Comentario de Daniel 4:28 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Todo aquello le sobrevino al rey Nabucodonosor.
Núm 23:19; Pro 10:24; Zac 1:6; Mat 24:35.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Cumplimiento del sueño: Las crónicas babilónicas no mencionan este episodio del reinado de Nabucodonosor. Lo que sí dicen es que el último rey de Babilonia, Nabonido, encomendó la regencia del reino a su hijo Baltasar y se retiró durante un período de diez años al oasis de Teimán.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Humillado y sanado
El decreto de Dios estaba cumplido. Después de un año de oportunidad para arrepentirse (29), Nabucodonosor fue encontrado de nuevo autoexaltándose (30): … yo edifiqué … con la fuerza de mi poder … para la gloria de mi majestad (cf. Isa. 13:19). Su logros eran notables realmente, incluyendo un programa importante de renovación y reconstrucción. Construyó los jardines colgantes, una de las siete maravillas del mundo antiguo, para que su esposa Amytis, de Media, recordara su patria. Pero él había seguido conscientemente una política de expansión alegando que había sido de signado por Marduk para un reinado universal; él no había contado con el Sal. 127:1.
El juicio divino (anunciado en los vv. 31, 32) incluía una completa humillación del rey; su autoridad (31) y su razón (34) le fueron quitados (33) en la misma hora. Su confesión en el v. 36 de que su razón le fue restaurada concede crédito a la opinión de que la reacción del rey al juicio de Dios evoca una condición psicótica (ahora conocida como licantropía). Tal fue el sorprendente impacto de la palabra de Dios en su mente (cf. Jer. 25:15, 16). Habiéndose considerado un ser sobrehumano (3:1-6; 4:30), se convirtió en subhumano; habiendo eri gido su propia estatua para ser adorada como la imagen de un dios, perdió el derecho a la vida hecha a la imagen de Dios (Gén. 1:26, 27) y los últimos remanentes de la verdadera gloria (cf. Rom. 3:23). Habiéndose comportado en una manera bestial, ahora cosechaba el fruto de las semillas que había sembrado (Gál. 6:7, 8).
Si Nabucodonosor se hubiera arrepentido antes podría haber alcanzado misericordia (27). Aun entonces la obra humilladora de Dios no duró más de lo necesario; el divino hasta que (32) retenía la posibilidad de restauración. Pero su remisión no fue espontánea. Se dio en el contexto de una oración humilde (yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo; 34) que llevó a la adoración y a la confesión de que sólo Dios tiene poder ilimitado (35). Las palabras del rey por primera vez tienen el reconocimiento de una actividad de pacto de Dios (de generación en generación, 34; cf. Exo. 20:5, 6; Sal. 103:17, 18), y como también de su verdad y su justicia (37). El se opone al soberbio y da gracia al humilde (37; cf. 1 Ped. 5:5). En Nabucodonosor las palabras del Sal. 18:25-27 encuentran una ilustración rica.
Los comentaristas cristianos a menudo han dudado de la realidad de la “conversión” de Nabucodonosor. Si fue de corta duración, no es de sorprender que no existan los anales seculares de ella.
Un documento intitulado La Oración de Nabonido, recientemente descubierto en las cuevas de Qumrán, ha dado fuerza a la opinión crítica de que este cap. se originó en una historia de la enfermedad del rey Nabonido (que reinó de 556 a 539 a. de J.C.). La oración registra una enfermedad que duró siete años y que fue traída por juicio divino. En ella Nabonido relata cómo Dios le dio un exiliado hebreo para que le explicara su experiencia, el que también escribió un decreto en relación con la adoración del Altísimo. Aunque hay diferencias significativas entre Daniel 4 y este documento, es posible (como sostuvo E. J. Young) que su autor haya confundido la tradición acerca de Nabucodo nosor con Nabonido. Es extraño que tantos críticos tiendan automáticamente a asumir que otros documentos sean más probablemente históricos que los del AT.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
m 242 Núm 23:19; Pro 10:24; Isa 55:11