Comentario de 2 Samuel 10:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Después de esto aconteció que murió el rey de los hijos de Amón, y su hijo Hanún reinó en su lugar.
Año 1037 a.C. Murió el rey de los hijos de Amón. Jue 10:7-9; Jue 11:12-28; 1Sa 11:1-3; 1Cr 19:1-3.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Los siervos de David son avergonzados por Hanun, 2Sa 10:1-5.
Los amonitas, se fortalecen con los sirios, pero son vencidos por Joab y Abisai, 2Sa 10:6-14.
Sobac, reune más sirios en Helam, pero es asesinado por David, 2Sa 10:15-19.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Esta sección registra los detalles de 2Sa 8:12 relativos a las campañas contra los amonitas y arameos. Esta guerra fue la más fiera y peligrosa que experimentaron los israelitas durante el reinado de David. La historia se cuenta como un antecedente al relato del pecado de David con Betsabé, el que ocurrió mientras los israelitas peleaban con los amonitas (2Sa 11:1).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
el rey de los hijos de Amón era Nahas (v. 2Sa 10:2), probablemente el mismo Nahas que Saúl derrotó en Jabes de Galaad (1Sa 11:1-11).
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
Befa a los enviados de David (10:1-5).
1 Después de esto murió el rey de los hijos de Amón, y le sucedió Janón, su hijo. 2 David dijo: “Voy a mostrar benevolencia a Janón, hijo de Najas, como su padre me la mostró a mí.” Y envió David embajadores para darle el pésame por la muerte de su padre. Cuando los embajadores de David llega-ron a la tierra de los hijos de Amón, 3dijeron los príncipes de los hijos de Amón a su señor: “¿Crees tú que para honrar a tu padre ha mandado David consoladores? ¿No los ha mandado más bien para explorar la ciudad con el fin de destruirla?” 4Entonces Janón, tomando a los embajadores de David, rapóles la mitad de la barba y les cortó los vestidos hasta la mitad de las nalgas, y los despachó. 5En cuanto lo supo David, mandó quienes les salieran al encuentro, porque aquéllos estaban en gran confusión, y les dijeran: “Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a crecer la barba, y entonces volveréis.”
No sabernos cuándo tuvo lugar este hecho que desencadenó la guerra de Israel contra Amón. En 1 Sam c.11 se refiere la victoria conseguida por Saúl sobre Najas, de Amón, al acudir en ayuda de los habitantes de Jabes Galaad. Con este monarca, o su hijo, mantuvo David óptimas relaciones, habiendo recibido de él muestras de amistad. Al enterarse de su muerte quiso dar el pésame a su hijo Janón. Los de Amón tomaron a los enviados de David y los escarnecieron. A la ignominia de afeitarles parte de la barba añadieron la villanía de cortar sus vestidos “ut turpitudo et nuditas in conspectu omnium aulicorum et civium appareret, et circumcissio derideretur,” Menochto).
En orden de batalla (10:6-12).
6Viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, concertaron tomar a sueldo a veinte mil infantes de los sirios de Bet-Rojob y de Soba y doce mil de los reyes de Maaca y de Tob. 7 Súpolo David, y mandó salir contra ellos a Joab con todo el ejército y sus veteranos.8 Salieron los hijos de Amón, y se ordenaron en batalla a la entrada de la puerta; los sirios de Soba y de Rojob, así como las gentes de Tob y de Maaca, estaban aparte en el campo. 9Al ver Joab que tenía un frente de batalla delante de sí y otro detrás, eligio entre lo mejor de su ejército un cuerpo que oponer a los sirios, 10y puso el resto del pueblo a las órdenes de Abisaí, su hermano, para hacer cara a los hijos de Amón, 11y dijo: “Si ves que los sirios me superan, vienes en mi ayuda, y si los hijos de Amón te superan a ti, yo iré a socorrerte. 12Esfuérzate y luchemos valientemente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y que haga Yahvé lo que mejor le parezca.”
Al reflexionar los amonitas sobre la afrenta que habían irrogado a los embajadores de David o al enterarse de la gran indignación que su acto había provocado en Israel, comprendieron que David les declararía la guerra. No sintiéndose bastante fuertes para luchar solos, tomaron a sueldo, mediante la suma de mil talentos (ocho millones y medio de pesetas), a gentes de Bet-Rejob, de Soba, de Maaca y de Tob (1Cr 19:6), encargando a las tropas mercenarias el defender la campiña en tanto que ellos protegerían la capital. Como era de esperar, Joab se presentó pronto con su ejército frene a la capital, pero se percató en segunda de la situación estrategica del enemigo. Las tropas israelitas se dividieron en dos secciones, capitaneadas cada una de ellas por Joab y su hermano Abisai. Según 1Cr 19:7, los árameos estaban apostados en Madaba, es decir, en un lugar entre Amón y Madaba, más cerca de la primera que de la última. Los israelitas luchaban “por las ciudades de Nuestro Dios,” frase que De Vaux cambia por “por el arca de nuestro Dios.” Pero todas las versiones reproducen la lección del texto sorético, atestiguada, además, por 1Cr 19:13. “Las ciudades le nuestro Dios” se oponen a las de los hijos de Amón.
Derrota de los árameos (1Cr 10:13-19).
13Avanzó Joab con su hueste para atacar a los sirios, pero éstos se pusieron en fuga ante él; 14y los hijos de Amón, viendo que huían los sirios, huyeron también ellos ante Abisaí, entrándose en la ciudad. Joab se volvió contra los hijos de Amón y retornó a Jerusalén; 15 pero los sirios, viéndose vencidos por Israel, reconcentraron sus fuerzas; 16y Hadadezer hizo venir a los sirios que estaban al otro lado del río, que vinieron a Jelam, mandados por Sobac, jefe del ejército de Hadadezer. 17 Súpolo David, y, reuniendo a todo Israel, pasó el Jordán y vino a Jelam. Los sirios presentaron batalla a David y se trabó el combate; 18 pero huyeron delante de Israel, y David les mató los caballos de setecientos carros, mil caballeros y cuarenta mil hombres de a pie. Mató también al jefe del ejército, Sobac, que quedó muerto allí. 19Todos los reyes vasallos de Hadadezer, viéndose vencidos por Israel, hicieron la paz con Israel y se le sometieron, y los sirios no osaron ya socorrer a los hijos de Amón.
Al primer empuje de Joab huyeron los sirios, imitando su ejemplo los amonitas, que se encerraron en la capital. La retirada desordenada de los árameos estimuló su amor propio, que juraron vengarse. Pero sus jefes no se ponían de acuerdo. En fin, uno de ellos, Hadadezer, rey de Soba, logró una movilización general de todos los árameos de TransJordania, asignándoles como jefe supremo al generalísimo de su ejército, Sobac. Los efectivos con que se disponían a luchar eran imponentes: carros de combate, caballería, infantería. El lugar donde acamparon fue Jelam, acaso la ciudad de Alema (1Ma 5:26), hoy Alma, en la llanura del Haurán. Las cifras de los muertos y del botín capturado parecen exageradas.
Fuente: Biblia Comentada
el rey … de Amón. Es decir, Nahas (vea la nota sobre 1Sa 11:1).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Estos capítulos comienzan con «la casa de Saúl» (2Sa 9:1) y acaban con «Seba … hombre de Benjamín» (2Sa 20:1). Como en el caso de Saúl, David aparece como un rey fracasado, aunque un fracasado arrepentido. Fue solo la gracia y la misericordia del Señor y su pacto irrevocable con David lo que preservó a David de ser excluido del trono como lo había sido Saúl (cp. 2Sa 7:15). El énfasis en esta sección recae sobre las angustias de David, angustias que le sobrevinieron debido a su propio pecado.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
2Sa 10:1-19; 2Sa 11:1-27; 2Sa 12:1-31 : La guerra amonita, resuelta por David en tres sucesivas campañas victoriosas, estructura y da cohesión a toda esta sección al enmarcar los episodios centrales de la misma: adulterio de David con Betsabé, asesinato de su marido Urías, denuncia profética junto con el castigo por el doble pecado, y nacimiento de Salomón.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
La campaña amonita. Amón era un pequeño reino en la Transjordania que había sido hostil hacia Israel durante el reinado de Saúl; éste había derrotado al rey Najas, cuya muerte se menciona aquí (ver 1 Sam. 11). David, por el contrario, había sido hasta ahora aliado de los amonitas. Los jefes de los hijos de Amón (3), o sea los nobles amonitas, indudablemente temían que ahora que David era rey de un Israel unido cambiaría de actitud hacia ellos. Aun si sus sospechas fueran fundadas, fue insensato insultar a David y provocarlo a pelear. El reino amonita era demasiado pequeño para ganar una guerra contra Israel por lo que buscaron aliados entre los sirios al norte.
El cap. 8 describe algunas de las victorias de David sobre los reinos y ejércitos arameos, y no es seguro cuándo sucedieron las victorias del cap. 10. Dado que el capítulo trata de un período anterior al nacimiento de Salomón, la guerra debe haber sido en los primeros tiempos del reinado de David. La decisión de los sirios de hacer las paces con David (19) puede, entonces, haber sido temporaria. Lo importante es que rompieron su alianza con los amonitas, quienes siguieron la guerra sin esperanzas de triunfar. El final de la guerra se describe en 12:29-31.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
10.4, 5 En la cultura israelita todos los hombres usaban barba, esta era señal de madurez. Así que cuando a estos embajadores se les afeitó la mitad de la barba, sufrieron una gran humillación. Cortarles sus vestimentas también los expuso al ridículo.10.6 Debido a que Hanún siguió un mal consejo, sospechó de los motivos de los embajadores y los humilló. Se dio cuenta de que David estaba enojado e inmediatamente formó sus fuerzas para la batalla. Debió haber pensado más cuidadosamente sobre ese consejo, pero aunque no lo hubiera admitido, debió haber intentado negociar con David. En cambio, se negó a admitir cualquier falta, y se alistó para la guerra. A menudo respondemos con ira, y a la defensiva, en vez de admitir que hemos cometido un error, pedir disculpas y tratar de disipar la ira de la otra persona. En lugar de pelear debemos estar dispuestos a buscar la paz.10.12 Debe haber un balance en la vida entre nuestras acciones y nuestra fe en Dios. Aquí David dice: «Esfuérzate y esforcémonos por nuestro pueblo». En otras palabras, hagan lo que puedan. Hagan planes para la estrategia de la batalla, use su mente para encontrar las mejores técnicas, y utilice sus recursos. Pero también dice, «y haga Jehová lo que bien le pareciere». El sabía que el resultado estaba en las manos de Dios. De la misma manera, debemos usar nuestra mente y nuestros recursos para obedecer a Dios, mientras que al mismo tiempo confiamos a Dios los resultados.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 460 Gén 19:38; Jue 10:7; Jue 11:12; Jue 11:33; 1Sa 11:1
b 461 1Cr 19:1
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
el rey de los hijos de Amón. Es decir, Nahas (vers. 2). Amón, un enemigo tradicional de Israel, estaba al este del Jordán entre Moab y Aram.
Hanún. Hanún era hijo de Nahas, rey de Amón, a quien Saúl derrotó en la batalla de Jabes de Galaad (1 S 11:1– 11).
Fuente: La Biblia de las Américas
El Cáp. 2Sa 10:1-19 registra los detalles del conflicto de David con los amonitas y los árameos, mencionados casualmente en 2Sa 8:12. También proporciona el trasfondo en el que se produjo el drama del gran pecado de David (Cáp. 2Sa 11:1-27).