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Comentario de Jueces 11:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Jueces 11:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Jefté el galadita era un guerrero valiente. El era hijo de una mujer prostituta, y el padre de Jefté era Galaad.

Jefté. Heb 11:32.

hombre, o guerrero valiente. Jue 6:12; 2Re 5:1.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El pacto entre Jefté y los galaaditas, que sería su jefe, Jue 11:1-11.

El tratado de paz entre él y los amonitas es en vano, Jue 11:12-28.

El voto de Jefté, Jue 11:29-31.

Su conquista de los amonitas, Jue 11:32-33.

Jefté cumple su voto a Jehová con su hija, Jue 11:34-40.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Jefté, como Jair antes que él (Jue 10:3) era de Galaad. Era un «esforzado hombre de valor», pero era ilegítimo, lo que hizo que sus medio hermanos lo expulsaran de la casa de su padre. Como Abimelec antes que él (Jue 9:4), atraía a los hombres «ociosos» (v. Jue 11:3), que no presagiaban nada bueno para su futuro. El territorio de Galaad estaba en el norte de Transjordania (Jos 17:1Jos 17:3Jue 5:17) Los galaaditas descendían de un hombre llamado Galaad (Núm 26:29Núm 26:30Núm 27:1Núm 36:1), como el mismo Jefté. En este pasaje y en Jos 17:1Jos 17:3, el término se refiere a la región y a la persona.

esforzado y valeroso: Véase Jos 1:14.

La tierra de Tob es probablemente una zona al este de Galaad. Irónicamente, su nombre significa «bueno», una cualidad que con frecuencia le hacía falta a Jefté.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

El territorio de Galaad estaba en el norte de Transjordania (Jos 17:1, Jos 17:3; Jue 5:17). La gente de esta región descendía de un hombre llamado Galaad (Núm 26:29, Núm 26:30; Núm 27:1; Núm 36:1). El propio Jefté era hijo de un hombre llamado Galaad.. En este pasaje y en Josué Jos 17:1, Jos 17:3, el término se refiere a la región y a la persona.

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

¿Quién era Jefté? (11:1-5).
1Era Jefté, el galadita, un fuerte guerrero, hijo de una meretriz, y tuvo por padre a Galaad. 2 La mujer de Galaad dio a éste otros hijos, que, cuando fueron grandes, arrojaron de casa a Jefté, diciendo: “No vas tú a heredar en la casa de nuestro padre, pues eres hijo de otra mujer.” 3 Jefté huyó de sus hermanos y habitó en tierra de Tob. Uniéronse con él gentes perdidas, que salían con él. 4 Al cabo de días hicieron guerra los hijos de Amón contra Israel, 5y fueron entonces los ancianos de Galaad a la tierra de Tob en busca de Jefté.

Los expositores encuentran oscuros los datos que da el texto sobre el origen de Jefté. De una parte, Jefté el galadita, es decir, del país de Galaad, es hijo de una meretriz y, por consiguiente, de padre desconocido; por otra, cierto Galaad engendró a Jefté de una primera mujer o concubina reconocida. Esta oscuridad del texto proviene de una yuxtaposición imperfecta de los documentos antiguos, y cuyas divergencias el autor sagrado no ha querido aclarar. Galaad tuvo otros hijos de su mujer legítima, los cuales, siendo mayores, arrojaron de casa a Jefté “por ser hijo de otra mujer” (Gen 21:10; Gen 29:19). Jefté se marchó y fuese a vivir en tierra de Tob, la actual Et-Taiyibé, a quince kilómetros de Dera, en el Galaad septentrional. Allí reunió una tropa con gente aventurera (Gen 9:9; 1Sa 22:1-2; 2Sa 25:13) y se entregó a hacer algaras contra las tribus del desierto, con lo que se hizo famoso.

Pacto de Jefté con los galaditas (2Sa 11:6-11).
6Y le dijeron: “Ven; serás nuestro jefe en la guerra contra los hijos de Amón.” 7 Respondió Jefté a los ancianos de Galaad, diciéndoles: “¿No sois vosotros los que me aborrecéis y me arrojasteis de la casa de mi padre? ¿A qué venís a mí ahora, cuando os veis en aprieto ?” 8Los ancianos de Galaad respondieron: “Por eso venimos a ti ahora, para que vengas a combatir con nosotros a los hijos de Amón y seas nuestro jefe y de todos los habitantes de Galaad.” 9Contestóles Jefté: “Si me lleváis con vosotros a combatir contra los hijos de Amón, en el caso de que Yahvé me los entregue, seré vuestro jefe.” 10Dijéronle los ancianos a Galaad: “Sea Yahvé testigo entre nosotros si no hiciéremos lo que dices,” 11Partió Jefté con los ancianos de Galaad y le hicieron su jefe y caudillo, y repitió Jefté sus palabras en presencia de Yahvé, en Masfa.

Los enviados rogaron a Jefté que aceptara la jefatura del ejército israelita. Sabiendo que tenían necesidad de él, se hizo rogar, y trató de sacar todas las ventajas que le ofrecía esta coyuntura. No queriendo ellos remover historias pasadas, le prometen nombrarle jefe no sólo del ejército, sino otorgarle la jefatura Poder supremo sobre todo Galaad. A ello se obligan con juramento. Pero Jefté quiere que aquel juramento se haga en presencia de Yahvé en el santuario de Masfa.

Negociaciones con los amonitas (2Sa 11:12-28).
12Mandó Jefté mensajeros al rey de los hijos de Arnón que le dijeran: “¿Qué hay entre ti y mí para que hayas venido contra mí a combatir la tierra?” 13 El rey de los hijos de Arnón respondió a los mensajeros de Jefté: “Cuando subió Israel de Egipto, se apoderó de mi tierra desde el Arnón hasta el Jaboc y hasta el Jordán. Devuélvemela, pues, ahora pacíficamente.” 14Jefté mandó nuevos mensajeros al rey de los hijos de Amón 15que le dijeran: “He aquí lo que dice Jefté: Israel no se apoderó de la tierra de Moab ni de la tierra de los hijos de Amón. 16Cuando Israel subió de Egipto, marchó por el desierto hasta el mar Rojo y llegó a Cades. 17Entonces envió Israel mensajeros al rey de Edom para que le dijeran: Te ruego me dejes pasar por tu tierra; pero el rey de Edom no se lo consintió; también se los envió al rey de Moab, que rehusó; e Israel se quedó en Cades. 18Después, marchando por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab, y llegó al oriente de la tierra de Moab y acampó del lado de allá del Arnón, sin entrar en tierra de Moab, pues el Arnón es el límite de Moab. 19 Israel envió mensajeros a Seón, rey de los amorreos, rey de Hesebón, para decirle: Te ruego que nos dejes pasar por tu tierra hasta nuestro lugar. 20Pero Seón no se fió de Israel, dejándole pasar por su tierra, y reuniendo a toda su gente, acampó en Jahsa y luchó contra Israel. 21Yahvé, Dios de Israel, puso a Seón con todo su pueblo en las manos de Israel, que los derrotó y se apoderó de la tierra de los amorreos, que habitaban en aquella región. 22Se apoderó de toda la tierra de los amorreos desde el Arnón hasta el Jaboc y desde el desierto hasta el Jordán. 23 Ahora, pues, que Yahvé, Dios de Israel, desposeyó a los amorreos ante su pueblo Israel, ¿pretendes tú apoderarte de su tierra ? 24Eso que Gamos, tu dios, te ha dado en posesión, ¿no lo posees tú? ¿Y no vamos a poseer nosotros lo que Yahvé, nuestro Dios, nos ha dado en posesión? 25¿Querrás tú ser mejor que Balac, hijo de Sefor, rey de Moab? ¿Acaso ha disputado éste a Israel su tierra? ¿Le ha hecho acaso la guerra? 26 Hace trescientos años que habita Israel en Hesebón y en Jazer y en las ciudades que de ellas dependen, lo mismo que en todas las que están a orillas del Jordán. ¿Por qué no las habéis tomado durante todo ese tiempo? 27 Yo no te he hecho mal alguno; pero tú obras mal conmigo haciéndome la guerra. Que Yahvé, el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.” 28 El rey de los hijos de Amón desoyó lo que Jefté le mandó a decir.

Amón justifica su agresión diciendo que, al subir los israelitas de Egipto, se apoderaron de su país. Jefté rebate estas razones apoyándose en los datos que se refieren en Num 20:14; Num 21:21-30; Deu 2:27-37· Cuando Israel subió de Egipto, no atacó a Edom ni a Moab (Num 20:14-21; Num 21:11). Pidió a Seón, rey de los amorreos, rey de Hesebón, que le autorizara el tránsito por su territorio, pero el rey respondió con las armas. Entonces Israel repelió la agresión, y con el auxilio de Yahvé se apoderó de todo su territorio, es decir, del Arnón al Jaboc, desde el río Jordán al desierto (Num 21:30; Deut 2 27-37). Luego el territorio fue arrebatado a los amorreos, no a los amonitas. El derecho, concluye Jefté, está en favor de los israeelitas; con todo, si Amón quiere la guerra, debe aceptarla con todas sus consecuencias. Yahvé será el arbitro, el cual no solamente combatirá por su pueblo, sino que con la victoria decidirá quién de los dos tiene razón.
En el curso de su argumentación dice Jefté que Gamos es el dios de los amonitas, cuando en realidad era Milcom (1Re 11:5-7; Rev 23:13; Jer 49:1-3Jer 49:-4-6; Camós, dios de los moabitas, Num 21:29, ·Jer 48:46, Estela de Mesa). La presencia de Camós en el texto se explica por el error de algún copista. Jefté se acomoda al lenguaje común del antiguo Oriente, pero sabía que Yahvé extendía su poder aun a las naciones extranjeras (Exo 7:17; Rut 1:13-18). Es probable que Jefté quisiera solucionar pacíficamente este conflicto con los amonitas; pero cabe la sospecha de que iniciara estas conversaciones con el fin de ganar tiempo para reunir un número regular de combatientes (v.29).

Voto de Jefté y victoria sobre los amonitas (Rut 11:29-40).
29El espíritu de Yahvé fue sobre Jefté, y, pasando por Ga-laad y Manases, llegó hasta Masfa de Galaad, y de Masfa de Galaad pasó a retaguardia de los hijos de Amón. 30 Jefté hizo voto a Yahvé, diciendo: “Si pones en mis manos a los hijos de Amón, 31 el que a mi vuelta, cuando venga yo en paz de vencerlos, salga de la puerta de mi casa a mi encuentro, será de Yahvé y se lo ofreceré en holocausto.” 32Avanzó Jefté contra los hijos de Amón y se los dio Yahvé en sus manos, 33batiéndolos desde Aroer hasta según se va a Menit, veinte ciudades, y hasta Abel Queramim. Fue una gran derrota, y los hijos de Amón quedaron humillados ante los hijos de Israel. 34Al volver Jefté a Masfa, salió a recibirle su hija con tímpanos y danzas. Era su hija única; no tenía más hijos ni hijas. 35 Al verla rasgó él sus vestiduras y dijo: “¡Ah, hija mía, me has abatido del todo, y tú misma te has abatido al mismo tiempo! He abierto mi boca a Yahvé sobre ti y no puedo volverme atrás.” 36 Ella le dijo: “Padre mío, si has abierto tu boca a Yahvé, haz conmigo lo que de tu boca salió, pues te ha vengado Yahvé de tus enemigos, los hijos de Amón.” 37Y añadió: “Hazme esta gracia: déjame que por dos meses vaya con mis compañeras por les montes, llorando mi virginidad.” 38“Ve,” le contestó él, y ella se fue por los montes con sus compañeras y lloró por dos meses su virginidad. 39Pasados los dos meses, volvió a su casa y él cumplió en ella el voto que había hecho. No había conocido varón. 40De ahí viene la costumbre en Israel de que cada año se reúnan las hijas de Israel para llorar a la hija de Jefté, galadita, por cuatro días.

Aunque el pueblo y los ancianos eligieran a Jefté por jefe (Rut 10:18; Rut 11:11), para ejercer su misión de juez tenía necesidad de la Infusión del espíritu de Yahvé” (Rut 3:10; Rut 6:34), que acrecentara su fuerza y energía. Mientras duraban las conversaciones, recorrió Jefté el país reclutando tropas entre las tribus vecinas de Manases y Efraím (Rut 12:1-2) con el fin de reforzar el ejército estacionado en Masfa (Rut 10:17).
Antes de la batalla hizo Jefté su famoso voto (neder) a Yahvé, diciendo: “Si pones a los hijos de Amón en mis manos, el que a mi vuelta saliere de las puertas de mi casa a mi encuentro al regresar en paz (besalom) de los hijos de Amón, será de Yahvé, y se lo ofreceré en holocausto” (ha alitihu olah). Al regresar Jefté a Masfa, le salió al encuentro su hija única al frente de un grupo de mozas con tímpanos y danzas (Exo 15:20). Al verla, Jefté rasgó sus vestiduras en señal de dolor y contrariedad (Jos 7:6) al pensar que, en fuerza de su voto, tenía que inmolar a su única hija (Gen 22:2ss). Esta consternación de Jefté se explica por el hecho de que al hacer su voto no pensaba en inmolar a su hija. Quiso sacrificar una víctima humana pensando que con ello agradaba a Dios; pero dejó a Yahvé, arbitro de los acontecimientos, que la eligiera. ¿Pensaba acaso en algunos de los que en otro tiempo le habían arrojado de la casa de su padre? (Gen 11:2). Aunque el texto no lo especifique claramente, el pensamiento de Jefté era sacrificar sólo la primera persona que saliera de su casa. La hija intuyó lo trágico de la escena, pero comprendió que, una vez su padre se había comprometido con un voto a Yahvé, no podía volver atrás. Pidió, sin embargo, a su padre que difiriera el cumplimiento del voto, dejándole un plazo de dos meses, durante los cuales erraría por los montes y lloraría con sus amigas la fatalidad de tener que morir sin haber dejado descendencia. Conforme al voto, la hija de Jefté fue inmolada en holocausto. La impresión que causó este sacrificio prueba que el pueblo de Israel no estaba acostumbrado a semejantes sacrificios. En toda la antigüedad se consideraba como una desgracia y deshonor el que una mujer no dejara descendencia (Gen 16:1-5; Gen 30:23; 1Sa 1:10; Isa 47:8; Isa 49:21; Luc 1:25). Con el Evangelio aparece la virginidad voluntaria (Luc 1:34; Mat 19:12).

Nota Sobre el voto de Jefté.
Mucho se ha escrito sobre la naturaleza del voto de Jefté. Los términos empleados en el texto hebraico no dejan lugar a dudas de que se trata de un sacrificio cruento. Así lo entendieron la mayoría de los Santos Padres (Hummelauer). “lephte filiam, quae patri occurrit, occidit,” dice San Agustín1. La tradición judía y cristiana hasta el siglo XI ha admitido la inmolación, y aunque el texto sagrado, por los términos generales que emplea, parece querer echar un velo sobre esta escena sangrienta, es difícil, sin embargo, explicarla en el sentido de una simple consagración a Dios 2. Hay quienes interpretan las palabras de Jefté en sentido condicional y disyuntivo. Pero esta interpretación es imposible, porque, aunque en hebreo la frase puede tener el sentido de “Lo que saliere i vuelta,” sin embargo, los LXX lo entienden en sentido masculino: o ekporeuómenos (el que saliere, Vulg.: quicumque primas rit egressus). únicamente las personas salen al encuentro de algien y aunque entre los animales lo haga también el perro, la Τ ν le excluía terminantemente de los sacrificios. Es, además, imposible esta interpretación, por las siguientes razones: 1) El sentido disyuntivo del waw (y, et) al final del versículo 31 es gramaticalmente imposible. 2) La expresión “ofrecer en holocausto” no puede tomarse en sentido metafórico. 3) En esta hipótesis es inexplicable el gran sentimiento que demuestra Jefté. 4) No se explica el plazo de dos meses para llorar su desgracia. 5) Si la hija de Jefté debía continuar viviendo, consagrada a Dios como virgen, no se comprenden las lamentaciones anuales de sus amigas 3. Luego Jefté pensaba en ofrecer en holocausto a Yahvé una persona humana.
No se puede negar el aspecto cruento del voto de Jefté recurriendo al testimonio de algunos autores sagrados que alaban a Jefté (Eccli 46:13-15; Heb 11:32-33), lo cual no hubieran hecho si realmente su voto hubiera sido de sacrificar una persona humana. Pero en estos textos, o bien se habla de Jefté sin pronunciarse por la moralidad de sus actos o se le alaba únicamente por su fe. Que la ley mosaica prohibiera terminantemente los sacrificios humanos (Deu 12:31), es innegable; pero también es cierto que, a pesar de esta prohibición, los israelitas, por influencia de los pueblos circunvecinos, los practicaron (Deu 18:9-10; 1Re 16:34; 2Re 23:10), clamando contra ellos los profetas (Jer 32:35)4. Es cierto que los sacrificios humanos se oponen a los sentimientos naturales y que la ley mosaica los prohibía, pero debemos tener en cuenta que Jefté era un hombre de costumbres rudas, ignorante, aventurero y jefe de una banda de salteadores y malandrines. Por esto mismo es excusable en él la ignorancia de la ley mosaica (Deu 12:31), que prohibía tales sacrificios. Al hacer su voto, Jefté procedió con buena fe. Creyó que la inmolación de una víctima humana sería agradable a Dios. A pesar de su vida azarosa, Jefté se muestra hombre religioso, que reconoce la supremacía de Yahvé sobre todos los otros dioses. Una vez hecho el voto, estaba completamente convencido de que tenía que cumplirlo. La idea de que una promesa hecha a Dios obligaba sin distinción de circunstancias era muy extendida en la antigüedad. El voto, como la bendición y la maldición, una vez pronunciado, existe independientemente de la persona que lo emitió (Num 32:24; Sal 66:13-14; Jer 44:17). De donde 1 recomendación de prudencia en hacer el voto (Pro νJer 20:25; Vincent). Todas estas circunstancias disculpan o atenúan considerablemente la gravedad de la falta de Jefté (Condamin). El hagiógrafo sólo refiere el hecho, que no aprueba ni condena. Aún más: es su fe en Yahvé que padre e hija dan un admirable ejemplo de profundo sentimiento religioso y de entrega completa al cumplimiento del deber, sacrificando ella su vida y él el único fruto de sus entrañas.
Es erróneo decir que Yahvé inspirara a Jefté a hacer semejante voto, porque la frase “el espíritu de Yahvé fue con él” se refiere exclusivamente al carisma que recibió para cumplir su misión de liberar a su pueblo de la opresión amonita. El mismo espíritu recibieron otros personajes bíblicos (Sansón, Saúl), de los cuales se reprueban algunos de sus actos. Jefté hizo el voto bajo su responsabilidad personal. Dios le castigó por haber procedido precipitadamente y sin reflexión al emitirlo. “Fue insensato Jefté al formular este voto por haberlo hecho sin la debida reflexión, e impío al ponerlo en práctica.”5
Algunos racionalistas consideran el relato de la muerte de la hija de Jefté como una leyenda de origen mítico, encaminada a explicar las fiestas de la Naturaleza que se celebraban en Galaad. Las lamentaciones periódicas sobre la joven víctima son análogas a las que se encuentran en otros pueblos y que tienen por objeto llorar la muerte o la desaparición de una divinidad, ordinariamente divinidad de la vegetación. Así, por ejemplo, se habla del llanto por Adonis-Tammuz, Coré, Linos, Hyacinthe, Hylas, que muchas veces iba acompañado con sacrificios humanos6. De hecho se conoce el voto de Idomene, que durante una tempestad prometió a Poseidón inmolar la primera persona que fuera a su encuentro en la playa (Servius, 3:121; 11:264). Agamenón sacrificó a su propia hija Ifigenia, nombre primitivo de la diosa Artemis-Tauropolos, a la cual se honró con sacrificios humanos (Sófocles, Elect. 559). Luego, afirma Lods, la perícopa bíblica es la transformación en leyenda heroica, israelita y yahvista, del mito de una antigua divinidad indígena de Galaad. Y es tanto más probable, añade, esta dependencia en cuanto que el período de duelo ritual para los muertos era en Israel de tres y siete días, nunca de cuatro. En tiempos de Ezequiel, las mujeres sentadas junto a la puerta norte del templo de Jerusalén lloraban al dios Tammuz (Eze 8:14).
Pero las fiestas de la Naturaleza, que acaso se celebraban en Galaad, habrían servido, a lo más, como modelo para la nueva fiesta instituida para recuerdo de la hija de Jefté. La dependencia, si existe, se reduce a una simple copia ritual. Existe en la Biblia otro ejemplo de lamentaciones conmemorativas, como la que se instituyó como recuerdo de la muerte de Josías (2Cr 35:25). Otra diferencia que existe entre las lamentaciones paganas y el relato bíblico se halla en que aquí no se llora la muerte de una diosa, sino la suerte de una virgen condenada a morir sin dejar descendencia. Muy probablemente no existe ninguna dependencia entre los ritos paganos y las circunstancias que rodearon la muerte de la hija de Jefté. Tanto la personalidad de este jefe israelita como la inmolación de su hija son hechos históricos atestiguados unánimemente por la tradición judío-cristiana. El mismo Lods afirma que “no es imposible que en el episodio del voto haya elementos históricos y que el recuerdo de este sacrificio trágico fuese combinado con alguna antigua ceremonia religiosa local.” (Loos, 404).
En fin, Jefté sacrificó a su hija en holocausto a Yahvé bajo su omnímoda responsabilidad. Sobre esto toda atenuación es imposible; toda controversia, ociosa (Lagrange). El texto está claro; la tradición, unánime. Al elucidar la naturaleza de este voto, se trata de saber lo que ha dicho el hagiógrafo, y no lo que Jefté podía o no podía hacer lícitamente según la ley natural y la mosaica7.

Fuente: Biblia Comentada

esforzado y valeroso. En una situación militar, esto quiere decir un fuerte guerrero adepto, tal como Gedeón (Jue 6:12). En respuesta a su arrepentimiento, Dios levantó a Jefté para guiar a los israelitas a la libertad de los dieciocho años de opresión (v. Jue 11:8).

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

— Galaad: En general es un nombre geográfico. Aquí, sin embargo, designa a una persona.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Heb 11:32.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

11.1, 2 Jefté, un hijo ilegítimo de Galaad, fue perseguido fuera de la ciudad por sus medios hermanos. Sufrió por la decisión de otra persona y no por algún mal que él hubiera hecho. A pesar del rechazo de sus hermanos, Dios lo usó. Si usted sufre un rechazo injusto, no culpe a los demás ni se desaliente. Recuerde cómo Dios utilizó a Jefté a pesar de las circunstancias injustas y crea que El puede utilizarlo a usted también, aun cuando se sienta rechazado por algunos.11.3 Circunstancias más allá de su control forzaron a Jefté a separarse de su pueblo y a vivir como paria. Hoy día, tanto creyentes como incrédulos puedan excluir a quienes no encajen en las normas dictadas por nuestra sociedad, vecindarios o iglesias. A menudo, como en el caso de Jefté, se desperdicia un gran potencial debido al prejuicio, un rechazo a mirar más allá de los estereotipos mal concebidos. Mire alrededor de usted y vea si existen Jeftés potenciales que hayan sido mantenidos fuera por factores más allá de su control. Como cristiano usted sabe que todos pueden tener un lugar en la familia de Dios. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar a esta gente a ganarse la aceptación por su carácter y por sus habilidades?11.11 ¿Qué significa que Jefté haya repetido todas esas palabras ante el Señor? En los tiempos antiguos, los que hacían pactos a menudo los hacían delante de altares de modo que tuviesen como testigos a las deidades. A menudo se depositaba también una copia escrita en el altar. Para Jefté, esta ceremonia parecía más una coronación.11.14ss Jefté envió mensajeros al rey de Amón para saber por qué los israelitas en la tierra de Galaad estaban siendo atacados (11.12). El rey contestó que Israel le había robado su tierra y que quería recuperarla (11.13).Jefté envió otro mensaje al rey (11.14-27). En él daba tres argumentos contra el reclamo del rey: (1) En primer lugar, Galaad nunca fue la tierra del rey porque Israel la había tomado de los amorreos, no de los amonitas (11.16-22); (2) Los israelitas debían poseer la tierra que les había dado el Dios de Israel, y los amonitas deberían poseer la tierra que les había dado el dios de Amón; (3) nadie había disputado la posesión de la tierra a Israel desde su conquista trescientos años antes (11.25, 26).Para mérito de Jefté, este trató de resolver el problema sin derramamiento de sangre. Pero el rey de Amón ignoró su mensaje y preparó sus tropas para la batalla.11.27 Al paso de los años, Israel tuvo muchos jueces que lo guiaron. Pero Jefté reconoció a Dios como el único Juez verdadero del pueblo, el Unico que realmente los guiaría y ayudaría a conquistar a los enemigos invasores.11.30, 31 En la ley de Dios, un voto era una promesa hecha a Dios que no debía romperse (Num 30:1-2; Deu 23:21-23). Tenía tanta fuerza como un contrato escrito. Muchas personas hicieron votos en tiempos bíblicos. Algunos, como el de Jefté, fueron bastante tontos.11.30, 31 Cuando Jefté hizo su voto, ¿se detuvo a considerar que en lugar de una oveja o cabra saldría a recibirlo una persona? Los eruditos están divididos sobre este asunto. Aquellos que creen que Jefté tenía en mente un sacrificio humano emplean los siguientes argumentos: (1) El era de un área donde la religión pagana y el sacrificio humano eran comunes. A sus ojos, pudo no haberle parecido un pecado. (2) Quizá Jefté no estaba familiarizado con la ley religiosa. Quizá ignoraba el mandamiento de Dios acerca de los sacrificios humanos.Los que creen que Jefté no hablaba de un sacrificio humano apuntan hacia otra evidencia: (1) Como líder del pueblo, Jefté debió estar familiarizado con la ley de Dios; el sacrificio humano estaba absolutamente prohibido (Lev 18:21; Lev 20:1-5). (2) Ningún sacerdote legítimo hubiera ayudado a Jefté a cumplir su voto si el sacrificio era humano.Sea lo que fuere que Jefté haya tenido en mente cuando hizo el voto, ¿sacrificó o no sacrificó a su hija? Algunos piensan que lo hizo, porque su voto fue hacer un holocausto. Otros piensan que no lo hizo, y ofrecen varias razones: (1) Si la niña tenía que morir, no hubiera pasado sus últimos dos meses en las montañas. (2) Dios no hubiera honrado un voto basado en una práctica malvada. (3) El versículo 39 dice que ella nunca se casó, no que ella haya muerto, dando a entender que fue apartada para el servicio de Dios, y no que fue sacrificada.11.34, 35 El voto irreflexivo de Jefté le trajo un dolor inenarrable. En el calor de la emoción o de la agitación personal es muy fácil hacer promesas necias a Dios. Estas promesas pueden sonar muy espirituales cuando las hacemos, pero pueden producir sólo frustración y culpabilidad cuando nos vemos forzados a cumplirlas. El hacer «tratos» espirituales sólo nos trae desilusión. Dios no quiere promesas para el futuro, sino obediencia para el día de hoy.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 651 1Sa 12:11; Heb 11:32

b 652 Jue 12:7

c 653 Jue 6:12; 2Re 5:1

d 654 Jos 2:1; 1Co 6:11

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

Jefté galaadita. Jefté es recordado favorablemente en 1 S 12:11 y en He 11:32; aparte de estos vers. él sólo aparece en Jue 11 y 12.

hijo de una ramera. Como Jefté era hijo de una ramera no tenía posición legal alguna. Sin ser culpable, Jefté tuvo por ello una gran desventaja en la sociedad en que vivía.

Fuente: La Biblia de las Américas

Jefté… Heb. Iftaj. Esto es: él abrirá.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

O, poderoso hombre de valor

Lit., engendró a

Fuente: La Biblia de las Américas

Heb. Iftaj. Esto es: él abrirá.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

[.] Jefté es uno de los salvadores más discutibles de la Biblia. Está motivado por el rencor contra sus hermanos, que lo despreciaron. Su guerra contra la tribu de Efraím no es gloriosa para el pueblo de Israel. Por fin, su voto de sacrificar a alguien de su familia corresponde a la costumbre de los cananeos paganos, que tan fácilmente sacrificaban a sus hijos. Sin embargo, leemos el Espíritu de Yavé fue sobre Jefté. El Espíritu significaba en ese tiempo la fuerza sobrehumana de Yavé que empuja al hombre a cumplir hazañas. El Espíritu de Yavé no actúa solamente dentro de las ceremonias religiosas ni por los hombres religiosos, profetas o sacerdotes. Actúa (Sal 104) a través de personas a las que les da fuerza y autoridad para que realicen tareas históricas que son parte del Reino de Dios. En este sentido, muchos personajes de la época contemporánea, que no han sido santos, podrían compararse con los Jueces Dios les ha dado el carisma para llevar a cabo, bien o mal, grandes empresas por las cuales los creyentes no querían arriesgarse o ensuciarse las manos.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana

[3] Se llama así a los soldados que servían a los príncipes sin paga fija y se mantenían con el botín que tomaban de los enemigos.[8] Así repararemos la injuria que se te hizo.[11] En Masfa, donde se había reunido la asamblea de los israelitas.[13] Algunos creen que el rey de los amonitas lo era también de los moabitas y por eso reclamaba la tierra de los moabitas que los israelitas habían invadido.[31] Este voto fue muy temerario e injusto, aunque era una práctica frecuente.

Fuente: Notas Torres Amat