Biblia

Comentario de Jeremías 45:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Jeremías 45:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

La palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc hijo de Nerías, cuando escribía en un libro estas palabras, al dictado de Jeremías, en el cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo:

Año 607 a.C.

Baruc hijo de Nerías. Jer 32:12, Jer 32:16; Jer 43:3-6.

cuando escribía. Jer 36:1, Jer 36:4, Jer 36:8, Jer 36:14-18, Jer 36:26, Jer 36:32.

en el libro. Jer 25:1; Jer 26:1; Jer 36:1, Jer 36:9.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El gemido de Baruc, Jer 45:1-3,

Jeremías lo consuela y le instruye, Jer 45:4-5.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Ya hemos destacado la importancia de Baruc en la vida de Jeremías y en la proclamación y preservación de la Palabra de Dios. En este pasaje, se hace alusión a las palabras reales de Baruc. Forman un lamento confesional, al que Jehová responde con palabras de bendición sobre la conservación de su vida.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Baruc asistió a Jeremías y lo animó cuando estuvo encarcelado. En este pasaje Jeremías responde con una palabra personal de aliento de parte de Jehová para su amigo escriba. La fecha del pasaje, 604 a.C lo identifica con las circunstancias del cap. Jer 36:1-32. Baruc había leído los oráculos de Jeremías en el Templo y ante los príncipes de Judá, antes que Joacim quemara el rollo original. Baruc preparó un segundo rollo, y él siguió como asistente de Jeremías a lo largo de su ministerio, incluido el viaje a Egipto.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

BARUC. Cronológicamente, este capítulo se remonta al cuarto año del reinado del rey Joacim en Jerusalén. Su mensaje tenía el propósito de fortalecer la fe de Baruc, el secretario de Jeremías, que se había desalentado debido al aparente fracaso del ministerio de Jeremías y del inminente juicio sobre Judá (cf. cap. Jer 36:1-32). Dios le ordenó que no buscara para sí mismo poder ni posición social (cf. Mat 20:26-28). Debido a su fidelidad a Jeremías y al mensaje de Dios, él saldría vivo de la destrucción de Jerusalén.

Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena

45. Palabras de consolación a Baruc.
Baruc nos pone un apéndice a los incidentes biográficos que acaba de consignar sobre Jeremías (c.36-44). El secretario de Jeremías se sentía desalentado por tanta adversidad e incomprensión, y Jeremías le transmite de parte de Yahvé un oráculo de consolación. La datación del cuarto año de Joaquim (e.d., 605 a.C.) es considerada como adición posterior por muchos autores. Pero los argumentos aducidos no prueban la imposibilidad de que este apéndice haya sido escrito cuando el texto lo indica. El lugar propio hubiera sido a continuación de lo narrado en el c.36, pero bien pudo trasponerlo al final de la sección biográfica de Jeremías, por él redactada para que no se perdiese el fragmento oracular de su maestro, el cual, por otra parte, no debía interrumpir el contexto general de los incidentes del profeta.

1 Palabra que dijo Jeremías, profeta, a Baruc, hijo de Nerías, cuando escribía estas cosas al dictado de Jeremías, el cuarto año de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá. 2 Así dice Yahvé, Dios de Israel, a ti Baruc: 3 Tú dices: ¡Ay mísero de mí, que Yahvé no hace más que añadir dolor a mi dolor! ¡Me canso de gemir, y no hallo reposo! 4 Así dice Yahvé: Dile esto: He aquí que lo que yo había edificado lo destruyo, lo que había plantado lo arranco, y esto en todo el país. 5 Y tú pides para ti grandes cosas. No las pidas, pues mientras yo hago venir males sobre toda carne, te dejo a ti salva la vida dondequiera que vas.

Baruc sufría una fuerte depresión moral, como la había sufrido su maestro Jeremías 1. Necesitaba ser confortado por Dios, como lo había sido éste. Al redactar las profecías e incidentes de su maestro, se sentía deprimido ante tanta incomprensión, ya que tenía que participar de los desprecios de que era objeto Jeremías. Por otra parte, la obcecación general llevaba inevitablemente a la catástrofe. Sólo tenía que consignar por escrito ruinas, amenazas, que llenaban el triste horizonte futuro de su pueblo. Las profecías se sucedían cada vez más sombrías, y él temía personalmente por su suerte; de ahí su queja: ¡Ay mísero de mí, que Yahvé no hace más que añadir dolor a mi dolor! (v.3). Su sentimiento patriótico le laceraba ante los tristes destinos de su nación, y su destino personal le angustiaba. Por todo se sentía en una amargura profunda, en una crisis psicológica: ¡Me canso de gemir, y no hallo reposo! (v.3).
Pero Yahvé en su mensaje le invita a la reflexión. Está en contra de los intereses personales. También Yahvé tiene llagado el corazón, ya que tiene que destruir, por imperativos de su justicia y santidad, lo que con tanto amor ha formado: He aquí que lo que yo había edificado lo destruyo, lo que había plantado lo arranco (v.4). Muy contra sus sentimientos de amor, se ha visto obligado a castigar con la ruina general a su pueblo Israel, que con tanto amor había edificado y plantado al formarlo como pueblo, sacándolo de Egipto. Todos sus desvelos han resultado inútiles. Pero su justicia es inexorable, y tiene que intervenir. Si, pues, Yahvé mismo tiene que sacrificar los íntimos sentimientos de su amor en aras de la justicia 2, ¿por qué se va a exceptuar el propio Baruc?: Y tú pides para ti grandes cosas. (v.6). Esto es pedir demasiado, ya que tiene que compartir un mínimum de penalidades. No debe poner en primer plano sus sentimientos personales y sus intereses particulares, sino pensar en las exigencias de la justicia y santidad divina. Debe contentarse ahora con salvar su vida, y por eso todavía es un privilegiado, ya que Dios le anuncia que no perecerá en la ruina general: Te dejo a ti salva la vida dondequiera que vas (v.6) 3. Efectivamente, su vida fue milagrosamente salvada en muchas circunstancias críticas: cuando tuvo que esconderse de los esbirros del rey Joaquim después de la lectura del “volumen” de las profecías de Jeremías4, cuando se salvó del asedio y del complot urdido contra Godolías, etc.

1 Cf. Jer 4:19; Jer 8:18; Jer 15:10; Jer 18:18; Jer 18:20, Jer 18:7. – 2 Cf. Jer 1:10; Jer 18:9; Jer 24:6; Jer 42:10; Jer 12:7; Jer 31:20. – 3 Lit. el heb. dice “la vida será para ti como botín” (cf. 21:9; 38:2; 39:18), que refleja mejor la penuria de los tiempos en que el salvar simplemente la vida se consideraba como el mejor botín. – 4 Cf· Jer 36:10.15.26.

Fuente: Biblia Comentada

en el año cuarto de Joacim. El año era 605 a.C. (cap. Jer 36:1-32), cuando se ordenó el registro escrito de los mensajes de Dios a Jeremías.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Jer 36:1-2.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— escribía en un rollo: Ver Jer 36:1-32.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

45.1ss El hecho relacionado a este capítulo aparece en 36.1-8. El capítulo se escribió en 605-604 a.C. Baruc era el escriba que registraba las palabras de Jeremías en un rollo.45.5 Baruc sirvió por mucho tiempo a este profeta poco popular, escribiendo su libro de luchas y juicios, y ahora estaba molesto. Dios dijo a Baruc que dejara de poner sus ojos en él y en cualquier recompensa que pensaba merecía. Si hacía esto, Dios lo protegería. Es muy fácil perder el gozo de servir a nuestro Dios cuando dejamos de poner los ojos en El. Mientras más apartamos la vista de los propósitos de Dios hacia nuestros propios sacrificios, más frustrados nos volvemos. Cuando sirva a Dios, cuídese de fijar la atención en lo que ha renunciado. Cuando esto suceda, pida perdón a Dios. Luego fije sus ojos en El y no en usted mismo.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 2515 Jer 32:12; Jer 43:3

b 2516 Jer 36:4; Jer 36:32

c 2517 Jer 25:1; Jer 36:1

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

el año cuarto de Joacim. Es decir, 605– 604 a.C. Cronológicamente este capítulo sigue a 36:8.

Fuente: La Biblia de las Américas

el año cuarto de Joacim. I.e., 605. Este capítulo conecta con los sucesos del Cáp. Jer 36:1-32.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Lit., de la boca

Fuente: La Biblia de las Américas