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Comentario de Isaías 9:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Isaías 9:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Sin embargo, no tendrá oscuridad la que estaba en angustia. En tiempos anteriores él humilló la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí; pero en tiempos posteriores traerá gloria a Galilea de los gentiles, camino del mar y el otro lado del Jordán.

Año 3264 a.C.

Mas no habrá siempre oscuridad. Isa 8:22.

que le vino en el tiempo. 1Re 15:19, 1Re 15:20; 2Re 15:29; 2Cr 16:4.

por la vía del mar. Mat 4:15.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

La alegría estará en medio de las aflicciones, por el nacimiento y el reinado de Cristo, Isa 9:1-7.

Los juicios sobre Israel por su orgullo, Isa 9:8-12,

por su hipocresia, Isa 9:13-17,

y por su obstinación, Isa 9:18-21.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Mas no habrá siempre oscuridad: Esta línea completa el pensamiento de Isa 8:22 y promete un cambio venidero. Ese cambio será una explosión de luz que se encuentra en la buena nueva: Jesús nos liberará de la oscuridad que trae nuestros pecados (Efe 5:8). La antigua porción de las tribus de Zabulón y Neftalí (Jos 19:10-16Jos 19:32-39), que incluye a Galilea, fue la primera en sentir los estragos de la invasión asiria (2Re 15:29). Las tres frases al final del versículo; el camino del mar, de aquel lado del Jordán y Galilea de los gentiles o «naciones»; indican distritos administrativos del conquistador asirio Tiglat-Pileser III como resultado de las tres campañas que emprendió en el oeste alrededor de 733 a.C.

 PARA VIVIRLO

Cuidado con el consejo

Cuando uno toma decisiones y hace planes, debe aprovechar los consejos de las personas a las que se les tiene confianza y son sabias. Por cierto, los Proverbios señalan que el considerar consejos de diferentes consejeros ofrece seguridad (Pro 11:14). La variedad de opiniones tiende a asegurar el éxito (Pro 15:22; Pro 20:18; Pro 24:6).

La gente, en los días de Isaías, obtendría beneficios si considerara el consejo sabio; pero también tendría dificultades al distinguir el buen consejo del malo. Por lo tanto, Isaías comparó los dos: El consejo confiable…

• escucha atentamente a Dios (Isa 8:11);

• no es rápido para identificar «conspiraciones» (Isa 8:12);

• evita actuar sin nada de miedo (Isa 8:12); y

• alaba y respeta al Señor (Isa 8:13).

El consejo no confiable…

• ignora las leyes y los testimonios de Dios (Isa 8:19, Isa 8:20);

• permite que la ira distorsione las cosas (Isa 8:21); y

• conduce al conflicto y a la angustia (Isa 8:22).

¿Puede identificar la fuente de los buenos y los malos consejos en su vida? ¿Podrá alguien decir que usted es una fuente de sugerencias y consejos sabios?

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

NO HABRÁ SIEMPRE OSCURIDAD. Isaías se refiere a un libertador venidero que un día guiaría al pueblo de Dios a la alegría, a la paz, a la rectitud y a la justicia. Esa persona es el Mesías, Jesucristo, el Hijo de Dios. Esta profecía revela varias verdades importantes acerca del Mesías venidero.

(1) En su mayor parte, ministraría en Galilea (v. Isa 9:1; cf. Mat 4:13-14).

(2) Traería la luz de salvación y esperanza (v. Isa 9:2; cf. Isa 42:6; Isa 49:6; Mat 4:15-16).

(3) Aumentaría la congregación del pueblo de Dios, primordialmente al incluir a los gentiles en la familia de la fe (v. Isa 9:3; cf. Hch 15:13-18).

(4) Él daría la paz al librar a su pueblo del yugo de opresión y aplastar a sus enemigos (vv. Isa 9:4-5).

(5) El Mesías vendría de la nación de Israel y sería llamado Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de paz (véase v. Isa 9:6, nota).

(6) Él gobernaría sobre el pueblo de Dios para siempre (v. Isa 9:7; cf. 2Sa 7:16).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

9. Los Tiempos Mesiánicos.

La alegría de la liberación (1-7).
1 Como al principio cubrió de oprobio a la tierra de Zabulón y de Neftalí, a lo último llenará de gloria el camino del mar y la otra ribera del Jordán, la Galilea de los gentiles. 2 El pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz grande. Sobre los que habitan en la tierra de sombras de muerte resplandeció una brillante luz. 3 Multiplicaste la alegría, has hecho grande el júbilo, y se gozan ante ti, como se gozan los que recogen la mies, como se alegran los que reparten la presa. 4 Rompiste el yugo que pesaba sobre ellos, el dogal que oprimía su cuello, la vara del exactor como en el día de Madián, 5 y han sido echados al fuego y devorados por las llamas las botas jactanciosas del guerrero y el manto manchado en sangre. 6 Porque nos ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo que tiene sobre los hombros la soberanía, y que se llamará maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz, 7 para dilatar el imperio y para una paz ilimitada sobre el trono de David y de su reino, para afirmarlo y consolidarlo en el derecho y en la justicia desde ahora para siempre jamás. El celo de Yahvé de los ejércitos hará esto.

En medio de un horizonte cerrado de tragedia, el profeta, inesperadamente, divisa un rayo esplendoroso de luz y de redención para los oprimidos, que le hace prorrumpir en un canto lleno de exultación al ver vencido al opresor del pueblo elegido, y todo como consecuencia de la intervención de un misterioso niño adornado de dotes excepcionales que inaugurará una venturosa era de paz. Podemos considerar esta profecía como lógica continuación de la revelación sobre el Emmanuel; por tanto, de la época de la guerra siro-efraimita l. El profeta comienza ex abrupto un canto de alegría, contraponiendo dos situaciones muy diferentes: la primera, en que Dios cubrió de oprobio a la parte septentrional de Palestina (Zabulón y Neftalí, las dos al oeste del lago de Generaste), probablemente una alusión a la deportación llevada a cabo por Teglatfalasar III en aquellos días del 734 2, y la de un tiempo nuevo que parece inaugurarse (a lo último), en la que se llenara de gloria el camino del mar, es decir, esta misma región que bordea el lago de Generaste. Se la llama vía mares porque por ahí pasaba la ruta caravanera principal que subía de Egipto bordeando la costa palestina, para adentrarse por la derecha del Carmelo hacia Nazaret, y se volvía hacia Damasco por encima del lago de Genesaret. El profeta, pues, por un juego poético de paralelismo contrapone dos situaciones: una de oprobio y humillación, y otra de engrandecimiento y de glorificación en la misma región del norte de Palestina, juntamente con la otra ribera del Jordán (Galaad), todo lo cual constituía la Galilea de los gentiles, término despectivo dado por los del reino de Judá, que practicaban un yahvismo más puro, a aquellos desafortunados israelitas que les había caído en suerte el vivir alejados de la capital de la teocracia y del templo, y en contacto inmediato con los gentiles, lo que, naturalmente, traía como consecuencia que su religiosidad y moralidad era semi-israelita y semipagana 3. El profeta ve, pues, iniciarse la primera etapa de la redención del pueblo israelita por aquella despreciada región del norte que ahora estaba tan castigada. El mejor comentario de esto nos lo da San Mateo al presentarnos al Redentor inaugurando su misión apostólica a orillas del lago de Tiberíades, anunciando “la buena nueva del reino de los cielos”4. Era la luz misma que había visto el profeta y que le había hecho saltar de gozo siete siglos antes. En el capítulo anterior 5 había dicho que Dios había escondido su faz a la casa de Jacob; ahora anuncia con júbilo un horizonte luminoso de salvación. Ese pueblo estaba en sombras de muerte, es decir, como un país en el que el espectro de la muerte ha dejado su huella después de la devastación y la guerra. Habitar en la tierra de sombras es sinónimo de vivir en un estado de miseria y de desventura. Los habitantes de aquellas regiones, pues, del norte de Palestina, habituados ya a este ambiente de tristeza, resignados con su suerte, inesperadamente han visto un fulgor de esperanza y de salvación6. Y el profeta se complace en describir la alegría nacida en aquellos corazones que se creían abocados a un estado de miseria sin esperanzas de redención 7; y la compara al júbilo campestre y espontáneo que preside la época de la recolección de las mieses, cuando se han colmado las esperanzas y han pasado las incertidumbres de la marcha de la cosecha. Y ese júbilo se exterioriza con actos de acción de gracias (ante t1) a Dios, que les bendijo los frutos del campo (v.12) en las fiestas anuales agrícolas ante el santuario 8.
Otra imagen para reflejar la gozosa situación es la del ejército vencedor que se reparte la presa. Y es que de pronto esas gentes humilladas de los confines de Galilea de los gentiles se han visto libres de un peso que los asfixiaba como un dogal. La victoria de Gedeón sobre los madianitas había quedado como proverbial en el folklore del pueblo israelita, y por eso viene instintivamente a la memoria del profeta para expresar la alegría de la liberación 9. Y en la nueva situación desaparecen todos los vestigios de atuendo bélico (v.6). Es la inauguración de una nueva edad venturosa cuya característica esencial será la paz. El profeta salta de júbilo al dar la razón de tal situación: inesperadamente ha surgido un Príncipe libertador, que describe bajo la forma de un niño, sin duda relacionado con el misterioso Emmanuel del c.7, adornado de dotes excepcionales de realeza 10: estará dotado de una perspicacia única como gobernante (admirable consejero) para conducirse en las situaciones diversas de su reinado con sabiduría y prudencia. Pero, además, llevará un título excepcional: Dios fuerte. Esta denominación es desconcertante para los racionalistas, pues en el A.T. dicha expresión se aplica sólo a Yahvé n. Por eso la explican en sentido metafórico, como sinónimo de “héroe divino,” es decir, dotado de especial fuerza y vigor precisamente por gozar de una protección especial de Dios12. Los autores católicos unánimemente dan a la expresión su alcance de algo divino. Así, pues, al niño en cuestión se le daría en la mente del profeta una categoría de Dios, precisamente por el uso de dicha expresión en la literatura del A.T. Si aceptamos esta conclusión, tenemos revelado aquí el misterio de la Santísima Trinidad en cuanto a la segunda Persona. Por otra parte, como en el 0.7 este mismo niño es presentado como naciendo de una virgen, se sigue que implícitamente se enseña en estos dos capítulos la naturaleza humana y divina del Mesías 13, con todas las consecuencias teológicas que se sigan, es decir, un hombre verdadero, con su cuerpo y alma racional, v al mismo tiempo Dios. No obstante, aunque esto pueda estar implícito en el texto, es difícil saber el alcance que Isaías daba a la expresión, y cómo podía concebir ese carácter divino del niño. Parece, pues, un vislumbre momentáneo, efecto de una particular revelación divina, que no vuelve a aparecer en los capítulos siguientes al hablar de ese misterioso Niño-Emmanuel.
Otra cualidad es la de Padre sempiterno, que, juntamente con la de Príncipe de la paz, expresa el efecto de su excepcional perspicacia como gobernante y maravilloso consejero. No gobernará tiránicamente a su pueblo, sino paternalmente, y esto para siempre, y, como tal, buscará el establecimiento de un ambiente de paz y comprensión, de modo que podrá llamarse Príncipe de la paz. En el c.11 dirá que esta paz se basará en un profundo sentido de justicia, ya que la justicia será el ceñidor de sus lomos 14. Un paralelo a esta concepción lo encontramos también en la profecía antes citada de Miqueas, su contemporáneo 15. Esta paz es idealizada por el mismo profeta poco después; pero debajo de las imágenes vivas que nos presenta debemos entender lo que era sustancial en su profecía, es decir, el principio de un reinado espiritual basado en la paz de las conciencias.

Mesianismo del Vaticinio.
Se ha pretendido retrotraer la composición de este fragmento a la época posterior al exilio 16, porque aquí encontramos la idea de un Mesías personal y libertador, lo que se supone extraño a la teología anterior al destierro, pues en esa época la liberación se creía habría de venir única y directamente por una intervención de Dios en medio de la comunidad religiosa israelita. Pero ese Emmanuel que late en todas estas páginas aparece siempre con carácter personal, como rey de Judá, salvador de su pueblo 17. Por otra parte, todos los detalles se adaptan perfectamente a la descripción de ese Niño-Emmanuel, punto de convergencia de la atención de Isaías, pues se alude a la invasión de Teglatfalasar III sobre Zabulón y Neftalí18, y el yugo que pesa sobre los moradores de la región de sombras de muerte es la mano dura de los conquistadores asirios, que se apoderaron del norte de Palestina.
Los que niegan el carácter mesiánico del fragmento se ven embarazados con la expresión Dios fuerte y recurren a un sentido metafórico. Los judíos, como antes indicamos, dividen arbitrariamente el texto, aplicando las primeras cualidades a Dios, y sólo la de Príncipe de la paz al Mesías. Para valorar bien el sentido de Dios fuerte (“El Gibbor”), debemos hacer notar que, aunque es verdad que en el A.T. a veces la palabra Dios (“El”) tiene un sentido amplio y se aplica a seres angélicos y aun a hombres (como a los jueces) 19, no obstante, la expresión completa Dios fuerte se aplica en el A.T. sólo a Dios. Los racionalistas, reconociendo que este título en el A.T. se reserva sólo a Yahvé, creen ver un mero sentido hiperbólico. Indudablemente que esta expresión de Isaías constituye un verdadera isla en la literatura del A.T., y no volvemos a encontrar expresado ese carácter divino del Emmanuel; pero ese carácter insólito de la expresión se puede explicar, admitiendo lo sobrenatural en la Biblia, por una ráfaga de luz fugaz que de momento deslumbre la mente del profeta, sin comprender éste quizá el alcance pleno de esa revelación, y lo expresó como lo vio, y en su contenido pleno parece indicar realmente la divinidad del Mesías.
El carácter mesiánico del vaticinio aparece claro examinando la misión de ese Niño misterioso: liberación de los oprimidos, que impone un reinado pacífico y con medios pacíficos, y por otra parte se halla ese misterioso Niño adornado de cualidades excepcionales, que históricamente no se pueden aplicar a un rey histórico; además, se adaptan perfectamente a la concepción de la persona del Mesías liberador y glorioso que desde la época de la monarquía se había generalizado en el pueblo en general, pero singularmente entre los representantes auténticos del yahvismo tradicional e íntegro, los profetas. El mejor comentario de este fragmento lo encontramos en los Evangelios, donde se describe la actividad espiritual del gran Rabí de Nazaret por aquellas regiones de la alta Galilea 20, liberando las almas del poder del príncipe de las tinieblas. Más tarde, ante Pilatos oficialmente proclamará que había venido a establecer un reino espiritual y universal 21.
Por ello, los autores cristianos, siguiendo a San Mateo 22, han dado una interpretación mesiánica a este vaticinio, viendo en la predicación de Cristo el cumplimiento literal del mismo. Los Santos Padres unánimemente suponen esto 23, y tradicionalmente ésta ha sido la interpretación en la Iglesia, y es hoy comúnmente aceptada entre los actuales expositores católicos. Ciertamente, en este vaticinio se concreta que el Mesías será rey, pero con un carácter espiritualista, ya que precisamente por sus cualidades de gobierno impondrá un remado de paz donde estará desterrada la violencia. Además, parece insinuarse, juntamente con su origen humano (el nacimiento de una virgen), su naturaleza divina (Dios fuerte), lo que será precisamente la razón de las cualidades excepcionales de ese niño Mesías y liberador.

La devastación del pueblo escogido (8-12).
8 Una palabra ha enviado el Señor contra Jacob, y ha caído en Israel. 9 Y llegará a conocimiento de todo el pueblo, de Efraím y de los habitantes de Samaría. Los que en la soberbia y orgullo de su corazón se decían: 10 Han caído los ladrillos, pero edificaremos con sillares; han sido cortados los sicómoros, pero en su lugar pondremos cedros. 11 Yahvé fortalecerá contra ellos a sus adversarios24 e incitará a sus enemigos, 12 la Siria al este y los filisteos al oeste, que a boca llena devorarán a Israel. Ni con todo esto se aplacará su ira, antes seguirá todavía su mano extendida.

Se cree que este fragmento y el que sigue son anteriores a la guerra siro-efraimita del 735-34, ya que presentan a Efraím y a Siria como enemigos. El oráculo empieza solemnemente personificando la decisión de castigo de parte de Dios sobre su pueblo; así la palabra (e.d., el mensaje punitivo de su justicia) es representada como un ser viviente, que transmite en misión especial la voluntad vengadora de Dios, la amenaza de exterminio, que a su vez es retransmitida por su profeta, el cual la ve venir por los aires como una antorcha incendiaria que cae sobre los campos maduros para el castigo de Israel, el reino del Norte (Israel y Jacob, expresiones sinónimas por paralelismo) (v.8). Y todos los habitantes de Samaría y Efraím conocerán experimentalmente el peso del juicio divino (conocerán en sentido complexivo de “experimentarán”), y la razón de ello será precisamente su desmedido orgullo; en su ciega altanería no han sabido ver en los castigos sufridos hasta ahora, en la devastación y ruina de su nación, la mano punitiva de Dios, y creen que podrán reparar las ruinas y crear un estado de cosas más próspero y brillante; Isaías se complace en reflejar esta situación de autosuficiencia con un proverbio popular que debía de estar de moda entre aquellas gentes arrogantes del reino del Norte 25: Han caído los ladrillos y edificaremos con sillares. Han sido cortados los sicómoros, pero en su lugar pondremos cedros (v. 10). No sabemos a qué calamidad concreta alude Isaías, quizá al tributo que tuvo que entregar el rey de Samaría a Teglatfalasar III en el 738 o a las pérdidas ocasionadas en la guerra con Siria.
Pero estos proyectos llenos de megalomanía van a caer por tierra, ya que Dios va a excitar las rencillas (v.11) de sus enemigos tradicionales, los sirios y los filisteos. Después de la muerte de Jeroboam II, que había conquistado Damasco26, con lo que el esplendor y fuerza del reino de Samaría habían llegado a su apogeo, Siria se atreverá a atacar al reino cismático, ya en franca decadencia. No sabemos en realidad que en esta época hubiera habido una guerra de Samaría contra Damasco y Filistea; pero la animosidad ciertamente existía, y no tiene nada de particular que haya habido choques entre los tres reinos vecinos. Pero no acabará en esto la intervención de la justicia divina; la mano de Yahvé seguirá todavía tendida con ademán amenazador, dispuesta a descargar sobre el reino cismático infiel de Efraím. Es un modo de decir que el lector debe esperar una segunda etapa en los castigos enviados por Dios. Mayor desgracia que la incursión de ejércitos enemigos sobre el país será la anarquía social que se aproxima.

Situación caótica social (13-17).
13 Pero el pueblo no se ha vuelto al que le hería, no ha buscado a Yahvé de los ejércitos. 14 Y Yahvé cortará de Israel la cabeza y la cola, la palma y el junco en un mismo día. 15 Los ancianos, los magnates: he ahí a la cabeza; el profeta, doctor de mentiras: he ahí la cola. 16 Porque los que guían al pueblo se descarrían, y los guiados van perdidos. 17 Por eso el Señor no se complace en sus mancebos, ni tiene piedad de sus huérfanos y sus viudas. Porque todos son impíos y malvados, y toda boca dice despropósitos. Ni con esto se aplaca su ira, antes seguirá tendida su mano.

La obstinación de Israel, que no ha reconocido en el castigo a Dios, que le enviaba un correctivo para atraerle a mejor camino (v.15), sufrirá el peso de la mano airada del Señor. En un solo día desaparecerán los dirigentes y el pueblo. Quizá aluda a una de las revoluciones sangrientas internas que siguieron a la muerte de Jeroboam II 27, o quizá aluda al asesinato del rey Peqayah por Peqaj hacia el 735. El profeta expresa esta matanza con una locución proverbial: Yahvé cortará de Israel la cabeza y la cola, la palma y el junco; es decir, los magnates y las clases humildes serán envueltos en la gran matanza 28. Al falso profeta, por menosprecio, se le considera incluido entre aquellos que constituían los últimos estratos de la sociedad, en cuanto que, en vez de ser los guías del pueblo, por adular a los dirigentes de la sociedad, se convierten en meros seguidores (cola) de éstos 29. Y así, en realidad, los que debían guiar al pueblo son los que le descarrían (v.16).
Este estado de cosas ha irritado tanto a Dios que, a pesar de ser siempre el amparador de los derechos de los humildes, el vengador de las viudas y huérfanos 30, no tendrá en esta ocasión compasión aun de ellos, porque la corrupción es general (v.17). Y el profeta, como antes, se complace en destacar que aún no ha terminado la intervención de la justicia divina: seguirá tendida su mano (v.17).

La guerra civil (18-21).
18 Porque la iniquidad se ha encendido como fuego, que devora cardos y zarzas y consume la maleza del bosque, subiendo el humo en remolinos. 19 Por el furor de Yahvé de los ejércitos se abrasará la tierra y el pueblo será presa del fuego. 20 Despedazan a derecha, y se quedan con hambre; devoran a izquierda, y no se sacian. Cada cual devora la carne de su prójimo 31 y nadie se apiada de su hermano. Manases contra Efraím, Efraím contra Manases, y ambos a dos contra Judá. 21Ni con todo esto se aplaca su ira, antes seguirá todavía tendida su mano.

Como culminación de todo el estado caótico antes descrito, vendrá la guerra civil con toda su crueldad, lo que contribuirá a precipitar la ruina de Israel. La situación de desvarío e injusticia es comparada a un fuego devorador, que se ceba primero en las materias más inflamables, como los cardos y zarzas (las clases más humildes); pero después alcanza los altos estratos de la sociedad. Esta imagen le trae a la mente, por asociación, la de la cólera divina, que se enciende como fuego, y hace perecer en él al país y a sus moradores 32, creando una situación tan desesperada que unos mismos ciudadanos se declaran la guerra entre sí, de modo que las antiguas rivalidades entre las tribus de Manases y Efraím saldrán a la superficie, dando origen a la anarquía y a la guerra civil. Manases y Efraím representan los territorios de las dos riberas del Jordán. Efectivamente, sabemos que el usurpador Peqaj asesinó, al frente de una banda de cincuenta hombres de Galaad (tribu de Manases), al rey Peqayah33. Y ambos a dos contra Judá (v.20). No pocos críticos consideran esta frase como adición de un glosista después de la alianza siro-efraimita contra Judá.

1 Algunos autores, como Duhm, ponen esta profecía en tiempo de la invasión de Sena-querib, hacia el 701. Otros, como Martí y Cheyne, creen que es posterior al destierro babilónico. La opinión más probable es la de Skinner, que la pone en los años 734-733 con ocasión de la invasión siro-efraimita. – 2 2Re 15:29. – 3 Este desprecio por los galileas es el mismo que en la época evangélica mostrarán los sacerdotes por los discípulos de Jesús, de origen galileo en su mayor parte (Galilea viene de Salü = distrito; cf. 1Re 9:11; 2Re 15:29). – 4 Mat 4:13ss. – 5 15 8:17. – 6 Para el concepto luz como sinónimo de salvación cf. Isa 58:8; Isa 59:9; Miq 7:8; Sal 18:28. – 7 La lectura del TM y Vg, “multiplicasti gentem et non maguí ficasti laetitiam,” no se adapta al contexto, pues se habla precisamente de una alegría general. La mejor solución es la adoptada generalmente por los autores de juntar las palabras goy y lo, dando una palabra que significa “exultación” (agilah). – 8 Cf. Deu 12:7; Deu 14:26, etc. – 9 Jue c.y; cf. Isa 10:26. – 10 El códice vaticano de los LXX difiere mucho del TM, y lee: “Y se llamará su nombre ángel del gran consejo. Traeré la paz sobre los príncipes y para él la salud.” El códice alejandrino de los LXX difiere de esta lección, y por eso comúnmente se abandona aquélla como corrompida. – 11 Cf. Isa 10:21; Deu 10:17; Jer 32:18; Neh 9:32. – 12 Los judíos, que no podían admitir ningún ser que pudiera equipararse a Dios, embarazados ante este texto, le aplicaban al Mesías sólo el último título de Príncipe de la paz, y lo anterior lo referían a Dios. Pero en el texto no hay lugar a esta vivisección, pues uno mismo es el sujeto gramatical, el niño. – 13 Cf. Feldmann, o.c., t.1:120; Condamin, o.c., p.55; Ceuppens, o.c., 237; Tobac, o.c., t.2:34; Dennefeld, art. cit.: DTC 10 (1929) 1437. – 14 Isa 11:5. – 15 Miq5. – 16 Marti, Stade, Cheyne. – 17 Isa 7:1-8; Isa 22:9. – 18 Isa 8:23 (Vg 9:1); 2Re 15:29. – 19 Sal 82:6. – 20 Mt 4.I3SS. – 21 Lc{Sal 23:3

Fuente: Biblia Comentada

Zabulón … Neftalí … Galilea. Zabulón y Neftalí en la frontera norte de Galilea y al O del río Jordán, fueron las primeras poblaciones en sufrir la invasión del rey asirio (2Re 15:29), y su caída marcó el comienzo de días oscuros para Israel. llenará de gloria. Al decir «la primera vez» se refiere a que los días fueron tenebrosos en aquel entonces, pero «al fin» Dios transformará esa devastación en honra. El NT aplica esta profecía sobre la honra de Galilea al tiempo de su visitación por parte de Jesucristo en su primer advenimiento (Mat 4:12-16). Mat 4:15-16 incluye citas directas de Isa 9:1-2. En últimas, su cumplimiento se dará con su segundo advenimiento, cuando el área sea librada del yugo de invasores foráneos.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— … acosado: El v. Isa 9:1 parece una glosa.

— Zabulón… Neftalí: Fueron los territorios más castigados durante las campañas asirias contra Siria e Israel.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Mat 4:13-16.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

El amanecer mesiánico

1-5 La Biblia hebrea coloca el v. 1 como último versículo del cap. 8, pero Mat. 4:15, 16 lo establece como comienzo de nuestro pasaje. Zabulón y Neftalí son sitios perfectamente localizados y cayeron ante Asiria a los pocos meses de haber hablado Isaías con Acaz (ver sobre 7:1-9). De modo que la primera parte de Israel que habría de sucumbir sería la primera en ver la gloria (v. 1b), sorprendente profecía de la que hicieron caso omiso; cf. Juan 1:46; 7:52. El creciente alivio y alegría de los vv. 1-5 a medida que son abolidos los arreos de la guerra, nos preparan para el encuentro con el Libertador; pero en lugar de un Gedeón de los últimos tiempos (cf. 4b) es el niño (v. 6) ya anunciado como Emanuel en 7:14; 8:8.

6, 7 Al par que 7:14 se concentra en su nacimiento y 11:1-16, en su reinado, los vv. 6, 7 dan especial énfasis a su persona. Otras escrituras confirman que los tres primeros títulos implican divinidad: Admirable Consejero significa “sobrenatural” (cf. especialmente Jue. 13:18), y es Yahweh de quien se dice que su “consejo es admirable” (NC) en Isa. 28:29. Algunos han intentado reducir Dios Fuerte a la categoría de un héroe deiforme (cf. Eze. 32:21, donde, sin embargo, el término es plural), pero 10:21 utiliza el idéntico término sólo junto a Jehovah, el Santo de Israel. Padre Eterno no tiene un pa ralelo exacto; pero hay una paradoja de dar ese nombre a una criatura que aún no ha nacido. Padre significa la benevolencia paternal del perfecto gobernante sobre su pueblo al que ama como a sus hijos. Paz, en heb., significa tanto prosperidad como tranquilidad, y el v. 7 desarrolla las connotaciones de Príncipe (en el vocablo dominio con el sentido de “gobierno”), como asimismo de paz, brindando ahora la primera seguridad explícita de que el príncipe será del linaje de David (cf. 11:1). En cuanto a la última frase del v. 7, ver Eze. 36:22; Zac. 8:2.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

9.1 En nuestro pesimismo y desesperación, tememos que las tristezas y los problemas nunca terminen. Pero nos consuela esta certeza: aunque Dios no nos saque de nuestros problemas, nos guiará a salvo a través de ellos si lo seguimos con todo el corazón.9.1-7 Este niño que se transformaría en su libertador es el Mesías, Jesús. Mateo cita estos versículos al describir el ministerio de Cristo (Mat 4:15-16). Los territorios de Zabulón y Neftalí representan a todo el reino del norte. Estos también eran los territorios en los que Jesús creció y a menudo ministró. Por eso verían una «gran luz».9.2 El apóstol Juan se refirió también a Jesús como la «luz» (Joh 1:9). Jesús se refirió a sí mismo como «la luz del mundo» (Joh 8:12).9.2-6 En un momento de gran oscuridad, Dios prometió enviar una Luz que brillaría en cualquier persona que viviera en la sombra de la muerte. El es «Admirable, Consejero» y «Dios fuerte». Este mensaje de esperanza se cumplió con el nacimiento de Cristo y el establecimiento de su reino eterno. Vino a liberar a todas las personas de la esclavitud del pecado.9.8-10 El orgullo de Israel le llevó a pensar que se recuperaría y reconstruiría con sus fuerzas. A pesar de que Dios hizo de Israel una nación y le dio una tierra para ocupar, el pueblo depositó su confianza en sí mismo y no en El. Muy a menudo nos vanagloriamos de nuestros logros, olvidándonos que es Dios el que nos ha dado toda la capacidad que tenemos. Incluso nos vanagloriamos de nuestra posición única como cristianos. A Dios no le complace ningún tipo de vanidad ni de autoconfianza debido a que rompe nuestro contacto con El.9.21 Efraín y Manasés eran tribus del reino del norte, descendientes de los dos hijos de José. Sostuvieron una guerra civil debido a su egoísmo y maldad (véase Jdg 12:4).NOMBRES DEL MESIASIsaías utilizó cinco nombres para describir al Mesías. Estos tienen un significado especial para nosotros.Admirable: Excepcional, sublime y sin par.Consejero: El de consejos adecuados.Dios fuerte: Dios encarnado.Padre eterno: No tiene límite de tiempo; es Dios nuestro Padre.Príncipe de paz: Su gobierno es de justicia y paz.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) Lit.: “ella”, es decir, la tierra.

(2) O: “el circuito”. Heb.: Guelíl; sir.: Gueli·lo; gr.: Ga·li·lái·a; lat.: Ga·li·lé·ae. Más tarde, “Galilea” fue el nombre de la provincia romana al norte de Samaria.

(3) En MLXX aquí termina el capítulo 8, con este v. como el v. 23.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 389 2Re 15:29

b 390 Gén 49:21; Mat 4:13

c 391 Mat 4:15

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

El trató con desprecio. Las profecías de juicio que se encuentran en los cap. 7 y 8 y se cumplieron cuando los asirios invadieron Zabulón y Neftalí. El rey asirio Tiglat-pileser causó sufrimiento y grandes pérdidas en las invasiones del 734 y 732 a.C.

Fuente: La Biblia de las Américas

Zabulón y Neftalí cayeron bajo el poder de Asiría (2Re 15:29). Debido a que Jesús ministró y vivió en Galilea, ésta será gloriosa. Véase Mat 4:15-16.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

División del texto → §205.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

la que está ahora… Esto es, la hija de Sión, el pueblo de Israel; hizo… Esto es, Dios.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

En el texto heb., cap. 8:23

O, las naciones

Fuente: La Biblia de las Américas

rtf1fbidisansiansicpg1252deff0fonttblf0fromanfprq2fcharset2 Wingdings 3; N el. Pero el femenino se sostiene por el pueblo de Israel como esposa o hija de Sión.

9.1 Esto es, Dios.

9.1 rtf1fbidisansiansicpg1252deff0fonttblf0fromanfprq2fcharset2 Wingdings 3; N la TransJordania.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

[4] Jue 7, 16-25; 8, 25.[6] Todo el pasaje parece estar tomado de la liturgia de entronización de un nuevo rey. La tradición cristiana lo ha interpretado de manera unánime como anuncio de las promesas cumplidas en Cristo.[6] Gal 4, 4; Rom 5, 10-14; Ef 2, 18.[8] Jacob e Israel son sinónimos. En este verso Israel denota los judíos del reino de Samaria o de Efraín.[11] 2 Re 16, 9.[20] Las tribus del norte, que vivían en guerra entre sí, se habían unido contra Judá.

Fuente: Notas Torres Amat