Comentario de Levítico 12:5 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
“Si da a luz una hija, será considerada impura y permanecerá aislada durante dos semanas, como en el caso de su impureza. Y permanecerá sesenta y seis días en la sangre de su purificación.
Lev 12:2, Lev 12:4; Gén 3:13; 1Ti 2:14, 1Ti 2:15.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El nacimiento de una mujer duplicaba el período de impureza ritual. No se dan razones.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
dos semanas … sesenta y seis días. Evidentemente, las madres eran tenidas por impuras el doble de tiempo (ochenta días) después del nacimiento de una hija que en el caso de un hijo (cuarenta días), lo cual reflejaba el estigma sobre las mujeres por la parte de Eva en la caída. Este estigma queda eliminado en Cristo (vea la nota sobre 1Ti 2:14-15).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
NOTAS
(1) Lit.: “dos semanas”.
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
dos semanas…sesenta y seis días. A los sesenta y seis días se deben añadir los catorce días citados anteriormente para un total de ochenta y ocho días, el tiempo necesario para cumplir con el período de purificación. No se explica la razón por la cual el período de purificación después del nacimiento de una hija era doble que el período para un hijo.
Fuente: La Biblia de las Américas
días… TM repite días. Se sigueLXX → §194.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Lit., impureza
Fuente: La Biblia de las Américas
[o] PENALIZACIÓN DE LA MUJER Este párrafo es uno de los que sancionan de manera indiscutible el status inferior de la mujer. En el cap. 27, la valorización de las personas marcará sin equívoco el valor menor de la mujer, pero podría decirse que allí se trata de una apreciación desde el punto de vista económico,en el caso que un hombre o una mujer puedan ser vendidos como esclavos. Aquí, en cambio, está muy claro que la mujer es mucho menos digna de acercarse a Dios. No podemos sino alegrarnos de que esas leyes hayan sido consideradas, desde el primer concilio de Jerusalén (He 15,10), como disposiciones transitorias que tenían valor únicamente para el pueblo judío y sólo para el tiempo que precedía a la venida del descendiente de Abrahán (Gal 3,19). Pero, por otra parte, si bien no se puede cambiar la Escritura, ¿no sería esta discriminación el punto de partida de un don de Dios? Puesto que a Dios le gusta acabar con los privilegios adquiridos, y si toleró por un tiempo esa inferioridad oficial, ¿no fue acaso para darles más generosamente a las mujeres carismas que los hombres casi no tienen?