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Comentario de Jeremías 13:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Jeremías 13:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Así me ha dicho Jehovah: “Vé, compra un cinto de lino, cíñete con él y no lo metas en agua.”

Año 599 a.C.

Ve y cómprate un cinto. Jer 13:11; Jer 19:1; Jer 27:2; Eze 4:1-17; Eze 5:1-17; Heb 1:1.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Por medio de simbolismos Dios predice la destrucción de su pueblo, Jer 13:1-11.

Con la parabola de las tinajas llenas de vino predice su miseria, Jer 13:12-14.

Les exhorta a que prevengan las maldiciones del futuro, Jer 13:15-21.

Sus abominaciones son la causa, Jer 13:22-27.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

cinto de lino: Este artículo de vestir era como un pequeño faldón o faja usado por los hombres. Jeremías no debía mojarlo.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

UN CINTO DE LINO. El acto simbólico de Jeremías, en el que intervenía el cinto de lino, le dio al pueblo una alegórica lección objetiva. Israel y Judá eran el cinto de lino usado por el Señor, que simbolizaba la estrecha relación que una vez Él tuvo con ellos cuando eran fieles a Él. Ahora el pueblo había llegado a ser inservible y debía ser desechado, lo mismo que Jeremías hizo con el cinto. Durante el exilio del pueblo en la región del Éufrates, ellos serían inservibles por causa de su pecado. Desaparecería toda su gloria y su orgullo.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

13. La faja podrida.
Contra los orgullosos. Mensaje al rey. Exilio.
Este capítulo puede dividirse bien en tres partes: a) la acción simbólica de esconder el ceñidor en el río, y su explicación (1-11); b) la parábola de las tinajas de vino (12-14); c) invitación a la conversión y amenaza del exilio (15-27). Las dos primeras partes están en prosa; la última, en verso. Es difícil señalar el momento de su composición; quizá en la época del rey Joaquim (609-598), pues se anuncia como inminente la catástrofe.

La acción simbólica de esconder la faja (1-7).
1 Así me habló Yahvé: Ve y cómprate una faja de lino y póntela sobre tus lomos y no la metas en el agua. 2 γ adquirí la faja, como me mandó Yahvé, y me la puse sobre los lomos; 3 y me habló Yahvé por segunda vez, diciendo: 4 Toma la faja que adquiriste, que está sobre tus lomos; levántate y vete al Ferat y escóndela en una hendidura de la piedra. 5 Fui, pues, y la escondí junto al Ferat, según me mandó Yahvé. 6 Y al cabo de muchos días me dijo Yahvé: Levántate y ve al Ferat y recoge de allí la faja que te mandé esconder allí. 7Fui, pues, al Ferat, y busqué y tomé la faja del lugar en el que la había escondido, pero he aquí que estaba podrida la faja, no servía para nada.

Nos hallamos ante la primera acción simbólica de Jeremías. Este género de predicación había de ser muy propio de él y de otros profetas posteriores, como Ezequiel. Jeremías recibe la orden de comprarse un ceñidor de lino y esconderlo bajo una piedra en el río Ferat. Después de algún tiempo, por instigación divina, va a recogerlo y lo encuentra podrido. El ceñidor es de lino, como los de los sacerdotes. Los profetas solían llevar cinturones de cuero 2; pero, como Jeremías era sacerdote, debía guardar las costumbres de la clase sacerdotal. Se le previene para que guarde el ceñidor libre de toda humedad (v.1), y esto en razón del simbolismo que debe representar, como veremos en la explicación que Yahvé mismo da. Debe llevarlo al río Ferat, que es el nombre hebreo del Eufrates. Como no es concebible que Yahvé le mandara a mil kilómetros de distancia a esconder su cinturón, de ahí que los críticos se inclinen más bien por ver en el vocablo Ferat el actual Wady Fara, a una hora de camino al este de Anatot. Debe poner la faja en una hendidura de la piedra (v.4), a orilla del río, para que recibiera su humedad y, al mismo tiempo, no fuera llevada por la corriente. Después de muchos días, cuando ya estaba bien empapada, recibe la orden de ir a recogerla, y la encuentra podrida e inservible (v.7).

Explicación de la acción simbólica (8-11).
8 Y me habló Yahvé, diciendo: () Así dice Yahvé: Asi haré yo que se pudra la soberbia de Judá y el orgullo de Jerusalén. 10 Este pueblo malvado, que rehusa escuchar mis palabras y en la depravación de su corazón se va tras dioses ajenos para servirlos y adorarlos, será como esta faja, que no sirve para nada. 11 Pues como se adhiere la faja a los lomos del hombre, así hice yo que se adhiriese a mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, oráculo de Yahvé, para que ellos fuesen mi pueblo, mi renombre, mi alabanza y mi ornato; pero ellos no me escucharon.

En la explicación cabalgan varios sentidos superpuestos en la misma acción simbólica. Según la explicación, la faja representa la soberbia de Judá y el orgullo de Jerusalén (v.9). La faja era considerada como la prenda más vistosa del hombre 3. Aquí faja representa a Judá con toda su magnificencia, su orgullo, e.d., sus palacios, templo, culto, riquezas, murallas, etc., todo lo que constituía su orgullo como nación. La faja en estado de podrida (v.10), que para nada sirve, es Israel en el estado de apostasía y relajación moral. Mientras se mantuvo fiel a Yahvé y se adhirió a El, como la faja a los lomos del profeta, se conservó en buen estado, precisamente por no estar contaminada con el agua, que aquí significa la idolatría. Yahvé recuerda a Judá su gran dignidad de pueblo elegido. Era el objeto de las complacencias de Yahvé, que se sentía orgulloso de tenerlo adherido como su faja. La casa de Israel es el reino del Norte, y la casa de Judá, el del Sur. Aquí indica toda la descendencia de Jacob como colectividad nacional. Yahvé la había escogido para que fuera su pueblo, que le diera renombre o gloria entre los demás, objeto de alabanza entre los pueblos por ser su especial ornato (v.11). Estas palabras parecen proferidas con amargura y tristeza. Es una triste constatación de la infidelidad del pueblo elegido con tanto amor.

Realidad de la acción simbólica.
Ya desde la época de los Padres, los autores se dividen al explicar la realidad histórica de la acción: a) Para San Jerónimo se trata de una parábola imaginaria, sin realización en el tiempo. La razón para ello era la dificultad del profeta para trasladarse hasta el Eufrates, a unos 1.ooo kilómetros de Anatot. Además, en Jer 25:15-17 se dice que Dios le ofrece una copa para que dé de beber a todas las naciones, lo que ciertamente tuvo sólo realidad visionaria.

Las tinajas rotas (12-14).
12 Y les dirás esta palabra: Así dice Yahvé, Dios de Israel: Las tinajas se llenan de vino. Y te dirán: ¿Acaso no sabemos muy bien que las tinajas se llenan de vino? 13 Pero tú les dirás: Así dice Yahvé: He aquí que voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los moradores de Jerusalén, 14 y los quebraré chocando unos contra otros, padres contra hijos a la vez, oráculo de Yahvé. No tendré compasión, ni clemencia, ni misericordia para no destruirlos.

El profeta presenta un nuevo símil para anunciar el castigo. Sustancialmente parece continuar la ilación lógica del fragmento anterior, tratando de lo mismo con otra comparación. Tomando como base un hecho trivial de la vida, quiere llamar la atención sobre el castigo que espera a Judá. El profeta dice una sentencia proverbial: Las tinajas se llenan de vino (v.12). Ante esta afirmación vulgar, los oyentes responderán displicentes: ¿Acaso no sabemos muy bien que las tinajas se llenan de vino? (v.12). Era lo que quería el profeta, llamar la atención de los oyentes. Los israelitas son como tinajas que se están llenando del vino de la ira divina: voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra. (v.15). Se compara la ira divina al vino porque tiene el efecto de turbar la razón. En el c.25, el profeta, por orden divina, da a beber de la copa de la cólera de Yahvé a las naciones gentiles para hacerlas perder la razón7. En Isa 51:17 se dice: “Despierta, Jerusalén, tú que has bebido de la mano de Yahvé el cáliz de su ira, tú que has apurado hasta las heces el cáliz que aturde.” En el símil de Jeremías, todos los habitantes de Jerusalén habían de participar del aturdimiento causado por la cólera desencadenada de Yahvé. De ese cáliz de venganza participarán en primer lugar los reyes (v.15). El profeta asiste en espíritu al fin trágico de la dinastía davídica: Josías murió en la batalla de Megido (609); su hijo Joacaz, depuesto por Necao II, fue llevado prisionero a los tres meses de subir al trono, en el mismo año de la muerte de su padre (609). Su hermano Joaquim muere cuando Jerusalén estaba cercada por las tropas de Nabucodonosor (598); el hijo de éste, Joaquín o Jeconías, fue llevado como cautivo a Babilonia, donde debía morir. Su sucesor, Sedecías (tío suyo, hermano de Joaquim y Joacaz), asistiría al triste espectáculo de ver morir por la espada a toda su familia (586). Todo ello fue efecto de esa misteriosa embriaguez a que les sometió la cólera de Yahvé. También participarán de ella los sacerdotes, profetas y demás moradores de Jerusalén. La perversión era general, y a todos debía alcanzar el castigo. Yahvé mismo hará que luchen entre sí: quebraré unos contra otros (v.14). Sigue el símil de las tinajas llenas de vino, que chocarán entre sí y se romperán. Los israelitas, pues, son como tinajas que están llenándose de la ira divina para después reventar estrepitosamente. En la hora de la catástrofe no habrá compasión ni clemencia, pues han abusado de los llamamientos de Yahvé hechos por los profetas. Dios, pues, se ve obligado a destruirlos. Pero, como siempre, hay alguna esperanza de salvación.

Llamada a la penitencia (15-17).
15 Escuchad, dadme oídos, no os envanezcáis, que es Yahvé el que ha hablado. 16 Dad gloria a Yahvé, vuestro Dios, antes que se haga oscuro y antes que tropiecen vuestros pies por los montes en tinieblas y, en vez de la luz que esperáis, os dé sombras de muerte y densas tinieblas. 17 Si no escucháis, mi alma llorará en secreto vuestra soberbia, y mis ojos derramarán abundantes lágrimas, porque ha sido hecho cautivo el rebaño de Yahvé.

Una conversión sincera podría alejar todavía el espectro de la catástrofe. El pueblo estaba obstinado y no quería humillarse y reconocer sus malos caminos, denunciados por los profetas: no os envanezcáis. (v.15). El profeta quiere resaltar que lo que comunica viene directamente de Dios: Que es Yahvé el que ha hablado. Y los invita a cambiar de conducta: Dad gloria a Yahvé (v.16), reconociendo sus derechos8. Todavía es tiempo de atraerse la benevolencia divina, y puede el pueblo caminar abiertamente con la seguridad del que anda de día; pero es preciso reaccionar antes que llegue la noche de la manifestación de la ira divina: antes que se haga oscuro y tropiecen vuestros pies (v.16). La luz y las tinieblas en la Escritura son muchas veces símbolo de prosperidad y de adversidad 9. En los profetas, el día del juicio punitivo sobre Israel y las naciones es llamado día de tinieblas 10. Por otra parte, pone Jeremías en guardia a sus contemporáneos, que son demasiado optimistas, esperando un tiempo mejor, de luz (v.16c), cuando, en realidad, Yahvé les va a enviar sombras de muerte., densas tinieblas, un tiempo de angustia y de miseria 11
Todo esto lo anuncia el profeta con el corazón lacerado. Nadie ama más que él a su pueblo; por eso tiembla ante el pensamiento de que desoiga su llamamiento de penitencia, que es la última oportunidad de salvación. Está seguro de que, si no cambian de conducta, el castigo de Yahvé vendrá inexorable; por tanto, si no le “escuchan,” no le quedará sino llorar en secreto (v.17), e.d., retirado de la vida pública, por la soberbia y obstinación de su pueblo, pues el final de todo será la esclavitud y el exilio de su pueblo: porque ha sido hecho cautivo el rebaño de Yahvé (v.17b). Las Lamentaciones, atribuidas a Jeremías, testigo de las llamas humeantes de Jerusalén, son el mejor comentario a este verso conmovedor.

La humillación del rey y de la reina (18-19).
18 Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos (en el suelo), porque está para caer de vuestras cabezas la corona de vuestra magnificencia. 19 Las ciudades del sur están cercadas y no hay quien las abra. Toda Judá es deportada, en deportación completa 12.

Se anuncia claramente la deportación al rey y a la reina (madre). ¿Quién es el rey? Muchos autores creen que es Joaquín (Jeconías), porque se menciona a la reina madre. Este rey reinó sólo tres meses en el 598, durante el asedio. Después fue llevado en cautividad, de donde no volvió 13. Otros, en cambio, creen que el rey es su padre, Joaquim (Eliaquim), quien despreciaba abiertamente las predicciones de Jeremías.
El profeta les invita a la penitencia, humillándose, pues ya no les queda mucho como reyes (v.18). Deben hacer penitencia sentándose en el suelo, en el polvo, como era de ley en los duelos. La corona de magnificencia o magnifica es llamada así por ser la de David y Salomón, que en la tradición figuraban como máximos exponentes de la magnificencia cortesana y representaban la edad de oro de la historia de Israel. Cuando el profeta profiere esta predicción, la situación en el país es angustiosa, pues el país está ya invadido por el enemigo: Las ciudades del sur están cercadas (v.18). La frase tiene carácter enfático. Se nombran las del sur para indicar que todo el país está invadido, ya que los invasores provienen del norte 14. Esas ciudades están cercadas por el enemigo, y no hay quien abra (v.19), e.d., no es posible salir de ellas. La frase toda Judá es deportada es hiperbólica. La deportación del 598 no fue general, aunque incluía las fuerzas vivas de la nación. En este sentido puede hablarse de deportación completa. Según 2Re 24:11, los deportados fueron diez mil, cifra muy considerable teniendo en cuenta que la población de Judá era de algunas decenas de millares.

La invasión de Jada (20-27).
20 Alza tus ojos y mira, Jerusalén 15, a los que vienen del septentrión. ¿Dónde está la grey que te fue dada, tu espléndido rebaño? 21 ¿Qué dirás cuando te castiguen, pues tú los avezaste a ti, tus amantes como dominadores? 16 ¿No te sobrecogerán dolores como de mujer en parto? 22 Y si te preguntas en tu corazón: ¿Por qué me suceden estas cosas? Por la muchedumbre de tus maldades han levantado tus faldas y maltrataron tus talones. 23 ¿Mudará por ventura su tez el etíope, o el tigre su rayada piel? Así, ¿podréis vosotros obrar el bien, tan avezados (como estáis) al mal? 24 Yo los dispersaré como paja que vuela al viento del desierto. 25 Tal es tu parte, tu porción asignada de mi parte, oráculo de Yahvé, por haberme olvidado y haber puesto tu confianza en la mentira. 26 También yo descubriré tus velos en tu parte anterior y se verán tus vergüenzas: 27 tus adulterios y tus gritos de lujuria, tus execrables fornicaciones. Sobre los collados del campo he visto tus torpezas. ¡Ay de ti, Jerusalén, que no te limpias! ¿Hasta cuándo aún?

El profeta invita a Jerusalén a contemplar el espectáculo de la invasión que viene del septentrión (v.20): son los babilonios, que avanzan de la frontera siro-fenicio-palestina. Jerusalén, con su corte y sus sacerdotes, era la principal culpable de la catástrofe: ¿dónde ésta la grey que te fue dada.? (v.20b). Como centro de la teocracia, con sus clases dirigentes, tenía obligación de velar por los intereses de su pueblo, como un pastor por su espléndido rebaño.
A continuación el profeta reprocha a Jerusalén porque ha ido en busca de amantes (con sus devaneos diplomáticos), que al fin han de invadirla como dominadores, a los que antes había abierto las puertas de su intimidad: los avezaste a ti (v.21), introduciendo sus dioses y costumbres. Ha abandonado a Yahvé para buscar otros amantes, que terminarán por despreciarla y dominarla. Pero no tardará en probar las consecuencias, ya que le llegan angustias como a mujer en parto (v.2:1b).
Jerusalén, inconsciente y habituada al pecado, no piensa por qué le sucede todo aquello; pero el profeta le dice que es por sus maldades por lo que queda reducida a esclava, presa de la lujuria de los vencedores 17. La palabra talones parece ser un eufemismo para indicar las partes pudendas18. Judá está tan habituada a sus pecados, que parece muy difícil, casi imposible, que cambie de conducta: ¿Mudará su tez el etíope, o el tigre su rayada piel? (v.23). Con tanto pecar se ha creado una segunda naturaleza.
La consecuencia de sus transgresiones es- la cautividad: los dispersaré como paja. (v.24). Tal es tu parte, tu porción asignada (v.26).
Yahvé había destinado a Israel a ser un pueblo grande, como la más bella herencia entre las naciones 19; pero esto estaba condicionado a la fidelidad a sus mandatos. Pero Israel se olvidó de Yahvé y puso su confianza en la mentira (v.25b), en los ídolos engañosos, que no son sino vanidad. Por eso Yahvé la avergonzará ante todas las naciones como doncella deshonrada (v.26), expuesta a la lujuria de sus amantes, que ahora vienen en plan de dominadores. Las vergüenzas de Judá son sus adulterios., e.d., sus prácticas de idolatría, dejante de ser la fiel esposa de Yahvé 20. Principalmente en los collados o lugares altos había multiplicado sus actos idolátricos, que son sus torpezas, por tener relaciones adulterinas con los ídolos, dejando a su Esposo, Yahvé 21. Después el profeta lanza un suspiro amoroso, preocupado por la suerte de Jerusalén: ¡Ay de ti, Jerusalén, si no te limpias! (v.27c). Es una última llamada a la conversión. Por fin, un grito desesperado de amor: ¿Hasta cuándo aún.?

1 Cf. Exo 28:40ss; Lev 16:4. – 2 Cf. 2Re 1:8; Mat 3:4. – 3 Cf. Isa 3:24; Jer 2:32; Isa 49:18. – 4 Cf. S. Jerón., Pro! in Os.: PL 25:8180; Condamin, Le lime de Jérénñe p.us. – 5 Buzy, Les symboles de l’Ancien Testament ρ. 124. Sobre la identificación del Eufrates y Fura cf. Abel, Géog. de la Palestine I c.400; 11404. – 6 Cf. Osc.1; Isc.20; Ez c.4-5. – 7 Cf. Isa 19:14; Isa 29:20; Isa 51:17; Rev 14:10; Rev 16:19. – 8 Cf. Jos 7:19; Mal 2:2′, Tn c,24; Hec 12:23. – 9 Cf. 159:1. – 10 Cf. Amo 5:18; Isa 5:20. – 11 Los LXX y la Vulgata traducen la palabra hebrea por sombra de muerte. Hoy día se suele traducir más bien simplemente “oscuridad,” siguiendo la vocalización salmut en vez de salmawet, que es la vocalización del TM. – 12 Otros traducen: “deportada entera” (Bible de Jérusalem). – 13 En el c.29:2 habla Jeremías de la deportación de “Joaquín y la reina madre,” con el mismo término de ghebirah. Cf. 22:26. – 14 Cf. Jer34:7. – 15 Jerusalén falta en el TM, pero está en los LXX. – 16 Texto oscuro. La Bible de Jérusalem: “¿Qué dirás cuando te visiten triunfantes los que habías habituado a tus intimidades?” – 17 Cf. Isa 47:2-3. – 18 Cf. Exo 4:25; Isa 7:20; Isa 36:12; Eze 7:17. – 19 Cf. Jers.19. – 20 Cf. Nah 3:5 – 21 Cf. Jer 2:20; Jer 3:6.

Fuente: Biblia Comentada

cinto de lino. Una de las múltiples señales que Jeremías tuvo que representar en su propio cuerpo para ilustrar el mensaje de Dios (cp. Introducción), en este caso por medio de una parte de la vestimenta que tenía contacto directo con la piel y que se ataba alrededor de la cintura. Esto simbolizaba la intimidad estrecha de Israel con Dios en el pacto, con el propósito de que la nación pudiera glorificarlo (v. Jer 13:11). no lo metas en agua. Así quedó representada la suciedad moral de la nación. Después de guardarlo en un lugar hermético para que se pudriera (v. Jer 13:7), Jeremías mostró que el cinto inmundo e inservible mostraba cuán inútil era Israel para el Señor a causa de su pecado (v. Jer 13:10). Al esconderlo en el Éufrates (v. Jer 13:6) el profeta apuntó a la tierra de Babilonia, donde Dios exiliaría a Israel para quitarle su orgullo (cp. v. Jer 13:9).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— El cinturón de lino: Nos encontramos ante la primera acción simbólica o signo profético del libro de Jeremías (otros casos en Jer 18:1-12; Jer 19:1-13; Jer 28:1-17). Una acción simbólica es la dramatización, generalmente pública, de una palabra del Señor, que tiene como finalidad dar plasticidad al mensaje. El profeta, que la lleva a cabo por orden del Señor, añade casi siempre una explicación. Este tipo de signos aparece también en Isaías (Jer 20:2-6) y, sobre todo, en Ezequiel (Jer 4:1-13; Jer 5:1-4; Jer 12:1-17; etc.).

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

13.1 Un cinto de lino era una prenda íntima, ajustado cerca del cuerpo. Era como ropa interior. La acción de Jeremías mostró cómo Dios destruiría a Judá así como destruyó su cinto de lino.13.1-11 Las acciones hablan más que las palabras. Jeremías a menudo utilizó lecciones vívidas y objetivas para despertar la curiosidad del pueblo y lograr que comprendieran su mensaje. Esta lección del cinto de lino ilustra el destino de Judá. A pesar de la cercanía con Dios que el pueblo una vez disfrutó, su soberbia los volvió inútiles. Una persona soberbia puede verse importante, pero Dios dice que su soberbia la hace buena para nada, completamente inútil. La soberbia pudre nuestros corazones hasta el punto que dejamos de ser útiles a Dios.13.15 Si bien es bueno respetar el país y la iglesia, nuestras lealtades siempre llevan un peligro oculto: el envanecimiento. ¿Cuándo es dañino el orgullo? Cuando nos hace: (1) menospreciar a otros; (2) ser egoístas con nuestros recursos; (3) tratar de imponer nuestras soluciones a los problemas de otros; (4) pensar que Dios nos bendice por nuestros méritos; (5) contentarnos con nuestros planes en vez de buscar los de Dios.13.18 El rey es Joaquín y la reina madre es Nehusta. El padre del rey, Joacim, se rindió ante Nabucodonosor, pero más tarde se rebeló. Durante el reinado de Joaquín, los ejércitos de Nabucodonosor sitiaron Jerusalén y tanto Joaquín como Nehusta se rindieron. A Joaquín lo enviaron a Babilonia y lo encarcelaron (2Ki 24:1-12). La profecía de Jeremías se cumplió.13.19 La región del Neguev es la porción de tierra árida e improductiva que se extiende al sur de Beerseba. Las ciudades en esta área se cerrarían a cualquier refugiado que huyera del ejército invasor.13.23 Ni siquiera la amenaza de la cautividad movería al pueblo al arrepentimiento. La gente estaba tan habituada a hacer el mal que perdió la habilidad para cambiar. Dios nunca rechaza a los que con sinceridad se vuelven a El. Les advierte que se arrepientan antes de que sea demasiado tarde. Nunca debemos dejar para mañana los cambios que Dios quiere que hagamos. Las actitudes y los patrones de vida pueden arraigarse tanto en nosotros hasta hacernos perder todo deseo de cambiar y ya no temer a las consecuencias.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) Véase Jer 2:2, n: “Ve”.

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

cinturón de lino. Probablemente fuera ropa interior semejante al cinturón ancho de cuero que usaba Elías (2 R 1:8). Tal vez signifique el papel de Israel como reino de sacerdotes (Ex 19:6), puesto que las vestiduras del sacerdote eran también de lino (Lv 16:4; Ez 44:17, 18). El cinturón simboliza la relación íntima original entre Israel y su Dios (vers. 11).

Fuente: La Biblia de las Américas

[13] Is 19, 14.[17] Lam 1, 2.[18] 2 Re 24, 8-15.[19] Al país de Babilonia.[23] Se necesita entonces un milagro de la gracia de Dios.[24] A los de mi pueblo.

Fuente: Notas Torres Amat