Biblia

Comentario de Hechos 23:25 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Hechos 23:25 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

También escribió una carta en estos términos:

escribió una carta: La ley romana requería de un oficial subordinado para enviar una declaración escrita del caso con el prisionero cuando se refería el caso a un superior.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

LA CARTA DEL COMANDANTE

Hechos 23:25-35

El comandante escribió una carta en los siguientes términos:

» Claudio Lilias, a Su Excelencia el gobernador Félix: ¡Salud! Los judíos se habían apoderado de este hombre, y le habrían matado si yo no hubiera intervenido con la tropa para rescatarle, porque me enteré de que es ciudadano romano. Queriendo saber de lo que le acusaban, le llevé al Sanedrín; y descubrí que la acusación se refiere a cuestiones de la ley judía, y que no le acusaban de nada que mereciera la muerte o la cárcel. Se me ha informado de que los judíos estaban conspirando contra su vida; por tanto, le envío a V E. He comunicado a sus acusadores que expongan ante V E. sus cargos.»

Los soldados de infantería se hicieron cargo de Pablo y le llevaron de noche a Antípatris como se les había mandado. Al día siguiente le dejaron a cargo de los de caballería, y ellos se volvieron al cuartel. Cuando lle- garon a Cesarea, le entregaron la carta al gobernador, juntamente con Pablo. Cuando el gobernador leyó la carta, le preguntó a Pablo de qué provincia era; y al enterarse de que era de Cilicia, le dijo:
-Ya me ocuparé de tu caso cuando lleguen tus acusadores.
Y dio orden de que custodiaran a Pablo en el cuartel general de Herodes.

La sede del gobierno romano no estaba en Jerusalén, sino en Cesarea. La residencia del gobernador era lo que se llamaba el pretorio, y el de Cesarea era un palacio que había construido Herodes el Grande. El comandante de Jerusalén, Claudio Lisias, escribió una buena carta oficial -en la que, ¡naturalmente!, omitió «el detalle» de haber encadenado y pensado azotar a ese ciudadano romano-, y se la mandó al gobernador con el detenido y una escolta considerable. Jerusalén estaba a 90 kilómetros de Cesarea, y Antípatris a unos 40. Hasta Antípatris, el país era peligroso y habitado por judíos; después era abierto y llano, no ofrecía peligro de emboscadas y estaba habitado sobre todo por gentiles. Por eso se volvió a Jerusalén la mayor parte de la escolta al llegar a Antípatris, dejando a Pablo al cuidado de los de caballería.

El gobernador al que entregaron a Pablo era Félix, famoso por su infamia. Hacía cinco años que era gobernador de Judasa, y otros dos antes había estado en Samaria. Todavía le quedaban dos años antes de que le echaran de su puesto. Había empezado su vida como esclavo. Su hermano Palas era el favorito de Nerón, y gracias a la influencia de su hermano Félix había llegado a ser liberto, y luego gobernador. Fue el primer esclavo de la historia que llegó a ser gobernador de una provincia romana -¡no tanto como había llegado a ser José en Egipto!-. El historiador latino Tácito dijo de él: «Ejercía las prerrogativas de un rey con el espíritu de un esclavo.» Se había casado sucesivamente con tres princesas: el nombre de la primera no se conoce; la segunda era nieta de Antonio y Cleopatra, y la tercera era Drusila, hija de Herodes Agripa I, una víbora capaz de contratar asesinos para acabar con sus más fieles protectores. ¡Hizo falta una erupción del Vesubio para acabar con ella! Tal era el gobernador ante quien tuvo que presentarse Pablo, y tal la pareja ante la que haría su defensa, entre otros invitados.

Fuente: Comentario al Nuevo Testamento

en estos términos… Lit. tenía esta forma.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

Lit. tenía esta forma.

Fuente: La Biblia Textual III Edición