Comentario de Ezequiel 40:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
En el año 25 de nuestra cautividad, al comienzo del año, en el día 10 del mes primero, catorce años después que había caído Jerusalén, en ese mismo día vino sobre mí la mano de Jehovah y me llevó allá.
En el año veinticinco. Eze 1:2; Eze 8:1; Eze 29:17; Eze 32:1, Eze 32:17.
después que la ciudad fue conquistada. Eze 33:21; 2Re 25:1-30; Jer 39:1-18; Jer 52:1-34.
en aquel mismo día. Éxo 12:41.
la mano de Jehová. Eze 1:3; Eze 3:14, Eze 3:22; Eze 11:24; Eze 37:1; Apo 1:10.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El tiempo, manera, y fin de la visión de la ciudad y del templo, Eze 40:1-5.
La descripción de la puerta Este del atrio exterior, Eze 40:6-19;
de la puerta Norte, Eze 40:20-23;
de la puerta Sur, Eze 40:24-26;
de la puerta Sur del atrio interior, Eze 40:27-31;
de la puerta Este, Eze 40:32-34;
y de la puerta Norte, Eze 40:35-38.
Ocho mesas, Eze 40:39-43.
Las cámaras, Eze 40:44-47.
El pórtico de la casa, Eze 40:48-49.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Esta fecha es alrededor del año 573 a.C doce años desde el sexto mensaje de esperanza entregado el año siguiente de la caída de Jerusalén (Eze 33:21-33; Eze 34:1-31; Eze 35:1-15; Eze 36:1-38; Eze 37:1-28; Eze 38:1-23; Eze 39:1-29) y veinte cinco años tras la deportación de Joaquín (Eze 1:2; Eze 33:1-33; Eze 33:21, Eze 33:22; caps. Eze 33:1-33; Eze 34:1-31; Eze 35:1-15; Eze 36:1-38; Eze 37:1-28; Eze 38:1-23; Eze 39:1-29).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
LAS VISIONES DE DIOS. Ezequiel tuvo la visión del templo en 573 a.C., veinticinco años después que había comenzado su exilio. Su propósito era alentar al pueblo revelándole que habría una total restauración de la gloria de Dios en el futuro, que daría por resultado unción y bendición que durarían para siempre.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
40. El nuevo Templo de Jerusalén.
El capítulo puede dividirse en dos partes: a) el atrio exterior y sus puertas (1-27); b) el atrio interior y sus puertas (28-47). En la primera parte, después de una introducción sobre las circunstancias de la visión (1-4), se describen: el muro y puerta exterior oriental (5-16), el atrio exterior y sus cámaras (17-19), la puerta exterior septentrional y meridional (20-27), las puertas del atrio interior (28-37), los utensilios y disposición en la puerta oriental (38-43), las salas junto a la puerta septentrional y meridional (44-47) y el vestíbulo del templo (48-49).
Circunstancias de la visión (1-5).
1 El año veinticinco de nuestro cautiverio, al comienzo del año, el diez del mes, el año catorce de la toma de la ciudad, aquel día mismo fue sobre mí la mano de Yahvé, que me condujo, 2 en visión divina, a la tierra de Israel y me puso sobre un montón altísimo, sobre el cual había al mediodía como una edificación de ciudad. 3 Llevóme allá, y un varón de aspecto como de bronce bruñido, que tenía en su mano una cuerda de lino y una caña de medir, estaba en pie a la puerta. 4 Díjome aquel varón: Hijo de hombre, mira con tus ojos y atiende con tus oídos, y pon tu atención a lo que yo te vaya mostrando, pues para que te lo haga ver has sido traído, y para que se lo cuentes todo a la casa de Israel. 5 Mira, pues, ahí la muralla exterior que rodea la casa por todas partes.
En la datación se nos dan dos puntos de partida: el de la deportación (598) y el de la destrucción de la ciudad de Jerusalén (586). El año veinticinco de nuestro cautiverio y el año catorce de la toma de la ciudad (v.1) nos llevan al 573-572 a. G. El comienzo del año desde el exilio era en otoño (septiembre-octubre), el mes de Tishri (mes séptimo según el cómputo que parte de marzo-abril: Nisán) 1. No sabemos a punto fijo cuál es el cómputo que sigue Ezequiel. Si efectivamente supone el comienzo de año en otoño, tenemos que el i o del mes coincidía con la gran fiesta de la expiación 2. En esa fecha hacía trece años que Ezequiel había pronunciado sus últimos oráculos, relatados en su libro.
El profeta se siente en este otoño del 573 bajo una impresión especial de Dios: aquel día fue sobre mi la mano de Yahvé 3. En fisión fue trasladado a la tierra de Israel sobre un monte altísimo. Se trata de una visión imaginaria, la normal en los profetas 4. Llevado de la imaginación, el profeta aparece sobre un monte altísimo, idealización de la modesta colina de Sión. Ya Isaías había presentado a Jerusalén, centro de la teocracia judía, sobre el monte más alto, dominando a todos los montes 5. Para los profetas, Sión, en la nueva era mesiánica, debía ocupar un lugar privilegiado. Al mediodía, o sur del monte, estaba una edificación de ciudad (v.2), es decir, Jerusalén, y, sobre todo, el recinto sagrado del templo con sus múltiples y grandiosas construcciones. La localización de la ciudad está sobre la antigua, es decir, en la parte meridional del tradicional atrio del templo, mirando hacia el sur, en la falda de la gran colina.
Ezequiel está frente al lado oriental del muro exterior (v.6), y a la entrada de este lado está un varón de aspecto como de bronce bruñido (v.3), un ser resplandeciente como el bronce bruñido, lo que caracteriza a los seres celestiales6. Este varón deslumbrante tiene en sus manos los instrumentos de medir: una cuerda de lino, para las dimensiones más largas, y una caña, para las más pequeñas 7. El profeta es invitado a prestar especial atención, pues tiene que comunicarlo a la casa de Israel. Es su misión de profeta: transmitir mensajes divinos al pueblo en orden a sus intereses religiosos 8. El misterioso varón intérprete le invita a extender su mirada sobre la muralla exterior (v.5a), que separaba el sagrado recinto de lo profano. Era lo primero que aparecía a su vista, y simbolizaba la distinción entre lo santo y lo profano, que es la clave para entender esta enmarañada descripción arquitectónica que va a seguir.
Descripción del muro y de la puerta exterior oriental (5-16).
5b La caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos de un codo y un palmo. Midió con ella el espesor del muro, y era de una caña, y su altura era de una caña. 6 Vino luego a la puerta que mira hacia el oriente, subió sus siete gradas y midió su umbral, de una caña de ancho. 7 Las cámaras tenían cada una caña de largo y una caña de ancho, y había entre cámara y cámara cinco codos, 8 y el umbral de la puerta por dentro, junto al vestíbulo, de una caña. 9 Midió el vestíbulo de la puerta, de ocho codos, y sus pilastras, de dos codos; el vestíbulo de la puerta estaba de la parte de dentro. 10 Tenía la puerta oriental tres cámaras de un lado y tres del otro, todas de la misma medida, y de una misma medida también, a una y otra parte, las pilastras. 11 Midió la anchura del vano de la puerta, de diez codos, y la longitud del portal, de trece codos. 12 Había delante de las cámaras una barrera, de un lado y de otro, de un codo, y cada cámara tenía seis codos de un lado y seis del otro. 13 Midió la puerta desde el techo de una cámara hasta el techo de la de enfrente, veinticinco codos de anchura, puerta contra puerta. 14 E hizo las pilastras de sesenta codos, y en las pilastras comenzaba el atrio que rodeaba la puerta todo alrededor. 15 Y desde la delantera de la puerta de entrada hasta la puerta interior, cincuenta codos. 16 La puerta tenía todo en derredor ventanas aspilleradas, que hacia el exterior se estrechaban, y estaban en las cámaras y en sus pilastras, y lo mismo había también ventanas que daban al interior del atrio en derredor, y en cada una de las pilastras había palmas.
El profeta, al empezar la descripción detallada, nos da la amplitud de la caña de medir, que era de seis codos, y cada codo era equivalente a un codo (ordinario) y un palmo (v.5b). Existían dos tipos de codos: el real o grande, que incluía siete palmos (el palmo eran cuatro dedos de la mano juntos) 9, y el codo ordinario, que equivalía a seis palmos 10. El profeta, pues, especifica que la caña que utilizaba el intérprete de Ezequiel era de seis codos grandes. Con ella midió el espesor del muro, que resultó ser de una caña, es decir, de unos tres metros largos. La altura era de la misma medida. Después pasó a medir la puerta oriental, que resultó ser de la misma anchura que el muro: tres metros largos. Antes de la puerta había que subir siete gradas, que tienen importancia simbólica, ya que, a medida que uno se acercaba a la morada de Dios, el santo de los santos, debía elevarse. Así, del atrio exterior al interior hay que subir ocho gradas (v.31), y después, de éste al santuario propiamente tal, se subían aún diez gradas. La santidad del recinto va aumentando a medida que, se suben las gradas, y el que ascendía por ellas debía pensar que, cuanto más se acercaba a la morada de Dios, debía santificarse interiormente.
Una vez descrita la puerta oriental, el profeta avanza por el pórtico, que tiene tres cámaras de cada lado, para los servicios de guardia y de conservación, como en los palacios. Las cámaras tenían cada una de ancho y de largo como el espesor del muro, es decir, unos tres metros amplios. Cada cámara estaba separada de la siguiente. Estas cámaras estaban separadas entre sí por unos contrafuertes o pilastras de cinco codos (v.7), e.d., unos dos metros y medio amplios. La última cámara daba hacia el vestíbulo, separada de éste por una caña (3:15 m.), que es el grosor del muro externo. El vestíbulo, que daba acceso al atrio exterior, tenía ocho codos (4,20 m.), y tenía dos pilastras de dos codos de anchura (1,05 m.). De esta descripción se deduce que este pórtico oriental era un rectángulo de 50 codos de largo (26:25 m.) y de 25 de ancho (13,125 m.). El v.11 es muy oscuro y difícil de conciliar con lo anterior, pues depende del sentido de la palabra hebrea Orej, que hemos traducido por longitud 11.
Ante cada cámara había una barrera o enrejado, quizá para protegerlas (v.12), de un codo de alto (poco más de medio metro), que debía de estar entre pilastra y pilastra. El espacio libre, abertura o puerta entre el techo de una cámara (v.13) y el techo de la que estaba enfrente, medía 25 codos (unos 13 m.). Las pilastras que daban acceso al atrio interior, al final del pórtico descrito, medían 6o codos (31:50 m.), las cuales por su altura nos recuerdan las enormes columnas que daban acceso a los templos egipcios. Todo el pórtico o corredor de entrada medía cincuenta codos (26:25 m.), que es el resultado de las medidas parciales antes indicadas 12. Hacia el interior del corredor, sobre las cámaras, se abrían ventanas aspilleradas (v.16), más abiertas hacia el exterior, o abocinadas, como en los castillos medievales y en las construcciones fenicias antiguas. Su forma se ordenaba a la mejor defensa desde el interior. Así, pues, el acceso al atrio exterior estaba organizado como una fortaleza preparada para la defensa. Sobre las pilastras enormes que daban acceso al atrio exterior había capiteles en forma de palmas, adorno tradicional en los templos egipcios 13.
El atrio exterior (17-19).
17 Llevóme luego al atrio exterior, en el cual había cámaras y estaba solado todo en derredor, treinta cámaras había en derredor del atrio. 18 El solado a los lados de las puertas correspondía a la anchura de ellas mismas, el solado inferior. 19 Midió la anchura entre la puerta de la fachada inferior hasta el frontispicio del atrio interior por fuera, cien codos hacia oriente y norte.
El profeta es introducido por su guía en el atrio exterior después de atravesar el corredor o pórtico de ingreso, que acaba de describir. Adosadas a los muros exteriores del atrio ve cámaras, semejantes a las del templo de Salomón 14, y en derredor del atrio había un solado o pavimento empedrado, que es llamado inferior (v.14) por contraposición al pavimento del atrio interior, que estaba en un nivel más alto. El número de las cámaras es de treinta (v.17). No dice cómo estaban distribuidas. Lo mejor es suponer que en cada lado norte, sur y este había ocho, y seis en el lado oeste, donde había que dejar lugar para una construcción particular que enumera en 41:12. Más tarde dirá el uso que tendrán estas cámaras 15. Después el guía midió el espacio que hay entre el pórtico o corredor antes descrito (v.6-12), la fachada inferior, y el pórtico o frontispicio que da acceso al atrio interior, y el resultado fue de cien codos (52:50 m.). Esta misma distancia habrá de los pórticos septentrional y meridional (v.23.27).
La frase hacia oriente y norte (v.18) parece glosa introductoria para pasar a describir el pórtico del norte.
El pórtico septentrional (20-23).
20 Midió el ancho y el largo de la puerta que está al norte, al atrio exterior; 21 sus cámaras, tres a un lado, tres al otro; las pilastras y el vestíbulo eran de las mismas dimensiones que las de la puerta primera, cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho. 22 Sus ventanas, su vestíbulo, sus palmas, tenían las mismas dimensiones que las de la puerta que da al oriente. Se subía a ella por siete gradas, y delante de ella estaba el atrio. 23 Frente por frente de este pórtico septentrional había en el atrio interior una puerta como la oriental. Midió la distancia entre puerta y puerta: cien codos.
La disposición del nuevo pórtico y sus particularidades, como cámaras y pilastras, era totalmente igual a la de la puerta oriental descrita. La forma de todo el conjunto del atrio exterior y sus muros es un cuadrado perfecto, y la distribución, completamente simétrica. Frente al pórtico exterior oriental del atrio inferior se alzaba el pórtico oriental del atrio interior, y frente a la puerta septentrional del atrio exterior se alzaba la puerta septentrional del atrio interior, que estaba enclavado dentro del exterior y en un nivel superior. La distancia entre la puerta septentrional de ambos atrios es de cien codos, como la que había entre los pórticos orientales de ambos atrios. El profeta concibe la morada de Yahvé perfectamente aislada de lo profano por atrios concéntricos, que se van elevando a medida que se acercan al santuario o santo de los santos.
El pórtico meridional (24-27).
24 Llevóme después al lado del mediodía, donde estaba la puerta que da al mediodía, y, medidas las pilastras y el vestíbulo, tuvieron las mismas dimensiones que las otras. 25 Había en torno de ella y del vestíbulo ventanas iguales a las otras, cincuenta codos de largo y veinticinco codos de ancho. 26 Las gradas de subida a la puerta eran siete, y delante de ellas estaba el vestíbulo. Había a cada lado palmas en las pilastras. 27 Había también puerta hacia el mediodía en el atrio interior, y entre puerta y puerta midió cien codos.
La descripción anterior, con las mismas particularidades, se repite para esta puerta meridional. La simetría es perfecta, y el simbolismo el mismo. Ezequiel tiene aquí un espíritu rectilíneo geométrico, que es símbolo de la perfección divina, que debe inundar el recinto del templo ideal. Como antes hemos dicho, la disposición es totalmente convencional en función de ideas teológicas, si bien conservando ciertas grandes líneas del trazado del templo salomónico.
Las puertas del atrio interior (28-37).
28 Llevóme por la puerta del mediodía al atrio interior, y midió la puerta del mediodía, y tenía las mismas dimensiones; 29 sus cámaras, sus pilastras y el vestíbulo, de las mismas dimensiones. La puerta y su vestíbulo tenían ventanas en derredor y cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho. 30 (16). 31 El vestíbulo daba al atrio exterior; en sus pilastras había palmas, y las gradas de subida eran ocho. 32 Llevóme luego al atrio interior por el camino de oriente, y midió la puerta, de las acostumbradas dimensiones. 33 Las cámaras, las pilastras y el vestíbulo, de las mismas dimensiones, con ventanas en ellas, y en el vestíbulo, cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho. 34 Su vestíbulo daba al atrio exterior; en las pilastras, a uno y otro lado, había palmas, y las gradas de subida eran ocho. 35 Llevóme luego a la puerta del septentrión, y midió, hallando las dimensiones de las otras 36 para cámaras, pilastras y vestíbulos, y en torno las ventanas, cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho. 37 Sus vestíbulos daban al atrio exterior, y había en ellos pilastras con palmas, a uno y otro lado, y las gradas de subida eran ocho.
El profeta entra con su guía por la puerta del mediodía, que acaba de describir, hacia el atrio interior, que por el norte, el oriente y el mediodía tiene pórticos análogos a los descritos para el atrio exterior, con la diferencia de que se sube a ellos por ocho gradas, en vez de siete, y de que las grandes pilastras de acceso dan hacia el atrio exterior y no al atrio interior.
Utensilios para degollar las víctimas (38-43).
38 Había también allí una cámara que se abría hacia las pilastras de las puertas; era donde habían de lavarse los holocaustos. 39 En el vestíbulo de la puerta había a cada lado dos mesas, en las que se había de degollar el holocausto para el sacrificio por el pecado y por el delito. 40 En el lado exterior, al norte de quien subía por la entrada de la puerta, había otras dos mesas, y otras dos al otro lado, cerca del vestíbulo de la puerta. 41 Había, pues, a cada lado de la puerta cuatro mesas de una parte y cuatro de otra, ocho mesas, en las que se hacía la inmolación. 42 Había, además, otras cuatro mesas para los holocaustos, de piedra tallada, codo y medio de largas, codo y medio de anchas y un codo de altas, sobre las cuales se ponían los instrumentos con que se inmolaban los holocaustos y los otros sacrificios. 43 Tenían las mesas en derredor un reborde alto de un palmo, y sobre ellas se ponía la carne de las víctimas.
En el atrio interior, frente al santuario o santo de los santos, estaba el altar de los holocaustos, donde se quemaban las víctimas y se derramaba su sangre. Los actos de descuartizar y preparar la víctima eran realizados junto al vestíbulo del pórtico oriental. En una cámara aneja se lavaban las víctimas (v.36), y a cada lado de la puerta del vestíbulo estaban las mesas para degollar a las víctimas de los holocaustos y de los sacrificios por el pecado y por el delito (v.39). En la entrada exterior de la puerta, a un lado y otro de la escalinata, de ocho gradas, al lado norte de la puerta oriental, había dos mesas para la inmolación (v.41). Había, pues, ocho mesas, cuatro en el interior del vestíbulo (dos de cada lado) y cuatro en el exterior (dos de cada lado). Junto a cada una de las cuatro parejas de mesas había otras cuatro mesas de piedra, cuadradas (de 78,7 cm. de largo, por otro tanto de ancho y 52:5 cm. de altas), en las que se depositaban los utensilios para degollar las víctimas. El v-43 ha sido muy diversamente traducido 17. Según la versión que hemos dado, las mesas eran un poco levantadas por los lados exteriores, para contener las carnes de las víctimas.
Cámaras de los sacerdotes y santuario (44-49).
44 Fuera de la puerta interior, en el atrio interior, había dos cámaras 18, una al lado de la puerta del norte, y que se abría hacia el mediodía; otra al lado de la puerta del mediodía, que se abría hacia el norte. 45 Y me dijo: Esta cámara que se abre hacia el mediodía es para los sacerdotes que hacen la guardia del templo, 46 y la que mira al norte es la de los sacerdotes que hacen la guardia del altar. Son los hijos de Sadoc, que entre los hijos de Leví se acercan a Yahvé para servirle. 47 Midió el atrio, cien codos de ancho y cien codos de largo, cuadrado, y en él, delante de la casa, estaba el altar. 48 Llevóme al vestíbulo de la casa, midió cada una de las pilastras, cinco codos el de una parte, cinco codos el de la otra. La puerta tenía catorce codos de ancha, y los lados de la puerta eran tres codos de un lado y tres de otro 19. 49 Tenía el vestíbulo veinte codos de largo y doce codos de ancho, y se subía a él por diez gradas. Había junto a las pilastras columnas, una a un lado y otra al otro.
En el atrio interior había dos cámaras, una junto al pórtico septentrional y la otra junto al meridional. Ambas, pues, se hallaban frente a frente (v.44). La del lado norte estaba reservada a los sacerdotes que se encargaban de los servicios auxiliares (v.45), como guardar el templo y otros servicios más humildes, en contraposición a los que tienen el servicio del altar (v.46), es decir, los que quemaban las víctimas sobre el altar y hacían las abluciones rituales, los cuales pertenecían a la familia de Sadoc 20. Los otros, pues, llamados sacerdotes encargados de servicios auxiliares, eran simplemente levitas, o sacristanes en la nomenclatura de hoy 21. El atrio interior es un cuadrado perfecto (Deu 52:5 m. de largo por otro tanto de ancho: cien codos, v.47); en él estaba el altar de los holocaustos, probablemente frente a la fachada del santuario o santo de los santos. No obstante, Ezequiel no concreta su posición exacta y dimensiones. Ahora, después de atravesar y describir el atrio interior, el profeta avanza dirigido por su supuesto guía y entra en el vestíbulo del santuario, o edificio más sagrado del recinto. Allí comenzaba el templo propiamente tal, llamado la casa de Yahvé (v.48).
El umbral o puerta tenía una anchura Deu 7:25 metros (14 codos) y dos pilastras o muros que la delimitaban por ambos lados, Deu 2:62 metros (cinco codos). Cada muro en el interior del vestíbulo es Deu 1:57 metros de largo (tres codos). De este modo, la largura total del vestíbulo era de 20 codos (14 del umbral y 3+ 3 de los muros laterales o pilastras). Y su anchura era Deu 6:3 metros (12 codos). Al vestíbulo se subía por diez gradas.
Tenemos, pues, que el conjunto de edificaciones del recinto sagrado estaba constituido por tres terrazas superpuestas, que progresivamente se elevaban sobre el suelo: del terreno profano se subía al atrio exterior por siete gradas; del atrio exterior se subía al interior por ocho gradas, y del atrio interior al santuario se subía por diez gradas. Algunos autores han querido ver en esta disposición ideal de Ezequiel un calco de las construcciones de los zigurat, o pirámides escalonadas de Mesopotamia, que constituían la morada de la divinidad. No obstante, en la distribución del templo más bien se inspiró Ezequiel en el recuerdo del antiguo salomónico. Así, a la entrada del santuario, o casa de Yahvé, pone junto a las pilastras dos columnas, que parecen un eco de las famosas salomónicas de bronce, llamadas Booz y Yakin.
1 Muchos autores creen que Ezequiel aquí, en la frase principio de año, se refiere a marzo-abril (Nisán). Así Knab., Heinisch. Sobre estos cómputos véase F. X. kortleitner, Arch. (1906) 304; F. X. kügler, Von Moses bis Paulus (Münster 1922) 134-150. – 2 Cf. Lev 23:2755; i6,is. – 3 Cf. Eze 1:3; Eze 3:14; Eze 8:1. – 4 Cf. st. Thom., ST II-II i73:3c; 175:10c. – 5 Cf. Isa 2:2; Miq 4:1, · Eze 17:22; Zac 14:10. – 6 Cf. Eze 1:7. Quizá este personaje sea el mismo hombre vestido de lino Deu 9:2. En 44:1-2 se identifica con Yahvé. – 7 Cf. Eze 47:3; Eze 40:5 – 8 Cf. Tomás, ST II-II 172:40. – 9 Cf. Jer 52:21. – 10 Los babilonios distinguían dos tipos de “codos”: a) real o grande, de 550 mm., y otro, b) ordinario, de 495 mm. Los egipcios: a) común, de 450 mm.; b) real, de 525 mm. Cualquiera de éstos podía estar en vigor en Palestina, aunque Ezequiel se acomodaría al uso babilónico. Cf. A. Barrois, La métrologie dans la Bible: RB 40 (1931) 185-213; 41 (1932) 50-76. – 11 Algunos autores han querido dar a la palabra Orej un sentido de altura, pero no es probable. – 12 Es decir, seis codos el muro externo, 6 X 3 las cámaras, más seis los muros que las separaban, ocho el vestíbulo y dos la pilastra. – 13 Sobre el adorno de las pilastras cf. 1Re 6:29; 2Cr 3:5. – 14 Cf. 1Cr 28:12; Esd 10:6; Jer 35:4; Jer 36:10. – 15 Eze 45:5 – 16 El v.30 en el TM dice: “y los vestíbulos todo alrededor, de veinticinco codos de largo por cinco de ancho,” que es ditografía. Falta en C. – 17 Los LXX: “y un reborde de un palmo alrededor, y sobre las mesas un tejadillo para proteger de la lluvia y del calor.” – 18 El TM dice: “fuera de la puerta interior había salas de cantores.” Nuestra traducción se basa en los LXX, comúnmente seguida aquí por los comentaristas. – 19 Las ‘palabras “catorce codos y los lados de la puerta” faltan en TM, y las hemos tomado de los LXX. – 20 Sadoc descendía de Aarón por la rama de Eleazar (Num 3:1-4) y era célebre en la historia de Israel por su fidelidad a David (2Sa 15:245; 2Sa 17:15; 1Re 1:8.38). Por esto Salomón le dio el cargo de sumo sacerdote, que hasta entonces ostentaba Abiatar (1Re 2:35). Algunos autores creen que esta frase relativa a los hijos de Sadoc es glosa posterior. – 21 Cf. Eze 44:10.
Fuente: Biblia Comentada
el año veinticinco. 573 a.C., en el primer mes del año eclesiástico, Nisán. El día décimo marcaba el comienzo de los preparativos para la Pascua.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Tras la descripción de la gran batalla al final del tiempo de la tribulación, en esta sección se incluyen detalles específicos del reino milenario de Cristo que sigue a continuación. Aquí se encuentra más información específica sobre el reino milenario que en todas las demás profecías del AT. Podría considerarse como «el Lugar santísimo» en comparación a los demás pronósticos sobre el milenio. Como se ha hecho con los treinta y nueve capítulos anteriores, esta sección final también será abordada de una manera literal e histórica, como más conviene al intérprete en todas las Escrituras. En muchos sentidos estos capítulos son los más importantes del libro porque se refieren a la realidad última y constituyen el punto crucial de la profecía de Ezequiel y la restauración de Israel. La sección incluye: 1) el nuevo templo (Eze 40:1-49; Eze 41:1-26; Eze 42:1-20; Eze 43:1-12); 2) el nuevo culto de adoración (Eze 43:13-27; Eze 44:1-31; Eze 45:1-25; Eze 46:1-24); y 3) la nueva repartición de la Tierra Prometida (Eze 47:1-23; Eze 48:1-35).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Eze 40:1-49; Eze 41:1-26; Eze 42:1-20; Eze 43:1-27; Eze 44:1-31; Eze 45:1-25; Eze 46:1-24; Eze 47:1-23; Eze 48:1-35 : El nuevo Templo y la nueva ciudad del Señor: Estos capítulos constituyen la parte más reciente del libro de Ezequiel; una adición que responde perfectamente a la temática central de los cps. Eze 1:1-28 — Eze 39:1-29. Una vez que Yahvé, el Señor, decide restaurar a su pueblo, necesita una nueva ciudad y un nuevo Templo. A este propósito responden los cps. Eze 40:1-49 — Eze 48:1-35. El texto hebreo está sumamente recargado con sucesivas adiciones y a menudo deficientemente transmitido, lo que obliga a recurrir a otras versiones, sobre todo a la griega y a ofrecer traducciones más o menos conjeturales.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Éxo 26:1-37; Éxo 27:1-21; Éxo 36:6-38; Éxo 37:1-29; Éxo 38:1-20; 1Re 6:1-38; 1Re 7:1-51; 2Cr 3:1-17; 2Cr 4:1-22.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— el año vigésimo quinto…: La visión está fechada el 22 de octubre del año 573 a. C.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Eze 1:3+; Apo 21:10.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Descripción del área del nuevo templo. Ezequiel tiene una visión en la cual es transportado a un monte alto. Un hombre llevando instrumentos para medir instruyó a Ezequiel para que transmitiera a Israel todo lo que está por ver.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
40.1ss La construcción del templo vislumbró un tiempo de completa restauración para los cautivos, un tiempo cuando Dios volvería a su pueblo. El templo se construyó en 520-515 a.C. (véase Esdras 5, 6), pero no alcanzó a abarcar el plan de Ezequiel. Esta visión del templo se ha interpretado básicamente en cuatro formas: (1) Este es el templo que sin duda Zorobabel construyó en 520-515 a.C. y es el plano real que Ezequiel proyectó. Pero debido a la desobediencia (43.2-10), nunca se siguió. (2) Este es un templo literal que se reconstruiría durante el reinado de Cristo en el Milenio. (3) Este templo simboliza la verdadera adoración a Dios por la iglesia cristiana actual. (4) Este templo representa el reino futuro y eterno de Dios, cuando su presencia y bendición llenen la tierra.Ya sea simbólico o literal, parece claro que esta es una visión del reino perfecto y final de Dios. Esto dio esperanza al pueblo en los tiempos de Ezequiel, los que acababan de ver la destrucción de su nación y su templo sin ninguna esperanza de reconstrucción en un futuro cercano. Los detalles de esta visión dieron al pueblo mayor esperanza porque la visión de Ezequiel procedía de Dios y sin duda se cumpliría en el futuro.40.1ss Un argumento en contra de que el templo que vio Ezequiel se trata literalmente de un edificio del futuro es que se mencionan sacrificios (40.38-43). Si los sacrificios se volvieran a instituir en los últimos días, el sacrificio final de Cristo no tendría significado como tal. El Nuevo Testamento aclara que Cristo murió una sola vez por el pecado de toda la humanidad (Rom 6:10; Heb 9:12; Heb 10:10, Heb 10:18). Nuestros pecados se han borrado, ya no hacen falta sacrificios posteriores.Sin embargo, en los días de Ezequiel, la única clase de adoración que el pueblo conocía era la que incluía los sacrificios y las ceremonias descritas desde Exodo hasta Deuteronomio. Ezequiel tuvo que explicar el nuevo orden de adoración en términos que la gente entendiera. Los nueve capítulos siguientes relatan cómo el templo es el punto central de todo, lo que indica que la relación ideal con Dios es aquella donde toda la vida se centra en El.40.1ss Ezequiel explicó la morada de Dios con palabras e imágenes que la gente comprendiera. Dios quería que vieran el gran esplendor que planeó para los que fueran fieles. Esta clase de templo nunca se construyó, pero era una visión que tenía el propósito de tipificar los planes perfectos de Dios para su pueblo: la importancia de la adoración, la presencia del Señor, la bendiciones que fluyen de El y el método de adoración junto con las tareas que la acompañan. No permita que los detalles confusos nublen el punto central de esta visión. Un día todos los que han sido fieles a Dios disfrutarán de una vida eterna con El. Permita que la majestad de esta visión lo eleve y enseñe acerca del Dios que sirve y adora.40.1-43.27 Ezequías recibió esta visión en 573 a.C. Los capítulos 40-43 dan las medidas del templo y luego describen la forma en que se llenó de la gloria de Dios. Debido a que Ezequiel era un sacerdote, estaba familiarizado con el mobiliario y las ceremonias del templo de Salomón. Al igual que en Rev 11:1-2, el mandato de «medir» define las áreas que Dios marcó para un uso especial. A medida que lea todos estos detalles, recuerde que Dios es soberano sobre toda nuestra adoración y el tiempo en que restaurará los fieles para sí mismo.40.3, 4 ¿Quién era este hombre? Es obvio que no era un ser humano, por lo que tal vez fuera el ángel de 9.1-11 o uno similar. Algunos dicen que quizás fue Cristo, debido a que le habla a Ezequiel de la misma manera en que Dios lo hizo, llamándolo: «Hijo de hombre».40.5 La dimensión de cada codo era aproximadamente 52 cm, comparado con el codo normal que ronda los 45 cm.40.38, 39 El lavado de los sacrificios se hacía de acuerdo a las normas establecidas para la preparación en Lev 1:6-9. Esto era parte del proceso de presentar un sacrificio acepto para Dios.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 2206 2Re 24:15
b 2207 2Re 25:9; 2Cr 36:19; Eze 33:21
c 2208 Eze 1:3
d 2209 Eze 8:3
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
el año veinticinco. O sea, el 28 de abril del 573 a.C. Esta fecha se determina del 597 a.C., cuando el rey Joaquín fue llevado al destierro (1:1– 3).
al principio del año. En Israel, el año civil comenzaba en octubre.
tomada la ciudad. Jerusalén cayó en manos de los babilonios en 586 a.C.
Fuente: La Biblia de las Américas
La fecha es marzo-abril del año 573.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Estos capítulos son un complemento a las muchas predicciones de juicio anunciadas por Ezequiel. Ahora prevé la reconstrucción del Templo, el establecimiento de una relación correcta entre Jehová e Israel y la reorganización de su vida nacional. Hay detalladas instrucciones respecto a la edificación del futuro Templo y para el culto concomitante. La descripción no es la del Templo de Salomón; las especificaciones son diferentes y mayores. Si la descripción fue dada para ayudar a los exiliados a su regreso a Babilonia para la reconstrucción del Templo, es inexplicable que ni Esdras, ni Nehemías, ni Hageo hacen referencia a ella. Si es una descripción de la relación de Dios con la Iglesia, entonces es tan simbólica que queda desprovista de significado. Si se toma en su sentido normal, el Templo y la adoración aquí referidos tienen que relacionarse con Israel cuando sea restablecida en su tierra (cp. caps. Eze 47:1-23; Eze 48:1-35) durante el reino milenial de Cristo.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Lit., herida
Fuente: La Biblia de las Américas
[49] 1 Re 7, 15; 2 Cro 3, 15.