Comentario de Números 1:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Jehovah habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, el primero del mes segundo del segundo año después que ellos salieron de la tierra de Egipto, diciendo:
RESUMEN DE NUMEROS
El libro de Números es un libro que contiene una serie de las providencias y eventos más asombrosos. En todas partes y en todas las circunstancias, Dios aparece; y, sin embargo, no hay circunstancia u ocasión que no justifique esas señales de su gracia y misericordia; y en cada relación percibimos la consistencia de las intenciones divinas, y la propiedad de esas leyes que él estableció.Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
en el desierto. Núm 10:11, Núm 10:12; Éxo 19:1; Lev 27:34.
en el tabernáculo. Éxo 25:22; Lev 1:1.
en el día primero. Como el tabernáculo fue levantado en el primer día del primer mes, en el segundo año de su salida de Egipto, (Éxo 40:17), y esto sucedió el primer día del segundo mes, en el mismo año, es evidente que las situaciones contadas en el presente libro, todas deben haber tomado lugar en el espacio de un mes, y durante el tiempo en que los israelitas estaban acampados en el monte Sinaí. Núm 9:1; Núm 10:11; Éxo 40:17; 1Re 6:1.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Dios mandó a Moisés a contar al pueblo, Núm 1:1-4.
Los príncipes de las tribus, Núm 1:5-16.
El número de todas las tribus, Núm 1:17-46.
Los levitas son eximidos para el servicio del Señor, Núm 1:47-54.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
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EL LIBRO DE NÚMEROS DESCRIBE LOS ACONTECIMIENTOS INMEDIATAMENTE anteriores a la entrada de los israelitas en la Tierra Prometida. En una situación de tensión similar a la que se vive en los días preliminares a una gran batalla o a una jornada de elecciones, estos acontecimientos dejan ver la intranquilidad e impaciencia de los israelitas, pero también la expectativa frente a lo que Dios haría. Los israelitas cometieron errores graves durante este crucial período, y Dios los disciplinó. Pero a través de esta disciplina e instrucción Dios los preparaba no sólo para adorarle sino para confiar en que Él les daría la victoria final.
Las enormes listas de cantidades y nombres en el libro de Números desaniman a muchos lectores. No obstante, estas deben observarse como lo hacían los antiguos israelitas. Estas listas eran la nómina final de reclutamiento antes de la batalla. Ellas invitaban a alabar a Dios por su fidelidad hacia los israelitas. Él los había protegido y multiplicado aun en medio de un desierto estéril.
Números tiene dos grandes secciones. Cada una de ellas comienza con un censo. El primer censo (caps. Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49) enumera a los hombres de guerra de la primera generación de los salidos de Egipto. Este censo y la marcha triunfal hacia la Tierra Prometida terminó rápidamente en un desastre. La primera generación de israelitas no confió en Dios ni le agradeció su provisión. En lugar de eso, dudaron de Dios, lo acusaron y se rebelaron en contra de sus benignas instrucciones. Esto requería disciplina: la primera generación no heredó la tierra por haber sido infiel.
Pero aun cuando el Señor no les permitiría entrar a la tierra, no les había abandonado. Permitió que este pueblo rebelde pasara el resto de su vida en el desierto. Más aun, continuó misericordiosamente instruyéndoles en sus caminos y en las formas de preparar a sus hijos para entrar en la tierra. La infidelidad de la primera generación no cambió los planes de Dios ni lo hizo desistir de cumplir sus promesas. En algún momento los israelitas obedecerían a Dios y conquistarían la Tierra Prometida.
Después de vagar durante cuarenta años en el desierto, el segundo censo (cap. Núm 26:1-65) enumera los hombres de guerra de la segunda generación. Finalmente, estaban preparados para hacer lo que sus padres no pudieron. Pero tras la narración de los capítulos Núm 26:1-65 al Núm 30:1-16 persiste una duda: «¿Tendrá éxito la segunda generación, o va a repetir los errores de sus padres?» El libro termina con una expectativa positiva. La segunda generación iba a tener éxito; por fin el pueblo de Dios heredaría la promesa de la tierra de Canaán. El libro de Números es el cuarto de los primeros cinco libros del AT. es decir, del Pentateuco. La palabra «números» viene del título que los traductores de la Septuaginta (una traducción griega del AT. terminada alrededor del año 150 a.C. le dieron al libro, un nombre en razón de los dos prominentes censos que contiene.
Hasta el siglo diecinueve los eruditos judíos y cristianos concordaban unánimemente en cuanto a que todo el Pentateuco fue escrito por Moisés. Alguien educado por los egipcios tenía, sin duda, los créditos para componer los cinco libros, además de ser un protagonista desde Éxodo hasta Deuteronomio.
Sin embargo, muchos eruditos de los siglos diecinueve y veinte dudaron que el Moisés histórico compusiera los primeros cinco libros del AT. En lugar de eso, sugieren que estos libros, incluyendo Génesis, fueron compilados en una fecha posterior. De acuerdo con este análisis, hubo editores anónimos que usaron al menos cuatro documentos para armar el Pentateuco. A estos cuatro documentos se les identifica por el uso de los nombres divinos, tales como Elohim y Yahveh, a lo largo del Pentateuco. También se les identifica al observar ciertas variantes en el tratamiento de algunos temas, el uso de ciertas expresiones idiomáticas y la elección de vocablos. Los cuatro documentos son los llamados: documento J, que usa para Dios el nombre Yahveh; el documento E, que usa para Dios el nombre Elohim; el documento P, o sacerdotal; y el documento D, o Deuteronomista. Últimamente hay quienes desafían esta disección, sin que tras el consiguiente debate entre los eruditos surja un real consenso.
Por otra parte, la mayoría de los escritores evangélicos ha insistido en Moisés como el autor y compilador del Pentateuco. Si consideramos el largo viaje de los israelitas por el desierto, sin duda Moisés tuvo el tiempo para compilar los materiales y escribir la mayor parte de estos libros. Sin embargo, puede ser que supervisara algunas adiciones a estos libros, y también que existieran editores posteriores que bajo la dirección del Espíritu agregaran otros materiales. La extraordinaria historia de Balaam (caps. Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25), por ejemplo, pudo haber sido escrita por otra persona, puesto que Moisés ni siquiera participó como observador en estos acontecimientos.
Al mismo tiempo, existen en Números muchas señales claras de que Moisés escribió la mayor parte de la narración. Por ejemplo, Núm 33:2 dice específicamente que Moisés escribió el itinerario. También Núm 3:40, sin duda sugiere que Moisés confeccionó el registro de los primogénitos de Israel. Más aun, la reiterada expresión «Y habló Jehová a Moisés diciendo», que encontramos al comenzar casi cada sección principal del libro, da cuenta no sólo de su origen divino sino también del significativo papel de Moisés en la comunicación de estas instrucciones divinas a los israelitas.
Bosquejo
I. La primera generación en el desierto (Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49; Núm 5:1-31; Núm 6:1-27; Núm 7:1-89; Núm 8:1-26; Núm 9:1-23; Núm 10:1-36; Núm 11:1-35; Núm 12:1-16; Núm 13:1-33; Núm 14:1-45; Núm 15:1-41; Núm 16:1-50; Núm 17:1-13; Núm 18:1-32; Núm 19:1-22; Núm 20:1-29; Núm 21:1-35; Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Núm 25:1-18)
A. La marcha triunfal (Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49; Núm 5:1-31; Núm 6:1-27; Núm 7:1-89; Núm 8:1-26; Núm 9:1-23; Núm 10:1-36)
1. La consagración del pueblo en preparación para la marcha (Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49; Núm 5:1-31; Núm 6:1-27; Núm 7:1-89; Núm 8:1-26; Núm 9:1-23; Núm 10:1-10)
a. El censo de la primera generación (Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49)
b. Rituales de purificación (Núm 5:1-31; Núm 6:1-27; Núm 7:1-89; Núm 8:1-26; Núm 9:1-23; Núm 10:1-10)
2. El comienzo de la marcha (Núm 10:11-36)
B. La rebelión y juicio del pueblo (Núm 11:1-35; Núm 12:1-16; Núm 13:1-33; Núm 14:1-45; Núm 15:1-41; Núm 16:1-50; Núm 17:1-13; Núm 18:1-32; Núm 19:1-22; Núm 20:1-29; Núm 21:1-35; Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Núm 25:1-18)
1. El ciclo de rebelión y expiación por el pueblo (Núm 11:1-35; Núm 12:1-16; Núm 13:1-33; Núm 14:1-45; Núm 15:1-41; Núm 16:1-50; Núm 17:1-13; Núm 18:1-32; Núm 19:1-22; Núm 20:1-29)
2. Un clímax de rebelión y esperanza (Núm 21:1-35; Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Núm 25:1-18)
II. La marcha de la segunda generación hacia la Tierra Prometida (Núm 26:1-65; Núm 27:1-23; Núm 28:1-31; Núm 29:1-40; Núm 30:1-16; Núm 31:1-54; Núm 32:1-42; Núm 33:1-56; Núm 34:1-29; Núm 35:1-34; Núm 36:1-13)
A. El censo de la segunda generación (Núm 26:1-65)
B. La herencia de las mujeres en la tierra (Núm 27:1-11)
C. El sucesor de Moisés (Núm 27:12-23)
D. Las ofrendas, fiestas y votos para la nueva generación (Núm 28:1-31; Núm 29:1-40; Núm 30:1-16)
E. La guerra contra los madianitas (Núm 31:1-54)
F. El asentamiento de las tribus en la Transjordania (Núm 32:1-42)
G. Palabras de advertencia y aliento (Núm 33:1-56)
H. Un anticipo de la Tierra Prometida (Núm 34:1-29; Núm 35:1-34; Núm 36:1-13)
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Las palabras habló Jehová a Moisés dan la tónica del libro. El hecho que Dios se revele a su siervo Moisés se menciona más de 150 veces en Números (en más de veinte formas distintas).
desierto de Sinaí: El escenario geográfico de Números es el desierto. Este escenario se presta como una poderosa metáfora espiritual: Los israelitas no sólo vivían en el desierto, también como nación atravesaban por un tiempo de desolación. Dios los libró de la esclavitud, pero aún no los había llevado a la Tierra Prometida. Ellos tendrían que soportar dificultades físicas y otras experiencias que pondrían a prueba su fe (Núm 21:4-9). El lugar de revelación era el tabernáculo de reunión, que también le llamaban «el tabernáculo del testimonio» (Núm 1:50, Núm 1:53). El punto de referencia histórico, en el día primero del mes segundo, en el segundo año, se toma a partir del evento central en la historia de Israel, la liberación del pueblo de la esclavitud en Egipto. El éxodo fue para los israelitas del AT. lo que para los cristianos es la muerte y resurrección de Jesús. El éxodo constituye el nacimiento de la nación de Israel. El segundo mes corresponde aproximadamente a abril, una época que en Canaán se conocería más tarde como el mes de la cosecha general, entre las primicias y Pentecostés. El censo de Números es, en cierto sentido, la «cosecha de Dios» de su pueblo. Los acontecimientos de Números cubren un período de treinta y ocho años, la mayoría de los cuales ocurrieron probablemente en la segunda mitad del siglo 15 a.C.
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PARA VIVIRLO
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¡Dios te ha hablado!
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• Imagínese escuchando la voz de Dios! Moisés lo vivió (Núm 1:1). Las Escrituras no dicen demasiado en cuanto a lo que pudo ser esta experiencia, pero nos dicen que «hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero» (Éxo 33:11). Aquellos que desearían que Dios les hablara directamente, deben saber que Dios lo ha hecho: a través de la Biblia.
• La Biblia declara proceder de Dios. Si bien sus palabras fueron caligrafiadas por personas, fueron dichas por Dios. A lo largo de los primeros cinco libros de la Biblia Moisés afirma una y otra vez que presenta lo que Dios le dijo (Éxo 24:4). Del mismo modo, Moisés afirma que la Ley le fue revelada por Dios (Éxo 25:1; Lev 1:1; Núm 1:1; Deu 1:6). Por cierto, la frase «Jehová habló a Moisés» se repite treinta y tres veces en Levítico. Y el NT. confirma esta insistencia de Moisés en cuanto a que sus mandatos venían de Dios:
• Jesús usó la expresión «Dios habló» al citar el incidente de la zarza ardiente (Mar 12:26).
• Tanto Jesús como los fariseos reconocieron la autoridad de la Ley por proceder de Dios (Mat 19:4-7; Jua 9:29).
• Esteban se refirió a los escritos de Moisés como palabras de Dios (Hch 7:6).
• Pedro señaló que Moisés y los demás profetas «hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2Pe 1:21; cf., con Heb 1:1).
• Dios habló claramente a Moisés. Del mismo modo nos habla a nosotros a través de su Palabra escrita, la Biblia. Desde que fue dado, su mensaje fue preservado por incontables judíos y cristianos a lo largo de la historia. Muchos dedicaron e incluso entregaron su vida a fin de permitir que dispongamos hoy de ella. La Biblia ha sido prohibida, quemada y al parecer de algunos supuestamente desacreditada, sin embargo, su verdad aún perdura. Sigue vigente la prueba de ortodoxia para aquellos que pretenden ser de Dios o presentar los caminos de Dios.
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Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
HABLÓ JEHOVÁ A MOISÉS. Lo que escribió Moisés fue por inspiración de Dios, un hecho repetido en el libro una y otra vez. Se pone de relieve en el primero y en el último versículo, y al comienzo de muchos de los capítulos de este libro.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
DESIERTO DE SINAÍ. La orden de Dios a Moisés vino diez meses y medio después que el pueblo llegó al monte de Sinaí (i.e. trece meses después del éxodo). Los acontecimientos registrados en Números ocurrieron en un período de aproximadamente tremía y nueve años, el tiempo total de la peregrinación de Israel en el desierto.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
Introducción a Números
Bosquejo
I. Dios prepara «la generación del éxodo» para que herede la tierra (Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49; Núm 5:1-31; Núm 6:1-27; Núm 7:1-89; Núm 8:1-26; Núm 9:1-23; Núm 10:1-10)
A. Preparación para marchar (Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49)
1. Censo de los guerreros de Israel (Núm 1:1-54)
2. Disposición del campamento (Núm 2:1-34)
3. Organización de los levitas (Núm 3:1-51; Núm 4:1-49)
B. Santificación del pueblo (Núm 5:1-31; Núm 6:1-27; Núm 7:1-89; Núm 8:1-26; Núm 9:1-23; Núm 10:1-10)
II. «La generación del éxodo» pierde su herencia a causa de su pecado e incredulidad (Núm 10:11-36; Núm 11:1-35; Núm 12:1-16; Núm 13:1-33; Núm 14:1-45; Núm 15:1-41; Núm 16:1-50; Núm 17:1-13; Núm 18:1-32; Núm 19:1-22; Núm 20:1-29; Núm 21:1-35; Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Núm 25:1-18)
A. Murmuraciones camino a Cades-bamea (Núm 10:11-36; Núm 11:1-35; Núm 12:1-16)
B. Rebeldía e incredulidad en Cades-bamea (Núm 13:1-33; Núm 14:1-45)
C. Pecado y rebeldía en el desierto (Núm 15:1-41; Núm 16:1-50; Núm 17:1-13; Núm 18:1-32; Núm 19:1-22)
D. Desobediencia camino a Moab (Núm 20:1-29; Núm 21:1-35; Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Núm 25:1-18)
III. Dios prepara una nueva generación para que tome posesión de la tierra (Núm 26:1-65; Núm 27:1-23; Núm 28:1-31; Núm 29:1-40; Núm 30:1-16; Núm 31:1-54; Núm 32:1-42; Núm 33:1-56; Núm 34:1-29; Núm 35:1-34; Núm 36:1-13)
A. Censo de la nueva generación (Núm 26:1-65)
B. Instrucciones al pueblo (Núm 27:1-23; Núm 28:1-31; Núm 29:1-40; Núm 30:1-16)
C. Derrota de los madianitas (Núm 31:1-54)
D. Ocupación de Transjordania (Núm 32:1-42)
E. Recuento del viaje desde Egipto hasta Moab (Núm 33:1-49)
F. Promesa de victoria sobre Canaán (Núm 33:55-56)
G. Preparación para entrar y dividir la tierra (Núm 34:1-29; Núm 35:1-34; Núm 36:1-13)
Autor : Moisés
Tema : Peregrinaciones en el desierto Fecha: ca. 1405 a.C.
Trasfondo
El título del libro, «Números», primero ocurre en las versiones griega y latina y se deriva de dos censos o «numeraciones» de los hombres israelitas en el libro (caps. Núm 1:1-54 y Núm 26:1-65). La mayor parte del libro, sin embargo, describe las experiencias de Israel mientras andaba errante «en el desierto». Por eso se conoce este libro en el AT hebreo como «En el desierto» (bemidbar).
Cronológicamente, Números es la continuación de la historia registrada en el libro de Éxodo.
Después de casi un año en el monte Sinaí-durante el cual Dios estableció su pacto con Israel, dio a Moisés la ley y el modelo para el tabernáculo, y le instruyó respecto al contenido de Levítico-los israelitas se prepararon para continuar su viaje a la tierra que Dios les había prometido por ser descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Poco antes de partir del monte Sinaí, sin embargo, Dios le dijo a Moisés que contara a todos los hombres israelitas que pudieran salir a la guerra (Núm 1:2-3). Diecinueve días después, la nación partió de allí e hizo un viaje corto a Cades-bamea (Núm 10:11). Números registra la rebeldía grave de Israel en Cades y sus posteriores treinta y nueve años de juicio en el desierto, hasta que Dios llevó a una generación completamente nueva de israelitas a las llanuras de Moab que se extendían al lado opuesto del río Jordán donde se encontraban Jericó y la tierra prometida.
En el transcurso de la historia las siguientes fuentes le han adjudicado la paternidad literaria a Moisés:
(1) el Pentateuco judío y samaritano,
(2) la tradición judía, (3) Jesús y los escritores del NT,
(4) escritores cristianos de la antigüedad,
(5) eruditos conservadores modernos, y
(6) la evidencia intema del libro mismo (e.g., Núm 33:1-2).
Moisés sin duda mantuvo un diario durante la peregrinación en el desierto y después puso el contenido de Números en forma narrativa poco antes de su muerte (ca. 1405 a.C.). La costumbre de Moisés de referirse a sí mismo en tercera persona era común en escritos antiguos y no debilita la credibilidad de su paternidad literaria.
Propósito
Números fue escrito para contar por qué Israel no entró a la tierra prometida inmediatamente después de salir del monte Sinaí. Ilustra el requisito de fe que Dios pone a su pueblo, sus castigos y juicios por la rebeldía, y cómo su plan progresivo se realizó por fin.
Visión panorámica
El mensaje principal de Números es claro: El pueblo de Dios progresó sólo confiando en El y sus promesas y obedeciendo su palabra. Aunque el paso por el desierto era necesario por un tiempo, no fue la intención original de Dios que la prueba del desierto se prolongara de manera que toda una generación de israelitas viviera y muriera allí. El viaje corto del monte Sinaí a Cades, sin embargo, se convirtió en una aflicción y un juicio de treinta y nueve años debido a su incredulidad. A través de la mayor parte de Números «la generación del éxodo» de israelitas fue infiel, rebelde e ingrata a pesar de los milagros y provisiones de Dios. Hubo gran murmuración entre el pueblo pronto después de salir del monte Sinaí (cap. Núm 11:1-35); María y Aarón hablaron contra Moisés (cap. Núm 12:1-16); todo Israel se rebeló en su terca incredulidad en Cades y no quiso avanzar hacia Canaán (cap. Núm 14:1-45); Coré y muchos levitas se rebelaron contra Moisés (cap. Núm 16:1-50); llevado al extremo por el pueblo rebelde, Moisés acabó por pecar al enojarse muchísimo (cap. Núm 20:1-29); e Israel adoró a Baal (cap. Núm 25:1-18). Todos los israelitas mayores de veinte años en Cades (excepto Josué y Caleb) perecieron en el desierto. Una nueva generación de israelitas fue llevada por fin a la frontera oriental de la tierra prometida (caps. Núm 26:1-65; Núm 27:1-23; Núm 28:1-31; Núm 29:1-40; Núm 30:1-16; Núm 31:1-54; Núm 32:1-42; Núm 33:1-56; Núm 34:1-29; Núm 35:1-34; Núm 36:1-13).
Características especiales
Seis aspectos o énfasis principales caracterizan a Números:
(1) Es el «Libro de las peregrinaciones en el desierto» que revela con claridad por qué Israel no tomó posesión de la tierra prometida inmediatamente después de salir del monte Sinaí, sino que tuvo que andar errante en el desierto durante treinta y nueve años más.
(2) Es el «Libro de las murmuraciones» que registra una y otra vez la murmuración por el descontento y las quejas amargas de los israelitas contra Dios y su trato con ellos.
(3) El libro ilustra el principio de que sin fe es imposible agradar a Dios (cf. Heb 11:6). A través del libro se ve que el pueblo de Dios avanza sólo confiando en Él con fe firme, creyendo en sus promesas y apoyándose en Él como su fuente de vida y esperanza.
(4) Números revela con profundidad el principio de que si una generación falla, Dios levantará otra para cumplir sus promesas y realizar su misión.
(5) El censo anterior a Cades-barnea (caps. Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49) y el censo posterior en las llanuras de Moab antes de entrar en Canaán (cap. Núm 26:1-65) revelan que no fue el tamaño insuficiente del ejército de Israel lo que le impidió entrar en Canaán cuando estaba en Cades, sino el tamaño inadecuado de su fe.
(6) Es el «Libro de la disciplina divina» que demuestra que Dios sí disciplina a su pueblo y ejerce el juicio cuando éste persiste en las quejas y la incredulidad (cf. caps. Núm 13:1-33; Núm 14:1-45).
Cumplimiento en el Nuevo Testamento
Las murmuraciones y la incredulidad de Israel se mencionan como advertencias a los creyentes del nuevo pacto (1Co 10:5-11; Heb 3:16-19; Heb 4:1-6).
La gravedad del pecado de Balaam (caps. Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25) y la rebeldía de Coré (cap. Núm 16:1-50) también se mencionan (2Pe 2:15-16; Jud 1:11; Apo 2:14).
Jesús se refiere a la serpiente de bronce (Núm 21:7-9) para ilustrar el hecho de su crucifixión a fin de que los que crean en Él no se pierdan sino que tengan vida eterna (Jua 3:14-16).
También se compara a Cristo Jesús con la roca del desierto de la que Israel bebió (1Co 10:4) y el maná celestial que comió (Jua 6:31-33).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
1. El Censo de las Tribus.
L os c.1-10 relatan los hechos habidos en el Sinaí poco antes de su partida hacia Cades. En ellos se especifican determinadas ordenanzas y censos de las diversas tribus. Estos capítulos pertenecen al texto, que nos presenta a Dios habitando en medio de su pueblo, bajo el símbolo de la nube – gloria de Yahvé – que el día de la inauguración del tabernáculo descendió sobre éste y tomó posesión de él. Yahvé es el Líder Supremo de su pueblo, y aquí ordena a Moisés que, con Aarón y doce personas más, haga el alistamiento de todo el pueblo. Serán los reclutados de veinte años para arriba, todos los que sean capaces de llevar las armas. La organización militar está calcada en la organización social del pueblo, por tribus y por familias. Los jefes de cada tribu serán los generales de las fuerzas de su tribu, y todas juntas constituirán un formidable cuerpo de ejército; los jefes de cada familia serán los encargados de dirigir las fuerzas de cada clan familiar. Todos bajo sus propias enseñas. Son, en suma, doce cuerpos de ejército, cuya cifra total se eleva a 603.550 hombres, un ejército como no lo imaginó el propio faraón ni ningún monarca de Nínive o Babilonia, pero que corresponde bien al poder del “Yahvé de los ejércitos,” cuya gloria se propone ensalzar el autor sagrado. Ya verá el lector el carácter artificial de estos censos, que han de interpretarse teniendo en cuenta el género literario hiperbólico, tan querido de los orientales. El autor “idealiza” las situaciones, y presenta al pueblo israelita en sus comienzos como nación organizado militarmente como lo podrían tener los asirios, babilonios o egipcios. Como el templo de Jerusalén es para los autores sagrados el mayor y más rico de la tierra, así el ejército de Israel en los tiempos gloriosos del éxodo es digno de medirse con las primeras potencias militares de la época. Era digno del “Dios de los ejércitos,” que había sacado portentosamente a Israel de Egipto.
Orden de Confeccionar el Censo de las Tribus (1-4).
1El día primero del segundo mes del año segundo después de la salida de Egipto, habló Yahvé a Moisés en el desierto del Sinaí, en el tabernáculo de la reunión, diciendo: 2“Haz un censo general de toda la asamblea de los hijos de Israel, por familias y por linajes, describiendo por cabezas los nombres de todos los varones 3de veinte años para arriba, de todos los aptos para el servicio de las armas de Israel. Tú y Aarón haréis el censo, según sus escuadras. 4Tendréis con vosotros para asistiros un hombre por cada tribu, jefe de linaje.”
La orden tiene lugar un mes exacto después de la construcción del tabernáculo1. En este mes tuvo lugar la promulgación de las leyes levíticas y el censo. Habían pasado trece meses desde la salida de Egipto y once desde la llegada de los israelitas al Sinaí2. Ordena Dios hacer el censo de toda la comunidad israelita según sus tribus y familias o clanes. Sólo se habían de computar los hombres capaces de llevar armas, es decir, de veinte años para arriba3. Se trata de organizar un cuerpo de defensa para cuando tengan que vérselas con otros pueblos en su caminar, y adiestrarlos para cuando tengan que abordar el ataque de los cananeos. El armamento debía de ser bien rudimentario, como lo era aún en tiempo de los jueces: hondas, hachas, bastones, quijadas de animales4, y raramente armas metálicas, ya que el hierro era todavía desconocido, y las armas de bronce no estaban al alcance de cualquiera. Aarón debe asistir a Moisés en la organización del censo, aunque los de su tribu (levitas) estarán exentos de tomar armas, pues estaban destinados al servicio del tabernáculo. Para facilitar el censo se nombran unos jefes o intendentes que las han de representar.
Los Jefes de las Diversas Tribus (5-16).
5He aquí los nombres de los que os han de asistir: De Rubén, Elisur, hijo de Sedeur. 6De Simeón, Selamiel, hijo de Zurisadai. 7De Judá, Nasón, hijo de Aminadab. 8De Isacar, Natanael, hijo de Suar. 9De Zabulón, Eliab, hijo de Jelón. 10De los hijos de José: De Efraím, Elisama, hijo de Amiud. De Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur.11De Benjamín, Abidán, hijo de Gedeón. 12De Dan, Ajiezer, hijo de Amisadai. 13De Aser, Feguiel, hijo de Ocrán. 14De Gad, Eliasab, hijo de Deuel. 15De Neftalí, Ajira, hijo de Enán. 16Estos serán los nombrados de la comunidad: sus príncipes de sus tribus, jefes de los millares de Israel.”
Las doce tribus son nombradas según el orden habitual: primero los hijos de Lía, después los de Raquel y, finalmente, los de las esclavas de Jacob5. De los nombres, algunos los encontramos en otros libros del Antiguo Testamento anteriores al exilio, mientras que algunos, como Natanael y Gamaliel, son frecuentes en la literatura rabínica6. Los representantes de estas tribus son llamados “jefes de millares” en sentido amplio de agrupación grande, sin que millares haya de tomarse al pie de la letra7.
El Censo de las Tribus (17-46).
17Moisés y Aarón tomaron a estos varones designados por sus nombres, 18y convocaron la asamblea toda para el día primero del segundo mes, y se hizo el censo por familias y linajes, registrándose por cabezas los nombres de los de veinte años para arriba. 19Como se lo había mandado Yahvé a Moisés, así se hizo el censo en el desierto del Sinaí. 20Hijos de Rubén, primogénito de Israel, sus descendientes por familias y linajes, contando por cabezas los nombres de todos los varones de veinte años para arriba, todos los hombres aptos para servirse de las armas; 21fueron contados de la tribu de Rubén cuarenta y seis mil quinientos. 22Hijos de Simeón, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba, todos los hombres aptos para servirse de las armas, 23fueron contados de la tribu de Simeón cincuenta y nueve mil trescientos. 24Hijos de Gad, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas, 25fueron contados de la tribu de Gad cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta. 26Hijos de Judá, sus descencientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas; 27fueron contados de la tribu de Judá setenta y cuatro mil seiscientos. 28Hijos de Isacar, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas, 29fueron contados de la tribu de Isacar cincuenta y cuatro mil cuatrocientos. 30Hijos de Zabulón, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas, 31fueron contados de la tribu de Zabulón cincuenta y siete mil cuatrocientos. 32Hijos de José: de los hijos de Efraím, por sus familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 33fueron contados de la tribu de Efraím cuarenta mil quinientos” 34Hijos de Manasés, por sus familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 35se contaron de la tribu de Manasés treinta y dos mil doscientos. 36Hijos de Benjamín, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 37se contaron de la tribu de Benjamín treinta y cinco mil cuatrocientos. 38Hijos de Dan, por familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 39se contaron de la tribu de Dan sesenta y dos mil setecientos. 40Hijos de Aser, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 41se contaron de la tribu de Aser cuarenta y un mil quinientos. 42Hijos de Neftalí, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 43se contaron de la tribu de Neftalí cincuenta y tres mil cuatrocientos. 44Estos fueron todos los contados de los hijos de Israel por sus linajes, los que contaron Moisés y Aarón con los doce príncipes de Israel, uno por cada tribu; 45siendo todos los contados de los hijos de Israel, según sus linajes, de veinte años para arriba aptos para hacer la guerra en Israel, 46seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Dios había prometido que multiplicaría la descendencia de Abraham como las estrellas del cielo y las arenas del mar8. El autor sagrado quiere poner aquí de relieve el cumplimiento de esta promesa. Las cifras están sistemáticamente desorbitadas, conforme al género literario hiperbólico, idealizando el pasado según tradiciones de épica popular.
El censo coincide con el de Exo 30:11 y 37:25. Las cifras de Num 26:62 son algo diferentes. Según 12:40, los israelitas varones adultos que salieron de Egipto fueron 600.000, sin contar gentes no israelitas que se les unieron9. Aquí se habla de 603.550 hombres israelitas aptos para las armas, y se excluyen los levitas. En Num 26:51 se habla de 601.730 varones. Suponiendo estas cifras, bien puede calcularse una población para la comunidad israelita de 2.500.000 personas, lo que es una cifra desorbitada, pues esta cifra probablemente no fue alcanzada en toda la historia de Israel. No es concebible la movilización de esta masa de gente. En el país de Gosén se dedicaban al pastoreo, lo que supone enrarecimiento de población para encontrar los suficientes pastos para los rebaños. Por otra parte, ¿cómo subsistir esta multitud en las estepas del Sinaí? El maná resolvió milagrosamente algunas veces la situación, pero no consta que fuera un milagro permanente; lo mismo para proveerse de agua se habría requerido un milagro in-interrumpido durante los cuarenta años de vida en la estepa. Por otra parte, ¿cómo una tal masa de gente (más de dos millones) se habría movilizado para salir de Egipto y atravesar el mar Rojo en una noche?10 ¿Es concebible que los israelitas, de ser tan numerosos, hayan retrocedido ante una escaramuza de los cananeos? En el canto de Débora se habla de 40.000 guerreros israelitas de las tribus de Benjamín, Efraím, Manasés, Neftalí, Zabulón e Isacar11. En Jue 18:17 se habla de 600 guerreros de la tribu de Dan. Todas estas cifras más modestas se contraponen a las sistemáticamente exageradas de Núm 1:46. El P. Hummelauer cree que las cifras están multiplicadas por cien en un afán de los copistas de engrandecer el pasado israelita y presentarlo en parangón con la historia de los grandes imperios mesopotámicos y egipcios12. Así, los 603.550 quedarán reducidos a 6.355 varones aptos para la guerra. El P. Lagrange, suponiendo que las cifras de Núm 1.46 no corresponden a la realidad, concluye que la exageración no es debida al copista (coinciden todas las versiones antiguas en las cifras), sino al redactor inspirado mismo, que idealiza la historia israelita (género midrásico) con propósitos patrióticos y religiosos13.
Estatuto de los Levitas (47-54).
47Los levitas no fueron contados entre éstos según la tribu, 48porque había hablado Yahvé a Moisés, diciendo: 49“Sólo dejarás de contar la tribu de Leví; no los contarás entre los hijos de Israel, 50sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, sobre todos sus utensilios y sobre todo cuanto le pertenece. Ellos llevarán el tabernáculo y todos sus utensilios, y servirán en él, y sentarán sus tiendas en derredor del tabernáculo. 51Y cuando el tabernáculo hubiera de trasladarse, los levitas lo desarmarán; y cuando hubiera de pararse, ellos lo armarán, y el extraño que se acercare morirá. 52Los hijos de Israel sentarán sus tiendas cada uno en su cuartel, bajo la propia enseña, por orden de escuadras; 53pero los levitas sentarán las suyas alrededor del tabernáculo del testimonio, para que la congregación de los hijos de Israel no incurra en ira; los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio.” 54Hicieron los hijos de Israel cuanto mandó Yahvé a Moisés; así lo hicieron.
Los levitas deben ser eximidos de las armas, porque están destinados a otras funciones en relación directa con el santuario. Son los encargados de mirar por los utensilios sagrados y de trasladarlos en los desplazamientos. Debían acampar junto al tabernáculo, evitando todo contacto profano. Ellos mismos no podían tocar las cosas del altar. Nadie que sea extraño a la tribu de Leví podrá dedicarse a las funciones de los levitas bajo pena de muerte (v.51). En los capítulos siguientes se concretarán las funciones de los levitas en orden al tabernáculo.
1 Exo 40:17. – 2 Exo 19:1. – 3 Se excluían los incircuncisos: cf. Exo 12:48. – 4 Cf. Jue 3:13; Jue 15:15-16; 1Sa 18:40; 2Sa 23:8.21. – 5 Cf. Gen 29:12-20; Gen 29:24; Gen 35:23-26; Gen 46:8-23; Exo 1:2-4. – 6 De esto se ha querido deducir que la lista es artificial y que trae nombres desconocidos antes del exilio. Naasón y Abinadab son mencionados en Exo 6:23; Rut 4:20; Mat 1:4; Luc 3:33. Natanael encuentra su paralelo en el asiro-babilónico Na-tan-ilani. Elisama: 1Cr 7:26; 2Sa 5:16; 2Sa 36:12. Abidán: Jue 6:11. Ayeser: 1Cr 12:3. Del hecho de que muchos de estos nombres no figuren en el A.T. antes del exilio no se sigue que no puedan ser auténticos. – 7 Elef significa mil y después agrupamiento numeroso de familias: Jue 6:15; 1Sa 10:19; Miq 5:1. – 8 Gen 22:17; Gen 32:12. – 9 Exo 12:38. – 10 Exo 14:21-29. – 11 Jue 5:8. – 12 Cursus Scripturae Sacrae, ad locum. – 13 Véase RB (1899) 611-612; Heinisch, Das Buch Génesis (Bonn 1930) 1055; J. Touzard, Moïse et Josué: Dafc II 792.
Fuente: Biblia Comentada
El cuarto libro de Moisés llamado
Números
El título en español «Números» viene de las versiones griega (LXX) y latina (Vg.). Esta designación está basada en las numeraciones que son un enfoque importante de los caps. Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49 y Núm 26:1-65. El título hebreo más común viene de la quinta palabra en el texto hebreo de Núm 1:1: «en el desierto de». Esta nombre es mucho más descriptivo del contenido total del libro, el cual relata la historia de Israel durante casi treinta y nueve años de dar vueltas en el desierto. Otro título hebreo, favorecido por algunos padres de la iglesia primitiva, está basado en la primera palabra en el texto hebreo de Núm 1:1: «y Él habló». Esta designación enfatiza que el libro registra la Palabra de Dios para Israel.
Autor y fecha
Los primeros cinco libros de la Biblia, llamados la ley, de la cual Números es el cuarto, son atribuidos a Moisés a lo largo de las Escrituras (Jos 8:31; 2Re 14:6; Neh 8:1; Mar 12:26; Jua 7:19). El libro de Números mismo se refiere a la escritura por Moisés en el Núm 33:2 y en el Núm 36:13.
Números fue escrito en el año final de la vida de Moisés. Los acontecimientos del Núm 20:1 hasta el final ocurren en el año número 40 después del éxodo. El relato termina con Israel establecido en el lado oriental del río Jordán al otro lado de Jericó (Núm 36:13), el cual es el lugar desde donde la conquista de la tierra de Canaán comenzó (Jos 3:1-17; Jos 4:1-24; Jos 5:1-15; Jos 6:1-27). El libro de Números debe ser fechado ca. 1405 a. C., debido a que es fundamental para el libro de Deuteronomio, y Deuteronomio está fechado en el 11o. mes del año 40 después del éxodo (Deu 1:3).
Contexto histórico
La mayoría de los acontecimientos del libro se llevan a cabo «en el desierto». La palabra «desierto» es usada cuarenta y ocho veces en Números. Este término se refiere a la tierra que contiene poca vegetación o árboles, y debido a una escasez de lluvia, no puede ser cultivada. Esta tierra es mejor usada para alimentar a rebaños de animales. En el Núm 1:1 Núm 10:10, Israel acampó en «el desierto en Sinaí». Fue en Sinaí en donde el Señor había entrado en el pacto mosáico con ellos (Éxo 19:1-25; Éxo 20:1-26; Éxo 21:1-36; Éxo 22:1-31; Éxo 23:1-33; Éxo 24:1-18). Del Núm 10:11 Núm 12:16, Israel viajó desde Sinaí a Cades. En el Núm 13:1 Núm 20:13, los acontecimientos se llevaron a cabo en y alrededor de Cades, el cual estaba localizado en «el desierto de Parán» (Núm 12:16; Núm 13:3; Núm 13:26), «el desierto de Zin» (Núm 13:21; Núm 20:1). Del Núm 20:14 al Núm 22:1, Israel viajó de Cades a las «llanuras de Moab». Todos los acontecimientos del Núm 22:2 Núm 36:13 ocurrieron mientras Israel estaba acampando en la planicie al N de Moab. Esta planicie era un terreno de tierra llano y fértil en medio del desierto (Núm 21:20; Núm 23:28; Núm 24:1).
El libro de Números se concentra en acontecimientos que se llevan a cabo en los años dos y cuarenta después del éxodo. Todos los incidentes registrados en el Núm 1:1 Núm 14:45 ocurren en el 1444 a. de C., el año después del éxodo. Los incidentes a los que se hace referencia después del Núm 20:1 ocurren ca. 1406 / 1405 a.C., el cuadragésimo año después del éxodo. Las leyes y acontecimientos que se encuentran en el Núm 15:1 Núm 19:22 no están fechados, pero probablemente todos deben ser fechados ca. 1443-1407 a.C. La falta de material dedicado a este período de treinta y siete años, en comparación con los otros años del viaje de Egipto a Canaán, muestra el desperdicio que estos años fueron debido a la rebelión por parte de Israel en contra del Señor y su juicio consecuente.
Temas históricos y teológicos
Números relata las experiencias de dos generaciones de la nación de Israel. La primera generación participó en el éxodo de Egipto. Su historia comienza en Éxo 2:23 y continúa a lo largo de Levítico y llega hasta los primeros 14 capítulos de Números. Esta generación fue censada para la guerra de conquista en Canaán (Núm 1:1-46). No obstante, cuando el pueblo llegó a la orilla sur de Canaán, se rehusó a entrar a la tierra (Núm 14:1-10). Debido a su rebelión en contra del Señor, todos los adultos de veinte años y mayores (a excepción de Caleb y Josué) fueron sentenciados a morir en el desierto (Núm 14:26-38). En los capítulos Núm 15:1-41; Núm 16:1-50; Núm 17:1-13; Núm 18:1-32; Núm 19:1-22; Núm 20:1-29; Núm 21:1-35; Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Núm 25:1-18, la primera y la segunda generación empalman; la primera murió conforme la segunda llegó a la edad adulta. Un segundo censo del pueblo comenzó la historia de esta segunda generación (Núm 26:1-56). Estos israelitas fueron a la guerra (Núm 26:2) y heredaron la tierra (Núm 26:52-56). La historia de esta segunda generación, comenzando en Núm 26:1, continúa a lo largo de los libros de Deuteronomio y Josué.
Tres temas teológicos sobresalen en Números.
En primer lugar, el Señor mismo se comunicó con Israel a través de Moisés (Núm 1:1; Núm 7:89; Núm 12:6-8), por lo tanto las palabras de Moisés tenían autoridad divina. La respuesta de Israel a Moisés reflejaba su obediencia o desobediencia al Señor. Números contiene tres divisiones claras basadas en la respuesta de Israel a la palabra del Señor: obediencia (caps. Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49; Núm 5:1-31; Núm 6:1-27; Núm 7:1-89; Núm 8:1-26; Núm 9:1-23; Núm 10:1-36), desobediencia (caps. Núm 11:1-35; Núm 12:1-16; Núm 13:1-33; Núm 14:1-45; Núm 15:1-41; Núm 16:1-50; Núm 17:1-13; Núm 18:1-32; Núm 19:1-22; Núm 20:1-29; Núm 21:1-35; Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Núm 25:1-18) y obediencia renovada (caps. Núm 26:1-65; Núm 27:1-23; Núm 28:1-31; Núm 29:1-40; Núm 30:1-16; Núm 31:1-54; Núm 32:1-42; Núm 33:1-56; Núm 34:1-29; Núm 35:1-34; Núm 36:1-13).
El segundo tema es que el Señor es el Dios de juicio. A lo largo de Números, la «ira» del Señor fue provocada en respuesta al pecado de Israel (Núm 11:1; Núm 11:10; Núm 11:33; Núm 12:9; Núm 14:18; Núm 25:3-4; Núm 32:10; Núm 32:13-14).
En tercer lugar, la fidelidad del Señor por guardar su promesa de dar a la simiente de Abraham la tierra de Canaán es recalcada (Núm 15:2; Núm 26:52-56; Núm 27:12; Núm 33:50-56; Núm 34:1-29).
Retos de interpretación
Cuatro retos de interpretación principales enfrentan al lector de Números. En primer lugar: ¿Acaso el libro de Números es un libro separado, o es parte de un todo literario más grande: el Pentateuco? Los libros bíblicos de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio forman la Torá. El resto de las Escrituras siempre ven a estos cinco libros como una unidad. El significado definitivo de Números no puede ser separado de su contexto en el Pentateuco. El primer versículo del libro habla del Señor, Moisés, el tabernáculo y el éxodo de Egipto. Esto da por sentado que el lector está familiarizado con los tres libros que preceden a Números. Aún así, todo manuscrito hebreo disponible divide al Pentateuco exactamente de la misma manera como lo hace este texto. En ellos el libro de Números es una unidad bien definida, con una integridad estructural propia. El libro tiene su propio principio, mitad y fin, aunque operando como parte de un todo. De esta manera, el libro de Números también debe ser visto con una identidad singular.
La segunda pregunta de interpretación es la siguiente: ¿Hay un sentido de coherencia en el libro de Números? Es claramente evidente que Números contiene una amplia variedad de materiales y formas literarias. En este libro se encuentran listados de genealogías, leyes, narraciones históricas, poesía, profecía y de viaje. No obstante, todos están mezclados para contar la historia del viaje de Israel del Monte Sinaí a las llanuras de Moab. La coherencia de Números se refleja en el bosquejo que sigue.
Un tercer asunto tiene que ver con las grandes cifras para las tribus de Israel en el Núm 1:46 y el Núm 26:51. Estas dos listas de los hombres de guerra de Israel, tomadas a treinta y nueve años de tiempo, presentan una cifra de más de 600.000. Estas cifras demandan una población total para Israel en el desierto de alrededor de 2,5 millones de personas. Desde una perspectiva natural, este total parece demasiado elevado para el sustento de un número de personas tan grande en el desierto. No obstante, debe reconocerse que el Señor cuidó de Israel sobrenaturalmente durante cuarenta años (Deu 8:1-5). Por lo tanto, las grandes cifras deben ser aceptadas literalmente (Vea la nota sobre el *Núm 1:46).
El cuarto reto de interpretación principal tiene que ver con el profeta pagano Balaam, cuya historia está registrada en el Núm 22:2 Núm 24:25. Aunque Balaam decía conocer al Señor (Núm 22:18), las Escrituras coherentemente se refieren a él como un falso profeta (2Pe 2:15-16; Jud 1:11). El Señor usó a Balaam como su vocero para hablar las verdaderas palabras que Él colocó en su boca (vea las notas en el *Núm 22:2 Núm 24:25).
Bosquejo
I) La experiencia de la primera generación de Israel en el desierto (Núm 1:1 Núm 25:18)
A) La obediencia de Israel al Señor (Núm 1:1 Núm 10:36) 1. La organización de Israel alrededor del tabernáculo del Señor (Núm 1:1 Núm 6:27)
II) 2. La orientación de Israel hacia el tabernáculo del Señor (Núm 7:1 Núm 10:36)
A) La desobediencia de Israel al Señor (Núm 11:1 Núm 25:18)
1. Las quejas de Israel en el viaje (Núm 11:1 Núm 12:16)
2. La rebelión de Israel y sus líderes en Cades (Núm 13:1 Núm 20:29)
a. La rebelión de Israel y las consecuencias (Núm 13:1 Núm 19:22)
b. La rebelión de Moisés y Aarón y las consecuencias (Núm 20:1-29)
3. La queja renovada por parte de Israel en el viaje (Núm 21:1 Núm 22:1)
4. La bendición de Israel por parte de Balaam (Núm 22:2 Núm 24:25)
5. La rebelión final de Israel con Baal-peor (Núm 25:1-18)
III) La experiencia de la segunda generación en las llanuras de Moab: La obediencia renovada de Israel al Señor (Núm 26:1 Núm 36:13)
A) Los preparativos para la conquista de la tierra (Núm 26:1 Núm 32:42)
B) El repaso del viaje por el desierto (Núm 33:1-49)
C) El deseo por conquistar la tierra (Núm 33:50 Núm 36:13)
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Habló Jehová a Moisés. Esto conecta la revelación dada aquí por el Señor con Éxo 25:1 ss y con Lev 1:1 ss. La Palabra de Dios dirigía todo lo que Israel hacía. el desierto de Sinaí. Israel había estado acampado allí durante once meses. Vea Éxo 19:1. el tabernáculo de reunión. El tabernáculo en el que residía la gloria del Señor en forma de nube había sido erigido hacía un mes (Éxo 40:17). Era la habitación de Dios en medio de su pueblo. En Núm 1:1-54; Núm 2:1-34; Núm 3:1-51; Núm 4:1-49; Núm 5:1-31; Núm 6:1-27, Israel queda organizado con el tabernáculo como centro. en el segundo año. Números comienza en el mes 14 (trescientos setenta y siete días) después del éxodo de Egipto.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Nota del editor; Esta sección pertenece LA ETAPA DEL ÉXODO (Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio) en el libro de Éxodo Parte III. D. 8.
Fuente: Auxiliar Bíblico Portavoz
Nota del editor; Esta sección pertenece LA ETAPA DEL ÉXODO (Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio) en el libro de Éxodo Parte III. D. 8.
Fuente: Auxiliar Bíblico Portavoz
INTRODUCCIÓN
El libro de Números se centra sobre todo en narrar la marcha de los israelitas a través del desierto, camino de la tierra prometida. Fue esta una vivencia histórica que dejó una profunda huella en la memoria colectiva de Israel. Los profetas Oseas y Jeremías describen esta época con rasgos netamente positivos, como el tiempo de las relaciones ideales entre Dios y su pueblo (Jer 2:2-3; Ose 2:14-21). Para la escuela deuteronomista es el tiempo y el lugar en que Dios pone a prueba a su pueblo (Deu 8:2-6), una prueba de la que no siempre los israelitas salieron bien parados, como lo hace notar el profeta Ezequiel (Eze 20:1-49) y también el salmista que invita a su generación a no comportarse como lo hizo la generación del desierto, generación terca y rebelde que no fue fiel a Dios (Sal 78:8).
Llegados los tiempos de la Nueva Alianza, Juan Bautista y Jesús de Nazaret buscarán repetir esta experiencia del desierto (Mat 3:1; Mat 4:1; Luc 1:80) tratando de encontrarse allí con Dios, de ser plenamente fieles a los planes divinos y de introducir al nuevo pueblo de Dios en la verdadera “tierra prometida”, una tierra que de veras mane leche y miel.
1. Título y texto
Siguiendo la costumbre semita de referirse a los libros bíblicos por sus primeras palabras, los judíos designaban a este libro —que hoy denominamos de NÚMEROS— con el título de “y él habló” y más comúnmente con el de bemidbar, es decir “en el desierto”, que es el que mejor corresponde al contenido y el que actualmente lleva en la Biblia hebrea.
El título castellano actual —libro de Números— procede de la versión griega de los LXX y se debe al interés del autor o autores del mismo por los censos, y a las abundantes cifras que se consignan en él.
En cuanto al texto hebreo que ha llegado hasta nosotros, hay que decir que el de Números presenta un excelente estado de conservación; sólo hay que exceptuar algún que otro versículo en pasajes poéticos (ver Núm 21:14; Núm 21:30 y Núm 24:22-24). Como testigos cualificados del texto primitivo disponemos del Texto Masorético, de la traducción griega de los LXX, del Pentateuco Samaritano y de algunos manuscritos de Qumrán (4QNm). Entre las traducciones antiguas merecen también mencionarse el targum arameo de Ónkelos, la Peshita siriaca y la Vulgata latina.
2. Contexto histórico
El libro de Números se sitúa históricamente en la época de formación del pueblo israelita, concretamente abarca el tramo que va desde la teofanía del Sinaí (Éxo 19:1-25— Éxo 20:1-26; Éxo 32:1-35— Éxo 34:1-35) hasta su llegada a las llanuras de Moab, en la ribera oriental del Jordán (Núm 22:1-41— Núm 33:1-56). En este sentido podemos decir que Números continúa la trama narrativa de Éxodo y enmarca geográficamente los discursos parenéticos del Deuteronomio.
Es difícil para el historiador precisar el contorno exacto de los acontecimientos que tuvieron lugar en este período y que podrían fecharse en el último cuarto del segundo milenio a. C. Parece que diversos clanes seminómadas, unos procedentes de Egipto y otros oriundos de Canaán, pero étnicamente afines, se fusionaron para dar origen a una nación fuertemente aglutinada por lazos sobre todo religiosos. Ni los restos arqueológicos ni los textos extrabíblicos de la época nos proporcionan noticias sobre ello; se limitan a constatar movimientos de diversos grupos tribales en el marco de las migraciones de distintos clanes seminómadas en dirección a Palestina. Pero los avatares vividos por los clanes israelitas en esta marcha hacia Palestina dejaron un recuerdo perdurable en su memoria: incidentes de todo tipo, conflictos entre los componentes de las distintas tribus, derrotas sufridas, victorias obtenidas, itinerarios recorridos. El libro de Números es una evocación teológico-literaria de todas estas vivencias; ello hace que bastantes datos resulten poco verosímiles históricamente hablando. A la hora de organizar los materiales que integran el libro de Números, el autor tiene ante todo un interés religioso que relega a un segundo plano la precisión histórica.
3. Proceso de composición
Como el resto de los libros que integran el Pentateuco, el libro de Números es el resultado de un largo y complejo proceso redaccional. Remitimos sobre el particular a lo dicho en la introducción general al Pentateuco. Así pues, también en Números están presentes los grandes estratos literarios que conocemos con el nombre de tradición yavista (J), tradición elohista (E) y tradición sacerdotal (P). Los textos yavistas, más vinculados a las tribus del sur, resaltan sobre todo los aspectos humanos de los orígenes históricos del pueblo israelita e insisten en su destino universal (Núm 22:1-41; Núm 24:1-25); los elohistas, por su parte, ponen énfasis en la unidad de la nación que se está gestando, condenan cualquier tendencia separatista (Núm 16:12-34) y alumbran el despertar de la institución profética (Núm 11:25-29).
Pero es sobre todo la tradición sacerdotal la que vertebra de principio a fin el libro de Números. Podemos decir al respecto que autores de la escuela sacerdotal han reelaborado profundamente las antiguas tradiciones yavistas y elohistas, aportando al mismo tiempo una gran cantidad de materiales nuevos; con ello han dado origen a una obra que podemos considerar nueva, tanto en la forma como en el fondo. Por lo demás, lo mismo que en Éxodo y Deuteronomio, en el libro de Números alternan secciones narrativas y legales, de forma que los pasajes narrativos son como el marco de los textos legales y cultuales.
4. Contenido teológico y claves de lectura
Se ha dicho más arriba que el contenido teológico fundamental de Números está sobre todo inspirado por la tradición sacerdotal que considera a Israel no tanto como una nación más, implicada en la vida política internacional y preocupada por tanto de su organización militar, cuanto como una comunidad dedicada a rendir culto al Señor, su Dios. Así las cosas, todo en esta comunidad está perfectamente regulado, hasta en sus más mínimos detalles, por la voluntad divina. Aunque aparentemente es Moisés el que preside y guía a la comunidad, quien realmente la gobierna es la palabra del Señor.
Al ser un pueblo en marcha —la larga marcha a través del desierto—, Israel no dispone de un santuario asentado de manera estable en un lugar concreto, sino que Dios se hace presente, es decir mora (de donde el nombre peculiar del santuario: la Morada) en una Tienda movible y transportable; nadie puede monopolizar la presencia del Señor al mismo tiempo protectora y temible. Por su parte, la institución de los sacerdotes y levitas actúa de pararrayos para que el pueblo, tantas veces infiel y pecador, no sea fulminado por la cólera divina (Núm 8:19; Núm 16:47-48). Cabría, pues, decir que la marcha de los israelitas a través del desierto tiene más de procesión litúrgica y de camino teológico que de organización y marcha cívico-militar. En esta marcha teológica es posible reconocer una secuencia de momentos que se repiten una y otra vez: gracia, pecado, castigo, conversión y de nuevo gracia. Dicha secuencia —en la que la gracia es el momento clave— constituye uno de los principales ejes teológicos del libro. Con ello la comunidad del desierto se convierte en punto de referencia para el pueblo de Dios de todos los tiempos: al verse reflejada en el libro de Números, la comunidad eclesial comprenderá que es un pueblo en marcha, un pueblo de profetas, un pueblo dirigido por la palabra divina y dedicado a servir al Señor.
Digamos finalmente que, dentro del libro de Números, los textos de mayor calado y densidad teológica son los cuatro poemas que el autor pone en boca de Balaán, el singular protagonista de los cps. Núm 22:1-41— Núm 24:1-25, y que pertenecen a las antiguas tradiciones yavista y elohista. En ellos se enfatizan los temas de la elección y la bendición divina que a través de Israel alcanzan al resto de la humanidad, temas cuya presencia mitiga en cierta manera la escasa presencia en Números de temas tan capitales como la creación, la promesa, la alianza o la ley.
5. Estructura
Según sean los criterios —geográficos, literarios o temáticos— que con preferencia se utilicen, así será la estructura que se aplique a Números. Si utilizamos criterios geográficos, cabría distinguir tres partes: a) Núm 1:1— Núm 10:10 : estancia en el Sinaí; b) Núm 10:11—Núm 21:35 : marcha desde el Sinaí hasta Transjordania; y c) Núm 22:1-41—Núm 36:1-13 : acampada en las llanuras de Moab.
Pero cabe también utilizar criterios literario-temáticos como son los dos censos de Núm 1:1 ss y Núm 26:1 ss y como es el hecho de que Núm 1:1-54— Núm 25:1-18 tenga como protagonista a la generación que salió de Egipto, mientras que en Núm 26:1-65—Núm 36:1-13 lo es la generación que, totalmente renovada, se encamina hacia la tierra prometida. En la presente traducción seguimos este segundo modelo que articulamos como sigue:
I.— LA GENERACIÓN DEL ÉXODO (Núm 1:1-54— Núm 25:1-18)
EN SINAÍ (Núm 1:1—Núm 10:10)
– Organización del campamento (Núm 1:1-54—Núm 4:1-49)
– Leyes diversas y bendición sacerdotal (Núm 5:1-31—Núm 6:1-27)
– Ofrendas de los jefes y normas para los levitas (Núm 7:1-89—Núm 8:1-26)
– Celebración de la Pascua y partida (Núm 9:1—Núm 10:10)
DESDE SINAÍ HASTA TRANSJORDANIA (Núm 10:11— Núm 25:18)
– De Sinaí a Cadés (o Parán) (Núm 10:11—Núm 12:16)
– En Cadés y su entorno (Núm 13:1—Núm 20:13)
– De Cadés a Moab (Núm 20:14—Núm 21:35)
– En la estepa de Moab (Núm 22:1-41—Núm 25:1-18)
II.— LA GENERACIÓN DE LA CONQUISTA (Núm 26:1-65—Núm 36:1-13)
– Normas sobre la ocupación de la tierra (Núm 26:1-65—Núm 31:1-54)
– Ocupación de Transjordania y últimas disposiciones (Núm 32:1-42—Núm 36:1-13)
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Núm 1:1-54 — Núm 25:1-18 : La primera mitad del libro de Números está dedicada a la generación del éxodo, es decir, a los que salieron de Egipto bajo el liderazgo de Moisés. Está generación ya ha experimentado la gracia liberadora de Dios, con su manifestación de poder en la teofanía sinaítica, y ha sido instruida en los elementos básicos del culto a través de la construcción y funcionamiento de la Tienda del encuentro. Su destino, sin embargo, se verá ensombrecido por su falta de confianza durante la marcha por el desierto y su resistencia o miedo a entrar en la tierra prometida. Su trágico final será perecer en el mismo desierto que fue testigo de sus rebeldías.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Núm 1:1-54 — Núm 4:1-49 : La marcha por el desierto requerirá una organización eficiente, tanto en lo civil y religioso como en lo militar. En estos capítulos se describe cómo se organiza la comunidad para la marcha.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— el primer día: El primer día del mes era, en la antigüedad, un día de celebración (Núm 10:10; Núm 28:11) y por lo tanto una ocasión propicia para convocar a la comunidad.
— el desierto de Sinaí: Designa aquí la parte sur de la península del mismo nombre, donde se sitúan los acontecimientos narrados entre Éxo 19:1 y Núm 10:12. Allí fue donde los israelitas acamparon tres meses después de salir de Egipto (Éxo 19:1) y desde allí partirán hacia el desierto de Parán.
— Tienda del encuentro: Ver nota a Éxo 26:1. La Tienda provee el espacio para el encuentro divino-humano y según la tradición sacerdotal (P) se encuentra en el centro del campamento (Núm 2:17 y Núm 3:38), mientras que en la tradición yavista-elohista (J-E) se ubica fuera del campamento (Núm 11:24-27 y Núm 12:4-5).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
El Señor ordena a Moisés que cense al pueblo. Las primeras palabras del libro, El Señor habló, muestran que la palabra de Dios dirigió todo lo que fue hecho en preparación para el viaje (cf. 4:49; 7:89; 9:18-23). Ya se ha explicado en la Introducción cómo este libro alterna entre la palabra de Dios y las palabras del hombre. Inmediatamente que comienzan a hablar, su incredulidad y descontento se revelan y comienzan los problemas (11:1-3). Los detalles del tabernáculo de reunión se dan en Exo. 25-31 y 35-40 (ver material sobre 4:1-33). Este era el lugar donde Dios moraba en medio de su pueblo (Exo. 25:8).
Es sabido que aproximadamente 600.000 hombres salieron a pie de Egipto, juntamente con mujeres, niños y gentiles que se unieron a ellos (Exo. 12:37, 38). Ahora se toma un censo. El censo siguió ciertos principios. Respeta la estructura tribal y familiar. Sólo los hombres arriba de 20 años son contados. Aparentemente, a la edad de 20 se convertían en adultos (v. 3). Las mujeres no eran contadas porque no tenían una posición independiente, sino estaban bajo la autoridad del padre o del esposo (ver material sobre el cap. 30). En base a esto es obvio que la autoridad del hombre sobre la mujer era incuestionable. Los hijos también estaban sujetos a sus padres. Israel no era una sociedad de iguales; tal idea es completamente extraña a la Biblia. Entre los hombres había líderes; y entre los levitas encontramos una jerarquía. Dios requiere que el pueblo respete las diferencias que él ha establecido entre ellos. Esto también es verdad en la iglesia actual, cuyos miembros tienen dones que difieren de acuerdo con la gracia y voluntad de Dios (Rom. 12:3-8). Sin embargo, esto no debe convertirse en una excusa para imponer distinciones hechas por los hombres, las cuales no son de Dios.
En Exo. 30:12-16 se provee una idea sobre cómo se llevó a cabo el censo: Mientras eran contados, los israelitas cruzaban cierta línea y se unían a los que ya habían sido contados del pueblo de Dios (ver también Exo. 38:25-28). Este es un cuadro bastante gráfico. La lista del censo se asemeja de alguna manera al libro de la vida que menciona Moisés. ¡Qué terrible ser borrado de la lista del pue blo de Dios! (Exo. 32:32, 33; Sal. 69:28). El libro de la vida se menciona varias veces en las Escrituras. Más tarde se denomina “el libro de la vida del Cordero”. Cualquiera cuyo nombre no se encuentre inscrito ahí no entrará a la presencia de Dios, sino será echado fuera para siempre (Apoc. 13:8; 20:11-15). Existe una analogía entre Israel preparándose para Canaán y el pueblo de Dios actual preparándose para el reino que no puede ser conmovido. Así como el campamento fue purificado de toda inmundicia (5:1-4), igualmente sólo los puros serán registrados en el libro de la vida y entrarán a la ciudad celestial (Apoc. 3:5; 21:27). Uno de los propósitos del censo era conformar un ejército. Este sería el medio para conducir al pueblo a su herencia: la tierra prometida. De esta manera, el censo inmediatamente introduce la meta última de Núm., establecida por la promesa de Dios. La palabra escuadrones o “ejército” también significa “multitudes”; un recordatorio más de que Dios estaba cumpliendo su promesa de que los descendientes de Abraham se multiplicarían. Los israelitas ya eran tantos que los egipcios tenían miedo de ellos. La promesa de Dios era que llegarían a ser tan numerosos que no podrían ser contados. El censo, entonces, indica que la promesa aún no había sido cumplida. De esta manera se presagia un censo mucho más grande, cuando todo el pueblo de Dios se congregará ante él (Apoc. 7:4-9).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
1.1 Al abrirse el libro de Números, los israelitas habían estado acampados cerca del monte Sinaí durante más de un año. Allí habían recibido todas las leyes y reglas que están registradas en el libro de Levítico. Habían sido transformados en una nueva nación y habían sido equipados para su tarea. En este momento estaban preparados para avanzar y recibir su tierra. Como preparación, se les dijo a Moisés y a Aarón que contasen a todos los hombres que podían servir en el ejército. Este libro recibe su nombre de este censo, o numeración, del pueblo.1.1 El tabernáculo de reunión era la estructura más pequeña dentro del tabernáculo mayor. El tabernáculo de reunión contenía el santuario (o Lugar Santo) en una parte, y el Lugar Santísimo con el arca en otra parte. Estas dos partes estaban separadas por una cortina. Dios se revelaba a Moisés en el Lugar Santísimo. A veces el tabernáculo de reunión se refiere al tabernáculo en su totalidad (véase 2.2).Exo 33:7 menciona al «tabernáculo de reunión» como el sitio donde Moisés se encontró con Dios antes de que el tabernáculo fuese construido. Muchos creen que el tabernáculo de reunión en Exodo cumplía la misma función que el que se describe aquí.1.2-15 El realizar ese censo requería mucho tiempo y era tedioso, pero no era una tarea inútil o sólo para ocupar el tiempo. Se debían contar los guerreros para determinar la fuerza militar de Israel antes de entrar en la tierra prometida. Además, las tribus debían estar organizadas para determinar la cantidad de tierra que necesitaría cada una de ellas, así como también para proporcionar los registros genealógicos. Sin dicho censo, la tarea de conquistar y organizar la tierra prometida hubiera sido más difícil. Cuando nos encontremos en una encrucijada es importante hacer el inventario de nuestros recursos. Serviremos con mayor efectividad si en lugar de actuar precipitadamente, apartamos tiempo para hacer un «censo» de todo lo que tenemos: posesiones, amistades, condición espiritual, tiempo, metas.1.20-46 Había 603,550 hombres, sin contar los levitas, las mujeres y los niños, por lo tanto, la población total debía ser superior a los dos millones de israelitas. ¿Cómo pudo provenir una población tan grande de la familia de Jacob que constaba de setenta miembros cuando salieron a Egipto? El registro de Exodo, dice que los israelitas que descendían de la familia de Jacob se multiplicaron en gran manera. Puesto que permanecieron en Egipto más de cuatrocientos años, tuvieron tiempo suficiente para crecer y formar un gran grupo. Una vez que dejaron Egipto, pudieron sobrevivir en el desierto, gracias a que Dios suministró milagrosamente el alimento y el agua necesarios. Num 22:3 dice que los líderes de Moab estaban aterrorizados por el gran número de israelitas (Num 22:3).
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) “En el desierto.” Heb.: Bemidh·bár. En heb. este cuarto libro de Moisés deriva su nombre de esta palabra. LXXVg llaman a este libro: “Números” (gr.: A·rith·mói; lat.: Nú·me·ri).
REFERENCIAS CRUZADAS
a 0 Éxo 19:1; Deu 33:2; Hch 7:38
b 1 Éxo 25:22
c 2 Éxo 40:17
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
El S eñor habló a Moisés. Esta expresión es empleada más de cincuenta veces en Números (3:1; 4:21; 5:1; 6:1; 7:4; 10:1, etc.) y aparece por todo el Pentateuco (Ex 6:10; 14:1; 20:22; 25:1; 31:1, 12; Lv 1:1; 4:1; 12:1; Dt 2:2; 9:13; 32:48). La frase destaca el origen divino de la organización y constitución de la ley pactada con Israel y también la autoridad de Moisés como el portavoz y designado líder del pueblo (12:8; cp. Ex 3:10– 4:17; Dt 34:10).
el desierto de Sinaí. Véase coment. en Ex 19:1. La palabra hebrea bemidbar (en el desierto) es usada como título de este libro en la Biblia hebrea.
la tienda de reunión. Véase coment. en Lv 1:1.
el primer día del segundo mes. Es decir, trece meses después del éxodo y un mes después de levantar el tabernáculo (Ex 40:2, 17). Israel había llegado delante del monte en el tercer mes del primer año después del éxodo (Ex 19:1, 2).
Fuente: La Biblia de las Américas
INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE NÚMEROS
AUTOR: MoisésFecha: 1450-1410 a.C.
Título Acertadamente, el título en hebreo del libro, tomado del primer versículo, significa «en el desierto de», ya que la mayor parte del libro registra la historia de los israelitas durante los cuarenta años de peregrinación en el desierto. La Septuaginta, traducción del Antiguo Testamento al griego, le da el título de Arithmoi (Números) debido a la importancia dada a los censos (caps. Núm 1:1-54 – Núm 3:1-51, Núm 26:1-65).
Trasfondo histórico El relato abarca el período comprendido entre la salida de Israel de Egipto y la llegada a Canaán. Exactamente un año después de la salida de Egipto, los israelitas se reunieron en el monte Sinaí para recibir las instrucciones de la Ley y del tabernáculo (como aparece en Levítico). El libro de Números continúa la narración histórica un mes después de la conclusión del libro de Éxodo (cp. Éxo 40:2 y Núm 1:1). El libro relata la peregrinación y el deambular durante 39 años de Sinaí a Cades-barnea, a través de varios lugares en el desierto y, finalmente, a las llanuras de Moab, cruzando el río Jordán desde Jericó.
Tema La lección principal del libro de Números es que el pueblo de Dios para poder avanzar debe andar por la fe y confiar en Sus promesas. Como un apoyo de este tema, el libro relata la incredulidad y el descontento del pueblo en general (Núm 11:1) como de María y Aarón (Núm 12:1), el rechazo en Cades-barnea de la oportunidad de entrar en la tierra prometida (Núm 14:2), el fracaso del mismo Moisés (Núm 20:12) y la adoración de ídolos (Núm 25:3). Aún así, a pesar de los constantes fracasos, el Dios de Israel, fiel a Su pacto, milagrosamente les socorrió durante esos años de rebelión y peregrinación y finalmente los llevó a la tierra prometida.
El Nuevo Testamento usa varios de los acontecimientos en el libro de Números para recordar a los creyentes la seriedad del pecado (cp. Jua 3:14 con Núm 21:9; 1Co 10:5-11 con Núm 14:29-35; Núm 16:41-50; Núm 20:1-13; 2Pe 2:15-16, Apo 2:14 con Núm 22:1-41; Núm 23:1-30; Núm 24:1-25; Jud 1:11 con Núm 16:1-50, Núm 27:3). No debemos perder de vista ni dejar pasar inadvertidas estas lecciones.
BOSQUEJO DE NÚMEROS
I) Israel se prepara en Sinaí, Núm 1:1 – Núm 10:10
A) El censo del pueblo, Núm 1:1 – Núm 4:49
1. La población de las tribus, Núm 1:1-54
2. La posición de las tribus en el campamento y en la marcha, Núm 2:1-34
3. El lugar de los levitas, Núm 3:1 – Núm 4:49
B) La santificación del pueblo, Núm 5:1 – Núm 10:10
1. Por la separación de cosas que contaminan, Núm 5:1-31
2. Por la toma del voto nazareo, Núm 6:1-27
3. Por la ofrenda de los príncipes, Núm 7:1-89
4. Por la separación de los levitas, Núm 8:1-26
5. Por la observación de la primera Pascua, Núm 9:1-14
6. Por la dirección de Dios, Núm 9:15 – Núm 10:10
II) Israel marcha a Cades-barnea, Núm 10:11 – Núm 12:16
A) La marcha se inicia, Núm 10:11-36
B) Las murmuraciones se escuchan, Núm 11:1 – Núm 12:16
1. La murmuración del pueblo (los 70 ancianos y las codornices), Núm 11:1-35
2. La murmuración de María y Aarón (la lepra de María), Núm 12:1-16
III) Israel en Cades-barnea, Núm 13:1 – Núm 20:13
A) El desafío a Dios, Núm 13:1 – Núm 14:45
1. El reconocimiento y el informe de los espías, Núm 13:1-33
2. La reacción y el juicio del pueblo, Núm 14:1-45
B) La disciplina de Dios, Núm 15:1 – Núm 20:13
1. Leyes diversas tocante a las ofrendas, violación del sábado y franjas en los vestidos, Núm 15:1-41
2. La rebelión de Coré, Núm 16:1-50
3. La convalidación del sacerdocio aarónico: la vara de Aarón que reverdeció, Núm 17:1-13
4. Las responsabilidades y el sostenimiento de los levitas, Núm 18:1-32
5. El sacrificio de la novilla alazana, Núm 19:1-22
6. El pecado de Moisés, Núm 20:1-13
IV) Israel marcha a Moab, Núm 20:14 – Núm 21:35
A) El desafío de Edom, Núm 20:14-22
B) La defunción de Aarón, Núm 20:23-29
C) La derrota de Arad, Núm 21:1-3
D) La disciplina de Israel: La serpiente de bronce, Núm 21:4-9
E) La derrota de Sehón y Og, Núm 21:10-35
V) Israel en los campos de Moab, Núm 22:1 – Núm 36:13
A) Balac propone a Balaam que maldiga a Israel, Núm 22:1-41
B) Balaam bendice a Israel, Núm 23:1 – Núm 24:25
C) Israel adora a Baal-peor, Núm 25:1-18
D) La nueva generación es contada, Núm 26:1-65
E) El pueblo es instruido, Núm 27:1 – Núm 30:16
1. Las leyes de la herencia, Núm 27:1-11
2. La designación de Joshua, Núm 27:12-23
3. El orden de las ofrendas y de las fiestas solemnes, Núm 28:1 – Núm 29:40
4. La ley de los votos, Núm 30:1-16
F) El pueblo derrota a los madianitas, Núm 31:1-54
G) Transjordania es ocupada por dos tribus y la media tribu de Manasés, Núm 32:1-42
H) El viaje de Egipto a Moab recapitulado, Núm 33:1-49
I) Instrucciones para la toma de posesión de la tierra, Núm 33:50-56
J) La división de la tierra de Canaán, Núm 34:1 – Núm 36:13
1. Los límites, Núm 34:1-12
2. El reparto, Núm 34:13-29
3. Las ciudades de los levitas, Núm 35:1-8
4. Las ciudades de refugio, Núm 35:9-34
5. La heredad de las mujeres, Núm 36:1-13
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
el día primero del mes segundo. Este censo se realizó un mes después de que el tabernáculo fue erigido (cp. Éxo 40:2, Éxo 40:17).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[=] *2Sam 24:1
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[2] El libro de Números muestra el interés por organizar, definir detalles y sistematizar la vida del pueblo israelita desde su travesía del desierto.[2] Ex 30, 12.[47] Ex 38, 25.