Biblia

Comentario de Hechos 22:24 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Hechos 22:24 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

el tribuno mandó que metieran a Pablo en la fortaleza y ordenó que le sometieran a interrogatorio mediante azotes, para saber por qué causa daban voces así contra él.

22:24 — mandó el tribuno que le metiesen en la fortaleza (de Antonia) , y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él. — Así es la conducta del mundo: condena y castiga lo que no entiende (Lange). El tribuno quería saber de qué crimen los judíos acusaban a Pablo, pero hasta ese momento no lo sabía. El siguiente paso, pues, sería azotarlo (torturarlo) para que confesara su crimen. La palabra «examinar» suena como investigación o interrogación, pero en realidad se usaba de la tortura para extraer una confesión de haber cometido algún crimen. «El castigo que mandó aplicar a Pablo fue el del terrible látigo romano, muy diferente de los azotes que había recibido en las sinagogas y por orden de los magistrados de Filipos (2Co 11:23-25). El ‘horrible flagellum’, como lo llamara Horacio, se aplicaba con correas provistas de pedazos de metal o de hueso de corte irregular, de modo que los golpes laceraban la carne de las espaldas y lomos de forma espantosa. Con frecuencia la víctima moría bajo tales azotes, o quedaba inutilizada para toda la vida. Antes de aplicarse el tormento, la víctima era tendida o estirada…» (Trenchard).

Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain

mandó el tribuno. Hch 21:31, Hch 21:32; Hch 23:10, Hch 23:27.

que fuese examinado con azotes. Hch 22:25-29; Hch 16:22, Hch 16:23, Hch 16:37; Jua 19:1; Heb 11:35.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Los azotes eran con látigos de cuero con pedazos de metal o hueso añadidos, que se ataban a un mango de madera. Anteriormente, a Pablo lo golpearon con azotes y varas (2Co 11:24, 2Co 11:25). Pero el ser examinado con azotes era peor. Se usaba este castigo para matar o dejar muy mal herido. La víctima soportaba la tortura arrojada en el suelo, atada a un pilar o amarrada a unos ganchos suspendidos en el techo.

 PARA VIVIRLO

Fe y derechos

Los derechos humanos no son un concepto nuevo. Casi todas las estructuras sociales tienen al menos algunos reglamentos para proteger a sus miembros de abusos. Cuando el tribuno romano arrestó a Pablo y ordenó golpearlo, él utilizó su ciudadanía romana para defender sus derechos (Hch 22:25-29). Hizo lo mismo en Filipos cuando se le arrestó ilegalmente (Hch 16:36-40). En Israel insistió en el proceso adecuado para no soportar la injusta venganza de la turba. Hizo lo necesario para que intervinieran las autoridades apropiadamente.

El rumor, la rabia o la distorsión con respecto a la fe necesitan enfrentarse francamente como lo muestra el ejemplo de Pablo. No hay necesidad de permitir que la discriminación impida la practica del cristianismo en la sociedad, en especial en el lugar de trabajo. Como creyentes, debemos tener conocimientos claros de las leyes y reglamentos y sus aplicaciones, y debemos asegurarnos que se apliquen correctamente para beneficio de todos, incluyéndonos a nosotros.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

mandó el tribuno que le metiesen en la fortaleza. Lisias se dio cuenta de que tendría que interrogar a Pablo en privado. Ordenó que sus soldados trajeran el prisionero a la Fortaleza Antonia, lejos de la turba encolerizada. ordenó que fuese examinado con azotes. Un método romano brutal de interrogación. Muchos prisioneros morían después de ser azotados con los instrumentos romanos de flagelación (fajas de cuero con puntas metálicas ligadas a un mango de madera).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

22:24 — mandó el tribuno que le metiesen en la fortaleza (de Antonia) , y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él. — Así es la conducta del mundo: condena y castiga lo que no entiende (Lange). El tribuno quería saber de qué crimen los judíos acusaban a Pablo, pero hasta ese momento no lo sabía. El siguiente paso, pues, sería azotarlo (torturarlo) para que confesara su crimen. La palabra «examinar» suena como investigación o interrogación, pero en realidad se usaba de la tortura para extraer una confesión de haber cometido algún crimen. «El castigo que mandó aplicar a Pablo fue el del terrible látigo romano, muy diferente de los azotes que había recibido en las sinagogas y por orden de los magistrados de Filipos (2Co 11:23-25). El ‘horrible flagellum’, como lo llamara Horacio, se aplicaba con correas provistas de pedazos de metal o de hueso de corte irregular, de modo que los golpes laceraban la carne de las espaldas y lomos de forma espantosa. Con frecuencia la víctima moría bajo tales azotes, o quedaba inutilizada para toda la vida. Antes de aplicarse el tormento, la víctima era tendida o estirada…» (Trenchard).

Fuente: Notas Reeves-Partain

NOTAS

(1) Lit.: “quiliarca”, jefe de 1.000 soldados.

REFERENCIAS CRUZADAS

ñ 1196 Hch 21:34

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

azotes para saber. Era una manera legal para obtener una confesión; pero era contrario a la ley azotar a un ciudadano romano no convicto.

Fuente: La Biblia de las Américas

24 super (1)Véase la nota 31 super (1) del cap.21.

Fuente: Comentario Del Nuevo Testamento Versión Recobro

ordenando… Lit. diciendo.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

B145 Aquí el participio de aoristo εἴπας, que sigue al verbo, equivale a un verbo coordinado: mandó … y ordenó (comp. Hch 16:23).

MT133 Lisias presumiblemente dijo en una oración: métanlo y examínenlo.

Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego

Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.

Lit., examinado con

Fuente: La Biblia de las Américas

Lit. diciendo.

Fuente: La Biblia Textual III Edición