Comentario de Job 1:13 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Aconteció cierto día, cuando sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primogénito,
Y un día aconteció. Job 1:4; Pro 27:1; Ecl 9:12; Luc 12:19, Luc 12:20; Luc 17:27-29; Luc 21:34.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
En un día Job cayó de la cima de la prosperidad al foso de la pobreza. Debió sentir que todo el cielo y la tierra se le venían encima. Los cuatro desastres que lo golpearon vinieron alternadamente del cielo y de la tierra. Primero el asalto a su ganado y sus criados; luego del cielo, el fuego de Dios; luego de nuevo de la tierra, la pérdida de sus camellos y sus sirvientes; luego el soplo del cielo, un gran viento que destruyó su casa y mató a sus hijos.
EN PROFUNDIDAD
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El adversario
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Mientras que el libro de Job nos enseña mucho sobre el sufrimiento humano, también aprendemos bastante sobre Satanás y su relación con Dios. Los primeros dos capítulos de Job muestran que aunque Satanás está en rebelión, aún debe rendirle cuentas a Dios.
Originalmente un ángel de Dios, Satanás se corrompió por su propio orgullo (2Pe 2:4; Jud 1:6). Desde que se rebeló contra Dios, Satanás se convirtió en enemigo del Señor y nuestro. De hecho, la palabra hebrea para Satanás significa «adversario». En la historia de Job, Satanás le hace honor a su nombre al acosar y afligir a Job con toda clase de sufrimientos. Sin embargo, el poder de Satán no es igual al de Dios. Aunque Satanás intenta estorbar la labor del Señor, es Él quien pone los límites. A pesar de lo mucho que desea ser un dios, Satanás tiene que rendirle cuentas a Él.
Además de esto (Job 1:6) Satanás, como un ser creado, es finito. No es todopoderoso y sólo puede estar en un lugar a la vez (Job 1:7). Por lo tanto, sus secuaces deben ayudarlo en su maligna tarea. Es cierto que Satanás puede tentarnos, pero no puede saber lo que hay en nuestra mente o lo que nos depara el futuro (Job 1:9-11). Lo más importante es que no puede hacer nada sin el permiso de Dios (Job 1:6-12). Como Dios restringe a Satanás (Job 1:12; Job 2:6) y Él nos promete que no permitirá que nos llegue una tentación que no podamos soportar (1Co 10:13), podemos tener la seguridad de que con el poder de Dios podemos vencer a Satanás. Y aunque vivimos en un mundo de pecado, Satanás no es libre de hacer todo lo que se le plazca. Dios es y seguirá siendo soberano.
Fue Satanás quien planificó e implementó el sufrimiento de Job. Dios le permitió que lo probara por un tiempo. Pero en su momento, Dios en persona lo liberó de todos sus pesares, lo recompensó y lo bendijo con más de lo que tenía antes (Job 42:10). A pesar de los planes de Satanás, Dios cumplió sus buenos propósitos. La relación entre Job y Dios fue probada, y pasó la prueba. Ganó el amor a Dios y se respondieron las acusaciones de Satán. Al fin quedó claro que Dios es soberano y compasivo. A través de esta experiencia Job aprendió a apreciar mucho más las bendiciones de Dios (Job 42:1-6).
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Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Con cuatro rápidas calamidades, Satanás destruyó o eliminó los ganados, siervos e hijos de Job. Solo los cuatro mensajeros sobrevivieron.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Escena 3: La primera prueba
En esta escena central, cuatro mensajeros se acercan a Job, anunciándole cuatro desastres. Los desastres (dos naturales, dos causados por seres humanos) atacan desde todas partes: los sabeos (15) vienen del sur (Seba); los caldeos (17) del norte; el relámpago (fuego de Dios, 16) viene de las tormentas que entran del Mediterráneo al oeste; y el fuerte viento (19) viene del desierto al este. Vemos a Job tan abrumado por las calamidades que no tiene tiempo de recobrarse de una antes de que llegue el próximo mensajero.
La reacción de Job no es echar la culpa de los eventos naturales ni de los enemigos humanos (el Señor quitó), ni olvidar las bendiciones de Dios (el Señor dio), ni cerrar los ojos a la realidad (quitó), sino alabar al Señor tanto por lo bueno como por lo malo (21). La confianza de Jehovah en Job prueba ser justificada.
El vientre de la madre de Job a quien volverá al morir ha de entenderse probablemente como la madre tierra, de la cual fueron creados los humanos.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
e 31 Job 1:4
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Lit., el