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Comentario de Job 34:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Job 34:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Elihú continuó diciendo:

además respondió Eliú. Job 18:14.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Eliú le imputa a Job culpar a Dios de injusticia, Job 34:1-9.

El Omnipotente Dios no puede ser injusto, Job 34:10-30.

El hombre debe humillarse a sí mismo delante de Dios, Job 34:31-33.

Eliú reprende a Job, Job 34:34-37.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Con la frase oíd sabios en los vv. Job 34:2-15 Eliú quizás hace una referencia sarcástica a los tres amigos cuya sabiduría ya menospreció en Job 32:12-16.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

34. Segundo Discurso de Elihú.
E n esta segunda parte de su intervención, el joven interlocutor se dirige a sus contertulios y declara la insensatez de Job al declararse inocente, y su espíritu blasfemo al considerar a Dios como injusto por haberle enviado infortunios indebidos. En realidad, Dios da a cada uno según lo que merece. Dios es el gobernador del universo, y, en consecuencia, tiene que ser justo, pues de lo contrario no podría exigir justicia a los hombres. Castiga inexorablemente al malvado y se muestra misericordioso con el arrepentido.

Job con sus arrogancias, injuria a Dios (1-9).
1 Prosiguió Elihú hablando así: 2 Oíd, sabios, mis palabras; prestadme, hombres doctos, vuestro oído, 3 pues el oído discierne las palabras, como prueba los manjares el paladar. 4 Examinemos por nosotros lo que es justo, conozcamos entre nosotros lo que es bueno. 5 Puesto que Job dice: “Yo soy justo, pero Dios me niega mi derecho, 6 y contra mi derecho El miente1; mi llaga es incurable, aunque yo no tengo pecado.”2 7¿Qué hombre hay como Job, que bebe la burla como agua, 8 y se va en compañía de los obradores de maldad, y camina con los hombres perversos? Puesto que ha dicho: “No aprovecha al hombreestar a bien con Dios.”

Enfáticamente – y siempre con el mismo estilo ampuloso y afectado -, el representante de la “nueva ola” juvenil pide a los amigos de Job que le presten atención a su argumentación, dirigida contra las arrogancias de éste. Para captar su benevolencia los llama sabios, aunque considera sus argumentaciones anteriores como de poco valor para dilucidar el enigma de los sufrimientos de Job. Tomando las palabras de Job 3, indica que es el oído el llamado a discernir los discursos, lo que supone gran atención (ν.3). Como si nada hubieran hecho ellos, Elihú les invita a examinar de nuevo el problema para deducir lo que es justo y bueno o aceptable.
Con toda audacia, Elihú pone en boca de Job afirmaciones que en realidad éste no había formulado sino como hipótesis4: Dios le niega el derecho, aunque es inocente (v.6). Job, al hablar desconsideradamente, se ha burlado de Dios5, asociándose así a los hombres perversos (v.7). Elihú, en sus afirmaciones atribuidas a Job, recalca las insinuaciones de Elifaz6, sacando consecuencias demasiado descarnadas e impías: no aprovecha al hombre estar a bien con Dios (v.9),

Dios obra siempre con justicia (10-19).
10 Por eso, oídme, cuerdos varones: ¡Lejos de Dios la maldad, y del Omnipotente la injusticia! 11 Pues retribuye al hombre según sus obras, y según su conducta le trata. 12 No, cierto, Dios no obra mal, y el Todopoderoso no tuerce el derecho. 13 ¿Quién le confió la tierra y quién le ha en-4 cargado del universo entero? 14 Si El volviera a sí su soplo 7 y retrajera a sí su aliento, 15 expiraría a una toda carne y el hombre volvería al polvo. 16 Si entiendes, oye esto y apresta el oído al son de mis palabras. 17¿Podrá gobernar un enemigo del derecho? ¿Y quieres tú condenar al justo supremo, 18 al que puede decir al rey: “¡Malvado!” y a los nobles: “¡Perversos!”? 19 ¿Al que no adula a los príncipes ni prefiere el rico al pobre, porque todos son hechura suya?

Siguiendo el esquema comúnmente admitido, Elihú vuelve a las argumentaciones de Bildad 8 al proclamar que Dios es justo y retribuye a cada uno según sus obras. Es la doctrina corriente en los libros del A.T. 9 Dios no puede torcer el derecho, porque es el Gobernador supremo del mundo y, en consecuencia, no puede pasar por encima de las exigencias de la justicia, que son el quicio de este gobierno del cosmos. Y ese poder gubernativo lo tiene por derecho propio, sin que nadie le haya delegado (v. 13). Todos los vivientes dependen del soplo o hálito vital que les ha comunicado; por tanto, si lo retira, al punto todos los seres expirarían (v.15). Dios dirige la historia humana, y, como Juez supremo de los hechos de los hombres, no puede ser enemigo del derecho, pues sería contradecir a su propia naturaleza (v.17). Está por encima de los reyes y soberanos, y por ello les puede recriminar y llamar al orden. Para El no hay acepción de personas (v.19).

Dios castiga a los opresores (20-28).
20 Mueren de improviso y pasan 10, en medio de la noche se insurrecciona el pueblo y depone al poderoso sin esfuerzo11, 21 pues sus ojos (están fijos) sobre los caminos del hombre y contempla todos sus pasos. 22 No hay oscuridad ni sombra donde puedan esconderse los malhechores. 23Porque El no impone al hombre un plazo para presentarse al tribunal de Dios. 24Quebranta a los grandes sin andar en averiguaciones y pone a otros en su lugar. 25 Conocedor de sus acciones, los derriba en una noche y quedan aplastados. 26 Los abofetea como a perversos en un lugar en que los ven. 27Porque se apartaron de seguirle y no entendieron todos sus caminos, 28hasta hacer llegar a El el grito del desvalido, haciéndole oír el clamor de los pobres.

Nada son ante el poder de Dios los magnates de este mundo, que inesperadamente son víctimas de una insurrección nocturna del pueblo. Es el medio que tiene Dios para deponer al poderoso sin intervenir directamente con su mano (v.20). Ante el Todopoderoso no hay simulación posible, pues contempla con su mirada todos los pasos del hombre. No necesita citarle ni ponerle un plazo para que comparezca ante su tribunal (v.23), pues está presente a todos, y, siguiendo y conociendo todas las acciones de los hombres, no necesita hacer averiguaciones sobre su conducta. Los grandes y magnates están a su merced, derribándolos de su posición social o política en una noche (v.26). Se han separado de los caminos conculcando los derechos de los desvalidos, que hacen llegar su clamor angustioso ante el Juez soberano (v.28).

Dios vela por los derechos de la justicia (29-37).
29 Si El cesa de obrar, ¿quién le excitará? Si esconde el rostro, ¿quién le verá? Pues El vigila sobre los pueblos y los hombres 30 para que no reine el hombre perverso, que constituye un lazo para el pueblo. 31Si alguno dice a Dios: “He sido seducido; no haré el mal; 32 si he pecado, adoctríname; si he hecho el mal, no volveré a hacerlo más.” 33¿Es que El ha de retribuir según tu parecer? Ya que has despreciado (mi juicio), ya que eres tú quien eliges y no yo, di tú lo que sepas. 34Hablen los hombres sensatos y escúchenme los varones sabios: 35No habló Job cuerdamente, y sus palabras están fuera de razón. 36 Pero Job será examinado hasta el final por las respuestas de hombre inicuo, 37 pues a su pecado añade la rebelión, bate palmas entre nosotros y multiplica sus dichos contra Dios.

Dios es libérrimo en sus actuaciones, y nadie puede pretender acercarse a El: nadie le puede excitar a tomar la iniciativa, y si oculta su rostro, sustrayendo su protección al hombre, nadie puede verle. Su providencia es misteriosa, y en su aparente silencio y mutismo está observando a los pueblos y a los hombres para que no triunfe el opresor del pueblo (v.30). El que reconoce su pecado y se vuelve a Dios pidiendo luces sobre su camino y arrepintiéndose de sus faltas, encontrará segura acogida en el Omnipotente. En el caso de Job, esto es muy problemático, ya que no reconoce su culpabilidad, y cree que Dios debe amoldarse en su actuar a su parecer (v.33). Elihú le invita irónicamente a expresar su opinión, ya que desprecia sus propios juicios.
Ante el silencio de Job, Elihú apela a los hombres sensatos para que juzguen de la situación. Job no sólo no reconoce sus faltas, sino que ha proferido palabras fuera de toda razón, por lo que será examinado a fondo hasta el final por los que están a su lado, representantes de la sabiduría tradicional. Es, aparte su culpabilidad pasada, un rebelde que no reconoce la mano de Dios en su castigo, y, por otra parte, bate palmas en son de burla contra sus interlocutores, a los que considera dialécticamente vencidos; y, sobre todo, profiere sentencias inconvenientes contra la Providencia divina.

1 Así según los LXX. Corrección seguida por Dhorme. El TM: “respecto a mi derecho paso por mentiroso,” que también hace sentido en el contexto. – 2 Mi llaga: corrección comúnmente admitida. – 3 Cf. Job 12:11. – 4 Cf. Job 9:15; Job 10:15. – 5 Cf. Job is.16b. – 6 Job 22:15-17. – 7 Corrección basada eh los LXX y sir. – 8 Job 8:1s. – 9 Cf. Sal 63:13; Pro 24:12. – 10 Pasan: trasposición del estico siguiente. – 11 Lit. “sin mano.”

Fuente: Biblia Comentada

Toda esta sección es poesía, un dramático poema de discursos que intentan comprender el sufrimiento de Job.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Esta sección cubre los ciclos de discursos entre Job y sus bienintencionados amigos, incluyendo Eliú (caps. Job 32:1-22; Job 33:1-33; Job 34:1-37; Job 35:1-16; Job 36:1-33; Job 37:1-24).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Un nuevo participante que había estado allí con los otros tres (vv. Job 32:3-5) entró en el debate sobre la condición de Job, el joven Eliú, que adoptó un nuevo enfoque en la cuestión del sufrimiento de Job. Encolerizado con los otros tres, tenía algunos nuevos pensamientos, aunque estuvo muy duro con Job. Eliú estaba airado, lleno de su propia importancia y expresivo, pero su enfoque era un alivio después de oír las repeticiones de los otros, aunque no verdaderamente útil para Job. ¿Por qué fue necesario registrar y leer estos cuatro enérgicos discursos de este hombre? Porque tuvieron lugar como parte de la historia, mientras Job seguía esperando que Dios se le revelara (caps. Job 38:1-41; Job 39:1-30; Job 40:1-24; Job 41:1-34).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Eliú se dirigió a Job y a sus acusadores. Su manera de hacer era citar verbalmente a Job (vv. Job 34:5-9) y luego responder a sus quejas, pero en ocasiones interpretó mal las palabras de Job, y en otras puso las palabras de los acusadores en boca de Job. El ejemplo más evidente de este último error fue decir que Job había pretendido una perfección exenta de pecado (v. Job 34:6). Job nunca había dicho tal cosa, de hecho, Job había reconocido su pecado (Job 7:21; Job 13:26). Eliú no lo sabía, pero Dios había declarado inocente a Job (Job 1:8; Job 2:3). Como respuesta a las quejas de Job de que Dios parecía injusto, Eliú recordó a Job que Dios era demasiado santo para hacer nada malo (v. Job 34:10), que era justo en sus tratos con los hombres (vv. Job 34:11-12), poderoso (vv. Job 34:13-14), recto (vv. Job 34:17-18), imparcial (vv. Job 34:19-20), omnisciente (vv. Job 34:21-22), el Juez de todos (v. Job 34:23), y el Soberano que hace conforme a su voluntad para impedir el mal (vv. Job 34:24-30).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Segundo discurso de Elihú: “Job se equivoca al acusar a Dios de ser injusto.”

Elihú ya no habla directamente a Job; ahora apela a los sabios (2), que pueden ser sus amigos (en cuyo caso Elihú hace uso de la ironía) o a un grupo más grande de observadores. Su punto principal en este discurso es que ya que Dios es justo (10), cualquier crítica de Job en cuanto a lo que Dios hace o deja de hacer es injusta. Elihú ahora ha pasado por alto la situación particular de Job y se limita a generalizaciones.

1-9 Elihú enfoca el reclamo de Job: Yo soy justo (5a; cf. 27:6) pero Dios me ha quitado mi derecho (5b; cf. 27:2). Pide a sus oyentes que digan si alguna vez han conocido a un hombre como Job que se bebe como agua el desprecio de sus amigos (7) y quien, al afirmar que Dios le niega justicia, se suma a los inicuos quienes también acusan a Dios de in justicia. Según Job, dice Elihú muy injustamente, El hombre no sacará provecho de estar de acuerdo con Dios (9). Job ha dicho que los malos pueden escapar del juicio (21:7-34) y que los males caen igualmente sobre buenos y malos (9:22-24), pero él mismo se ha aferrado a la virtud aun cuando no le ha dado ninguna ganancia.

10-15 Aquí Elihú está diciendo que Dios no será injusto (10-12) y por lo mismo Job está equivocado al acusar a Dios de cualquier forma de injusticia. La justicia de Dios es, para Elihú, una consecuencia automática del hecho de que es el Creador todopoderoso (13, 14). Pero esa es una posición peligrosa, porque es igual que decir que “poder es rectitud”.

16-30 Elihú sigue argumentando que el gobernador del universo no puede ser injusto. Dios es justo y poderoso (17). Tiene el poder de juzgar a reyes y nobles (18), de destruirlos sin necesidad de investigarlos (24) ya que él conoce sus pasos (21). Puede aplastarlos en la noche (25). Sus obras poderosas guardan estricta relación con su justicia. No muestra favoritismos a príncipes ni a los ricos (19), recompensa a la gente de acuerdo con sus obras (28). Entonces si alguna vez Dios guarda silencio y no ofrece reivindicación cuando se la piden, ¿quién puede condenarlo y decir que lo que hace es injusto? (29).

31-37 La demanda constante de Job pidiendo reivindicación agrega rebelión al pecado (37), porque acusa a Dios de no tener razón. Elihú ahora imagina a alguien que ha sido castigado por su pecado y luego se arrepiente de él (31, 32). Según Elihú, la teología de Job no permite que Dios perdone a tal pecador arrepentido, porque Job espera que cualquiera que haya sufrido por causa de Dios demande reivindicación y rechace el perdón (33). Pero esto no le hace justicia a Job, ya que Job no pretende que todo sufrimiento sea inocente.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

34.10-15 Eliú afirmó que Dios nunca peca y nunca es injusto. A lo largo de este libro todos (Elifaz, Bildad, Zofar y Eliú) tenían elementos de verdad en sus discursos. Desafortunadamente, las pizcas de verdad están enterradas bajo capas de conjeturas y conclusiones falsas. Aun cuando tengamos una riqueza de conocimiento bíblico y experiencias de la vida, debemos asegurarnos de que nuestras conclusiones sean coherentes con toda la Palabra de Dios, no sólo con porciones de ella.COMO NOS AFECTA EL SUFRIMIENTOEl sufrimiento es útil cuando:Nos volvemos a Dios para recibir entendimiento, resistencia y liberaciónHacemos preguntas importantes y quizás no nos tomamos el tiempo para pensar en ellas en una forma rutinaria y normalNos prepara para identificarnos con los que sufren y consolarlosNos abrimos para que otros que están obedeciendo a Dios nos ayudenEstamos listos para aprender de un Dios digno de confianzaNos damos cuenta de que podemos identificarnos con lo que Cristo sufrió en la cruz por nosotrosNos sensibilizamos por la cantidad de sufrimiento en el mundoEl sufrimiento es dañino cuando:Nos endurecemos y rechazamos a DiosNos negamos a hacer preguntas y nos perdemos las lecciones que pueden ser de beneficio para nosotrosPermitimos que eso nos haga egoístas y egocéntricosNos apartamos de la ayuda que otros nos pueden brindarRechazamos el hecho de que Dios puede cambiar una calamidad en un bienAcusamos a Dios por ser injusto y quizá llevemos a otros a rechazarloRehusamos estar abiertos a cualquier cambio en nuestra vida

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

[29] Rom 8, 33-34.[30] Las acciones de Dios son desconcertantes, pero no por ello se pueden negar o dudar. Is 3, 4; Jer 15, 4.[36] Eliú se dirige a Dios, a quien llama Padre. Por otra parte, se pide castigo para Job. Sab 16, 3; Mat 6, 32.

Fuente: Notas Torres Amat