Comentario de Ezequiel 18:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:
Dios defiende su justicia, Eze 18:1-30;
y exhorta al arrepentimiento, Eze 18:31-32.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La palabra hebrea (Ecl 10:10) traducida la dentera es literalmente «embotado», pero puede referirse a una sensación agria. La idea principal del refrán es clara: los hijos son afectados por las elecciones de conducta de sus padres así como el comer uvas agrias produce un sabor amargo. Sin embargo, el pueblo estaba interpretando y aplicando este proverbio de manera incorrecta; por lo tanto, Dios dijo que no lo usarían nunca más.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
¿QUÉ PENSÁIS VOSOTROS… ? Por lo visto muchos judíos creían que se les estaba castigando por los pecados de sus antepasados y que por consiguiente Dios era injusto. Dejaron de reconocer que sus propios pecados eran incluso peores que los de sus padres. Este capítulo enseña las verdades fundamentales de que cada persona es responsable ante Dios por su propia vida y que toda persona que persiste en el pecado morirá espiritualmente y sufrirá el juicio eterno.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
18. La Retribución equitativa individual.
Uno de los problemas morales que plantea el A.T. es el de la responsabilidad colectiva e individual. Dada la mentalidad semítica sobre la solidaridad del clan, generalmente se admitía antes del exilio que las buenas o malas obras de los individuos debían ser participadas por la colectividad. Todos eran solidarios en el bien y en el mal de los individuos. La catástrofe del exilio hizo que el problema se estudiara más a fondo. La gran ilusión de la colectividad nacional como fin de la actividad individual, en cuanto que Israel estaba destinada a una gran misión futura en los tiempos mesiánicos, se fue desvaneciendo con los reveses políticos. Todo parecía perdido. ¿Por qué la generación contemporánea de Ezequiel pagaba por los pecados de sus antepasados? “Los padres comieron las agraces, y los hijos sufren la dentera,” es el proverbio irónico que corre entre los exilados. Dios no parecía justo en la distribución de sus bendiciones y castigos, y, por tanto, no merecía molestarse en ser justo. Los exilados empezaban a sentirse escépticos, y el profeta se ve obligado a aclarar la doctrina sobre la retribución. Dios es justo y dará a cada uno lo que merece. Este es el tema del presente capítulo, de gran profundidad moral. La doctrina aquí expuesta le ha merecido a Ezequiel el título de “campeón del individualismo en el A.T..” Sin duda que es un gran avance doctrinal en lo referente a la retribución, supuesta la mentalidad dominante en los profetas anteriores al exilio.
Suele dividirse el capítulo en tres partes: a) el individuo es responsable de su conducta personal (v.1-20); b) el hombre será juzgado por su conducta actual, no por la pasada (v.21-29); c) invitación a la conversión (v.30-32).
Responsabilidad personal del individuo (1-20).
1 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2¿Qué andáis repitiendo este proverbio en la tierra de Israel y decís: “Los padres comieron las agraces, y los dientes de los hijos sufren la dentera”? 3 Por mi vida, dice Yahvé, que nunca más diréis este refrán en Israel. 4 Mías son las almas todas; lo mismo la del padre que la del hijo, mías son, y el alma que peca , ésa perecerá. 5 El que sea justo y haga juicio y justicia, 6 no banquetee por los montes, y no alce los ojos a los ídolos de la casa de Israel, no deshonre a la mujer de su prójimo y no se llegue a la menstruada, 7 y no oprima a nadie y devuelva al deudor su prenda, no robe y dé pan al hambriento y vestido al desnudo, 8 no dé a logro ni reciba a usura, retraiga su mano del mal y haga juicio de verdad entre hombre y hombre, 9 camine en mis mandatos y guarde mis leyes, obrando rectamente, ése es justo, vivirá, dice Yahvé. 10 Pero, si engendró un hijo violento, vertedor de sangre o que haga una de esas otras cosas, 11 y, no imitando a sus padres, coma por los montes, manche a la mujer de su prójimo, 12 oprima al pobre y al desvalido, robe, no devuelva la prenda, alce los ojos a los ídolos y haga abominaciones, 13 dé a logro y reciba a usura, ¿vivirá éste? No vivirá. Hizo todas esas abominaciones, de cierto morirá. Recaerá su sangre sobre él. 14 Pero, si éste engendró un hijo que, viendo todos los pecados de su padre, no los imita, 15 ni come por los montes, ni alza sus ojos a los ídolos de Israel, ni mancha a la mujer de su prójimo, 16 ni oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni roba, da su pan al hambriento y viste al desnudo, 17 contiene su mano de la iniquidad, no recibe usura ni interés y cumple mis preceptos, éste no morirá por la iniquidad de su padre, vivirá. 18 Su padre, que agravió y despojó a su hermano y no obró el bien en medio de su pueblo, éste morirá por su iniquidad. 19 Y si dijereis: ¿Por qué no ha de pagar el hijo la iniquidad del padre? Pues porque el hijo hizo juicio y justicia y guardó mis mandamientos y los puso por obra, y de cierto vivirá. 20 El alma que pecare, ésa morirá; el hijo no llevará sobre sí la iniquidad del padre, ni el padre la del hijo; la justicia del justo será sobre él, y sobre él será la iniquidad del malvado.
Ezequiel reacciona violentamente contra la opinión de los exilados, que irónicamente hacían correr de boca en boca el proverbio “los padres comieron las agraces, y los dientes de los hijos sufren la dentera.” Creen que ellos no merecen los castigos que les anuncia su profeta. Son sus antepasados los que colmaron el cáliz de la cólera divina; sin embargo, ellos son los que sufrirán las terribles consecuencias. De ahí deducían que Yahvé no era justo con ellos, ya que los hacía sólo solidarios en los castigos y no en las bendiciones prometidas a su pueblo. ¿Cómo Dios había permitido la muerte trágica del piadoso rey Josías en la batalla de Megiddo en 609 contra el faraón egipcio? ¿Por qué se acumularon tantas desgracias en tan poco tiempo sobre la misma generación? ¿Es que eran peores que sus antepasados? El principio de solidaridad en lo malo les angustiaba. La doctrina tradicional no era justa.
Ezequiel quiere esclarecer el problema. En realidad, cada uno sufrirá por sus propias iniquidades, porque todos, padres e hijos, son de Yahvé: mías son las almas todas, lo mismo la del padre que la del hijo (v.4); por consiguiente, todos en principio están en plan de igualdad respecto de Dios. Sólo sus obras las diversifica, en cuanto que el pecado aleja de Dios y atrae sobre él el castigo, mientras que las buenas obras acercan a Dios y les traen las bendiciones de todo género. Es falsa la creencia de que el hijo pertenece al padre, y, por tanto, que aquél debe ser solidario de las obras de éste. En realidad, las almas o personas pertenecen sólo a Dios, quien las trata conforme a sus obras: el alma que pecare, ésa morirá (v.4b). La muerte física era el máximo castigo en una época en que no se conocía la retribución en ultratumba. Dios, pues, hará que el pecador sufra muerte prematura en castigo de sus pecados. Al contrario, el que sea recto en su conducta, practicando el juicio y la justicia, en el sentido de acomodarse a las leyes de Dios tal como se especifican a continuación, ése vivirá. Hacer la justicia y el juicio no se refiere sólo a las virtudes sociales de equidad con el prójimo, sino también equivale a ser recto o perfecto en los caminos del Señor.
Y se opone a ello la serie de pecados que a continuación se enumeran: prácticas idolátricas por los montes, acompañadas de festines conmemorativos. Es el culto en los lugares altos, tan fustigado en la literatura profética *; adulterios (v.6) 2, impurezas legales, entre las que se contaban las relaciones sexuales con mujer menstruada 3; opresiones a los débiles 4 por parte de los afortunados, los cuales muchas veces retenían en prenda cosas necesarias para la vida del deudor, lo que estaba expresamente prohibido en la Ley. Según ésta, debía devolverse el manto al deudor antes de que llegara la noche 5. Estaban también prohibidos la usura y el cohecho 6; por eso, fomentar el préstamo usurario era oponerse a las prescripciones divinas (v.8). Se permitía cobrar intereses sólo al extranjero. El programa social que Ezequiel recomienda se resume en la frase haga juicio entre hombre y hombre (v.8). El sentido de equidad debe presidir todas las acciones del hombre en sus relaciones con el prójimo. El justo debe en todo acomodarse a los mandatos de Yahvé (v.9).
Después de enumerar las diversas clases de transgresiones, el profeta especifica que sólo el que personalmente las cometa será reo de pecado. Los padres no sufrirán por los pecados de los hijos, ni viceversa (v.20).
El hombre será juzgado por su conducta actual (21-32).
21 Y si el malvado se retrae de su maldad, y guarda todos mis mandamientos, y hace lo que es recto y justo, vivirá y no morirá. 22 Todos los pecados que cometió no le serán recordados, y en la justicia que obró vivirá. 23 ¿Quiero yo acaso la muerte del impío, dice el Señor, Yahvé, y no más bien que se convierta de su mal camino y viva? 24 Pero, si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad conforme a todas las abominaciones que hace el impío, ¿va a vivir? Todas las justicias que hizo no le serán recordadas; por sus rebeliones con que se rebeló, por sus pecados que cometió, por ellos morirá 25 Y si dijereis: No es recto el camino del Señor, escucha, casa de Israel. ¿Que no es derecho mi camino? ¿No son más bien los vuestros los torcidos ? 26 Si el justo se aparta de su justicia para obrar la maldad y por eso muere, muere por la iniquidad que cometió. 27 Y si el malvado se aparta de su iniquidad que cometió y hace lo que es recto y justo, hará vivir su propia alma. 28 Abrió los ojos y se apartó de los pecados cometidos, y vivirá y no morirá. 29 Y dice la casa de Israel: ¿No son derechos los caminos del Señor? ¿Que no son derechos mis caminos, casa de Israel? ¿No son más bien los vuestros los torcidos? 30 Yo, pues, os juzgaré a cada uno según sus caminos, ¡oh casa de Israel! dice Yahvé. Volveos y convertios de vuestros pecados, y así no serán la causa de vuestra ruina. 31 Arrojad de sobre vosotros todas las iniquidades que cometéis, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de querer morir, casa de Israel? 32 Que no quiero yo la muerte del que muere. Convertios y vivid.
En este fragmento se expresa de un modo bellísimo la disposición de Dios a perdonar al pecador. Sólo exige, por parte de éste, arrepentimiento y cambio de vida. En cualquier momento, pues, puede el impío entrar por el buen camino, porque Dios no tiene interés especial en perderle. Dios hace caso omiso de los pecados pasados supuesta la voluntad de cambiar de vida (v.21): todos los pecados que obró no le serán recordados. Dios no sólo es justo, sino que es también misericordioso. No puede, pues, complacerse en la muerte del impío (v.23). Aquí la muerte tiene el sentido inmediato literal de muerte física, que era considerada como el máximo castigo. No obstante, vida en la literatura sapiencial tiene el sentido de relaciones amistosas con Yahvé. El profeta no alude aquí a una muerte espiritual de ultratumba. San Pablo dirá más tarde que Dios quiere que todos se salven7, en cuanto a su vida de ultratumba; pero ésta es una nueva perspectiva neotestamentaria que no tenemos derecho a suponer en este estadio de la revelación de la época de Ezequiel. Aquí el profeta quiere resaltar ante los exilados el grado de responsabilidad de cada individuo ante Dios. Lo que interesa es la voluntad de arrepentimiento del hombre en sus relaciones actuales con Dios.
Ezequiel, en su deseo de invitar a la penitencia y a la esperanza en Yahvé, recarga las tintas, y así dice que las justicias que hizo (el justo) no le serán recordadas. (v.24). La frase no debe urgirse demasiado en el sentido de que las obras pasadas no tienen valor ante Dios, sino en el sentido relativo de que lo que interesa sobre todo son las buenas obras actuales. Por muy buenas que hayan sido las pasadas, si las presentes son malas, de nada sirven para justificarse ahora ante Dios. Hay que colocarse en la perspectiva del profeta, el cual quiere hacer ver que lo que interesa ahora es la conducta presente, no la pasada. Es tiempo de emprender el buen camino y concillarse la misericordia divina. Esta es su idea principal. La otra del valor de las acciones pasadas está subordinada conceptualmente a ésta: el pasado, quiere decir, pesa poco en comparación con el presente. Esta doctrina era extraña a los oyentes del profeta, habituados a la idea de solidaridad con el prójimo y con el pasado, y por eso Ezequiel, retóricamente, reproduce la supuesta reacción del público: no es recto el camino del Señor (v.25). Pero, en realidad, lo que es recto es la nueva doctrina de que cada uno sufra por sus pecados y de que ante todo interesa la actitud presente del pecador. En este supuesto, les invita a entrar por el camino de la sincera conversión como único medio de librarse de la ruina (v.30). Es preciso un corazón y un espíritu nuevo (v.31), una nueva disposición interna de acercamiento sincero a Dios. Es el pacto nuevo escrito en los corazones, de que habla Jeremías 8, como gran promesa mesiánica. En el nuevo orden de cosas, la responsabilidad personal será la base de las relaciones de los individuos con Dios.
1 Cf. Ez 6:1s. – 2 Exo 20:14; Lev 20:10. – 3 Lev 18:19; Lev 20:18. – 4 Cf. Amo 2:6-7; Mal 3:5. – 5 Cf. Exo 22:26; Deu 24:6; Amo 2:8. – 6 Cf. Exo 22:24; Lev 25:35-37; Deu 23:20. – 7 Cf. 1Ti 2:4; 2Pe 3:9. – 8 Cf. Jer 31:295.
Fuente: Biblia Comentada
Uno de los principios fundamentales de las Escrituras es presentado en este capítulo (también se enseña en Deu 24:16; 2Re 14:6): el juicio es conforme a la fe y la conducta de cada individuo. Dios había anunciado el castigo sobre la nación, pero la razón de ese castigo era el pecado individual (cp. Eze 3:16-21; Eze 14:12-20; Eze 33:1-20).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Eze 18:1-32 : la responsabilidad individual: Ver nota a Eze 14:12-23. El texto presente puede considerarse decisivo sobre el tema. Sin embargo, esta doctrina provocó una grave crisis en la vida religiosa israelita tal como se refleja en el libro de Job.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Eze 14:12-20; Eze 33:10-20.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La responsabilidad del individuo
Este oráculo tiene el propósito de destruir la creencia de que el pueblo estaba atado por la culpa o mérito de sus padres. Esta creencia fue expresada en la forma de un refrán que se cita en el v. 2. Tal punto de vista podía obrar en dos maneras. El oráculo prosigue a explicar un ejemplo de cada una: (a) un hijo malo no escapará del castigo por la justicia de su padre (5-13), y (b) un hijo justo no será castigado por el mal hecho por su padre (14-18). El principio se declara en el v. 4: El alma que peca, ésa morirá. Ezequiel también ataca la idea de que la salvación es sólo asunto de acumular mérito durante el curso de la vida de un individuo y usar esa provisión para equilibrar iniquidades. Esta noción es rechazada con firmeza. Si un hombre malo se vuelve de sus caminos, vivirá. Si un hombre justo se vuelve al mal, será castigado (21-28). Aparentemente se pensó que este grupo de pronunciamientos era injusto (29).
2-4 La palabra del Señor contradice el refrán popular, porque la persona que comete pecado será también la que ha de ser castigada por ello. 5-9 Si un hombre justo hace lo que es justo y recto, vivirá. 10-13 Si tiene un hijo violento, inmundo y opresor, ese hijo morirá por causa de su propio pecado. 14-18 Si ese hombre a su vez tiene un hijo que evita la iniquidad de su padre y actúa con justicia, ese hijo no será castigado por los pecados de su padre, vivirá. 19, 20 El hijo no compartirá la culpa del padre, ni el padre la de su hijo. 21, 22 Sin embargo, si un hombre malo abandona su pecado, y comienza a hacer lo que es justo y recto, vivirá. 24 Si un hombre justo se aparta de su justicia, y comienza a hacer iniquidad, morirá.
25-29 A pesar de lo que Israel dice, esta enseñanza no es injusta. 30, 31 Cada uno será juzgado de acuerdo con lo que él/ella ha hecho. Así que, arrepentíos, adquirid un corazón y espíritu nuevos. El Señor no se complace en la muerte de ninguno (23, 32).
Notas. 2 (cf. Jer. 31:29): Jeremías también había profetizado que este refrán cesaría. El intento del refrán es que el pueblo puede sufrir por los pecados de sus antepasados. 6-9 Aquí se da una lista selectiva de pecados. Esta lista tiene su paralelo con aquellas en vv. 11-13 y 15-17. 19 El problema parece haber sido uno en el que el pronunciamiento del profeta fue cuestionado. El gran significado de la herencia y comunidad de culturas del Medio Oriente habría hecho más difícil aceptar tales puntos de vista que en las sociedades individualistas de la actualidad. Hoy culpamos a la “sociedad” por nuestros males, más bien que a nuestros antepasados. En cualquier caso, estamos intentando desviar de nosotros mismos la culpa.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
18.1ss Algunas personas del pueblo de Judá creían que estaban siendo castigadas por los pecados de sus antepasados, no por los suyos propios. Ellos pensaban de esta manera porque era lo que enseñaban los Diez Mandamientos (Exo 20:5). Ezequiel enseñó que la destrucción de Jerusalén era debido al deterioro espiritual en generaciones previas. Pero esta creencia en la vida corporativa de Israel condujo a fatalismo e irresponsabilidad. Así que Ezequiel dio la nueva póliza de Dios para su tierra porque el pueblo había interpretado mal la antigua. Dios juzga a cada persona individualmente, a pesar de que con frecuencia sufrimos los efectos de pecados cometidos por aquellos que nos precedieron. Dios no nos castiga por el pecado de otros. Y no podemos utilizar los errores de la gente como excusa por nuestros pecados. Cada persona es responsable ante Dios por sus acciones.18.8 La Ley de Moisés poseía reglas acerca del recargo de intereses (Exo 22:25; Lev 25:36; Deu 23:19-20) para prevenir que se tomara ventajas a costa de los pobres o de los compañeros israelitas.18.12 Devolver la prenda se refiere a que el prestador le permita al deudor usar su manto (que entregó como garantía) todas las noches mientras durara el período de préstamo. Sin el manto, el deudor tendría frío por la noche. (Véase Exo 22:26 y Deu 24:10-13 para detalles al respecto.)18.23 Dios es un Dios de amor, pero también es un Dios de perfecta justicia. Su amor perfecto hace que sea misericordioso con aquellos que reconocen sus pecados y se vuelven a El, pero no puede hacer la vista gorda con los que pecan voluntariamente. La gente malvada muere tanto física como espiritualmente. Dios no se goza con la muerte de ellos. El preferiría que se volvieran a El y que tuvieran vida eterna. Del mismo modo, no debemos regocijarnos por las desgracias de los inconversos. En vez de eso, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para atraerlos a la fe.18.25 Una típica respuesta infantil ante el castigo es decir: «¡No es justo!» En realidad, Dios es justo, pero nosotros hemos quebrantado las leyes. No es Dios quien debe vivir de acuerdo con nuestras ideas de justicia, sino nosotros debemos vivir de acuerdo con las suyas. No desperdicie mucho tiempo buscando los pretextos para eludir la ley de Dios, en vez de eso, viva de acuerdo a sus normas.18.30-32 La solución de Ezequiel a los problemas que respectan a la culpa heredada es para que cada persona tenga un cambio de vida. Esto es obra de Dios en nosotros y no algo que podamos hacer por nuestra propia cuenta. Lo realiza el Espíritu Santo (Psa 51:10-12). Si renunciamos a la dirección que lleva nuestra vida de pecado y rebelión, y nos volvemos a Dios, El nos dará un nuevo rumbo, un nuevo amor y un nuevo poder para cambiar. Usted puede comenzar por fe, confiando en el poder de Dios para cambiar su corazón y mente. Luego determine vivir cada día bajo su control (Eph 4:22-24).
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
[2] Jer 31, 29; Ex 20, 5.[6] Lev 20, 18.[7] Is 58, 7; Mat 25, 35.[20] Deut 24, 16; 2 Re 14, 6.[30] Mat 3, 2; Luc 3, 3.[32] Ez 33, 11; 2 Pe 3, 9.