Comentario de 2 Corintios 13:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por la boca de dos o tres testigos se decidirá todo asunto.
13:1 — «Esta es la tercera vez que voy a vosotros». Véase 12:14, comentarios. Hubo una visita a Corinto de la cual no tenemos registro. Originalmente Pablo había pensado ir directamente de Efeso a Corinto por mar (2Co 1:15-16). Para cuando escribió 1 CORINTIOS en la primavera del año 57 d. de J.C., había cambiado su plan de viaje (1Co 16:5-8). Salió para Macedonia después del día de Pentecostés de aquel mismo año, rumbo a Corinto. Algunos corintios envanecidos se aprovecharon de este cambio de plan para insinuar que no iba a visitarles (1Co 4:18-19). Más tarde, estando Pablo ya en camino, los enemigos de Pablo en Corinto le acusaban de usar de ligereza, dado que cambió de plan (2Co 1:15-17).Fuente: Comentario al Nuevo Testamento por Partain
la tercera vez. 2Co 12:14.
En la boca … testigos. Núm 35:30; Deu 17:6; Deu 19:15; 1Re 21:10, 1Re 21:13; Mat 18:16; Mat 26:60, Mat 26:61; Jua 8:17, Jua 8:18; Heb 10:28, Heb 10:29.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Intima severidad, y el poder de su apostolado, contra los pecadores obstinados, 2Co 13:1-4.
Y les aconseja que examinen su fe, 2Co 13:5, 2Co 13:6,
él concluye su epístola con una exhortación general y una oración, 2Co 13:11-14.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
tercera vez: Se ha interpretado de dos maneras. Los que sostienen que Pablo estuvo en Corinto dos veces antes de escribir esta carta toman literalmente su declaración, que Pablo estuvo dos veces y ahora se disponía a ir por tercera vez. Los que dicen que Pablo estuvo sólo una vez en Corinto indican 2Co 12:14 y dicen que él se preparaba para ir de nuevo, pero en realidad no lo hizo.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Exhortaciones varias en relación con su próxima visita, 13:1-10.
1 Por tercera vez voy a vosotros: “Por el testimonio de dos o de tres es firme toda sentencia.” 2 Os lo he dicho ya, y ahora de antemano lo repito ausente, como cuando por segunda vez estuve presente, y declaro a los que han pecado y a todos los demás que cuando otra vez vuelva no perdonaré; 3 puesto que buscáis experimentar que en mí habla Cristo, que no es débil para con vosotros, sino fuerte en vosotros. 4 Porque aunque fue crucificado en su debilidad, vive por el poder de Dios. Y así somos nosotros débiles en El, pero vivimos con El para vosotros por el poder de Dios. 5 Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿No reconocéis que Jesucristo está en vosotros? A no ser que estéis reprobados. 6 Pero confío que conoceréis que nosotros no estamos reprobados. 7 Y rogamos a Dios que no hagáis ningún mal, no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros practiquéis el bien y nosotros seamos como reprobados; 8 pues nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 9 Nos gozamos siendo nosotros débiles y vosotros fuertes. Lo que pedimos es vuestra perfección. 10 Por eso os escribo esto ausente, para que presente, no necesite usar de la autoridad que el Señor me confirió para edificar, no para destruir.
No obstante la dificultad de interpretación de algunas expresiones, la idea fundamental de la narración es transparente: Pablo avisa a los corintios de que está dispuesto a ejercer enérgicamente su autoridad de apóstol castigando a los rebeldes, pero quiere y suplica que no le obliguen a ello.
Es la “tercera vez” que va a ir a Corinto (v.1a; cf. 2:1-11). Valiéndose de una sentencia de la Ley (Deu 19:15), que también había recordado Jesucristo (cf. Mat 18:16; Jua 8:17), les anuncia que piensa juzgar a los culpables con todas las formalidades legales, recogidos testimonios de la culpa y pronunciando luego la sentencia (v.1b). Hay algunos autores que, apoyados en el v.2, relacionan el texto del Deuteronomio, no con los testigos, sino con las tres visitas del propio Pablo, que constituirían otros tantos testimonios para poder proceder contra los culpables. En realidad, la idea apenas cambia; pues lo que quiere decir el Apóstol es que no procederá a la ligera, sino después de la suficiente información y llevando las cosas con todo rigor.
En los v.3-4, conforme a la idea para él tan querida de que el cristiano, y mucho más el apóstol, debe reproducir en sí mismo las vicisitudes de Cristo paciente y glorioso (cf. 1:5-7; Rom 6:3-11; Rom 8:17; Col 2:12), dice que, así como Cristo se mostró débil en su pasión y muerte, pero se mostró potente en su resurrección y gloria, así también él, que ha venido mostrándose débil (cf. 1:23), podrá usar del fuerte poder de Cristo, no sólo para obrar milagros y señales extraordinarias, como ya tiene demostrado (cf, 12:12), sino para castigar duramente a los rebeldes. Esa será la prueba que “buscan experimentar” (v.3). Parece que con esta expresión alude San Pablo a insinuaciones maliciosas sembradas por sus adversarios, poniendo en duda su autoridad de apóstol y pidiendo una prueba de que Cristo hablaba verdaderamente en él. San Pablo responde que, si se ve obligado, aportará esa prueba, obrando con energía en nombre de Cristo.
En relación con esa prueba han de entenderse los términos “examinaos., probaos., reprobados.” de los v.5-7. Dice el Apóstol que, en vez de andar pidiéndole a él pruebas, lo mejor sería que ellos mismos se pusiesen a prueba, para ver si Jesucristo está verdaderamente en ellos y son auténticos cristianos; si no lo encuentran, es señal de que están “reprobados” o, como hoy diríamos, descalificados, pues no han resistido la prueba (v.5). Por lo que a mí toca, añade el Apóstol, confío que con ese examen os daríais cuenta de que no estoy “reprobado,” es decir, descalificado, sino que soy verdadero apóstol (v.6). Y todavía añade: prefiero que os portéis bien, aunque yo tenga que aparecer “reprobado,” es decir, sin poder usar la prueba de mi autoridad de apóstol, castigando a los culpables (v.7); pues ciertamente yo no la podría usar, ya que “nada podemos contra la verdad,” o lo que es lo mismo, no tenernos poder para castigar sin motivo, simplemente para mostrar nuestra autoridad (v.8). En los v.9-10 repite prácticamente la misma idea de los v.7-8, mostrando sus deseos de que no tenga que ejercer su autoridad, pues ello es señal de que los corintios están “fuertes” en la vida cristiana; y lo que él quiere es que sus hijos sean “perfectos,” reformando lo defectuoso y caminando siempre hacia Dios. Su persona no cuenta; es el bien de sus hijos lo que le preocupa.
Epilogo, 13:11-13.
11 Por lo demás, hermanos, alegraos, perfeccionaos, anímaos, tened un mismo sentir, vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz será con vosotros. 12 Saludaos mutuamente en el ósculo santo. Todos los santos os saludan. 13 La gracia del Señor Jesucristo y la caridad de Dios y la comunicación del Espíritu Santo sean con todos vosotros.
A este breve epílogo con que San Pablo termina su carta, bien pudiéramos poner por título el conocido adagio latino: Post nubila phoebusl Sin duda quiso dejar a los corintios un gusto de suavidad, después de tantas cosas fuertes y amargas como les ha dicho: que se muestren siempre alegres 212, que tiendan a la perfección, que tengan un mismo sentir, sin divisiones ni rivalidades, y Dios estará con ellos (v.11). La expresión “ósculo santo” (v.12), símbolo de la fraternidad cristiana, ya la explicamos al comentar 1Co 16:20. Los “santos,” de quienes manda saludos, son los cristianos de Macedonia, desde donde escribía la carta (cf. 9:2-4).
En el augurio final (v.13) tenemos un testimonio explícito del dogma de la Trinidad. Probablemente no hay ningún otro pasaje en las cartas paulinas donde, con la concisión y brevedad con que aquí se hace, se exprese tan claramente ese dogma. San Pablo coloca en una misma línea a Jesucristo y al Espíritu Santo con Dios Padre, contribuyendo los tres por igual, cada uno en su esfera de apropiación, a la obra común de nuestra salud. Si pone en primer lugar a Jesucristo, es debido probablemente a que lo primero que acudió a su pensamiento fue la fórmula que le era familiar: “Que la gracia de Jesucristo sea con todos vosotros” (cf. Rom 16:20; 1Co 16:23; Gal 6:18), pero que aquí desarrolló más, mencionando también al Padre y al Espíritu Santo. No obstante que coloque a los tres en la misma línea, no hay el menor indicio, ni aquí ni en los otros escritos de Pablo, de que esté pensando en tres dioses juntos, al estilo de las religiones paganas. Su concepción es la de un Dios, que crea y redime el mundo por Cristo en el Espíritu.
196 Algunos autores opinan que la ofensa fue dirigida a Pablo, pero más bien en la persona de alguno de sus representantes. El P. Benoit, por ejemplo, es de opinión que la ofensa tuyo lugar cuando San Pablo estaba ya de vuelta en Efeso, siendo ello ocasión de que suprimiera su anunciada próxima visita (2Co 2:1), sustituyéndola por la carta “en lágrimas.” Todas estas variantes no afectan a la sustancia de la tesis. Juzgamos, sin embargo, más probable que la ofensa fue hecha directamente a la persona de Pablo, como pide el sentido obvio de los textos. – 197 Cf. L. Cerfaux, L’dntinomie paulinienne de la vie apostoliqué: Recueil L. Cerfaux, II (Gembloux 1954) p.455-467. – 198 Cf. L. Cerfaux, £1 cristiano en San Pablo (Madrid 1965) Ρ·ΐ 54· – 199 Cf. J. Héring, La seconde építre de S. Paul aux Corinthiens (Neuchátel 1958) ρ .45· En el mismo sentido se expresa L. Cerfaux: “Las expresiones hombre interior y hombre exterior, inusitadas en la lengua paulina, son platónicas. Pablo las llevaba en sí, y la emoción las hace emerger” (Itinerario espiritual de San Pablo, Barcelona 1968, p.115)· – 200 En realidad, hombre “interior” viene a equivaler corrientemente para Pablo a hombre “nuevo” (= regenerado por la gracia de Cristo), de que habla en otras ocasiones (cf. Efe 2:15; Efe 4:24; Col 3:10); sin embargo, conceptualmente son nociones distintas. La idea de “hombre nuevo,” en contraposición a “hombre viejo” (cf. Efe 4:22; Col 3:9; Rom 6:6), es noción específicamente cristiana, que tiene su base y punto de arranque exclusivamente en el campo de la redención llevado a cabo por Cristo; mientras que la idea de “hombre interior” es más amplia y neutral, aplicable al hombre según una realidad que se da incluso en el pecador, como parece ser el caso de Rom 7:21-25. Podríamos decir que “hombre nuevo” es el “hombre interior” renovado por la acción del Espíritu. – 201 Ha sido opinión bastante corriente entre los teólogos la de interpretar la “suficiencia” de que se habla en el v.5 como alusiva a toda la vida cristiana. El Apóstol establecería aquí un principio general: sin la ayuda de la gracia no podemos hacer ni pensar cosa alguna (ni acciones ni pensamientos) saludable en el orden sobrenatural. Es en este sentido que cita el texto paulino el concilio Arausicano II (Denz. 180). Luego, en el v.6, se haría una aplicación al caso concreto del apostolado, afirmando que es Dios quien hace a los apóstoles ministros idóneos del Evangelio, enriqueciéndolos con los dones necesarios para el desempeño de su misión. Sin embargo, dado el contexto, más bien creemos, con la mayoría de los exegetas actuales, que San Pablo se refiere a la “suficiencia” para el apostolado ya desde el v.s. Eso no es obstáculo para que podamos decir también lo mismo de toda la vida cristiana, como ha definido la Iglesia contra pelagianos y semipelagianos. Añadamos que donde nosotros hemos traducido “poner en cuenta,” muchos traducen “pensar alguna cosa,” como hace también la Vulgata latina (“cogitare aliquid”)· La traducción es posible, aunque en este contexto la juzgamos menos probable. De suyo, eso no afecta a la cuestión de si en este lugar se trata de “suficiencia” para el apostolado o para toda obra buena en general. – 202 Cf. J. Dupont, Le chrétien miroir de la gloire divine d’aprés I1Co 3:18 : Rev. Bibl. (1949) 392-411. – 203 Cf. F. Prat, La Théologie de S. Paul II (París 1937) p.522-529; C. Lattey, Dominus autem Spiritus est: Verbum Domini 20 (1940) 187-189; B. Schneider, Dominus autem spiri’ tus est (Roma 1951); L. Cerfaux, Jesucristo en San Pablo (Bilbao 1963) p.246-248. – 204 Cf. A. Feuillet, La demeure celeste et la destinée des Chrétiens: Rech. Se. Relig. (1956) 161-192 y 360-402. – 205 Gf. L. Cerfaux, Itinerario espiritual de San Pablo (Barcelona 1968) p.iiS- – 206 Cf. B. Rey, Crees dans le Christ Jesús. La creation nouvelle selon S. Pauí (París 1966). – 207 Evidentemente, bajo el término “Belial” se designa aquí al demonio. Muchos códices tienen Beliar en vez de Belial, lección que consideran críticamente preferible bastantes autores. Desde luego, en la literatura judía extrabíblica (Testamento de los doce patriarcas, Libro de los jubileos, etc.) es corriente el nombre de Beliar para designar al jefe de los espíritus malignos. Probablemente se trata de la palabra hebrea beliyaal, usada frecuentemente en el Antiguo Testamento como nombre común en sentido de “inútil” o “perverso” (cf. Deu 13:14; 1Sa 1:16), y que luego el judaismo tardío, con la grafía Beliar, convirtió en nombre propio para designar a Satanás. – 208 Ya en 1Co 3:16-17 la comunidad de Corinto es llamada “templo de Dios.” Tenemos una espiritualización de la idea de “templo,” que también encontramos en Qumrán. – 209 NO es claro qué signifique la expresión “ser de Cristo” en boca de los adversarios de Pablo (ν .?), de quienes parece que él la recoge. En realidad, todos los cristianos, en cuanto tales, somos “de Cristo” (cf. 1Co 3:23; Gal 3:29); pero parece que ellos le daban un sentido particular, de manera que fuese algo distintivo suyo, no nota común a todos los cristianos. Es por eso por lo que algunos autores relacionan estos agitadores judaizantes, con quienes ahora se enfrenta Pablo, con los del partido “de Cristo” de que habla en 1Co 1:12. Sin embargo, la cosa es dudosa. Bien puede ser que no quisieran significar sino que eran “apóstoles” o “ministros” de Cristo (cf. 11:13.23). – 210 Como es opinión corriente entre los autores modernos, interpretamos la expresión “preclaros apóstoles” (.των Οπερλίαν αποστόλων ) como alusiva irónicamente a los falsos apóstoles contra los que San Pablo viene hablando. Creemos que es ésta la interpretación más en consonancia con todo el contexto (cf. 10:12; 11:13.23)· Debemos notar, sin embargo, que en la antigüedad, empezando por San Juan Crisóstomo, se vio ahí una alusión a los Doce, afirmando Pablo que en nada era inferior a ellos. La ironía que parece llevar consigo el término “preclaros,” recaería, no sobre los mismos apóstoles, contra cuya conducta Pablo o tenía nada que objetar, sino contra sus adversarios de Corinto, que abusaban del nombre y autoridad de los Doce para rebajarle a él. Sería el mismo caso que en , cuando les llama “los que eran algo” (oi δοκοΰντεβ ). – 211 Que San Pablo aluda a una enfermedad, fue ya opinión de algunos Padres, corno San Basilio y San Agustín. Otros, en cambio, como Teodoreto y el Crisóstomo, interpretaron las expresiones del Apóstol cual si estuviera aludiendo a las persecuciones continuas que hubo de sufrir, particularmente de parte de los judíos, sus hermanos seg»m la carne. Esta opinión la defienden todavía hoy algunos modernos (Bonnard, Andriesen, Gutiérrez). Creemos, sin embargo, que no es fácil aplicar a las persecuciones la imagen de “espina en la carne,” ni que sean las persecuciones lo más apto para no engreírse, sobre todo si vienen también triunfos, como acaeció a San Pablo. En la Edad Media, a partir ya de San Gregorio Magno y Casiano, prevaleció otra interpretación. Fue corriente, particularmente entre los autores espirituales, ver en las expresiones de San Pablo una alusión a la concupiscencia o tentaciones de lujuria. Creemos que esta opinión tiene todavía menos apoyo en el texto que la anterior. Parece incomprensible que San Pablo, descubriendo cosas de su intimidad, hiciese el juego a sus adversarios, que fácilmente tomarían de ahí ocasión para calumniarle; además, puesto que la “espina en la carne” la incluye entre sus “debilidades,” no es fácil que el Apóstol dijera que “gustosamente se gloriaba” en las tentaciones (v.g). – 212 Es significativa la abundancia en los primeros siglos de nombres que indican alegría: Gaudentius, Hiíarius, lucundus, Laetus, Vt’ctorinus, etc.
Fuente: Biblia Comentada
la tercera vez. Vea nota sobre 2Co 12:14. de dos o de tres testigos. No es una referencia a las 3 visitas de Pablo a Corinto, porque él solo podía ser un testigo sin importar cuántas visitas hiciera. Pablo informó a los corintios que les trataría conforme a la metodología bíblica (cp. Deu 19:15; Mat 18:16; Jua 8:17; Heb 10:28), como resultado de cualquier pecado que encontrara en Corinto.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
El cambio abrupto de tono con respecto a los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15 ha motivado diversas explicaciones sobre la relación entre los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 y 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15. Algunos argumentan que los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 fueron parte del contenido original de «la carta severa» (2Co 2:4), de ahí que su lugar cronológico precedería a los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15. Sin embargo, los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 no pudieron haber sido escritos antes que los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15, porque hacen referencia a la visita de Tito como un acontecimiento pasado (2Co 12:18; cp. 2Co 8:6). Además, el ofensor cuyo desafío a la autoridad de Pablo motivó el envío de «la carta severa» (2Co 2:5-8) no es mencionado en los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14. Otros concuerdan en que los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 deben ir antes de 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15, pero creen que forman parte de otra carta. Suponen que Pablo, después de enviar los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15 a los corintios, recibió noticias sobre problemas nuevos en Corinto y escribió los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 como respuesta. Una variación de esta alternativa es que Pablo hizo una pausa mientras escribía Segunda Corintios tras terminar los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15, y después de recibir malas noticias provenientes de Corinto reanudó la elaboración de la carta en los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14. Esta perspectiva preserva la unidad de Segunda Corintios. No obstante, Pablo no menciona en ningún aparte de los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 que hubiera acabado de recibir noticias recientes de Corinto. La mejor interpretación considera Segunda Corintios como una carta unificada en que los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15 iban dirigidos a la mayoría compuesta por los que se habían arrepentido (cp. 2Co 2:6) y los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 a la minoría que seguía bajo la influencia de los falsos maestros. El respaldo para esta perspectiva es el siguiente: 1) no existe evidencia histórica (en los manuscritos griegos, los escritos de los padres de la iglesia o en traducciones antiguas) de que los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 hubieran circulado como una carta aparte. Todos los manuscritos griegos los incluyen a continuación de los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15; 2) las diferencias en tono entre los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 y 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15 han sido exageradas (cp. 2Co 11:11; 2Co 12:14 con 2Co 6:11; 2Co 7:2) y 3) los capítulos 2Co 10:1-18; 2Co 11:1-33; 2Co 12:1-21; 2Co 13:1-14 constituyen la conclusión lógica de todo lo postulado en los capítulos 2Co 1:1-24; 2Co 2:1-17; 2Co 3:1-18; 2Co 4:1-18; 2Co 5:1-21; 2Co 6:1-18; 2Co 7:1-16; 2Co 8:1-24; 2Co 9:1-15, y a medida que Pablo preparaba a los corintios para su visita prometida (2Co 1:15-16; 2Co 2:1-3).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
13:1 — «Esta es la tercera vez que voy a vosotros». Véase 12:14, comentarios. Hubo una visita a Corinto de la cual no tenemos registro.
Originalmente Pablo había pensado ir directamente de Efeso a Corinto por mar (2Co 1:15-16). Para cuando escribió 1 CORINTIOS en la primavera del año 57 d. de J.C., había cambiado su plan de viaje (1Co 16:5-8). Salió para Macedonia después del día de Pentecostés de aquel mismo año, rumbo a Corinto. Algunos corintios envanecidos se aprovecharon de este cambio de plan para insinuar que no iba a visitarles (1Co 4:18-19). Más tarde, estando Pablo ya en camino, los enemigos de Pablo en Corinto le acusaban de usar de ligereza, dado que cambió de plan (2Co 1:15-17).
Ahora les recuerda por énfasis que ¡ya está en camino para Corinto! También les recuerda (12:14) que en esta visita no les sería gravoso, y que de cierto usaría de disciplina, si fuera necesario (v.2, 10; 12:20,21; 1Co 4:19-21)
–«Por boca… todo asunto». Pablo buscaba el arrepentimiento en los corintios culpables de las cosas mencionadas en 12:20,21 (7:9; 12:21). Pero, al llegar a Corinto, si no se hubieran arrepentido, por medio de testigos (Deu 19:15; Mat 18:16) se establecería la culpa de los transgresores y la congregación tendría que disciplinarles (1Co 5:4-5; 2Co 2:6). (El haría esta obra de disciplina en el sentido de dirigirles bíblicamente en el asunto. Pero no iba a usar de dones milagrosos para determinar quiénes serían los culpables, ni a servir de juez absoluto y solitario, usando de autoridad apostólica, para disciplinar. Compárese 2Co 1:24). La culpa de cada quien sería determinada por el testimonio de dos o tres testigos. Luego seguiría la disciplina necesaria.
Fuente: Notas Reeves-Partain
UNA ADVERTENCIA, UN DESEO,
UNA ESPERANZA Y UNA BENDICION
2 Corintios 13:1-13
Voy a ir a veros por tercera vez. Todo se decidirá de acuerdo con la evidencia que aporten dos o tres testigos. A todos los que ya han pecado y a todos los demás ya os he dicho, y repito ahora lo que os dije cuando estuve con vosotros en mi segunda visita; ahora lo repito mientras estoy ausente: si voy a vosotros otra vez, no voy a ser blando con nadie. Tomaré las medidas oportunas, ya que estáis buscando una prueba de que es verdad que Cristo habla por mí, el Cristo Que no es débil en lo que a vosotros concierne, sino Que es poderoso en medio de vosotros. Sí, es verdad Que fue crucificado como una persona débil, pero está vivo por el poder de Dios.
Seguid haciendo examen de conciencia, a ver si estáis en la fe. Seguid poniéndoos a prueba. ¿O es que no sois conscientes de que Jesucristo está en vosotros -a menos que seáis unos réprobos? Pero pedimos a Dios que no hagáis nada irremediable. No es que queramos una oportunidad para probar nuestra autoridad. Lo que sí queremos es que vosotros actuéis como es debido, aunque eso quiera decir que no se nos ofrezca la oportunidad de hacer gala de nuestra autoridad.
No podemos hacer nada en contra de la verdad, sino de acuerdo con la verdad. Porque nos alegramos de ser nosotros los débiles y que vosotros seáis los fuertes. Eso es lo que Le pedimos a Dios: que alcancéis plenamente la mayoría de edad.
La razón por la que escribo estas cosas estando ausente es para que cuando esté presente no tenga que trataros con dureza según la autoridad que me ha dado el Señor para construir, y no para destruir.
Y para terminar, hermanos, ¡que os vaya bien! Seguid progresando en vuestro camino hacia la perfección. Aceptad la exhortación que os hemos brindado. Vivid en armonía unos con otros. Estad en paz, y el Dios de paz y de amor estará con vosotros.
Daos unos a otros un beso santo de nuestra parte. Todos los que pertenecen a Dios os mandan saludos.
¡La gracia de nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con vosotros!
Pablo termina la carta severa con cuatro cosas.
(i) Termina con una advertencia. Va a ir a Corinto otra vez, y ésta no habrá tiempo para andarse por las ramas. Lo que se diga se atestiguará y decidirá definitivamente. Tendrá que haber una confrontación. No se debe permitir que la situación se haga crónica. Pablo sabía muy bien que hay un momento en el que hay que dar cara a las situaciones desagradables.
(ii) Termina con un deseo. Su deseo es que los corintios actúen como es debido. En ese caso, él no tendrá que imponer su autoridad, y eso no será ningún chasco para él sino una gran satisfacción y alegría. Pablo no quería imponer su autoridad sólo por hacer gala. Lo hacía todo para construir, y no para destruir. La disciplina debe tener siempre como objetivo el levantar a las personas, y no el hundirlas.
(iii) Termina con una esperanza. Espera tres cosas de los corintios. (a) Espera que sigan adelante hacia la perfección. No debe haber parones en la vida cristiana. El que no avanza, se queda atrás. Los cristianos siempre van de camino hacia Dios; por tanto cada día, por la gracia de Cristo, deben estar un poco más listos para enfrentarse con el escrutinio de Dios. (b) Espera que escuchen la exhortación que les ha dirigido. Hay que ser una persona como Dios manda para prestar atención a consejos difíciles. Estaríamos mucho mejor si dejáramos de una vez de hablar de lo que queremos y empezáramos a escuchar a los sabios, y especialmente a Jesucristo. (c) Espera que vivan en
armonía y en paz. Ninguna congregación puede dar culto al Dios de la paz con un espíritu de amargura. Tenemos que amarnos unos a otros para que el amor de Dios tenga realidad entre nosotros.
(iv) Por último, acaba con una bendición. Después de la severidad, de la lucha y del debate, llega la serenidad de la bendición. Una de las mejores maneras de hacer la paz con nuestros enemigos es orar por ellos; porque nadie puede odiar a una persona y orar por ella al mismo tiempo.
Y así dejamos la turbulenta historia de Pablo y la iglesia de Corinto con la bendición resonando en nuestros oídos. El camino ha sido duro, pero la última palabra ha sido paz.
EL TOQUE DE CLARÍN DEL EVANGELIO
Gálatas 1:1-5
Yo, el apóstol Pablo, con todos los hermanos que hay aquí conmigo, os escribo esta carta a las iglesias de Galacia. Mi apostolado no me fue conferido por medio de ninguna agencia o intervención humana, sino que me vino directamente de Jesucristo, y del Dios Padre Que resucitó a Jesús. Que la gracia y la paz os sean concedidas por Dios Padre y por nuestro Señor Jesucristo, Quien, porque nuestro Dios y Padre así lo quiso, dio Su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo presente con todo su mal. ¡A Él sea dada la gloria para siempre jamás! Amén.
A los miembros de las iglesias de Galacia habían llegado algunos diciéndoles que Pablo no era un verdadero apóstol, y que no tenían por qué creer lo que él les había dicho. Basaban su menosprecio de Pablo en el hecho de que él no había sido uno de los doce apóstoles originales; y que, de hecho, había sido el más salvaje perseguidor de la Iglesia; y que no tenía, como si dijéramos, ningún nombramiento oficial de los responsables de la Iglesia.
La respuesta de Pablo no fue una discusión, sino una afirmación. No debía su calidad de apóstol a ninguna persona, sino al día en que Jesucristo se le presentó cara a cara en el camino de Damasco. Su ministerio y su misión procedían directamente de Dios.
(i) Pablo estaba seguro de que Dios le había hablado. Leslie Weatherhead nos habla de un chico que decidió hacerse pastor. Le preguntaron cuándo había hecho esa decisión, y él contestó que fue después de oír un sermón en la capilla del colegio. Le preguntaron el nombre del predicador que le había hecho tanta impresión, y su respuesta fue: «No sé el nombre del predicador; pero sé que Dios me habló aquel día.»
En último análisis, ningún hombre puede hacer a otro ministro o siervo de Dios. Sólo Dios puede hacerlo. La prueba de un cristiano no es si ha pasado ciertas ceremonias y asumido ciertos votos, sino si se ha encontrado con Cristo cara a cara. Un antiguo sacerdote judío llamado Ebed-Tob decía de su ministerio: » No fue mi padre ni mi madre quien me instaló en este puesto, sino el brazo del Dios todopoderoso.»
(ii) La verdadera causa de la capacidad de Pablo para bregar y sufrir era que estaba seguro de que su misión le había sido encomendada por Dios. Consideraba todos los esfuerzos que se le exigían como privilegios que Dios le concedía.
No son solamente personas como Pablo las que reciben de Dios sus responsabilidades; Dios les da su tarea a todas las personas. Puede que sea uno a quien todos los demás conozcan y reconozcan y la Historia recuerde, o puede que sea uno de quien nadie sepa nada. Pero, en cada caso, su tarea le viene de Dios. Tagore tiene un poema en este sentido.
A medianoche, el candidato a asceta anunció:
«Ha llegado el momento de abandonar mi hogar, y buscara Dios. ¡Ah! ¿Quién me ha retenido tanto tiempo en el engaño?»
Dios le susurró: «Yo.» Pero el hombre tenía los oídos cerrados.
Con un bebé durmiendo en su pecho yacía su mujer durmiendo apaciblemente a un lado de la cama.
El hombre dijo: «¿Quiénes sois vosotros que me habéis engañado tanto tiempo?» La voz le dijo otra vez: «Son Dios.» Pero él no lo oyó.
El bebé lloró entre sueños, cobijándose cerca de su madre.
Dios mandó: «¡Detente, necio, no dejes tu hogar!»
Pero él seguía sin oír.
Dios suspiró Su queja: «¿Por qué quiere Mi siervo
vagar en Mi busca olvidándose de Mí?»
Muchas tareas humildes son un apostolado divino. Como decía Bums:
Crear un clima feliz en el hogar para chavales y esposa, esa es la verdadera y sublime pasión de la vida humana.
La tarea que Dios le dio a Pablo fue la evangelización del mundo; para la mayor parte de nosotros será sencillamente hacer felices a una pocas personas en el pequeño círculo de los que nos son más queridos.
Al principio de su carta, Pablo resume sus deseos y oraciones por sus amigos de Galacia en dos tremendas palabras:
(i) Les desea gracia. Hay dos ideas principales en esta palabra que por suerte para noosotros se conservan en español. La primera es la de algo sencillamente hermoso. La palabra griega jaris quiere decir gracia en el sentido teológico; pero también quiere decir belleza y encanto. Y hasta cuando se usa teológicamente siempre conserva la idea del encanto. Si la vida cristiana refleja la Gracia de Dios, debe ser algo hermoso y atractivo. Desgraciadamente, muchas veces se da una bondad sin la menor gracia, y un encanto sin ninguna bondad; pero es cuando la bondad y el encanto se unen cuando se ve la obra de la gracia. La segunda idea es la de una generosidad inmerecida, un regalo que uno no podría ganar nunca, que le da el generoso amor de Dios. Cuando Pablo le pide a Dios gracia para sus amigos, es como si dijera: «Que la belleza del amor inmerecido de Dios sea con vosotros, de tal manera que haga vuestra vida también encantadora.»
(ii) Les desea paz. Pablo era judío, y tendría en mente la palabra hebrea shalóm, aunque escribió en griego eiréné. Shalóm quiere decir mucho más que la ausencia de problemas. Quiere decir todo lo que contribuye al bien supremo de la persona, todo lo que hace su mente pura, su voluntad firme y su corazón feliz. Es ese amor y cuidado de Dios que, aunque el cuerpo esté sufriendo, puede mantener el corazón sereno.
Por último, Pablo resume en una sola frase de contenido infinito el corazón y la obra de Jesucristo: » Él Se dio a Sí mismo… para rescatarnos.» (i) El amor de Cristo es un amor que dio y sufrió. (ii) El amor de Cristo es un amor que conquistó y logró. En esta vida, la tragedia del amor es que queda tantas veces frustrado; pero el amor de Cristo está respaldado por un poder infinito que nada puede frustrar y que puede rescatar a su ser amado de la esclavitud del pecado.
Fuente: Comentario al Nuevo Testamento
CAPÍTULO 13
d) Exhortaciones y esperanzas (13/01-10).
1 Por tercera vez voy a ir a visitaros. «Por la palabra de dos o tres testigos se decidirá todo asunto» (Deu 19:15).
Pablo habla cordial y emotivamente. Sus palabras están cargadas de entrañable intimidad. Anuncia una vez más (véase 12,14) su tercera visita. Esta visita reviste una especial importancia y decidirá sus relaciones con la comunidad de Corinto. El apóstol encarece la importancia de esta tercera visita con una sentencia de la Escritura, lo cual le acredita de auténtico rabino. De acuerdo con la ley del Antiguo Testamento, para dirimir un juicio es decisiva, ante el tribunal, la deposición de tres testigos. Aquí los tres testigos son las tres visitas, que decidirán las relaciones entre Pablo y la Iglesia de Corinto. La tercera visita del apóstol debe amortiguar toda oposición, componer toda desavenencia y restablecer la paz definitiva.
2 Dije antes, y ahora lo repito en mi ausencia como cuando estuve presente la segunda vez, a los que antes pecaron y a todos los demás: que, de venir otra vez, ya no tendré miramientos.
Pablo llevará a cumplimiento en su tercera visita lo que anunció en la segunda. Se comportará sin miramientos contra los culpables. Acaso piensa especialmente en aquellos que provocan divisiones y discusiones (12,20) o en aquellos otros que se hicieron culpables de incontinencia sexual (12,21). Les exigirá cuentas, les obligará a tomar una decisión y expulsará de la comunidad a los que se obstinen en desobedecer.
3 Andáis buscando pruebas de que es Cristo quien habla por mí. él no se muestra débil para con vosotros, sino que en vosotros ejerce su poder.
Pablo da la razón de su amenaza de comportarse sin miramientos: son los mismos corintios quienes lo quieren así, ya que piden pruebas de que es Cristo quien habla con poder en el apóstol. Pablo dará cumplida satisfacci6n a este deseo. Aportará la prueba de que es verdaderamente Cristo quien habla en el apóstol. Pablo está, como todo cristiano, «en Cristo» (13,4). Con esta breve fórmula designa Pablo la unión íntima del cristiano con Cristo. Cristo lo abraza y contiene todo y a todos, pues él es cabeza de la Iglesia (Efe 1:22; Col 1:18), principio y resumen de la nueva humanidad (Rom 5:15), prototipo y forma de la nueva creación (Col 1:16). Así puede decir Pablo: «Vivo, pero no yo; es Cristo quien vive en mí» (Gal 2:20). Y «siento por vosotros dolores de parto hasta que Cristo esté formado en vosotros» (Gal 4:19). Pablo puede decir lo mismo: nosotros en Cristo (Gal 2:12.17 y passim), que: Cristo en nosotros (Gal 13:3.5). Por tanto, así como el apóstol habla en Cristo, también Cristo habla en el apóstol.
Esta verdad se pondrá de manifiesto en la conducta enérgica de Pablo. Ciertamente el apóstol conoce su debilidad natural, a la que se ha referido con harta frecuencia. Pero sabe también que, a pesar de esta debilidad, e incluso a través de ella, habla y actúa Cristo. Por muy débil que pueda ser el hombre Pablo, se mostrará fuerte frente a los corintios. Se manifestará con las señales, prodigios y milagros (12,12) que acompañan y respaldan e] servicio del apóstol.
4 Es cierto que fue crucificado en razón de la debilidad; pero vive por el poder de Dios. Y así también nosotros participamos de su debilidad, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros.
El apóstol se configura, en poder y debilidad, de acuerdo con la imagen de su Señor Cristo. También Cristo fue débil, cuando fue crucificado. Pero después el poder de Dios la resucitó y glorificó, y ahora vive y domina con poder como el Señor ascendió al cielo. El Apóstol está en Cristo. Estar en Cristo significa ser débil con él y participar en su pasión y muerte. Pero significa también que, por concesión divina, el apóstol participa en la vida y el poder del Resucitado. Esta vida no es sólo ni primariamente la vida futura de la eternidad. Actúa ya ahora poderosamente en el momento presente del apóstol y actuará, también con poder cuando se presente en Corinto dentro de poco.
En el Nuevo Testamento se citan con frecuencia, una junta a otro, la debilidad y el poder de Cristo, como contrastes que se complementan. Se trata de una antigua fórmula, ya acuñada con anterioridad a Pablo. Es una antigua y breve confesión con la que la fe y la predicación superaban el escándalo de la cruz 103. Nunca podía anunciarse la cruz aislada y sola. Hubiera sido únicamente el anuncio de un final horrible. Por eso debía ir siempre unida al anuncio de la resurrección, por la cual la cruz se revelaba como tránsito a la vida.
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103. Véase 4,10; Mar 16:6; Hec 2:23 s; Hec 3:15; Rom 8:34.
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5 Examinaos vosotros mismos a ver si estáis en la fe; poneos a prueba. ¿O acaso no os dais cuenta de que Jesucristo está entre vosotros? ¡A no ser que estéis desaprobados!
A lo largo de una serie de ideas coherentes y escalonadas (Rom 13:5-10) exhorta Pablo a la comunidad a que se examine a sí misma, para que su fe y su vida sean auténticas y el apóstol pueda ahorrarse, en su visita, la tarea de tener que montar un tribunal de castigo. En vez de querer comprobar si Cristo actúa en el apóstol (Rom 13:3), sería mejor que los corintios se probaran a sí mismos. La comunidad conoce la realidad de Cristo en la lglesia. Sabe que los cristianos están en Cristo y Cristo en los cristianos (Rom 13:3). Los corintios no pueden olvidar esta realidad, sino que la deben hacer efectiva en su vida de fe. Sólo la fe vivida y realizada es fe verdadera. Si no lo supieran y no actuaran en consecuencia, serían suspendidos y desaprobados. Y en tal caso, Pablo teme que tampoco podrían afrontar el juicio futuro.
6 Pero espero que reconozcáis que nosotros no estamos desaprobados.
En la preocupación de Pablo por la situación de la comunidad se abre paso, una vez más, la defensa que el apóstol debe hacer de su ministerio. Por eso intercala, de pasada, una pequeña observación. Al hablar de la comunidad, aprovecha la ocasión para expresar la confianza de que la comunidad debería conceder al apóstol que él al menos está aprobado y que acaso ella tenga que convencerse, por el contrario, de su propia desaprobación.
7 Y rogamos a Dios que no hagáis nada malo: no para que nosotros aparezcamos buenos, sino para que vosotros practiquéis el bien, aunque nosotros no fuéramos aprobados.
Pablo se corrige inmediatamente. Lo importante no es que él demuestre estar aprobado (Rom 13:6). Lo decisivo es que la comunidad, liberada del mal, se mantenga firme en el bien, es decir, que sea aprobada. Para esto ora el apóstol. Cierto que entonces el apóstol no tendrá ya ninguna posibilidad de demostrar su poder en Corinto y no podrá, por tanto, evidenciar que está aprobado. Pero renunciará con gusto a ello, por amor a los corintios.
8 Pues nada podemos contra la verdad, sino en favor de la verdad.
No importa absolutamente nada lo que Pablo pueda sentir personalmente, con tal de que la verdad salga triunfante. Aquí debe entenderse la palabra «verdad» en su significado bíblico. Para nosotros la verdad es una afirmación exacta, es decir, algo que una persona entienda. En la Biblia la verdad es una cosa, una realidad válida y justa, es decir, algo que existe en sí mismo y por sí mismo, no en la mente de una persona. En este sentido, Dios es la verdad, porque en él se encuentra encerrada la esencia exacta y verdadera de todas las cosas. Al revelarse Dios en el mundo se ha revelado y está presente la verdad en el mundo. Por eso puede decir Jesús en el Evangelio de Juan que él es «el camino, la verdad y la vida» (14,6). En esta perspectiva, la verdad es el recto orden de las cosas. Lo que a Pablo le importa es este recto orden de las cosas, es decir, la recta relación de Dios con el mundo y del mundo con Dios, el recto orden de la Iglesia con Dios y el recto orden dentro de la misma Iglesia: esto es, la fe, la paz, la preservación moral de la Iglesia. Todo su programa, todas sus inquietudes y trabajos se centran en hacer pública y mantener firme esta verdad en su predicación.
9 Nos alegramos cuando nosotros somos débiles y vosotros sois fuertes. Y esto es lo que pedimos: vuestra perfección completa.
Como ama la verdad, Pablo no puede sentir más que alegría cuando la iglesia de Corinto es fuerte, aunque él aparezca como débil. Las cosas deben ser tales como el mismo Pablo ha dicho: «Así la muerte opera en nosotros, y en vosotros la vida» (4,12). Pablo ruega para que así sea. él quiere entregarse como sacrificio por la comunidad (12,15). Todo debe servir para edificación y perfeccionamiento de la Iglesia.
10 Por eso escribo estas cosas estando ausente, para que, cuando me presente, no tenga que usar con rigor de la autoridad que el Señor me dio para edificar, y no para destruir.
Con este fin y para esta meta, la edificación de la Iglesia, ha escrito Pablo la presente carta. Espera que con ella no será ya necesario que en su próxima visita a Corinto tenga que portarse con rigor. Insiste, desde luego, en que, junto con la autoridad apostólica, ha recibido también del Señor la capacidad de mostrarse riguroso, si es necesario. Pero la finalidad última no es nunca la destrucción por el castigo, sino la edificación de la Iglesia.
CONCLUSIÓN DE LA CARTA: SALUDOS Y DESEOS 13/11-13
11 Por lo demás, hermanos, alegraos. Procurad vuestra perfección, daos ánimos, tened mi mismo sentir, vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.
El saludo final contiene palabras y fórmulas usuales en la conclusión de la carta. Pero, tanto en los detalles concretos corno en su conjunto, este saludo dice referencia a las especiales circunstancias de la Iglesia de Corinto. ¡Alegraos! Esto podría ser, sin más, un deseo normal al concluir la carta. Pero Pablo da, con frecuencia, a esta palabra un significado más profundo. Al principio (1,24) ha dicho de los apóstoles que «colaboramos con vuestra alegría» (causada por Dios). La alegría es alegría en Cristo (Flp 3:1), dimanante del ser en Cristo. Es, por lo mismo, algo esencial al ser cristiano. Es expresión y efecto de la salvación que le ha sido dada a la Iglesia. Así pues, junto con la alegría, Pablo les desea el don de la salvación.
Entre los saludos finales de costumbre se encuentra el saludo y el deseo de la paz. Pero en esta carta este deseo tiene una intención y un significado especial. El deseo de paz se diversifica en un buen número de vocablos de significado similar; aquí va referido a las luchas y divisiones de partidos de la comunidad corintia. El saludo se ratifica con la promesa de que el Dios de la paz habitará entre los hombres pacíficos.
12 Saludaos unos a otros con ósculo santo. Os saludan todos los fieles.
La armonía de la comunidad debe sellarse con el ósculo santo 104. Esto no era una mera fórmula: los fieles se besaban fraternalmente. En las asambleas de la comunidad fue norma y práctica demostrar, con este beso, la comunión mutua. Acaso la predicación -que formaba parte del primitivo servido litúrgico- concluyera con la exhortación al ósculo santo. Es indudable que cuando se recibía una carta apostólica, se leía ante la comunidad, en lugar de la predicación. Por eso la carta concluye, lo mismo que la predicación, con la exhortación al ósculo. Este beso significa la comunión y la paz tanto de los oyentes entre sí como con el apóstol, que se encuentra lejos. Así como el predicador presente era el que, acabada la exhortación, daba el primer ósculo, que, a partir de él, se iba extendiendo por toda la asamblea, así Pablo, por medio de la carta, da y recibe el ósculo fraterno de la Iglesia. También por este medio se restablece la unión entre el apóstol y la comunidad.
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104. Las cartas del Nuevo Testamento concluyen, frecuentemente, con la exhortación a que los destinatarios se besen mutuamente con el ósculo santo y fraterno: Rom 16:16; 1Co 16:20; 1Te 5:26; 1Pe 5:14.
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13 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.
Este deseo de bendición del apóstol, tan rico de contenido, menciona, en íntima unión, y distingue entre sí, a Cristo, a Dios y al Espíritu, atribuyendo a cada uno de ellos, respectivamente, los bienes salvíficos de la gracia, el amor y la comunión. El eco solemne de esta fórmula suscita inmediatamente el recuerdo de las oraciones actuales con las que se venera la Santísima Trinidad.
En otros lugares emplea Pablo fórmulas de un solo miembro (Rom 16:20 : «La gracia de nuestro Señor Jesús esté con vosotros») o de dos (1Co 8:6 : «Un solo Dios, el Padre de quien todo procede… y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas»). La expresión puede tener también forma trinitaria como ésta de 13,13. Ya en 1,21s y en 3,3 advertimos la serie de nombres: Padre, Hijo y Espíritu. En Rom 15:30 estructura Pablo otra fórmula de tres miembros: «Pero os ruego, hermanos, por Jesucristo nuestro Señor y por amor del Espíritu, que luchéis juntamente conmigo, dirigiendo a Dios oraciones por mí.» El Nuevo Testamento menciona fórmulas trinitarias plenas en Mat 3:16 s; Mat 28:19; 1Co 12:4-6; Efe 4:4-6; 1Pe 1:2.
Las fórmulas trinitarias más ricas del Nuevo Testamento nacieron poco a poco, a partir de las más sencillas. Este proceso necesitó bastante tiempo para llegar a la actual serie fija de Padre, Hijo y Espíritu; al principio la fórmula variaba de acuerdo con el contexto. Aquí la secuencia Cristo, Dios y Espíritu se explica de esta forma: lo que se le ha dado primero e inmediatamente al cristiano es la gracia de Jesucristo, que es perdón de los pecados y apertura del camino hacia el Padre (Rom 5:1). La comunión del Espíritu, es decir, la comunidad creada por el Espíritu y sustentada por él, lo abarca y lo llena todo (1Co 12:11). Con todo, el orden a que nosotros estamos acostumbrados aparece ya en el mandato bautismal: «…bautizándolos en el nombre del Padre. y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mat 28:19). En estas frases del Nuevo Testamento se funda la posterior y ampliamente evolucionada doctrina de la Iglesia sobre la Santísima Trinidad.
MIRADA RETROSPECTlVA Y PANORÁMICA. La segunda carta a los Corintios es una epístola de lucha y controversia. Pablo lucha por su comunidad. ¿Consiguió la carta su meta y objetivo? ¿Restableció Pablo de nuevo la unidad y la paz con la Iglesia de Corinto?
En 10,15s dice Pablo que quiere llevar adelante la obra misional a partir de Corinto, si esta Iglesia queda fortalecida. En la carta a los Romanos, escrita un año después, desde Corinto, expone Pablo sus proyectos, según los cuales desea ir a Roma y, tras una corta estancia, partir hacia España, para predicar allí el Evangelio. Según una antigua tradición de la Iglesia romana, que se remonta hasta el siglo I, Pablo pudo realizar estos proyectos. Por tanto, debió cumplirse la condición que él mismo se había fijado en 10,15s. Consiguió, pues, reanudar las relaciones de confianza con Corinto, de modo que le fue posible continuar y completar sus planes misionales.
Pablo combate en la segunda a los Corintios con extremada violencia a ciertos misioneros a los que califica de falsos apóstoles y de intrusos en su campo misional. ¿Era necesaria esta batalla? Al comenzar la carta el apóstol desea siempre a sus lectores, en primer término, gracia y paz (1,2). Su más profundo anhelo es que el Dios de la paz prevalezca sobre el espíritu de división en la Iglesia ( Rom 16:20). Uno de los más hermosos pasajes de las cartas paulinas es el himno a la caridad de 1Cor 13. Y justamente en la segunda a los Corintios trabaja Pablo en pro de la comunión y la paz con la comunidad de Corinto. Con todo, el mismo Pablo juzgó necesaria aquella batalla dura y agotadora en torno a la verdad del Evangelio y la pureza y autenticidad de la doctrina y de la fe (Rom 11:4). En los siglos siguientes la Iglesia ha batallado con frecuencia en defensa de la fe recta. Se la ha acusado muchas veces de intransigencia. Pero ella tenía y sigue teniendo la convicción de que debía y debe entablar esta batalla para defensa de la verdad del Evangelio.
Además de esto, existían y siguen existiendo otras tensas realidades, de las que también nos informa el Nuevo Testamento. En todas las cartas de Pablo y en las siete cartas católicas que integran el Nuevo Testamento leemos discusiones y controversias. También los otros escritos neotestamentarios aluden a ellas. Se refieren, con frecuencia, a la pureza de la doctrina y al orden de la vida, pero también se apoyan, muchas veces, en antagonismos personales dentro de las comunidades. Aquellas comunidades apenas tenían unos decenios de vida, y ya está la Iglesia desunida y dividida por corrientes opuestas. ¿Era una realidad, siquiera entonces, la unidad de la Iglesia? ¿O ha sido siempre sólo el ideal supremo por el que suspiraban y suspiran la nostalgia y la fe?
Fuente: El Nuevo Testamento y su Mensaje
Deu 17:6; Deu 19:15.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— la tercera vez: Ver nota a 2Co 12:14.
— de dos o tres testigos: Aunque faltan las habituales palabras introductorias a una cita de la Escritura, es claro que Pablo aplica aquí a sus relaciones con la iglesia de Corinto la ley de los testigos formulada en Deu 17:6 y Deu 19:15 (ver Mat 18:16; 1Ti 5:19; Heb 10:28).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Pablo amenaza con tomar severas medidas
1 Pablo advierte a los corintios que si, cuando vuelva a la ciudad en su tercera visita, intentan acusarlo de alguna mala conducta, entonces por la boca de dos o tres testigos se decidirá todo asunto. El requisito de que las acusaciones fueran confirmadas por dos o tres testigos se encuentra en Deut. 19:15 y fue incorporado por Jesús en sus instrucciones a los discípulos, con respecto a la disciplina en la iglesia (Mat. 18:16; ver también Juan 8:17; 1 Tim. 5:19; Heb. 10:28; 1 Jn. 5:8).
2-4 Pablo también les advierte que, dado que están exigiendo pruebas de que Cristo habla a través de él, cuando él llegue las tendrán. No será la clase de prueba que ellos esperan (visiones y revelaciones, señales y prodigios, etc.); en cambio, será el ejercicio del poder de Cristo para disciplinar a los ofensores. Les recuerda que Cristo fue crucificado en debilidad, pero vive por el poder de Dios, y de la misma manera él mismo, aun siendo débil, obrará con ellos con el poder de Dios.
5, 6 Quizá los corintios tengan en mente lanzar acusaciones contra él y someter a comprobación sus afirmaciones de que es un apóstol genuino, pero aquí Pablo les dice que se examinen a sí mismos, para asegurarse de que están en la fe. Les recuerda que Cristo Jesús mora en ellos (con todas las implicaciones morales de este hecho: cf. 1 Cor. 3:16; 6:19, 20), ¡a menos que no aprueben el examen! Luego, Pablo dice: Pero espero que reconozcáis que nosotros no estamos reprobados (es decir, “que hemos aprobado el examen”). Esta afirmación es un tanto sorprendente, ya que el contexto nos lleva a pensar que la expectativa de Pablo era que los corintios serían los que debían pasar la prueba. La explicación es que al examinarse a sí mismos, y llegar a la conclusión de que sí están firmes en la fe, los corintios reconozcan, al mismo tiempo, que Pablo no reprobó el examen. Si ellos están firmes y Cristo mora en ellos, es por lo que han recibido del ministerio de Pablo, y esto, a su vez, comprueba que él es un verdadero apóstol, uno que ha aprobado el examen.
7-9 La oración de Pablo por los corintios es que no hagáis nada malo. Su preocupación es el bienestar de los corintios, no su propia reputación. Su afirmación de que no podemos nada contra la verdad, sino a favor de la verdad, puede entenderse mejor como significando que Pablo jamás podría actuar en forma contraria al evangelio o sus implicaciones morales.
10 Pablo resume el propósito de su carta: Os escribo esto estando ausente, para que estando presente no use de dureza conforme a la autoridad … En los caps. 10-13 Pablo amenazó varias veces con hacer uso severo de la autoridad (10:5, 6, 11; 12:20; 13:1-4); sin embargo, lo que dice aquí pone en claro que todo ese tiempo estaba esperando no tener que llegar a eso (cf. 10:2; 12:19-21). Por ello podemos decir que el propósito de los caps. 10-13 es el de recordar a los corintios su debida fidelidad a Pablo y a su evangelio, y así evitar que él deba hacer uso severo de su autoridad sobre ellos.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
13.2 Al llegar Pablo por tercera vez a Corinto, no sería indulgente con los pecadores no arrepentidos. Sus acciones podrían incluir: (1) confrontarlos y denunciar públicamente su conducta, (2) practicar la disciplina de la iglesia llamándolos para que se presenten ante los líderes de la iglesia, (3) expulsarlos de la iglesia.13.5 A los corintios se les pidió que se examinaran y probaran a sí mismos. Así como nos sometemos a un control médico, Pablo nos urge a que nos sometamos a un control espiritual. Debemos velar por un crecimiento en la presencia y el poder de Cristo en nuestras vidas. Sólo así podremos deducir si somos cristianos verdaderos o impostores. Si no estamos dando pasos concretos para crecer más cerca de Dios, estamos alejándonos de El.13.8, 9 Así como los padres quieren que sus hijos crezcan hasta ser adultos maduros, Pablo quería que los corintios crecieran hasta convertirse en creyentes maduros. Al anunciar las buenas nuevas, nuestra meta debe ser no sólo ver que otros se convierten o que empiezan a asistir a la iglesia, sino verlos que comienzan a madurar en su fe. No reduzca su visión.13.11 Las palabras finales de Pablo -lo que quiere que los corintios recuerden acerca de las necesidades de su iglesia-, todavía se aplican a la iglesia de hoy. Cuando estas cualidades están ausentes, hay problemas que deben enfrentarse dentro de la iglesia. Estos rasgos no vienen a la iglesia como producto de barnizar los problemas, conflictos y dificultades. No son producidos por la negligencia, negativa, retiro o amargura. Son el producto de una labor extremadamente ardua resolviendo problemas. Así como Pablo y los corintios debieron batallar arduamente con las dificultades para conseguir la paz, de igual modo debemos recibir y obedecer los principios de la Palabra de Dios y no sólo escucharlos.13.14 La bendición de despedida de Pablo invoca a los tres miembros de la Trinidad: Padre (Dios), Hijo (Jesucristo el Señor) y Espíritu Santo. Aunque el término Trinidad no está incluido explícitamente en las Escrituras, versículos como este muestran que era aceptada y experimentada a través del conocimiento de la gracia de Dios, el amor y la comunión. Véase Luk 1:35 : el anunciamiento del ángel Gabriel acerca del nacimiento de Jesús a María. Mat 3:17 : la voz del Padre se oyó en el bautismo de Jesús; y Mat 28:19 : la Gran Comisión de Jesús a sus discípulos.13.14 Pablo estaba enfrentando un problema latente en la iglesia de Corinto. El pudo negarse a comunicarse con ellos hasta que solucionaran el problema, pero los amaba y se acercó una vez más con el amor de Cristo. Amor, sin embargo, significa que algunas veces debemos enfrentarnos a aquellos a quienes amamos. Tanto la autoridad como la preocupación personal son necesarias al tratar con gente que arruinan sus vidas con el pecado. Pero hay varias formas erróneas de acercamiento al confrontar a otras personas y pueden motivar una mayor ruptura en lugar de sanidad. Podemos ser legalistas y derribar a la gente con las leyes que debieran obedecer. Podemos retirarnos porque no queremos enfrentar la situación. Podemos alejarnos al chismear sus problemas y lograr que otros también se pongan en su contra. O, como Pablo, podemos buscar construir relaciones usando un método mejor: acercamiento, comunicación y demostración de interés y cuidado. Esta es una manera de abordar difícil, que puede agotarnos emocionalmente, pero es la mejor para la otra persona, y es la única que se asemeja a la que Cristo usaría al tratar con los pecados de otros.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 475 2Co 12:14
b 476 Núm 35:30; Deu 19:15; Mat 18:16; Jua 8:17
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Esta es la tercera vez, que voy a vosotros. Hch 18:1 nos refiere la primera visita; la segunda parece ser que fue la «visita penosa» (2Co 2:1) y la tercera es la que está a punto de emprender.
Por boca de dos o de tres testigos. Pablo les amonesta que, si es necesario, habría que entablar un procedo cuando él llegase, en el cual se aplicarían las normas judías para prestar evidencia (Deu 19:15).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
60 13,1. por el testimonio de dos o tres testigos se zanjará todo asunto: El contexto hace improbable una alusión a las acusaciones contra Pablo (12,16). Dt 19,15 se llegaba a entender en el sentido de que los malhechores debían ser advertidos de la posibilidad de castigo (véase H. van Vliet, No Single Testimony [Studia theologica rhenotraiectina 4, Utrecht 1958] 43-62), y esto encaja perfectamente con el versículo siguiente. 2. Dos marcos temporales complican la frase. «Dije antes» va con «estando presente la segunda vez» y hace referencia a un tiempo anterior al presente. «Digo de antemano» va con «estando ahora ausente» y se refiere al presente comparado con el futuro. La idea principal es que a los corintios se les han hecho las advertencias requeridas, y en consecuencia Pablo será libre de castigarles si no han cambiado para cuando él llegue. Hoti, «que», introduce lo que Pablo dijo durante su segunda visita. 3. deseáis una prueba de que Cristo habla en mí: La pretensión de Pablo (2,17; 5,20); 12,19) quedará confirmada por el ejercicio de su autoridad para castigar. 4. Lo mismo que Cristo es a la vez débil y fuerte, según la perspectiva desde la cual se le contempla, así es también Pablo. Si los corintios están convencidos acerca de aquél (10,10b), no debieran tener dudas acerca de éste.
(Jackson, B. S., «Testes Singulares in Early Jewish Law and the New Testament», Essays in Jewish and Comparative Legal History [SJLA 10, Leiden 1975] 172-201.)
61 5. examinaos a vosotros mismos: A quienes lo examinaban, Pablo les advierte que sería más adecuado que se examinaran a sí mismos. ¿Han entendido correctamente a Cristo? Sólo cuando hayan llegado a una correcta comprensión de Cristo (véase el comentario a 1 Cor 2,8) entenderán el modo en que Pablo lleva a cabo su ministerio. 6. Pablo se aplica el mismo criterio. 7. rogamos: Lo que le interesa, no obstante, es el éxito de ellos, no el suyo propio. El enfado de Pablo ha perdido casi completamente su ímpetu. 8. la verdad: Dentro del contexto, esta máxima general (cf. 1 Esd 4,35.38) debe modificar la posibilidad del fracaso de Pablo según se indicaba en el v.7. 9. A Pablo no le importa que ellos lo consideren débil (compárese 1 Cor 4,10), siempre y cuando sean fuertes en la fe (v. 5). 10. Este resumen de la idea central de los caps. 10-13 resulta absolutamente incompatible con el contenido de los caps. 1-9, y confirma así la división de 2 Cor en dos cartas. La formulación se hace eco de 10,8.
62 (IX) Conclusión: Palabras y saludo finales (13,11-13). 11. alegraos, sed perfectos, atended a mi llamamiento, tened un mismo sentir, vivid en paz: Los impvs. dejan entrever, tanto el interés de Pablo por los corintios, como su reconocimiento del problema existente en su relación. 12a. con un beso santo: Véase el comentario a Rom 16,16. 12b. todos los santos: La mayoría de las traducciones protestantes (p.ej., RSV, NEB, NIV) numeran esta frase como v. 13. santos: Los cristianos (véase el comentario a 1 Cor 1,2) de Macedonia occidental o lliria (→ 4 supra). 13. Sólo Ef 5,23 es comparable a esta bendición triádica, que no es una fórmula trinitaria en sentido dogmático, la gracia de nuestro Señor Jesucristo: Véase 1 Cor 16,23; Flp 4,23; 1 Tes 5,28; Rom 16,23. el amor de Dios: El amor que fluye de Dios se manifiesta en la gracia llena de fuerza (12,9) dada por Cristo, que crea «la común unión del Espíritu Santo». El valor del gen. es objeto de discusión, pero la comunión dada por el Espíritu debe traducirse en koinónia con el Espíritu (cf. Flp 2,1).
(Panilulam, G., Koinonia in the NT [AnBib 85, Roma 1979], Riesenfeld, H., «Was Bedeutet “Gemeinschaft des heiligen Geistes”? Zu 2 Kor 13:13; Phil 2:1 und Rom 8:18-30», Communio Sanctorum [Fest. J.-J. Almen, ed. A. de Pury, Ginebra 1982] 106-13. Schneider, B., «He koinónia tou hagiou pneumatos (2 Cor 13:13)», Studies Honoring /. G. Brady [ed. R. S. Almagno et al., Franciscan Inst. Pub. Theol. Series 6, Nueva York 1976] 421-47.)
[Traducido por José Pedro Tosaus Abadía]
Fuente: Nuevo Comentario Biblico San Jeronimo
testigos… → Deu 17:6; Deu 19:15.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
BD154 Τρίτον τοῦτο significa: por tercera vez (comp. 2Co 12:14).
BD234[4] Ἐπί con el genitivo significa: ante.
Fuente: Ayuda gramatical para el Estudio del Nuevo Testamento Griego
Lit., la boca
Lit., confirmarán
Lit., toda palabra
Fuente: La Biblia de las Américas
g Deu 17:6; Deu 19:15.
Fuente: La Biblia Textual III Edición
[1] Deut 19, 15; Mat 18, 16.
Fuente: Notas Torres Amat
* Deu 19:15.