Jehová la honra debida a su nombre» (1Cr 16:29). Este era el extraordinario legado espiritual de Israel: la verdadera adoración del Dios vivo.

Es evidente que las Crónicas son el resultado de un proceso de compilación. El cronista utilizó los libros de Samuel y de los Reyes prácticamente para la mitad de la narración. Además, las genealogías al comienzo del libro se derivan en gran parte del Pentateuco. El compilador incluso cita algunas de las fuentes, entre las cuales se encuentran los registros genealógicos de las diversas tribus (1Cr 7:9, 1Cr 7:40), el libro de los Reyes de Israel (1Cr 9:1) y los libros de Samuel, Natán y Gad (1Cr 29:29).

Una serie de relatos en el libro de Crónicas hace un paralelo entre los libros de Samuel y de los Reyes. El hecho de que estos relatos no coincidan palabra por palabra llevó a algunos eruditos a asumir que el cronista no se preocupó de la exactitud de las citas, o que los autores de todos los libros se inspiraron en otra fuente común. En cualquier caso, la inspiración y autoridad del primer libro de Crónicas no está en discusión. Al escribir acerca de los mismos eventos, el compilador del primer libro de Crónicas simplemente enfatizó una perspectiva diferente a la de los autores de los libros de Samuel y de los Reyes. La sinóptica de los Evangelios trabaja de la misma forma. Cada Evangelio presenta algunas de las mismas historias de Jesús en diferentes formas. Cada una nos proporciona nuevos detalles y una nueva perspectiva del evento.

Los diferentes énfasis explican muchas de las diferencias entre las narraciones de Crónicas y Samuel. Algunas de las otras aparentes contradicciones, especialmente en materia de ortografía y números, se pueden explicar como un descuido al copiar y transmitir el texto. Los números al parecer se escribieron en anotaciones que podrían confundirse fácilmente y la mayoría de las divergencias entre Crónicas y Samuel se pueden justificar de esta manera. En muchos casos, las divergencias son sólo aparentes y se sugieren formas apropiadas para armonizarlas. En cualquier caso, ninguna de ellas amenaza la inspiración e infalibilidad del texto original.

Al escribir aproximadamente cuando los israelitas retornaron del cautiverio, el cronista quiso enfatizar la continuidad de los israelitas con su pasado.

Los israelitas que quedaron volvían a Jerusalén para reconstruir el Templo, debido a las promesas que Dios hizo a David hace muchos años (Esd 7:10-23). Las promesas de Dios aún estaban en pie, incluso cuando la gente estaba en el cautiverio.

La extensa sección genealógica en el primer libro de Crónicas enfatiza la continuidad con el pasado (caps. 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44). Las genealogías indican que las promesas hechas a David se basaron en las antiguas promesas de Dios a los patriarcas. Dios prometió a Abraham que lo haría el padre de una gran nación, a través de la cual bendeciría toda la tierra (Gén 12:1-3). Dios también prometió que un rey gobernaría esta nación especial (Gén 17:6). Se reveló a Jacob que el rey descendería específicamente del hijo de Jacob, Judá (Gén 49:10). Finalmente, la genealogía en el libro de Rut explica la relación entre la promesa y su cumplimiento, al trazar la descendencia de Judá a través de su hijo Fares hasta el Rey David (Rut 4:18-22). Dios cumplió fielmente su promesa.

El primer libro de Crónicas se refiere a la descendencia del pueblo de la promesa de Dios y enfatiza la conexión entre Fares y el Rey David (1Cr 2:5-15). Dios establecería su reino en la tierra a través de la familia real de David (1Cr 17:7-15; Gén 17:7, Gén 17:8; 2Sa 7:1-29). El Dios de los reyes prometió a Abraham que comenzaría con David y culminaría con aquel que reinaría para siempre, Jesús (1Cr 17:14; Mat 9:27; Mat 12:23; Mar 10:47, Mar 10:48; Luc 18:38). Dios le hizo una promesa a David y los fieles que quedaron heredaron esa misma promesa.

Como el cronista quiso incentivar a los israelitas que retornaban, se centró en las glorias del reino de David: su conquista de Jerusalén (1Cr 11:4-9), sus valientes soldados (1Cr 11:10-47), sus victorias sobre los filisteos (1Cr 18:1-12) y su celebración cuando trajo el arca a Jerusalén (1Cr 15:25-29). Por otra parte, el autor del libro de Samuel contó la historia de David como una biografía objetiva y realista que no pasa por alto las fallas y pecados de David. Si bien no describe a David como perfecto espiritual y moralmente (1Cr 13:9-14; 1Cr 21:1, 1Cr 21:8), Crónicas sorpresivamente omite las historias que revelan la debilidad de David: su aventura con Betsabé, el asesinato de Urías (2Sa 11:1-27) y el distanciamiento de su hijo Absalón (2Sa 15:1-37). Estas no se omitieron para dar una falsa impresión del carácter de David, sino porque los libros de Samuel se refieren a estos incidentes en detalle. En lugar de eso, los libros de Crónicas se escribieron para inspirar al remanente a seguir los pasos espirituales de David.

En una época cuando los israelitas reconstruían la nación y el Templo (Esd 3:7-13), el cronista describió el reino de David como un reino fundado en la verdadera adoración de Dios. El tabernáculo y el Templo eran el centro del reino de David, no el trono. Los libros de Crónicas describen extensamente cómo David llevó el arca de la alianza a un lugar adecuado de adoración (1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-3), designó al personal religioso apropiado (1Cr 16:4-61Cr 16:37-431Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32) e hizo planes para construir un Templo permanente (caps. 1Cr 22:1-191Cr 28:1-211Cr 29:1-30). El tema de los libros de Crónicas es que Dios mismo estableció el reino de David (1Cr 29:101Cr 29:11) en cumplimiento de sus promesas a Abraham, Isaac y Jacob.

A través de la alianza con David, el reino de este último encarna la promesa del futuro reino, cuyo soberano es el gran Hijo de David, Jesús Cristo.

Originalmente, tanto el libro primero como el segundo de Crónicas eran un solo libro. La coherencia general de estilo en el libro indica que si bien varias personas pudieron trabajar en ellos en diversas etapas, un solo editor le dio forma al producto final.

La tradición judía identifica al editor como Esdras. Esta visión encuentra respaldo en los temas comunes y en los énfasis de los libros de Crónicas y del libro de Esdras. Ambos libros se centran en la construcción y dedicación al Templo. Sin embargo, algunos sostienen que las genealogías en 1Cr 3:17-24 excluyen la autoría de Esdras, ya que incluyen hasta once generaciones después de Zorobabel. Para incluir dicha información, el libro tendría que haberse escrito a mediados del tercer siglo a.C.

Por otra parte, es posible que 1Cr 3:17-24 abarque sólo tres generaciones. Si es así, 425 a.C. como fecha aproximada para la conclusión de Crónicas es bastante razonable. Esdras estuvo activo entre los años 460 y 430 a.C. y, por lo tanto, podría incorporar esta genealogía particular en el libro. En resumen, la opinión tradicional judía de que Esdras escribió los libros de Crónicas se puede aceptar si se recuerda que Esdras era un compilador. Utilizó fuentes y documentos que explican las diferencias estilísticas entre el libro de Esdras y los libros de Crónicas.

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Bosquejo

I. Los descendientes 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44

A. Los descendientes patriarcales 1Cr 1:1-54

B. Los descendientes de Judá 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-23

C. Los descendientes de Simeón 1Cr 4:24-43

D. Los descendientes de Rubén 1Cr 5:1-10

E. Los descendientes de Gad 1Cr 5:11-17

F. La campaña contra los agarenos 1Cr 5:18-22

G. Los descendientes de la media tribu de Manasés 1Cr 5:23-26

H. Los descendientes de Leví 1Cr 6:1-81

I. Los descendientes de Isacar 1Cr 7:1-5

J. Los descendientes de Benjamín 1Cr 7:6-12

K. Los descendientes de Neftalí 1Cr 7:13

L. Los descendientes de Manasés 1Cr 7:14-19

M. Los descendientes de Efraín 1Cr 7:20-29

N. Los descendientes de Aser 1Cr 7:30-40

O. Los descendientes de Benjamín 1Cr 8:1-40

P. Los descendientes de Jerusalén 1Cr 9:1-34

Q. Los descendientes de Saúl 1Cr 9:35-44

II. La ascensión de David 1Cr 10:1-14; 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1

A. La muerte de Saúl 1Cr 10:1-14

B. La sucesión de David 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40

C. La transferencia del arca 1Cr 13:1-14

D. El establecimiento del reino de David 1Cr 14:1-17

E. La llegada e instalación del arca 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43

F. El pacto de Dios con David 1Cr 17:1-27

G. Las relaciones internacionales de David 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8

H. El censo de David y sus resultados 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1

I. Los preparativos para la sucesión 1Cr 22:2-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30

1. Los preparativos de David para la construcción del Templo 1Cr 22:2-19

2. Preparativos de David para el personal religioso y político 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34

3. La gran asamblea de David 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-22

4. La sucesión de Salomón 1Cr 29:22-30

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Adán, Set, Enós: Los nombres de estos antiguos personajes, previos al diluvio, se incluyeron en el registro genealógico con personas cuyas identidades históricas nunca se han cuestionado, como por ejemplo David (1Cr 2:15) y Zorobabel (1Cr 3:19). Esto indica que el cronista no tenía dudas en cuanto a su carácter histórico.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

LAS GENEALOGÍAS. La inclusión de genealogías en este libro tiene varios propósitos.

(1) Como todo el libro de 1 Crónicas, las genealogías servían para volver a relacionar con su linaje y pasado redentor a los exiliados que volvían, haciendo así posible que recobraran un sentido de sus raíces y de su herencia.

(2) Las genealogías revelaban cómo Dios escogió y preservó un remanente para sí desde el principio de la historia humana hasta la época posterior al exilio.

(3) El objetivo inmediato de las genealogías era ayudar a las familias de Israel a establecerse de nuevo en la tierra conforme a la previa propiedad familiar (cf. Lev 25:1-55) y señalar con claridad la tribu de Leví de la cual debían salir los sacerdotes.

(4) Su objetivo supremo era señalar a los descendientes del linaje familiar por medio del cual Dios traería salvación al mundo. Dios había escogido a Abraham (v. 1Cr 1:27), y de Abraham a otra familia, Israel (v. 1Cr 1:34), y de la familia de Israel (1Cr 2:1), la tribu de Judá, de la cual vino el linaje davídico (1Cr 3:1). Dios prometió que de la familia de David saldría un Hijo mesiánico, que traería redención de Satanás y del pecado (véanse Gén 3:15, nota; y los ARTÍCULOs EL PACTO DE DIOS CON ABRAHAM, ISAAC Y JACOB, P. 44. [Gén 26:3-5], y EL PACTO DE DIOS CON DAVID, P. 406. [2Sa 7:16]).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

ADÁN, SET, ENÓS. Se toman estos nombres de Gén 5:1-32 y demuestran que el cronista creía que los primeros capítulos de Génesis eran historia fidedigna y no leyenda.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

Introducción a 1 Crónicas

Bosquejó

I. Genealogías: Desde Adán hasta la restauración después del exilio (1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44)

A. De Adán a Abraham (1Cr 1:1-27)

B. De Abraham a Jacob (1Cr 1:28-54)

C. De Jacob a David (1Cr 2:1-55)

D. De David al exilio babilónico (1Cr 3:1-24)

E. Genealogías de las doce tribus (1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40)

F. Genealogías del remanente (1Cr 9:1-34)

1. Las tribus que regresaron (1Cr 9:1-9)

2. Los sacerdotes que regresaron (1Cr 9:10-13)

3. Los levitas que regresaron (1Cr 9:14-34)

G. Genealogía de Saúl (1Cr 9:35-44)

II. David: La importancia perdurable de su reinado (1Cr 10:1-14; 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30)

A. La muerte de Saúl y sus hijos (1Cr 10:1-14)

B. La toma de Jerusalén y los valientes de David (1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40)

C. La devolución del arca, la restauración del culto y el establecimiento del reino (1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43)

D. El pacto davídico (1Cr 17:1-27)

E. Victorias militares de David (1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8)

F. Censo pecaminoso de David (1Cr 21:1-30)

G. David hace preparativos completos para la construcción del templo (1Cr 22:1-19)

H. David organiza a los levitas para el ministerio del templo (1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32)

I. Organización administrativa de David (1Cr 27:1-34)

J. La preparación final de David para la sucesión y el templo (1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-20)

K. Salomón hecho rey y muerte de David (1Cr 29:21-30)

Introducción a 1 Crónicas

Autor : Esdras (?)

Tema : La historia «redentora» de Israel Fecha: 450-420 a.C.

Trasfondo

La historia registrada en 1 y 2 Crónicas es preexílica; el origen y la perspectiva de los libros, sin embargo, son postexílicos, escritos en la segunda mitad del siglo V a.C., algún tiempo después de que Esdras y una segunda compañía grande de judíos exiliados de Babilonia y Persia habían regresado a Palestina (457 a.C.). Las invasiones y la destrucción de Jerusalén por el rey Nabucodonosor (606-586 a.C.), junto con los subsecuentes 70 años, o más, de cautividad babilónica, habían aplastado muchas esperanzas e ideales de los judíos como el pueblo del pacto. Por eso, los exiliados que regresaron a reconstruir Jerusalén y el templo necesitaban un fundamento espiritual, es decir, un sentido de identidad con su historia redentora y una comprensión del carácter de su fe presente y su esperanza futura como el pueblo del pacto. 1 y 2 Crónicas fueron escritos para satisfacer esa necesidad de los exiliados que regresaron.

Los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías fueron escritos para los judíos que habían regresado a Palestina del exilio, y se parecen mucho en estilo, lenguaje, perspectiva y propósito. Los eruditos comúnmente creen que fueron la obra de un autor o compilador que, según el Talmud y la mayoría de los eruditos judíos y cristianos de la antigüedad, fue Esdras, el sacerdote y escriba. Como 1 y 2 Crónicas se escribieron con una perspectiva sacerdotal y probablemente durante la vida de Esdras, y puesto que los versículos finales de 2 Crónicas (2Cr 36:22-23) se repiten en Esd 1:1-3, se comprueba la tradición talmúdica de que Esdras fue «el cronista».

El autor consultó numerosas fuentes escritas al escribir Crónicas, inclusive ciertos libros del AT y crónicas no canónicas de reyes y profetas (véanse 1Cr 29:29; 2Cr 9:29; 2Cr 12:15; 2Cr 20:34; 2Cr 32:32). Según el libro apócrifo 2 Macabeos (2Ma 2:13-15), Nehe- mías durante su gobierno estableció una biblioteca en Jerusalen, en la cual colocó numerosas crónicas de reyes y profetas. En su calidad de líder espiritual, Esdras tenía acceso a todos los documentos disponibles para usarlos en la compilación de las Crónicas. Esta es una tradición antigua y puede con precisión reflejar los medios por los cuales el Espíritu Santo guió e inspiró la composición de estos dos libros.

Propósito

Los libros de Crónicas se escribieron para volver a conectar con sus antepasados y su historia redentora a los judíos exiliados que regresaron. Al hacerlo, subrayaron tres asuntos:

(1) La importancia para los judíos de conservar su herencia racial y espiritual;

(2) la importancia de la ley, el templo y el sacerdocio en su relación en curso con Dios, mucho más importante que su lealtad a un rey terrenal; y

(3) la esperanza máxima de Israel en la promesa de Dios de que un descendiente mesiánico de David se sentaría en el trono para siempre (1Cr 17:14).

Visión panorámica

Aunque el origen y la perspectiva de 1 y 2 Crónicas son postexílicos, contienen una visión panorámica de la historia del AT desde Adán hasta el decreto de Ciro (ca. 538 a.C.), cuando se les permitió a los judíos que regresaran a su país desde el exilio en Babilonia y Persia. El libro de 1 Crónicas está organizado en tomo a dos temas principales: La historia genealógica de Israel (caps. 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44) y el reinado del rey David (caps. 1Cr 10:1-14; 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30).

(1) Los caps. 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44 trazan la singular historia redentora de Israel desde Adán hasta Abraham, David y el exilio babilónico. La tribu de Judá se coloca primero entre los doce hijos de Jacob porque el linaje de David, el templo y el Mesías vinieron de Judá. Las genealogías revelan que Dios eligió y conservó un remanente para sí desde el comienzo de la historia humana hasta el presente después del exilio. La perspectiva sacerdotal de este libro se nota en la atención especial dada a las familias de los sacerdotes y levitas.

(2) Los caps. 1Cr 10:1-14; 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30 se dedican al reinado de David. Se exalta a los valientes de David (caps. 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40) y sus grandes victorias (caps. 1Cr 14:1-17; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8). También se destaca a los levitas, sacerdotes y músicos en su administración (caps. 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32). El autor puso énfasis en que David recuperó el arca del pacto y estableció a Jerusalén como el centro del culto en Israel (caps. 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 22:1-19; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30). 1 Crónicas difiere de 2 Samuel en su omisión de la revelación profética de los pecados terribles de adulterio y homicidio de David y la subsiguiente estela de consecuencias trágicas. En su lugar, 1 Crónicas inserta lo que 2 Samuel omite: las provisiones diligentes y detalladas para la construcción del templo y el establecimiento del culto de Dios el Señor. Bajo la guía del Espíritu Santo, sus omisiones y adiciones tenían el propósito de satisfacer las necesidades del pueblo de Dios en la comunidad postexílica.

Características especiales

Cinco aspectos o énfasis principales caracterizan 1 Crónicas.

(1) Cubre aproximadamente el mismo período histórico de 1 y 2 Samuel.

(2) Sus genealogías (caps. 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44) son las más largas y completas de la Biblia. 1 y 2 Crónicas ocupaban el último lugar en la disposición original hebrea de los libros del AT, así que dieron inspiración y contenido a las genealogías del Mesías al comienzo del NT.

(3) Describe de manera vivida el avivamiento y la restauración sin precedentes de todas las formas de adoración cuando David llevó el arca del pacto a Jerusalén (caps. 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43).

(4) Pone énfasis en el pacto de Dios con David (cap. 1Cr 17:1-27) como el enfoque central de la esperanza de Israel del Mesías prometido.

(5) Su historia selectiva refleja la perspectiva sacerdotal del autor inspirado en lo concerniente al restablecimiento del templo, la ley y el sacerdocio en la comunidad postexílica de Jerusalén.

Cumplimiento en el Nuevo Testamento

El registro genealógico desde Adán hasta el exilio en Babilonia, incluso los reyes davídicos y sus descendientes (caps. 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43), provee la información necesaria para las genealogías del NT de Jesús el Mesías en Mateo (Mat 1:1-17) y de Jesús el Hijo de Dios en Lucas (Luc 3:23-28). El retrato de David en 1 Crónicas, sentado sobre el trono del Señor y gobernando su reino (1Cr 17:14), anuncia la venida del mesiánico «Hijo de David,» Jesucristo.

Confiabilidad histórica

Ciertos críticos descuidados han considerado a Crónicas como historia inventada o distorsionada, y por lo general menos confiable que la registrada en Samuel y Reyes. Es verdad que Crónicas es una historia muy selectiva; no es verdad, sin embargo, que sea inventada o que no sea confiable. Es cierto que Crónicas hace hincapié en los mejores aspectos de la historia judía; no es verdad que niegue sus fracasos (e.g., 1Cr 21:1-30). Cuando omite la historia registrada en Samuel y Reyes, el cronista supone que los lectores conocen tales libros. Tanto los juicios proféticos de los libros de Samuel y Reyes como las esperanzas sacerdotales de Crónicas son verdaderos y necesarios. Muchas declaraciones históricas halladas sólo en 1 Crónicas han sido autenticadas como confiables por descubrimientos arqueológicos; ninguna se encontró insostenible. El estudio cuidadoso también ha provisto explicaciones legítimas respecto al problema superficial de cifras grandes en Crónicas. Crónicas constituye parte importante y confiable de toda la historia del antiguo pacto inspirada por Dios.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

1. Genealogías de Todo Israel. (c.1-9).
2. De Adán a Israel (1:1-2:2).

Orígenes de los tres grandes grupos (1:1-4).
1 Adán, Set, Enós, 2 Cainán, Malaleel, Jared, 3 Janoc, Metu-sela, Larnec, 4 Noé, Sem, Cam y Jafet.

Descendientes de Jafet (1:5-7 = Gen 10:2-4).
5 Hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Ja van, Tubal, Mesec y Tiras. 6 Hijos de Gomer: Asquenas, Difat y Togorma, 7 Hijos de Ja van: Elisa, Tarsis, Quitim y Rodanim.

Los camitas (Gen 1:8-16 = Gen 10:6-8; Gen 10:11-16).
8 Hijos de Cam: Cus, Misraím, Put y Canaán.9 Hijos de Cus: Saba, Javila, Sabta, Regma, Sabteca. Hijos de Regma: Seba y Dadán.10 Cus engendró a Nimrod; éste comenzó a ser potente sobre la tierra” 11 Misraím engendró a los Ludim, los Anamim, los Leabim, los Naftujim, 12 los Patrusim y los Caslujim, de los que salieron los Pelistim y los Caftorim.13 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, 14 y a Jet, a los jebuseos, los amorreos, los guergueseos, 15 los jeveos, los arqueos, los sineos, l6 los ar-vadeos, los semareos y los jámateos.

Los hijos de Sem (Gen 1:17-23 = Gen 10:22-23; Gen 10:24-28).
17 Hijos de Sem: Elam, Asur, Arfacsad, Lud y Aram. Hijos de Aram: Us, Jul, Gueter y Mesec. 18 Arfacsad engendró a Salaj, y Salaj engendró a Eber. 19 A Eber le nacieron dos hijos; el nombre del uno Peleg, porque en su tiempo se dividió la tierra, y el nombre de su hermano, Joctán. 20 Joctán engendró a Almodad, Selef, Jasarmavet, Jeraj, 21 Adoram, Uzal, Dicla, 22 Eval, Abimael, Seba, 23 Qfir, Abila y Jobab. Todos éstos son hijos de Joctán.

De Sem a Abraham (Gen 1:24-29 = Gen 11:10-32).
24 Sem, Arfacsad, Selaj, 25 Eber, Peleg, Reu, 26 Sarug, Najor, Teraj, 27Abram, que es Abraham. 28 Hijos de Abrahami Isaac e Ismael. 29 Su posteridad: Nabot, primogénito de Ismael; Quedar, Adbeel, Mibsam.

Los ismaelitas (Gen 1:30-33 = Gen 25:12-16; Gen 25:1-4).
30 Misma, Duma, Masa, Jadad, Tema, Jetur, Nafis y Quedma. Estos son los hijos de Ismael. 31 Hijos de Quetura, concubina de Abraham: tuvo a Zimram, a Jocsam, a Medán, a Madián, a Jisbac y a Suaj. 32 Hijos de Jocsam: Seba y Daban. 33 Hijos de Madián: Efa, Efer, Janoc, Abida y Elda. Estos soii todos los hijos de Quetura.

Esaú e Israel (Gen 1:34-37 = Gen 25:19-26; Gen 36:4-5; Gen 36:10-17).
34 Abraham engendró a Isaac. Hijos de Isaac: Esaú e Israel. 35 Hijos de Esaú: Elifaz, Reuel, Jeús, Jelam y Coré. 36 Hijos de Elifaz: Teman, Ornar, Sen, Guetam, Quenaz, Timna y Amalee. 37 Hijos de Reuel: Najar, Zeraj, Samma y Miza.

El autor sagrado emplea el método de eliminación, para fijar sólo su atención sobre los semitas, Abraham, Isaac e Israel. Según Gen 36:2, era Timna concubina de Elifaz.

Hijos de Seír (Gen 1:38-42== Gen 36:2-28).
38 Hijos de Seír: Lotán, Sobal, Sibeón, Ana, Disón, Eser y Disán. 39 Hijos de Lotán: Jori y Omán. Hermana de Lotán, Timna. 40 Hijos de Sobal: Alian, Manajat, Ebal, Sen y Onam. Hijos de Sibeón: Aya y Ana. Hijo de Ana: 41 Disón. Hijos de Disón: Jamram, Esbam, Jitram y Queram. 42 Hijos de Eser: Bilán, Zaván y Jacán. Hijos de Disán: Uz y Aran.

Es Seír el nombre de una montaña del país de Edom, al sur del mar Muerto; allí habitaban los horritas, que fueron suplantados por los descendientes de Esaú (Deu 2:12-22),

Los reyes de Edom (Deu 1:43-50 = Gen 36:31-39).
43 He aquí los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes que reinase rey alguno sobre los hijos de Israel: Bela, hijo de Beor; el nombre de su ciudad fue Dinaba. 44 Murió Bela y le sucedió Jobab, hijo de Zeraj, de Bosra. 45 Murió Jobab y le sucedió Jusam, de la tierra de los temanitas. 46 Murió Jusam y le sucedió Adad, hijo de Bedád. Este es el que destrozó a Madián en los campos de Moab. El nombre de su ciudad fue Avit. 47 Murió Adad y reinó en su lugar Sambla, de Marseca.48 Murió Sambla y reinó en su lugar Saúl, de Rejobot. 49 Murió Saúl y le sucedió Baal-Janán, hijo de Acbor. 50 Murió Baal-Janán y le sucedió Hadad. El nombre de su ciudad fue Pahi, y el nombre de su mujer, Metabeel, hija de Matred, hijo de Mezahab.

El v.43 puede traducirse: “He aquí los reyes que reinaron en el país de Edom antes que reinara allí un rey de los hijos de Israel” (2Sa 8:13-14),

Los jefes de Edom (2Sa 1:51-54 = Gen 36:40-43).
51 Murió Hadad. Los jefes de Edom fueron: el jefe Timna, el jefe Alya, el jefe Jetet, 52 el jefe Olibama, el jefe Ela, el jefe Piñón, 53 el jefe Quenaz, el jefe Teman, el jefe Mibsar, 54 el jefe Magdiel y el jefe Iram. Estos son los jefes de Edom.

Fuente: Biblia Comentada

El primer y segundo libros de las Crónicas

Título

El título original en la Biblia hebrea era «Los anales (esto es, acontecimientos o sucesos) de los días». Primero y Segundo Crónicas eran un libro hasta que más tarde fueron divididos en libros separados en la traducción griega del AT, la Septuaginta (LXX), alrededor del 200 a.C. El título también cambio en ese entonces al título impreciso: «las cosas omitidas», esto es, reflejando material que no se encuentra en 1, 2 Samuel y 1, 2 Reyes. El título en castellano «Crónicas» se originó con la traducción Vulgata en latín de Jerónimo (alrededor del 400 d.C.), la cual usó el título más completo: «Las crónicas de la historia sagrada entera».

Autor y fecha

Ni Primero ni Segundo Crónicas contiene afirmaciones directas en referencia al autor humano, aunque la tradición judía fuertemente se inclina a Esdras el sacerdote (cp. Esd 7:1-6) como «el cronista». Es muy probable que estos registros fueron hechos alrededor del 450-430 a.C. El registro genealógico en 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44 apoya una fecha después del 450 a.C. para la escritura. El NT no cita directamente ni a 1 ni a 2 Crónicas.

Contexto histórico

El contexto histórico inmediato incluyó el regreso de los judíos en tres fases del exilio babilónico a la Tierra Prometida: 1) Zorobabel en Esd 1:1-11; Esd 2:1-70; Esd 3:1-13; Esd 4:1-24; Esd 5:1-17; Esd 6:1-22 (alrededor del 538 a.C.); 2) Esdras en Esd 7:1-28; Esd 8:1-36; Esd 9:1-15; Esd 10:1-44 (alrededor del 458 a.C.); y 3) Nehemías en Neh 1:1-11Neh 13:1-31 (alrededor del 445 a.C.) La historia previa mira hacia atrás a la deportación babilónica / exilio (ca. 605-538 a.C.) como es predicho o reportado por 2 Reyes, Ester, Jeremías, Ezequiel, Daniel y Habacuc. Los profetas de esta época de restauración fueron Hageo, Zacarías y Malaquías.

Los judíos habían regresado de sus setenta años de cautiverio (alrededor del 538 a.C.) a una tierra que era marcadamente diferente de la que una vez gobernó el rey David (alrededor del 1011-971 a.C.) y el rey Salomón (971-931 a.C.): 1) No había rey hebreo, sino más bien un gobernante persa (Esd 5:3; Esd 6:6); 2) no había seguridad para Jerusalén, por esa razón Nehemías tuvo que reedificar el muro (Neh 1:1-11; Neh 2:1-20; Neh 3:1-32; Neh 4:1-23; Neh 5:1-19; Neh 6:1-19; Neh 7:1-73); 3) no había templo, por eso Zorobabel tuvo que reconstruir una pobre semblanza de la gloria del templo anterior de Salomón (Esd 3:1-13); 4) los judíos ya no dominaban la región, sino que más bien estaban a la defensiva (Esd 4:1-24; Neh 4:1-23); 5) disfrutaron pocas bendiciones divinas que iban más allá de hecho de que regresaron; 6) poseyeron poco de la riqueza anterior del reino; y 7) la presencia divina de Dios ya no residía en Jerusalén, habiendo partido alrededor del 597-591 a.C. (Eze 8:1-18; Eze 9:1-11; Eze 10:1-22; Eze 11:1-25).

Dicho de una manera suave, su futuro se veía oscuro comparado con su pasado majestuoso, especialmente en el tiempo de David y Salomón. El regreso podría ser mejor descrito como amargo y dulce, esto es, amargo debido a que su pobreza actual trajo memorias dolorosas acerca de lo que había sido perdido por el juicio de Dios sobre el pecado de sus ancestros, pero dulce porque por lo menos estaban de regreso en la tierra que Dios había dado a Abraham diecisiete siglos antes (Gén 12:1-3). La genealogía selectiva del cronista y la historia de Israel, comenzando desde Adán (1Cr 1:1) hasta el regreso de Babilonia (2Cr 26:23), tenía el propósito de recordarle a los judíos las promesas e intenciones de Dios acerca de: 1) la tierra; 2) la nación; 3) el rey davídico; 4) los sacerdotes levitas; 5) el templo; y 6) la verdadera adoración, ninguna de las cuales había sido abrogada debido a la cautividad babilónica. Todo esto fue para recordarles su legado espiritual durante los tiempos difíciles que enfrentaron y para alentarlos a ser fieles a Dios.

Temas históricos y teológicos

Primero y Segundo Crónicas, como son llamados por Jerónimo, recrean una historia del AT en miniatura, con énfasis particulares en el pacto davídico y la adoración del templo. En términos de paralelo literario, 1 Crónicas es el compañero de 2 Samuel, ya que ambos detallan el reinado del rey David. Primero Crónicas abre con Adán (1Cr 1:1) y cierra con la muerte de David (1Cr 29:26-30) en el 971 a.C. Segundo Crónicas comienza con Salomón (1Cr 1:1) y cubre el mismo período histórico que 1 y 2 de Reyes, mientras que se enfoca exclusivamente en los reyes del reino sur de Judá, de esta manera excluye la historia de las diez tribus del norte y sus gobernantes, debido a su impiedad total y adoración falsa. Comienza desde el reinado de Salomón (1Cr 1:1) en 971 a.C. al regreso de Babilonia en el 538 a.C. (1Cr 26:23). Más del cincuenta y cinco por ciento del material en Crónicas es único, esto es, no se encuentra en 2 Samuel o en 1 y 2 Reyes. El «cronista» tendió a omitir lo que era negativo o en oposición al reinado de David; por otro lado, tendió a contribuir de manera única al certificar la adoración del templo y la descendencia de David. Mientras que 2Re 25:1-30 termina tristemente con la deportación de Judá a Babilonia, 2Cr 36:22-23 concluye lleno de esperanza con la liberación de los judíos de Persia y el regreso a Jerusalén.

Estos dos libros fueron escritos a los exilios judíos repatriados como una crónica de la intención de Dios de bendecir en el futuro, a pesar del fracaso moral y espiritual pasado de la nación por el cual el pueblo pagó caro bajo la ira de Dios. Primero y Segundo Crónicas podrían ser brevemente resumidos como sigue:

I. Una historia genealógica selecta de Israel (1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44)

II. El reino unido de Israel bajo Saúl (1Cr 10:1-14), David (1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30) y Salomón (2Cr 1:1-17; 2Cr 2:1-18; 2Cr 3:1-17; 2Cr 4:1-22; 2Cr 5:1-14; 2Cr 6:1-42; 2Cr 7:1-22; 2Cr 8:1-18; 2Cr 9:1-31)

III. La monarquía de Judá en el reino dividido (2Cr 10:1-192Cr 36:21)

IV. La liberación de Judá de su cautividad de setenta años (2Cr 36:22-23)

Los temas históricos están íntimamente ligados con los teológicos como se ve en que los propósitos divinos de Dios con Israel han sido y serán llevados a cabo en el escenario de la historia humana. Estos dos libros están diseñados para asegurarle a los judíos que regresaron que, a pesar de su pasado turbulento y su dilema actual, Dios será fiel a sus promesas de pacto. Han sido traídos de regreso por Dios a la tierra inicialmente dada a Abraham como una raza de personas cuya identidad étnica (judía) no fue afectada por la deportación y cuya identidad nacional (Israel) ha sido preservada (Gén 12:1-3; Gén 15:5), aunque todavía se encuentran bajo el juicio de Dios prescrito por la ley mosaica (Deu 28:15-68). La línea sacerdotal del hijo de Eleazar, Finees y la línea levítica aún estaban intactas de tal manera que la adoración en el templo podía continuar con la esperanza de que la presencia de Dios regresaría en un día (Núm 25:10-13; Mal 3:1). La promesa davídica de un rey aún era válida, aunque futura en su cumplimiento (2Sa 7:8-17; 1Cr 17:7-15). Su esperanza individual de vida eterna y restauración de las bendiciones de Dios descansó para siempre en el nuevo pacto (Jer 31:31-34).

Dos principios básicos enumerados en estos dos libros prevalecen a lo largo del AT: obediencia trae bendición, desobediencia trae juicio. En las Crónicas, cuando el rey obedeció y confió en el Señor, Dios bendijo y protegió. Pero cuando el rey desobedeció o confió en algo o alguien fuera del Señor, Dios quitó su bendición y protección. Tres elementos de fracaso básicos encontrados en los reyes de Judá trajeron la ira de Dios: 1) pecado personal; 2) adoración falsa / idolatría; y 3) confianza en el hombre en lugar de en Dios.

Retos de interpretación

Primero y Segundo Crónicas presentan una combinación de registros genealógicos e históricos selectos y no se encuentra algún reto difícil de resolver dentro de ninguno de los dos libros. Algunos puntos salen a la superficie, tales como: 1) ¿Quién escribió 1 y 2 Crónicas? ¿Acaso el empalme de 2Cr 36:22-23 con Esd 1:1-3 apuntan a Esdras como autor? 2) ¿Acaso el uso de fuentes múltiples mancha la doctrina de la inerrancia de las Escrituras? 3) ¿Cómo explica uno las variaciones en las genealogías de 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44 a partir de otras genealogías del AT? 4) ¿Estaban aún en vigencia las maldiciones de Deu 28:1-68, aunque la cautividad de setenta años había concluido? 5) ¿Cómo explica uno las pocas variaciones en números cuando compara a Crónicas con pasajes paralelos en Samuel y Reyes? Estos puntos serán resueltos en las notas en los lugares apropiados.

Bosquejo

I) Genealogía selecta (1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-34)

A) Adán hasta antes de David (1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55)

B) David a la cautividad (1Cr 3:1-24)

C) Doce tribus (1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-2)

D) Moradores de Jerusalén (1Cr 9:3-34)

II) El ascenso de David (1Cr 9:35-44; 1Cr 10:1-14; 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40)

A) El legado y muerte de Saúl (1Cr 9:35-44; 1Cr 10:1-14)

B) La unción de David (1Cr 11:1-3)

C) La conquista de Jerusalén (1Cr 11:4-9)

D) Los hombres de David (1Cr 11:10-47; 1Cr 12:1-40)

III) El reinado de David (1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30)

A) El arca del pacto (1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43)

B) El pacto davídico (1Cr 17:1-27)

C) Historia militar selecta (1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30)

D) Preparativos para la construcción del templo (1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-20)

E) Transición a Salomón (1Cr 29:21-30)

ANEXOS
Una breve armonía de Samuel, Reyes y Crónicas

Aspecto Libros de Samuel y reyes Libros de Cronicas
1. Genealogías selecta 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44
2. Samuel como juez 1Sa 1:1-28; 1Sa 2:1-36; 1Sa 3:1-21; 1Sa 4:1-22; 1Sa 5:1-12; 1Sa 6:1-21; 1Sa 7:1-17; 1Sa 8:1-22
3. Reinado de Saúl 1Sa 9:1-27; 1Sa 10:1-27; 1Sa 11:1-15; 1Sa 12:1-25; 1Sa 13:1-23; 1Sa 14:1-52; 1Sa 15:1-35; 1Sa 16:1-23; 1Sa 17:1-58; 1Sa 18:1-30; 1Sa 19:1-24; 1Sa 20:1-42; 1Sa 21:1-15; 1Sa 22:1-23; 1Sa 23:1-29; 1Sa 24:1-22; 1Sa 25:1-44; 1Sa 26:1-25; 1Sa 27:1-12; 1Sa 28:1-25; 1Sa 29:1-11; 1Sa 30:1-31; 1Sa 31:1-13 1Cr 10:1-14
4. Reinado de David 2Sa 1:1-27; 2Sa 2:1-32; 2Sa 3:1-39; 2Sa 4:1-12; 2Sa 5:1-25; 2Sa 6:1-23; 2Sa 7:1-29; 2Sa 8:1-18; 2Sa 9:1-13; 2Sa 10:1-19; 2Sa 11:1-27; 2Sa 12:1-31; 2Sa 13:1-39; 2Sa 14:1-33; 2Sa 15:1-37; 2Sa 16:1-23; 2Sa 17:1-29; 2Sa 18:1-33; 2Sa 19:1-43; 2Sa 20:1-26; 2Sa 21:1-22; 2Sa 22:1-51; 2Sa 23:1-39; 2Sa 24:1-25 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30
5. Reinado de Salomón 1Re 1:1-53; 1Re 2:1-46; 1Re 3:1-28; 1Re 4:1-34; 1Re 5:1-18; 1Re 6:1-38; 1Re 7:1-51; 1Re 8:1-66; 1Re 9:1-28; 1Re 10:1-29; 1Re 11:1-43 2Cr 1:1-17; 2Cr 2:1-18; 2Cr 3:1-17; 2Cr 4:1-22; 2Cr 5:1-14; 2Cr 6:1-42; 2Cr 7:1-22; 2Cr 8:1-18; 2Cr 9:1-31
6. Reino dividido: Primera parte (hasta el exilio asirio) 1Re 12:1-332Re 17:1-41 2Cr 1:1-17; 2Cr 2:1-18; 2Cr 3:1-17; 2Cr 4:1-22; 2Cr 5:1-14; 2Cr 6:1-42; 2Cr 7:1-22; 2Cr 8:1-18; 2Cr 9:1-31
7. Reino dividido: Segunda parte (hasta el exilio babilónico) 2Re 18:1-37; 2Re 19:1-37; 2Re 20:1-21; 2Re 21:1-26; 2Re 22:1-20; 2Re 23:1-37; 2Re 24:1-20; 2Re 25:1-30 2Cr 28:1-27; 2Cr 29:1-36; 2Cr 30:1-27; 2Cr 31:1-21; 2Cr 32:1-33; 2Cr 33:1-25; 2Cr 34:1-33; 2Cr 35:1-27; 2Cr 36:1-21
8. Regreso de Babilonia 2Cr 36:22-23

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Las fuentes del cronista
La inspiración de las Escrituras (2Ti 3:16) algunas veces fue llevada a cabo mediante revelación directa por parte de Dios sin un escritor humano, por ej., la ley mosaica. En otras ocasiones, Dios usó fuentes humanas, como se menciona en Luc 1:1-4. Ese fue el caso en la experiencia del cronista como se evidencia por las muchas fuentes que contribuyeron. Sea que el material haya venido a través de revelación directa o por fuentes ya existentes, la inspiración de Dios a través del Espíritu Santo protegió a los autores originales de las Escrituras de cualquier error (2Pe 1:19-21). Aunque relativamente pocos errores de escribas han sido cometidos al copiar las Escrituras, pueden ser identificados y corregidos. De esta manera, el contenido original, inerrante de la Biblia ha sido preservado. 1. Libro de los reyes de Israel / Judá (1Cr 9:1; 2Cr 16:11; 2Cr 20:34; 2Cr 25:26; 2Cr 27:7; 2Cr 28:26; 2Cr 32:32; 2Cr 35:27; 2Cr 36:8) 2. Las crónicas de David (1Cr 27:24) 3. Libro de Samuel (1Cr 29:29) 4. Libro de Natán (1Cr 29:29; 2Cr 9:29) 5. Libro de Gad (1Cr 29:29) 6. Profecía de Ahías silonita (2Cr 9:29) 7. Profecía de Iddo (2Cr 9:29) 8. Libro de Semaías (2Cr 12:15) 9. Libro de Iddo (2Cr 12:15) 10. Historia de Iddo (2Cr 13:22) 11. Escritos de Jehú (2Cr 20:34) 12. Historia del libro de los reyes (2Cr 24:27) 13. Hechos de Uzías escritos por Isaías (2Cr 26:22) 14. Cartas / mensaje de Senaquerib (2Cr 32:10-17) 15. Profecía de Isaías (2Cr 32:32) 16. Palabras de los videntes (2Cr 33:18) 17. Palabras de Hozai (2Cr 33:19) 18. Instrucciones escritas por David y Salomón (2Cr 35:4) 19. Los lamentos (2Cr 35:25)

El pacto davídico en Crónicas

Referencias Pacto
1. 1Cr 17:7-27 Dios a Natán a David
2. 1Cr 22:6-16 David a Salomón
3. 1Cr 28:6-7 David a Salomón
4. 2Cr 6:8-9; 2Cr 6:16-17 Salomón a la nación
5. 2Cr 7:17-18 Dios a Salomón
6. 2Cr 13:4-5 Abías a Jeroboam
7. 2Cr 21:7 Comentario de Crónicas

Deberes en el templo

Tipo Conformaban Referencias
Deberes administrativos Supervisores 1Cr 23:4-5
Gobernadores 1Cr 23:4-5
Jueces 1Cr 23:4-5
Administradores públicos 1Cr 26:29-30
Deberes ministeriales Sacerdotes 1Cr 24:1-2
Profetas 1Cr 25:1
Ayudantes para los sacrificios 1Cr 23:29-31
Ayudantes para las ceremonias de purificación 1Cr 23:27-28
Deberes de servicio Panaderos del pan de de la presencia 1Cr 23:29
Los que revisaban los pesos y las medidas 1Cr 23:29
Personal de mantenimiento 1Cr 23:28
Deberes financieros Los que cuidaban de la tesorería 1Cr 26:20
Los que cuidaban de los artículos dedicados 1Cr 26:26-28
Deberes artísticos Músicos 1Cr 25:6
Cantores 1Cr 25:7
Deberes de protección Guardias del templo 1Cr 23:5
Guardias para las puertas y almacenes 1Cr 26:12-18
Tareas individuales Secretario de registro 1Cr 24:6
Capellán para el rey 1Cr 25:4
Profeta privado para el rey 1Cr 25:2
Capitán de la guardia 1Cr 26:1
Tesorero 1Cr 26:23-24

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

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Las Porciones de 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44; 1Cr 10:1-14; 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30.

Nota del editor; Esta sección pertenece LA ETAPA DEL REINO UNIDO (1Sa 8:1-22 al 1Sa 31:1-13; y 2 de Samuel; 1Re 1:1-53 al 1Re 11:1-43; y 1 Crónicas; 2Cr 1:1-17 al 2Cr 9:1-31; Salmos; Proverbios; Eclesiastés; Cantar de los Cantares) podes consultar en 2 de Samuel.

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Fuente: Auxiliar Bíblico Portavoz

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Las Porciones de 1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:1-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44; 1Cr 10:1-14; 1Cr 11:1-47; 1Cr 12:1-40; 1Cr 13:1-14; 1Cr 14:1-17; 1Cr 15:1-29; 1Cr 16:1-43; 1Cr 17:1-27; 1Cr 18:1-17; 1Cr 19:1-19; 1Cr 20:1-8; 1Cr 21:1-30; 1Cr 22:1-19; 1Cr 23:1-32; 1Cr 24:1-31; 1Cr 25:1-31; 1Cr 26:1-32; 1Cr 27:1-34; 1Cr 28:1-21; 1Cr 29:1-30.

Nota del editor; Esta sección pertenece LA ETAPA DEL REINO UNIDO (1Sa 8:1-22 al 1Sa 31:1-13; y 2 de Samuel; 1Re 1:1-53 al 1Re 11:1-43; y 1 Crónicas; 2Cr 1:1-17 al 2Cr 9:1-31; Salmos; Proverbios; Eclesiastés; Cantar de los Cantares) podes consultar en 2 de Samuel.

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Fuente: Auxiliar Bíblico Portavoz

INTRODUCCIÓN

Los libros de las Crónicas ofrecen la historia de Israel, desde la creación del mundo, hasta la época del exilio. Se trata, por tanto, de una nueva versión o interpretación de una historia ya contada y conocida (Pentateuco e Historia Deuteronomista), a la que el autor recurre con frecuencia, citándola expresamente o simplemente aludiéndola. Como en el caso de los evangelios sinópticos, no se trata de una obra complementaria de las ya existentes, sino de una obra distinta, independiente y, en cierto sentido, paralela a la Historia Deuteronomista.

En la Biblia hebrea estos libros formaban una sola obra, llamada dibrey hayyamim, que puede traducirse como “palabras (o hechos) de los días”, o simplemente como “anales”, y cerraba (por detrás incluso de Esdras y Nehemías) la tercera parte del canon hebreo, denominada los (otros) Escritos, después de la Ley y los Profetas. La división en dos libros y su ubicación tras los anteriores libros históricos (Jos, Jue, y 1-2 Sm y 1-2 Re) y delante de Esdras-Nehemías se atribuye a la influencia de la versión griega de los LXX, que titularon la obra Paraleipómenon, es decir, “(libros de) las cosas omitidas”; con ello la interpretaban como un complemento a la Historia Deuteronomista. Atendiendo al contenido, Jerónimo, el traductor de la Vulagata, denominó a estos libros Crónica completa de la historia divina, de donde procede el nombre actual.

1. Autor, datación y finalidad de Crónicas

De la solución que se dé al problema de la relación entre Crónicas y Esdras-Nehemías, dependerán en buena medida las respuestas a las cuestiones clásicas del autor, fecha y finalidad de la obra.

a) El autor de Crónicas

Resulta difícil identificar al anónimo autor conocido como el Cronista. En la tradición judía (Talmud), la obra se atribuía a Esdras. Sin embargo, y aunque tal hipótesis explicaría de forma satisfactoria la relación entre Crónicas y Esdras-Nehemías, la atribución no es probable. Otros autores, basándose en el relieve que la obra concede a los levitas y a su función al servicio del Templo y de la comunidad postexílica, han sugerido la hipótesis de un miembro del grupo de los levitas encargados del canto en el Templo o un representante de la clase sacerdotal, especialmente comprometida en la ardua empresa de la restauración.

b) Datación y finalidad de Crónicas

A la vista de la datación que los investigadores y comentaristas de Crónicas han propuesto, la obra se escribió no antes del año 515 ni después del 250 a. C. Tres tipos de hipótesis se barajan al respecto.

— Quienes defienden la hipótesis de un solo autor para la obra conjunta de Crónicas-Esdras-Nehemías apuntan a una fecha posterior a la misión de Esdras (398 a. C.), es decir, en la primera mitad del siglo IV. La obra tendría como finalidad alentar y consolidar a la comunidad judía postexílica, organizada en torno al Templo de Jerusalén, y reforzar la autoridad de Esdras y Nehemías, para garantizar la eficacia de sus respectivas misiones.

— Quienes separan Crónicas de Esdras-Nehemías datan la obra tras los trabajos de reconstrucción del Templo, concluidos en torno al año 515 a. C. Para estos estudiosos, la intención del autor sería presentar el Templo de Jerusalén como el único Templo legítimo de Yahvé, en el que en tiempos de Salomón se realizó plenamente la unidad del antiguo Israel y que ahora se ha de convertir de nuevo en vínculo de unidad, incluso para los habitantes del antiguo Reino del Norte. Esto supondría una situación en que las relaciones entre judíos y samaritanos no habían derivado aún en hostilidad y ruptura.

— Un tercer grupo contempla el conjunto de Crónicas-Esdras-Nehemías como el resultado de un proceso en varias etapas: la primera edición de la obra se situaría en torno al 515 a. C.; la segunda, que incluye también la mayor parte de los relatos de Esdras, se situaría entre los años 400-375 a. C.; la tercera, que incorpora las listas genealógicas de 1Cr 1:1-541Cr 9:1-44 y las memorias de Nehemías, dataría de los años 350-300 a. C. La finalidad de cada edición también sería distinta: legitimación del “Segundo Templo” para la primera edición; legitimación de la autoridad de Esdras como legislador e intérprete de la Torá para la segunda, y consolidación de la comunidad judía frente a las hostilidades de los vecinos y las tensiones con los samaritanos, para la tercera; en esta última se agudiza la actitud negativa hacia el antiguo Reino del Norte y se refuerza el nacionalismo judío por medio de las disposiciones sobre los “matrimonios mixtos”.

2. Características literarias de Crónicas

En una primera lectura, el rasgo que más llama la atención en los libros de Crónicas es su repetición casi literal de buena parte del material contenido en los libros de Samuel y Reyes. Sin embargo, la atenta consideración de las fuentes citadas por el autor, las formas literarias utilizadas y su personal procedimiento de composición nos descubren una obra bastante compleja, literariamente bien elaborada y con personalidad propia.

a) Las fuentes de Crónicas

Es un dato incuestionable que la fuente más importante del Cronista son los libros de Samuel-Reyes, en una versión ligeramente diferente a la del TM de la Biblia hebrea o a la de los principales manuscritos de los LXX. La mayoría de las variantes tienen su origen en el mismo Cronista que las somete a un proceso de selección, eliminación o transformación.

Respecto al resto de sus fuentes, la confusión es mucho mayor. El Cronista cita explícitamente otras fuentes históricas no canónicas y una amplia lista de fuentes proféticas, pero es muy probable que estas citas sean un recurso redaccional empleado por el autor. Parece claro que el Cronista (o algún redactor posterior) utilizó listas genealógicas sacerdotales y levíticas (inspiradas en los materiales del Pentateuco, pero de origen diverso). Un segundo tipo de materiales puede proceder de listas administrativas o militares (como las encontradas en 1Cr 11:1-471Cr 12:1-40). También aquí es preciso contar con la aportación personal del autor que, a partir de distintas tradiciones del AT y de sus propios principios teológicos, ha logrado componer su historia con indudable maestría literaria.

b) Formas literarias de Crónicas

En el conjunto de materiales que forman los libros de las Crónicas se destacan cuatro tipos de formas literarias:

— Genealogías, como las encontradas, sobre todo, en 1Cr 1:1-541Cr 8:1-40, a través de las cuales el autor condensa y resume la historia anterior a la monarquía.

— Listas de funcionarios y censos de población, como los que aparecen en 1Cr 9:3-23; 1Cr 11:10-47; 1Cr 12:1-40; y la mayor parte de la sección 1Cr 23:1-321Cr 27:1-34.

— Extractos de los libros de Samuel-Reyes y Salmos, que ocupan casi la mitad de 1-2 Crónicas.

— Discursos, exhortaciones y plegarias que aparecen en boca de los distintos personajes (Dios, reyes, profetas, etc.) o como inserciones redaccionales anónimas del propio autor. En ocasiones parece imitar el oráculo profético de juicio y condena; otras veces se aproxima a la predicación (o catequesis) levítica. Aunque buena parte de estos materiales podrían proceder de fuentes no identificadas, lo más probable es que el Cronista mismo sea el último responsable del contenido de estos discursos, exhortaciones y plegarias, a través de los cuales logra dar autoridad profética, real y religiosa a las instituciones y concepciones más estimadas.

c) Procedimientos de composición del Cronista

Como ya se ha dicho, el Cronista no se limita a copiar literalmente y a ensamblar sin más unas fuentes anteriores, sino que reelabora personalmente todo ese material previo construyendo una obra distinta, independiente y, hasta cierto punto, original. Para llegar a esta verdadera “recreación” el autor ha utilizado un procedimiento o método redaccional, consistente en cuatro técnicas, que podemos definir como selección, eliminación, modificación y adición.

— Selección: En su utilización de las fuentes, especialmente de los libros Samuel-Reyes, el autor no incluye indiscriminadamente todos sus contenidos, sino que selecciona aquellos textos, episodios o fragmentos que mejor se adaptan a sus intereses. Una vez hecha la selección, el autor cita bastante literalmente sus fuentes.

— Eliminación: Tan significativo como lo que selecciona es lo que el autor elimina. Generalmente se trata de materiales y contenidos irrelevantes para su objetivo final, entre los que cabe destacar: la historia de Saúl, los episodios menos edificantes de los reinados de David (relaciones con Saúl y sus descendientes, adulterio con Betsabé y asesinato de Urías, rebelión de Absalón, intrigas familiares, ancianidad y últimos encargos de venganza) y de Salomón (intrigas sucesorias, rebeliones, pérdida de territorios y prácticas idolátricas), toda la historia del Reino del Norte tras su separación de Judá, y muchos de los episodios político-militares de los reyes de Judá. Sin embargo, estas eliminaciones no implican parcialidad, ya que el autor reconoce y cita las fuentes utilizadas y a ellas remite a sus lectores, para todo lo que silencia.

— Modificación: Con frecuencia el Cronista introduce significativas modificaciones, sean breves o más amplias, para justificar sus pretensiones o resaltar algún aspecto de su teología. Es el caso del episodio del censo (1Cr 21:1-30), la sucesión de Salomón (1Cr 28:1-211Cr 29:1-30), la construcción del Templo (2Cr 3:1-172Cr 7:1-22) y no pocos datos de los juicios deuteronomistas sobre los reyes de Judá. A este respecto, son particularmente significativos los retoques y modificaciones que el Cronista introduce en las historias de los reyes de Judá, para demostrar el cumplimiento infalible de la doctrina de la retribución.

— Adición: La aportación personal del Cronista se pone de manifiesto en los abundantes añadidos que introduce en su obra, generalmente en forma de discursos, exhortaciones y plegarias. Estas adiciones son el mejor exponente de las intenciones del autor y de su teología de la historia. Entre otras muchas, cabe destacar: la sección sobre la organización davídica del culto y del clero (1Cr 23:1-321Cr 27:1-34), el reinado de Abías (2Cr 13:1-22), parte del reinado de Josafat (2Cr 17:1-19; 2Cr 20:1-37), las reformas religiosas de Asá y Joás (2Cr 15:1-19; 2Cr 24:1-27), la actividad reformadora de Ezequías (2Cr 29:1-362Cr 31:1-21) y la Pascua celebrada por Josías (2Cr 35:1-27).

d) Género literario

Tanto el análisis de las fuentes y formas literarias, como la aproximación a los procedimientos de composición nos revelan materiales, contenidos y recursos propios del género literario histórico, no exentos de elementos teológicos. Ambos rasgos, el histórico y el teológico, así como buena parte del contenido común, aproximan la historia cronística a la deuteronomística. Sin embargo, hay otros rasgos en que ambas divergen sensiblemente, como son el carácter de historia ejemplar de Crónicas y, sobre todo, su implícita intención reinterpretativa. Efectivamente, el mero hecho de retomar y rescribir una historia ya conocida y escrita muestra a las claras la amplia noción que del género histórico se tenía en la antigüedad y, más concretamente, en la época del judaísmo postexílico. Estamos, pues, ante una original propuesta de reinterpretación de la historia que, sin anular anteriores versiones e interpretaciones, busca ofrecer a una generación distinta nuevas luces y respuestas basadas en la rica, amplia y significativa historia común de Israel.

e) División y contenido de Crónicas

Los materiales utilizados, la combinación de diversas formas literarias y la habilidad redaccional del autor dan como resultado un conjunto estructurado en cuatro grandes partes:

I. — GENEALOGÍAS (1Cr 1:1-541Cr 9:1-44)

– De Adán a Israel (1Cr 1:1-54

– Judá y David (1Cr 2:11Cr 4:23)

– Otras tribus (1Cr 4:241Cr 5:26)

– Genealogías levíticas (1Cr 6:11Cr 6:81)

– Restantes tribus (1Cr 7:11Cr 9:44)

II. — REINADO DE DAVID (1Cr 10:1-141Cr 29:1-30)

– Muerte de Saúl (1Cr 10:1-14)

– David, rey de Jerusalén (1Cr 11:11Cr 12:40)

– Traslado del Arca (1Cr 13:1-141Cr 17:1-27)

– Las guerras de David (1Cr 18:1-171Cr 20:1-8)

– El proyecto del Templo (1Cr 21:1-301Cr 29:1-30)

III. — REINADO DE SALOMÓN (2Cr 1:1-172Cr 9:1-31)

– Comienzos de reinado (2Cr 1:1-17)

– Construcción y dedicación del Templo (2Cr 2:12Cr 8:1)

– Resto del reinado de Salomón (2Cr 8:22Cr 9:31)

IV. — HISTORIA DEL REINO DE JUDÁ (2Cr 10:1-192Cr 36:1-23)

– La división de reino (2Cr 10:1-192Cr 13:1-22)

– Reinados de Asá y Josafat (2Cr 14:2-152Cr 20:1-37)

– De Jorán a Ajaz (2Cr 21:1-202Cr 28:1-27)

– Reinado de Ezequías (2Cr 29:1-362Cr 32:1-33)

– Últimos reyes de Judá (2Cr 33:1-252Cr 36:1-23)

3. Perspectivas teológicas de la Historia Cronística

Entre las claves teológicas más determinantes en la Historia Cronística destacamos: la centralidad del Templo, la idealización de David y Salomón, la función de los levitas, la unidad del pueblo y la concepción de la retribución.

a) La centralidad del Templo

El Templo ocupa un lugar central y preeminente en Crónicas, superando con creces la importancia que se le otorga en la Historia Deuteronomista (y en 1 — 2 Reyes, en particular). Mientras que en 2 Sm sólo encontrábamos dos breves alusiones a la relación de David con el Templo, en la sección de 1Cr 12:1-401Cr 29:1-30, dedicada al reinado de David, la mayor parte del relato está relacionado con el Templo y el culto, hasta tal punto que el mismo David aparece como el autor del proyecto, el ejecutor de todos los preparativos de su construcción (incluidos los planos, los materiales y los objetos del culto) y el organizador del personal adscrito al Templo y de todos los servicios del mismo, de forma que Salomón sólo tendrá que limitarse a cumplir a la letra todo lo dictado y previsto por su padre. En virtud de la centralidad del Templo, tanto Salomón como algunos reyes que llevaron a cabo reformas en él, reciben del Cronista un juicio positivo, distinto al juicio deuteronomista. El mismo “edicto de Ciro” (2Cr 36:22-23) parece proclamado en función de la reconstrucción del Templo. En el trasfondo de este interés por el Templo se advierte la concepción del Cronista sobre el “Segundo Templo”, como el verdadero factor de la unidad y estabilidad del pueblo, como el lugar central de toda la vida de la comunidad postexílica, como el ámbito privilegiado del encuentro con Dios en la tierra.

b) La idealización de David

En la reinterpretación de la historia pasada de Israel que el Cronista lleva a cabo en su obra, adquiere especial relieve tanto el establecimiento de la monarquía en Israel como, sobre todo, lo relacionado con los reinados de David y de Salomón. Mientras que otros acontecimientos decisivos de la historia, como el éxodo o la alianza del Sinaí, son pasados por alto o brevemente aludidos, los reinados de David y Salomón se convierten en el punto culminante de toda la historia: cuanto les precede está orientado a la idealización que el Cronista lleva a cabo de ambos personajes, al omitir todos los aspectos negativos de sus respectivas historias. Puesto que en la época del Cronista la monarquía había dejado de existir (y no había ningún indicio de su posible restauración), algunos autores han querido ver en esta idealización una clara evidencia de la ideología mesiánica del Cronista (consistente en una proyección hacia el futuro de lo realizado por David y Salomón en el pasado). Sin embargo, parece más probable que el interés del Cronista no tenga por objeto tanto la monarquía en sí misma, cuanto el designio de Dios para su pueblo, perfectamente realizado por David en el pasado.

c) La función de los levitas

También ocupa un lugar especialmente destacado en el conjunto de la obra cronística la institución de los levitas, que desempeñarían un papel decisivo en la conservación de las prácticas religiosas del período postexílico. Aunque se desconoce su origen, la Biblia los presenta como descendientes de Leví, tribu distinguida por Dios para desempeñar funciones cultuales. En el Israel premonárquico los levitas ejercieron funciones sacerdotales en algunos santuarios locales (ver Jue 17:1-13). Más tarde se ocuparon de la enseñanza de la ley de Moisés al pueblo (ver Deu 33:10) y una de sus ramas desempeñó funciones sacerdotales en el santuario central de Jerusalén, mientras el resto ejercía tareas subalternas en el culto o se dispersaba por el país. En la descripción del Cronista, los levitas llegan a adquirir una importancia progresiva, ampliando sus tareas al canto (ver 1Cr 9:26; Neh 8:7; Neh 8:9). Pero lo más sorprendente es la identificación que hace el Cronista de los levitas de su época con los profetas del antiguo Israel, llegando a definir la obligación principal de los levitas cantores, el canto cúltico como una actividad profética (ver 2Cr 25:5; 2Cr 29:25). De esta manera, la palabra de Dios, transmitida tradicionalmente por los profetas, también podía ser ahora comunicada por la música inspirada de la liturgia del Templo.

d) La unidad del pueblo

El Cronista pone especial empeño en demostrar la entusiasta y unánime participación de “todo Israel” en los acontecimientos producidos en los reinados de David y Salomón (traslado del Arca, conquista de Jerusalén, construcción del Templo). Es verdad que el Cronista contempla la división del reino a raíz de la muerte de Salomón como una ruptura del pueblo de Dios, y que ignora al Reino del Norte en cuanto entidad política; pero también se hace eco de una permanente llamada dirigida a la gente del Norte para adherirse a la unidad común que encuentra su centro en el culto de Jerusalén (como demuestra, por ejemplo, la invitación de Ezequías a las tribus del Norte para participar en la Pascua; ver 2Cr 30:1-27). Para la comunidad jerosolimitana de su tiempo el mensaje del Cronista tiene una doble vertiente: por un lado, hace ver que el mismo Dios que habló antiguamente a sus antepasados se dirige ahora a ellos; su Dios sigue siendo el Juez del mundo y, aunque la comunidad se sienta amenazada por grandes y poderosas naciones, no ha de temer, porque Dios sigue a su lado, como en el pasado (ver 2Cr 20:1-30). Pero, por otro lado, es también una advertencia contra cierto exclusivismo que amenazaba a la comunidad postexílica: a través de la historia de la monarquía, el Cronista quiere mostrar que el resto fiel no debe excluir a los demás (ver 2Cr 30:1 ss). En vez de mostrarse como un gueto, Jerusalén debe ser un imán que reúna al pueblo disgregado a causa de la división y del exilio (ver 2Cr 15:9).

e) La retribución

Los libros de Crónicas ofrecen una de las más elaboradas teorías de todo el AT sobre la teología de la retribución. Es precisamente en este tema donde encontramos las mayores diferencias entre el Cronista y sus fuentes de Samuel-Reyes. Según la Historia Deuteronomista, los pecados de cada rey (y de cada generación) tienen incidencia en sus sucesores (y en las generaciones posteriores). Por eso, los reyes del Norte sufren las consecuencias del “pecado de Jeroboán” y los del Sur se benefician del buen comportamiento de David. Igualmente, el castigo del exilio no es sólo consecuencia de los pecados del último o últimos reyes de Judá, sino el resultado de otras infidelidades anteriores acumuladas. El Cronista, en cambio, lleva el principio de retribución a la esfera individual y a sus últimas consecuencias: cada rey (y su pueblo con él) recibe durante su propio reinado la recompensa o el castigo de su fidelidad o infidelidad. Para demostrar la validez y eficacia de este principio de retribución, el Cronista introduce importantes modificaciones respecto a sus fuentes de Samuel-Reyes. Así, para explicar reinados cortos (como el de Ozías) o dilatados (como el de Manasés) apela a pecados o conversiones no contemplados en Reyes (comparar con los respectivos paralelos de 1-2 Re los siguientes textos: 2Cr 16:7-8; 2Cr 20:35-36; 2Cr 22:4-9; 2Cr 26:5; 2Cr 26:16; 2Cr 26:19; 2Cr 33:11-19). Aunque la estrechez y el mecanicismo de la teología de la retribución cronística pueda producirnos extrañeza y rechazo, no debemos olvidar la perspectiva del autor, profundamente interesado en provocar la respuesta responsable y fiel de su propia generación a la nueva llamada divina.

f) Teología de la historia

Los libros de las Crónicas nos ofrecen, pues, una visión de la historia concebida como “espacio de encuentro” y diálogo entre Dios y su pueblo. Encuentro y diálogo que hallan su más fiel expresión en la teología de la alianza y de la elección que la hace posible. Sin embargo, y a diferencia del Deuteronomista que da un papel predominante a la alianza sinaítica, el Cronista recapitula todas las alianzas en la davídica, del mismo modo que en David y su descendencia se concreta y realiza toda su teología de la elección, como se pone ya de manifiesto en la gran introducción genealógica de la obra. Sólo en la medida en que la comunidad postexílica se sienta “elegida” como genuina descendencia davídica y comprometida en su alianza con Dios, estará en condiciones de reconducir la historia presente a una plenitud similar a la de los tiempos de la monarquía davídico-salomónica.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

1Cr 1:1-54; 1Cr 2:1-55; 1Cr 3:1-24; 1Cr 4:1-43; 1Cr 5:1-26; 1Cr 6:16-81; 1Cr 7:1-40; 1Cr 8:1-40; 1Cr 9:1-44 : La primera parte es un amplio prólogo a la historia de David, elaborado a base de una profusa serie de listas genealógicas que recapitulan toda la historia anterior, desde Adán hasta Saúl, con algunas ramificaciones posteriores que llegan a la comunidad postexílica (1Cr 9:1-44). En la desigual extensión de las listas se advierten ya las preferencias del Cronista por los antepasados de David y de los levitas. Su finalidad no es otra que demostrar la continuidad entre la comunidad postexílica israelita, apenas recuperada del duro golpe del exilio y de la desilusión que siguió a la euforia de la repatriación, y el gran Israel de la época de David.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

1Cr 1:1-27 : La primera genealogía se extiende desde Adán a Abrahán y contiene las tres ramas descendientes de los hijos de Noé, enmarcadas a modo de inclusión por dos listas de nombres solos que conectan a Adán con Noé (1Cr 1:1-4) y a Set con Abrahán (1Cr 1:24-27). Los materiales reflejan una notable dependencia de las listas sacerdotales de Gén 5:1-32 y Gén 10:1-32.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

familia de Adán. Esta lista proviene de Gén. (5:3-32) y básicamente nombra las diez generaciones desde Adán hasta Noé.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

1.1 Este registro de nombres demuestra que Dios no sólo está interesado en las naciones, sino además en los individuos. Aunque desde Adán hasta hoy han vivido billones de personas, Dios sabe y recuerda la cara y el nombre de cada una de ellas. Cada uno de nosotros es algo más que un nombre en una lista. Nosotros somos personas especiales a los que Dios conoce y ama. A medida que reconocemos y aceptamos su amor, descubrimos tanto nuestra singularidad como individuos como nuestra solidaridad con el resto de su familia.1.1ss Esta larga lista de nombres fue compilada después de que el pueblo de Judá (reino del sur) fue llevado cautivo a Babilonia. Mientras los cautivos esperaban con ansias que llegara el día de regresar a su tierra natal, uno de sus más grandes temores era que los registros de su herencia estuvieran perdidos. Los judíos daban gran importancia a su herencia porque cada uno de ellos quería ser capaz de probar que era un descendiente de Abraham, padre de la nación judía. Sólo así podía disfrutar de los beneficios de las bendiciones especiales que Dios prometió a Abraham y a sus descendientes (véanse las notas a Gen 12:1-3 y 17.2-8 para saber qué eran estas bendiciones especiales). Esta lista reconstruía el árbol genealógico de Judá (el reino del sur) e Israel (el reino del norte) anterior al cautiverio y servía como prueba para aquellos que decían ser descendientes de Abraham. (Para más información sobre el porqué la Biblia incluye genealogías, léanse las notas a Gen 5:1ss, Mat 1:1 y Luk 3:23-38.)1.1ss En esta larga genealogía hay más de lo que se ve a simple vista. Es importante para nosotros hoy, ya que prueba las afirmaciones del Antiguo Testamento de que Jesús, el Mesías, sería un descendiente de Abraham y David. Esta promesa está registrada en Gen 12:1-3 y 2Sa 7:12-13.1.1, 4 La historia de Adán y su perfil se encuentran en Génesis 1-5. La historia y el perfil de Noé se encuentran en Génesis 6-9.1.5-9 Hijos puede también significar descendientes. De ahí que una genealogía bíblica pueda saltar varias generaciones. La razón de estas listas no era proveer detalles exhaustivos, sino dar una información adecuada acerca de varias líneas familiares.1.10 Nimrod también se menciona en Gen 10:8-9.1.11, 12 Los filisteos habían sido constantes enemigos de Israel desde los días de los jueces. El rey David finalmente los debilitó y por estos tiempos ya no representaban una amenaza. (Para más información acerca de los filisteos, véanse las notas a Jdg 13:1 y 1Sa 4:1.)1.13-16 Canaán era el antepasado de los cananeos, quienes habitaron en la tierra prometida (también llamada Canaán) antes de que llegaran los israelitas bajo el liderazgo de Josué. Dios ayudó a los israelitas a sacar a los cananeos, que eran un pueblo malvado e idólatra. El nombre de la tierra fue entonces cambiado al de Israel. El libro de Josué relata esa historia.1.19 La expresión «fue dividida la tierra» se refiere al momento en que la tierra fue dividida en grupos de diferentes idiomas. En un momento, todos hablaban una sola lengua. Pero algunas personas se volvieron soberbias por sus logros y se reunieron para construir un monumento para sí mismos: la torre de Babel. El proyecto de construcción concluyó abruptamente cuando Dios hizo que el pueblo hablara lenguas diferentes. Sin la habilidad de comunicarse entre sí, el pueblo no pudo mantenrse unido. Dios les mostró que sus grandes esfuerzos eran inútiles sin El. Enorgullecernos por nuestros logros no debe guiarnos a la conclusión de que ya no necesitamos a Dios. Esta historia se relata en Gen 11:1-9.1.24-27 La historia y el perfil de Abraham se encuentran en Génesis 11.26-25.10.1.28-31 La historia y el perfil de Ismael se encuentran en Génesis 17 y 21.1.34 Israel es otro nombre para Jacob porque los doce hijos de Jacob llegaron a ser la nación de Israel. Los descendientes de Esaú llegaron a ser la nación de Edom, un enemigo constante de Israel. Para conocer más acerca de las vidas de Isaac y de sus dos hijos, Jacob y Esaú, véanse sus historias y perfiles en Génesis 21-36; 46-49.1.36 Amalec, nieto de Esaú, fue el hijo de la concubina de su padre (Gen 36:12). Fue el antepasado de la malvada tribu conocida como los amalecitas, el primer pueblo que atacó a los israelitas cuando iban camino a la tierra prometida. (Para más información acerca de los amalecitas, véase la nota a Exo 17:8.)1.43-54 ¿Por qué se nos da aquí información acerca de esta genealogía de los descendientes de Edom que eran enemigos de Israel? Esaú, antepasado de los edomitas, fue el hijo mayor de Isaac y por lo tanto un descendiente directo de Abraham. Como primer nieto de Abraham merecía un lugar en los registros judíos. Sin embargo, fue a través de los matrimonios de Esaú con mujeres paganas, que comenzó la nación de Edom. Esta genealogía muestra el linaje de las naciones enemigas, que no fueron parte del linaje directo del rey David, y por lo tanto del Mesías. Esta lista identificó aun más el papel y la identidad especial de Israel.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) Título Lit.: “Los Asuntos de los Días”, M; LXXVgc: “Paralipómenos”, que significa: “Cosas Pasadas Por Alto (Dejadas Sin Narrar; Omitidas) [en Samuel y Reyes]”. Jerónimo, un traductor de la Vulgata, sugirió el nombre “Cronicón”, del cual se deriva “Crónicas” en la Biblia en español.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 0 Luc 3:38; 1Co 15:45

b 1 Gén 4:25

c 2 Gén 5:9

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Las genealogías mencionadas aquí abarcan el tiempo desde Adán hasta Israel (Jacob), y mucha de esa información parece haber sido tomada de Génesis. Crónicas menciona el linaje elegido, o sea, el linaje que llegaría a ser predominante en Israel, después de mencionar los otros linajes de cada familia. Consistente con la práctica en Génesis, el autor refuerza el argumento de que la historia humana se ha enfocado en Israel, desde que surgió. Por tanto, la genealogía de Sem sigue a las de Cam y Jafet, y los descendientes de las mujeres de Abraham, Agar y Cetura (1:29– 33), son mencionados aquí antes de los de Isaac, el hijo elegido. Los descendientes de Esaú (1:35– 54) son mencionados antes del linaje elegido de Jacob (Israel) (cap. 2– 8).

Fuente: La Biblia de las Américas

INTRODUCCIÓN AL PRIMER LIBRO DE CRÓNICAS

AUTOR: Esdras

Fecha: 450-425 a.C.

Titulo Primero y Segundo Crónicas formaban originalmente un solo libro (hasta 180 a.C.). El título del libro en hebreo significa «las palabras (asuntos) de los días», I.e., los anales de Israel desde Adán hasta el cautiverio en Babilonia y el decreto que permitía el regreso de los exiliados judíos. En cierto sentido es un «Antiguo Testamento en miniatura», pues sintetiza el desarrollo de la historia del Antiguo Testamento.

Paternidad literaria Tradicionalmente se ha considerado que Esdras fue el autor, si bien el libro no lo especifica. Sin duda, el autor utilizó otras fuentes de información para compaginar su obra tales como los escritos proféticos de Samuel (1Cr 29:29), Isaías (2Cr 32:32) y otros (2Cr 9:29; 2Cr 12:15; 2Cr 20:34; 2Cr 33:19); pero particularmente una obra llamada «el libro de los reyes de Judá e Israel» (2Cr 16:11; 2Cr 25:26). Esta última obra, sin embargo, no debe de confundirse con los libros canónicos de 1 y 2 Samuel, sino que probablemente era una composición que ya existía en el palacio real.

Propósito Esdras, quien encabezó un grupo de exiliados de regreso a Palestina en el año 458, tenía la preocupación de establecer un verdadero cimiento espiritual para el pueblo. Para avanzar ese propósito, Esdras evidentemente compiló las Crónicas para enfatizar la importancia de la pureza racial y religiosa, el lugar correcto de la ley, el Templo y el sacerdocio. De manera que omite los detalles de las actividades de los reyes y los profetas y en su lugar destaca la rica herencia del pueblo y las bendiciones de sus relaciones pactadas con Dios.

Contenido El Primer Libro de Crónicas está repleto de genealogías y concentra su atención en el reinado de David. Entre las secciones importantes está la declaración del gran pacto con David (1Cr 17:11-14) y la maravillosa oración de alabanza de David en 1Cr 29:10-19.

BOSQUEJO DE 1 CRÓNICAS

I) Las genealogías desde Adán hasta David, 1Cr 1:11Cr 9:44

A) De Adán a Abraham, 1Cr 1:1-27

B) De Abraham a Jacob, 1Cr 1:28-54

C) De Jacob a David, 1Cr 2:1-55

D) De David al cautiverio, 1Cr 3:1-24

E) Las genealogías de las doce tribus, 1Cr 4:11Cr 8:40

1. Judá, 1Cr 4:1-23

2. Simeón, 1Cr 4:24-43

3. Rubén, 1Cr 5:1-10

4. Gad, 1Cr 5:11-22

5. Manasés, 1Cr 5:23-26

6. Levi, 1Cr 6:1-81

7. Isacar, 1Cr 7:1-5

8. Benjamín, 1Cr 7:6-12

9. Neftalí, 1Cr 7:13

10. Manasés, 1Cr 7:14-19

11. Efraín, 1Cr 7:20-29

12. Aser, 1Cr 7:30-40

13. Benjamín, 1Cr 8:1-40

F) Los habitantes de Jerusalén, 1Cr 9:1-34

G) La familia de Saúl, 1Cr 9:35-44

II) La unción de David, 1Cr 10:11Cr 12:40

A) La muerte de Saúl, 1Cr 10:1-14

B) La inauguración de David como rey, 1Cr 11:1-3

C) La captura de Jerusalén, 1Cr 11:4-9

D) Los valientes de David, 1Cr 11:101Cr 12:40

III) El reinado de David, 1Cr 13:11Cr 29:21

A) David y el arca, 1Cr 13:11Cr 17:27

1. David traslada el arca a Quidón: La muerte de Uza, 1Cr 13:1-14

2. La fama de David y la victoria sobre los filisteos, 1Cr 14:1-17

3. David traslada el arca a Jerusalén, 1Cr 14:1-17

4. La celebración y los preparativos de David para el arca, 1Cr 16:1-43

5. El deseo de David de edificar el Templo: el pacto davídico, 1Cr 17:1-27

B) Las guerras de David, 1Cr 18:11Cr 20:8

C) El censo pecaminoso de David, 1Cr 21:1-30

D) Los preparativos de David para el Templo, 1Cr 22:11Cr 23:1

E) La organización de los levitas hecha por David, 1Cr 23:21Cr 26:32

1. La numeración y las responsabilidades de los levitas, 1Cr 23:2-32

2. La división de los levitas en 24 grupos, 1Cr 24:1-31

3. La designación de los músicos, 1Cr 25:1-31

4. La designación de los porteros, 1Cr 26:1-19

5. La designación de los tesoreros, 1Cr 26:20-28

6. La designación de los magistrados, 1Cr 26:29-32

F) Los líderes civiles de David, 1Cr 27:1-34

G) Las instrucciones finales de David para el pueblo y para Salomón, 1Cr 28:1-21

H) Las ofrendas y la adoración de David, 1Cr 29:1-21

IV) La inauguración de Salomón como rey y la muerte de David, 1Cr 29:22-30

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Esta muy extensa (hasta 1Cr 9:44 inclusive) relación de tablas genealógicas en el AT sirve para mostrar el linaje de las tribus de Israel, destacar la importancia de la descendencia davídica de la que procede el Mesías, enfatizar la tribu de Levi de la que proceden los sacerdotes y recordar a Israel la importancia de la pureza racial y religiosa.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

TM registra una genealogía confeccionada a partir de Gén 5:1-32; Gén 6:1-22; Gén 7:1-24; Gén 8:1-22; Gén 9:1-29; Gén 10:1-32; Gén 11:1-32; Gén 12:1-20; Gén 13:1-18; Gén 14:1-24; Gén 15:1-21; Gén 16:1-16; Gén 17:1-27; Gén 18:1-33; Gén 19:1-38; Gén 20:1-18; Gén 21:1-34; Gén 22:1-24; Gén 23:1-20; Gén 24:1-67; Gén 25:1-34; Gén 26:1-35; Gén 27:1-46; Gén 28:1-22; Gén 29:1-35; Gén 30:1-43; Gén 31:1-55; Gén 32:1-32; Gén 33:1-20; Gén 34:1-31; Gén 35:1-29; Gén 36:1-43; Gén 37:1-36. Comenzando por los descendientes de Adam, y mediante no pocas adiciones complementarias, la dinámica de los 9 primeros cap. nos lleva hasta David, centro de la atención del cronista → §232.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

Las listas genealógicas de este primer cap. han sido confeccionadas a partir de datos tomados de Gn.(c. 5-37) y de otras tradiciones independientes. Comenzando por los descendientes de Adam, y mediante no pocas adiciones y detalles complementarios, la dinámica de las genealogías de los nueve primeros cap. nos lleva hasta David, centro de la atención del cronista.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

[3] Llamado también Matusalén.[19] Que significa división.[32] Gen 36, 1.[36] Gen 36, 12.

Fuente: Notas Torres Amat