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Comentario de Job 31:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Job 31:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

He hecho un pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, hubiera podido fijar la mirada en una virgen?

hice pacto con mis ojos. Gén 6:2; 2Sa 11:2-4; Sal 119:37; Pro 4:25; Pro 23:31-33; Mat 5:28, Mat 5:29; 1Jn 2:16.

¿Cómo … mirar a una virgen? Pro 6:25; Stg 1:14, Stg 1:15.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Job hace una solemne declaración de su integridad en diversas áreas, Job 31:1-40.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El juramento de inocencia de Job (Job 29:1-25; Job 30:1-31; Job 31:1-40) contiene maldiciones que le dice a Dios que le imponga en caso de que lo halle culpable (vv. Job 31:8Job 31:10Job 31:22Job 31:40). De este modo, el capítulo Job 31:1-40 equivale estructuralmente al cap. Job 3:1-26 donde Job maldice el día de su nacimiento. Tiene un parecido general con el juramento de limpieza que se usaba mucho en la antigua Mesopotamia. En este juramento, una persona acusada podía jurar su inocencia en un juicio. Sin embargo, el contenido ético de la confesión de Job, que enfatiza en su motivación interna (vv. Job 31:1Job 31:2Job 31:24Job 31:25Job 31:33Job 31:34) y actitud (vv. Job 31:1Job 31:7Job 31:9Job 31:26Job 31:27Job 31:29Job 31:30), es única y no tiene paralelo hasta el Sermón del monte de Jesús (Mat 5:1-48; Mat 6:1-34; Mat 7:1-29). No obstante, en este juramento se desliza algo de orgullo (vv. Job 31:13Job 31:16; cap. Job 37:1-24), estableciendo así la base para los discursos de Eliú y el Señor.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Este versículo comienza con el juramento de inocencia de Job (cap. Job 31:1-40). Cuando Job hace un pacto con sus ojos, reconoce sabiamente que los ojos son la principal fuente de tentación (vv. Job 31:7, Job 31:9, Job 31:26, Job 31:27).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

HICE PACTO CON MIS OJOS. En esta sección Job reflexionó sobre su firme integridad espiritual, su fidelidad a Dios y sus caminos, y su bondad hacia los demás.

(1) Las declaraciones de Job sobre la obra redentora de Dios en él abarcaron cada aspecto de la vida. Habló de su inocencia en los pecados del corazón, que incluyen lujuria sexual y pensamientos impuros (vv. Job 31:1-4), mentira y engaño para provecho personal (vv. Job 31:5-8) e infidelidad conyugal (vv. Job 31:9-12). Declaró su justo tratamiento de los trabajadores (vv. Job 31:13-15) y su cuidado por los pobres y necesitados (vv. Job 31:16-23). Aseguró que estaba libre de codicia (vv. Job 31:24-25), idolatría (vv. Job 31:26-28), venganza (vv. Job 31:29-32) e hipocresía (vv. Job 31:33-34).

(2) El carácter moral y la pureza de corazón y la vida que aquí se describen sirven de magnífico ejemplo para todo creyente. Mediante el poder salvador de la muerte y resurrección de Cristo (Rom 8:1-17; Gál 2:20), todos los que creen en Él pueden experimentar abundantemente la vida piadosa que llevaba Job antes del nuevo pacto.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

¿CÓMO, PUES, HABÍA YO DE MIRAR A UNA VIRGEN? Job estaba consagrado a la norma de santidad interior que luego Cristo expresó claramente en el Sermón del Monte (Mat 5:28). Job había hecho un pacto con sus ojos para evitar el estímulo de los deseos lujuriosos que surgen al contemplar a una joven (cf. Gén 3:6; Núm 15:39). Él sabía que la sensualidad disgustaría a su Señor y desvanecería la vida de Dios en el alma de él (vv. Job 31:2-4).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

31. Confesión Negativa de Job.
P ara probar su inocencia, el desventurado varón de Hus pasa revista a las diversas clases de transgresiones, para declarar que no ha tenido parte en ellas. Es un fragmento similar a la “confesión negativa” del difunto egipcio ante Osiris. Su inocencia es manifiesta, pues ha mantenido una integridad moral para con el prójimo y no ha abandonado a su Dios, yendo tras cultos y divinidades extrañas. Puede presentar un libelo justificativo ante el tribunal divino, consciente de no ser culpable.

Demanda de justicia (1-6).
1 Había yo hecho pacto con mis ojos de no prestar atención a la virgen. 2 Pero ¿cuál es la porción de Dios (reservada) desde arriba y la heredad del Omnipotente desde las alturas? 3 ¿No es la desgracia para el inicuo, y el infortunio para los obradores de iniquidad? 4 ¿No está El mirando mis caminos y contando todos mis pasos? 5 ¿He caminado fraudulentamente o corrieron mis pies tras el engaño? 6 ¡Péseme Dios en balanza justa, y Dios reconocerá mi integridad!

El ν.1 parece que debe unirse al v.7, donde se habla de la integridad moral de Job en materia sexual. Con todo cuidado había evitado mirar atentamente a la virgen para no caer en la tentación de pecar.
De nuevo muestra su perplejidad ante la misteriosa providencia divina, ya que parece debiera ser premiada la virtud y castigado el vicio: ésa debiera ser la porción y la heredad reservada por el que habita en las alturas (v.2). Pero los hechos contradicen esta tesis, exigida por la equidad natural 1, pues, a pesar de que Dios contempla y conoce los caminos de todos los hombres, parece que no ha reparado en que él no ha caminado fraudulentamente en la vida (v.5). Consciente de su inocencia, pide a Dios que pese los actos de su vida en balanza justa, seguro de que ha de ser reconocido en su virtud. Según la mitología egipcia, el corazón del difunto era pesado ante Osiris, siendo la diosa de la verdad, Mat, la que equilibraba la balanza. El difunto entonces pronunciaba su famosa “confesión negativa.” 2

Rectitud moral de Job en materia sexual (7-12).
7 Si se apartaban mis pasos de tus sendas y tras mis ojos se fue mi corazón, o si se pegó algo a mis manos, 8 ¡siembre yo y cómalo otro, y sean desarraigados mis retoños! 9 Si mi corazón se dejó seducir por mujer y estuve al acecho a la puerta de mi prójimo, 10¡muela para otro mi mujer y sea entregada a brazos ajenos!3, 11pues maldad grande es ésta, es un gran crimen, 12fuego que devora hasta el “abaddón” y consumiría toda mi hacienda.

Job declara que toda su conducta giraba en torno a la ley divina; en su vida, jamás sus pasos se encaminaron fuera de las sendas señaladas por Dios, y para evitar toda prevaricación cohibió sus ojos, para que no se torciera su corazón, que se deja llevar siempre de los sentidos. No tiene conciencia de que nada pecaminoso se haya pegado a las manos (v.4) 4. Por ello se atreve a desear que, en caso contrario, otro se aproveche de su hacienda, por él trabajada, y hasta desenraice sus retoños o plantaciones (v.8).
Con todo cuidado ha evitado el pecado de adulterio como un gran crimen (v.9). En caso contrario, desea que su mujer se convierta en esclava y concubina del marido ofendido (v.10). Este delito era penado con la muerte 5, pues es un gran crimen, que lleva al Seol a abaddón y que es causa de la pérdida de la propia hacienda (v. 12).

Comprensión para con los débiles y pobres (13-22).
13 Si desdeñé el derecho de mi siervo y el de mi sierva cuando se querellaron contra mí, 14 ¿qué haría cuando se alzara Dios para juzgar? Cuando me pidiera cuentas, ¿qué respondería? 15 El que me hizo a mí en el materno seno, ¿no lo hizo también a él?¿No fue él mismo el que nos formó en el vientre?16 Si negué a los pobres lo que deseaban y dejé desfallecer los ojos de la viuda, 11 si comí solo mi bocado, sin dar de comer de él al huérfano, 18 antes bien, desde mi infancia le criaba como un padre y desde el seno materno le guiaba; 19 si vi al miserable sin vestido y al pobre sin ropas, 20 y si no me bendijeron sus carnes y no se calentaron con el vellón de mis corderos; 21 si alcé mi mano contra el huérfano, por ver en la puerta mi apoyo, 22 ¡despréndase mi espalda de su nuca y arranqúese del hombro mi brazo!

Las consideraciones de este fragmento son altamente enternecedoras y comprensivas para con los desvalidos. En primer lugar, Job declara que ha cumplido humanitariamente y con equidad con los siervos de su propia casa, atendiéndoles en las querellas justas planteadas por ellos en defensa de sus legítimos derechos (v.13). En el código hebraico se determinaban bien los derechos de los amos y de los siervos6. Job se atuvo, pues, a la legislación recibida y a las exigencias de su corazón humanitario. Tiene conciencia de que, de no haber cumplido con los suyos, no podría salir airoso en el juicio que Dios suscita cuando se levanta para dar su inapelable sentencia 7. En realidad, el fundamento para respetar los derechos de los siervos es que éstos tienen el mismo origen que los amos (v.15).
No sólo ha cumplido y respetado los derechos de los que le están subordinados, sino que se ha preocupado de aminorar el dolor de los pobres y abandonados, como las viudas (v.16), y ha compartido su comida con el huérfano (v.17). Desde su más tierna infancia se ha preocupado en criar – con la ayuda material – y guiar con sus consejos a los que han sido lanzados por la resaca de la vida (v.18). A todos les ha dado con su alimento vestidos para que cubrieran sus carnes macilentas. Estas, agradecidas, bendecían al que les proporcionaba abrigo contra las inclemencias del tiempo. Consecuente con este espíritu de benevolencia, nunca abusó de su poder e influencia en la puerta – símbolo del tribunal judicial, porque en ella se tenía normalmente – levantando la mano en signo amenazador contra su contrincante. Tan seguro está de esto, que pide la pena del tallón contra él mismo: que su brazo sea arrancado del hombro y que sea desnucado si ha cometido algún atropello contra el débil.

Reconocimiento de los derechos divinos (23-28).
23 Pues el terror de Dios me invadía8, y no podía resistir a su majestad. 24 ¿Puse en el oro mi confianza y dije al oro fino: “Tú eres mi seguridad”? 25 ¿me gocé en mis muchos bienes y en que mi mano mucho atesoraba? 26Mirando al sol cuando brilla9 o a la luna al caminar resplandeciente, 27¿fue seducido secretamente mi corazón, y les lancé con la mano el beso de mi boca, 28 que es también criminal delito, pues habría negado al Dios de lo alto?

La conducta de Job está presidida por la presencia de la majestad de Dios, que le infunde terror (v.23). Gracias a este sentimiento, ha sabido elevarse sobre el amor de las riquezas, no poniendo en ellas su confianza, como si ellas le proporcionaran la seguridad (v.24). Sabe que sólo Dios es digno de confianza absoluta, y esta creencia la ha mantenido a través de las diversas vicisitudes de su vida. A pesar de su gran fortuna, nunca sintió complacencia desmesurada en ella, pues sabía que venía de Dios, quien, como tal, podría quitársela.
Tampoco se dejó seducir por los cultos astrales, reconociendo al sol y a la luna como seres divinos, dignos de adoración. Entre los asiro-babilonios, Samas era el dios solar, mientras que Sin era el dios lunar. Estos cultos astrales fueron introducidos en el reino de Judá en tiempos de Manases (s.VI a.C.). Los mismos cultos cananeos tenían influencias astrales mesopotámicas y egipcias. El signo externo de adoración entre los babilonios era poner la mano en la boca; y a esto parece aludir Job cuando habla de no haber lanzado besos con la mano en la boca (v.27). Esto hubiera implicado renegar del único Dios que reside en lo alto (v.28), lo que constituiría un criminal delito.

Conducta comprensiva y sincera (29-34).
29 ¿Me alegré del infortunio de mi enemigo y me gocé en que le sobreviniera la desgracia? 30 Pues no di mi lengua al pecado 10 ni conjuré al “Seol” contra su alma. 31 ¿No decían las gentes de mi tienda: “Quién habrá que no se haya saciado de su carne”? 32 No pasaba la noche fuera el extranjero, pues abría mis puertas al viandante. 33 ¿Encubrí como hombre mi pecado, ocultando en mi seno mi maldad? 34 Porque habría temido de la muchedumbre, me habría aterrado el desprecio de las familias y, callado, no saldría a la puerta.

Su espíritu de equidad le ha inducido a no alegrarse de la desgracia de su adversario; y por eso estuvo muy lejos de lanzar imprecaciones contra él, deseándole la muerte o apelando a las fuerzas destructoras del seol – epidemias – contra él (v.30). Todos los de su servidumbre, las gentes de su tienda, son testigos de su generosidad, pues los que han llegado a ella han sido saciados con su carne (v.31). La hospitalidad era completa, ya que no permitía el gran jeque que nadie pasara la noche fuera de su tienda, ni el extranjero que inesperadamente llegaba a aquellos parajes; sus puertas estaban siempre abiertas al viandante (v.32).
Con la conciencia recta, Job no ha tenido necesidad de ocultarse en su casa para encubrir sus defecciones a las murmuraciones de la muchedumbre, sino que ha salido siempre afuera con la cabeza erguida, sin tener que avergonzarse de nada (v.34).

Invitación a que responda el Omnipotente (35-40).
35 ¡Quién me diera que se me escuchase! ¡Ahí va mi firma! ¡Respóndame el Todopoderoso! ¡Ahí está el libelo de acusación escrito por mi adversario! 36 Ciertamente lo llevaré sobre mis hombros, me lo ceñiré como corona, 37 le daré a conocer el número de mis pasos y me acercaré a él como un príncipe. 38 Si clamó la tierra contra mí, si a una lloraban sus surcos, 39 si comí su hacienda sin pagarla, si he hecho exhalar el alma de su dueño, 40 ¡názcanme cardos en vez de trigo, y cizaña en vez de cebada!
(Se terminaron las palabras de Job.)

Terminada su confesión negativa, Job invita a Dios para que dé su veredicto, y con toda naturalidad estampa su firma a su deposición, en espera de respuesta. En heb. tawí (“mi taw,” la última letra del alefato, que se utilizaba como firma de los que no sabían escribir). Job no teme el libelo de acusación que le pueda presentar su adversario; al contrarío, sabe que ha de poner en evidencia su inocencia, y por ello está dispuesto a llevarlo como corona sobre su cabeza. No sólo no se niega a que se le someta a un examen profundo, sino que se adelantará a darle a conocer minuciosamente su conducta: el número de sus pasos (v.37); y, lejos de presentarse cabizbajo como un reo, se acercará con la cabeza erguida como principe que se siente orgulloso de su honor y trayectoria en la vida.
No ha cometido ninguna usurpación de tierra ajena; por ello ésta no puede presentar reclamación contra él, ni sus surcos pueden quejarse de haber sido trabajados por otro fuera de su legítimo dueño (v.38). Con su conducta, Job no ha causado la muerte del dueño al no pagarle lo que le debía (v.39). En caso contrario, pide que su propia tierra se cubra de cizaña y de cardos, con pérdida total de su feracidad natural.
En el TM se añade: Se terminaron las palabras de Job, frase que los LXX colocan al principio del c.32.

1 Cf. Job 21:17.30. – 2 He aquí el texto del famoso 0.125 del “Libro de los muertos,” donde se detalla la confesión m’gfif/’iM del difunto ante Osiris: “No he cometido iniquidad contra los hombres; no de maltratado a mis gentes; no he cometido pecado en lugar de equidad; no he intentado conocer lo que no existía; no he hecho el mal; no he hecho trabajar, como jefe de hombres, más de la tarea; mi nombre no ha llegado al director de la Barca (de Osiris); no he calumniado al dios; no he puesto la mano sobre el hombre de baja condición; no he hecho lo que detestan los dioses; no he causado daño a un esclavo delante de su superior; no he hecho que alguno enfermara; no he hecho llorar; no he matado; no he dado orden a un asesino; no he causado sufrimiento físico a ninguno; no he disminuido el alimento en los templos; no he dañado los panes cíe los dioses; no he tomado las tortas de los muertos; no he tenido relación sexual coa un niño; no he cometido polución; no he añadido ni sustraído al cedazo; no he disminuido la arura (medida de áridos); no he engañado con media arura; no he añadido al contrapeso de la balanza; no he quitado la leche de la boca de los pequeñuelos; no he echado al ganado menor de sus pastos; no he cogido con la red un pájaro de los dioses; no he pescado los peces de sus estanques; no he detenido el agua en su estación; no he opuesto un dique al agua corriente; he apagado el fuego a su debido tiempo; no he descuidado los días rijos en lo concerniente a las ofrendas de carne; no he mantenido lejos los rebaños de los bienes’del dios; no he detenido al dios cuando salía (en procesión).” Véase pritchard, Ancient Near F^ast Texts p.S4. Del examen comparativo de este texto egipcio y la confesión de Job se deduce que no hay dependencia literaria alguna de parte de aquél, sino que hay cierta coincidencia esencial en algunos preceptos de índole puramente natural . – 3 Lit. el TM: “y sobre ella otros se encorven·). – 4 Cf. Job 11:14; Job 16:17; Job 22:30. – 5 Cf. Deu 22:22. – 6 Cf. Exo 21:1-11. – 7 Cf. Sal 77:10; Job 16:8; Job 19:25. – 8 Así siguiendo una corrección basada en los LXX, sir. y Vg. – 9 El TM dice “luz” en vez de sol; pero esta palabra está exigida por paralelismo y está en el texto de los LXX. – 10 Lit. el TM: “mi paladar” en lugar de mt lengua. – 11 Así opinan Strack, Steuernagel, Driver, Eissfeldt, Holscher, Hoonacker, Dhorme, Steinmann.

Fuente: Biblia Comentada

Hice pacto con mis ojos. Aquí se refiere a la pureza respecto a las mujeres (cp. Pro 6:25; Mat 5:28).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Toda esta sección es poesía, un dramático poema de discursos que intentan comprender el sufrimiento de Job.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Esta sección cubre los ciclos de discursos entre Job y sus bienintencionados amigos, incluyendo Eliú (caps. Job 32:1-22; Job 33:1-33; Job 34:1-37; Job 35:1-16; Job 36:1-33; Job 37:1-24).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

En el tercer ciclo de discursos participan Job y sus amigos, con la abstención de Zofar.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Job hizo su último discurso refutando a Elifaz, Bildad y Zofar.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Al actuar Job con mayor energía en su empresa de justificarse de falsas acusaciones, intensificó la afirmación de que era inocente, en un sentido relativo, y demandó justicia. En situaciones en las que alguien fuera inocente, el tal daba testimonio de ello tomando juramento ante el rey o una deidad. Este procedimiento, que se encuentra en las naciones alrededor de Job, era a menudo un protocolo para procedimientos judiciales. Las repetidas declaraciones en forma «Si … entonces» equivalen a los términos del juramento: «Si» expresa aquello que Job hubiera podido hacer mal; luego sigue en forma «entonces» la maldición que vendría como resultado. Él aceptaba las maldiciones (las declaraciones en forma «entonces» a lo largo del capítulo) si las merecía. Esto representa el último intento de Job de defenderse ante Dios y los hombres. En términos de pureza (v. Job 31:1), de pecado en general (v. Job 31:2-3), de verdad (v. Job 31:5), codicia (v. Job 31:7), fidelidad conyugal (v. Job 31:9), equidad (v. Job 31:13), compasión (vv. Job 31:16-21), materialismo (vv. Job 31:24-25), falsa religión (vv. Job 31:26-27), amor por los enemigos y extraños (vv. Job 31:29-32), pecados secretos (vv. Job 31:33-34) y relaciones comerciales (vv. Job 31:38-40), Job no vivía en una dinámica de pecado. Pidió a Dios que le respondiera (v. Job 31:35), y que le explicara la razón de su padecimiento.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Job 31:1-40 : Declaración de inocencia: En espera de un justo veredicto, Job da por finalizada su intervención con estas declaraciones del cp. Job 31:1-40. La fórmula condicional (“si…”), que aparece a partir del v. Job 31:7, equivale a decir que se descarta esa posibilidad. Se trata de una fórmula típica del derecho hebreo en el ámbito de la autodefensa.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Mat 5:28.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— no fijarme en doncella: Comienzo sorprendente, pues nunca se ha acusado a Job de faltas sexuales. Quizá se trata de una imagen cuyo contenido resulta indescifrable en nuestra cultura.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

“¡Oh que tuviera los cargos de mi opositor!” La sección final del discurso de Job es en el estilo de una “confesión negativa”: Niega cualquier crimen de que se le haya acusado. Puede expresar estas maldiciones de sí mismo únicamente si está totalmente convencido de su inocencia y no es de sorprender que el capítulo llegue a un clímax (35-37) con el ruego audaz de Job pidiendo a Dios que lo escuche y lo castigue por cualquier cosa que se me rece. Le pide a Dios que por lo menos le haga saber los cargos que tiene en su contra ya que estaría muy orgulloso de llevar con él una lista de las acusaciones a las cuales él podría dar respuestas tan convincentes. En cada caso excepto uno (el de idolatría; 26-28) los crímenes que Job imagina son pecados contra su prójimo, pero a la vez son también pecados contra Dios.

1-4 Aunque más adelante se menciona el pecado de adulterio (9-12), aquí Job dice que no ha pecado en desear a una virgen, una costumbre muy conocida de los dueños de muchos siervos como Job. Ha hecho un pacto con sus ojos; el pecado radica en las intenciones interiores del corazón, no únicamente en el acto externo.

5-8 Nuevamente, el pecado es algo que ocurre primero en el corazón (7). La referencia a la balanza (6) y a la pérdida de sus cosechas como castigo por su deshonestidad (8) sugieren que Job está pen sando principalmente en la falsedad y el engaño (5) en las transacciones comerciales.

9-12 El adulterio era juzgado en sociedades patriarcales como un crimen grave (una infamia, … un delito digno de castigo) ya que hacía caso omiso de los derechos de propiedad del hombre y podía crear problemas relacionados con la herencia. El texto demuestra su antigüedad al considerar el adulterio masculino como resultado de ser seducido por una mujer (y por ende en cierta forma es culpa de la mujer) y en hacer que la degradación de la esposa sea de alguna manera un castigo para el adúltero. Nosotros mismos preferiríamos enfatizar los valores de la lealtad y demandaríamos que sólo el culpable fuera castigado.

13-15 Job aduce que ha ido más allá de las costumbres de su época y que ha tratado a sus sirvientes como si tuvieran derechos como seres humanos, de la misma familia, cuando la sociedad contemporánea le hubiera permitido tratarlos como posesiones.

16-23 Job ya ha hecho una presentación de su simpatía por el pobre, la viuda, el huérfano y el extraño, o sea, las típicas personas necesitadas de la sociedad en la antigüedad (29:12-16). Aquí dice que hasta ha acogido a huérfanos en su propia casa (18) y pregunta si alguna vez ha levantado su mano contra los huérfanos, creyendo que la injusticia contra ellos no se notaría, que la retribución caiga so bre la mano levantada injustamente y que su brazo se desgaje de su coyuntura y se rompa (22).

24-28 Job ahora enfoca otros pecados interiores (cf. vv. 1-4): El amor secreto por las riquezas (24, 25), la adoración del sol y la luna (26, 27), la satisfacción de ver caer a sus enemigos (29, 30), delibera damente cerrar los ojos a cualquier necesidad ajena (31, 32) o a cualquier otra hipocresía (33, 34). Emite una maldición contra sí mismo si fuere culpable en cualquiera de estas cosas. Aunque ha si do excesivamente rico, reclama que su riqueza nunca se convirtió en un ídolo que remplazara a Dios.

26, 27 La idolatría es el único pecado religioso en el catálogo de crímenes de Job. Era normal en el mundo de la antigüedad adorar los cuerpos celestiales, pero para Job tal adoración hubiera sido ser vir a lo creado en lugar del Creador.

29, 30 No era falta de ética en la época de Job que uno se alegrara por el infortunio del que lo aborrece. Los salmistas a veces se muestran contentos an te el castigo de los malos (p. ej.: Sal. 54:7; 118:7; 137:8, 9), pero Job ha seguido el espíritu de la ley que recomienda ayudar al enemigo (Ex. 23:4, 5; cf. Prov. 20:22; 24:17, 18; 25:21, 22).

31, 32 Job parece estar pensando aquí en ocasiones cuando hubiera podido pretender no saber de casos de necesidad. Ha sido generoso con los necesitados no sólo en casos de necesidad obvia (16-21), sino también en casos cuando él era el único que sabía de ella.

33, 34 Job no admite ningún pecado de hipocresía. “Si alguna vez he pecado y tratado de encubrirlo” (como lo hizo Adán).

35-37 Job termina su juramento formal de inocencia diciendo: He aquí mi firma, como si fuera un documento escrito. Anhela contar con la lista de cargos que Dios tiene contra él, para compararla con su propia declaración de inocencia. No sería humillado por los cargos de su acusador, tan seguro está de que probarían su inocencia que se la ceñiría cual corona (36). No se acercaría a Dios como un criminal sino como un hombre inocente que puede responder a aquello de la que se le acusa (37).

38-40 La automaldición final de Job viene, extrañamente, después del resumen y el clímax de su discurso en los vv. 35-37. En ella reclama castigo si ha adquirido sus tierras por haber oprimido a los que eran dueños por derecho (39).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

31.1-4 Job no sólo había evitado cometer un pecado grave como el adulterio, sino que ni siquiera había dado el primer paso hacia ese pecado al mirar a una mujer con un deseo lujurioso. Job dijo que era inocente tanto de los pecados externos como de los internos. En el capítulo 29, repasa sus buenas acciones. En este capítulo 31 hace una lista de los pecados que no ha cometido: ni en su corazón (31.1-12) ni en contra de sus vecinos (31.13-23) ni contra Dios (31.24-34).31.24-28 Job afirma que depender de la riqueza para la felicidad es idolatría y es negar al Dios del cielo. Disculpamos la obsesión que tiene nuestra sociedad con dinero y posesiones como un mal necesario o «la manera en la que las cosas funcionan» en el mundo moderno. Pero todas las sociedades en cada época han valorado el poder y el prestigio que acarrea el dinero. Los verdaderos creyentes deben librarse del deseo arraigado de mayor poder, más prestigio y más posesiones. Tampoco deben negarse a compartir sus recursos con vecinos cercanos y lejanos que se encuentren en desesperadas necesidades físicas.31.33, 34 Job dijo que no había tratado de esconder su pecado como lo hacen los hombres con frecuencia. El temor de que nuestros pecados sean descubiertos nos lleva a patrones de engaño. Nos cubrimos con mentiras para parecer buenos ante los demás. Pero no podemos escondernos de Dios. ¿Procura usted que la gente no pueda ver su verdadero yo? Reconozca sus pecados y libérese para poder recibir perdón y una nueva vida.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 793 Pro 6:25; Mat 5:28

b 794 Job 31:9; 1Co 7:1

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

mirar a una virgen. Job niega cualquier impureza sexual, bien de hecho o de pensamiento.

Fuente: La Biblia de las Américas

En este capítulo Job afirma su integridad al declarar que no ha quebrantado ninguna norma de conducta. Pide que el castigo del cielo caiga sobre él si no dice la verdad. Esta lista es una interesante indicación de lo que era considerado conducta moral apropiada antes de que existiera la ley mosaica en el contexto israelita.

Fuente: La Biblia de las Américas

Job reitera su inocencia: en su vida personal (vv. Job 31:1-12), respecto a sus vecinos (vv. Job 31:13-23) y respecto a Dios (vv. Job 31:24-34). En los vv. Job 31:1-12 rechaza la acusación de concupiscencia (v. Job 31:1), engaño (v. Job 31:5) y codicia (v. Job 31:7).

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

[1] El juramento de inocencia es un acto de profesión de fe religiosa, que sometía un pleito al juicio de Dios. Eclo 9, 5-7; Mat 5, 28.[12] Acabando los linajes.[27] En señal de adoración.

Fuente: Notas Torres Amat