Comentario de Daniel 5:18 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
El Dios Altísimo, oh rey, dio a tu padre Nabucodonosor la realeza, la grandeza, la majestad y el esplendor.
El altísimo Dios. Dan 2:37, Dan 2:38; Dan 4:17, Dan 4:22-25, Dan 4:32; Deu 32:8; Sal 7:17; Sal 9:2; Sal 47:2; Sal 92:8; Lam 3:35, Lam 3:38; Hch 7:48.
Oh rey. Dan 3:17, Dan 3:18; Dan 4:22; Dan 6:22; Hch 26:13, Hch 26:19.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
— tu padre Nabucodonosor: Ver nota a Dan 5:1.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Un rey pesado en la balanza de Dios
La aguda respuesta de Daniel (17-24) contrasta con el estilo de su reacción a Nabucodonosor (2:16; 4:19; véanse también comentarios sobre 8:1-4 para una explicación adicional) y nos recuerda las palabras de Pedro en Hech. 8:18-20. Su discurso nos recuerda otros ejemplos de alegatos legales del AT (cf. Ose. 12:2-6; Miq. 6:1-8). Antes que otra cosa se bosquejó el trasfondo histórico del pecado de Belsasar (18-21). Esos detalles sirvieron como indicación de la revelación del carácter de Dios y las maneras en que Belsasar debía haberlo conocido y actuado en consecuencia. Sobre esta base siguió la acusación (el pronombre “tú” se repite nueve veces en diversas formas en los vv. 22, 23). El conocía a Dios, pero no lo glorificó ni le dio gracias (Rom. 1:21).
Las tres palabras en el mensaje (25) se refieren a pesos y por tanto a precios y valores (MENE = mina; TEKEL = ciclo; PARSIN = partes). La interpretación de Daniel combinaba la idea básica de ser pesado y valuado con un sugestivo juego de palabras. Mene se deriva del verbo “enumerar” o “designar”; tekel en su forma verbal significa “pesar” o “evaluar” y parsin (peres es el singular) es “partes” o “porciones”. El reino de Belsasar había sido pesado y evaluado; sería dividido entre los medos y los persas (un juego de palabras con parsin).
Belsasar pudo permitirse guardar su promesa. Si las palabras de Daniel se cumplieran, su papel como tercer señor en el reino (29) sería de corta duración. Si no, entonces su vida probablemente sí lo sería. De cualquier modo, aquella misma noche vio el fin de Belsasar (30; cf. Prov. 29:1).
Daniel no ofreció mayor explicación (el hecho del juicio divino, no de los detalles, era su interés aquí). Herodoto y Xenofonte registran el hecho de que Babilonia fue tomada durante una fiesta nocturna por medio de una desviación temporal del río Eufrates, permitiendo que los invasores entraran a la ciudad por el ahora seco lecho del río. Xenofonte (que describe la expedición de Ciro) también registra que los persas mataron al joven e irreligioso rey babilónico.
Aquí surge una dificultad importante. Daniel registra que Darío el medo tomó el reino (31). Sin embargo, en otras partes de las Escrituras, Ciro el persa es responsable de la liberación del pueblo de Dios de Babilonia (2 Crón. 36:22, 23; Esd. 1:1-8). Los críticos eruditos, por tanto, consideran el nombre de Darío el medo o como ficción deliberada o como un error histórico, en el que Darío I (rey de Persia 522-486 a. de J.C.) ha sido confundido con Ciro, que en efecto tenía como 62 años (31) en ese tiempo. Las propuestas de los comentaristas conservadores incluyen la atractiva sugerencia de que Darío el medo era el nombre real babilónico de Ciro el persa (para una discusión amplia véase J. Baldwin, Daniel, TOTC [IVP, 1978], pp. 23-28).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
NOTAS
(1) “El Dios Altísimo.” Aram.: ’Ela·há’ ‛Il·lai·’á; LXXBagster(gr.): ho The·ós ho Hý·psi·stos.
REFERENCIAS CRUZADAS
d 295 Sal 47:2; Sal 83:18; Sal 92:8; Dan 4:17
e 296 Dan 5:11
f 297 Dan 2:37; Dan 2:38
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Daniel da un resumen del gobierno despótico de Nabucodonosor, demostrando su soberanía absoluta sobre su reino, aun así Dios lo humilló. En esto Daniel parece estar diciendo a Belsasar que no es tan grande como su antepasado, Nabucodonosor, y si Dios humilló a Nabucodonosor, Belsasar puede esperar que Dios lo juzgara.
Fuente: La Biblia de las Américas
Elaha IL-laya… Aram. Dios Altísimo.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Lit., Tú, oh rey
O, el reino