Comentario de 2 Samuel 10:11 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Y Joab dijo: “Si los sirios son más fuertes que yo, tú me darás auxilio; pero si los hijos de Amón son más fuertes que tú, yo iré a auxiliarte.
1Cr 19:9-12; Neh 4:20; Luc 22:32; Rom 15:1; Gál 6:2; Flp 1:27, Flp 1:28.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
REFERENCIAS CRUZADAS
s 479 1Cr 19:12; Pro 20:18
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
[o] He aquí un párrafo curioso y relacionado con 20,19-24, donde encontraremos el mismo proverbio. En los países de Mesopotamia los santuarios eran con frecuencia lugares de refugio (como los pueblos mencionados en Dt 19 y Jos 20). Un buen número de marginados encontraban en ellas su refugio: fugitivos, débiles mentales… Allí se acudía a consultar a profetas y adivinos. El santuario era, pues, el centro de una actividad compleja con adivinos, intérpretes de sueños, profetas que no pronunciaban sus oráculos sino después de haber bebido vino o drogas, bufones inspirados, secretarios que ponían en verso las revelaciones… por no hablar de profesiones más dudosas (2Re 23,7) en un ambiente muy especial. Estos datos arrojan una luz sobre los orígenes y las artimañas de los «hijos de los profetas» que menciona la Biblia, lo que no quiere decir que sucediera lo mismo en todas partes: en este campo Israel estaba en franco retraso con un pueblo como el asirio y era mucho más reticente a su respecto. El libro sagrado da sobre ellos juicios diversos, positivos al principio y generalmente negativos después del tiempo de Eliseo, que se había apoyado en ellos. Se comprende, pues, el proverbio: ¿También Saúl está profetizando? Y su padre, ¿es alguien?