Comentario de 1 Samuel 24:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Sucedió que cuando Saúl volvió de atacar a los filisteos, le avisaron diciendo: “He aquí que David está en el desierto de En-guedi.”
Cuando Saúl volvió. 1Sa 23:28, 1Sa 23:29.
le dieron aviso. 1Sa 23:19; Pro 25:5; Pro 29:12; Eze 22:9; Ose 7:3.
en el desierto de En-gadi. 1Sa 23:29.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
David, en una cueva en En-gadi perdona la vida de Saúl, 1Sa 24:1-7.
De esta manera el demostró su inocencia, 1Sa 24:8-15.
Saúl, reconociendo su falta, hace un juramento a David, y se va, 1Sa 24:16-22.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
los peñascos de las cabras monteses: Es otro nombre para el área de En-gadi.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
David perdona la vida a Saúl (24:1-23).
1 Subió David y se estableció en los lugares fuertes de Engaddi. 2 De vuelta Saúl de perseguir a los filisteos, supo que David estaba en el desierto de Engaddi, 3 y, tomando tres mil hombres elegidos de entre todo Israel, iba en busca de David y los suyos por el roquedo de Jealim; 4y llegado a unos rediles que había junto al camino, entró en una caverna que allí había, para hacer una necesidad. David y sus gentes estaban en el fondo de la caverna, 5 y los hombres de David decían a éste: “Ahí tienes el día que Yahvé te anunció, diciéndote que entregaría a tu enemigo en tus manos; trátale como bien te parezca.” David se levantó y, acercándose calladamente, cortó la orla del manto de Saúl. 6 Luego le latía fuerte el corazón por haber cortado la orla del manto de Saúl; 7 y dijo a sus hombres: “Líbreme Yahvé de hacer cosa tal contra mi señor, el ungido de Yahvé; poner mi mano sobre el que es el ungido de Yahvé.” 8 Reprimió David con sus palabras a los suyos y no dejó que se echasen sobre Saúl. Levantóse luego Saúl para proseguir su camino; 9 y entonces se levantó también David y, saliendo de la caverna, se puso a gritarle: “¡Oh rey, mi señor!” Saúl miró atrás, y David se echó rostro a tierra, prosternándose; 10 y dijo luego a Saúl: “¿Por qué escuchas lo que te dicen algunos de que yo pretendo tu mal? 11 Hoy ven tus ojos cómo Yahvé te ha puesto en mis manos en la caverna; pero yo te he preservado, diciéndome: “No pondré yo mi mano sobre mi señor, que es el ungido de Yahvé. 12 ¡Mira, padre mío, mira! En mi mano tengo la orla de tu manto. Yo la he cortado con mi mano; y cuando no te he matado, reconoce y comprende que no hay en mí ni maldad ni rebeldía y que no he pecado contra ti. Tú, por el contrario, andas a la caza de mi vida para quitármela. 13 Que juzgue Yahvé entre mí y tu y sea Yahvé el que me vengue, que yo no pondré mi mano sobre ti. 14De los malos, la malicia, dice el proverbio; pero yo no pondré nunca mi mano sobre ti. 15 ¿Y contra quién se ha puesto en marcha el rey de Israel? ¿A quién persigues? A un perro muerto, a una pulga. 16 Juzgue y pronuncie Yahvé entre mí y tú. Que él vea, que él tome mi causa y que su sentencia me libre de tus manos.” 17Cuando hubo acabado de hablar David, dijo Saúl: “¿Eres tú, hijo mío, David? Y, alzando la voz, se puso a llorar y dijo: 18 “Mejor eres tú que yo, pues tú me has hecho bien y yo te pago con mal. 19 Tú has probado hoy que obras benévolamente conmigo, pues que Yahvé me ha puesto en tus manos y tú no me has matado, 20¿Quién es el que se encuentra con su enemigo y le deja seguir en paz su camino ? Que Yahvé te pague lo que conmigo has hecho hoy. 21 Bien sé ya que tú reinarás y que la realeza de Israel se afirmará en tus manos. 22Júrame, pues, por Yahvé, que no destruirás a mi descendencia después de mí y que no borrarás mi nombre de la casa de mi padre.” 23David se lo juró a Saúl, y éste se volvió a su casa, y David y sus hombres subieron a un lugar fuerte.
La invasión de los filisteos impidió que Saúl se apoderara de David y de los suyos. Una vez terminada la campaña, vuelve Saúl a la carga, seguro de que esta vez capturará a David. No considerándose éste seguro en los terrenos de Maón, marchó hacia el nordeste, en dirección a Engaddi, por ser aquél un terreno más abrupto, con colinas, espesos bosques, cavernas, acantilados, profundos barrancos.
A su paso encuentra Saúl rebaños de ovejas y campamentos de pastores, situados muchas veces en las cercanías de las cuevas, que les sirven de abrigo durante la noche, les protegen de la lluvia en invierno y de los rayos del sol en verano. En una de tales cuevas entró Saúl ut purgaret ventrera, dice la Vulgata, interpretando fielmente el sentido del texto hebraico, que usa la expresión “taparse los pies” Que 3:24), porque durante esta operación cubríanse los judíos los pies con el manto o bordes de la túnica. Dióse la casualidad de que David, con algunos pocos de sus acompañantes, se hallasen en el interior de la caverna. David le perdonó la vida; pero, para demostrar a Saúl cuan rastrero era su proceder, se limitó a cortarle la orla del manto. Aún de esta acción tuvo graves remordimientos (literalmente: “le latía fuerte el corazón”; 2Sa 24:10), porque el vestido era considerado como parte de la personalidad (2Sa 18:4); quien rasgaba el vestido de otro infería una injuria a la persona.
En el supuesto de que los v.21-23 no son una adición posterior, confiesa Saúl que el reino pasará a manos de David (2Sa 15:28; 2Sa 23:17-18), pidiéndole, por consiguiente, que le confirme con juramento (2Sa 20:42) que no destruirá su descendencia. David se lo juró. Malas circunstancias eran aquéllas para confesar Saúl su derrota y afirmar el triunfo de David y su elevación en el trono. Tampoco era para David aquélla la mejor coyuntura para asegurar a Saúl el respeto hacia su descendencia. Saúl pensaba en Jonatán como sucesor suyo (2Sa 20:31). A pesar del pacto, desconfían mutuamente. Saúl vuelve a su palacio de Gueba, y David a los riscos de Maón. El autor sagrado no cuenta muchos pormenores de este dramático encuentro de David con Saúl; quizá alguno que ha recogido tiene más valor simbólico que real, a fin de ridiculizar la conducta de todo un monarca empeñado en la persecución de un perro muerto (2Sa 9:8; 2Sa 16:9) y de una pulga (2Sa 26:20). Este relato es paralelo al que se refiere en el c.26.25
Fuente: Biblia Comentada
La tercera sección principal de Samuel relata la constante caída de Saúl y la selección y preparación de David para el reino. El capítulo 1Sa 16:1-23 comienza con Samuel llorando por Saúl como se lloraría por los muertos. La muerte de Saúl (1Sa 31:1-13) pone fin a esta última división del libro.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
24.3 David y sus seiscientos hombres descubrieron que el desierto de En-gadi era un buen lugar para esconderse debido a las numerosas cuevas que habían en el área. El pueblo local utilizaba estas cuevas como casas y tumbas. Para los hombres de David eran lugares de refugio. En la actualidad, aún se pueden ver estas cuevas. Algunas son tan grandes que pueden albergar hasta varios miles de personas.24.4 Las Escrituras no narran ninguna declaración de Dios a David ni a sus hombres. Estos quizás ofrecieron su propia interpretación de algunos sucesos previos cuando David fue ungido (16.13) o por la predicción de Jonatán de que David sería rey (23.17). Cuando los hombres de David vieron entrar a Saúl en la cueva, creyeron erróneamente que este era una señal de Dios para actuar.24.5, 6 David tenía un gran respeto por Saúl, a pesar de que este trataba de matarlo. Aun cuando el estado de Saúl era de pecado y rebelión contra Dios, David seguía respetando la posición que tenía como rey ungido de Dios. David sabía que algún día sería rey y sabía además que no era bueno derribar al hombre que Dios había colocado en el trono. Si asesinaba a Saúl, hubiera sentado un precedente para que sus propios adversarios hicieran lo mismo con él algún día.Rom 13:1-7 nos enseña que Dios ha colocado al gobierno y a sus líderes en el poder. Como David, quizás no sepamos la razón, sin embargo, tenemos que respetar los puestos y cargos de quienes Dios les ha dado autoridad. Aunque existe una excepción. Debido a que Dios es nuestra máxima autoridad, no debemos permitir que un líder nos obligue a violar la ley de Dios.24.16-19 Los medios que utilizamos para alcanzar una meta son tan importantes como la meta misma. La meta de David era llegar a ser rey, así que en cuanto tuvo la oportunidad, estos hombres le exhortaron para que matara a Saúl. La negativa de David no fue un ejemplo de cobardía sino de valor. El valor de oponerse a un grupo y hacer lo que él sabía que era lo justo. No comprometa sus normas morales al ceder ante la presión de un grupo ni al tomar una salida fácil.24.21, 22 David cumplió su promesa: nunca se vengó de la familia de Saúl ni de sus descendientes. No obstante, más tarde los filisteos (31.2) y los gabaonitas (2Sa 21:1-14) asesinaron a la mayoría de los hijos de Saúl. David prometió ser misericordioso con los descendientes de Jonatán (20.14, 15) y cumplió su promesa cuando invitó a Mefiboset a vivir en su palacio (2 Samuel 9).
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1207 1Sa 23:28
b 1208 1Sa 23:29
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
[.] El respeto de David al ungido de Yavé (pues Saúl había sido ungido por Samuel), es una expresión de su fe. Pues el conductor de un pueblo comparte con Dios obligaciones y poderes que superan las capacidades y derechos del ser humano. El deber que a nosotros nos corresponde de criticar o de reemplazar a los dirigentes malos o incapaces nunca nos impedirá respetar su persona y la tremenda responsabilidad que Dios dejó en sus manos. El me hará justicia (12). No es la queja rencorosa del que no se atrevió a defenderse, sino la certeza del que, luchando por lo que le parece ser justo, reconoce que sólo Dios es dueño de la historia. Y, en determinados casos, prefiere abstenerse como una manera de demostrar a Dios su total confianza.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[3] David sorprende a Saúl en una cueva de Engaddi, a orillas del mar muerto.[6] David da pruebas de lealtad al rey.