Comentario de 2 Samuel 8:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Aconteció después de esto que David derrotó a los filisteos y los sometió. Entonces David tomó Meteg-haamá de mano de los filisteos.
Año 1040 a.C.
Después de esto. 2Sa 7:9; 2Sa 21:15-22.
Meteg-ama. 2Sa 2:24; 1Cr 18:1-17.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
David derrota a los filisteos y a los moabitas, 2Sa 8:1-2.
Y hiere a Hadad-ezer, y a los sirios, 2Sa 8:3-8.
Toi envía a Joram con presentes para bendecirlo, 2Sa 8:9-10.
David dedica los presentes y el botín a Dios, 2Sa 8:11-13.
Pone guarnición en Edom, 2Sa 8:14-15.
Los hombes allegados a David, 2Sa 8:16-18.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
El capítulo 2Sa 8:1-18 registra la expansión del reino de David a la vez que Jehová lo bendecía y le daba prosperidad. La guerras libradas contra las tierras circundantes se diseñaron para proteger los asentamientos israelitas al otro lado del Jordán y las fronteras de la nación contra posibles invasores. Dios dio muchas victorias a David que extendieron tanto su imperio como su fama. También se realizó dentro de las conquistas militares de David el cumplimiento de la política extranjera estatal para Israel en la Torá; los israelitas iban a eliminar a los cananeos que estaban bajo el juicio de Dios e iban a subyugar a las naciones de los alrededores a su gobernación y la de Dios (Deu 20:1-20).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Al parecer, los filisteos migraron desde las islas Egeas y Asia Menor hacia el este de la región mediterránea alrededor de 1200 a.C. Se establecieron en la llanura costera de Israel y desarrollaron una cultura relativamente avanzada y un poderoso ejército. Los filisteos fueron una importante amenaza para Israel durante los reinados de Saúl y David (2Sa 5:17; 1Sa 13:5; 1Sa 17:1; 1Sa 23:1; 1Sa 28:1).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Guerras y triunfos de David (8:1-18).
1 Después de esto batió David a los filisteos y los humilló, arrebatando de las manos de los filisteos las ciudades de la costa. 2 Batió también a los moabitas, y, haciéndolos postrarse en tierra, los midió echando sobre ellos las cuerdas; y dos de las medidas las condenó a muerte y a la otra le dejó la vida. Los moabitas quedaron sometidos a David y le pagaron tributo. 3Batió a Hadadezer, hijo de Rojob, rey de Soba, cuando iba camino para restablecer su dominio hasta el Eufrates. 4 Tomóle David mil setecientos caballeros y veinte mil infantes; desjarretó a todos los caballos de los carros de guerra, no dejando más de cien tiros de carros. 5Habiendo venido en socorro de Hada-dezer, rey de Soba, los sirios de Damasco, batió David a veinte mil de ellos; 6puso guarniciones en la Siria de Damasco, y se le sometieron los sirios, haciéndose tributarios. Yahvé dio a David la victoria por dondequiera que fue. 7Tomó David los escudos de oro que llevaban los de Hadadezer y los trajo a Jerusalén. 8Tomó también gran cantidad de bronce en Tebaj y Berotai, ciudades de Hadadezer. 9Cuando Tou, rey de Jamat, supo que David había derrotado a todas las fuerzas de Hadadezer, 10mandó a Hadurán, su hijo, al rey David para saludarle y felicitarle por haber atacado y vencido a Hadadezer, pues Tou estaba constantemente en guerra con Hadadezer. Hadurán trajo vasos de oro, vasos de plata y vasos de bronce; 11 y el rey David los consagró también a Yahvé, como había hecho con la plata y el oro de las gentes que había sometido, 12de Edom, de Moab, de los hijos de Ammón, de los filisteos, de Amalee, y el botín que había tomado a Hadadezer, hijo de Rojob, rey de Soba. 13David adquirió gran fama, y, de vuelta de la victoria de Siria, combatió en el valle de la Sal, derrotando a dieciocho mil edomitas. 14 Puso guarniciones en Edom, y todo Edom le quedó sometido. Yahvé le daba la victoria por dondequiera que iba. 15Reinó David sobre todo Israel, haciendo derecho y justicia a todo su pueblo. 16 Joab, hijo de Sarvia, era el jefe del ejército; Josafat, hijo de Ajilud, era cronista; 17 Sadoc y Abiatar, hijo de Ajimelec, hijo de Ajitub, eran sacerdotes; y Saraya, secretario. 18Banayas, hijo de Joyada, era el jefe de los cereteos y los feleteos, y los hijos de David eran sacerdotes.
Estas pinceladas generales sobre la actividad bélica de David y el silencio casi absoluto sobre las relaciones diplomáticas con los pueblos vecinos hacen que tengamos muy poca información en torno a su reinado. Más que la historia de su reinado, tenemos la historia de la familia de David. De las luchas contra algunos enemigos habla esquemáticamente el presente capítulo.
Empleando el autor una mera fórmula de transición: “Después de esto” (2:1; 10:1), da noticia de la acción contra los filisteos. Decisivo fue el golpe que les infligió al principio de su reinado (5:22-25), apoderándose, según 1 Grón 18:1, de Gat y de sus dependencias. Durante todo su reinado estuvo atento a cortar rápidamente todo intento de amenaza de las fronteras por parte de este enemigo peligroso. La segunda parte del v.1 puede traducirse: “De esta manera tomó David de la mano de los filisteos las riendas del poder” (meteg ha ammah). Siguiendo a Schulz, Ubach traduce las palabras hebreas mencionadas por “el dominio de la costa.” La dificultad textual no justifica el recurso de sustituir las mencionadas palabras por la lección paralela de 1Cr 18:1 : “Gat y las ciudades de su dependencia.”
Como los filisteos, también los moabitas fueron en un tiempo aliados de David (1Sa 22:3). Habitaban en TransJordania, al este del mar Muerto. No sabemos cuándo, cómo y por qué comenzaron las hostilidades entre David y sus antiguos aliados, de los cuales descendía David a través de Rut la moabita. En vez de condenar a los prisioneros moabitas a trabajos forzados, hizo que se tumbaran al suelo y, por medio de cuerdas, los sorteó; de cada tres, dos fueron condenados a muerte. No conociendo el número de prisioneros moabitas ni las razones que le movieron a tan cruel proceder, no podemos tildar a David de inhumano. Las guerras de nuestros tiempos y el trato a los prisioneros no son ciertamente modelo de humanitarismo.
Los árameos, cuyo origen debe buscarse en el desierto siró-arábigo, emigraron hacia el norte, estableciéndose en las fértiles regiones de Mesopotamia y presionando hasta llegar a las de Asiría. Desaparecido el imperio hitita y empujados los amorreos hacia el sur por los asirios, los árameos se establecieron en el inmenso territorio que se extiende desde el Eufrates al Mediterráneo, notándose preferentemente su presencia en el valle del Orontes, en la llanura de Celesiria, sobre el Antelíbano y el Hermón, en las colinas de Galilea, en la región de Damasco y en las llanuras que se extienden hasta el Yarmuc, al norte de TransJordania. No obstante su número, no formaron los árameos un Estado unido, sino que aparecen fraccionados en tribus, en ciudades-estado, formando pequeños estados independientes. De ahí que en la Biblia se hable de árameos de Soba, de Damasco. Hadadezer, rey de Soba (1Sa 14:47), en el Antelíbano, que gozaba de gran predicamento entre los árameos, pensó en reunir a los diversos clanes bajo su égida. Algunos reyezuelos, como el de Damasco, aprobaron su idea; otros, el de Jamat por ejemplo, la desaprobaron. No podía ver David con buenos ojos la formación de un gran imperio arameo unificado al norte de Palestina; por lo cual declaró la guerra a Hadadezer antes que éste lograra la meta de sus aspiraciones de grandeza, atacándole en Jamat, de Soba, y derrotándole, a pesar de la ayuda de los árameos de Damasco. El botín fue inmenso. Apoderóse de muchos carros de combate, que destrozó y abandonó sobre el campo. De entre los muchos caballos sólo se llevó David un centenar, que destinó a los servicios ordinarios del arrastre y como sementales (1Sa 15:1). En cambio, se apropió de los escudos de oro, que debían serle de utilidad para la ornamentación de su palacio y embellecimiento del santuario, cuya construcción creía inminente. En Tebaj y Berot, ciudades del Antelíbano; en la Beqa, rica región minera, se apoderó de gran cantidad de bronce, que, según 1Cr 18:8, utilizó Salomón para construir el mar de bronce.
El rey de Jamat, Tou, alegróse de la derrota del ambicioso Hadadezer, y en agradecimiento obsequió a David con ricos metales, que fueron consagrados a Yahvé. El hijo de Tou llevaba el nombre de Hadurán, cuyo primer elemento es Hadad, dios de la tempestad, la divinidad nacional aramea.
A la guerra contra los árameos siguió la de los edomitas, al sur, que hacían razzias, a lo largo del Negueb, contra los calebitas y quenitas, aliados de David. Combatirlos no era fácil a causa de lo accidentado del terreno y por el tórrido desierto que le servía de escondite, Las victorias que sus tropas cosechaban por todas partes veíanse empañadas por la honda preocupación por la campaña de Edom. De estos sentimientos se tiene noticia por Sal 60:8-11. Larga fue la lucha contra los edomitas; David bajó al sepulcro sin poderla ver acabada y asegurado el triunfo (1Re 11:14-22). El valle de la Sal se identifica con la depresión que se encuentra al sur del mar Muerto, hacia el golfo de Aqaba, que en la Biblia (Gen 14:3; 2Re 14:7) es llamado también valle de la Sal.
Josafat era el mazkir, “el que recuerda,” lo que puede entenderse o bien como mensajero o como cronista. Algunos autores (De Vaux) traducen la palabra por heraldo del rey, cuyo oficio propio sería preparar y dirigir las ceremonias del palacio real, reglamentar las audiencias, informar al rey de cuanto ocurría en el país, acompañarlo en sus viajes 1. Sadoc y Abiatar ocuparon sus cargos durante toda la vida de David. El primero desciende de Aarón por la familia de Eleazar. Sadoc estaba al frente del santuario de Gabaón; Abiatar, al servicio del arca en Jerusalén. Este último, descendiente de Helí, fue sacerdote de David desde el principio (1Sa 22:20-23; 1Sa 23:6), siendo destituido por Salomón (1Re 2:26-27). Sadoc quedó solo como sumo sacerdote. El estado defectuoso del texto original crea una dificultad al señalar a Sadoc como hijo de Ajitub, cuando, según 1Cr 5:29-34; 1Cr 6:35-38, era descendiente de Aarón por Eleazar, que los críticos solucionan proponiendo diversas traducciones del texto. Los jefes de culto son clasificados entre los funcionarios reales.
Saraya era secretario, sofer, cargo semejante a ministro de Estado. Al cuidado y dirección de Banayas corrían los cereteos y feleteos, tribus filisteas establecidas al sur de Gaza antes de la gran invasión filistea. Los primeros eran de origen cretense; los segundos, filisteos; otras veces aparecen también juntos (1Cr 15:18; 1Cr 20:7; 1Re 1:38-44). Modernamente se relacionan los cereteos con Keret, héroe de un poema de Rash Shamrah, que capitaneó un ejército filisteo al sur de Palestina en el segundo milenio 2. Formaban parte de la guardia personal de David (2Sa 15:18; 1Re 1:38-44) y vivían junto a la puerta del palacio (1Re 11:9).
Termina el capítulo con la noticia: “Los hijos de David eran sacerdotes,” palabras que los exegetas no están acordes en interpretar. Cree Dhorme que la mención de los hijos de David se debe a la preocupación de presentarlos como herederos del sacerdocio ejercido por el rey en 6:13-19. En 1Cr 18:17, los hijos de David “son los primeros al lado del rey.” 3
Fuente: Biblia Comentada
los filisteos … los sometió. La primera prioridad de David fue enfrentarse con los filisteos al oeste, a los que derrotó y subyugó rápidamente (vea 2Sa 5:25). Meteg-ama. Probablemente una referencia a la «ciudad principal» de los filisteos, Gat (cp. 1Cr 18:1). Derrotó a sus enemigos al oeste.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Esta sección va acotada con las descripciones de las victorias militares de David (2Sa 5:17-25; 2Sa 8:1-14). En medio de ello (2Sa 6:1 –2Sa 7:29) se hace referencia al interés de David por el arca del pacto y por un edificio apropiado para recibirla.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Más victorias
Muchas de las victorias que registra este capítulo sucedieron antes de los acontecimientos del cap. 7. Al colocarlas aquí el escritor bíblico ilustra el comienzo del cumplimiento de las promesas de Dios a David bosquejadas en el cap. 7.
Una nueva derrota de los filisteos es relatada brevemente (1). La frase Meteg-haamaŒ es desconocida, y quizá ni sea el nombre de un lugar; varios comentaristas la traducen “supremacía”. El versículo paralelo en Crón. se refiere a la bien conocida ciudad de Gat (1 Crón. 18:1). Los filisteos estaban en la frontera sudoeste de Israel.
Los moabitas habían sido aliados de David en una etapa anterior (1 Sam. 22:3, 4), y no sabemos qué causó ahora la guerra entre ellos. La crueldad con que los trató sugiere que eran culpables de una grave traición (2). Los moabitas estaban en la frontera sudeste de Israel.
Las campañas descritas en los vv. 3-10 eran contra diversos reinos arameos, al norte de Israel. Al final David estaba recibiendo tributo de varios Estados más pequeños y su dominio se extendió al norte hasta el río Eufrates (ver mapa, p. 363). Los vv. 12-14 vuelven al área sudeste, y nos dicen que David derrotó a los hijos de Amón y los edomitas además de los moabitas.
Es así que David logró triunfos militares dondequiera que hacían falta. También desarrolló una sana administración de Israel mismo (15). El capítulo termina dando una lista de los funcionarios principales. Joab y Abiatar son ya nombres conocidos para el lector. Benaé as comandaba la guardia real, y tuvo un papel importante en la subida de Salomón al trono (1 Rey. 1). Algunos de los hijos de David eran sacerdotes, pero no se describen aquí sus funciones.
El nombre nuevo más significativo en esta lista es el de Sadoc. Muchos eruditos creen que tenía conexiones anteriores con la adoración en Jerusalén, pero esto sólo puede ser una suposición. Sean los que sean sus antecedentes, más adelante llegó a ser el único sumo sacerdote en Jerusalén, y su familia se mantuvo en el sumo sacerdocio durante muchos siglos.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
8.1-5 Parte del pacto entre Dios y David incluía la promesa de que los enemigos de Israel serían vencidos y ya no los oprimirían más (7.10, 11). Dios cumplió su promesa al ayudar a David a derrotar las naciones enemigas. En este capítulo se enumeran algunos enemigos: (1) Los moabitas, descendientes de Lot que vivían al este del Mar Muerto. Representaban una constante amenaza tanto militar como religiosa para Israel (Num 25:1-3; Jdg 3:12-30; 1Sa 14:47). Parecía que David mantenía una buena relación con los moabitas en ese tiempo. (2) El rey Hadad-ezer de Soba, su derrota en manos de David hizo realidad la promesa de Dios a Abraham de que Israel controlaría la tierra hacia al norte, hacia el río Eufrates (Gen 15:18). (3) Los edomitas, descendientes de Esaú (Gen 36:1) que además fueron archienemigos de Israel (véanse 2Ki 8:20; Jer 49:7-22; Eze 25:12-14; y la nota a Gen 36:9).8.6 Un tributo era una contribución impuesta a las naciones conquistadas. El impuesto ayudaba a mantener el gobierno, y demostraba que la nación conquistada estaba bajo el control de Israel.8.15 Todo lo que David hacía complacía al pueblo (3.36), no porque quisiera agradarlos a ellos, sino porque trataba de agradar a Dios. A menudo aquellos que más tratan de volverse populares, nunca lo logran. Pero «la alabanza del hombre» no es tan importante. No pase el tiempo investigando formas para agradar a otros y llegar a ser aceptado a los ojos de la gente. Por el contrario, luche por hacer lo correcto y sus convicciones serán respetadas tanto por Dios como por el hombre.8.15 El reinado de David se caracterizó por «la justicia y la equidad». Justicia significa imparcialidad al interpretar la ley, administrando el castigo con misericordia, respeto por los derechos de las personas y reconocimiento de los deberes de las personas hacia Dios. No es de sorprenderse que casi todos confiaban en él y lo seguían. ¿Por qué era bueno para David buscar justicia? (1) Era el mandamiento de Dios (Deu 16:18-20) y su carácter (Deu 32:4). Sus leyes se hicieron para establecer una sociedad justa. (2) Era en beneficio de la nación porque llegarían tiempos en los que cada individuo necesitaría confiar en ella. La justicia debe ser una característica en su relación con los demás. Asegúrese de ser imparcial en su trato con otros.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 396 Jos 13:2; 2Sa 21:15
b 397 2Sa 22:18; 1Cr 18:1
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Las conquistas de las naciones vecinas por David se resumen en este capítulo. Cronológicamente, estos eventos preceden a los del cap. 6 y 7.
Fuente: La Biblia de las Américas
Este capítulo 2Sa 8:1-18 registra la expansión del reinado de David bajo la bendición de Dios.
Meteg-ama, i.e., control de la ciudad principal; probablemente una referencia a Gat (1Cr 18:1), una estratégica ciudad filistea que David capturó y controló.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
tomó rienda… Heb. meteg-haamá. Es decir, tomo el control.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Lit., hirió, y así en el resto del cap.
Lit., la rienda de la ciudad madre
Fuente: La Biblia de las Américas
Heb. meteg-haamá.
Fuente: La Biblia Textual III Edición
[=] *1Crón 18:1
[.] Este capítulo se complace en relatar las victorias de David. Esas guerras eran la base precisa para que existiera el reino de David. Y ésta era una etapa necesaria en la larga preparación del pueblo de Dios. Los israelitas recordarán a David como el rey guerrero y victorioso, y al mismo tiempo esperarán al Mesías, hijo de David, como al rey de la Paz (Is 9,5 y Mi 5,1-4). En ese tiempo, los instintos primitivos estaban tan arraigados que David, hombre humilde y misericordioso, no duda en ejecutar a sus prisioneros. No obstante, la Biblia lo elogia por haber salvado a algunos. Es que la fe no reemplaza la cultura y cada uno de nosotros, por muy creyente que sea, depende de las ideas morales de su ambiente. Sabemos que, durante los siglos de cristiandad, creyentes y santos capaces de dar su vida por un hermano enfermo no pensaron en rebelarse contra abusos que, a nosotros, nos parecerían insoportables.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[1] Se describen las conquistas de David y sus alianzas con los reyes vecinos.