Biblia

Comentario de Levítico 26:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Levítico 26:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

“No os haréis ídolos, ni imágenes, ni os levantaréis piedras rituales, ni pondréis en vuestra tierra piedras esculpidas para postraros ante ellas; porque yo soy Jehovah, vuestro Dios.

No haréis … ídolos. Lev 19:4; Éxo 20:4, Éxo 20:5, Éxo 20:23; Éxo 23:24; Éxo 34:17; Deu 4:16-19; Deu 5:8, Deu 5:9; Deu 16:21, Deu 16:22; Deu 27:15; Sal 97:7; Sal 115:4-8; Isa 2:20; Isa 44:9-20; Isa 48:5-8; Jer 10:3-8; Hch 17:29; Rom 2:22, Rom 2:23; 1Co 10:19, 1Co 10:20; Apo 13:14, Apo 13:15; Apo 22:15.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Leyes acerca de la idolatría, Lev 26:1.

La religiosidad, Lev 26:2.

Una bendición para los que guardan los mandamientos, Lev 26:3-13.

Una maldición para los que las quiebran, Lev 26:14-39.

Dios promete recordar a los que se arrepientan, Lev 26:40-46.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Bendiciones por la obediencia y maldiciones por la desobediencia son dos elementos importantes del formato de un tratado en el antiguo Cercano Oriente, según el cual fue modelado el pacto de Dios con Israel en Sinaí. Las bendiciones se presentan en una lista, seguida por la lista de los desastres que constituían una amenaza para Israel por su desobediencia y rebelión. Generalmente las maldiciones eran más largas; esta lista sigue ese patrón.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

estatua era una piedra o columna de madera levantada para representar un dios o diosa pagana. No era una semejanza, sino un símbolo. En conjunto las cuatro expresiones que se usan en este versículo cubren todas las posibilidades en cuanto a imágenes paganas.

Yo soy Jehová tu Dios confronta a los israelitas con una decisión de lealtad. ¿Amarían al Dios vivo o a los ídolos?

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

26. Discurso Final Parenetico.
E s esta alocución exhortatoria paralela a la que hemos visto como conclusión del código de la alianza1 y la que se repetirá en Dt c.28. Primero se anuncian promesas de bendición a los cumplidores de la ley (v.3-13) y después se intiman amenazas a los trans-gresores (v. 14-39). En la formulación de ambas parece que se supone que los israelitas habitan en Palestina. Por otra parte, son clásicas las analogías entre este capítulo y el libro de Ezequiel2. Por ello, muchos autores suponen que esta legislación es de la época del exilio; sin embargo, como hemos visto, hay divergencias entre la legislación levítica y la de Ezequiel, y, además, aquí se previene contra el culto en los lugares altos y la idolatría, lo que no encaja en el ambiente del exilio. Como siempre, se puede suponer un núcleo redaccional primitivo que ha sido retocado en épocas más recientes.

Promesas de Bendiciones a los Observadores de la Ley (1-13).
1No os hagáis ídolos, ni os alcéis cipos, ni pongáis en vuestra tierra piedras esculpidas para prosternaros ante ellos, porque soy yo, Yahvé, vuestro Dios. 2Guardad mis sábados y reverenciad mi santuario. Yo, Yahvé. 3Si cumplís mis leyes, si guardáis mis mandamientos y los ponéis por obra, 4yo mandaré las lluvias a su tiempo, la tierra dará sus frutos, y los árboles del campo darán los suyos. 5La trilla se prolongará entre vosotros hasta la vendimia, y la vendimia hasta la sementera, y comeréis vuestro pan a saciedad y habitaréis en seguridad en vuestra tierra. 6Daré paz a la tierra; nadie turbará vuestro sueño, y dormiréis sin que nadie os espante. Haré desaparecer de vuestra tierra los animales dañinos, y no pasará por vuestro país la espada. 7Perseguiréis a vuestros enemigos, que caerán ante vosotros al filo de la espada. 8Cinco de vosotros perseguirán a ciento, ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán ante vosotros al filo de la espada. 9Yo volveré a vosotros mi rostro, y os haré fecundos y os multiplicaré, y yo mantendré mi alianza con vosotros. 10Comeréis lo añejo, y habréis de sacar fuera lo añejo para encerrar lo nuevo, u Estableceré mi morada entre vosotros y no os abominará mi alma. 12Marcharé en medio de vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. 13Yo, Yahvé, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto para que no fueseis esclavos en ella, rompí las coyundas de vuestro yugo y hago que podáis andar erguida la cabeza.

Los v.1-2, que coinciden con el segundo precepto del Decálogo, se hallan repetidos en muchos lugares de la Ley3. Lo que resta de la perícopa es una viva y apremiante exhortación a la observancia de la misma, poniendo ante los ojos del pueblo los bienes que el Señor les promete y los males con que los amenaza. El estilo no es el de un legislador que formula en lenguaje jurídico las sanciones de las leyes, sino el de un orador que trata de mover el ánimo de sus oyentes o lectores al amor y observancia de los mandamientos divinos. En todo esto, el autor sagrado parece proceder por deducción, partiendo del principio de que siendo Dios justo debe dar a cada uno según su merecido; y que esto se cumple, no nos deja dudar ni la fe en la perfección divina ni siquiera la razón. Sin embargo, el cumplimiento de esta justicia no siempre aparecería claro; antes la experiencia daba lugar a graves tentaciones, cuando veían las muchas tribulaciones a que la vida del justo estaba sometida y las prosperidades de los malvados. El libro de Job plantea crudamente este problema, mostrándonos de qué manera Dios prueba la virtud de los justos para premiarles después más copiosamente. El Eclesiastés saca de su experiencia que, en efecto, Dios es justo y hay que vivir con temor de Dios, sin olvidarse de su juicio; pero que no vemos cómo en la vida presente se realiza esta justicia. Los premios que aquí se prometen son de origen temporal: el crecimiento de la familia, cosechas abundantes del campo, multiplicación de los ganados, victoria sobre los enemigos y paz para disfrutar de esos bienes. La Ley está dada al pueblo; la exhortación va dirigida al mismo con promesas apropiadas a su mentalidad ruda. Esto bastaría en una ley humana, pero la ley que precede está dada en nombre de Dios, y parece que el ministro de quien Dios se sirve debía levantar la vista a esperanzas más altas. Y es para maravillar que sólo en los postreros libros del Antiguo Testamento aparezcan esas esperanzas ultraterrenas. Las mismas descripciones de la edad mesiánica en los profetas predicen esos mismos bienes acompañados de la fiel observancia de la ley divina. Es, sin duda, un misterio esta conducta del Espíritu Santo, que deja encubiertos con un espeso velo los bienes que Dios tiene preparados para los que le aman. Los patriarcas, al morir, van a descansar en el seol, donde la vida se presenta a veces triste, a veces como una continuación de la paz en que mueren; pero nada que nos haga vislumbrar las dulces esperanzas que a los cristianos hacen llevaderas las tribulaciones de la presente vida. Se nos muestra hasta qué punto llega aquella condescendencia, o synkatabasis, que, al decir de los Padres, observa Dios en el gobierno de su pueblo. El pueblo de Israel era rudo y grosero, incapaz de apreciar los bienes espirituales. Como sólo tenía en estima los bienes temporales, ésos son los que Dios promete para estimularle a la observancia de sus preceptos. Pero hay que advertir que tales bienes se le presentan como venidos de Dios, como expresión de la gracia del Señor, que se complace en la conducta de su pueblo. Esto ya imprime un sello de espiritualidad a estas promesas temporales, las cuales, por lo mismo, figuraban las espirituales que nos había de traer el Mesías4.

Amenazas a los Prevaricadores (14-46).
14Pero, si no me escucháis y no ponéis por obra mis mandamientos, si desdeñáis mis leyes, 15menospreciáis mis mandamientos y no los ponéis por obra, y rompéis mi alianza, 16ved lo que también yo haré con vosotros: echaré sobre vosotros el espanto, la consunción y la calentura, que debilitan los ojos y consumen la vida; sembraréis en vano vuestra simiente, pues serán los enemigos los que la comerán; 17me volveré airado contra vosotros y seréis derrotados por vuestros enemigos; os dominarán los que os aborrecen, y huiréis sin que os persiga nadie. 18Si después de esto no me obedecéis todavía, echaré sobre vosotros plagas siete veces mayores por vuestros pecados; 19quebrantaré la fuerza de vuestro orgullo; haré como de hierro vuestro cielo y como de bronce vuestra tierra. 20Serán vanas vuestras fatigas, pues no os dará la tierra sus productos, ni los árboles de ella sus frutos. 21Y si todavía os oponéis a mí y no queréis obedecerme, os castigaré otras siete veces más por vuestros pecados; 22lanzaré contra vosotros fieras que devoren vuestros hijos, destrocen vuestro ganado y os reduzcan a escaso número, de modo que queden desiertos vuestros caminos. 23Si con tales castigos no os convertís a mí y seguís marchando contra mí, 24yo a mi vez marcharé contra vosotros y os rechazaré, y os heriré también siete veces más por vuestros pecados; 25esgrimiré contra vosotros la espada vengadora de mi alianza; os refugiaréis en vuestras ciudades, y yo mandaré en medio de vosotros la peste y os entregaré en manos de vuestros enemigos, 26quebrantando todo vuestro sostén de pan; diez mujeres bastarán para cocer el pan en un solo horno y os lo darán tasado; comeréis y no os hartaréis. 27Si todavía no me obedecéis y seguís oponiéndoos a mí, 28yo me opondré a vosotros con furor y os castigaré siete veces por vuestros pecados. 29Comeréis las carnes de vuestros hijos, comeréis las carnes de vuestras hijas; 30destruiré vuestros lugares excelsos, abatiré vuestras estelas consagradas al sol; amontonaré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y mi alma os abominará. 31Convertiré vuestras ciudades en desiertos, saquearé vuestros santuarios y no aspiraré ya más el suave olor de vuestros perfumes. 32De vastaré la tierra, y vuestros enemigos, que serán los que la habiten, quedarán pasmados; 33y a vosotros os dispersaré yo entre las gentes y os perseguiré con la espada desenvainada en pos de vosotros; vuestra tierra será devastada, y vuestras ciudades quedarán desiertas. 34Entonces disfrutará la tierra de sus sábados, durante todo el tiempo que durare la soledad y estéis vosotros en la tierra de vuestros enemigos. Entonces descansará la tierra y gozará de sus sábados. 35Todo el tiempo que quedará devastada, tendrá el descanso que no tuvo en vuestros sábados, cuando erais vosotros los que la habitabais. 36A los que de vosotros sobrevivan, yo les infundiré espanto tal en sus corazones, en la tierra de sus enemigos, que el moverse de una hoja los sobresaltará y los hará huir como se huye de la espada, y caerán sin que nadie los persiga; 37y tropezarán los unos con los otros, como si huyeran delante de la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir ante vuestros enemigos; 38y pereceréis entre las gentes, y la tierra de vuestros enemigos os devorará. 39Los que sobrevivan serán consumidos por sus iniquidades en la tierra enemiga, y consumidos por las iniquidades de sus padres. 40Confesarán sus iniquidades y las de sus padres por las prevaricaciones con que contra mí prevaricaron, 41y que, por habérseme opuesto a mí, me opuse yo a ellos y los eché a tierra de enemigos. Humillarán su corazón incircunciso y reconocerán sus iniquidades; 42y yo entonces me acordaré de mi alianza con Jacob, de mi alianza con Isaac, de mi alianza con Abraham, y me acordaré de su tierra. 43Ellos tendrán que abandonar la tierra, que gozará de sus sábados, yerma, lejos de ellos. Serán sometidos al castigo de sus iniquidades por haber menospreciado mis mandamientos y haber aborrecido mis leyes. 44Pero, aun con todo esto, cuando estén en tierra enemiga, yo no los rechazaré, ni abominaré de ellos hasta consumirlos del todo, ni romperé mi alianza con ellos, porque yo soy Yahvé, su Dios. 45Me acordaré por ellos de mi alianza antigua, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las gentes para ser su Dios. Yo, Yahvé.” 46Estos son los mandamientos, estatutos y leyes que Yahvé estableció entre sí y los hijos de Israel, en el monte Sinaí, por medio de Moisés.

En esta perícopa, complemento de la precedente, que contiene las amenazas de Dios contra los prevaricadores de su Ley, es muy de notar la graduación creciente de los castigos que Dios mandará a su pueblo, según la medida de su persistencia en el pecado, hasta llegar a la cautividad en tierras extrañas. Aquí, al fin, entrarán en sí, se arrepentirán y Dios tendrá misericordia de ellos, volviéndolos a su tierra. Es lo que se anuncia muchas veces en los profetas5. Las promesas y los dones de Dios, dice San Pablo, son sin arrepentimiento6, porque el Señor, al prometer, lo hace, no en atención a los méritos de los agraciados, sino a lo que El es, a las entrañas de su misericordia7, y no se vuelve atrás de lo que una vez prometió. Y esto principalmente cuando se trata de las promesas mesiánicas. Por esto, concluye que no romperá su alianza con ellos, “porque yo, Yahvé, soy su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para ser su Dios por siempre.”8 Esto es tan evidente para San Pablo, que, aun después de haber rechazado la masa israelita al Mesías, asegura que la reprobación de Israel no es definitiva, sino temporal, para dar lugar a la entrada de los gentiles en el reino de Dios y que después llegará la hora de Israel9.
Es interesante la mención de los lugares excelsos o bamoth (v.30), lugares de culto en los cerros, tantas veces recriminados por los profetas. Esta mención parece suponer que el hagiógrafo escribe en Canaán, donde se prodigaban estos lugares de culto. Lo mismo hay que decir de la mención de los cipos o estelas (masseboth) erigidas al aire libre en honor de dioses cananeos de tipo astral10. También el anuncio del exilio parece reflejar la preocupación de un autor posterior a Moisés que ha sido testigo de la gran catástrofe de Judá en 587 antes de Cristo. La tierra será desolada11, y entonces, deshabitada, descansará en su reposo sabático, que antes se la había negado (v.34). Es lo que dice el autor de 2 Par 36:21: “para que se cumpliese la palabra de Yahvé pronunciada por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo reposado sus sábados, descansando todo el tiempo que estuvo devastada hasta que se cumplieron los setenta años.”12 La frase es irónica y parece insinuar que, ya que los israelitas no la dejaron descansar durante los sábados y jubileos prescritos por la Ley, Dios se encargó de que se cumpliera la prescripción a costa de la despoblación total del país por sus prevaricaciones. Pero la prueba del exilio será el medio de hacerlos retornar a Yahvé su corazón incircunciso (v.41), es decir, rebelde y pagano en el fondo por no conformarse a los mandatos de su Dios. Entonces Yahvé se acordará de la alianza que ha hecho con sus antepasados y de la gloriosa liberación de Egipto (v.42.45)13. Los v.43-44 interrumpen el pensamiento y son probablemente una glosa que repite las ideas de v. 34-35.
El v.46 es la conclusión de todas las leyes de santidad (c. 17-26) o quizá de todas las ordenaciones del Levítico, que son presentadas como dadas en su totalidad sobre el monte Sinaí por intermedio de Moisés (v.26).

1 Cf. Exo 23:20-33. – 2 Cf. Lev 26:26 y Eze 4:16; Eze 5:16; Eze 14:13; Lev 39 y Eze 4:17; Eze 24:23; Lev 33 Y Eze 5:2; Eze 5:12; Eze 12:14; Lev 26:43 y Eze 5:6; Eze 20:16; Lev 26:45 y Eze 5:8; Eze 20:9; Eze 20:14; Eze 20:22; Eze 20:41; Eze 22:16; Eze 28:25. – 3 Cf. Exo 20:4; Deu 5:8; Lev 19:4· – 4 Cf. Summ. Theol. 1-2 q.99 a.6. – 5 Cf. Eze 16:39s. – 6 Rom 11:29. – 7 Luc 1:78. – 8 Cf. Jer 31:31s; Eze 16:62. – 9 Rom 11:26. – 10 Cf. H. Vincent, o.c., p.146. – 11 Jer 18.16; Rom 19:8; Eze 5:2-12. – 12 Cf. 2Cr 36:21; Jer 25:11-12; Jer 29:10. – 13 Cf. Ose 11:9.

Fuente: Biblia Comentada

escultura … estatua … piedra pintada. Los vecinos de Israel usaban todos estos medios para el culto a sus dioses.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Se estableció un sumario representativo de los Diez Mandamientos (Éxo 20:3-17) como la norma por la que se mediría la obediencia o desobediencia de Israel.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

En esta sección se dan directrices detalladas para la santidad práctica.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Se da un bosquejo de los temas de santidad que corresponden a la nación de forma colectiva.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Se detallan las bendiciones del pacto para la obediencia (Lev 26:3-13) y sus maldiciones para la desobediencia (Lev 26:14-39, cp. Deu 28:1-68). También se ofrece una posibilidad de arrepentimiento (Lev 26:40-45).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Este capítulo comienza reiterando la prohibición de la idolatría de Lev 19:4 (ver también Éxo 20:4-6 y Deu 5:8-10); luego pasa a enumerar las bendiciones y maldiciones como consecuencia de la obediencia o desobediencia de los mandatos divinos.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Lev 19:4; Éxo 5:8-9.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— postrarse ante ellas: Dios exige a su pueblo una adoración exclusiva; inclinarse en reverencia y adoración ante cualquier obra humana representaba un caso claro de idolatría.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

26.1ss Este capítulo presenta las dos alternativas de obediencia y desobediencia que Dios presentó a su pueblo (véase también Deuteronomio 28). La gente del Antiguo Testamento fue advertida vez tras vez contra la adoración de ídolos. Nos preguntamos cómo pudieron auto engañarse con estos objetos de madera y piedra. Sin embargo, bien podría Dios hacernos la misma advertencia, ya que tendemos a prestar mayor atención a ídolos que a Dios. Idolatría es dar más importancia a cualquier cosa antes que a Dios, y nuestras vidas están llenas de esa tentación. Dinero, apariencia, éxito, reputación, seguridad… estos son los ídolos de hoy. Al mirar a estos dioses falsos que prometen todo lo que desea pero nada de lo que necesita, ¿le parece que está tan alejada la idolatría de su propia experiencia?26.13 Imagine el gozo de un esclavo cuando es dejado en libertad. Dios sacó a los hijos de Israel de una amarga esclavitud y les dio libertad y dignidad. También nosotros somos liberados cuando aceptamos el pago que hizo Cristo para redimirnos de la esclavitud del pecado. Ya no necesitamos escondernos de vergüenza por nuestros pecados pasados sino que podemos caminar con dignidad porque Dios nos ha perdonado y se ha olvidado de ellos. Pero así como los israelitas todavía corrían peligro de regresar a una esclavitud mental, necesitamos estar alertas de la tentación de regresar a nuestros patrones pasados de pecado.26.18 Si los israelitas obedecían, había paz en la tierra. Si desobedecían, habría desastres. Dios usó las consecuencias del pecado para llevarlos al arrepentimiento, no para vengarse de ellos. Hoy, las consecuencias del pecado no son siempre tan evidentes. Cuando nos azota la calamidad quizá ni siquiera sepamos la razón. Puede ser (1) el resultado de nuestra propia desobediencia, (2) el resultado del pecado de otro, (3) el resultado de un desastre natural. Ya que no sabemos, tenemos que buscar en nuestros corazones para ver si estamos en paz con Dios. Su Espíritu, como un gran reflector, revelará aquellas áreas en las que tenemos que trabajar. Debido a que la calamidad no es siempre el resultado de haber hecho algo malo, debemos evitar culparnos por cada tragedia que enfrentemos. Una culpa que no nos corresponde es una de la armas favoritas de Satanás contra los creyentes.26.33-35 La advertencia hecha en estos versículos se hizo realidad en 2 Reyes 17 y 25. El pueblo persistió en su desobediencia, y a la larga fue conquistado y llevado a las tierras de Asiria y Babilonia. La nación permaneció en cautiverio por setenta años, en compensación por todos los años que los israelitas no observaron la ley del año sabático (2Ch 36:21).26.40-45 Estos versículos muestran lo que quiso decir Dios cuando dijo que era tardo para la ira (Exo 34:6). Aun cuando los israelitas hayan escogido desobedecer y hayan sido esparcidos entre sus enemigos, Dios seguiría dándoles la oportunidad de arrepentirse y volver a El. Su propósito no era destruirlos sino ayudarlos a crecer. Nuestras experiencias y dificultades diarias en ocasiones resultan abrumadoras; a no ser que podamos ver que el propósito de Dios es producir en nosotros un crecimiento continuo, es posible que se produzca en nosotros desesperanza. La esperanza que necesitamos está bien expresada en Jer 29:11-12 : «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré». Mantener la esperanza mientras sufrimos muestra que entendemos la manera misericordiosa en que Dios se relaciona con su pueblo.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

NOTAS

(1) “Hacer un ídolo”, Vg.

REFERENCIAS CRUZADAS

a 1183 Éxo 20:4; Lev 19:4; Sal 96:5; Hch 17:29; 1Co 8:4

b 1184 Deu 5:8

c 1185 Núm 33:52

d 1186 Dan 3:18; 1Co 10:14

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

ídolos. En hebreo elilim significa inútil y es parodia de la palabra Dios, heb. elohim .

imagen. Se refiere a cualquier representación de una deidad pagana, de las que se han descubierto muchas en Canaán.

pilares. En tiempos remotos los pilares a veces eran conmemorativos (Gn 28:18; Ex 24:4), pero más tarde fueron asociados con la adoración a Baal (2 R 3:2; 10:26, 27).

piedra grabada. El término se refiere a piedra que representaba alguna imagen tal como la de algún dios cananeo. Numerosos objetos como estos han sido descubiertos en Siria y en Israel.

Fuente: La Biblia de las Américas

ídolos. Lit., inexistencia.

escultura, i.e., imagen labrada o moldeada.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

ídolos…Lev 19:4; imágenes de talla…Éxo 20:4; Deu 5:8; Deu 16:21-22; Deu 27:15; ellas… TM añade porque. Se sigue LXX → §194.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

Lit., sobre

Fuente: La Biblia de las Américas

g Lev 19:4.

26.1 g Éxo_20:4; Deu 5:8; Deu 16:21-22; Deu 27:15.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

[1] Notable por alguna superstición.[2] Los hebreos antes de entrar en el templo se quitaban el calzado y dejaban a la entrada el bastón que llevaban en la mano. Se sacudían el polvo que podían haber recogido sus pies, no atravesaban el templo para pasar de un lado a otro y salían de él sin volver las espaldas al santuario.[3] Deut 28, 1.[15] Deut 28, 25; Lam 2, 17; Mal 2, 2.[26] Ez 4, 6.[29] 2 Re 6, 28; Jer 4, 10.

Fuente: Notas Torres Amat