Comentario de Daniel 3:19 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se alteró la expresión de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego. Ordenó que el horno fuese calentado siete veces más de lo acostumbrado,
entonces Nabucodonosor. Dan 3:13; Pro 21:24; Isa 51:23; Luc 12:4, Luc 12:5; Hch 5:33; Hch 7:54.
y se demudó el aspecto. Dan 5:6; Gén 4:5, Gén 4:6; Gén 31:2.
y ordenó que el horno. Éxo 15:9, Éxo 15:10; 1Re 20:10, 1Re 20:11; 2Re 19:27, 2Re 19:28; Sal 76:10; Pro 16:14; Pro 27:3, Pro 27:4.
se calentase siete veces. Dan 6:24; Lev 26:18, Lev 26:21, Lev 26:24, Lev 26:28.
más de lo acostumbrado. 1Re 18:33-35; Mat 27:63-66.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Los hombres muy vigorosos eran del cuerpo de la guardia personal de Nabucodonosor.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
siete veces más. La furia del rey al sentirse retado en su propia cara lo llevó a demandar la intensificación del calor. Por supuesto, no se refirió a un aumento literal como lo mostraría la cifra de un termómetro multiplicada por siete, ni a una multiplicación de la cantidad de combustible por ese número (cp. v. Dan 3:6, «inmediatamente será echado»). El rey iracundo ordena el aumento de la furia del horno con la figura del múltiplo «siete» que alude a la totalidad o nivel máximo (como en Lev 26:18-28; Pro 6:31; Pro 24:16), de manera similar a «diez» en Dan 1:20. Cp. «calentado mucho» (Dan 3:22). Un horno de piedra o ladrillo con un conducto de aire podía calentarse al máximo con más combustible y aire.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
“Las llamas no te tocarán”
La hostilidad del rey de Babilonia contra los ciudadanos de Jerusalén llegó a su clímax. Antes con “ira y enojo” (13. cf. 19) ahora se alteró la expresión de su rostro (19) frente a la calma y decisión de ellos. Mandó que el horno fuera calentado a su máxima fuerza (el significado probable de calentado siete veces más de lo acostumbrado) y que hombres muy fornidos los atasen (20) para asegurar que cayesen atados dentro del horno (23). Tan caliente estaba el horno que una llamarada de fuego mató a los soldados (22). Con estos detalles el narrador subraya la imposibilidad humana de la sobrevivencia de los hebreos, pero la descripción de su vestimenta sirve como señal del inesperado triunfo que estaba a punto de tener lugar. Mientras el rey estaba colérico y los soldados morían quemados, los tres amigos aparecieron en vestimenta de gala (nótese el colorido relato de sus mantos, sus túnicas, sus turbantes y sus otras ropas; 21); en contraste con los reinos de este mundo, el reino de Dios es “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom. 14:17). Esto es subrayado por la actividad de los hebreos en el horno (sueltos que se pasean; 25).
Aparentemente el horno tenía accesos superior e inferior, de manera que la ejecución por cremación podía ser contemplada como un espectáculo público. Nabucodonosor se vio obligado a dar marcha atrás a su antiguo dogmatismo (26; cf. v. 15c) cuando vio a los tres confesores vivos, acompañados por una cuarta figura con aspecto de dios (24, 25). El ahora reconocía que era por intervención del Dios de ellos que los tres hebreos estaban salvos. El evento es un cumplimiento literal de Isa. 43:1-4: “No temas … yo estaré contigo … cuando andes por el fuego, no te quemarás; ni la llama te abrasará … ” Los comentaristas cristianos primitivos consideraban la cuarta figura como la aparición del Hijo de Dios o como el ángel del Señor (cf. v. 28) y frecuentemente otros han opinado lo mismo. El énfasis, sin embargo, está en lo absoluto de la protección de Dios, mostrada en el hecho de que ellos salieron sin siquiera el olor del fuego en ellos (v. 27). El Sal. 34:19, 20, que había de encontrar su cumplimiento en Cristo (cf. Juan 19:36), encuentra aquí un cumplimiento anticipado.
El cap. 3 empieza con un decreto de Nabucodonosor que amenazaba con destruir el reino de Dios; termina con un decreto posterior en el que todos los otros reinos (todo pueblo, nación o lengua; 29) eran amenazados con la destrucción si ofendían el reino de Dios. Aunque esto registra un triunfo para el reino de Dios, y (por contraste con 2:47) expresa la humillación del rey (28b), el narrador nos da indicaciones de que Nabucodonosor no era de nin guna manera un hombre de fe genuina. El se impresionaba exclusivamente con los milagros (cf. Hech. 8:9-23); su respuesta fue hacer prosperar a los hebreos (30), no compartir su confianza (28). Aunque en algunos aspectos su humillación había cambiado sus percepciones, no había ablandado su corazón (cf. v. 29, y contrástese la confesión de Jonás después de su humillación; Jon. 2:8).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
siete veces más. En esa época el número siete significaba total o completo (Lv 26:18, 21, 24, 28; Sal 79:12; Pr 6:31; Is 30:26). Aquí probablemente indica que se calentara el horno a la máxima temperatura posible.
Fuente: La Biblia de las Américas
Se sigue LXX → §194.