Comentario de 1 Samuel 22:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
De allí se fue David y huyó a la cueva de Adulam. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padre oyeron esto, fueron allá a él.
David. 1Sa 21:10-15; Sal 34:1; Sal 57:1.
la cueva de Adulam. Jos 12:15; Jos 15:35; 2Sa 23:13, 2Sa 23:14; 1Cr 11:15; Sal 142:1; Miq 1:3, Miq 1:15; Heb 11:38.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Recurren a David en Adulam, 1Sa 22:1-2.
en Mizpa el encomienda a sus padres al rey de Moab, 1Sa 22:3-4.
exhortado por Gad, David llega a Haret, 1Sa 22:5.
Saúl lo persigue, se queja de la infidelidad de sus siervos, 1Sa 22:6-8.
Doeg acusa a Ahimelec, 1Sa 22:9-10.
Saúl ordena matar al sacerdote, 1Sa 22:11-16.
Los guardias se rehusan, Doeg ejecuta las órdenes, 1Sa 22:17-19.
Abiatar escapa, le lleva a David la noticia, 1Sa 22:20-23.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Después del escape de David de Gat, reunió a su familia y seguidores en una cueva cercana a la ciudad de Adulam, a diez millas (16 km aproximadamente) al sureste de Gat y a dieciséis millas (26 km aproximadamente) al suroeste de Jerusalén.
la cueva de Adulam es donde David compuso el Sal 142:1-7 y posiblemente el Sal 57:1-11.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
David en la cueva de Odulam (22:1-5).
1 Partióse de allí David y huyó a la caverna de Odulam. Al saberlo, sus hermanos y toda la casa de su padre bajaron a él, 2 y todos los perseguidos, los endeudados y descontentos se le unieron, llegando así a mandar a unos cuatrocientos hombres. 3 De allí fuese David a Masfa, en tierra de Moab, y dijo al rey de Moab i “Te ruego que recibas entre vosotros a mi padre y a mi madre hasta que yo sepa lo que de mí hará Dios.” 4Y trajo a su padre y a su madre al rey de Moab, y allí con él habitaron mientras estuvo David en la caverna. 5él profeta Gad dijo a David: “No sigas en la caverna; ve y vuelve a tierra de Judá.” Volvióse David y se refugió en el bosque de Jaret.
De la tierra de los filisteos pasó a la caverna (no fortaleza, como traduce Leimbach) de Odulam, localizada en el actual Tell esh-Sheik Madkur, cerca de Jirbet id-el-Miyeh, a unas tres horas al oeste de Belén y a diez kilómetros al norte de Beit Gibrin. Supiéronlo sus parientes y se refugiaron allí, por creerse seguros de las iras de Saúl. Pensó David poner a su familia a buen recaudo, escoltándola hasta tierras de Moab, en TransJordania. No sabemos dónde estaba Masfa de Moab, distinta de la homónima de Galaad Que 11:29). David ruega al rey de Moab acoja a su familia temporalmente, a lo que accedió el monarca. David acude a Moab por descender de aquella tierra por parte de su bisabuela Rut, la moabita (Rut 4:21-22; Mat 1:5). Regresó David a Odulam (Mat 24:23), hasta que abandonó el lugar por indicación del profeta Gad (2 Sam 24:11-14:18-25), internándose hacia el sur del territorio de Judá. Pasó al bosque de Jaret, situado a unos doce kilómetros al noroeste de Hebrón y a tres de Jirbet Qeila. El bosque es conocido hoy con el nombre de Kharas (Géogra-phie II 343).
Doeg el traidor (22:6-10).
6 Supo Saúl que David y los suyos habían sido vistos y, estando en Gueba en el alto, bajo el tamarindo, con la lanza en la mano y rodeado de todos sus servidores, 7les dijo Saúl: “Escuchad, benjaminitas: ¿Va a daros también a vosotros el hijo de Isaí campos y viñas y va a haceros a todos jefes de mil y jefes de ciento, 8para que así todos os hayáis conjurado contra mí y no haya nadie que me informe de que mi hijo se ha ligado con el hijo de Isaí, y nadie de vosotros se duela de mí y me advierta que mi hijo ha sublevado contra mí a un servidor mío, para que me tienda asechanzas, como está haciendo?” 9 Doeg el edomita, que estaba entre los servidores de Saúl, respondió: “Yo he visto al hijo de Isaí en Nob con Ajimelec, hijo de Ajitob.” 10 Ajimelec consultó por él a Yahvé y le dio víveres y la espada de Goliat el filisteo.”
Sentado bajo un tamarindo, sito en una altura de los alrededores de Gueba, con la lanza, símbolo de su dignidad, en la mano y rodeado de sus servidores, habló Saúl de la conspiración del silencio tramada en torno suyo, culpando a sus servidores de haberse confabulado para ocultarle las maniobras de su propio hijo Jonatán encaminadas a derrocarle. Por sus crisis temperamentales había creado el rey en torno suyo una atmósfera de desconfianza y retraimiento. El silencio de los suyos había le sugerido la sospecha de que también ellos pensaban pasarse a la causa de David. Pero ¿tendrían mejores perspectivas económicas enrolándose en las filas de David en vez de seguir a las órdenes de Saúl? Por el texto se deduce que Saúl ejercía preferentemente su hegemonía sobre sus hermanos de tribu, de quienes aparece rodeado en esta circunstancia. Los de Judá, relegados a un segundo plano, sentían la causa de David, por pertenecer a su tribu (16:1ss). Doeg (21:8), allí presente, quiso hacer méritos informando al rey de que había visto a David en Nob, añadiendo – detalle que no figura en 21:1-10 – que Ajimelec había consultado a Yahvé a petición suya.
Matanza de sacerdotes en Nob (22:11-23).
11 El rey hizo llamar a Ajimelec, sacerdote, hijo de Ajitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que había en Nob, y todos vinieron al rey, 12 que dijo: “¿Oyes, hijo de Ajitob?”; y éste contestó: “Aquí me tienes, mi señor.” 13 Y añadió Saúl: “¿Por qué os habéis ligado contra mí tú y el hijo de Isaí? Tú le has dado pan y una espada, y consultaste por él a Yahvé para que él se sublevara contra mí y me tendiera emboscadas, como lo está haciendo.” 14 Ajimelec respondió al rey: ¿Quién de entre todos tus servidores como David, de una probada fidelidad, yerno del rey, admitido a sus consejos y tan honrado por toda tu casa? 15 ¿Es acaso ese día el primero en que he consultado yo a Yahvé por él? Lejos de mí semejante cosa. No me haga el rey cargos que pesarían sobre toda la casa de mi padre, pues tu siervo no sabe nada de todo eso, ni poco ni mucho.” 16 El rey le dijo: “Vas a morir, Ajimelec, tú y toda la casa de tu padre”; 17 y mandó a los guardias que tenía cerca: “Volveos y dad muerte a los sacerdotes de Yahvé, pues han dado mano a David y, sabiendo bien que huía, no me informaron de ello.” Los guardias del rey no quisieron poner su mano sobre los sacerdotes de Yahvé. 18 Entonces dijo el rey a Doeg: “Vuélvete y mata a los sacerdotes.” Y Doeg, edomita, se volvió, y él mató aquel día a los sacerdotes: ochenta y cinco hombres de los que vestían “efod” de lino. 19 Saúl pasó también a cuchillo a Nob, ciudad sacerdotal; hombres y mujeres, niños, hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todos fueron pasados a cuchillo. 20Un hijo de Ajimelec, hijo de Ajitob, pudo escapar. Llamábase Abiatar; fue a refugiarse a David 21 y le dio la noticia de que Saúl había matado a todos los sacerdotes de Yahvé; 22 David dijo a Abiatar: “Ya pensé yo aquel día que Doeg, edomita, que estaba en Nob, no dejaría de informar a Saúl. Soy yo la causa de la muerte de toda la casa de tu padre. 23 Quédate conmigo y nada temas, que quien a ti te persigue es quien me persigue a mí, y aquí estarás bien guardado.”
Preguntado por el rey, Ajimelec defendió su conducta para con David. Rechaza Ajimelec la acusación que le hace de conspirar contra él; pero la manía persecutoria pudo más en Saúl, quien mandó ejecutar a Ajimelec y a toda la casa de su padre. Encargó a los guardias que tenía cerca (hebreo: a los cursores) dieran muerte a los sacerdotes de Yahvé. Los rasim, los cursores, formaban un pelotón de escolta, que corrían delante del carro real (2Sa 15:1; 1Re 1:5; 1Re 14:27-28). Con este mandato cometía Saúl un sacrilegio por atreverse a poner sus manos sobre personas sagradas. Los guardias de la escolta se negaron a hacerlo; pero no tuvo semejantes escrúpulos el edomita Doeg. Solamente Abiatar escapó de aquella carnicería. Con este acto se cumplía la profecía de Yahvé sobre la suerte de los descendientes de Helí (1Re 2:31-33). También el poblado de Nob fue víctima de las iras de Saúl, perdiendo en adelante toda su importancia como ciudad religiosa, reapareciendo incidentalmente sólo dos veces en la historia de Israel (Isa 10:28; Neh 11:32). Al huir llevóse Abiatar el efod, del que se servirá David para consultar a Yahvé. En adelante, David y Abiatar caminarán juntos tanto en la adversidad como en la prosperidad, hasta que este último abrazó la causa de Adonías, en castigo de lo, cual fue desterrado a Anatot, donde terminó sus días (1Re 2:26-27).
Fuente: Biblia Comentada
cueva de Adulam. Una cueva cerca de Adulam fue el refugio de David. Adulam, que puede significar «refugio», estaba situada en las colinas occidentales de Judá (Jos 15:33), a unos 27 km al SO de Jerusalén y a 16 km al SE de Gat. Vea los títulos de Sal 57:1-11; Sal 142:1-7, que podrían referirse a 1Sa 24:3. sus hermanos y toda la casa de su padre. La familia de David bajó desde Belén para reunirse con David en Adulam, un viaje de alrededor de 20 km.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
La tercera sección principal de Samuel relata la constante caída de Saúl y la selección y preparación de David para el reino. El capítulo 1Sa 16:1-23 comienza con Samuel llorando por Saúl como se lloraría por los muertos. La muerte de Saúl (1Sa 31:1-13) pone fin a esta última división del libro.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— Adulán: Pequeña población situada al suroeste de Jerusalén, entre Gat y Belén.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Ver Sal 57:1; Sal 142:1.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
David consigue apoyo. En el cap. 21 David había sido un fugitivo solitario, en mucho peligro. Volviendo de Gat a territorio israelita, pronto consiguió algo de apoyo. Su propia familia se sumó a él, no para apoyarlo sino buscando su propia seguridad, y David pronto se aseguró de que sus padres fueran enviados al extranjero, lejos del alcance de Saúl. Sus seguidores eran proscritos como él, y había una cantidad suficiente como para formar un pequeño ejército. A los ojos de Saúl sin duda eran rebeldes y traidores. ¿Qué hemos de pensar? Los capítulos siguientes mostrarán que David nunca usó su ejército para atacar a Saúl ni a las tropas israelitas, pero eso se verá más adelante. No obstante, otro partidario de David era un profeta, llamado Gad, y podemos ver la mano de Dios obrando, dando dirección a David (5). Así, en un sentido muy lit., Dios todavía estaba con David. El soldado exitoso se había convertido en un fugitivo exitoso. Era bueno que se fuera a JudaŒ, lejos de la ciudad capital de Saúl. Judá era su propia tribu, y podía lógicamente esperar que algunos de sus compatriotas tendrían buena disposición hacia él.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
22.2 Afligidos, endeudados y amargados de espíritu se unieron a David, ya que él mismo era un forajido. Estas personas eran expatriados y solo podían mejorar su suerte al ayudar a David a convertirse en rey. El control que David tenía sobre este grupo de hombres nos muestra una vez más su ingenio y habilidad para guiar y motivar a otros. Es bastante difícil formar un ejército de buenos hombres, pero se requiere de un gran líder para moldear juntos a la clase de hombres que siguieron a David. A la larga, este grupo constituyó el corazón de su liderazgo militar y llegó a conocerse como «los valientes que tuvo David» (2Sa 23:8ss).22.7, 8 Al parecer, los oficiales clave de Saúl eran de la tribu de Benjamín, como él. David era de la tribu vecina de Judá. Saúl apelaba a la lealtad entre tribus para mantener su control en el trono.22.18 ¿Por qué Saúl mandó a matar a sus sacerdotes? Saúl sospechaba que había una conspiración entre Jonatán, David y los sacerdotes. Su sospecha provino del informe de Doeg de que vio a David hablando con Ahimelec, el sumo sacerdote, y que recibió de él alimentos y armas (22.9, 10). La acción de Saúl mostró su inestabilidad mental y emocional y lo lejos que andaba de Dios.Al destruir todo en Nob, Saúl colocaba a la ciudad bajo la «maldición» (declarándola completamente destruida) descrita en Deu 13:12-17, que se suponía debía usarse solo en casos de idolatría y rebelión contra Dios. Pero era Saúl, no los sacerdotes, quien se había rebelado en contra de Dios.22.18, 19 ¿Por qué permitió Dios la matanza de ochenta y cinco sacerdotes inocentes? La muerte de esta gente sirvió para ilustrar de manera dramática a la nación hasta dónde un rey puede convertirse en un tirano malvado. ¿Dónde estaban los consejeros de Saúl? ¿Dónde estaban los ancianos de Israel? Algunas veces Dios permite que el mal se desarrolle para enseñarnos a no permitir que sistemas malvados florezcan. Servir a Dios no es obtener un boleto de riqueza, éxito ni salud. Si bien Dios no promete proteger a la gente buena del mal de este mundo, sí promete que al final todo mal quedará abolido. Los que permanezcan fieles a lo largo de sus pruebas experimentarán grandes bendiciones en el día venidero (Mat 5:11-12; Rev 21:1-7; Rev 22:1-21).22.20 Abiatar escapó y huyó tras David con el efod (23.6), una prenda sacerdotal que contenía el Urim y el Tumim, dos objetos que David utilizó para consultar a Dios. El efod fue quizás el único símbolo del sacerdocio que sobrevivió la redada de Saúl y logró llegar hasta el campamento de David (23.6). Saúl destruyó el sacerdocio de Israel, pero cuando David subió al trono, instaló a Abiatar como sumo sacerdote. Abiatar permaneció en ese puesto durante todo el reinado de David.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1107 1Sa 21:10
b 1108 Sal 34:19; Sal 56:13
c 1109 Sal 57:0; Sal 142:0; Heb 11:38
d 1110 Gén 38:1; Jos 15:35; 2Sa 23:13; 1Cr 11:15; Miq 1:15
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Adulam. Localidad situada en la tierra baja de Judá a unos 20 km al oeste de Belén en dirección a Gat (cp. 1 Cr 11:15– 18).
Fuente: La Biblia de las Américas
la cueva de Adulam. Una cueva cerca de una ciudad estratégica en el borde occidental de la región montañosa, no muy lejos de la frontera con Filistia (a 16 km. al SE de Gat).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
[.] Este capítulo no disimula que vinieron a David los que se encontraban en apuros, con deudas o amargados (22,2). Las guerras que permitieron al pueblo de Dios vivir y progresar no fueron el hecho de puros santos. En esto se parecen a las luchas que se llevan en cualquier lugar del mundo en pro de las causas más justas. Felices cuando sus líderes tienen, como David, un sentido muy elevado de su misión y se sienten realmente solidarios de su pueblo. Aquí se habla de consultas a Yavé con el efod, una cajita que contenía las suertes. Era una práctica antigua, reservada al sumo sacerdote (Núm 27,21), y que desapareció después. Esta práctica que podía llevar a verdaderos crímenes (2 Sam 21,1) era un medio para el trato familiar de David con Yavé. Lo mismo ahora, algunos piden signos, o bien esperan una respuesta de Dios al abrir su Biblia al azar. Dios no se comprometió a dar signos y respuestas, pero puede darlas a sus amigos en ciertas ocasiones.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[2] David lleva una vida de vagabundo y reúne un grupo de seguidores.[9] La matanza de los sacerdotes sella el destino de Saúl. Sus seguidores se niegan a cumplir sus órdenes.[20] Abiatar, hijo de Aquitob, es el único que logra escapar a la masacre. Tendrá un importante papel en la historia de David.