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Comentario de Jueces 10:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Jueces 10:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Después de Abimelec se levantó, para librar a Israel, Tola hijo de Fúa, hijo de Dodo, hombre de Isacar. Habitaba en Samir, en la región montañosa de Efraín.

Año 1232 a.C.

Se levantó para librar. Jue 2:16; Jue 3:9.

habitaba en Samir. Jos 15:48.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Tola juzga a Israel en Samir, Jue 10:1-2.

Jair, cuyos treinta hijos tenían treinta ciudades, Jue 10:3-5.

Los filisteos y amonitas oprimen a Israel, Jue 10:6-9.

En su miseria Dios los envía a sus falsos dioses, Jue 10:10-14.

Cuando se arrepienten, Dios se compadece de ellos, Jue 10:15-18.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Tola fue el sexto juez, el segundo de los jueces menores (Samgar fue el primero). Surgió para salvar a Israel, quizás un hecho necesario después del reinado de Abimelec. Este breve relato recuerda de varias maneras la época de Débora (Jue 4:4Jue 4:5Jue 5:7).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Los jueces Tola y Jair (10:1-5).
1Después de Abimelec surgió para librar a Israel Tola, hijo de Fuá, hijo de Dodó, hombre de Isacar. Habitó en Samir, en los montes de Efraím. 2Juzgó a Israel durante veintitrés años y murió, siendo sepultado en Samir. 3Después de él surgió Jair, de Galaad, que juzgó a Israel por veintidós años. 4Tuvo treinta hijos, que montaban treinta asnos y eran dueños de treinta ciudades, llamadas todavía Javot Jair, en la tierra de Galaad. 5 Murió Jair y fue sepultado en Camón.

Por la escasez de datos que sobre ellos da el hagiógrafo, estos dos jueces vienen clasificados entre los que llamamos “jueces menores “Tola (“el gusano que da el color rojo”) era hijo de Fuá (“el color rojo”), hijo de Dodó (los LXX y Vulgata: “hijo de su tío,” es decir del manasita Abimelec), hombre de Isacar (frase que se omite en LXX Vulgata). Tola era de la tribu de Isacar, con residencia en Efraím, lo cual crea cierta sospecha por su condición de jete, que habitaba en Samir, ciudad que se hallaba dentro de los límites de Efraím, diferente, por consiguiente, de la homónima de Judá (Jos 15:48) y próxima a la llanura de Esdrelón. Dodó, nombre que aparece en las cartas de Tell-el-Amarna y Estela de Mesa, es también aquí nombre propio (2Sa 23:9).
Jair, nombre de un clan de Manases en Galaad (Num 32:41; Deu 3:14; 1Re 4:13 1Cr 2:21-23). Sus treinta hijos montaban treinta ‘asnos, cada uno el suyo, distintivo de riqueza y dignidad (1Cr 5:10; 1Cr 12:14; Zac 9:9), y poseían además treinta ciudades, llamadas todavía Javot Jair, en Galaad. Entre nuestro texto y los otros lugares bíblicos anteriormente citados, en que se habla también de estas ciudades, hay sensibles diferencias en cuanto a su número y lugar de emplazamiento. Fue sepultado Jair en Camón, a unos doce kilómetros al oeste de Irbid.

Judicatura de Jefté (Zac 10:6; Zac 12:7).
Se antepone a la historia de Jefté una larga introducción (Zac 10:6-16), que repite los temas generales ya expuestos en 2:7-21 y formulados por un profeta. Esta introducción es considerada por algunos expositores como introducción general a la segunda parte del libro de los Jueces, incluyendo Samuel (1 Sam 1-12). Los dos grandes enemigos de Israel son Amón y los filisteos, contra los cuales lucharon Jefté y Sansón, y que fueron derrotados finalmente por Samuel y Saúl. Los críticos encuentran en esta historia falta de unidad y, por lo mismo, son de parecer que hay versiones diferentes en el origen de este relato, que un redactor más reciente ha amplificado y unificado.

Causas de la opresión de Israel (10:6-16)
6Volvieron los hijos de Israel a hacer mal a los ojos de Yahvé, y sirvieron a los baales y astartés, a los dioses de Sidón, a los de Moab, a los de los hijos de Amón, a los de los filisteos, y se apartaron de Yahvé, no sirviéndole más. 7 Encendióse la ira de Yahvé contra Israel y los entregó en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amón, 8 que durante dieciocho años oprimieron y afligieron con gran violencia a los hijos de Israel, a todos los hijos de Israel que habitaban al otro lado del Jordán, en la tierra de los amorreos, en Galaad. 9Los hijos de Amón pasaron el Jordán para combatir a Judá, a Benjamín y a la casa de Efraím, viéndose Israel muy apretado. 10Clamaron a Yahvé los hijos de Israel, diciendo: “Hemos pecado contra ti, porque hemos dejado a nuestro Dios y hemos servido a los baales.” 11 Yahvé dijo a los hijos de Israel: “¿No os he hecho yo subir de Egipto? ¿Y los amorreos, y los hijos de Amón, y los filisteos, 12y los de Sidón y Amalee os oprimieron, y clamasteis a mí y os salvé yo de sus manos? 13 Pero vosotros me habéis dejado a mí para servir a dioses extraños. Por eso no os liberaré ya más. 14Id e invocad a los dioses que os habéis dado; que os libren ellos al tiempo de vuestra angustia.” 15Los hijos de Israel dijeron a Yahvé: “Hemos pecado; castíganos como quieras, pero líbranos ahora.” 16 Quitaron de en medio de ellos los dioses extraños y sirvieron a Yahvé, que no pudo soportar la aflicción de Israel.

Dios permitió que las naciones vecinas oprimieran y afligieran a Israel a causa de haberse entregado a la idolatría. Adoraron a los baales y astartés de los cananeos, de Sidón, de Moab, de Aram (que tal vez puede considerarse como una glosa introducida en el texto por influencia Deu 3:8-10), de Amón y de los filisteos. Por este texto no puede afirmarse que la invasión amonita y la filistea fueran contemporáneas. Los israelitas clamaron al Señor, quien les responde irónicamente diciendo que busquen ayuda en los dioses que adoraron (Deu 32:37; Jer 2:28). Bajo esta ironía se oculta, sin embargo, la bondad y misericordia divinas, que simula no querer atender sus ruegos para obligarles a un arrepentimiento más eficaz. Cuando los israelitas quitaron de en medio los dioses extranjeros, Yahvé se mostró impaciente por poner fin a sus sufrimientos. Para indicar la gran misericordia de Dios para con el pecador arrepentido, usa el texto la expresión de que el alma de Yahvé no pudo soportar la aflicción de Israel. Literalmente: “el alma del cual el soplo fue corto,” como se dice de la impaciencia (Jer 16:16; Num 21:4).

En busca de un jefe (Num 10:17-18).
17Reuniéronse los hijos de Amón y acamparon en Galaad; y se reunieron también los hijos de Israel, acampando en Masfa. 18 El pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros: “¿Quién será el que comenzará a combatir a los hijos de Amón? Que sea él quien mande a todos los habitantes de Galaad.”

Los amonitas se congregaron en Galaad con ánimo de atacar a los israelitas y arrojarlos de la meseta transjordánica. Los israelitas, por su parte, se congregaron en Masfa para oponerles resistencia. No se han identificado todavía estas dos localidades, que quizá no formen más que una: la ciudad fortificada que ocupaban los israelitas y los alrededores de la misma en donde acamparon los amonitas. Se cree que esta localidad corresponde a Yirbet Djelead, un poco al sur del Yaboc, entre éste y Nebí Osa. Los israelitas, ante aquel numeroso ejército, comprendieron la necesidad que tenían de un jefe único y supremo que dirigiera las operaciones. Barajando nombres, convinieron en que, dadas aquellas circunstancias, debían ofrecer el mando a Jefté, a pesar de su origen oscuro y vida equívoca.

Fuente: Biblia Comentada

Gén 46:13.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— Samir: Población no localizada.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Tola y Jaír

No se menciona ninguna amenaza del exterior en el tiempo de Tola y Jaír. Se dice que Tola “libró” a Israel, pero en el contexto esto probablemente se refiere al triste estado en que había quedado Israel durante el gobierno desastroso de Abimelec. Tola “libró” a Israel proporcionando un período de administración estable (cf. Débora en 4:4, 5). De igual manera, la descripción de los 30 hijos de Jaír en el v. 4 señala a la paz de los tiempos y, en el caso de Jaír, la prosperidad y el prestigio de que gozaba el juez. También muestra la falta de preparación de los galaaditas para el desastre que estaba por caer sobre ellos. ¡De poca utilidad serían los hijos mimados de Jaír cuando los amonitas iniciaran su invasión! (10:7). Entonces los galaaditas buscarían desesperadamente un guerrero (10:18). Finalmente encontrarían uno en Jefté, el proscrito, cuya vida comparativamente difícil lo había endurecido justamente para ese papel (11:1-11).

Notas. 1 Isacar era una tribu israelita del norte (ver sobre 4:4). Samir se piensa que es la misma que Samaria, en el centro de Israel, al sur del territorio de Isacar. Algunos miembros de la tribu de Isacar deben haber emigrado allí. 3 Para Galaad, ver sobre 7:3. 4 Havot-jaé r significa “los poblados de Jaír”. 5 CamoŒn estaba en el territorio de Jaír, a unos 24 km. al este del río Jordán.

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

10.1-5 En cinco versículos leemos sobre dos hombres que juzgaron a Israel por un total de cuarenta y cinco años, aunque todo lo que conocemos de ellos, aparte de la extensión de su gobierno, es que uno tuvo treinta hijos, los que cabalgaban en treinta asnos. ¿Qué está usted haciendo para Dios que sea digno de ser señalado? Cuando su vida termine, ¿recordará la gente algo más que su cuenta en el banco o el números de años que vivió?10.6 Baal y Astarot se explican en las notas a 2.11-15 y 3.7. Los dioses de Aram y Sidón son muy similares. Los dioses de Moab y Amón eran Quemos y Moloc. Los dioses filisteos eran Dagón, Astarot, Asera y Baal-zebub.10.9, 10 Una vez más, los israelitas sufrieron durante muchos años antes de que dejaran sus caminos pecaminosos y clamaran a Dios pidiendo ayuda (véanse 4.1-3; 6.1-7). Observe que cuando los israelitas estuvieron al final de la cuerda no buscaron la ayuda de sus dioses paganos, sino la del único Dios que realmente podía ayudarlos.¿Es Dios nuestro último recurso? Tanto sufrimiento innecesario se debe a que no clamamos a Dios sino hasta que hemos agotado todos los demás recursos. En lugar de esperar a que la situación se vuelva desesperada, vuelva sus ojos a Dios en primer lugar. El tiene los recursos necesarios para resolver cualquier tipo de problema.10.11-16 Estos versículos muestran cuán difícil puede ser seguir a Dios hasta el final. Siempre parecía que cuando todo iba bien, los israelitas se olvidaban de Dios. Pero a pesar de ser rechazado por su propio pueblo, Dios nunca dejó de rescatarlos cuando clamaban a El con arrepentimiento. Dios tampoco deja de rescatarnos a nosotros. Actuamos tal como los israelitas cuando ponemos a Dios fuera de nuestros sucesos cotidianos, en lugar de en el centro de ellos. De la misma manera que un padre amoroso se siente rechazado cuando un hijo se rebela, así también Dios siente un gran rechazo cuando lo ignoramos o lo abandonamos (1Sa 8:4-9; 1Sa 10:17-19; Joh 12:44-50). Debemos luchar para mantenernos cerca de Dios en lugar de ver cuán lejos podemos llegar antes de que venga el juicio.10.17, 18 El poder de la nación amonita estaba en su punto más alto durante el período de los jueces. Los amonitas eran descendientes de Amón, concebido cuando la hija de Lot durmió con su padre ebrio (Gen 19:30-38). La tierra de Amón estaba localizada justo al este del río Jordán, frente a Jerusalén. Al sur de Amón se encuentra la tierra de Moab, la nación concebida cuando la otra hija de Lot durmió con su padre. Moab y Amón eran generalmente aliados. Era una tarea formidable derrotar a esas naciones.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 604 Jue 2:16

b 605 Jos 17:15

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Tola. Probablemente era miembro de la familia de Isacar (Gn 46:13), que tenía el nombre de su antepasado.

Samir. Este Samir en Efraín es distinto al de Judá. Algunos creen que es otro nombre dado a Samaria.

Fuente: La Biblia de las Américas

[.] Cada tribu tenía sus propios problemas. En varios lugares se levantaron salvadores que, después de una victoria, fueron honrados como por el resto de su vida Gedeón era de Manasés; Tolá, de Isacar; Jaír, del país de Galaad. De 10,6 a 12,7 se relata la historia de Jefté. La introducción, 10,6-18, destaca el significado de estos acontecimientos. Se notará el amor incansable de Yavé, que siempre perdona. Los pecados se van acumulando ; y, sin embargo, una vez más, Dios no pudo soportar ya el sufrimiento de Israel. Si nos quejamos del silencio de Dios frente a la actual injusticia y opresión, es porque no sabemos ver el pecado y la irresponsabilidad de los oprimidos.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana