Comentario de 1 Samuel 28:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Aconteció que en aquellos días los filisteos reunieron sus tropas en un ejército para combatir contra Israel. Entonces Aquis dijo a David: —Bien sabes que debes ir conmigo a la campaña tú con tus hombres.
que los filisteos. 1Sa 7:7; 1Sa 13:5; 1Sa 17:1; 1Sa 29:1; Jue 3:1-4.
Ten entendido que has de salir. 1Sa 27:12; 1Sa 29:2, 1Sa 29:3.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Aquis pone su confianza en David, 1Sa 28:1-2.
Saúl después de haber echado a todos los hechiceros, 1Sa 28:3,
y ahora en su temor de ser desamparado por Dios, 1Sa 28:4-6,
recurre a una adivina, 1Sa 28:7;
quien, alentada por Saúl, levanta a Samuel, 1Sa 28:8-14.
Saúl oyendo su destrucción, desfallece, 1Sa 28:15-20.
La mujer y sus siervos lo reaniman dándole de comer, 1Sa 28:21-25.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Este capítulo marca la baja espiritual del rey Saúl, al registrar una de las horas más oscuras de su reinado. También presenta un incidente que causa grandes problemas a los interpretes, la descripción de un hombre que vuelve de la muerte. Saúl afrontaba un inminente ataque de los filisteos. Con el profeta Samuel muerto, y con el silencio del cielo, Saúl recurrió al espiritismo, sólo para conocer de su propia muerte y la derrota de Israel. La tragedia de su vida estaba a punto de llegar a su más amargo fin.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
en esos días: Los eventos del capítulo 1Sa 28:1-25 ocurrieron durante el período que David vivió en Siclag como vasallo del rey filisteo.
reunió su ejército: Todo el tiempo que Saúl fue rey, los filisteos estuvieron en guerra con Israel (1Sa 14:52).
tú saldrás conmigo: Desde que David era un vasallo de Aquis, los filisteos lo esperaban para gozarse con sus campañas contra Saúl. David enfrentaba un terrible dilema.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Los filisteos, en guerra contra Israel (28:1-2).
1 Por aquel tiempo reunieron los filisteos sus tropas en un solo ejército para ir contra Israel. Aquis dijo entonces a David: “Sabrás que has de venir conmigo a la campaña, tú y tus hombres.” 2 David le contestó: “Ya verás lo que hace tu siervo.” Aquis añadió: “Yo te confiaré la guardia de mi persona para siempre.”
Los seranim de la pentápolis filistea gozaban de cierta autonomía en sus respectivos territorios, pero se unían en las empresas de carácter nacional. Los filisteos reunieron sus tropas de choque (17:1; Jue 4:I5) para guerrear contra Israel. Aquis creía poder contribuir a la causa aportando los servicios de un valiente. Pero esta circunstancia puso a David en situación comprometida. De su conducta equívoca dudaron algunos príncipes de los filisteos, como se verá más adelante (Jue 29:3).
Noticia sobre Samuel (Jue 28:3).
3Había muerto Samuel. Todo Israel le había llorado, y había sido sepultado en Rama, su ciudad. Saúl había hecho desaparecer de aquella tierra a todos los evocadores de los muertos y adivinos.
Como preámbulo de lo que referirá el autor a continuación, recuerda dos hechos: la muerte de Samuel y la orden de Saúl contra los evocadores de los muertos y adivinos. En 25:1 se dijo que Samuel murió y que fue enterrado en el sepulcro de familia de Rama. En calidad de profeta recibía sus confidencias de Dios y las comunicaba a los hombres. Helí y Saúl conocían bien estas funciones de Samuel. Habiendo desaparecido él y no disponiendo del efod ni del sumo sacerdote Abiatar, se encontraba Saúl en situación angustiosa por no saber cuál era la voluntad de Dios y cuál el éxito de sus empresas. Desaparecido el carisma profético en torno a Saúl, por todas partes, y por contaminación con los cananeos y otros pueblos paganos, pulularon los magos et arlólos (2Re 21:6; Isa 8:19), que el texto hebraico llama aboth y yidhonim, nigromantes y adivinos respectivamente. La primera palabra significa literalmente los espíritus de los muertos, o las personas que evocan estos espíritus, que en lenguaje moderno llamaríamos médium. La segunda deriva de la raíz yadah, saber, y de ahí su significado de adivinos, aplicado a los hombres que conocen la ciencia oculta. La Ley prohibía el ejercicio de la hechicería (Lev 19:31; Lev 20:6; Deu 18:11), y Saúl lo había combatido, quizá por anunciarle cosas desagradables, no atreviéndose nadie a ejercerla en público. Por todo el contexto se ve que cada día se encontraba Saúl más solo. En cambio, al servicio de David está Abiatar, sumo sacerdote, con el efod (Deu 23:9-10), y el profeta Gad (Deu 22:5), que le avisaban en los peligros. Aún más, Dios se ha alejado de Saúl y se ha puesto de parte de David; el resultado final se vislumbra cada vez más diáfano.
Los filisteos en Esdrelón (Deu 28:4-7).
4Los filisteos, reuniéndose, vinieron a acampar en Sunam, y Saúl, reuniendo a todo Israel, acampó en Gelboé. 5 A la vista del campamento de los filisteos, Saúl tembló y se le agitó el corazón. 6 Consultó a Yahvé, pero Yahvé no le respondía ni por sueños, ni por los “urim,” ni por profetas, 7 y dijo a sus servidores: “Buscadme una pitonisa para que vaya a consultarla.” Sus servidores le dijeron: “En Endor hay una pitonisa.”
Un ataque en forma contra Israel partió de la. tierra de los filisteos. Cree Desnoyers que, en su marcha hacia el norte, el ejército filisteo vio engrosar sus efectivos con gentes de los za.kalas, de Dor, cananeos de las ciudades autónomas y por grupos de egeos, establecidos principalmente en la región de Betsán (Histoire II 127). los filisteos acamparon en Sunam, ciudad de la tribu de Isacar (Tos 19:18). Saúl reunió su ejército y acampó cerca de Jezrael, la actual Zerin, a unos seis kilómetros de Sulam, en un lugar de la pendiente norte de los montes de Gelboé, retrasando más tarde el campamento hacia las cimas del monte, el actual Gebel Fuqa. Desde aquel observatorio pudo divisar Saúl todo el movimiento del ejército filisteo y examinar sus efectivos; a su vista, y ante la comparación con las fuerzas de que disponía él, “se le agitó el corazón.” Los israelitas eran fuertes en la montaña, pero extremadamente débiles en el llano.
Ante el peligro, Saúl encontrábase solo. El cielo enmudeció a sus preguntas; Yahvé no le respondió ni por sueños, medio muy común de comunicarse Dios con los hombres (Gen 28:12; Gen 37:5; Num 12:6; Jer 23:28), ni por los profetas (Jer 9:9), ni por los urim, o suertes sagradas (Jer 14:41). Por el texto parece que Saúl había sustituido los urim y tummim que se había llevado Abiatar por otros nuevos (Jer 23:6). Viendo que Dios no le hablaba por ningún medio lícito, recurrió al de la evocación de los muertos.
La pitonisa de Endor (Jer 28:8-14).
8 Y Saúl, disfrazándose, fue allá acompañado de dos hombres. Llegados de noche a la casa de la mujer, Saúl le dijo: “Prediceme el futuro, evocando a un muerto, haz que aparezca el que yo te digo.” 9 Ella contestó: “Bien sabrás lo que ha hecho Saúl, que ha borrado de esta tierra a todos los evocadores y adivinos. ¿Me tiendes un lazo para hacerme morir?” 10 Saúl le juró por Yahvé, diciendo: “Como vive Yahvé que por esto no te ha de venir ningún mal.” 11Díjole la mujer: “¿A quién he de evocar?” Y Saúl contestó: “Evócame a Samuel.” 12 A la vista de Samuel, la mujer lanzó un grito y dijo a Saúl: 13 “¿Por qué me has engañado? Tú eres Saúl.” El rey le dijo: “No temas. ¿Qué es lo que ves?” La mujer dijo a Saúl: “Veo un dios que se alza de la tierra.”14 “¿Y cuál es su figura?” preguntó Saúl. Ella respondió: “Es un anciano que sube envuelto en su manto.” Comprendió Saúl que era Samuel, y se prosternó rostro a tierra.
Endor, hoy Endur, se encuentra al pie de la vertiente del Pequeño Hermón (actual Gebel Nehi Dahi). Disfrazado, marchó allí Saúl acompañado de dos hombres. Ante la insistencia de los visitantes, la mujer se prestó a evocar al espíritu que desearan, o, como dice el texto, a hacer subir del sheol al difunto con el cual se quería comunicar. Era creencia general que los muertos habitaban en las profundidades de la tierra (Num 16:33). No sabemos qué actitud externa tomó la hechicera de Endor al entrar en funciones, ni habla e1 texto de los ritos que puso en práctica, por creer el autor sagrado que eran conocidos de todos. De repente vio la pitonisa una figura que – Saúl no pudo divisar. A su vista, la mujer lanzó un grito, por parecerle que del sheol subía un ser extraordinario, semejante a un Dios. “¿Cuál es su aspecto?” preguntó Saúl. Se trataba de un anciano venerable cubierto con un manto, que Saúl identificó inmediatamente. La figura de Samuel impresionó a la vidente, poco acostumbrada a la aparición de seres sobrehumanos, extraordinarios; el que la mujer veía parecía un elohim (Gen 3:5; Jue 13:22; Sal 8:6). El participio del plural alim, ascendentes (Vulg.), establece una diferencia entre este elohim y el verdadero Dios. Saúl no se inmuta al oír este nombre de elohim en boca de la vidente ni se prosterna en señal de adoración. únicamente cae de rodillas, rostro en tierra, al comprender que el difunto que subía (Sal 2:6) del sheol era Samuel. Pero tampoco este gesto del monarca debe interpretarse de un acto de adoración, sino de respeto y veneración hacia un profeta que él, no obstante las escenas violentas habidas entre los dos, amaba de corazón. De tales actos tenemos innumerables ejemplos (1Sa 24:9; 1Re 1:16; 1Re 1:23; 1Re 1:31). El muerto conserva los rasgos externos que le caracterizaban en vida; la mujer le ve, le contempla, en tanto que Saúl oye solamente su voz.
Palabras de Samuel (1Re 28:15-19).
15 Samuel dijo a Saúl: “¿Por qué has turbado mi reposo, evocándome?” Saúl respondió: “Estoy en gran aprieto. Los filisteos me hacen la guerra y Yahvé se ha retirado de mí. No me ha respondido ni por profetas ni por sueños. Te he evocado para que me digas qué he de hacer.” l6 Samuel dijo: “¿Cómo me consultas tú, siendo así que Yahvé se ha retirado de ti para ponerse al lado de tu prójimo? 17Yahvé hace lo que te había predicho por mi boca: arranca el reino de tus manos para dárselo a otro, a David. 18Porque no obedeciste a Yahvé y no trataste a Amalee según el ardor de su cólera, por eso Yahvé hace eso contigo. 19Entregará a Israel, juntamente contigo, a manos de los filisteos. Mañana, tú y tus hijos estaréis conmigo y Yahvé entregará el campamento de Israel a los filisteos.
Es corriente entre los exegetas católicos creer que Dios permitió la aparición de Samuel a fin de que profetizara al rey el fin desastroso que le esperaba, castigando así su pecado de acudir a medios ilícitos para conocer el porvenir (Leimbach, Mediebelle). Entre los antiguos existía la convicción de que los muertos gozaban de un merecido descanso en el sheol, que los hombres no podían turbar. En una inscripción sepulcral fenicia, el muerto expresa su deseo de que no se interrumpa su reposo por la nigromancia. Samuel comunica al rey que nada puede hacer en su favor, pues Yahvé se ha retirado de él para ponerse al lado de David en castigo de su desobediencia y por no haber entregado a Amalee al anatema de destrucción. Termina Samuel con la escalofriante profecía: mañana, es decir, un día de éstos, tú y tus hijos estaréis conmigo en el reino de los muertos, en el sheol. Allí conviven juntos buenos y malos; la doctrina de la retribución y del castigo en ultratumba fue desarrollándose lentamente, apareciendo en Sab c.3-5 y en 2 Mac.7.
Desmayo de Saúl (28:20-25).
20 Saúl se turbó y cayó a tierra cuan largo era, pues las palabras de Samuel le llenaron de espanto y faltáronle las fuerzas, pues no había tomado nada ni en el día ni en la noche. 21La mujer se acercó a Saúl y, viendo su gran turbación, le dijo: “Tu sierva no ha hecho más que obedecerte, exponiendo su vida. 22 Escucha, pues, tú también a tu sierva, y permite que te ofrezca un trozo de pan para que tengas fuerzas para proseguir tu camino.” 23El contestó: “No comeré nada.” Sus servidores, uniéndose a la mujer, insistieron, y él se rindió a sus instancias. Levantóse de tierra y se sentó sobre el diván. 24Tenía en casa la mujer un ternero gordo; matóle luego, y, tomando harina, coció unos ácimos 25y los presentó a Saúl y a sus servidores, quienes, después de comer, se levantaron y partieron aquella misma noche.
Saúl, que había quebrantado la ley de Dios al consultar a una pitonisa (1Cr 10:13), escuchó de boca de Samuel el juicio definitivo sobre su próximo fin; sus días estaban contados; desde ahora era un condenado a muerte a corto plazo. No esperaba Saúl que el oráculo fuera tan duro para él: debía desaparecer de la escena para dejar paso a su rival, David. La derrota era completa, moral y material. Al escuchar las palabras terroríficas de Samuel, Saúl cayó en tierra desvanecido. Saúl salió de noche de Endor sabiendo que la muerte le acechaba en todo momento. Al producirse los combates con los filisteos caerían él y sus hijos.
Fuente: Biblia Comentada
Ten entendido. La bondad hecha a David y a sus hombres por Aquís en Gat tenía la expectativa de ser correspondida. Esta frase parece presuponer el entendimiento de esta expectativa.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
La tercera sección principal de Samuel relata la constante caída de Saúl y la selección y preparación de David para el reino. El capítulo 1Sa 16:1-23 comienza con Samuel llorando por Saúl como se lloraría por los muertos. La muerte de Saúl (1Sa 31:1-13) pone fin a esta última división del libro.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— conmigo de campaña: La estrategia del doble juego está a punto de quedar en evidencia. De momento, David finge estar de acuerdo con Aquís y da largas al asunto en espera de poder tomar la decisión oportuna.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Saúl consulta a una médium. Los acontecimientos ahora avanzan hacia un clímax. Los últimos capítulos de 1 Sam. se ocupan de un solo evento de grandes proporciones, una gran batalla entre Israel y los filisteos, y con las acciones y fortunas de las tres partes involucradas: Saúl y su ejército israelita, el ejército filisteo y David y su ejército más pequeño. Los filisteos iniciaron estos eventos, juntando sus fuerzas hasta contar con un gran poderío (1, 4). La mayoría de las batallas entre Israel y los filisteos se habían librado en el sur del país, pero ahora los filisteos cambiaron su estrategia y se reunieron en Sunem, situada al norte. Probablemente estaban tratando de cortar a Israel en dos, separando a Saúl de las tribus del norte. De cualquier manera, Saúl no podía ignorar este peligro, y parece que se veía forzado a pelear en suelo llano, donde los carros filisteos les daban a éstos una gran ventaja. (Por lo general los israelitas podían pelear en las montañas, donde los carros eran de poca utilidad.) Israel estaba, pues, en una situación peligrosa, y Saúl necesitaba desesperadamente consejo militar. Aunque el relato se cuenta en términos personales, es importante tener en cuenta que Saúl buscaba dirección como rey de Israel, no como un particular. Pero como rey de Israel no podía conseguir ayuda profética. El v. 6 menciona las tres maneras habituales de conocer la voluntad de Jehovah; el Urim se refiere al efod sacerdotal (ver 14:37). Saúl ya no podía consultar a Samuel que hacía poco había muerto, a menos que pudiera hacerlo por medio de una médium; pero Saúl mismo había echado a las médiums de la zona central de su reino. Las leyes del AT condenan la práctica de consultar a los muertos (necromancia; ver. Lev. 19:31; Deut. 18:9-14) y Saúl guardaba dichas leyes. Era una señal de su desesperación el que ahora consultara a una médium, y que para hacerlo tuviera que ir a un sitio tan al norte como Endor, un viaje al otro extremo del campamento filisteo.
El autor bíblico no se ocupa aquí ni de atacar ni ridiculizar la práctica de la necromancia; sencillamente quiere mostrar la desesperación de Saúl y las firmes decisiones de Jehovah. Sea que Dios haya permitido aparecer al propio Samuel o que algún espíritu haya tomado la forma de Samuel, el hecho es que según Saúl, vio a Samuel y oyó la voz de Samuel. Esta voz repitió y confirmó el rechazo de Saúl por parte de Yahweh y la elección de David. El v. 19 agrega una nueva predicción sobre el resultado de la batalla que se libraría al día siguiente.
La intención de este relato es enfatizar la desesperanza de Saúl; y mostrar lo bajo que había caído, al valerse de una delincuente para que lo ayudara. Porque la mujer era una delincuente, según las propias leyes de Saúl. El capítulo de ninguna manera avala las actividades de médiums; la dirección de Dios nunca se debe procurar por su intermedio.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
28.1, 2 La petición de Aquis colocó a David en una posición difícil. Negarse a ayudarlo a pelear contra los israelitas hubiera revelado la lealtad de David hacia Israel y puesto en peligro la vida de sus soldados y su familia. Pero el aceptar pelear contra su propio pueblo hubiera sido herir al mismo pueblo que amaba y que pronto dirigiría. No obstante, nunca tuvo que resolver este dilema porque Dios lo protegió. Los otros líderes filisteos objetaron su presencia en la batalla. Así, no tuvo que pelear contra sus compatriotas.28.3-8 Saúl fue el que expulsó de Israel a todos las médium y espiritistas (los que consultan a los muertos), pero en su desesperación le pidió consejo a una adivina. A pesar de que había retirado el pecado de hechicería del país, no lo quitó de su corazón. Podemos hacer un gran aspaviento al denunciar un pecado, pero si nuestros corazones no cambian, los pecados volverán. Conocer lo malo y denunciar lo malo no ocupa el lugar de hacer lo bueno.28.5, 6 El Urim y el Tumim lo usaba el sumo sacerdote para determinar la dirección de Dios en algunos asuntos. (Si desea más información sobre el uso del Urim y el Tumim, véanse las notas a 2.18 y 10.20.)28.5-7 Saúl se sintió abrumado cuando vio al ejército filisteo, por lo cual se volvió al ocultismo. Permita que las dificultades y obstáculos de la vida lo empujen en dirección a Dios y lo hagan depender de El. Como vemos en la historia de Saúl, volvernos a cualquier otra cosa o persona solo nos llevará al desastre.28.7, 8 Dios había prohibido estrictamente a los israelitas que tuvieran que ver con la magia negra, brujería, hechicería, médiums, espiritistas o con cualquiera que consultara los muertos (Deu 18:9-14). En realidad, se mataban a los hechiceros (Exo 22:18). Las prácticas ocultas se llevaban a cabo en el nombre de dioses paganos y la gente se volvía al ocultismo para recibir las respuestas que Dios no daba.Los que practican el ocultismo tienen a Satanás y a los demonios como fuente de información. Dios no les revela su voluntad a ellos. En su lugar habla a través de sus propios canales: la Biblia, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.28.12 ¿Realmente Samuel vino de la muerte en respuesta al llamado de la adivina? Esta gritó ante la aparición de Samuel, sabía demasiado bien que sus esfuerzos por hacer contacto con los muertos eran inventados o satánicos. De alguna manera la aparición de Samuel le reveló que trataba con un poder mucho más grande de lo que había conocido. No había llamado a Samuel mediante trucos ni el poder de Satanás. Dios trajo a Samuel para dar a Saúl una predicción relacionada con su destino, un mensaje que Saúl ya conocía. Esto de ninguna manera justifica los esfuerzos por contactar a los muertos hoy ni por comunicarse con personas o espíritus del pasado. Dios está en contra de esas prácticas (Gal 5:19-21).28.15 Dios no respondió a las peticiones de Saúl, porque no siguió sus instrucciones previas. Algunas veces la gente se pregunta por qué sus oraciones no reciben respuesta. Pero si no cumplen con las responsabilidades que Dios les ha dado, no deberían sorprenderse cuando El no les da más instrucciones.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1419 Jue 3:2; 1Sa 14:52
b 1420 1Sa 27:12; 1Sa 29:3
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
en aquellos días. Es decir, cuando David vivía en la tierra de los filisteos.
saldrás conmigo. Como había aceptado refugio con ellos, David tenía el deber de obedecer al rey filisteo.
Fuente: La Biblia de las Américas
[.] En ningún lugar Saúl nos parece más cercano a nosotros y tan profundamente humano. Mientras David, confiado en Yavé y querido de todos, juega con los peligros, y juega un juego político muy dudoso, Saúl lleva solo el peso de su angustia. Ya no está Samuel, el adversario con el cual podía, por lo menos, discutir y pelear; y Dios no habla para Saúl. El hombre se queda solo frente a un mundo hostil y torturado por sus propias dudas y angustias. Saúl quiso arrancar a Dios una respuesta favorable. Viene una respuesta de muerte y Saúl se retira apaciguado, pues lo que le pesaba no era tanto el miedo a la muerte cuanto la soledad, que fue su parte mientras ejerció el poder. El que ha vuelto a ser un hombre como los demás, y recibe la ayuda de una mujer pobre, pecadora ante la ley de Dios, pero llena de comprensión.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[7] El escritor sagrado es adverso a Saúl, quien recurre a la evocación de espíritus mediante la hechicera de Endor.