Comentario de Jueces 10:6 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehovah y sirvieron a los Baales, a las Astartes, a los dioses de Siria, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos. Abandonaron a Jehovah y no le sirvieron.
Año 1187 a.C.
Volvieron a hacer lo malo. Jue 4:1; Jue 6:1; Jue 13:1.
y sirvieron a los baales. Jue 2:11-14; Jue 3:7; 2Cr 28:23; Sal 106:36.
los dioses de Sidón. 1Re 11:5, 1Re 11:7, 1Re 11:33; 1Re 16:31; 2Re 17:16, 2Re 17:29-31; 2Re 23:13.
los dioses de los filisteos. Jue 16:23; 1Sa 5:2; 2Re 1:2, 2Re 1:3; Jer 2:13; Eze 16:25, Eze 16:26.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Jue 11:1-40; Jue 12:1-7
Jefté fue el octavo juez. Su historia está relativamente detallada, como en el caso de Débora y Gedeón. Jefté liberó a Israel de la opresión amonita, pero en el proceso sufrió una tragedia personal de su propia mano.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Una larga introducción precede la historia de Jefté. Este verso repite los temas de la apostasía y de la infalible misericordia de Dios. Un tema nuevo aquí es el énfasis en la confesión y arrepentimiento de Israel (vv. Jue 10:10, Jue 10:15, Jue 10:16).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
los dioses de Siria … Sidón … Moab … Amón … los filisteos demuestran el alcance de la idolatría de Israel. El pueblo no sólo adoraba a los principales dioses cananeos (Baal, Asera, Astarot), sino que también asimilaba las religiones de otros grupos. La lista más amplia que se presenta aquí indica la profundidad de la declinación de Israel. Las listas previas del libro solamente mencionan a los Baal, Astarot y Asera (Jue 2:13; Jue 3:7). Aquí se mencionan siete dioses, un número simbólico que forma un contrapunto con las siete naciones mencionadas en los vv. Jue 10:11, Jue 10:12.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
LOS HIJOS DE ISRAEL VOLVIERON A HACER LO MALO. Una vez más los israelitas abandonaron al Señor y sirvieron a otros dioses (véase el ARTÍCULO LA ESENCIA DE LA IDOLATRÍA, P. 372. [1Sa 12:20-21]).
(1) En la religión cananea una persona podía dedicarse a la religión y al mismo tiempo entregarse a la prostitución ritual. Al buscar la fertilidad de los dioses, los seguidores de aquellas religiones consideraban compatibles la religión y los placeres sexuales pecaminosos.
(2) De la misma manera, algunos que dicen ser creyentes en Cristo enseñan que la salvación es compatible con el libertinaje sexual. Afirman que, como la salvación es por gracia, la gracia borra automáticamente cualquier pecado. Así que no es necesario abandonar la inmoralidad sexual, la embriaguez, el robo, la homosexualidad, la crueldad y cosas por el estilo para tener salvación en Cristo.
(3) Tal doctrina es una perversión de la redención de Dios para su pueblo y deben rechazarla todos los que son fieles a Dios y a su palabra. (véanse Mat 7:21, nota; 1Jn 2:4, nota; Apo 21:8, nota; y el ARTÍCULO NORMAS DE MORALIDAD SEXUAL, P. 1794. [Heb 13:4]).
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
— los Baales y las Astartés: Ver nota a Jos 2:13.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Jefté
La historia de la carrera de Jefté se desenvuelve en cinco episodios, y en cada uno de ellos un diálogo juega un papel crucial. El primer episodio (10:6-16) tiene que ver con la apostasía renovada de Israel y las consecuencias que siguieron a ella. Esto prepara la escena para lo que sigue. El diálogo en este episodio inicial toma la forma de una confrontación entre Israel y el Señor (10-16). El segundo episodio corre desde el 10:17 al 11:11 y tiene que ver con el reclutamiento de Jefté para guiar a los galaaditas en la batalla venidera con los amonitas. Aquí el diálogo es entre los ancianos de Galaad y Jefté (11:5-11). El tercer episodio (11:12-28) ocupa todo el espacio con un intercambio diplomático (diálogo a distancia) con el rey amonita. El fracaso de este intercambio diplomático lleva inevitablemente al culminante cuarto episodio (11:29-38), en el cual tiene lugar la batalla. Pero este episodio se complica por el voto de Jefté y su resultado, que se convierte en el verdadero foco de atención. Por lo tanto, el centro dramático de este episodio es el diálogo entre Jefté y su hija en los vv. 34-38. El quinto y último episodio (12:1-7) trata de una confrontación entre Jefté y los hombres de Efraín, que sigue a la batalla. El diálogo aquí está en los vv. 1-4a.
Por supuesto, a un nivel la historia es sencillamente un relato de cómo el Señor usó a Jefté para salvar a Israel de los amonitas. Pero los diálogos apuntan a un nivel más profundo de significado que éste. Cada diálogo es esencialmente un ejercicio en la negociación, y esto es verdad incluso del arrepentimiento de Israel (en el primer episodio) y del voto de Jefté (en el crucial cuarto episodio). En su nivel más profundo, la historia de Jefté es sobre las trágicas consecuencias que siguen cuando la religión degenera en un negociar con Dios. Nos muestra cuán profundamente los israelitas del tiempo de Jefté, incluyendo al mismo Jefté, habían empezado a interpretar equivocadamente su relación con Dios. Ciertamente fue sólo por las grandes misericordias del Señor que no fueron abandonados a la suerte que abundantemente merecían (cf. Lam. 3:22).
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
f 609 Deu 28:15; Jue 2:11; Jue 2:19; Jue 4:1; Jue 6:1; Neh 9:28
g 610 Jue 3:7; Sal 106:36; Sal 106:38
h 611 Deu 27:15; Jue 2:13; 1Sa 7:3
i 612 Jue 2:12; 2Cr 28:23
j 613 1Re 11:33; 1Re 16:31
k 614 Núm 25:2; Rut 1:15; 2Re 23:13
l 615 1Re 11:5
m 616 Jue 16:23; 1Sa 5:4; 2Re 1:2
n 617 Deu 32:18; 2Cr 15:2
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo. Empieza un nuevo ciclo de apostasía (cp. 3:12; 4:1; 13:1).