Comentario de Ezequiel 21:18 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:
En estas imágenes se ve el ejército de Babilonia que marcha y llega a un cruce de caminos. La espada es el rey de Babilonia, Nabucodonosor, quien se ve enfrentado a una decisión. Una señal apunta hacia Jerusalén y Judá, la otra hacia Rabá la capital de Amón. En 593 a.C. Amón había conspirado con Judá en contra de Babilonia. El rey tenía que decidir qué lugar iba a atacar, por eso consultó a sus dioses (v. Eze 21:21).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
La espada del rey de Babilonia
En el último de los cuatro oráculos el texto se hace más explícito en cuanto a lo que va a suceder. El rey de Babilonia (Nabucodonosor) saldrá en una campaña militar contra las tierras al oeste de Babilonia. A cierta altura del viaje se detendrá y buscará augurios en cuanto a qué población atacar: Jerusalén o Rabá. Los augurios señalaron a Jerusalén. Nabucodonosor pondrá entonces sitio contra Jerusalén. El gobernante de Israel será depuesto y llevado cautivo.
Los amonitas tampoco escaparán, porque su día de juicio también llegará. La gente hasta se olvidará de que ellos existieron.
El pasaje se divide en tres secciones: 18-23, las acciones de Nabucodonosor; 24-27, el mensaje a Israel; 28-32, el mensaje a Amón.
Esta profecía debiera precavernos de hacer juicios apresurados en cuanto a quién debiera ser castigado, por quién y por qué. Pareciera que el malvado Nabucodonosor sería el más indicado para recibir castigo divino en tanto que Israel podría ser librado. Sin embargo, Ezequiel, bajo inspiración, presenta a Nabucodonosor como el instrumento de Dios para castigar la iniquidad de Israel.
19, 20 Se instruye a Ezequiel a dibujar un mapa mostrando la ruta por la cual el rey de Babilonia vendrá. En una encrucijada de la ruta debe hacer un poste de guía que señala a Rabá en una dirección y a Jerusalén en la otra. 21-23 El rey de Babilonia se detendrá en la encrucijada y consultará sus oráculos. Le señalarán Jerusalén, a la cual él entonces sitiará.
24-27 La palabra del Señor al gobernante de Israel es, en otras palabras: “Debido a vuestra declarada iniquidad tu pueblo será llevado cautivo (24). Y tú, malvado gobernante de Israel, serás derribado del poder (25-27).”
28-32 Con respecto al pueblo de Amón, Ezequiel debe proclamar: “Tu hora ha llegado. A pesar de falsas profecías de paz, serás entregado para destrucción en tu tierra de origen (28-31). No habrá más memoria de ti. Yo, Jehovah, he hablado (32).”
Notas. 20 Rabá (la moderna Amán): capital de Amón. Amón también fue el tema de una profecía posterior (cf. 25:1-7). 21 Observado el hígado: los babilonios practicaban la “hepatoscopia”, un método para predecir el futuro examinando los hígados de animales sacrificados y notando cualesquiera marcas significativas.23 Aliados … bajo juramento: los dirigentes en Jerusalén ya habían sido forzados a “aliarse” con Babilonia, pero se habían rebelado (cf. 17:11-13). 26 Quítate la corona: la caída de la monarquía. 28, 29 Los amonitas pensaron que habían evitado la calamidad. Aparentemente hasta habían recibido falsas profecías que fortalecían la ilusión de seguridad.