Biblia

Comentario de Isaías 31:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Isaías 31:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! Buscan apoyo en los caballos; confían en los carros de guerra, por ser numerosos; y en los jinetes, por ser muy poderosos. Pero no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehovah.

¡Ay de los que descienden a Egipto! Isa 30:1-7; Isa 36:6; Isa 57:9; Eze 17:15; Ose 11:5.

y confían en caballos. Isa 30:16; Isa 36:9; Deu 17:16; Sal 20:7; Sal 33:16, Sal 33:17.

y no miraron al Santo de Israel. Isa 5:12; Isa 17:7, Isa 17:8; Isa 22:11; 2Cr 16:7; Jer 2:13; Jer 17:5; Ose 14:3.

ni buscaron a Jehová. Isa 9:13; Isa 64:7; Dan 9:13; Ose 7:7, Ose 7:13-16; Amó 5:4-8.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El profeta demuestra la locura y peligro de confiar en Egipto, y abandonar a Dios, Isa 31:1-5.

Exhorta a la conversión, Isa 31:6-7.

Y confirma la caída de Asiria, Isa 31:8-9.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Este quinto lamento profético reafirma al cuarto (Isa 30:1-33). También se dirige a aquellos que reemplazaron la fe en Dios por la confianza en Egipto. Esta predicción consiste de una condena por la dependencia de Egipto (vv. Isa 31:1-3), y una promesa de que el Señor salvará al monte Sión y destruirá a Asiria (vv. Isa 31:6-9).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Ay de los que descienden a Egipto: Una idea similar aparece en Isa 30:2.

miran significa «mirar con interés» o «mirar con respeto».

buscan a Jehová aquí da la idea de consultar en los profetas para buscar el camino (Isa 29:9, Isa 29:10; Isa 30:1).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

¡AY DE LOS QUE… ¡ Isaías anuncia la calamidad que les sobrevendría a los malignos (v. Isa 31:2) que estaban confiando en los caballos y carros de Egipto en vez de confiar en el Señor (cf. Deu 17:16). Hoy los creyentes deben tener cuidado de no cometer el mismo pecado que Judá. Deben poner su fe en Dios, respetar sus mandamientos y buscar cada día su gracia y su ayuda en todas sus necesidades (cf. Heb 4:16).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

31. La Justicia de Yahvé.

Inutilidad de la ayuda de Egipto (1-3).
1 Ay de los que bajan a Egipto en busca de socorro, y confían en los caballos, y en la multitud de carros ponen su esperanza, y en la fuerza de los jinetes! Pero no miran al Santo de Israel y no buscan a Yahvé. 2 Pero también El es diestro en traer males y no retira su palabra. Y se levantará contra la casa de los malvados, contra el socorro de los que obran la iniquidad. 3 El egipcio es un hombre, no es un dios, y sus caballos son carne, no son espíritu. Y en tendiendo Yahvé su mano, caerá el protector y caerá el protegido, ambos juntamente perecerán.

Egipto era famoso por sus caballos 1 y era la única potencia que podía disponer de carros de combate frente a Asiría. Las pequeñas naciones de la costa siró-fenicio-palestina confiaban desmesuradamente en el poder militar egipcio, y ahora el profeta lo declara abiertamente. Los políticos de Jerusalén se preocupan de todo menos de Yahvé, el Santo de Israel. Pero Dios sabe esperar su hora, y a su tiempo enviará el castigo (es diestro en traer males, v.1) y mantendrá su palabra relativa a los castigos futuros, cuya realización se retarda solamente por pura misericordia. En realidad, el que dirige el curso de la historia es Dios, y, por tanto, de nada servirán poderes que, como el egipcio, son sólo hombres, ayudados de medios materiales, que son sólo carne (v.3). Por tanto, cuando Yahvé levante su mano para castigar, caerá el protector (Egipto) y el protegido (Judá).

Yahvé, único salvador de Judá (4-9).
4 Porque así me ha dicho Yahvé: Como león que ruge o como cachorro de león sobre su presa, contra el cual se reúne toda la turba de pastores, pero no se acobarda de sus gritos ni se turba ante el ruido de ellos, así Yahvé de los ejércitos descenderá a la lucha en el monte de Sión, en su collado. 5Como aves que levantan el vuelo protegerá Yahvé de los ejércitos a Jerusalén; protegiendo salvará, perdonando dejará escapar. 6Volveos, hijos de Israel, a aquel de quien tan profundamente os habéis separado. 7Porque, en aquel día, cada cual tirará sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que vosotros os hicisteis con vuestras manos pecadoras. 8Asur caerá a la espada, que no es espada de hombre, y espada de uno que no es hombre le devorará. Huirá ante la espada, y sus jóvenes (guerreros) serán cautivados, 9y de terror desaparecerá su roca, y sus príncipes, espantados, abandonarán la bandera. Así dice Yahvé, que tiene su fuego en Sión, y su horno en Jerusalén.

Parece que este fragmento tiene un carácter de liberación, en contraposición al anterior, de castigo por la mala política de los jefes israelitas. De nuevo nos encontramos aquí con la alternancia de amenazas y promesas, tan usual en la literatura profética. Dios sale a defender a Jerusalén como un león su presa, sin hacer caso de los que se opongan a ello (los pastores). Es una imagen gráfica que expresa la decisión de Dios en la defensa de Jerusalén 2. Yahvé, pues, desciende a la lucha. en Sión (v.4) para defenderla contra sus enemigos. Esta protección de Dios sobre Jerusalén queda más esclarecida con el otro símil de las aves que levantan el vuelo (v.6) ο revolotean sobre sus nidos protegiendo a sus pollitos 3. El profeta invita a los israelitas a corresponder a esta gracia de la liberación de los enemigos, entregándose de lleno a Yahvé y abandonando sus antiguos cultos idolátricos (v.6-7). Las manos de ellos eran pecadoras, porque habían contribuido a multiplicar los ídolos por ellas fabricados. De nuevo la mente del profeta se refiere al hecho de la liberación de Asiría, que no es obra de política humana, sino de Dios: Asur caerá a la espada, que no es espada de hombre (v.8). Si sucumbe en la guerra, no es por efecto de los ejércitos contrarios, sino por la intervención de Dios, que así dirige el curso de la historia. Los asirios huirán despavoridos, y desaparecerá la roca, e.d., su sostén material, el jefe del ejército o rey, y vendrá la deserción general. Y todo este pánico es efecto de la intervención de Yahvé, que para los enemigos de Judá tiene el efecto de un fuego devorador: Yahvé, que tiene su fuego en Sión y su horno en Jerusalén. Quizá aquí traiga esta imagen por asociación de ideas con el Ariel Deu 29:1ss, o sencillamente juegue con la imagen bíblica de la ira divina, manifestada como un horno ardiendo que devora a sus enemigos (Sal 21:9).

1 Cf. diodor., 1:45; hom., Ilíad. 9,383. – 2 Algunos autores prefieren entender la imagen en sentido contrario: Yahvé, por medio de Asiría, despedazaría a Sión como el león la presa, sin hacer caso de los pastores (políticos de Judá y egipcios) que a ello se oponían. Pero en el v.5 se habla de una protección de Yahvé sobre Jerusalén. – 3 Condamin supone que falta algo en el versículo, en el que se indicaría la huida de los enemigos “como aves que levantan el vuelo.”

Fuente: Biblia Comentada

caballos … carros. Los caballos y los carros de Egipto eran numerosos (1Re 10:28-29). La topografía plana del país era ideal para este tipo de ejército, el cual Israel consideró útil en contra de la caballería asiria. ni buscan a Jehová. El alejamiento del Señor era el aspecto más detestable de la confianza de Israel en Egipto.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Ose 1:7.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Isa 30:1-5.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Algunos confían en caballos. 2, 3 El poder relativo de la carne y del espíritu, según lo veía Isaías, contradijo totalmente la afirmación de sus contemporáneos (cf. 30:15, 16) y, en su mayor parte, la nuestra propia. Es la clave a su pensamiento, y habría de ser dramáticamente reivindicado (cf. la burla de 36:8, 9, con el resultado en 37:36-38). 2 El desastre interpreta correctamente el término amplio “mal”; cf. 45:7; Amós 3:6. 4, 5 El león rugiente y los pájaros que revolotean en vuelo de huida, describen lo que está libre de la interferencia humana; posiblemente sugieren también (Delitzsch) los aspectos formidables y tiernos del Señor como protector (cf. Deut. 32:11).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

31.1 Judá falló en buscar ayuda militar en otras naciones. (1) Confiaban en el hombre y no en Dios. Judá buscó la protección de los que tenían mucho menos poder que Dios. Tanto Egipto como Judá caerían como resultado de su arrogancia. (2) Servían a sus intereses y no a los de Dios y por lo tanto ni siquiera lo consultaron. Violaron lo estipulado en Deu 17:16 (3) No quisieron pagar el precio de buscar a Dios y de arrepentirse de su vida pecaminosa. Cuando tenemos problemas, es bueno buscar ayuda, pero nunca deberíamos pasar por alto a Dios ni las instrucciones que nos dio anteriormente.31.7 Algún día estas personas desecharán sus ídolos, reconociendo que no son nada más que objetos hechos por los hombres. Los ídolos tales como, dinero, fama o éxito son seductores. En vez de contribuir a nuestro desarrollo espiritual, nos roban tiempo, energía y entrega que deberían estar dirigidos a Dios. Al principio parecen atractivos y nos prometen llevar al éxito, pero al final descubriremos que nos hemos convertido en sus esclavos. Necesitamos ahora reconocer su falta de valor, antes de que nos roben nuestra libertad.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) O: “jinetes”.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 1386 Isa 30:2; Eze 17:15

b 1387 Deu 17:16; Sal 33:17; Pro 21:31

c 1388 Isa 36:9

d 1389 Isa 9:13; Isa 64:7; Dan 9:13; Ose 7:7; Amó 5:4

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

En los caballos buscan apoyo. Los israelitas confiaban en la caballería de Egipto (cp. 30:16) para que les ayudaran contra Asiria. Según 1 R 10:28, 29, Egipto tenía muchos caballos y carros.

Fuente: La Biblia de las Américas

Dios, no Egipto, defenderá a Su pueblo. Dios es sabio (v. Isa 31:2), es como el león (v. Isa 31:4) y como las aves que protegen sus nidos (v. Isa 31:5).

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

caballos y… TM añade confían. Se sigue LXX → §194.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

[3] Maldito el hombre que espera sólo en el hombre. Jer 18,.[5] Dios es comparado con un pájaro que revolotea sobre su nido para protegerlo. Mat 23, 37.

Fuente: Notas Torres Amat