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Comentario de Deuteronomio 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Deuteronomio 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

“Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os mando hoy, para que viváis y seáis multiplicados, y para que entréis y toméis posesión de la tierra que Jehovah juró dar a vuestros padres.

Deu 4:1; Deu 5:32, Deu 5:33; Deu 6:1-3; Sal 119:4-6; 1Ts 4:1, 1Ts 4:2.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Una exhortación a la obediencia debido a la bondad de Dios en sus tratos con Israel, Deu 8:1-20.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Sólo Jehová es fuente de bendiciones, ya sea en el desierto o en la tierra. Moisés exhorta a Israel para que recuerde lo que Dios hizo por él en Egipto y en el desierto, y para que sea agradecido de sus bendiciones que recibirán en la Tierra Prometida, para que no olviden y abandonen al Señor.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

viváis, en este contexto, tiene el mismo significado que salvar el alma de uno, en Stg 1:21; Deu 5:20.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

8. Agradecimiento a Dios.
1“Tened gran cuidado de poner por obra los mandamientos que os prescribo hoy, para que viváis y os multipliquéis y entréis, para poseerla, en la tierra que Yahvé juró dar a vuestros padres. 2Acuérdate de todo el camino que Yahvé, tu Dios, te ha hecho andar todos estos cuarenta años por el desierto para castigarte y probarte, para conocer los sentimientos de tu corazón y saber si guardas o no sus mandamientos. 3El te afligió, te hizo pasar hambre y te alimentó con el maná, que no conocieron tus padres, para que aprendieras que no sólo de pan vive el hombre, sino de cuanto procede de la palabra de Dios. 4Tus vestidos no se envejecieron sobre ti, ni se hincharon tus pies durante esos cuarenta años, 5para que reconocieras en tu corazón que Yahvé, tu Dios, te instruye como instruye un hombre a su hijo; 6y guardarás los mandamientos de Yahvé, tu Dios, marchando por sus caminos y temiéndole. 7Ahora, Yahvé, tu Dios, va a introducirte en una buena tierra; tierra de torrentes, de fuentes, de aguas profundas que brotan en los valles y en los montes; 8tierra de trigo, de cebada, de viñas, de higueras y de granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; 9tierra donde comerás tu pan con abundancia y no carecerás de nada; tierra cuyas piedras son hierro y de cuyas montañas sale el cobre. 10Comerás y te hartarás; bendice, pues, a Yahvé por la buena tierra que te ha dado.11Guárdate bien de olvidarte de Yahvé, tu Dios, dejando de observar sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos que hoy te prescribo yo; 12no sea que, cuando comas y te hartes, cuando edifiques y habites hermosas casas, 13y veas multiplicarse tus bueyes y tus ovejas, y acrecentarse tu plata, tu oro y todos tus bienes, 14te ensoberbezcas en tu corazón y te olvides de Yahvé, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre, 15y te ha conducido a través de vasto y horrible desierto, de serpientes de fuego y escorpiones, tierra árida y sin aguas; que hizo brotar para ti agua de la roca pedernalina 16y te ha dado a comer en el desierto el maná, que tus padres no conocieron, castigándote y probándote para a la postre hacerte bien, 17no dijeras: “Mi fuerza y el poder de mi mano me ha dado esta riqueza.” 18Acuérdate, pues, de Yahvé, tu Dios, que es quien te da poder para adquirirla, cumpliendo como hoy la alianza que a tus padres juró. 19Si, olvidándote de Yahvé, te llegaras a ir tras de otros dioses y les sirvieras y te prosternaras ante ellos, yo doy testimonio hoy contra vosotros de que con toda certeza pereceréis; 20 como las naciones que Yahvé hace perecer ante vosotros, así vosotros pereceréis por no haber escuchado la voz de Yahvé, vuestro Dios.”

Una vez más, el profeta, con no mucho orden lógico, pero con estilo oratorio muy ponderativo, exhorta al pueblo a poner por obra los mandamientos que les ha dado Yahvé para que vivan muchos años en la tierra que juró a sus padres. Durante cuarenta años les ha probado a fin de conocer los sentimientos de su corazón; sin embargo, los colmó de bienes durante la peregrinación por el hórrido desierto para que le conociesen y amasen1. Ahora que va a introducirlos en la tierra excelente de Canaán, llena de todas las abundancias, Israel corre el peligro de olvidarse de los beneficios recibidos y atribuirse a su esfuerzo los bienes que en ella encontrará (v.17). Y, sobre todo, le previene contra el peligro de la idolatría, porque, si prevarica, yendo tras de dioses ajenos, encontrará su destrucción, como la encontraron los propios cananeos de manos de Yahvé (v.20).

1 Véase la idea de la solicitud maternal de Dios por Israel en el desierto en Ose 2:16; Ose 11:1; Jer 2:2; Ez 16.

Fuente: Biblia Comentada

El corazón de Deuteronomio se encuentra en este largo segundo discurso de Moisés. «Esta, pues, es la ley» (Deu 4:44) la cual Moisés le explicó a Israel (cp. Deu 1:5). Después de una breve introducción (Deu 4:44-49), Moisés le dio al pueblo un entendimiento claro de lo que la ley dirigía con respecto a su relación con el Señor en el tierra (Deu 5:1Deu 26:19), después concluía al relatar las bendiciones o las maldiciones que vendrían sobre la nación como una consecuencia de su respuesta a las estipulaciones de esta ley (Deu 27:1Deu 28:68).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Conforme Moisés comenzó su segundo discurso al pueblo de Israel, él les recordó de los acontecimientos y mandatos básicos de Dios que eran fundamentales para el pacto sinaítico (Deu 5:1-33; vea Éxo 19:1-25; Éxo 20:1-21). Después, en el Deu 6:1Deu 11:32, Moisés explicó y aplicó los primeros tres de los Diez Mandamientos a la experiencia presente del pueblo.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Deu 11:10-11; Deu 29:5-6; Éxo 16:13-35; Mat 4:4; Núm 20:1-13; 1Co 1:26-31; Mat 4:1-11.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— les prescribo: Lit. te prescribo.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Disciplina en el desierto. Hasta ahora, el período de Israel en el desierto sólo se ha visto como un castigo por no haber entrado a la tierra prometida cuando Dios lo ordenó (1:35, 46). Aquí se presenta desde otro ángulo; es decir, como una oportunidad para desarrollar la fe. Con el tiempo Jeremías recordaría el período en el desierto como uno de devoción a Dios (Jer. 2:2; ver también Ose. 2:14). Sin embargo, el énfasis en estos versículos cae sobre la disciplina (vv. 2, 5), lo cual constituye el otro lado del amor de Dios para con Israel (7:6).

El primer versículo establece nuevamente una relación entre los mandamientos y la vida (ver 4:1 y sus comentarios). El mandamiento cuidaréis (v. 1) es típico de Deut. (ver 7:12; 11:16). Aquí se apoya con el llamado de acuérdate, refiriéndose a la manera en que Dios los guió por el desierto (v. 2). La obediencia a Dios no es solamente un asunto del entendimiento, sino de la voluntad y el corazón (ver 6:5 y el comentario); y el corazón está pro penso a seguir sus propios designios. El fuerte sentido que transmite Deut. en cuanto a esta debilidad humana explica el porqué de los mandamientos como éste, y el estilo de enseñanza repetitivo en general.

En el desierto, de repente los israelitas se habían visto privados de todas las costumbres familiares para obtener lo que necesitaban para vivir. Aun como esclavos en Egipto sabían de dónde obtendrían su comida. No habían sido gente del desierto, y lo duro de la vida ahí parecía amenazarlos con la muerte (Exo. 16:3). Estos eran tiempos para probar su fe en Dios. El hambre era una prueba de que ellos no podían sobrevivir sin la provisión de Dios; y el milagro del maná, y otras señales poco comunes, mostraban que él era capaz de llenar sus necesidades (vv. 3, 4; ver Exo. 16:4). Las palabras que más tarde usara Jesús en contra de Satanás (Mat. 4:4; cf. comentario sobre 6:13), no sólo de pan vivirá el hombre, sino que el hombre vivirá de toda palabra que sale de la boca del Señor (v. 3), no son un contraste entre la vida del espíritu y la del cuerpo; al contrario, ellas manifiestan que todo lo de la vida viene de Dios. Su palabra es creadora y da vida (ver Gén. 1), al mismo tiempo que es demandante.

La tierra prometida es un sueño hecho realidad (vv. 7-10). Esta es la descripción más halagadora en todo el libro. A fin de poder apreciarla, debe guardarse en mente que estas palabras fueron expresadas a gente que sólo había conocido la vida en el desierto (pero véase 6:10, 11). Agua en abundancia, una gran variedad de productos, inclusive algunos lujos como olivos … aceite y … miel; la bondad de los regalos de Dios para los seres humanos se reconoce mejor después de la escasez.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

8.3 Jesús citó este versículo cuando el diablo lo tentó para que convirtiera las piedras en pan (Mat 4:4). Muchas personas piensan que la vida es satisfacer nuestros apetitos. Si pueden ganar dinero suficiente para vestirse, comer y jugar en gran estilo, piensan que están viviendo «la buena vida». Pero tales cosas no satisfacen nuestros anhelos más profundos. Al final nos dejan vacíos e insatisfechos. La vida verdadera, según Moisés, surge de una entrega total a Dios, el que creó la vida misma. Requiere de disciplina, sacrificio y esfuerzo, y es por eso que la mayoría de la gente nunca la encuentra.8.4 Por lo general nos resulta fácil dar por sentada la protección de Dios. Casi nunca notamos ni agradecemos a Dios cuando nuestro automóvil no se descompone, nuestras ropas no se desgarran, ni se rompen nuestras herramientas. Al parecer el pueblo de Israel tampoco, pues ni siquiera notó que durante cuarenta años de peregrinación por el desierto, sus ropas no se gastaron y sus pies no se hincharon. Se olvidaron de dar gracias a Dios por estas bendiciones. ¿Qué cosa le ha estado funcionando bien? ¿Qué cosa le ha brindado buen servicio? ¿Qué cosa ha durado mucho tiempo sin descomponerse ni desmoronarse? Recuerde agradecer a Dios estas bendiciones silenciosas.8.10 Este versículo se cita tradicionalmente para decir que debemos dar gracias a Dios antes o después de los alimentos. Su propósito, sin embargo, era advertir a los israelitas que no se olvidaran de Dios cuando vieran sus deseos y necesidades satisfechos. Permita que sus oraciones en la mesa sean un recordatorio constante de la bondad de Dios para con usted y el deber que tiene para con los menos afortunados.8.11-20 En épocas de abundancia, con frecuencia nos acreditamos nuestra prosperidad y nos volvemos orgullosos de que nuestro arduo trabajo e inteligencia nos hayan enriquecido. Es fácil mantenerse ocupado en la acumulación y en la administración de riquezas que echamos a Dios de nuestras vidas. Pero es Dios el que nos da todo lo que tenemos, y es Dios el que nos pide que se lo administremos.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 495 Deu 5:32; Sal 119:4; 1Ts 4:1

b 496 Pro 3:2

c 497 Gén 15:18

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Moisés enseña lecciones del pasado de Israel. La nación había experimentado la providencia de Dios mientras estaba en el desierto y no podía cuidarse de sí misma. Esta lección debiera prevenir el pecado del orgullo en sus propios éxitos cuando entre en la tierra y viva en seguridad y prosperidad.

Fuente: La Biblia de las Américas

[.] El párrafo 8,1-5 indica cuál es el significado de las marchas en el desierto. Este fue un tiempo de prueba. Israel vivía pobre; sin embargo, no le faltó la ayuda de Dios. Te dio a comer maná para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre (3). El maná que recibieron era el signo de otro alimento que necesita el hombre y que viene de la boca de Dios su palabra (ver comentario del Ex 16,16). Esta palabra será citada por Jesús (Mt 4,4).

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana

[3] Mat 4, 4; Luc 4, 4.[9] Tierra abundante en metales. Del monte Líbano se dice que es rico en hierro y cobre.[15] Víboras, llamadas así en griego por la sed insaciable que causa su mordedura.[15] Num 20, 9; 21, 6; Ex 17, 6.[17] El Señor no abandona a los que confían en él; pero abate y humilla a los que creen en su propia virtud y fuerzas. Jdt 6.

Fuente: Notas Torres Amat