Comentario de Jeremías 46:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
La palabra de Jehovah que vino al profeta Jeremías acerca de las naciones.
Palabra de Jehová … contra las naciones. Jer 1:10; Jer 4:7; Jer 25:15-29; Gén 10:5; Núm 23:9; Zac 2:8; Rom 3:29.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Jeremías profetiza el derrocamiento del Faraón en Eufrates, Jer 46:1-12,
y la conquista de Egipto por Nabucodonosor, Jer 46:13-26.
Consuela a Jacob en su castigo, Jer 46:27-28.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Este versículo introduce una colección de oráculos contra las naciones. El texto se mueve generalmente de oeste (Egipto) a este (Elam y Babilonia). Esparcidos a lo largo de los oráculos hay breves mensajes de la restauración de Israel y Judá. La evidencia interna indica una fecha anterior a la caída de Jerusalén. En el v. Jer 46:2, se fecha el primer oráculo específicamente en el 605 a.C. En otros oráculos, el contenido refleja desde hechos fechados en las campañas de Nabucodonosor hacia el sur (604 a.C hasta las consecuentes campañas del 586 o aun el 582 a.C. El mensaje principal de esos oráculos es la soberanía de Dios sobre todas las naciones de la tierra. Él reina sobre todas ellas, y ellas responden ante Él por sus pecados contra su Ley y orden del cosmos. Las naciones que no se sujeten a sus normas de ética y moral, de justicia y de juicio, serán juzgadas severamente. Los que ejerzan justicia en el liderazgo y reinado se beneficiarán con su gracia y su bondad.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
CONTRA LAS NACIONES. Estos capítulos incluyen profecías del juicio divino contra naciones extranjeras. A Jeremías se le ordenó no sólo como profeta de Judá sino también «profeta a las naciones» (Jer 1:5).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
46. Oráculo contra Egipto.
Ha terminado la sección biográfica del libro de Jeremías y se abre la última sección de oráculos contra las naciones paganas. Ha cumplido la labor de amonestar a su pueblo, pero continúa ahora su misión oracular, anunciando los tristes destinos de las naciones, culpables también de grandes pecados contra Dios y su pueblo. En su visión inaugural se le dijo que estaba destinado a “arrancar y desenraizar” pueblos 1, es decir, anunciar el castigo y la destrucción de muchos pueblos. Por eso, su misión no se limitaba al pueblo de Israel 2. En el c.25 presenta Jeremías la copa de la cólera divina que ha de ser apurada por todas las naciones. Porque, si bien es verdad que Yahvé es el Dios propio de Israel, es también el Dios de todos los pueblos, cuyos destinos rige 3. Y las naciones paganas son consideradas no sólo en sus relaciones con el pueblo elegido, Israel, en cuanto que son ocasión de que éste caiga en la idolatría o en cuanto que son instrumentos de la justicia divina para castigar los pecados de su pueblo, sino que también son considerados como miembros de la humanidad con sus transgresiones y desvarios contra la moral natural. Dios les pide cuenta del cumplimiento de estas leyes naturales, base de la sociabilidad de los pueblos4. Yahvé, pues, castiga los desmanes de los pueblos en sus diversas manifestaciones, y para ello toma a algún pueblo como instrumento de su justicia; pero este mismo es castigado si se enorgullece o se desmanda en sus atribuciones de instrumento justiciero de Dios.
El profeta pasa revista aquí a diez pueblos sobre los que se va a manifestar la ira divina: egipcios, filisteos, moabitas, amonitas, edomitas, árameos, árabes y elamitas. Contra todos ellos se alzará la espada de Nabucodonosor, que circunstancialmente es el instrumento de su justicia vengadora: Yo entregaré a estos pueblos en manos de Nabucodonosor 5.
Los críticos más radicales reconocen en esta serie de oráculos un núcleo oracular sustancial jeremiano. En todo caso, se reconoce una estrecha dependencia de algunos de estos oráculos contra las naciones de otros fragmentos profetices anteriores6. Es necesario admitir retoques y ampliaciones en algunos oráculos por mano de autores piadosos que concretaban y ampliaban el núcleo primitivo jeremiano para consolar a los exilados, esperando el castigo de las naciones paganas.
Se suele suponer como fecha de la composición de estos oráculos en su núcleo primitivo la del 605 a.C. 7
El texto griego coloca estos oráculos a continuación Deu 25:13. El orden de los mismos en el TM es diferente del de los LXX.
El c.46 incluye dos oráculos sobre Egipto, precedidos de una nota histórica y seguido de palabras de consolación: a) 3-12, escrito con ocasión de la derrota de Necao II en Carquemis por Nabucodonosor; b) 13-26: la expedición del rey de Babilonia contra Egipto.
La derrota de los egipcios (1-12).
1 Palabra de Yahvé a Jeremías contra las gentes. 2 Acerca de Egipto: Contra el ejército del faraón Necao, rey de Egipto, que estaba en Carquemis, junto al río Eufrates, al que derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia, el cuarto año de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá. 3 Preparad escudo y broquel, avanzad hacia el combate, aparejad los caballos. 4 A montar, caballeros; formad, el casco en la cabeza; bruñid las lanzas, ceñid la loriga. 5 ¿Qué veo? Están consternados, vuelven la espalda. Batidos los más valientes, han huido por completo, sin volverse. Terror por doquier, oráculo de Yahvé. 6 No escapará el más veloz, no escapará el más aguerrido. Al norte, a orillas del Eufrates, resbalaron y cayeron. 7 ¿Quién es ese que sube como el Nilo 8, cuyas aguas rugen como torrentes? 8 Es Egipto, que sube como el Nilo, cuyas aguas rugen como torrentes, que dice: Subiré e inundaré la tierra, devastaré las ciudades con sus moradores. 9 ¡Adelante la caballería, avancen furiosos los carros, salgan los héroes! ¡Etíopes y libios, el escudo al brazo; lidios, los que tensan el arco! 10 Ese día es el día del Señor, Yahvé de los ejércitos, día de venganza contra sus enemigos. La espada devorará, se hartará, se embriagará de su sangre. Día de sacrificio al Señor, Yahvé de los ejércitos, en tierras del norte, junto al río Eufrates, 11¡Sube a Galaad en busca de bálsamo, virgen hija de Egipto ! En vano multiplicarás los remedios, no hay cura para ti. 12 Oyeron las gentes tu ignominia, y tus alaridos llenaron la tierra. Tropezó el héroe con el héroe, y ambos juntamente cayeron.
¡Bellísima descripción del choque de los ejércitos egipcio y babilonio en Carquemis, a orillas del Eufrates! El estilo es entrecortado e incisivo. Las escenas se suceden en oleadas: la preparación del combate, el choque violento, la derrota de Egipto, sus inútiles remedios y su ignominia entre los pueblos.
El v.1 es un título general a toda la sección de oráculos contra las gentes o pueblos paganos de los c.46-52. Falta en el texto griego y resulta superfluo. Es, pues, probablemente una adición erudita de algún escriba.
El c.46 se refiere todo a Egipto, la gran culpable de la catástrofe de Judá, ya que constantemente le instigó a levantarse contra el coloso babilónico. La primera profecía (1-12) se refiere a la derrota de Necao II en el 605 en Carquemis, la actual Djerablus, en la orilla derecha del Eufrates, al oeste de Jarran, en la Alta Siria. Muchos autores creen que este fragmento épico es más un canto de victoria que una profecía propiamente tal. Sería el desbordamiento lírico del profeta al conocer la derrota de Necao en Carquemis. Pero todos los oráculos de los ^46-51 se presentan como “profecías,” y no tenemos ningún motivo especial para negar este carácter al del c.46.
Necao es el famoso Necao II 9, sucesor de Psamético I, muerto en el 610, quien depuso en el 609 a Joacaz, hijo de Josías, después de haber muerto éste en la batalla de Megiddo luchando contra él.
La batalla de Carquemis aparece testificada en dos textos bíblicos 10 y en Flavio Josefo n. Según estos datos, se suponía por los autores en general que tuvo lugar esta batalla en el 605 a.C. Muchos autores modernos, en cambio 12, creen que la famosa batalla tuvo lugar en el 609, cuando Necao II, después de vencer a Josías en Megiddo, marchó hacia el norte al encuentro de Nabucodo-nosor. De hecho no encontramos ninguna mención de esta batalla de Carquemis en documentos extrabíblicos de la época. No obstante, por la crónica de Gadd 13 sabemos que Necao II subió al encuentro de las tropas de Nabucodonosor, llegando hasta Jarran después de pasar el Eufrates, sitiando esta ciudad, teniendo que hacer frente a los refuerzos babilónicos. Nada se dice del éxito de los babilonios, pues la crónica está mutilada en esta sección, pero se supone. Los babilonios continuaron sus operaciones contra Armenia antes de caer definitivamente sobre los egipcios, ya en retirada hacia el sur.
El cuarto año de Joaquim, rey de Judá (v.2), es el 605, fecha que puede mantenerse, como vemos, para la supuesta batalla de Carquemis.
El oráculo de Jeremías está expuesto en forma dramática, que se va desarrollando en escenas, con estrofas paralelas (3-6; 7-12). En la primera se refleja la preparación de la batalla, haciendo oír las órdenes de ataque y de avance de los jefes: preparad escudo y broquel., aparejad los caballos., a montar, formad., ceñid la loriga (v.3-4). El estilo es nervioso e incisivo, como corresponde a las exigencias militares del momento: las órdenes de los jefes militares se entrecruzan despóticas. El profeta presenta a las tropas egipcias remisas para el ataque, que necesitan ser espoleadas reiteradamente para entrar en fuego. Primero se da orden a la infantería: preparad escudo. Después se ordena uncir los caballos a los carros de guerra: aparejad los caballos. El ejército egipcio y el asirio estaban bien pertrechados de carros de combate 14. Los caballeros no son jinetes, sino gentes que iban en los carros tirados por los caballos. Iban sobre todo armados de arco, sin excluir totalmente la lanza. Todo lo contrario de la infantería.
El profeta describe la segunda escena: el choque de los ejércitos; en el momento crítico, las tropas egipcias no responden a las órdenes: ¿qué es lo que veo? (v.5). El profeta no cree a sus propios ojos: tanta preparación bélica no ha servido para nada. Los soldados, en un primer momento, están consternados, no esperaban tanta resistencia en el enemigo, y empiezan a ceder las líneas atacantes: vuelven la espalda (v.5), para emprender la huida, vergonzosamente batidos los más valientes. La frase es irónica. Y la consecuencia es el pánico general: Terror por doquier. La huida es inútil, porque no escapará el más veloz (v.6). Y el profeta resume enfáticamente a sus oyentes: a orillas del Eufrates resbalaron y cayeron (v.6). De nada ha servido todo el orgullo militar egipcio. Han sido capaces de derrotar al minúsculo ejército de Josías en Megiddo (609), pero han sucumbido ante otro ejército superior. Yahvé ha castigado al vencedor del reino de Judá.
En la segunda estrofa entran en escena los actores principales del drama: de un lado, Egipto, personificado en el faraón, incitando las tropas al asalto, y del otro, Yahvé, que los espera para destruirlos. El ejército egipcio es comparado al Nilo, que inunda todo el país, sembrando la desolación y la ruina (v.8)15. El ejército egipcio avanza con arrogancia, creyendo que todo está a su disposición y que nada va a resistir su embate. Y de repente se oye la voz del jefe o faraón: ¡Adelante la caballería! ¡Etíopes, libios.! (v.8). En el ejército egipcio había muchos mercenarios nubios o etíopes y libios, que eran excelentes soldados, el terror de los asiáticos 16. Los líalos no son los de Lidia del Asia Menor, sino de una región africana llamada Lud 17. Desde el siglo vi formaban parte en el ejército del faraón tropas griegas como mercenarias, además de las tradicionales africanas.
Pero esa arrogancia se estrellará contra la omnipotencia divina. Es el día del Señor, Yahvé de los ejércitos (v.10), es decir, de su manifestación vengadora. Detrás del ejército de Nabucodonosor está la mano omnipotente de Yahvé, que dirige el curso de la historia, y ahora ha escogido al rey caldeo para castigar a Egipto por sus truculencias políticas al incitar a los pequeños estados palestinos a una resistencia suicida 18. Sobre el ejército egipcio se cebará la espada, y se embriagara en sangre (v.10) 19. El estrago será total, y no habrá remedio para la derrota. El profeta invita irónicamente a la virgen hija de Egipto, es decir, a Egipto 20, a buscar remedios excepcionales en los bálsamos de Galaad (v.11), famosos por sus virtudes curativas 21. Pero la derrota de Egipto en Garquemis no tiene remedio: No hay cura para ti. En efecto, después de esta batalla, Egipto perdió su hegemonía sobre el Medio Oriente, quedando expuesto a las invasiones posteriores de Nabucodonosor y de los persas. Con su derrota quedó humillado ante todos los pueblos: oyeron las gentes tu ignominia (v.12). De nada sirvieron sus héroes, pues juntamente resbalaron y cayeron.
Conquista de Egipto por Nabucodonosor (13-26).
13 Palabra que dijo Yahvé a Jeremías, profeta, sobre la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para batir al país de Egipto: 14 Anunciadlo en Egipto, pregonadlo en Migdol, proclamadlo en Menfis y en Tafnes, decid: ¡Arriba! ¡Preparaos ! porque la espada va a devorar en tu alrededor. 15 ¿Cómo ha huido Apis, tu toro? 22 No ha aguantado, porque Yahvé lo derribó. 16 Muchos han tropezado y aun han caído; dícense unos a otros: ¡Arriba! volvámonos a nuestros pueblos, a la tierra en que nacimos, ante la espada destructora. 17 Llamad al faraón, rey de Egipto, “Ruido a destiempo” 23. Vivo yo, dice el rey; 18 Yahvé de los ejércitos es su nombre. Como el Tabor entre los montes y el Carmelo junto al mar vendrá. 19 Lía el hato del cautiverio, moradora hija de Egipto, pues Menfis se convertirá en un desierto, devastada, sin habitantes. 20 Es Egipto una herniosa novilla; del norte ha venido el tábano a picarla, 21 Sus mercenarios en medio de ella eran como novillos cebados, pero también ellos volvieron la espalda, huyeron todos y no resistieron cuando les llegó el día de su infortunio, el día de su cuenta. 22 Su voz es como (silbido de) serpiente que anda, pues vienen con gran poderío, llegan a ella con hachas, como leñadores de la selva. 23 Talan su bosque, oráculo de Yahvé, porque es impenetrable, pues son más numerosos que la langosta; nadie puede contarlos. 24 Ha sido confundida la hija de Egipto, entregada en manos del pueblo del norte. 25 Dice Yahvé de los ejércitos, Dios de Israel: Yo voy a castigar a Amón de Tebas y al faraón y a los que en él confían. 26 Y los entregaré en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babel, y en manos de sus subditos, y después de esto (Egipto) volverá a ser habitado como antes, palabra de Yahvé.
Este oráculo de Jeremías sobre la incursión de Nabucodonosor en Egipto es paralelo al vaticinio Deu 43:8-13, y parece que ha sido compuesto estando el profeta ya en Egipto, poco antes de la expedición del coloso babilónico a la tierra de los faraones en 569-568 a.C. Sin embargo, muchos autores creen que es de la época del anterior, es decir, poco después de la batalla de Carquemis (605). Por el hecho de que Nabucodonosor no penetrara en Egipto inmediatamente después de la victoria sobre Necao II, surgió en los egipcios un respiro de esperanza. Pero el profeta dice claramente que la invasión de Egipto llegará con todas sus trágicas consecuencias, porque así lo ha decidido Yahvé.
También en este vaticinio hay un desenvolvimiento dramático de escenas, si bien no tan marcado y bello como en el anterior. Pero el lenguaje es también vigoroso e incisivo: primero un anuncio solemne y enfático de lo que va a pasar: anunciadlo en Egipto, pregonadlo en Migdol (v.14) 24. Es un grito de alerta, ha llegado la hora de la guerra: la espada va a devorar en tu alrededor (v.14). De nada sirven en ese momento las divinidades protectoras: ¿Cómo ha huido Apis, tu toro? (v.16). El toro Apis, dedicado al dios Ptah, protector de Menfis, capital del Bajo Egipto, es aquí símbolo de la divinidad protectora de Egipto 25. Ha quedado derribado ante la omnipotencia de Yahvé (v.16).
El profeta invita a los mercenarios a llamar al faraón Ruido a destiempo (v.17), porque sus planes ambiciosos no han sido sino ruido extemporáneo; “mucho ruido y pocas nueces.” Tal es el juicio irónico del profeta.
Yahvé jura por su nombre, como señor de los ejércitos 26, que el invasor vendrá del norte indefectiblemente, y se asemejará, en su magnitud imponente, al Tabor, que se levanta solo en la llanura de Esdrelón, o al Carmelo, sobre la superficie del mar (v.18). Nadie puede medirse con él. Tal es la fuerza del ejército de Nabucodonosor; el ejército egipcio será ante él como la desnuda llanura o superficie del mar.
Por eso, la derrota total de Egipto no se dejará esperar. Sus habitantes (moradora hija de Egipto, v.19) deben hacer los preparativos para el destierro: lía el hato del cautiverio. El profeta presenta a Egipto como una doncella o viuda que ha quedado sin amparo, dispuesta a ir a donde la lleven. La capital Menfis será convertida en desierto al paso del invasor.
Con una nueva imagen, el profeta describe a Egipto, acostumbrado a ser tratado bien: es una hermosa novilla (v.20), que en su abundancia estaba libre pastando por doquier. Egipto era famoso por su prosperidad. Cuando a los países vecinos les llegaba la carestía por las sequías intermitentes, Egipto proseguía su vida normal con los grandes recursos procurados por la feracidad de las riberas del Nilo. Pero de nada le servirá su proverbial autosuficiencia 27, pues aunque ahora Egipto está gruesa como una novilla hermosa y cebada, por ello resulta más apetitosa para el tábano babilónico, que viene sobre ella: del norte ha venido el tábano a picarla (v.28)28. Υ los mercenarios del ejército, bien tratados, como novillos cebados 29, abandonarán Egipto, asustados por la fuerza del ejército invasor (v.21).
Los babilonios avanzan cautelosamente como serpiente que anda (v.22). El símil cambia de repente: los babilonios son comparados a leñadores que entran en la selva de Egipto para abatir sistemáticamente sus árboles, pues ante la imposibilidad de abrirse camino por la maraña de los árboles, los talan, porque la selva es impenetrable (v.23). Quizá la frase son innumerables, más numerosos que la langosta (v.23), se refiera a los babilonios, que avanzan como un ejército de leñadores innumerables, arrasando todo lo que encuentran en la “selva” de Egipto: templos y palacios. Egipto es como una dama presumida, que ha sido deshonrada y humillada hasta el extremo por el invasor caldeo (v.25).
Los v.25-26, en prosa, parecen ser un comentario amplificado de lo expresado en el verso anterior. El texto griego tiene sólo el v.25, Y en forma abreviada, como es costumbre. Parece, pues, una amplificación de un redactor posterior. Tebas es el nombre griego dado a la ciudad de No-Amón (hoy Luxor-Karnak), capital del Alto Egipto 30. Con la dinastía XVIII (1550-1350), que inaugura el nuevo imperio, se convirtió en la capital de todo Egipto, siendo Amón dios titular también de todo el valle del Nilo. Fue unido al de Ra, llamándose Amón-Ra, creador del mundo y de los hombres. El faraón era una representación humana del dios nacional. Por eso, la expresión voy a castigar a Amón y al faraón (v.25) equivale a castigar a Egipto. De nada le servirá su supuesta fuerza ante el instrumento de Yahvé, Nabucodonosor 31, el gran enemigo del norte.
Pero también hay una esperanza de rehabilitación para el país de los faraones a pesar de su culpabilidad: Después de esto volverá a ser habitado (v.26). Esta promesa de restauración nacional para Egipto aparece ya en Isaías 32, quien anuncia, además, su incorporación a la paz mesiánica con todas sus prerrogativas de nación adherida a la teocracia judía. Ezequiel habla también de un resurgimiento del país de los faraones después de cuarenta años 33. Jeremías aquí no dice nada de su reincorporación al horizonte mesiánico, como Isaías, sino que más bien se insinúa una resurrección como nación rehabilitada socialmente: volverá a ser habitado. La desolación causada por el ejército invasor será sólo pasajera.
Liberación y repatriación de Israel (27-28).
27 Pero tú, siervo mío, Jacob, no temas; no desmayes, Israel. He aquí que yo te salvaré de tierra lejana, y libraré a tu descendencia del país del destierro, y volverá Jacob y descansará seguro y sin temor. 28 No temas, no, siervo mío, Jacob, palabra de Yahvé, que yo estoy contigo y destruiré a todas las naciones en que te he dispersado, pero a ti no te exterminaré, sino que te castigaré conforme a juicio y no te dejaré impune.
Estos dos versos reproducen sustancialmente 30:10-11, y aquí están fuera de contexto. El texto griego, sin embargo, los pone aquí. Muchos autores los consideran auténticos, aunque insertados posteriormente 34. Sería un bloque errático relativo a la consolación de Israel, añadido por el redactor, pero que puede ser eco de la predicación de Jeremías.
La expresión siervo mío, Jacob, es deuteroisaiana 35. Yahvé castigará hasta el exterminio a las naciones paganas, pero se apiadará de su pueblo: te castigaré conforme ajuicio (v.28), es decir, moderadamente. No quedará impune, porque el juicio exige el castigo, pero siempre hay un margen para la piedad y misericordia en virtud de las promesas mesiánicas.
1 Cf. Jer 1:10. – 2 Cf. Am 1:3-2:3; Is 0.13-23; Ez c.25-32. – 3 Cf. Jer 25:29; Isa 23:11; Eze 5:6-7. – 4 Cf. Eze 5:6-7. – 5 Cf. Jer 27:6. – 6 Así los relativos a Moab (Jer 48:29-39, de Is 0.15-16; Jer 48:45-47, de Num 21:28-30). – 7 Cf. Jer 36:2. – 8 La palabra heb. ye’or viene del egipcio joor (jtr: “río”), y designaba el río por excelencia: e 1 Nilo. – 9 Necao en egipcio es Nekau, heb. Neko. – 10 Cf. Jer 46:2; 2Cr 35:20. – 11 fl. Josefo, Ani. Jud. X6:1,y XII, cita a Beroso. – 12 Así Alfrink: Bi 8 (1927) 397; Florit: Bi 15 (1934) 273; Nótscher, Das Buch Jeremías p.302; Rudolph, Jeremías p.231; Pohl, Historia populi israelitici (1933) P-iSS- Sostienen, en cambio, la fecha de 605 Cappart-Contenau, Histoire de l’Orient (1936) ρ·387 1 Gelin, Jérémie (1951) p.197; De Vaux, Les limes des Rois (1949) p.223; Albright: JBL 51 (1932) p.82s; Nelis: RB 61 (1954) 3873. Véase Vittonato, II Libro di Geremia (Torino) 5I5-5I7. – 13 Texto de la crónica de Gadd en Alí. Orient. Text. de Gressmann, p.365, y en An-cient Near Eastern Text. de Pritchard (1950) p.303s. – 14 Véase Gressmann, Alt. Orient. Text. und Bild. 1055 n.62.90. – 15 Jer 47:2; Jer 51:42; Isa 8:7-8. – 16 Cf. Nah 3:9; Gén 10:6; 1Cr 1:8; Eze 27:10; Eze 30:5; Gén 38:5. – 17 Cf. Gen 10:13; Eze 30:5; 1Cr 1:11. – 18 Cf. IS2,12; 1Cr 13:6. – 19 Cf. Jer 25:34; Isa 34:6; Sof 1:7; Ez 39,i7s. – 20 Cf. Jer 14:17; Isa 23:12. – 21 Cf. Jer 8:22. – 22 Así según los LXX. El TM dice: “¿Por qué ha sido abatido tu toro?” – 23 Lit. en heb. “Tumulto que ha dejado pasar su plazo.” – 24 Migdol y Tafnes estaban en la línea fronteriza oriental, rayando con Palestina, y Menfis era la capital del Bajo Egipto, junto a El Cairo actual. Cf. Jer 2:16; Jer 44:1. – 25 El toro Apis era negro con manchas blancas y con un triángulo blanco en la frente. En el Serapeum de Sakkara se ha encontrado un hipogeo con varios toros Apis. – 26 Cf. Jer 48:15; Jer 15:57; Zac 14:16.17. – 27 Cf. Gen 41:2. – 28 Cf. Isy.iS. – 29 Cf. Herodoto, II 152.154.163. – 30 En heb. es Amón de No, que es la transcripción del egipcio Neut-Amon (“la ciudad de Amón”), llamada por los griegos Tebas o Dióspolis. – 31 Cf. Jer 21:9; Jer 34:21; Jer 44:30. – 32 Cf. Isa 19:21-25. – 33 Cf. £239:11-14. – 34 Así Condamin y Ricciotti. – 35 Cf. Isa 42:1.
Fuente: Biblia Comentada
contra las naciones. Jeremías ya había proclamado que a todas las naciones les llegará la hora de beber «la copa del vino» del furor y la ira de Dios (Jer 25:15-26). En los capítulos Jer 46:1-28; Jer 47:1-7; Jer 48:1-47; Jer 49:1-39; Jer 50:1-46; Jer 51:1-64 Dios seleccionó ciertas naciones y pronosticó su condena. Es probable que estas profecías hayan sido dadas en diferentes ocasiones, pero se presentan aquí por naciones y no en orden cronológico.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Jer 46:1-28; Jer 47:1-7; Jer 48:1-47; Jer 49:1-39; Jer 50:1-46; Jer 51:1-64 : Oráculos contra las naciones: Como ocurre con otros libros proféticos (Amós, Isaías, Ezequiel), también el de Jeremías nos ofrece un ramillete de oráculos contra las naciones extranjeras. En la versión griega de los LXX, estos oráculos están insertados después de Jer 25:13 y el orden de las naciones destinatarias es distinto. Los estudiosos del libro de Jeremías, sin embargo, creen que el lugar que ocupan estos oráculos en el texto hebreo es el original, pues, tras la destrucción de Judá, la cólera de del Señor se dirige lógicamente contra las naciones de la periferia, enemigas tradicionales de Israel (ver v. Jer 46:28).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Jer 25:15.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Isa 19:1-25+.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
46.1ss En este capítulo obtenemos algunos puntos acerca de Dios y su plan para este mundo: (1) Aunque Dios eligió a Israel para un propósito especial, ama a todas las personas y quiere que vayan a El. (2) Dios es santo y no tolerará el pecado. (3) Los juicios de Dios no se basan en el prejuicio ni en el deseo de venganza, sino en la rectitud y la justicia. (4) Dios no se deleita en el juicio, sino en la salvación. (5) Dios es imparcial: juzga a todos con el mismo patrón.46.2 En la batalla de Carquemis en 605 a.C., Babilonia y Egipto, dos de las mayores potencias mundiales después de la caída de Asiria, entraron en conflicto. Los babilonios entraron por sorpresa en la ciudad y derrotaron a Egipto. Esta batalla, que dio a Babilonia el liderazgo mundial, fue la primera victoria de Nabucodonosor, estableciéndolo en su nueva posición como rey del Imperio Babilónico. Que Judá formara una alianza con Egipto, cuando el poder egipcio se debilitaba, fue tanto una estrategia pobre como una desobediencia a Dios.46.9 Los soldados de Etiopía y de Put eran de Africa del norte y del este. Los hombres de Lud pudieron haber sido de Grecia.46.17 En 589 a.C., cuando Nabucodonosor sitió Jerusalén, el Faraón Hofra marchó en contra de él por invitación del rey Sedequías. Pero cuando los babilonios enfrentaron a los egipcios, Hofra y sus tropas se retiraron. Jeremías profetizó que Hofra moriría a manos de sus enemigos (44.30). Esto se cumplió casi veinte años más tarde cuando Amosis, corregente de Hofra, encabezó una revuelta.46.28 Dios castigó a su pueblo para llevarlo de nuevo hacia El y nos castiga a nosotros para disciplinarnos y purificarnos. Nadie recibe con agrado el castigo, pero todos debemos acoger sus resultados: corrección y pureza.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 2525 Jer 1:10; Jer 25:15
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Palabra…que vino…a Jeremías. Este vers. sirve de título para toda la colección de profecías en los cap. 46– 51.
Fuente: La Biblia de las Américas
Estos cap. forman lo que se conoce como « profecías contra las naciones» , una serie de profecías contra los enemigos de Israel y especialmente de Judá. Se arreglan en orden más o menos geográfico, empezando con Egipto en el sudoeste y terminando con Babilonia en el nordeste. Estas profecías son semejantes a otras « Profecías contra las Naciones» en Is 13– 23; Ez 25– 32; Am 1– 2; y Sof 2:4– 15.
Fuente: La Biblia de las Américas
→ §229.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
[16] Insignia de los babilonios. Jer 25, 38.[26] La promesa de restauración se repetirá a propósito de otras naciones. Jer 48, 47; 49, 6-39; Ez 29, 14.