Biblia

Comentario de Números 5:11 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Números 5:11 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Jehovah habló a Moisés diciendo:

La infidelidad era un tercer tipo de conducta que provocaba corrupción en el campamento. Al abordar este texto debe tenerse en mente dos hechos en relación con las mujeres de aquel tiempo.

(1) A la mujer se le consideraba una posesión de su marido, de modo que su infidelidad constituía una ofensa hacia él (la palabra hebrea «marido», ba˒al, significaba «amo»).

(2) La paternidad era más difícil de probar que la maternidad. De ahí que existiera una mayor exigencia sobre la mujer en relación con la fidelidad, puesto que debía mantenerse la confiabilidad de la línea familiar. Podría interpretarse que este texto contiene un juicio extremadamente duro hacia la mujer infiel. Pero existe una forma en la que esta ley aliviaba la dura realidad de la mujer en este período. Un hombre podía divorciarse de su mujer sobre la base de la simple sospecha de infidelidad. Al no existir una ley como esta, una mujer podía ser incluso asesinada por un marido celoso sólo por la sospecha de infidelidad. Existía aquí al menos una oportunidad para que la mujer probara su inocencia frente a un marido enfurecido.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Estos versículos tratan acerca de las relaciones humanas más íntimas y acerca de los pecados más secretos. El adulterio debía quedar al descubierto y castigado para mantener la pureza del campamento. Para conseguir esta pureza, Dios demandó un juicio muy elaborado y público. Si se demostraba el adulterio, se castigaba con la muerte, y esta ceremonia hacía muy evidente la culpa o la inocencia. No era un juicio con un proceso judicial normal, por cuanto tales pecados son secretos y carecen de testigos, pero era eficaz. La ceremonia estaba ideada para que fuese tan aterradora y conducente a la convicción, que las mismas tendencias de la naturaleza humana dejarían en claro si la persona era culpable.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Se trata de un marido que sospecha que su mujer le ha sido infiel, pero al no tener pruebas de ello, hace que la mujer pronuncie una especie de juramento exculpatorio.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

La esposa sospechosa de infidelidad. Este es otro ejemplo donde se viola la confianza, esta vez entre el esposo y la esposa. En este caso el esposo sospecha que su esposa ha cometido adulterio; dicha infidelidad es causa de impureza y destruye el compañerismo con Dios. Si hubiera testigos, lo que seguiría sería la pena de muerte (Gén. 20:3; Lev. 20:10; Deut. 22:22). Pero sin testigos, ningún juez podía condenar en base a la mera sospecha. Donde había duda, el asunto debía dejarse en la manos de Dios quien conoce todas las cosas. El sacerdote tenía que llevar a cabo un ritual, haciendo que la mujer bajo sospecha tomara una maldición sobre sí misma. Su respuesta, AmeŒn, significa “que esto sea una realidad en mi caso” (ver Deut. 27:14-26). Si era culpable, la maldición caería sobre ella: “Jehovah te haga maldición y juramento en medio de tu pueblo” (v. 21). El pensamiento de que la maldición se encarnaría en ella se expresaba en el ritual (vv. 23-28). El sacerdote escribía la maldición en un rollo, lavaba las palabras con agua y la mujer la bebía. Esto no era magia, y no había ninguna sustancia dañina en la tinta. Los materiales de escritura probablemente lo constituían un rollo de piel y la tinta que se hacía de pigmento negro o tizne mezclado con agua y goma, materiales que ya estaban disponibles en el desierto. La imprecación era poderosa porque se pronunciaba delante del Señor (v. 16), quien conoce el corazón, y él haría que la maldición fuera efectiva si la mujer era culpable.

Nota. El lenguaje del v. 23 nos brinda la oportunidad de discernir el significado de escrituras posteriores. Leemos que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros” (Gál. 3:13); aunque no era culpable, él sufrió la maldición en su propio cuerpo. De igual manera, Isaías profetiza que el Siervo del Señor sería puesto “como pacto para el pueblo” (Isa. 42:6; 49:8). Y así como el Siervo encarnó el pacto, Pablo expresa su confianza de que todas las promesas de Dios se confirman “en Cristo Jesús” (2 Cor. 1:20).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

La ley de los celos hacía provisión para asegurar la pureza de las familias de Israel (cp. Ex 20:14), y protegía a la esposa de celos infundados, dándole la oportunidad de probar su inocencia.

Fuente: La Biblia de las Américas

Estos versículos describen «la ley sobre los celos», por la que una mujer sospechosa de infidelidad marital tenía que ser traída al sacerdote para juicio delante de Jehová (v. Núm 5:16), quien era el único capaz de revelar la verdad del asunto.

El ritual del v. Núm 5:23 simbólicamente transfieren las palabras escritas de la maldición al agua.

El v. Núm 5:27 podría sugerir un aborto (caerá es un vocablo hebreo similar al que se usa en Job 3:16). La práctica prescrita aquí, al parecer sólo usada en el desierto, evitaba que el celo y la sospecha corrompiesen la vida de la familia y la comunidad. Dios tuvo que haber controlado milagrosamente cada vez que esta prueba fue usada.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie