Comentario de Deuteronomio 8:10 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehovah tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
comerás y te saciarás. Deu 6:11, Deu 6:12; Sal 103:2; Mat 14:19; Jua 6:23; Rom 14:6; 1Co 10:31; 1Ts 5:18; 1Ti 4:4, 1Ti 4:5.
bendecirás a Jehová. 1Cr 29:14; Sal 103:2; Pro 3:9.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
bendecirás a Jehová: La respuesta apropiada a la abundancia es la acción de gracias y la veneración. La costumbre judía es orar después de ciertas comidas festivas a causa de la frase comas y te sacies. A falta de una apropiada veneración, el pueblo podría olvidar, ponerse complaciente y glotón e incluso negar que Dios se ocupó de ellos (v. Deu 8:17).
se enorgullezca tu corazón: En la dicha de las bendiciones de Dios, el pueblo, para su propio perjuicio, podría pensar que era autosuficiente.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
¡No te olvides! El tema en esta sección es muy parecido al de la anterior. Sin embargo, ahora se destaca más la tendencia israelita a olvidarse de Dios. Es muy natural buscar a Dios en el desierto, donde nada viene fácilmente y donde la muerte siempre está a la puerta. Pero donde hay abundancia, la naturaleza humana encuentra más difícil corresponder a Dios como es debido. Este es un problema serio el cual Deut. confronta directamente: Dios desea bendecir a su pueblo con todas las cosas buenas de su creación; sin embargo, cuando reciban esas cosas buenas, lo más pro bable es que se alejen de él pensando que no lo necesitan. La prosperidad puede conducir a desarrollar un falso concepto de autosuficiencia (v. 17).
El problema se ahonda en la relación de los seres humanos con Dios. Hay quienes creen que su riqueza es una bendición directa de Dios, una señal de su aprobación. Hay veces que hasta se piensa que la pobreza es una señal de lo opuesto: su ira. La verdad no es tan simple. Realmente todo lo que tenemos viene de Dios; pero aun así, el vivir holgadamente puede cegar a la gente en cuanto a su necesidad de Dios, mientras que la falta o pérdida de los bienes (o salud) puede despertar la fe. Cuando sentimos que Dios nos ha bendecido, ese es el mejor tiempo para buscar al Señor como nunca antes, y alabarle por su fidelidad (v. 10).
Esta es la razón por la cual la experiencia en el desierto vino antes que el regalo de la tierra, para lograr que el pueblo fuera humilde. Esto en sí era un regalo, a pesar de lo severo (v. 15), cuyo propósito final era la bendición (v. 16b). Y estaba diseñado para que permaneciera en la mente de la gente, para que no se olvidaran de ello una vez que hubieran llegado al final del peregrinaje en la tierra prometida: Todo lo bueno que tenían provenía de Dios (vv. 14, 18).
Lo que estaba en juego era el pacto mismo (v. 18). El pasaje concluye con lo que ahora ya es una advertencia familiar de no adorar otros dioses. Para los israelitas, “olvidarse de Dios” bien pudo haber significado darle su lealtad a algún otro dios. Las ideas falsas son las que están en el fondo de cualquier mala acción. Para la gente moderna la idolatría es cualquier creencia en cuanto a lo que produce lo “bueno” sin incluir a Dios.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
r 513 Deu 6:11
s 514 Sal 103:2; Sal 134:1
t 515 1Cr 29:14