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Comentario de Jueces 9:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Jueces 9:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habló con ellos y con toda la familia de la casa paterna de su madre, diciendo:

Abimelec. Jue 8:31.

Siquem. Gén 33:18; Gén 34:2; 1Re 12:1.

y habló con ellos. 2Sa 15:6; 1Re 12:3, 1Re 12:20; Sal 83:2-4; Jer 18:18.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Abimelec, conspirando con los de Siquem, mata a sus hermanos, y es hecho rey, Jue 9:1-6.

Jotam los reprende con una parábola, y predice su ruina, Jue 9:7-21.

Gaal conspira con los de Siquem contra Abimelec, Jue 9:22-29.

Zebul los delata, Jue 9:30-33.

Abimelec los derrota, y siembra la ciudad con sal, Jue 9:34-45.

Quema la fortaleza del dios Berit, Jue 9:46-49.

En Tebes es muerto por un pedazo de piedra de molino, Jue 9:50-55.

Se cumple la profecía de Jotam, Jue 9:56-57.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El tema del capítulo Jue 9:1-57 es la violenta toma del poder por parte de Abimelec. Las semillas de su delito fueron sembradas en la persistente infidelidad de Israel para con Dios, lo que llevó a un nuevo rechazo del Señor (Jue 8:22Jue 8:24-27Jue 8:33-35).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Abimelec mató a sus propios hermanos para fortalecer sus pretensiones al trono. Empezó por viajar a Siquem donde, irónicamente, Israel reafirmó el pacto años antes (Jos 24:1-33). Se ganó la confianza de los de Siquem (v. Jue 9:2) y contrató hombres para matar a todos sus hermanos, excepto uno. Luego Abimelec fue investido rey en Siquem (v. Jue 9:6).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Corto Reinado de Abimeleg (c.9).

Usurpación de poder (9:1-6).
1Abimelec, hijo de Jerobaal, se fue a Siquem y habló a los hermanos de su madre y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciéndoles: 2“Hablad al oído a todos los varones de Siquem: ¿Qué es mejor para vosotros: que os dominen setenta hombres, todos hijos de Jerobaal, o que os domine uno solo? Acordaos de que yo soy hueso vuestro y carne vuestra.” 3Habiendo hablado de él los hermanos de su madre a todos los habitantes de la ciudad conforme a aquellas palabras, se inclinó su corazón hacia Abimelec, pues se dijeron: “Este es hermano nuestro”; 4y le dieron setenta siclos de plata de la casa de Baal-Berit, con los que asoldó a los hombres vagos y pervertidos que le siguieron. 5 Bajó con ellos a la casa de su padre, a Ofra, y mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta hombres, a todos sobre una misma piedra. Sólo se salvó Jotán, el hijo menor de Jerobaal, que pudo esconderse. 6Reuniéronse entonces todos los habitantes de Siquem y todos los de Bet Milo, y, viniendo, proclamaron rey a Abimelec junto al terebinto de Mu-sab, que está en Siquem.

Hijo de la concubina de Gedeón (8:31), a la muerte de éste se dirigió Abimelec a Siquem y convenció a los siquemitas de que era mejor centrar el poder en un solo individuo que compartirlo con los otros setenta hijos de Gedeón. Aparte de las razones económicas, esta concentración del poder en su persona convenía por ser él de la misma tierra y pariente de los siquemitas por su madre (Gen 29:14; 2 Sam 5:1; 19:13). El razonamiento convenció a los notables (ba-alim) de la ciudad, quienes le entregaron setenta siclos de plata para formar una guardia personal, reclutada entre hombres aventureros Que 11:3; 1Sa 22:2; 2Sa 15:1). En Israel (; 1Re 15:18), como en Babilonia, los templos en parte eran bancos. El nombre de El-Berit o Baal-Berit dado al santuario demuestra el estado de sincretismo religioso practicado en Siquem. Con un método muy oriental, Abimelec se dirige a Ofra (1Re 8:32) y mata a sus rivales (2Re 10:1-14; 2Re 11:1-20), escapando solamente uno (2Re 11:2; 1Sa 22:20; Job 1:13-20). Esta matanza fue pública y oficial. Bet Milo, terraplén (2Sa 5:9; 1Re 9:15-24; 1Re 11:27).

Apólogo de Jotán (1Re 9:7-21).
7 Súpolo Jotán y fue a ponerse en la cresta del monte Gari-zim; y, alzando su voz, les dijo a gritos desde allí: “Oídme, habitantes de Siquem, así os oiga Dios a vosotros.” 8 Pusiéronse en camino los árboles para ungir un rey que reinase sobre ellos, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. 9Contestóles el olivo: ¿Voy yo a renunciar a mi aceite, que es mi gloria ante Dios y ante los hombres, para ir a hamacarme sobre los árboles? 10Dijeron, pues, los árboles a la higuera: Ven tú y reina sobre nosotros. 11Y les respondió la higuera: ¿Voy a renunciar yo a mis dulces v ricos frutos para ir a mecerme sobre los árboles? 12Dijeron, pues, los árboles a la vid: Ven tú y reina sobre nosotros. 13Y les contestó la vid: ¿Voy yo a renunciar a mi mosto, alegría de Dios y de los hombres, para ir a mecerme sobre los árboles? 14Y dijeron todos los árboles a la zarza espinosa: Ven tú y reina sobre nosotros. 15Y dijo la zarza espinosa a los árboles: Si en verdad queréis ungirme por rey vuestro, venid y poneos a mi sombra, y si no, que salga fuego de la zarza espinosa y devore a los cedros del Líbano. 16 Ahora bien: si al elegir rey a Abimelec habéis obrado bien y justamente; si os habéis portado con Jerobaal y su casa como ella merecía 17 pues mi padre combatió por vosotros, y, exponiendo su vida, os libró del poder de Madián, 18levantándoos hoy contra la casa de mi padre y matando a sus hijos, setenta sobre una misma piedra, y haciendo rey de las gentes de Siquem a Abimelec, hijo de una esclava suya, porque es hermano vuestro; 19 si habéis obrado leal y justamente hoy con Jerobaal y su casa, que haga Abimelec vuestra felicidad y que hagáis vosotros la suya. 20Pero, si no, que salga de Abimelec un fuego que devore a los habitantes de Siquem y de Bet Milo, y salga de Siquem y de Bet Milo un fuego que devore a Abimelec. 21Retiróse Jotán y emprendió la huida, yéndose a Ber, donde habitó, por miedo de Abimelec, su hermano.

Es uno de los primeros ejemplos de poesía gnómica y una de las piezas más antiguas de la poesía hebraica. Jotán se sirvió de una fábula ya conocida para aplicarla a sus fines, que era demostrar la ilegitimidad de Abimelec y la ridiculez de los siquemitas en elegirle. El sentido, pues, del apólogo debe buscarse en el conjunto, no en las particularidades. No habló desde la cumbre, sino desde un lugar más cercano, desde donde pudiera ser visto y oído. Las plantas se reunieron para ungir un rey. La ceremonia de la unción real (1Sa 10:1; 1Sa 16:13) es un rito muy antiguo. El aceite se usaba en el culto, en la consagración de sacerdotes (Lev 8:12), profetas y reyes; como cosmético y para usos culinarios. El vino, que se usaba en las libaciones, era agradable a Dios y alegraba el corazón de los hombres (1Sa 1:24; Ose 9:4; Ecl 50:16; Sal 104:15). Al renunciar las plantas fructíferas al reino, acudieron a la zarza espinosa, la cual aceptó. Termina irónicamente diciendo que grandes males seguirán a esta elección. Habiendo terminado de hablar, escapó huyendo hacia Ber (El-Bire), al norte de Betsán y al este del monte Tabor (Abel, Géographie II 262; Ubach) o Ber=Be-wot, al norte de Jerusalén (Desnoyers).

Revuelta de los siquemitas contra Abimelec (Sal 9:22-33).
22 Tres años dominó Abimelec sobre Israel. 23 Mandó Dios un mal espíritu entre Abimelec y los habitantes de Siquem, e hicieron traición los habitantes de Siquem a Abimelec, 24 para que el asesinato de los setenta hijos de Jeroboal y la sangre de ellos cayese sobre Abimelec, su hermano, que los había matado, y sobre los habitantes de Siquem, que le habían prestado ayuda para matar a sus hermanos. 25 Pusieron los habitantes de Siquem en lo alto de los montes asechanzas, que despojaban a cuantos pasaban cerca de ellos por los caminos, y llego esto a conocimiento de Abimelec. 26 Vino a Siquem Gaal, hijo de Obed, con sus hermanos. Los de Siquem pusieron en él su confianza, 27 y salieron al campo, vendimiaron sus viñas, pisa, ron e hicieron gran fiesta; y entrando en la casa de su dios, comieron y bebieron, maldiciendo a Abimelec. “¿Quién es Abimelec y quién es Siquem – 28dijo Gaal, hijo de Obed – para que le sirvamos? ¿No sirvieron el hijo de Jerobaal y Zebul, su gobernador, a los hombres de Jamor, padre de Siquem? ¿Por qué, entonces, vamos a servirles a ellos nosotros? 29¿Quién me diera este pueblo en mis manos! Yo expulsaría a Abimelec. Le diría: Refuerza tu ejército y sal.” 30Llegaron a oídos de Zebul, gobernador de la ciudad, las palabras de Gaal, hijo de Obed, y, montando en cólera, 31 mandó secretamente mensajeros a Abimelec a Aruma para decirle: “Mira que ha venido Gaal, hijo de Obed, a Siquem con sus hermanos, y está sublevando a la ciudad contra ti. 32Sal, pues, de noche tú y la gente que tienes contigo y ponte en el campo de emboscada. 33 Por la mañana, al salir del sol, levántate y cae sobre la ciudad; y cuando Gaal y los que le siguen salgan contra ti, haz contra ellos lo que puedas.”

Tres años dominó Abimelec sobre el territorio comprendido entre Ber y Siquem. Permitió Dios que entre Siquem y Abimelec hubiera cierto roce y malestar (texto hebreo: “un espíritu malo:” 1Sa 16:14; 1Re 22:21-23), provocado por intereses materiales y por no pertenecer estrictamente a su pueblo. Un hombre que había sido asaltado en el camino, se ganó el ánimo de los siquemitas y se constituyó en jefe de la revuelta, que debía explotar al acabar los trabajos de la vendimia. Una vez juntado el vino, celebraron todos una gran fiesta, que terminó con un banquete sagrado en el templo de Baal-Berit, en el cual no escaseó el vino (Isa 28:1-3). Aprovechó aquella coyuntura Gaal para incitar a la revuelta abierta. ¿Por qué, dice, nosotros, cananeos, hombres libres, debemos servir a un israelita, hijo de una esclava? ¿No sería más lógico que Abimelec y su lugarteniente Zebul sirvieran a los hombres de Jamor, padre de Siquem? Zebul, cuyo comportamiento es oscuro, mandó un mensaje a Abimelec a Aruma (actual El-Orma, a nueve kilómetros al sudeste de Siquem), notificándole la sublevación que existía contra él. Dhorme lee be-tormah, con engaño, traduciendo: “Mandó con engaño mensajeros a Abimelec.”

Viciaría de Abimelec (Isa 9:34-41).
34Levantóse Abimelec y toda la gente que con él tenía, de noche, y se pusieron en emboscada cerca de Siquem, divididos en cuatro cuerpos. 35 Salió Gaal, hijo de Obed, a la puerta de la ciudad, y se alzó Abimelec y el cuerpo que con él estaba de la emboscada. 36Vio Gaal a la gente, y dijo a Zebul: cómo baja gente de las cumbres de los montes.” Y le dijo Zebul: “Son las sombras de los montes, que se te hacen hombres.” 37Volvió a mirar Gaal, y dijo: “Es gente que baja del interior de la tierra y otro cuerpo que viene por el camino de la encina de los adivinos.” 38Díjole entonces Zebul: “¿Dónde está ahora tu boca, con que dijiste: Quién es Abimelec para que le sirvamos? ¿No es ésa la gente para ti despreciable? Sal, pues, a darle la batalla.” 39Salió Gaal, y a la vista de los habitantes de Siquem combatió contra Abimelec, que le puso en fuga. 40 Gaal huyó de él, y cayeron muchos hasta la puerta de la ciudad. 41Abimelec volvió a Aruma mientras que Zebul impidió a Gaal y los suyos permanecer en la ciudad.

Abimelec ocupó las alturas que rodean a Siquem, sobre la cual se lanzó al amanecer. A Gaal le pareció que salían del interior de la tierra (literalmente: “ombligo de la tierra”; Eze 38:12). Otros venían “por el camino de la encina de los adivinos,” árbol que debe identificarse con el de Moré (Gen 12:6), cuya palabra significa “el que da una instrucción divina” (2Sa 5:24; 1Re 19:11).

Destrucción de Siquem (1Re 9:42-49).
42Al día siguiente salió el pueblo al campo, y lo supo Abimelec, 43que, cogiendo su gente, la había dividido en tres cuerpos, los había puesto en el campo en emboscada, y, cuando vio que el pueblo salía de la ciudad, se levantó, arremetió contra ellos, 44y, avanzando Abimelec con el cuerpo que le seguía, se puso a la puerta de la ciudad, mientras que los otros dos cuerpos se extendían por el campo y destrozaban a cuantos en él había. 45Abimelec combatió a la ciudad durante todo aquel día y se apoderó de ella, dando muerte a cuantos allí había; la destruyó y la sembró de sal. 46Así que lo oyeron los que estaban en la fortaleza de Siquem, se fueron a la torre del templo de El-Berit. 47Supo Abimelec que se habían reunido todos los habitantes de la fortaleza de Siquem, 48y subió al monte Selmón con toda la gente que llevaba; y, tomando en su mano un hacha, cortó una rama de un árbol y se la puso al hombro, mandando a su gente que hiciera prestamente lo que le veía hacer a él. 49Cortó, pues, también toda la gente cada uno su rama; y siguiendo a Abimelec, las pusieron contra la fortaleza, y prendiéndoles fuego, la incendiaron, muriendo allí todos los habitantes de la fortaleza de Siquem, unos mil entre hombres y mujeres.

Abimelec se ensaña contra Siquem, destruyéndola y sembrándola de sal. Es la única vez que se habla en la Biblia de semejante gesto. Las tierras saladas son estériles (Deu 28:22; Jer 17:6; Sof 2:9; Sal 107:24). Los nobles de la ciudad se refugiaron en la sala baja del templo de Baal-Berit. Abimelec no quiso violar el lugar sagrado, pero hacinó gran cantidad de leña cortada en la montaña de Selmón, “montaña sombría,” a causa del espeso bosque, en la Puerta del santuario, en cuyo interior perecieron carbonizados unos mil entre hombres y mujeres. Monte de Selmón es, según Dus-saud, Ubach, un contrafuerte del monte Hebal, cerca de Siquem-Balata.

Sitio de Tebes y muerte de Abimelec (Sal 9:50-57).
50Fue luego Abimelec a Tebes, que sitió y tomó. 51Pero había en Tebes, en medio de la ciudad, una fuerte torre, en la que se refugiaron todos los habitantes de la ciudad, hombres y mujeres, y, cerrando tras sí, se subieron a lo alto de la torre. 52Abimelec llegó a la torre, la atacó y se aproximó para pegar fuego a la puerta, 53 y entonces una mujer le lanzó contra la cabeza un pedazo de rueda de molino y le rompió el cráneo. 54Llamó él en seguida a su escudero, y le dijo: “Saca tu espada y mátame, para que no pueda decirse que me mató una mujer.” El joven le traspasó, y murió Abimelec. 55Viendo los hijos de Israel que había muerto Abimelec, fuéronse cada uno a su casa. 56Así hizo caer Dios sobre la cabeza de Abimelec el mal que había hecho a su padre, asesinando a sus setenta hermanos; 57y sobre las gentes de Siquem, todo el mal que habían hecho, cumpliéndose en ellos la maldición de Jotán, hijo de Jerobaal.

Abimelec marchó contra Tebes (Tubas, a quince kilómetros al nordeste de Siquem) y la tomó. En el centro de la ciudad había una torre fortificada, en donde se refugió la gente de la ciudad. Al aproximarse a ella Abimelec para prender fuego a su puerta, una mujer dejó caer sobre su cabeza la piedra superior de un molino a mano (Deu 24:6; 2Sa 11:20-24), rompiéndole el cráneo. Para evitar la ignominia de ser matado por una mujer (2Sa 5:24-27), llamó a su escudero para que le atravesara con su lanza y le matara. A su muerte, sus adeptos se dispersaron, fracasando con ello el primer ensayo monárquico en Israel. El hagiógrafo saca la lección práctica que sé desprende de esta historia, en la cual triunfan la providencia y justicia divinas. Abimelec representaba el partido de Israel, y Gaal el de los siquemitas y cananeos. Pero Dios no podía bendecir la empresa de Abimelec, que empezó con la matanza de setenta hermanos suyos. La justicia divina clamaba venganza contra Abimelec.

Fuente: Biblia Comentada

Jue 9:1-57 : Abimélec, rey: En todo este relato (profundamente antimonárquico) sobre Abimélec, no se dice ni se sugiere que fuera elegido por Dios, ni se le llama juez, ni se dice que salvó a Israel. Nótese la diferencia con Jue 2:16; Jue 3:9-10; Jue 6:14.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Jue 6:32; Jue 8:30-31.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Abimelec asciende al poder. La ascensión de Abimelec al poder fue totalmente diferente de la de los héroes de los capítulos anteriores. El no era un juez levantado por el Señor, sino un rey que se elevó a sí mismo por intriga y violencia. Era el único hijo de Gedeón y su concubina en Siquem (8:31). De modo que Abimelec tenía dos familias de hermanos: Los otros hijos de su padre (70 en total) y los otros hijos de su madre (hombres influyentes en Siquem). Abimelec sacó partido de su posición única con mucha habilidad. Hizo que los hermanos se volvieran unos contra otros, de tal manera que él quedaría como el único hijo sobreviviente de Gedeón capaz de suceder a su padre. Y ciertamente lo sucedió, pero sin el apoyo grande que había gozado su padre. Parece que sólo los ciudadanos de Siquem reconocieron a Abimelec como rey (6).

Notas. 1 Siquem estaba situada en un paso estratégico en el centro de Canaán, asociado con Israel desde los tiempos de los patriarcas, pero con una población mixta de cananeos-israelitas (Gén. 12:6-7; Jos. 24). 2 Sobre Jerobaal ver 6:32. 4 Para Baal-berit ver sobre 8:33. 5 Sobre una misma piedra indica una ejecución pública en masa. 6 “Milo” significa “relleno” (es decir, un montículo artificial). Bet-milo (“casa del montículo”) probablemente era una fortaleza en o cerca de Siquem. La encina que está al lado de la piedra ritual era un árbol sagrado junto a una piedra fija asociada con la adoración semipagana de los de Siquem (cf. Deut. 16:21, 22).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

9.1-3 Con la muerte de Gedeón, Abimelec quiso ocupar el lugar de su padre. (Jerobaal es otro nombre de Gedeón; véase 6.32.) Para poner en práctica su plan, fue a la ciudad de Siquem, la tierra natal de su madre, para solicitar apoyo. Aquí sintió un parentesco cercano con los residentes. Estos parientes eran cananeos y estarían contentos de unírsele contra Israel. Siquem era una ciudad importante, un cruce en las rutas de comercio y un eslabón natural entre la planicie costera y el Valle del Jordán. Quienquiera que dominara Siquem tendría también dominio sobre el campo.9.2-5 El rey de Israel debía ser Jehová y no un hombre. Pero Abimelec quería usurpar la posición que estaba reservada exclusivamente para Dios. En su búsqueda egoísta, mató a todos menos uno de sus setenta medio hermanos. Las personas que tienen deseos egoístas a menudo buscan cumplirlos mediante métodos despiadados. Analice sus ambiciones para ver si están centradas en usted mismo o en Dios. Asegúrese de buscar siempre el cumplimiento de sus deseos de una manera que Dios aprobaría.9.4 La política jugaba una parte importante tanto en las religiones paganas como en la adoración de Baal-berit. A menudo los gobiernos llegaban hasta el punto de contratar prostitutas del templo para obtener dinero adicional. En muchos casos un sistema religioso era establecido y apoyado por el gobierno para que así las ofrendas pudieran financiar los proyectos de la comunidad. La religión se convirtió en un negocio de beneficios económicos. En la religión de Israel, esto estaba estrictamente prohibido. El sistema religioso de Dios estaba diseñado para que saliera de una actitud del corazón, no de planes calculados y oportunidades para negociar. Además también estaba diseñado para servir al pueblo y para ayudar a aquellos que estaban en necesidad, no para oprimir al necesitado. ¿Es su fe genuina y sincera, o está apoyada en la conveniencia, la comodidad y la disponibilidad?9.6 Abimelec fue declarado gobernador de Israel en Siquem, el sitio de otros sucesos clave en la Biblia. Fue una de las paradas de Abraham antes de llegar a Canaán (Gen 12:6-7). Cuando Jacob vivió ahí, dos de sus hijos mataron a todos los hombres de Siquem porque el príncipe del reino había violado a su hermana (Génesis 34). Los huesos de José fueron enterrados en Siquem (Jos 24:32). Israel renovó su pacto con Dios en Siquem (Josué 24) y el reino de Israel se dividió en esta misma ciudad (1 Reyes 12).9.7-15 En la parábola de Jotam los árboles representaban a los setenta hijos de Gedeón, y la zarza representaba a Abimelec. El punto de Jotam era este: una persona productiva estaría demasiado ocupada haciendo el bien para perder tiempo con poderes políticos. Por otro lado, una persona inútil estaría contenta de recibir el honor, pero destruiría a la gente a la que gobernaba. Abimelec, como una zarza, no pudo ofrecer a Israel protección real ni seguridad. La parábola de Jotam se hizo realidad cuando Abimelec destruyó la ciudad de Siquem (9.45), quemó la «torre de Siquem» (la ciudad de Milo 9.46-49), y finalmente murió en Tebes (9.53, 54).9.16 Jotam contó la historia de los árboles para ayudar al pueblo a establecer buenas prioridades. No quería que designaran a un líder de poco carácter. Cuando servimos en posiciones de liderazgo, debemos examinar nuestros motivos. ¿Queremos sólo la alabanza, el prestigio o el poder? En la parábola, los árboles buenos decidieron ser productivos y proporcionar beneficios a la gente. Asegúrese de que estas sean sus prioridades cuando aspire a ser líder.9.22-24 Abimelec era todo lo opuesto a lo que Dios quería en un juez, pero pasaron tres años antes de que Dios se volviera contra él, cumpliendo la parábola de Jotam. A Jotam, esos tres años debieron de haberle parecido interminables. ¿Por qué no fue castigado Abimelec más rápidamente por su maldad?No somos los únicos que nos preguntamos por qué el mal parece prevalecer (Job 10:3; Job 21:1-18; Jer 12:1; Hab 1:2-4, Hab 1:12-17). Dios promete enfrentar el pecado, pero en su tiempo, no en el nuestro. En realidad es buena noticia que Dios no nos castigue inmediatamente, porque todos hemos pecado y merecemos el castigo de Dios. Dios, en su misericordia, a menudo nos perdona de un castigo inmediato y nos da tiempo para que nos volvamos de nuestros pecados y regresemos a El arrepentidos. Confiar en la justicia de Dios significa que (1) primero debemos reconocer nuestros propios pecados y arrepentirnos, y (2) quizá debamos enfrentar un tiempo difícil de espera para que el malvado sea castigado. Pero en el tiempo de Dios, todo malo será destruido.9.23 Este espíritu malo no era sólo una actitud de contienda, era un demonio. No era Satanás mismo, sino uno de los ángeles caídos bajo la influencia de Satanás. Dios usó este espíritu malo para traer juicio sobre Siquem. 1Sa 16:14 registra cómo juzgó Dios a Saúl de manera similar.9.45 El acto de esparcir sal sobre una ciudad conquistada constituía un rito que simbolizaba la desolación perpetua de la ciudad. No sería reconstruida por ciento cincuenta años.9.53 En tiempos de batalla, a veces se les pedía a las mujeres que se unieran a los hombres en el muro de la ciudad y dejaran caer objetos pesados sobre los soldados que estaban abajo. Una piedra de molino sería un objeto ideal para este propósito. Era una piedra redonda de unos 45 cm de diámetro con un hoyo en el centro. Las piedras de molino se utilizaban para moler el grano y transformarlo en harina. El grano se colocaba entre dos piedras. La piedra superior se hacía girar, moliendo el grano.La muerte de Abimelec fue especialmente humillante: murió a manos de una mujer, no en combate; y fue muerto con una herramienta de granja en lugar de un arma. Por lo tanto, Abimelec pidió a su escudero que lo atravesara con su espada antes de morir por el golpe de la piedra de molino.9.56, 57 Gedeón, el padre de Abimelec, tuvo éxito en las batallas militares, pero en ocasiones fracasó en sus luchas personales. Gedeón no fue condenado por tomar una concubina (8.31), pero los problemas familiares que surgieron a raíz de esa relación son obvios.Al final, Abimelec mató a sesenta y nueve de sus setenta medio hermanos, desgarró a la nación y luego fue asesinado. Aprendemos de la vida de Gedeón que no importa cuánto bien hagamos por el Reino de Dios, el pecado en nuestras vidas seguirá produciendo consecuencias poderosas y peligrosas.9.56, 57 La maldición de Jotam aparece en 9.16-20. CAIDA DE ABIMELEC : El hijo ilegítimo de Gedeón mató a 69 de sus medio hermanos en Ofra y regresó a Siquem para que lo proclamaran rey. Pero tres años después, Siquem se rebeló. Desde Aruma, Abimelec atacó Siquem, Milo («la torre de Siquem») y Tebes, donde murió.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 512 Jue 8:31; 2Sa 11:21

b 513 Gén 12:6; Gén 33:18; Gén 34:27; 1Re 12:1; Hch 7:16

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Abimelec. El comentario usual sobre los pecados de Israel no aparece aquí. Dios no llamó a Abimelec para que juzgara a Israel, pues sin derecho alguno gobernó con violencia.

Jerobaal. Irónicamente, Gedeón que luchó contra Baal, tuvo un hijo que llegó al poder respaldado por los adoradores de ese Dios (v. coment. en 6:1– 9:57).

Siquem. Desde mucho tiempo antes Siquem era un centro religioso (cp. Gn 12:6, 7; 33:18– 20; 35:1– 4). Estaba situado en un estratégico cruce de caminos en los montes del centro y oeste de Canaán.

Fuente: La Biblia de las Américas

Si bien Gedeón rehusó comenzar una dinastía, Abimelec (su hijo con una concubina de Siquem) tenía una idea diferente. Apeló a sus lazos familiares en Siquem, recibió plata del arca del templo pagano, mató a todos los otros hijos de Gedeón con la excepción de uno y fue proclamado rey.

sobre una misma piedra (v. Jue 9:5) sugiere que la ejecución fue pública.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

parientes… Lit. hermanos.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

Lit., hermano(s), y así en el resto del cap.

Fuente: La Biblia de las Américas

Lit. Hermanos.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

[7] Joatam, para demostrar a los siquemitas la injusticia que habían cometido eligiendo por rey al tirano Abimelec, se sirve de una metáfora.[14] La zarza o cambrón sólo produce espinas. Representa un hombre cruel e impío o un tirano.[36] Quien fingía que estaba de acuerdo con él.[45] En señal de que no debía ser reedificada jamás.

Fuente: Notas Torres Amat