Comentario de Números 30:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Moisés habló a los jefes de las tribus de los hijos de Israel diciendo: “Esto es lo que Jehovah ha mandado:
Núm 1:4-16; Núm 7:2; Núm 34:17-28; Éxo 18:25; Deu 1:13-17.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Votos que no deben ser quebrantados, Núm 30:1-2.
Excepciones de una mujer joven, Núm 30:3-5.
de una esposa, Núm 30:6-8.
de una viuda, Núm 30:9-16.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El punto clave es claro: El que hiciere un voto no quebrantará su palabra. Los votos que se hacen a Jehová, se tienen que cumplir (Deu 23:21-23; Ecl 5:1-7).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
30. Ley de los Votos.
V arias veces el legislador hebreo se ha ocupado de los votos, sobre su objeto y las condiciones. Ahora trata de las personas que son capaces de hacer votos válidos y de la posibilidad de anularlos por el que tenga autoridad sobre ciertas personas.
1Moisés habló a los jefes de las tribus de Israel, diciendo: 2“He aquí lo que manda Yahvé: 3Si uno hace un voto a Yahvé, o un juramento por el cual se obliga a sí mismo, no faltará a su palabra; cuanto salió de su boca, hágalo. 4Si una mujer nubil en la casa de su padre hace un voto a Yahvé y se obliga a alguna privación, 5y su padre, al conocer el voto o la obligación contraída, nada dice, todo voto que haya hecho y toda obligación que haya contraído serán válidos; 6pero, si al tener conocimiento de ello el padre lo desaprueba, todos los votos que haya hecho y todas las obligaciones que haya contraído serán nulos, y Yahvé la perdonará, por haberlo desaprobado su padre. 7Si cuando se casa está ligada por algún voto o por palabra salida de sus labios, 8si, al saberlo su marido, se calla el día que lo ha sabido, sus votos son válidos, y, asimismo, las obligaciones que haya contraído tendrán valor. 9Pero, si al saberlo su marido lo desaprueba, anula el voto que hizo y la palabra que salió de sus labios, con lo cual se obligó, y Yahvé la perdonará.10El voto de una viuda o de una repudiada y la obligación que contrajere, son válidos.11Si, ya en la casa de su marido, una mujer hace un voto o se obliga a algo con juramento, 12y su marido, al saberlo, nada dice y no le desaprueba, todos sus votos serán válidos, así como las obligaciones que contraiga. 13Pero, si su marido, al saberlo, lo anula, todo cuanto salió de sus labios, votos y obligaciones, quedan sin valor; los anuló su marido, y Yahvé la perdonará. 14Todo voto y todo juramento por el cual se obligara a mortificar su persona, puede el marido ratificarlo o anularlo. 15Pero, si el marido un día y otro guarda silencio, ratifica todos los votos que ella haya hecho y todas las obligaciones que haya contraído; los ratifica por haber callado al tener conocimiento de ellos. 16Si en lo sucesivo los anula, llevará sobre sí la iniquidad de su mujer. 17Esta es la ley que Yahvé dio a Moisés para entre marido y mujer y para entre padre e hija mientras ésta es nubil en la casa de su padre.
Todo voto o juramento implica la obligación de cumplirlo, pero esto es cuando quien lo hace tiene sobre sí el pleno dominio de su persona. Mas si se trata de personas que viven bajo la autoridad de otro, como en el caso de la hija, que vive en la casa de su padre, o de la esposa, sometida a la autoridad del marido, sus votos pueden ser anulados por el padre o por el marido; y así, si, al enterarse del voto, lo anula, cesa la obligación; pero, si lo dan por bueno, el voto persiste. Si, después de haberlo ratificado, aunque sólo sea con el silencio, luego pretende anularlo, ellos cargarán con la responsabilidad, pues el voto subsiste. La viuda y la mujer repudiada, como libres, pueden hacer votos válidos (v.10). A propósito de los votos dice el Eclesiastés: “Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo… Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido”1. Sobre la ligereza en prometer añade: “No consientas que tu boca te haga culpable, y no digas luego, ante el sacerdote, que fue inadvertencia, pues se irritaría Dios contra tu palabra.” Y en los Pro 20:25 : “Lazo es para el hombre decir luego: consagrado, para andar después pesquisando sobre el voto.”
Fuente: Biblia Comentada
La última sección principal de Números registra la obediencia renovada de Israel. Dios siguió hablando (Núm 26:1-2; Núm 26:52; Núm 27:6; Núm 27:12; Núm 27:18; Núm 28:1; Núm 31:1; Núm 31:25; Núm 33:50; Núm 34:1; Núm 34:16; Núm 35:1; Núm 35:9), y la segunda generación de Israel obedeció. La mayoría de los mandamientos en esta sección tenían que ver con la vida de Israel después de su entrada en la tierra.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Estos capítulos comienzan y terminan hablando acerca de ir a la guerra (Núm 26:2; Núm 32:20; Núm 32:29; Núm 32:32) y de la consiguiente herencia de Canaán (Núm 26:52-56; Núm 32:32). Israel estaba preparándose para la conquista de la Tierra Prometida.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Leyes acerca de los votos. Las leyes acerca de los votos siguen naturalmente a las leyes relacionadas con los holocaustos (29:39). El fundamento principal es que los votos deben cumplirse (Deut. 23:21-23; Ecl. 5:4). Hay muchos ejemplos de votos en las Escrituras, y algunos son muy extremistas (Jue. 11:30-40). Si no se podía cumplir el voto, Lev. 27 explica qué debía hacerse. Sin embargo, aquí la preocupación es con los votos hechos por una mujer. El asunto es que la mujer estaba bajo la autoridad de su padre o esposo, y él podía anular su voto. Ella no tenía un derecho absoluto en este asunto. Sin embargo, si una viuda, que no estaba bajo la autoridad de ningún hombre, hacía un voto, estaba obligada a cumplirlo. El NT requiere que las esposas cristianas se sometan a sus esposos en la misma manera en que Sara se sometió a Abraham, llamándole “señor” (Ef. 5:24; 1 Ped. 3:1-7). Esto se contradice ampliamente hoy, lo cual sólo confirma la verdad de las Escrituras (2 Tim. 4:3; cf. Prov. 31:10; Ecl. 7:28), y sirve de comentario sobre la edad presente (2 Tim. 3:1-9). La enseñanza del NT es sana en este asunto y no permite que los esposos se conviertan en dictadores. Al contrario, ordena el más profundo amor y autosacrificio para con la esposa, pero sólo dentro de los límites de la Escritura y nunca al punto de abdicar su autoridad bíblica (Ef. 5:25-33).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
30.1, 2 Moisés recordó al pueblo que las promesas hechas a Dios y a otros tenían que mantenerse. En los tiempos antiguos, la gente no firmaba contratos por escrito. La palabra de una persona era tan valiosa como una firma. Para hacer que un voto fuera más obligatorio, se daba una ofrenda junto con él. Nadie era forzado por ley a hacer un voto; pero una vez que se hacía, se tenía que cumplir. El romper un voto significaba una confianza perdida y una relación rota. La confianza todavía sigue siendo la base de nuestras relaciones con Dios y con los demás. Así que una promesa rota en la actualidad, es igualmente dañina como lo era en los días de Moisés.30.3-8 Bajo la ley israelita, los padres podían invalidar el voto de los hijos. Esto beneficiaba a los jóvenes ya que evitaba que hicieran promesas necias o compromisos costosos. De esta ley se desprende un principio importante tanto para los padres como para los hijos: los jóvenes que aún viven en casa con sus padres deben buscar su ayuda al tomar decisiones. La experiencia de un padre puede salvar a un hijo de cometer un error grave. Sin embargo, los padres deben ejercer su autoridad y responsabilidad espirituales para guiar a sus hijos con cautela y gracia. Ellos también deberían permitir que sus hijos aprendan de sus propios errores mientras lo protegen de situaciones desastrosas.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1613 Éxo 18:25
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Un voto era generalmente una promesa de hacer algo o de dar algo. Los hombres (vers. 2), las viudas y mujeres divorciadas (vers. 9) tenían que cumplir los votos, pero un padre podría anular los votos de una hija bajo su cuidado si lo hacía el mismo día que se enteraba de ellos (vers. 3– 5). De la misma manera el esposo podía anular los votos de su mujer el día que lo supiera (vers. 6– 8). Si los anulaba más tarde, él llevaría la culpa en lugar de la esposa (vers. 13– 15; Gn 28:20– 22; Lv 27; Jue 11:30, 31).
Fuente: La Biblia de las Américas
tribus de… TM añade los hijos. Se sigue LXX → §194.