Comentario de Levítico 5:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
“Cuando una persona peque porque, habiendo oído la advertencia del juramento y siendo ella testigo que lo vio o lo supo, no lo denuncie, será considerada culpable.
Si alguno pecare. Lev 5:15, Lev 5:17; Lev 4:2; Eze 18:4, Eze 18:20.
por haber sido llamado a testificar. Kol alah, más bien, «la voz de la conjuración», Φωνην ορκισμου, como la LXX rinde; porque esto no se relaciona con el deber de informar contra un delincuente común, sino con el caso de una persona que, siendo conjurada por el magistrado civil para responder bajo juramento, se niega a declarar lo que sabe sobre el tema, tal persona deberá soportarlo. su iniquidad – se considerará como culpable a la vista de Dios de la transgresión que se ha esforzado por ocultar, y debe esperar ser castigado por ocultar la iniquidad con la que estaba familiarizado. Éxo 22:11; Jue 17:2; 1Re 8:31; 1Re 22:16; 2Cr 18:15; Pro 29:24; Pro 30:9; Mat 26:63.
él llevará su pecado. Lev 5:17; Lev 7:18; Lev 17:16; Lev 19:8; Lev 20:17; Núm 9:13; Sal 38:4; Isa 53:11; 1Pe 2:24.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El que peca por encubrir su conocimiento, Lev 5:1;
en tocar la cosa inmunda, Lev 5:2-3;
o en hacer un juramento, Lev 5:4-5.
Su ofrenda por el pecado, del rebaño, Lev 5:6;
de las aves, Lev 5:7-10;
o de la harina, Lev 5:11-13.
Su ofrenda por el pecado, en lo que hubiere defraudado de las cosas santas, Lev 5:14-16;
y en pecados por ignorancia, Lev 5:17-19.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
llamado a testificar: «Si fuere adjurado» o se haya sometido a juramento para testificar. Cualquiera que tuviera información el juramento lo obligaba a pasar y dar testimonio. Sin importar si la información era de primera o segunda mano, si no testificaba, se hacía culpable y tenía que presentar una ofrenda de purificación. Lo que lo hacía culpable no era el hecho de tener la información, sino la retención de ella.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
5. Nuevos Sacrificios Expiatorios.
Tres Nuevos Casos Que Exigen Sacrificio por el Pecado (1-6).
1Si uno pecare oyendo a otro imprecar, y siendo testigo de la imprecación, porque lo vio o de otro modo lo conoció, y, sin embargo, no lo denunció, contrayendo así reato, 2o si tocare sin darse cuenta algo impuro, sea el cadáver impuro de una bestia, sea el cadáver impuro de un reptil, haciéndose impuro él mismo y contrayendo reato, 3o tocare, sin darse cuenta, cualquiera impureza humana, dándose cuenta de ello después, contrayendo así reato; 4o vanamente jurare de ligero hacer algo, de mal o de bien, de lo que uno suele jurar vanamente, sin darse cuenta, y cae después en ella, 5el que de uno de estos modos incurre en reato, por el reato de uno de estos modos contraído, confesará su pecado, 6ofrecerá a Yahvé por su pecado una hembra de ganado menor, oveja o cabra, y el sacerdote le expiará de su pecado.
En el capítulo anterior se hablaba de pecados cometidos por inadvertencia o ignorancia, aunque mejor traduciríamos, según el contexto general, por fragilidad humana. En estos tres nuevos casos a veces no se presupone esa ignorancia1. Como en el v.4 aparece la palabra hebrea easam, que traduciremos por delito, algunos autores interpretan ya estos tres casos dentro de la categoría de delitos, en contraposición a los pecados, que acabamos de estudiar, tal como se hará a partir del ν.14
El primer caso se refiere a quien encubre al autor de un delito habiendo sido testigo de él. En Pro v 29,24 se dice: “El encubridor de un ladrón a sí mismo se odia, oye el conjuro y no le denuncia.” Algunos autores creen que se trata del caso de quien es conjurado oficialmente por el juez y no quiere declarar sobre lo que es testigo. Otros creen que aquí la maldición o imprecación no es del juez que adjura, sino del oprimido por el ladrón. En todo caso, el pecado consiste en callar y no denunciar un hecho delictivo presenciado por él.
El segundo caso se refiere al que ha tenido contacto con algo que legalmente es impuro, como el cadáver2. Además del rito de purificación, debe ofrecer este sacrificio por su negligencia en evitar el contacto con lo impuro. El tercer caso es semejante a éste. El cuarto se refiere a los juramentos inconsiderados sin necesidad, por pura ligereza (v.4). Jesús echó en cara a sus compatriotas la ligereza y facilidad con que proferían juramentos, prohibiendo de raíz esta mala costumbre3.
El que se considera reo de estas faltas, primero debe hacer confesión de ellas (v.5); ofrecerá el sacrificio expiatorio correspondiente. Aunque no se dice nada de la confesión en los otros sacrificios expiatorios, es de suponer (está prescrita el día de la Expiación)4. Entre los babilonios, el penitente debía hacer una confesión, además de los ritos expiatorios5. La víctima debía ser una res de ganado menor, hembra. No se distinguen diversas clases de culpables, como en los sacrificios precedentes.
Sacrificios de los Pobres (7-13).
7Si no pudiese ofrecer una res, ofrecerá a Yahvé dos tórtolas o dos pichones, uno por el pecado y otro en holocausto, 8y los llevará al sacerdote, que ofrecerá primero el que es por el pecado, quitándole la cabeza sin separarla del todo, 9y haciendo con la sangre la aspersión de un lado del altar, dejando que el resto fluya al pie del altar; es sacrificio por el pecado. 10Después el otro lo ofrecerá en holocausto, según suele hacerse, y así hará el sacerdote la expiación del pecado cometido, y le será perdonado, 11Si tampoco pudiera ofrecer dos tórtolas o dos pichones, llevará en ofrenda por su pecado un décimo de “efah” de flor de harina como ofrenda por su pecado; no pondrá en ella ni aceite ni incienso, porque es ofrenda por el pecado, 12lo llevará al sacerdote, quien, tomando un puñado para memorial, lo quemará en el altar sobre las combustiones de Yahvé; así es ofrenda por el pecado. 13Así le expiará el sacerdote por el pecado cometido en una de aquellas tres cosas, y le será perdonado. El resto será para el sacerdote, como en la oblación.
En la legislación levítica varias veces se proponen facilidades para los sacrificios de los pobres6. Aquí se prescriben, si no pueden ofrecer una oveja o una cabra, dos pichones o tórtolas, una en holocausto, quemada totalmente sobre el altar, y otra por el pecado. A ésta se le quitaba la cabeza, y con su sangre se aspersionaba parte del altar; el resto queda para el sacerdote7.
Si la ofrenda de dos pichones o tórtolas es demasiado, entonces ofrecerá un décimo de efah de harina, unos tres kilos aproximadamente. Pero, como no es oblación o minjah, no se debe ofrecer incienso y aceite con la harina, pues es ofrenda de expiación y penitencial, y, por tanto, no se permite el incienso, que es en las oblaciones alegres de acción de gracias. De esta ofrenda de harina, el sacerdote quemará un puñado sobre el altar como memorial (v.11)8; el resto quedará para el sacerdote.
En estos sacrificios expiatorios parece que late la idea fundamental de aplacar a la divinidad sustituyéndose el oferente por la víctima. Al menos en los ritos babilonios esto es claro9; pero, como siempre, en los rituales hebreos, estas ideas primitivas son libres de toda noción mágica para amoldarse a un sentido profundo moral y religioso10.
Los Sacrificios por el Delito (14-26).
14Yahvé habló a Moisés, diciendo: 15“Si uno por ignorancia prevaricase, pecando contra las cosas santas que son de Yahvé, ofrecerá por el delito un carnero sin defecto, tomado del ganado, estimado en siclos, según el peso del siclo del santuario, l6y restituirá el daño causado, con el recargo de un quinto, entregándolo al sacerdote, quien hará por él la expiación del reato, y le será perdonado. 17Si uno pecare por ignorancia, haciendo sin darse cuenta algo de lo prohibido por Yahvé, contrayendo reato y llevando sobre sí la iniquidad, 18traerá al sacerdote un carnero sin defecto del ganado, según la cuantía del pecado. El sacerdote le expiará por el pecado cometido por ignorancia, y le será perdonado. 19Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahvé.” 20Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 21“El que con desprecio a Yahvé pecare, negando a uno de su pueblo un depósito, una prenda puesta en sus manos, que injustamente se apropió, o con violencia le quitase algo, 22o se apropiase algo perdido que encontró, y más si perjurase en cualquiera de estas cosas en que los hombres suelen perjurar, 23pecando y contrayendo reato, restituirá íntegramente a su dueño lo robado, defraudado, confiándole en depósito lo encontrado y negado, 24o aquello sobre que falsamente juró, con el recargo de un quinto del valor, el día de su sacrificio por el delito, 25y ofrecerá a Yahvé en sacrificio por el delito un carnero sin defecto de la grey, según su estimación, y lo llevará al sacerdote; 26el sacerdote hará por él la expiación ante Yahvé, y le será perdonado el delito de que se hizo reo.”
Contrapuestas a las faltas anteriores, llamadas pecado (jaita) se catalogan ahora otras llamadas delito Casam), por las que se prescriben determinados sacrificios. Los autores no convienen al determinar la diferencia entre los primeros y éstos. He aquí los casos de delito expresamente catalogados que exigían un especial sacrificio: a) daño causado a Dios (15-16); b) falta dudosa (17-19); c) daño causado al prójimo (20-26).
a) Daño causado a Dios (15-16). -Parece que se trata de la retención por inadvertencia de cosas santas debidas a Dios, como primicias, diezmos u ofrendas, que han sido omitidas o irregularmente con defecto otorgadas.
Como expiación ofrecerá un carnero estimado en siclos, conforme al siclo-patrón del santuario (v.15), que de ordinario era de más valor que el corriente11, y además devolverá lo que debe al santuario, aumentado en un quinto de su valor como multa (v.16).
b) Falta dudosa (17-19). -Se trata de alguna violación de los derechos de Dios, o de un pecado por el que no se sabe si ha de exigirse un sacrificio pro peccato (jaita’) o por delito (‘asam), y en ese caso se decide por éste, porque era más ventajoso para el santuario. El sacrificio será de un carnero sin defecto.
c) Daño causado al prójimo (20-26)12. -Es el caso del que se ha apropiado un depósito que se le ha confiado, un objeto encontrado robado o retenido injustamente, sobre todo jurando en falso. Debe devolver lo retenido indebidamente y pagar, además, como multa, un quinto de su valor (v.24). La pena es mucho más benigna que la que se impone al ladrón13, considerándose como atenuante el reconocimiento voluntario de su robo. La víctima a ofrecer es la misma que en los casos anteriores: un carnero sin defecto.
Los Sacrificios Expiatorios.
De los sacrificios expiatorios no encontramos hecha mención en la primitiva historia de Israel, pero sí en los documentos fenicios, los cuales nos aseguran la práctica de estos sacrificios en Canaán y en las colonias cananeas. Lo mismo hemos de decir de Caldea. Era general creencia que las enfermedades son efecto del pecado. De aquí se originaba que quien se sentía atacado por una enfermedad grave acudiese a su dios en demanda de perdón, y se valiera del sacerdote para que, mediante los sacrificios y los ritos mágicos, le purificasen de aquel pecado y así quitase la raíz del mal. De donde venía que la medicina fuese en parte una profesión sacerdotal.
Que en Israel reinara la misma creencia, no podemos ponerlo en duda. Fuera del texto la primera mención que hallamos de estos sacrificios la tenemos en 2Re 12:17. El rey Joás mandó que se recogiese el dinero ofrecido por los fieles para la reparación del templo. Pero el texto añade: “El dinero por el delito y el dinero por el pecado no entraban en la casa de Yahvé, porque era de los sacerdotes.” Es significativo este texto. Los fieles que no eran suficientes para ofrecer un sacrificio expiatorio, entregaban su ofrenda en dinero. De las ofrendas así recogidas se ofrecían sacrificios expiatorios por aquellos que habían hecho las ofrendas.
Nada más natural que el hombre se sienta reo ante Dios y que busque volverle propicio mediante el sacrificio. Que con el tiempo y el progreso de la liturgia se instituyeran sacrificios y ceremonias especialmente ordenadas a este fin, también está dentro de lo normal. En Gen 9:4 se prohíbe rigurosamente beber la sangre. El Levítico nos da la verdadera razón de este mandato: “porque la vida de la carne es la sangre, y yo os la he mandado poner sobre el altar para expiación de vuestras almas, pues su sangre hará la expiación por el alma.”14
El texto da grande importancia a estos sacrificios expiatorios. En los sacrificios privados en que la Ley impone la expiación, la elección de la víctima quedaba a la voluntad o a las facultades del oferente. El día diez del séptimo mes se celebraba la gran fiesta de la Expiación general del pueblo. El ceremonial descrito en Lev 16 es el que mejor nos da a conocer el sentido de los sacrificios expiatorios. Es éste el ceremonial que tomó el autor de la Epístola a los Hebreos para declarar la obra expiatoria de Jesucristo15.
1 Por el carácter casuístico de este fragmento (v.1-13), muchos autores creen que es adición posterior redaccional – 2 Cf. Lev c.1 1-15. – 3 Cf. Mat 5:33s. – 4 Cf. Num 5:7. – 5 Cf. Dhorme, La religion assyro-babylonienne p.226-230. – 6 Cf. Lev 14:21; Lev 27:8. – 7 Cf. Lev 6:19. – 8 Cf. com. a 2:2. – 9 Cf. Dhorme, o.c., p.274. – 10 Cf. A. Clamer, o.c., p.57. – 11 Sobre la costumbre de colocar las monedas-patrón en el templo, véase A. Barrois, La métrologie dans la Bible: RB (1932) p.53-54. – 12 En la Vg empieza aquí el c.6; así, los v.1-7 del c.6 coinciden con los V.20-26 del TM. – 13 Cf. Exo 22:1-14. – 14 Lev 17:11. – 15 Heb 6:6s.
Fuente: Biblia Comentada
testificar … testigo. Un testigo que no acudía a declarar cometía pecado si realmente había visto una infracción o tenía conocimiento directo, como haber oído al infractor confesar la comisión del pecado.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Este llamamiento a la confesión cita unos pocos ejemplos de violaciones para las que la respuesta adecuada era el arrepentimiento: 1) callar evidencias (v. Lev 5:1), 2) tocar algo inmundo (vv. Lev 5:2-3) y 3) pronunciar juramentos a la ligera (v. Lev 5:4).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Vea Lev 6:24-30 para las instrucciones para el sacerdote. La ofrenda por el pecado hacía expiación por los pecados cometidos en ignorancia y donde la restitución era imposible. Este era un sacrificio prescrito como obligatorio, como lo era el sacrificio por la culpa (Lev 5:14 –Lev 6:7). Se hace referencia a los pecados de comisión (Lev 4:1-35) y de omisión (Lev 5:1-13) cometidos sin intención. Lev 4:1-35 trata acerca de aquellas personas que hubieren cometido el pecado: 1) el sumo sacerdote (vv. Lev 4:3-12), 2) la congregación (vv. Lev 4:13-21), 3) un gobernante (vv. Lev 4:22-26) y 4) una persona común del pueblo (vv. Lev 4:27-35). Lev 5:1-13 desarrolla los sacrificios según el animal sacrificado: 1) cordera / cabra (vv. Lev 5:1-6); 2) ave (vv. Lev 5:7-10) y 3) flor de harina (vv. Lev 5:11-13).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Las ofrendas por el pecado (Lev 4:1 –Lev 5:13) y por la culpa (Lev 5:14 –Lev 6:7) diferían de las tres anteriores en que las anteriores eran voluntarias y éstas eran obligatorias. La ofrenda por el pecado difería de la ofrenda por la culpa en que la primera involucraba una iniquidad en la que no era posible hacer restitución, mientras que en la segunda era posible.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Pro 29:24; (ver Deu 19:15-19; Mat 26:60).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Delitos típicos. Estos versículos señalan tres clases de faltas comunes por las cuales una persona debía traer una ofrenda por el pecado. Primero, por dejar de testificar en un caso donde uno tiene evidencia pertinente que proveer (v. 1). La ley israelita adjudicaba mucha importancia a la integridad del sistema judicial, y por eso le daba muchísima importancia a los testigos verdaderos, a tal punto de incluirse en los diez mandamientos (Exo. 20:16; cf. Exo. 23:1-9; Prov. 12:17; 14:5; 24:28). El perjurio deliberado era una falta seria y severamente castigada (Deut. 19:15-21).
Segundo, impureza accidental (v. 3). La distinción que se hace en el AT entre lo limpio y lo inmundo se discutirá después. Debemos notar que aunque el NT ha neutralizado la distinción en cuanto a cosas físicas (Mar. 7:1-23; Hech. 10:9-16), los apóstoles instan seriamente a los cristianos a procurar una vida limpia y evitar la contaminación moral y espiritual (cf. Stg. 1:27).
Tercero, la persona que descuidadamente jura hacer algo y no cumple (v. 4). Malo o bueno probablemente sea una expresión inclusiva significando “cualquier cosa” (cf. Isa. 41:23). Las palabras importan, aun aquellas que se expresan a la ligera. Por eso, una promesa hecha descuidadamente y que después no se cumple es un pecado que también necesita limpiarse, mayormente si se ha hecho un juramento ya que eso involucraba el nombre de Dios. Los maestros sabios de Israel advertían bastante en cuanto al asunto del mal uso de las palabras (Prov. 6:1-5; 12:18; 15:2; Ecl. 5:2-7), y tanto Jesús como Santiago enseñaron que nuestras palabras deben reflejar la verdad rectamente y, por lo tanto, no tener necesidad de apoyarnos en juramentos (Mat. 5:34-36; Stg. 3:5, 6).
Confesará (v. 5). El fracaso por negligencia, ignorancia o descuido es pecado, y debe confesarse a fin de ser limpiado y ofrecer expiación por él. Para nosotros, probablemente la mayoría de nuestros pecados típicos diarios caen dentro de esta categoría. Puede ser que no nos dispongamos deliberadamente a rebelarnos contra Dios y pecar, pero en medio de las presiones de la vida y la debilidad de nuestra naturaleza, al final del día descubrimos que tenemos que admitir, tal como lo expresa una oración en el Libro de Oraciones Comunes: “Hemos pecado y nos hemos apartado de tus caminos como ovejas descarriadas, hemos seguido en demasía los planes y deseos de nuestro propio corazón, hemos dejado de hacer las cosas que debiéramos haber hecho, y hemos hecho aquello que no hubiéramos hecho.”
Esto es exactamente la clase de conducta que se contempla en la definición de la ofrenda por el pecado. Qué importante es, entonces, que estos fracasos diarios no se acumulen como una nube de sentimientos de culpa depresivos y debilitantes, sino que se confiesen y sean perdonados. Y qué reconfortante es saber que la declaración de expiación y perdón (5:6, 10, 13) es mucho más segura para nosotros por medio del sacrificio de Cristo de lo que era para los israelitas a través del ministerio del sacerdote en el altar.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
5.4 ¿Alguna vez ha jurado que hará o que no hará algo, y luego se da cuenta de lo tonta que fue su promesa? El pueblo de Dios está llamado a mantener su palabra, aun cuando haga promesas difíciles de cumplir. Jesús advirtió en contra del juramento (en el sentido de hacer votos o promesas) cuando dijo, «Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede» (Mat 5:37). Nuestra palabra debería ser suficiente. Si sentimos que debemos fortalecerla con un juramento, algo anda mal con nuestra sinceridad. Las únicas promesas que no debemos cumplir son aquellas que nos llevan al pecado. Una persona sabia y controlada evita hacer promesas apresuradas.5.5 El sistema completo de sacrificios no podía ayudar al pecador a menos que este trajera su ofrenda con una actitud arrepentida y un deseo de confesar su pecado. Actualmente, debido a la muerte de Cristo en la cruz, no tenemos que sacrificar animales. Pero sigue siendo vital que confesemos nuestros pecados, porque la confesión muestra que estamos conscientes de nuestro pecado, de la santidad de Dios, de la humildad que debemos tener ante El y la disposición de volvernos de ese pecado (Psa 51:16-17). Aún la muerte de Jesús será de poco valor para nosotros si no nos arrepentimos y lo seguimos. Es como una vacuna para una enfermedad peligrosa, no ayudará si no entra en el torrente sanguíneo.5.14-19 La ofrenda por la culpa era la forma de hacerse cargo del pecado que se comete inconscientemente. Era para aquellos que habían pecado de alguna manera contra las «cosas santas» -el tabernáculo o el sacerdocio- tanto como para aquellos que sin intención pecaban contra alguien. En ambos casos, tenía que sacrificarse un carnero sin defecto, más una compensación por su pérdida a aquellos dañados por ese pecado, más un veinte por ciento como multa. Aun cuando la muerte de Cristo ha hecho innecesarias para nosotros hoy día las ofrendas de culpa, todavía necesitamos hacer lo correcto con aquellos a quienes herimos.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) Lit.: “oído la voz (el sonido) de maldición”. Véase Gén 24:41, n.
REFERENCIAS CRUZADAS
a 137 Gén 2:7; Gén 46:26; Eze 18:4
b 138 Pro 30:9; Stg 3:9
c 139 Gén 37:2; 1Sa 2:24; Est 6:2; Pro 29:24; 1Co 1:11; 1Co 5:1
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
no lo declara. El pecado del que se trata aquí es el de no dar a conocer información relevante sobre algún caso y por tanto implica supresión de evidencia.
Fuente: La Biblia de las Américas
Se dan tres ejemplos de pecados que requieren una ofrenda.
El primero es el de retener evidencia cuando alguien era llamado a testificar: por haber sido llamado a testificar, i.e.; convocado a testificar.
Los vv. Lev 5:2-3 describen el caso de contaminación ceremonial accidental por contacto con un animal inmundo o con la inmundicia de hombre.
El tercer ejemplo es el de no ser capaz de cumplir un juramento hecho a la ligera (v. Lev 5:4).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Lit., y oye voz de un juramento
Lit., llevará su iniquidad
Fuente: La Biblia de las Américas
[=] *Pro 29:24