Comentario de Deuteronomio 9:7 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Acuérdate; no te olvides que en el desierto provocaste a ira a Jehovah tu Dios. Habéis sido rebeldes para con Jehovah desde el día en que salisteis de la tierra de Egipto, hasta que llegasteis a este lugar.
Acuérdate. Con el fin de destruir la opinión que tenían los israelitas acerca de su propia justicia, era necesario recordarles algunas de sus provocaciones y rebeliones más notorias, las cuales Moisés les exhorta a preservar en sus mentes como un medio para mantenerles humildes. Deu 8:2; Eze 16:61-63; Eze 20:43; Eze 36:31; 1Co 15:9; Efe 2:11; 1Ti 1:13-15.
desde el día que saliste. Deu 31:27; Deu 32:5, Deu 32:6; Éxo 14:11; Éxo 16:2; Éxo 17:2; Núm 11:4; Núm 14:1-10; Núm 16:1-35; Núm 20:2-5; Núm 21:5; Núm 25:2; Neh 9:16-18; Sal 78:8-72; Sal 95:8-11.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Moisés recuerda al pueblo de su desobediencia y rebeldía pasadas, no fuera que se vieran tentados a creer que merecían la tierra y las bondades de Dios.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Además de recordar la gracia de Dios, el pueblo también tenía que acordarse de lo vulnerables que eran a la apostasía (Deu 1:6-46; Deu 2:1-37; Deu 3:1-29).
rebeldes: Como característica, el pueblo era terco. Seguía probando al Señor (v. Deu 9:27).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Acuérdate. Moisés desafió a Israel a traer a la mente la larga historia de su obstinación y provocación de Dios lo cual se extendió desde el tiempo del éxodo de Egipto por cuarenta años hasta el momento presente en las llanuras de Moab.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— no han dejado de rebelarse: El recuerdo de las constantes rebeldías debe convencer al pueblo de que su existencia presente no depende de sus propios méritos, sino de la paciencia y la misericordia del Señor. Ver Sal 78:1-72; Sal 106:1-48.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
El becerro de oro. Este extenso pasaje prueba lo que Moisés afirmaba: que los israelitas eran tercos por naturaleza. El les recuerda de las ocasiones cuando se habían rebelado en contra de Dios, especialmente la peor rebelión de todas, cuando hicieron el becerro de oro (Exo. 32). Esto también deben recordarlo (v. 7; juntamente con el hecho de que Dios los había guiado por el desierto, 8:2, y sus mandamientos, 8:11). A fin de mantenerse en la difícil senda de la obediencia para con el pacto, no sólo debían reconocer la bondad de Dios sino también su propia debilidad. Por esta razón es que Moisés los confronta con el doloroso recuerdo de lo que habían hecho en Horeb.
Primero, se relata el evento del becerro de oro (vv. 8-17). Era el peor pecado que uno podía imaginarse. Este sucedió mientras el pacto aún estaba siendo firmado y sellado en Horeb. El pacto mismo ya se había finalizado, y el pueblo estaba de acuerdo con sus condiciones (Exo. 24:7). Moisés había regresado a la montaña a fin de recibir de Dios los mandamientos escritos en las tablas de piedra (v. 9; Exo. 24:12). Fue entonces cuando el pueblo, con los mandamientos frescos en su mente, al igual que el impresionante encuentro con Dios entre truenos y la nube de fuego (Exo. 19:16-19), persuadieron a Aarón para que les hiciera un ídolo (16a; Exo. 32:1). Así violaron los dos primeros y cruciales man damientos, y dieron la espalda al pacto tan pronto como se había acordado (vv. 12b, 16b).
En ese entonces el Señor había pensado en repudiar a su pueblo. (Nótese cómo Dios les había llamado el pueblo de Moisés, y dijo que Moisés los había sacado de Egipto; v. 12.) Dios estuvo a punto de destruirlos, y formar una nueva nación con los descendientes de Moisés (el v. 14b es como la promesa original a Abraham, Gén. 12:2). Cuando Moisés rompió las tablas era como si el pacto mis mo hubiera estado en ruinas (v. 17).
Sin embargo, Moisés no buscó el honor de ser el padre de un nuevo pueblo. Al contrario, oró a favor de quienes él había dedicado su vida, mostrando que el papel del profeta incluye intercesión tanto como el presentar las palabras de Dios. Debido a su sinceridad e insistencia fue escuchado, y el pueblo fue perdonado (v. 19b). En su oración (vv. 26-29), Moisés apeló a tres cosas. Primera, recordó la pro mesa de Dios a los antepasados, la cual Dios mismo había enfatizado en gran manera (v. 27; ver también 1:8). Segunda, señaló todo lo que Dios había hecho por ellos hasta este momento, sacándolos de Egipto y haciéndolos su pueblo (vv. 26, 29). Dado que ellos eran su heredad, Dios realmente estaría frustrándose a sí mismo al destruir a su pueblo. Tercera, Moisés argumentó el hecho de que el ho nor de Dios estaba de por medio, porque el juicio a su pueblo sería visto por otras naciones como una señal de impotencia de salvarlos (v. 28). Este elemento de persuasión parece ser una parte importante en el poder de la oración de Moisés.
Nota. 22-24 Casi como un paréntesis, Moisés menciona otras ocasiones cuando Israel se había rebelado durante su peregrinaje hacia la tierra prometida. Esto tenía el propósito de mostrar que el primer y más grande pecado no había sido un caso aislado, sino que el pueblo era rebelde de corazón.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
q 549 Deu 9:22; Sal 78:40; Heb 3:16
r 550 Éxo 17:2; Núm 11:4; Núm 16:2; Núm 25:2; Deu 31:27; Deu 32:5; Neh 9:16
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Moisés documenta la obstinación de Israel. Primero, señala el incidente del becerro de oro en Horeb o Sinaí en la inauguración del pacto (vers. 7– 21). Segundo, demuestra que este incidente no fue el único (vers. 22, 23);desde el éxodo Israel había sido rebelde (Ez 20:5– 8).
Fuente: La Biblia de las Américas
¡Recuerda! No olvides… Énfasis notable en la orden.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Énfasis notable en la orden: recuerdau8230? no olvides.
Fuente: La Biblia Textual III Edición
[=] *Ex 32:1