Comentario de Números 3:5 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Jehovah habló a Moisés diciendo:
El narrador distingue en dos ocasiones la tribu de Leví de las tribus «laicas» (Núm 1:47-50; Núm 2:33). A los levitas se les destina aquí al cuidado del tabernáculo como esfera de trabajo. No obstante, los levitas no eran los sacerdotes; sólo Aarón y sus hijos podían ser sacerdotes. Los levitas, al estar al cuidado de los utensilios sagrados, podían acercarse a la presencia divina. Sin embargo, al ministrar en el Templo, los sacerdotes se acercaban aun más. Pero sólo el sumo sacerdote, sobre cuyo oficio descansaba la esperanza de la comunidad, entraba al lugar santísimo, lugar en que residía la presencia de Dios. Dios es santo, de modo que sólo el sumo sacerdote, apartado de la comunidad para este sólo propósito, podía acercarse a Dios para interceder por el pueblo. En contraste, los cristianos pueden acercarse a la presencia divina incluso acompañados. La muerte de Jesús cubrió nuestros pecados y nos hizo santos a la vista de Dios.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Los levitas son dados a Aarón. Toda la tribu de Leví asistiría a Aarón en el servicio en el tabernáculo. Esta es una medida bastante práctica; se necesitaban muchas manos para transportar el tabernáculo y su mobiliario. Se mantuvo una distinción entre los sacerdotes (la familia de Aarón) y los levitas (v. 10). Sólo los sacerdotes podían acercarse al santuario; cualquier otro sería condenado a muerte. Esta jerarquía fue establecida para elevar la gloria de Dios. Cuando algunos levitas desafiaron este estricto mandamiento, perdieron la vida (16:1-33). Muy temprano en tiempos del NT, los apóstoles nombraron a siete hombres para que los asistieran, más adelante son identificados como diáconos (Hech. 6). De esta manera era muy común comparar a los ancianos y diáconos con los sacerdotes y levitas. La estructura levítica se resume en el v. 9.