Comentario de Salmos 104:35 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Sean exterminados de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. ¡Bendice, oh alma mía, a Jehovah! ¡Aleluya!
los impíos dejen de ser. Sal 1:4; Sal 37:38; Sal 59:13; Sal 68:1, Sal 68:2; Sal 73:27; Sal 101:8; Jue 5:31; Pro 2:22; Apo 19:1, Apo 19:2.
Bendice, alma mía, a Jehová. Sal 104:1; Sal 103:1, Sal 103:2, Sal 103:22.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
pecadores … impíos. Aunque Dios ha sido misericordioso para dejar que su creación humana caída siga viviendo (cp. Gén 3:1-24), los que bendicen y alaban al Señor desean ver el día en que 1) los pecadores serán barridos de la tierra (cp. Apo 20:11-15), y 2) la maldición será quitada de la tierra (cp. Apo 22:3).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— no existan más: Pues ellos rompen y turban la armonía de la creación.
— al Señor: Ver Sal 104:1 a.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
NOTAS
(1) “¡Alaben a Jah!” Heb.: Ha·lelu·Yáh; gr.: Al·le·lóu·i·a; lat.: Al·le·lú·ia. Véase Ap. 1D. La palabra heb. Yah es la forma abreviada del nombre divino. Compárese con Sal 68:4, n.
REFERENCIAS CRUZADAS
p 3685 Sal 37:38; Sal 101:8; Pro 2:22
q 3686 Sal 37:10
r 3687 Sal 103:2; Sal 104:1; Sal 150:6
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
O, ¡Alabad al {I SEÑOR!;} heb., Alelu-YAH