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Comentario de Números 6:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Números 6:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Jehovah habló a Moisés diciendo:

La ley del nazareo en los días de su consagración, Núm 6:1-12;

y después de su cumplimiento, Núm 6:13-21.

La forma para bendecir al pueblo, Núm 6:22-27.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

No debemos confundir con nazareno (oriundo de Nazaret; Mat 2:23) al nazareo (Heb. pala˒, significa «difícil»), que era una persona que había hecho un voto especial al Señor para consagrarse profundamente a Dios por un período de tiempo (v. Núm 6:13). Había tres prohibiciones:

(1) total abstinencia de cualquier producto que estuviera asociado con el vino;

(2) no cortarse el pelo; y

(3) no tener contacto con algún muerto. En todo esto el nazareo se veía a sí mismo o a sí misma como santificado para el Señor. Tras completar el voto, el nazareo volvía a su vida cotidiana normal (v. Núm 6:20).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

6. Ley del Nazareato.
E sta institución persistió durante toda la historia de Israel, y así la encontramos en tiempo de los jueces1 y aun en los tiempos de Cristo2.

Obligaciones del Nazareato (1-8).
1Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 2“Habla a los hijos de Israel: Si uno, hombre o mujer, hiciere voto de consagración, consagrándose a Yahvé, 3se abstendrá de vino y de toda bebida embriagante; no beberá vinagre ni bebida de vino ni bebida embriagante; ni comerá uvas frescas ni secas; 4durante todo el tiempo de su nazareato no comerá fruto alguno de la vid, desde la piel hasta los granos de la uva. 5Durante todo el tiempo de su voto de nazareo no pasará la navaja por su cabeza; hasta que se cumpla el tiempo por que se consagró a Yahvé, será santo y dejará libremente crecer su cabellera. 6Durante su tiempo de consagración a Yahvé no se acercará a cadáver alguno; 7no se contaminará ni por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana, si muriesen; porque lleva sobre su cabeza la consagración a su Dios. 8Todo el tiempo de su nazareato está consagrado a Yahvé.

El nazareato era una consagración especial a Yahvé, que imponía ciertas normas de abstinencia. Los datos de la Escritura nos dicen que había varias formas de hacer esta consagración; pero son insuficientes para darnos a conocer su naturaleza precisa y el desarrollo histórico de esta institución, que sin duda no fue siempre igual. Cuando el ángel anuncia a la madre de Sansón el nacimiento de su hijo, le ordena abstenerse de toda bebida inebriante y de comer cosa inmunda; le añade que la navaja no tocará la cabeza del hijo, porque será nazareo de Dios desde el vientre de su madre3. Ana, madre de Samuel, pide a Dios un hijo y promete consagrarlo a Yahvé todos los días de su vida y que la navaja no tocará su cabeza4. El profeta Amos enumera entre los favores hechos por Dios a Israel, después de la salida de Egipto, haber suscitado profetas de entre sus hijos y nazareas de entre sus mancebos, y, no obstante, obligaban a callar a los profetas y forzaban a beber vino a los nazareos5. Según el profeta, Yahvé, Dios de Israel, tenía derecho a enviar profetas y suscitar nazareos consagrados a El; pero el pueblo no corresponde e induce a éstos a quebrantar sus votos. El voto de nazareo es, pues, aquí símbolo de fidelidad y entrega a Dios.
El nazareato podía ser vitalicio o temporal. La devoción inducía a los fieles a buscar la unión más estrecha con Dios durante algún tiempo. Para ello se abstenían del fruto de la vid y de toda cosa impura, y no se cortaban el cabello. El día que terminaba el voto, el cabello se cortaba en el santuario y se echaba al fuego, que consumía el sacrificio. Si el nazareo asistía a una muerte repentina, debía raparse la cabeza y empezar de nuevo el voto de nazareato. El término del voto se cerraba con unos sacrificios en el templo, aunque en casos excepcionales se realizaban fuera de él6. Esta práctica de consagración a la divinidad por la conservación del cabello no era exclusiva de Israel. San Cirilo de Alejandría dice que los hebreos lo tomaron de los egipcios. En los árboles de Palestina y Transjordania aún se pueden ver mechones de pelo consagrados al genio del árbol, y en el Carmelo las madres ofrecen los cabellos de sus hijos en honor del profeta Elías. Por razones especiales para nosotros desconocidas, los antiguos hebreos atribuían al cabello del nazareo una fuerza sobrehumana7. La palabra nazareo viene del hebreo nazir, que significa separado en el sentido de consagrado, y supone la abstención de determinadas cosas, como el vino8. El vino y las bebidas alcohólicas en general estaban prohibidas a los sacerdotes mientras están en funciones9. Los recabitas, en tiempo de Jeremías, se abstenían sistemáticamente de toda bebida fermentada10. Diodoro de Sicilia dice lo mismo de los árabes nabateos11. Esto parece indicar que es una reacción de las poblaciones nómadas contra las de las regiones sedentarias, como las cananeas, donde abundaba la vid. Así, los nazareos eran como un recuerdo viviente entre los hebreos establecidos en Canaán de otro género de vida menos corrompido moral y religiosamente en el desierto12. El rito de no cortarse los cabellos quizá sea también un recuerdo de costumbres del desierto, como reacción contra el refinamiento de la cultura cananea. A los sacerdotes se les prohíbe rasurarse el pelo y parte de la barba en señal de duelo13.
Por ser un consagrado a Dios, el nazareo no podía tener contacto con un cadáver, aun de sus parientes más próximos.

Interrupción del Voto de Nazareato (9-12).
9Si ante él muriese alguno repentinamente, manchándose así su cabeza consagrada, se raerá la cabeza en el día de su purificación; se la raerá el séptimo día, 10y al octavo presentará al sacerdote dos tórtolas o dos pichones a la entrada del tabernáculo de la reunión.11El sacerdote ofrecerá uno en sacrificio por el pecado y otro en holocausto, haciendo por él la expiación de su pecado por el muerto. 12Este día el nazareo consagrará otra vez su cabellera, la consagrará de nuevo a Yahvé por el tiempo de su nazareato, y ofrecerá un cordero primal en sacrificio de expiación; el tiempo precedente no le será contado, por haberse contaminado su nazareato.

Tan esencial es para el nazareo el no tener contacto con un cadáver, que, si repentinamente muriese alguno ante él, su voto quedaba interrumpido y debía comenzar de nuevo. Debía cortar su cabellera el día séptimo después de haberse contaminado14. Estas costumbres existían en otros pueblos de la antigüedad. Así, en Hierápolis no podía entrar en el templo de Astarté el que hubiera visto un cadáver; sólo podía hacerlo al día siguiente después de haberse purificado. Según Luciano, los parientes no podían llevar alimentos al santuario sino treinta días después de la muerte del familiar, y habiéndose cortado la cabellera15. En la India, el final del duelo se cerraba con el acto de cortar uñas y cabellera16.
El nazareo debía ofrecer un sacrificio de dos pichones o tórtolas al octavo día17, uno en sacrificio por el pecado y otro en holocausto. Así, su cabeza quedaba consagrada de nuevo y debía empezar su voto. Como víctima de consagración, ofrecerá un cordero primal en reparación (asam: “pro delicto”) por su falta ritual.

Fin del Período de Nazareato (13-21).
13Esta es la ley del nazareo: el día en que se cumpla el tiempo de su nazareato, se presentará a la entrada del tabernáculo de la reunión para hacer su ofrenda a Yahvé: 14un cordero primal, sin defecto, para el holocausto; una oveja, sin defecto, para el sacrificio por el pecado; un carnero, sin defecto, para el sacrificio pacífico, 15y un cestillo de panes ázimos, de tortas de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda y libación. 16El sacerdote los presentara a Yahvé y ofrecerá su sacrificio por el pecado y su holocausto, 17Después presentará a Yahvé el carnero de su sacrificio pacífico, con el cestillo de panes ázimos, y hará la oblación y la libación. 18El nazareo raerá a la entrada del tabernáculo de la reunión su cabeza consagrada, y, tomando los cabellos de su cabeza consagrada, los echará al fuego que arde bajo el sacrificio pacífico. 19Luego el sacerdote tomará la espalda ya cocida del carnero, un pan ázimo del cestillo y una torta ázima, y se las pondrá en las manos del nazareo después que se haya raído la cabeza consagrada; 20y el sacerdote lo agitará ante Yahvé. Es la cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y del brazuelo reservado. Después ya podrá el nazareo beber vino.” 21Esta es la ley del nazareo, que hace voto, y de su ofrenda a Yahvé por su nazareato, fuera de aquello que sus posibilidades le consientan añadir. Hará de conformidad con su voto, según la ley del nazareato.

Al terminar el plazo de su voto, el nazareo debe ofrecer un triple sacrificio: un cordero en holocausto en honor de Dios18, una oveja por los pecados cometidos durante el tiempo de su voto y un carnero en acción de gracias19. Además debe hacer la ofrenda de un cestillo de panes ázimos (v.15), como en los sacrificios pacíficos20. Después el nazareo se cortará su cabellera a la entrada del tabernáculo y la quemará en el fuego del sacrificio pacífico (v.18). La razón de ello radica en que los cabellos del nazareo son algo sagrado, y, por tanto, no deben profanarse. No se trata de un sacrificio a Dios de la cabellera, como en otros pueblos primitivos. El sacerdote pondrá en manos del oferente la espalda del carnero y hará el balanceo ante Yahvé21, símbolo de entrega a Dios. Después seguía el banquete eucarístico con los familiares, a base de las partes de la víctima no quemadas ni reservadas al sacerdote.

La Bendición Sacerdotal (22-27).
22Yahvé habló a Moisés, diciendo: 23“Habla a Aarón y a sus hijos, diciendo: De este modo habréis de bendecir a los hijos de Israel: 24Que Yahvé te bendiga y te guarde. 25Que haga resplandecer su faz sobre ti y te obligue su gracia. 26Que vuelva a ti su rostro y te dé la paz. 27Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo les bendeciré.

Esta perícopa no tiene relación alguna con lo que precede y lo que sigue22. Pero es uno de los pasajes más hermosos del Pentateuco. Por la mañana y por la tarde, el sacerdote ofrecía el incienso en el altar de los perfumes, y al salir bendecía al pueblo23. La fórmula de bendición no pide los bienes materiales, que en Lev 26:1ss se prometen a los observantes de la Ley; lo único que se pide es la gracia de Dios, la benevolencia y la paz y la bendición24. En estos bienes están comprendidos todos los que a Dios podemos pedir. Nos traen a la memoria las palabras de San Pablo: “él reino de Dios no consiste en comida ni en bebida, sino en la justicia, la paz y el gozo del Espíritu Santo.”25 La fórmula de la bendición26 recalca la idea de plenitud y perfección al repetirse tres veces el nombre de Yahvé. Pero no hay alusión al misterio de la Trinidad, como han supuesto algunos Santos Padres. La faz de Yahvé que resplandece sobre el fiel israelita equivale a su benevolencia27, y consecuencia de ella la paz, que es el resumen de todas las otras bendiciones materiales y espirituales; por eso el reino mesiánico es presentado ante todo como un reino de paz28. El nombre de Yahvé debe ser invocado por los sacerdotes sobre el pueblo (v.27), no como mágico talismán, sino como símbolo de las buenas relaciones de Yahvé con su pueblo, que es su posesión29. Por otra parte, el nombre simboliza la persona, y así el nombre de Yahvé es el símbolo de lo que el Dios de Israel ha sido en la historia para su pueblo.

1 Jue 16:17. – 2 Hec 21:23-26. – 3 Jue 13; 45. – 4 1Sa 1:11s. – 5 Amo 2:11s. – 6 1Ma 3:49. – 7 Véase M. J. Lagrange, Le livre des Juges 259-260. – 8 Otros prefieren relacionarla con nadar (ofrecer un voto). – 9 Lev 10:9. – 10 Jer 35:6. – 11 diodoro de sicilia, XIX 94. – 12 Véase L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu I 313. – 13 Lev 21:5. Sobre estas costumbres en otros pueblos véase la obra de J. G. Frazer, The Golden Bough I 241-242. – 14 Cf. Núm 19:11. – 15 Luciano, De dea Syria 53. – 16 Véase Frazer, o.c., I 387-389. – 17 Es el mismo sacrificio de la mujer que ha dado a luz (Lev 12:8) y del leproso curado (Lev 15.14). Es el menos oneroso de todos. – 18 Cf. Lev 1:10. – 19 Lev 4:32; Lev 5:6. – 20 Lev 3:1.6. – 21 Cf. Lev 7:34; Exo 29:24· – 22 Cf. Lev 9:22. – 23 Cf. Luc 1:10. – 24 Cf. 2Co 13:13. – 25 Rom 14:17. – 26 Se ha hecho notar la semejanza de bendición en un himno al dios asirio Samas: “Que Ea se digne otorgarte gracia; que Damkina, la reina del océano, haga brillar su faz sobre ti…” (Hehen, Sieben zahal und Sabbat bei de Babyloner und in A.T. p.65). Véase A. Clamer, Nombres 275. – 27 Sal 66:2; Sal 30:17; Sal 118:135. – 28 Cf. Isa 9:6. – 29 Cf. Deu 28:10; Jer 14:9.

Fuente: Biblia Comentada

En tanto que Núm 5:1-31 trata de la purificación del campamento haciendo frente a las impurezas y al pecado, Núm 6:1-21 expone cómo era posible la consagración al Señor para cada israelita. Aunque solo los miembros de la familia de Aarón podían ser sacerdotes, cualquier hombre o mujer podían ser «sacerdotales» (esto es, dedicados al servicio del Señor) por un tiempo (desde un mes hasta de por vida) por medio de un voto de nazareato. Un voto así lo hacían personas inusitadamente devotas a Dios y dedicadas a su servicio.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Aunque el libro de Números no contiene códigos legislativos, no deja de insertar de vez en cuando distintas normas y disposiciones legales, como sucede en estos dos capítulos.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

el nazareato: Se trata de una institución que expresaba y recordaba el hecho de que Israel era una nación santa y un pueblo consagrado. Consistía en un voto o promesa temporal de cumplir una serie de prácticas concretas a las que hace alusión el presente texto bíblico. Estuvo en vigor durante todo el AT (Jue 13:5-7; Jue 16:7; 1Sa 1:11; Amó 2:11; 1Ma 3:49-50) y permanece vigente en los primeros años del cristianismo (Luc 1:15; Hch 18:18; Hch 21:23-27).

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Jue 13:5; Jue 16:17; Amó 2:12; Luc 1:15; (ver Hch 21:23-24).

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

El voto nazareo. El voto nazareo era un voto especial (v. 2); es decir, un voto extraordinario que no debía tomarse a la ligera. Se suponía que el voto duraría por un tiempo limitado. Había tres marcas de la separación nazarea: Abstenerse del vino y de los productos de la uva (vv. 3, 4; con el tiempo Israel pecó dándoles vino a los nazareos; Amós 2:11, 12); no tocar cuerpos muertos (vv. 6-8); y no cortarse el cabello (v. 5). Las primeras dos condiciones son iguales a las normas para los sacerdotes durante su servicio. Los sacerdotes no debían beber vino porque cesarían de estar vigilantes en observar la ley y enseñarla (Lev. 10:6-11). El sumo sacerdote ni siquiera podía entrar a un lugar donde hubiera un cadáver; aunque fuera el de su padre o madre, aunque un sacerdote regular podía atender a un familiar cercano (Lev. 21:1-4, 11). El no cortarse el pelo era peculiar de los nazareos y era símbolo de su separación para Dios (v. 7). La palabra “nazareo” se relaciona con el término heb. nezer, el cual tiene dos significados: “voto” y “corona”. Así, el texto heb. dice: “El nezer a su Dios está sobre su cabeza.” Esto puede contener una sugerencia deliberada en cuanto a que el pelo largo, el cual constituía una señal de su voto (nezer), era como una corona (nezer). Si se rompía el voto (p. ej. “si alguien muere de repente junto a él”), tenía que pagar una multa y comenzar de nuevo (vv. 9-12). Cuando expiraba el período de separación tenía que rasurarse la cabeza y quemar el pelo en las llamas de la ofrenda de paz (vv. 13-21). Sansón era un nazareo desde su nacimiento (Jue. 13; cf. 16:17-20), y Pablo parece haber hecho un voto semejante (Hech. 18:18; 21:20-26). El nazareato expresaba la forma más alta de separación al Señor, aparte del sacerdocio. Era una muestra de la dedicación de Israel al Señor. La ley establecía claramente que los votos tenían que cumplirse (Deut. 23:21-23; ver Jue. 11:30-39; Sal. 56:12; 65:1; 116:18; cf. Mat. 5:33-37).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

6.1, 2 En los días de Moisés, un voto personal era tan obligatorio como un contrato por escrito. Una cosa era decir que iba a hacer algo, pero se consideraba con mucha mayor seriedad cuando uno hacía un voto solemne para hacerlo. Dios instituyó el voto de nazareo para los que querían dedicar algún tiempo exclusivamente para servirlo. Este voto podía ser por un período corto de treinta días, o uno tan largo como toda una vida. Era voluntario, con una excepción: los padres podían tomar el voto para sus hijos jóvenes, haciéndolos nazareos de por vida. El voto incluía tres restricciones: (1) debía abstenerse del vino y las bebidas fermentadas, (2) su cabello no podía ser recortado ni la barba afeitada y (3) le estaba prohibido tocar un cadáver. El propósito del nazareato era levantar un grupo de líderes dedicados completamente a Dios. Sansón, Samuel y Juan el Bautista, fueron probablemente nazareos de por vida.6.24-26 Una bendición era una forma de pedir que el favor divino de Dios descansara en otros. La bendición antigua en estos versículos nos ayuda a comprender lo que se suponía que una bendición tenía que hacer. Sus cinco partes transmitían el deseo de que Dios (1) lo bendijera y lo guardara (favor y protección), (2) hiciera que su rostro resplandeciera sobre ellos (sea complacido), (3) sea misericordioso (piadoso y compasivo), (4) volviera su rostro hacia ellos (les diera su aprobación), (5) les diera paz. Cuando usted pide a Dios que lo bendiga a usted o a otros, le está pidiendo estas cinco cosas. La bendición que usted ofrece no sólo ayudará al que la recibe; además le demostrará amor, alentará a otros y proporcionará un modelo de interés en aquellos que observan.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

El voto de nazareo (vers. 2) era un voto voluntario hecho por un hombre o una mujer del pueblo (cp. 30:1– 16). A veces este voto era impuesto al nacer (Jue 13:5; 1 S 1:11). El voto era temporal (vers. 5; cp. Hch 21:23, 24) aunque en el caso de Sansón el voto fue de por vida (v. Jue 16:17). La palabra nazareo en hebreo significa apartado o separado .

Fuente: La Biblia de las Américas

Un nazareo (del verbo que significa «separar o abstenerse») era una persona de cualquiera de los dos sexos que estaba comprometido por un voto de consagración al servicio de Dios por un período específico de tiempo o en algunos casos de por vida (véase nota en Lev 27:2 acerca de los votos). No podía beber del fruto de la vid (vv. Núm 6:3-4), no podía cortarse el cabello (v. Núm 6:5), ni podía contaminarse acercándose a un cadáver (vv. Núm 6:6-7). Estas señales externas servían como testimonio público de su dedicación a Dios. Ejemplos de nazareos fueron: Sansón, Jue 13:1-25; Samuel, 1Sa 1:9-11; Juan el Bautista, Luc 1:15; Luc 1:80 y Pablo, Hch 18:18.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

[=] *Jue 13:5 *1Sam 1:11 *Am 2:11 *Lc 1:15

[.] Los nazireos eran hombres que se consagraban a Dios por un tiempo o definitivamente. Sansón era nazireo (Jue 13,5) y Juan Bautista lo fue posiblemente (ver Lc 1,15). También había nazireos entre los primeros cristianos de raza judía (He 21,23). Ver también el voto de Pablo (He 18,18). En Israel no se conocían vocaciones religiosas como existen ahora en la Iglesia, pero la ley sobre los nazireos nos muestra cómo ciertos creyentes se consagraban a Dios.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana