Comentario de Ezequiel 22:17 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo:
Estos versículos aluden principalmente al castigo de Dios sobre su pueblo pecador mediante el incendio de Jerusalén causado por los babilonios (2Re 25:9). Aunque los versículos también apuntan a las ardientes ordalías y juicios que nos fuerzan a una relación más perfecta con Jehová (v. Eze 22:22; Sal 66:10; Jer 9:7; Dan 11:35; Dan 12:10; Zac 13:9; Mal 3:1-3; Stg 1:2-4).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
bronce … estaño … hierro … plomo. Esto ilustra el juicio de Dios sobre Jerusalén como un horno de fundición (cp. Isa 1:22; Jer 6:28-30; Zac 13:9; Mal 3:2-3), el cual quema y elimina la escoria y las impurezas para producir metales purificados. La ira de Dios es el fuego (v. Eze 22:21, un término apropiado para la destrucción voraz de la ciudad por parte de Babilonia), y su pueblo sería refinado (v. Eze 22:20) mediante la remoción de los que persistían en su pecado (cp. Eze 21:13-22). También en el día postrero Dios aplicará este mismo principio en la purificación de su creación de todo pecado (2Pe 3:9-14).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
La fundición de Israel
El castigo de Israel se compara con el fuego de un alto horno: la escoria será removida.
Las ideas modernas de guerra o castigo generalmente incluyen conceptos tales como retribución y/o rehabilitación. Aquí hallamos el concepto de purificación. La corrupción estaba muy profundamente arraigada para modificaciones menores de la sociedad. Todo debía quitarse para que pudiera hacerse un nuevo comienzo.
17-22 Se le dice a Ezequiel que Israel ha llegado a ser como las impurezas que se hallan en la plata sin refinar (18) y ha de proclamar, en otras palabras: “Por tanto yo os juntaré en Jerusalén tal como los hombres juntan en un horno la plata con sus impurezas. El fuego feroz de mi ira os fundirá tal como el horno en el proceso de fundición. Sabréis que yo he derramado mi ira sobre vosotros (19-22).”
Nota. 19 Yo os junto en medio de Jerusalén: aquí y en el v. 20 hay una indicación del sitio inminente de la ciudad.