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Comentario de Jeremías 31:31 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Jeremías 31:31 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

“He aquí vienen días, dice Jehovah, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.

He aquí vienen días. Jer 31:27; Jer 23:5; Jer 30:3; Jer 33:14-16; Amó 9:13.

en los que haré nuevo pacto. Jer 32:40; Eze 37:26; Mat 26:28; Mar 14:24; Luc 22:20; 1Co 11:25; 2Co 3:6; Heb 8:6-13; Heb 9:15; Heb 10:16, Heb 10:17; Heb 12:24; Heb 13:20.

con la casa de Israel. Jer 50:4, Jer 50:5; Gál 6:16; Flp 3:3.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

vienen días: En Jeremías, esta frase usualmente introduce una ocasión especial de intervención divina en la historia.

nuevo pacto: En contraste con el pacto de Moisés y Deuteronomio. Un problema que encontramos tanto en el AT. como en el NT. es la idea errónea que la sola observancia de la Ley (en una manera externa) produce la justificación. Pero según el NT. como en el AT. la Ley no podía producir la salvación y el perdón de pecados sin un corazón de fe y humildad (Miq 6:6-8; Rom 4:1-25; Rom 5:1-2; Rom 7:13-25). La ley de Dios nunca tuvo el designio de ser un medio de justificación, sino más bien como un sendero para el redimido (en otras palabras, un medio para su santificación).

casa de Israel … casa de Judá: Según Jer 11:10, ambos reinos habían quebrantado el pacto de Dios por el rechazo de su palabra y la adoración de otros dioses.

 EN PROFUNDIDAD

El Nuevo Pacto

Jeremías es el único profeta del Antiguo Testamento que habla sobre el Nuevo Pacto que Jesús inauguró (Mat 26:28). Algunos lectores, deseosos de celebrar lo que es «nuevo» en el Nuevo Pacto, podrían tentarse a menospreciar el antiguo pacto, el pacto de Moisés. Pero tenemos que ser cuidadosos de no dar a entender que hubiera algo erróneo en el pacto que Dios misericordiosamente otorgó a Israel.

Dios no designó la Ley de Moisés como medio para obtener la salvación. En cambio, el perdón de los pecados ha sido siempre un don de la gracia de Dios para quienes se han humillado delante de Él por la fe (Gén 15:6; Miq 6:6-8; Rom 4:1-25; Rom 5:1-2; Rom 7:13-25). La Ley fue el camino de Dios para señalar la vía por la que los creyentes deberían caminar. El problema con el pacto del Monte Sinaí no fue la provisión de Dios, sino la respuesta de Israel.

Los israelitas habían quebrantado continuamente el pacto. Por medio de los sacerdotes y profetas, Dios llamó a su pueblo al arrepentimiento, pero rápidamente abandonaban algún cambio del corazón. En los días de Jeremías, el rey Josías destruyó los ídolos que había en la tierra. Pero tan pronto como este devoto rey murió, el pueblo se volvió a la adoración de los ídolos de los países vecinos. El corazón del pueblo permaneció sin cambios. Sólo Dios puede cambiar los corazones y las mentes. Para ello era necesario un nuevo pacto.

El anuncio de un nuevo pacto por medio del profeta Jeremías era alarmante para los israelitas piadosos. Después de todo, el antiguo pacto había venido de la mano de Dios y había sido acompañado por milagros y maravillas. Pero el Nuevo Pacto sería también acompañado por los milagros de cambios en el corazón y las vidas. El Espíritu de Dios entraría en la vida del pueblo para asegurar su adhesión al pacto (Jer 31:34). El Espíritu enseñaría al pueblo el conocimiento de Dios, un conocimiento que se demostraría por la fe, la obediencia, y la devoción a Jehová.

Jesús cumplió la predicción de Jeremías de la venida de un Nuevo Pacto por medio de su obra en la Cruz. Por su muerte, por su sangre derramada por muchos, se logró la redención y el perdón de pecados (Jer 31:34). Mientras estuvo en la tierra, Jesús instruyó a sus discípulos en los caminos de su Padre (Luc 24:13-27). Pero después de la ascensión de Jesús al cielo, el Espíritu de Dios fue derramado sobre los creyentes reunidos en Jerusalén, cumpliendo la promesa dicha por medio de Jeremías.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

NUEVO PACTO. Esta es la única declaración explícita con referencia al «nuevo pacto» en el AT.

(1) Se citan estos versículos en Heb 8:8-12, que revelan que los creyentes neotestamentarios vieron el cumplimiento de las palabras de Jeremías en el nuevo pacto establecido por Jesucristo para todos los que se arrepienten de sus pecados y creen en Él (véase el ARTÍCULO EL PACTO ANTIGUO Y EL NUEVO PACTO, P. 1782. [Heb 8:6]).

(2) Sin embargo, también el NT enseña que las palabras de Jeremías no se cumplirán plenamente hasta los postreros tiempos, cuando una gran parte de Israel como nación se vuelva al Señor Jesucristo como su verdadero Mesías y Salvador (Rom 11:25-27; cf. Eze 36:24-28; Zac 12:10-14; Zac 13:1; véase el ARTÍCULO ISRAEL EN EL PLAN DE SALVACIÓN DE DIOS, P. 1592. [Rom 9:6]).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

CON LA CASA DE ISRAEL Y… DE JUDÁ. Dios promete hacer un nuevo pacto con todo su pueblo, tanto Israel como Judá, consumado por Jesucristo mediante su muerte y resurrección (Mat 26:28; Mar 14:24; 1Co 11:25; Heb 9:14-15; Heb 10:29; Heb 12:24) y el derramamiento del Espíritu Santo sobre sus seguidores (Jua 20:22; Hch 2:4). Además, el NT pone en claro que los gentiles (i.e., todos los no judíos) pueden participar en el nuevo pacto si creen en Jesucristo como el Mesías de Dios y se entregan a Él como su Señor y Salvador. Llegan a ser hijos de Abraham mediante la fe en Cristo (Gál 3:7-9; Gál 3:29).

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

haré nuevo pacto. A diferencia del pacto mosaico bajo el cual fracasó Israel, Dios prometió un nuevo pacto con una dinámica espiritual divina por medio de la cual todas las personas que conozcan al Señor participarán en las bendiciones de la salvación. El cumplimiento de este pacto se dará tanto a escala individual como en todo Israel como nación (v. Jer 31:36; Rom 11:16-27). Este pacto se define 1) en el marco de un restablecimiento del pueblo en su tierra (p. ej. en los caps. Jer 30:1-24; Jer 31:1-40; Jer 32:1-44; Jer 33:1-26 y en los vv. Jer 31:28-40), y 2) en el tiempo que sigue a la tribulación postrera (Jer 30:7). En principio, este pacto, anunciado también por Jesucristo (Luc 22:20), comienza a cumplirse en sus aspectos espirituales para beneficio de los creyentes judíos y gentiles en la era eclesiástica (1Co 11:25; Heb 8:7-13; Heb 9:15; Heb 10:14-17; Heb 12:24; Heb 13:20). Ya ha comenzado a tener efecto en el «remanente escogido por gracia» (Rom 11:5) y también se hará realidad entre el pueblo de Israel en los últimos días, con su congregación definitiva en su tierra antigua de Palestina (caps. Jer 30:1-24; Jer 31:1-40; Jer 32:1-44; Jer 33:1-26). Las corrientes de los pactos divinos con Abraham y con David al igual que el nuevo pacto, confluyen en el reino milenario sobre el cual gobierna el Mesías.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— una nueva alianza: Se trata de superar la alianza mosaica que históricamente había demostrado su incapacidad para evitar los errores y desvíos humanos. Las cláusulas de la nueva alianza estarán vinculadas al interior de la persona (el corazón) y no al exterior de la misma (las losas de piedra).

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Jer 50:5; Luc 22:20 y par.; 1Co 15:25; 2Co 3:6; Heb 8:9-13.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

NOTAS

(1) Lit.: “cortaré”.

(2) “Un nuevo pacto.” Heb.: beríth jadha·scháh.

REFERENCIAS CRUZADAS

u 1767 Gál 6:16

v 1768 Jer 50:4

w 1769 Mat 26:28; Mar 14:24; Luc 22:20; 1Co 11:25; Heb 8:8; Heb 10:16

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

nuevo pacto. Unica referencia en el A.T. al nuevo pacto. En la última Cena, Cristo identificó la inauguración del nuevo pacto con su sangre derramada (Lc 22:19; 1 Co 11:25; cp. He 9:15; 12:24). Este pasaje, entonces, sirve para el origen del término « Nuevo Testamento» .

casa de Israel…Judá. La nación será reunida (v. coment. en 3:18) y el pacto se cumplirá con Israel y Judá cuando se arrepientan y confíen en el Mesías al establecerse el reino mesiánico (Is 55:3; 59:21; Ez 37:26).

Fuente: La Biblia de las Américas

Este es el pasaje más importante en el AT respecto al nuevo pacto (cp. Isa 59:20-21; Jer 32:37-40; Eze 16:60-63; Jer 37:21-21; véase nota en Heb 8:6). Será concertado en el futuro con toda la nación de Israel (Jer 31:31); a diferencia del pacto mosaico, el nuevo pacto será incondicional (Jer 31:32); entre sus provisiones se cuentan:

(1) un cambio de corazón,

(2) comunión con Dios,

(3) conocimiento de Jehová y

(4) perdón de pecados.

Todo esto se cumplirá para Israel cuando el Señor regrese (Rom 11:26-27).

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie