Biblia

Comentario de Éxodo 40:36 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Éxodo 40:36 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

En todas sus etapas, cuando la nube se levantaba del tabernáculo, los hijos de Israel partían;

cuando la nube se alzaba. Éxo 13:21, Éxo 13:22; Núm 10:11-13, Núm 10:33-36; Núm 19:17-22; Neh 9:19; Sal 78:14; Sal 105:39; 1Co 10:1; 2Co 5:19, 2Co 5:20.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

la nube: La gloria del Señor, que ahora se encontraba entre las personas, también dirigía el movimiento de los israelitas (Éxo 13:21, Éxo 13:22; Núm 9:15-23). Algunas veces se le llama a la aparición de su gloria el Shekinah o la gloria shekinah, palabra del hebreo que significa «habitar».

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

se alzaba. Esto tuvo lugar por primera vez (como se registra en Núm 10:11) cincuenta días después de la finalización y erección del tabernáculo.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

En todas sus jornadas: Esta frase no está en el hebreo. Es mejor seguir TLA, «cada vez que la nube [ ]», o NVI, «siempre que la nube [ ]».

Fuente: Comentario para Exégesis y Traducción

REFERENCIAS CRUZADAS

a 1845 Núm 10:11; Neh 9:19

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

[=] *Ex 13:21 *Num 9:15 *Sal 78:14 *Lv 1:1 *Ex 25:22

[o] Éxodo LOS MILAGROS DEL DESIERTO No podemos dudar de que a través de toda la aventura del Sinaí hubo signos muy importantes de la intervención de Dios. No se ve cómo podrían haber nacido esas tradiciones sobre las maravillas del desierto si no hubiera habido algo. Se adornaron, se añadieron muchas cosas, pero allí igual que en todas partes sólo se presta a los ricos. Nunca sabremos cómo se presentaron las cosas. Acontecimientos que, vistos a la distancia podrían no ser más que el producto de la casualidad, fueron reconocidos como obras de Dios por los que los vivieron y sintieron en carne propia, y que fueron impresionados por mil detalles concretos que no dejaban lugar a duda. Los que transmitieron luego esos recuerdos eran incapaces de salvaguardar el contexto, por lo que los hechos transmitidos perdían su sentido divino y se tornaban ordinarios. Sabiendo que había habido algo maravilloso, los que transmitían la la historia la expresaron a su manera multiplicando los prodigios, como se hace en las historias edificantes. Se puede decir, en general, que se inventaron milagros para reemplazar a los que ya no sabían contar tales como fueron. Ya hemos hablado del maná y de las codornices en el comentario de 17.8. Por lo que respecta a la nube, es un hecho que cuando comienza un pequeño ciclón en el Sinaí (lo cual no es raro), se lo nota frecuentemente por un torbellino que levanta granos de arena tan finos que forman una polvareda cristalina impalpable: una verdadera columna luminosa que se desplaza lentamente, totalmente resplandeciente a la luz del sol. Es muy probable que la nube del Exodo provenga de testimonios relativos a esos fenómenos. Pero lo que aquí interesa es la interpretación que se les dio. La nube era una bella imagen, dada por Dios, y que podía expresar muchas cosas para las que no hay palabras: la presencia misteriosa de Dios con nosotros, luminosa y oscura a la vez.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana