Comentario de Ezequiel 47:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces me hizo volver a la entrada del templo. Y he aquí que de debajo del umbral del templo salían aguas hacia el oriente, porque la fachada del templo estaba al oriente. Las aguas descendían de debajo del lado sur del templo y pasaban por el lado sur del altar.
la entrada de la casa. Eze 41:2, Eze 41:23-26.
aguas que salían. Sal 46:4; Isa 30:25; Isa 55:1; Jer 2:13; Joe 3:18; Zac 13:1; Zac 14:8; Jua 7:37-39; Apo 22:1, Apo 22:17.
de debajo del umbral. Eze 47:12; Isa 2:3.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
La visión de las aguas santas, Eze 47:1-5.
La virtud de ellas, Eze 47:6-12.
Los límites de la tierra, Eze 47:13-21.
La división de ella por suertes, Eze 47:22-23.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Me se refiere al «varón» del v. Eze 47:3 (Eze 40:3; Eze 46:19).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
AGUAS QUE SALÍAN DE… LA CASA. En su visión, Ezequiel ve un río de aguas salutíferas que salen del templo. A medida que corre, se hace más ancho y profundo (vv. Eze 47:2-5), dando vida y fertilidad a todo lo que toca (vv. Eze 47:9-12). El río desemboca en la región del mar Muerto y lo libra de la muerte (vv. Eze 47:8-9). El propósito del río es dar vida abundante y sanidad de Dios a la tierra y al pueblo (v. Eze 47:12).
(1) Ese río es similar al río que salía del huerto del Edén (Gén 2:8-10) y al río de vida en la nueva Jerusalén (Apo 22:1-2; cf. Zac 14:8), el cual sale del trono de Dios.
(2) Este río también es similar al mencionado por Jesús: «El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Jua 7:38). El «agua viva» es el Espíritu Santo y las bendiciones de vida que ha venido a traer.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
47. La Fuente del Templo. Las fronteras del Nuevo Israel.
Podemos dividir este capítulo en tres secciones bien claras: a) la descripción del torrente que sale del templo y se dirige por el desierto hasta el mar Muerto, vivificando la región y las aguas de éste (1-12); b) fronteras de la nueva tierra de promisión (13-21); c) ordenaciones sobre la buena acogida de los extranjeros que habiten en la Tierra Santa (22-23).
El torrente que sale del nuevo templo (1-12).
1 Llevóme luego otra vez a la entrada del templo, y vi que debajo del templo, al oriente, brotaban aguas, pues la fachada del templo estaba al oriente, y las aguas descendían debajo del lado derecho del templo, del mediodía del altar. 2 Me llevó por el camino de la puerta septentrional y me hizo dar la vuelta por fuera hasta el exterior de la puerta oriental, y vi que las aguas salían del lado derecho. 3 Al salir hacia oriente llevaba aquel varón en la mano un corderillo, y midió mil codos, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta los tobillos. 4 Midió otros mil, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta las rodillas. Midió otros mil, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta la cintura. 5 Midió otros mil, y era ya un río, que me era imposible atravesar, porque las aguas habían crecido y tenían que pasarse a nado; era un torrente que no podía atravesar. 6 Díjome: ¿Has visto, hijo de hombre? Luego me hizo volver siguiendo la orilla del río. 7 Y entonces vi que en una y otra parte había en la ribera muchos árboles, 8 y me dijo: Hijo de hombre, estas aguas van a la región oriental, bajan al Araba y desembocan en el mar, en aquellas aguas pútridas, y éstas se sanearán. 9 Y todos los vivientes que nadan en las aguas, por dondequiera que entre este río, vivirán, y el pescado será allí abundantísimo, porque, al llegar estas aguas, las del mar se sanearán y los peces tendrán vida hasta donde llegue el río. 10 Junto a sus orillas estarán los pescadores, y desde Engadi hasta En-Eglayim será un tendedero de redes, y por sus variadas especies será el pescado tan numeroso como los del mar Grande. n Sus charcas y sus lagunas no se sanearán, serán dejadas para salinas. 12 En las riberas del río, al uno y al otro lado, se alzarán árboles frutales de toda especie, cuyas hojas no caerán y cuyo fruto no faltará. Todos los meses madurarán sus frutos, por salir sus aguas del santuario, y serán comestibles, y sus hojas, medicinales.
El horizonte grandioso de la visión de Ezequiel se va completando con este cuadro idílico, en el que la mísera tierra palestiniana aparecerá transformada. El centro geográfico de la nueva Tierra Santa es el templo, donde habita Yahvé. De él irradiará toda bendición en el orden espiritual y material. Su poder bienhechor será tan grande, que podrá transformar las estepas calcinadas del desierto de Judá y las fétidas aguas del mar Muerto. El profeta asiste imaginariamente a la vivificación de aquellas tierras. Su guía le lleva de nuevo a la entrada del templo para que asista a un espectáculo grandioso: del lado oriental del recinto sagrado brotaba un caudaloso torrente, que sale del lado derecho del templo (v.1), es decir, de la pared lateral del templo que da hacia el sur. Allí está la famosa fuente de Gihón, llamada hoy de la Virgen. En efecto, sus aguas parecen venir de la misma montaña donde está la gran explanada del templo. Ezequiel, pues, trabaja con la imaginación, idealizando las situaciones, pero basado en ciertos datos topográficos reales.
En la descripción del profeta surgen las aguas del altar de los holocaustos, que está en el centro del atrio interno. El profeta salió del atrio por la puerta septentrional, pues la oriental, mejor situada para contemplar el curso de las aguas, estaba cerrada, y, dando un rodeo, se colocó fuera del atrio exterior frente a la puerta oriental. Desde allí podía contemplar el espectáculo maravilloso: las aguas salían del lado derecho o meridional de dicha puerta. El guía que lleva la cuerda de medir le hace andar mil codos (525 m.), y allí le invita a entrar en el torrente para que constate la cantidad de agua que lleva. Por ahora es modesta, pues llega sólo hasta el tobillo (v.3). Mil codos más allá ya llegaba a las rodillas, y mil más allá llegaba hasta la cintura (v.4). Mil codos más allá en dirección del mar IVluerto, el profeta no puede pasar por la cantidad de agua que lleva el torrente (v.5).
Volviendo sobre sus pasos, Ezequiel se da cuenta de la fertilidad que ha surgido con las aguas, pues a ambos lados hay abundancia de árboles (v.7). El guía le explica, sin seguir más, que el río sur gido en el templo se dirige hacia la región esteparia del Araba (v.8), la depresión que, descendiendo por el Jordán y mar Muerto, llega hasta el golfo de Elán. Al llegar al mar Muerto, llamado así por la carencia de vivientes en él a causa de las emanaciones bituminosas y sulfurosas de su fondo, las aguas se sanearán, poblándose de toda clase de peces, como el mar Grande o Mediterráneo (v.10). La abundancia de peces será tal, que desde En-gadi 11, a la mitad de la orilla occidental del mar Muerto, hasta En-Eglayim (v.10), en la desembocadura del Jordán 12, se extenderá un tendedero de redes de los muchos pescadores que allí trabajarán. Y, aparte de esta riqueza piscícola, estarán las salinas que abundarán en las numerosas charcas y recodos del río.
La idealización llega a su colmo al decir que los árboles que crezcan a las orillas del torrente darán doce frutos al año, según los doce meses, y hasta sus hojas servirán para preparados medicinales. Es el nuevo Edén de la nueva teocracia hebrea. Ezequiel no podía presentar nada más atrayente a los ojos de los pobres exilados.
Las fronteras de la nueva Tierra Santa (13-20).
13 Así dice el Señor, Yahvé: Estas son las fronteras de la tierra que distribuiréis a las doce tribus de Israel; a José una parte doble. 14 Cada uno de vosotros tendrá su parte igual que la de los otros, de lo que yo, alzando mi mano, juré dar a vuestros padres, y ésta será la tierra de vuestra heredad. 15 Estas, pues, serán las fronteras: del lado del norte, desde el mar Grande, camino de Jetlón, hasta llegar a Sedad, 16 Jamat Berota, Sibraim, entre la frontera de Damasco y la frontera de Jamat; Jaser-Enón, en la frontera de Haurán. 17 Así la frontera correrá desde el mar hasta Jaser-Enón, dejando al norte el territorio de Damasco al lado de la frontera de Jamat. Esta es la frontera septentrional. 18 Del lado de oriente, la frontera entre Haurán, Damasco, Galaad y la tierra de Israel será el Jordán; mediréis desde el confín hasta el mar Oriental hasta Tamar 13. Esta es la frontera oriental. 19 Del lado del sur, al mediodía, desde Tamar hasta las aguas de Meribat-Qades, en la dirección del torrente hasta el mar Grande. Esta es la frontera meridional, la del mediodía. 20 Del lado de occidente, la frontera será el mar Grande hasta frente a Jamat. Esta es la frontera occidental.
La distribución de Tierra Santa será en partes iguales. Gomo la tribu de Leví no tenía porción, se compensaba dando el doble a José (v.13) para sus dos hijos Efraím y Manases. Los límites septentrionales son iguales a los señalados en Núm 37,yss: desde el mar Mediterráneo hasta Jaser-Enón (v.16), que se ha querido identificar con el actual el-Hedar, al pie del Hermón, cerca de las fuentes del Jordán. Los autores no convienen en la identificación de los nombres que nos da el texto, y hay dos corrientes de opinión, pues unos toman la línea de demarcación septentrional en una zona alta que parte del centro del Líbano hacia Trípoli, pasando por Damasco 14; en cambio, otros creen que la frontera señalada por Ezequiel hay que buscarla no más arriba del norte de Galilea 15. La demarcación oriental de Tierra Santa parte de la zona de Damasco y desciende por el Jordán, el mar Muerto, el Araba hasta Tamar 16. La delimitación meridional parte de esta última localidad, atraviesa el Negueb por Qades y llega al Mediterráneo o mar Grande (v.iq) 17. La frontera occidental se limita por el Mediterráneo desde la región indicada hasta Jamat, en la alta Siria.
Protección de los extranjeros (21-23).
21 Partiréis esta tierra entre vosotros, según las tribus de Israel, 22 y echaréis suertes sobre ella para heredad vuestra y de los extranjeros que entre vosotros peregrinan y entre vosotros han engendrado hijos, pues los tendréis como naturales entre los hijos de Israel, y entrarán en suerte con vosotros para heredarse entre las tribus de Israel. 23 En la tribu en que peregrinare el extranjero, en ella le daréis su heredad, dice el Señor, Yahvé.
Este fragmento relativo a los extranjeros interrumpe la ilación natural entre el v.21 de este capítulo y el primero del siguiente. Muchos críticos lo consideran adición posterior en tiempos en que el universalismo religioso tenía más cabida en la mentalidad israelita, como se refleja en el libro de Joñas y en el de Job. Sin embargo, ya en la tradición mosaica había una ley que protegía a los extranjeros. Así se dice en el Levítico: “Si viene un extranjero para habitar en vuestra tierra, no le oprimáis; tratad al extranjero que habita en medio de vosotros como al indígena de entre vosotros: amale como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” 18. La recomendación no puede ser más bella y generosa. Esta tenue tradición universalista existió en toda la historia de Israel y fue creciendo en los años de la literatura sapiencial después del exilio.
1 Se llama así al pueblo en general, en contraposición a los de la tribu de Leví, porque tenían todos una porción de tierra asignada en propiedad; en tiempos de Cristo tenía un sentido despectivo; equivalía a ignorantes de la Ley. – 2 Según Num 28:9, en el sábado sólo dos corderos, además de los dos del sacrificio cotidiano. – 3 Cf. Lev 7:16; Lev 22:18.21; Amo 4:5. – 4 Cf. Exo 29:38-42. – 5 Cf. Lev 2:1; 1Re 5:2. – 6 Cf. Num 28:3.5. – 7 Cf. Isa 61:1; Jer 34:8.15ss. – 8 Cf. Eze 44:19. – 9 Cf. 44:11. – 10 Cf. Lev 7:15-18; Lev 22:28-30; Dt 27:7- – 11 Es el actual Ain-gido, “fuente del cabrito.” – 12 Cf. Abel, Géog. II 3163. La localización es dada por San Jerónimo. Parece ser la actual Aín Η agía. – 13 Hasta Tamar es generalmente intercalada, siguiendo algunas versiones, como la siríaca. Un simple cambio de letras en el TM nos da Tamar, que encaja bien en el contexto como término sur, según se ve en el verso siguiente. – 14 Los que sostienen una demarcación alta, es decir, desde Trípoli a Homs, hacen las siguientes identificaciones: Jetlón, el actual Heitela, al este de Trípoli. Jamat, la actual Jama, a 50 kms. al norte de Homs. Sedad, la actual Sadad, al sudeste de Homs. Berota, la actual Bereitan, al sudeste de Baalbek. Sibraim, el actual Someriye, al este del lago de Homs. Jauran, la actual Hawarin, al este de Sadad, en el camino de Damasco a Palmira. Cf. abel, o.c., I 301-304. – 15 Según esta opinión, las identificaciones geográficas serían: Jetlón, el actual Adían, al sur de Sarepta, entre Tiro y Sidón: Aiterun, en la Galilea superior. Las otras identificaciones son más difíciles en esta segunda opinión. – 16 Tamar se suele identificar con Jasón-Tamar, entre Cades y Sodoma, al sur del mar Muerto. Cf. abel, o.c., I 304-306. – 17 Qades es el actual Ain Qedeis (Num 20:1-13). Cf. Abel, ibid., I 301. El torrente es el famoso “torrente de Egipto,” el actual Wady el-Aris, la primera ciudad egipcia. Llamado en Amo 6:14 torrente de la estepa, y en los documentos cuneiformes najal Musur (río de Egipto), equivalente al najal Misrayim de la Biblia. Cf. Abel, o.c., I 301. – 18 Cf. Lev 19:33-34·
Fuente: Biblia Comentada
aguas … salían … oriente. Una fuente de agua fluye hacia arriba desde la parte subterránea del templo (cp. Joe 3:18) y corre hacia el E en dirección al río Jordán para arquearse luego hacia el S mientras atraviesa el área del Mar Muerto (vv. Eze 47:7-8). Zac 14:8 dice que esta corriente fluye desde Jerusalén hacia el O (Mar Mediterráneo), tanto como hacia el E (Mar Muerto). Su origen coincide con la segunda venida de Cristo y su aparición gloriosa sobre el Monte de los Olivos (cp. Zac 14:4; Hch 1:11), la cual dará inicio a un terremoto a escala global que creará un valle inmenso de oriente a occidente que incluye a Jerusalén y permite que el agua corra desde allí. Vea la nota sobre Zac 14:3-4.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Tras la descripción de la gran batalla al final del tiempo de la tribulación, en esta sección se incluyen detalles específicos del reino milenario de Cristo que sigue a continuación. Aquí se encuentra más información específica sobre el reino milenario que en todas las demás profecías del AT. Podría considerarse como «el Lugar santísimo» en comparación a los demás pronósticos sobre el milenio. Como se ha hecho con los treinta y nueve capítulos anteriores, esta sección final también será abordada de una manera literal e histórica, como más conviene al intérprete en todas las Escrituras. En muchos sentidos estos capítulos son los más importantes del libro porque se refieren a la realidad última y constituyen el punto crucial de la profecía de Ezequiel y la restauración de Israel. La sección incluye: 1) el nuevo templo (Eze 40:1-49; Eze 41:1-26; Eze 42:1-20; Eze 43:1-12); 2) el nuevo culto de adoración (Eze 43:13-27; Eze 44:1-31; Eze 45:1-25; Eze 46:1-24); y 3) la nueva repartición de la Tierra Prometida (Eze 47:1-23; Eze 48:1-35).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Eze 47:1-12 : el agua regeneradora del Templo: Han acabado las disposiciones cultuales. Esta nueva visión concibe el Templo de Jerusalén como foco desde donde el Señor irradia la regeneración y la fertilidad del país.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Joe 3:18; Zac 13:1; Zac 14:8; Apo 22:1.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La tierra más allá del templo. Se le muestra entonces a Ezequiel un gran río que fluye del templo hacia el mar Muerto. El agua en el mar Muerto se sanea por el río, y rebosa de peces. Sobre las riberas del río crecen árboles frutales, pero los pantanos permanecen salados.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
47.1-12 Este río es similar al mencionado en Rev 22:1-2, ambos asociados con el río de vida del huerto de Edén (véase Gen 2:10). El río simboliza la vida que proviene de Dios y las bendiciones que fluyen de su trono. Es un río manso, seguro y profundo, que se extiende a medida que fluye.47.8, 9 El Arabá es la depresión geológica sobre la cual yace el Mar Muerto. «Recibirán sanidad las aguas» se refiere al Mar Muerto, una masa de agua tan salada que nada puede vivir en ella. El río sanará las aguas del Mar Muerto, para que pueda sustentar la vida. Esta es otra ilustración de la naturaleza vivificante del agua que fluye del templo de Dios. El poder de Dios puede transformarnos, no importa cuán corruptos y faltos de vida nos encontremos. Aun cuando nos sintamos confundidos y más allá de toda esperanza, su poder nos puede sanar.47.10 En-gadi y En-eglaim estaban en la costa oeste del Mar Muerto.47.22, 23 En la restauración habrá lugar para los extranjeros. Las regulaciones de Lev 24:22 y Num 15:29 prepararon el terreno para esto. Isaías también lo enseñó (Isa 56:3-8). Aun los hijos de extranjeros heredarán propiedades como los israelitas. Cualquiera que acepte las normas y esté dispuesto a obedecer podrá disfrutar de las bendiciones del gobierno de Dios.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 2500 Eze 41:2
b 2501 Jer 2:13; Zac 13:1; Zac 14:8
c 2502 Eze 43:4; Rev 22:1
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
la entrada del templo. Es decir, la puerta de la casa.
brotaban aguas. El agua, como esencia que da vida, indica la bendición de Dios (cp. Sal 1:1; 65:9). En otros pasajes el agua fluye de Jerusalén o de una fuente divina (cp. Jl 3:18; Zac 13:1; 14:8; Ap 22:1, 2). Empezando en el umbral del templo, el agua brotaba hacia el este y descendía al sur de la puerta cerrada hasta más allá del muro exterior. Ezequiel, que había entrado por la puerta del norte (vers. 2), encontró que la profundidad de las aguas aumentaba.
Fuente: La Biblia de las Américas
Lit., casa
Lit., hombro
Fuente: La Biblia de las Américas
[10] Estos pescadores eran figura de los apóstoles del Señor. Engaddi está en un cabo del mar de Sodoma y Engallim en el extremo opuesto, hacia el norte. Mat 4, 19.[23] Rom 10, 12.