Comentario de 2 Samuel 24:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Volvió a encenderse el furor de Jehovah contra Israel, e incitó a David contra ellos, diciendo: “Vé y haz el censo de Israel y de Judá.”
Año 1017 a.C.
Volvió a encenderse. 2Sa 21:1-14.
e incitó. Este versículo, si se lee sin tomar en cuenta ninguna otra porción de la palabra de Dios, sería muy difícil de entender, y ha sido usado por aquellos que desean socavar la justicia de Dios, para mostrar que él buscó la ocasión para castigar por lo que él mismo incitó a David a pecar; y que cuando lo había incitado, le dio la pavorosa alternativa de escoger uno de los tres azotes por el cual su pueblo sería castigado. Aislando este pasaje es natural que estos pensamientos surgan, porque “Jehová” es el antecedente para el pronombre “él”,él incitó a David. Pero para aquellos que “buscan en las Escrituras”, esta extrema dificultad del pasaje recibe un maravilloso esclarecimiento, por la referencia de 1Cr 21:1, la traducción muestra que Satanás fue el incitador, y que el Señor muy justamente castigó a David por la muestra de orgullo manifestado. Stg 1:13, Stg 1:14; 2Sa 12:11; 2Sa 16:10; Gén 45:5; Gén 50:20; Éxo 7:3; 1Sa 26:19; 1Re 22:20-23; Eze 14:9; Eze 20:25; Hch 4:28; 2Ts 2:11.
Ve, haz un censo. 1Cr 27:23, 1Cr 27:24.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
David, tentado por Satanás, obliga a Joab a censar el pueblo, 2Sa 24:1-4.
Los capitanes, en nueve meses y veinte días, traen revista de un millón trescientos mil hombres de combate, 2Sa 24:5-9.
David se arrepiente, y teniendo la opción de tres plagas propuestas por Dios, escoge los tres días, 2Sa 24:10-14.
Después de la muerte de setenta mil, David ruega que se detenga la destrucción de Jerusalén, 2Sa 24:15-17.
David, por orden de Dios; fue a ofrecer sacrificio, donde la plaga se detuvo, 2Sa 24:18-25.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
la ira de Jehová: Este último capítulo comienza con una nota siniestra, sin embargo, muestra la misericordia salvadora como última obra de Dios.
incitó a David: Este comentario indica que Jehová motivó la acción de David, pero 1Cr 21:1 señala que fue Satanás. Ambos comentarios reflejan dos aspectos del mismo incidente. Satanás instigó el espíritu de independencia que llevó a David a numerar al pueblo, pero Dios permitió que el Diablo ejerciera esta influencia de manera que se cumpliera su plan divino (cf. con Gén 50:20). A pesar de eso, la soberanía de Jehová nunca anula las responsabilidades humanas por las acciones de uno.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
VE, HAZ UN CENSO DE ISRAEL Y DE JUDÁ. Nótese lo siguiente en cuanto al pecado de David al contar al pueblo:
(1) Aquí se afirma que Dios incitó a David a hacer un censo de Israel, mientras que 1Cr 21:1 dice que «Satanás… incitó a David a que hiciese censo de Israel». A veces Dios usará a Satanás para alcanzar sus propósitos divinos al permitirle que pruebe al pueblo de Dios (cf. Job 1:12; Job 2:6; Mat 4:1-11; 1Pe 4:19; 1Pe 5:8). Es evidente que Dios permitió que Satanás tentara a David por causa de su orgullo y falta de confianza en Dios. La voluntad de David estaba implicada en el pecado (vv. 2Sa 24:3-4; 1Cr 21:3-4), porque él pudo haberle hecho frente a Satanás.
(2) La mención de «la ira de Jehová contra Israel» presupone que Israel había cometido una grave ofensa contra Dios. La ira de Dios sólo se enciende cuando la gente peca, y es evidente que el pueblo había hecho algo que merecía ese castigo (aunque no se menciona la naturaleza de su pecado).
(3) Es probable que la naturaleza del pecado de David era el orgullo, manifestado
(a) en su liderazgo de un pueblo poderoso y numeroso, y
(b) en su vanagloria y jactancia de sus grandes logros y su fuerza. David se estaba enorgulleciendo en la capacidad humana y en las grandes cifras antes que en el poder y la justicia de Dios.
Fuente: Biblia de Estudio Vida Plena
Censo del pueblo (24:1-9).
1 Volvió a encenderse el furor de Yahvé contra Israel, impulsando a David a que hiciera el censo de Israel y de judá. 2 Dijo, pues, David a Joab, jefe de su ejército: “Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, y haz el censo del pueblo, para saber su número.” 3Joab dijo al rey: “Aumente Yahvé, tu Dios, el pueblo cien veces otro tanto como son y véalo mi señor el rey. Mas ¿para qué quiere esto mi señor el rey?” 4 Pero prevaleció la orden del rey sobre Joab y sobre los jefes del ejército, y salió Joab, con los jefes del ejército, de la presencia del rey para hacer el censo del pueblo de Israel; 5 y pasado el Jordán, comenzaron por Aroer y la ciudad que está en medio del valle y por Gad hasta Jazer. 6 Y fueron a Galaad y a la tierra de los jéteos, hasta Cades, y luego desde Dan hasta Sidón la grande; 7 fueron a la ciudad fuerte de Tiro y a todas las ciudades de los jeveos y cananeos, y, por fin, al Negueb de Judá, a Berseba. 8 Cuando hubieron así recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días; 9 y Joab remitió al rey el rollo del censo del pueblo. Había en Israel ochocientos mil hombres de guerra que esgrimían la espada, y quinientos mil en Judá.
Se ignora a qué época del reinado de David corresponde este suceso. A tenor del v.1, es el mismo Dios el que impulsó a David a que llevara a término el censo de Israel, acción que desencadena la cólera divina y provoca el castigo de la peste. El autor de las Crónicas señala que David obró a impulsos de Satán, el adversario del pueblo judío. Hacer un censo del pueblo era considerado como un atentado a las prerrogativas divinas, en cuyas manos está el poder de dar la vida y de quitarla, de cerrar y abrir el útero. Con el censo parece que se quiere poner un tope a la población, que, conforme a las promesas divinas, debía ser incalculable (Gen 13:16; Gen 15:5; Gen 22:17; Gen 26:4; Gen 28:14). Otros creen que la malicia del acto estriba no en sí mismo, sino en los motivos de vanagloria que movieron a David a ponerlo en práctica. Los encargados del censo fueron los militares, quizá por desear conocer el rey el número de personas hábiles para la guerra o porque la situación interior requería la presencia de las armas en caso de que se boicoteara la acción del rey. A Joab le pareció aquella orden fuera de lugar, porque, a su entender, el censo equivalía a limitar el crecimiento de la población. Por lo mismo, pronuncia una bendición augurando que Yahvé “aumente el pueblo cien veces otro tanto como son” y que David pueda verlo. Ante la insistencia del monarca, Joab acató la orden. El censo tuvo lugar en un período muy avanzado de la vida de David.
El itinerario seguido fue el siguiente: pasado el Jordán, comenzaron por Aroer, hoy Jirbet Arair, que domina el torrente Arnón. Aroer encontrábase en el país de Amón Que 11:33) y era el límite sur de las posesiones israelitas de TransJordania (Deu 2:36). Se menciona a Gad por pertenecer la ciudad a dicha tribu. De Jazer continuaron hacia las tierras de Galaad, entre el Yaboc y el Yarmuc, de donde pasaron a “la tierra de jéteos,” a Cades. Algunos exegetas sospechan que los comisionados llegaron a Cades, junto el Orontes, a veintiséis kilómetros al sudoeste de Homs. Otros identifican la ciudad con Cades de Neftalí (Jos 12:22) o de Galilea (Jos 20:7). De Dan (Jos 3:10; Jos 17:11) marcharon a Sidón (Jos 11:8; Jos 19:28; Jue 1:31) Y a 1a fortaleza de Tiro (Jos 19:29). Visitaron allí las ciudades de los jeveos y cananeos (Jos 11:3; Jue 3:3), tomando nota de los hebreos que vivían en medio de la población pagana. Por la costa del Mediterráneo descendieron hacia el sur, pasando al Negueb de Judá (1Sa 27:10) y Berseba, en la extremidad meridional del reino. De regreso a Jerusalén se compulsaron las notas de viaje y se confeccionó la estadística definitiva, que arrojó la cifra de ochocientos mil hombres de guerra en Israel y quinientos mil en Judá, cifra que, según 1Cr 27:23, remonta a un millón cien mil y cuatrocientos setenta mil respectivamente. Estos números han sido alterados y aumentados considerablemente. De los datos consignados en el texto, y teniendo en cuenta que en el censo no se incluyen los levitas ni los benjaminitas (Num 1:49; 1Cr 21:6), resultaría una población total de unos cuatro millones de personas.
Anuncio del castigo (1Cr 24:10-14).
10 David sintió latir su corazón cuando hubo hecho el censo del pueblo, y dijo a Yahvé: “He pecado gravemente al hacer esto. Ahora, ¡oh Yahvé! perdona, te ruego, la iniquidad de tu siervo, pues he obrado como un insensato.” 11Al día siguiente, cuando se levantó David, había llegado a Gad, profeta, el vidente de David, palabra de Yahvé, diciendo: 12“Ve a decir a David: Así habla Yahvé: Te doy a elegir entre tres cosas la que he de hacer yo a tu elección.” 13Vino Gad a David y se lo comunicó, diciendo: “¿Qué quieres: tres años de hambre sobre la tierra, tres meses de derrotas ante los enemigos que te persigan o tres días de peste en toda la tierra? Reflexiona, pues, y ve lo que he de responder al que me envía.” 14David respondió a Gad: “Estoy en una cruel angustia. Caigamos en las manos de Yahvé, cuya misericordia es grande; pero que no caiga yo en las manos de los hombres.”
El remordimiento se apoderó de David, latiéndole el corazón (1Sa 24:6); se arrepiente y confiesa su pecado. El profeta Gad es el encargado de retransmitirle el oráculo divino, que da a escoger a David entre tres castigos de progresión descendente: tres años de hambre (1Sa 21:1ss), tres meses de rebelión o tres días de peste. El texto masorético habla de siete años de hambre, cifra que corresponde a la de otros textos bíblicos (Gen 41:2755; 2Re 8:1). A David le pareció que el castigo de tres días de peste era el más benigno y el que dependía directamente de Dios, más misericordioso y clemente que los hombres.
La peste (2Re 24:15-17).
15 David escogió para sí la peste. Eran los días de la mies del trigo cuando la peste comenzó en el pueblo, y murieron, desde Dan a Bersabé, setenta mil hombres del pueblo. 16 El ángel de Yahvé tendía ya su mano sobre Jerusalén para destruirla pero se arrepintió Yahvé del mal y dijo al ángel que hacía perecer al pueblo: “Basta; retira ya tu mano.” El ángel de Yahvé estaba cerca de la era de Areuna el jebuseo. 17 A la vista del ángel que hería al pueblo, dijo David a Yahvé: “Yo he pecado; pero éstos, las ovejas, ¿qué han hecho? Caiga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre.”
Comenzó la peste al principio de verano, cayendo unas setenta mil víctimas, demostrando con ello a David que, si Yahvé había multiplicado el pueblo de Israel como las estrellas del cielo, podía en un momento segar su vida. Según el texto hebraico, la peste (deber) empezó por la mañana. Cuando el ángel exterminador (Exo 12:23) tendía la mano sobre Jerusalén, le mandó Dios que la retirase. Fue el pecado de David el que provocó el castigo; pero su arrepentimiento impidió que tomara proporciones alarmantes, diezmando la capital. Otra tradición atribuye la salvación de Jerusalén al amor que tenía Dios por ella (v.16).
Construcción de un altar (Exo 24:18-25).
18 Aquel día vino Gad a David y le dijo: “Sube y alza a Yahvé un altar en la era de Areuna el jebuseo.” 19 Subió David, conforme a la orden de Gad, como se lo había mandado a éste Yahvé. 20 Areuna, al mirar, vio al rey y a sus servidores que se dirigían hacia él, y, saliendo, se prosternó delante del rey, rostro a tierra, 21 diciendo: “¿Cómo mi señor el rey viene a su siervo?” David respondió: “Vengo a comprarte esta era y a alzar en ella un altar a Yahvé, para que se retire la plaga de sobre su pueblo.” 22 Areuna dijo a David: “Tómela mi señor y ofrezca cuantos sacrificios le plazca. Ahí están los bueyes para el holocausto; los trillos y los yugos darán la leña; 23 todo eso, ¡oh rey! se lo regala Areuna al rey. Que Yahvé, tu Dios, te sea favorable.” 24 Pero el rey respondió a Areuna: “No; quiero comprártelo por precio de plata; no voy a ofrecer yo a Yahvé, mi Dios, holocaustos que no me cuestan nada.” Y compró David la era y los bueyes en cincuenta siclos de plata; 25alzó allí el altar a Yahvé y ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos. Así se aplacó Yahvé con su pueblo y cesó la plaga en Israel.
El ángel exterminador estaba junto a la era de Areuna (llamada Ornan en 1Cr 21:18; Orna en los LXX), en donde su propietario estaba ocupado en la trilla del trigo (ν .16). Los bueyes sin bozal (Deu 25:4) arrastraban lentamente los trillos sobre las resecas gavillas, que quedaban trituradas por los guijarros incrustados en el rulo. Tan pronto como David le manifestó el deseo de comprar la tierra para levantar allí un altar, el jebuseo Areuna 1 se la entregó generosamente, con bueyes, trillos y yugos. David quiso pagársela, conviniendo en cincuenta siclos de plata, o sea, unas ciento cincuenta pesetas. Según 1 Crón, pagó David seiscientos siclos de oro. En aquel altar ofreciéronse holocaustos y hostias pacíficas (Deu 6:17-18), lo que se aplacó la cólera divina. Este sitio recibirá una mayor consagración por la edificación del templo. No fue concedido a David levantar el grandioso templo de Jerusalén, pero fue el autor de la idea y el que compró los terrenos sobre los cuales debía construirse.
Con este apéndice se cierra el segundo libro de Samuel; pero la historia de David se continuará en los dos primeros capítulos del libro I de los Reyes.
1 Les Institutions I 27.
1 Vincent, Jérusalem: DBS 898,
1 Fernández, Problemas 189-196.
3 H. Vincent-F. M. Abel, Jérusalem 2 vols, (París 1912-1926); J. simons, Jerusalem in the Oíd Testament (Leiden 1952).
4 Les ínstituttons I 178,
1 Pesnoyers, Histoire II 193.
1 Para esta profecía consúltese V. Laridon, De prophetia Nathan: “Collationes Brugen-ses,” 42 (1946) 281-289; 315-321; F. S. Porporato, II Trono Eterno promesso a Davide nel suo avveramento: “La Civiltá Cattolica,” 100 (1949, 3) 130-139; 265-274; H. Van Den Bussche, Le texte de la prophétie de Natán sur la dynastie davidique (Lovaina 1948); M. Noth, David und Israel in I1 Sam 7: “Mélanges Robert,” 122-130.
1 Tures et fonctionnaires égyptiens a la cour de David et de Salomón: RB 48 (1939) 394-4O5”
2 Ch. Virolleaud, La Legende de Kéret (París 1936);
3 Desnoyers, Histoire III 211-333.
1 Sobre pesos y medidas véase Λ. G. bvrrots, La métrol^ie ðans la Bible: RB 40 (1931 185-213; 41 (1932) 50-76; ídem. Archéohf>ie biblique vol.2 1953 24V2:3; B. Sí. Wam-Bacq., De ponderibus in Sacra Scriptura: VD 29 (1951) 341-360; Idem, De mansuris in Sacra Tapiara: VD 32 (1954) 266-274; 325-334; J. Trinquet, Métrologie Biblique: DBS 5:1212-1250.
2 A. Condamin, David cruel par la faute d’un copiste: RB 7 (1898) 253-258; H. Kruse, Ethos victoriae in V.T.: VD 30 (1950) 71.Desnoyers, Histoire II 228-230.
1 Les Institutions I 56; K. Elliger, Das Gesetz Leviticus 18: Zaw 67 (1955) 1-25; W Kornfeld, Studien zum Heüigkeitsgesetz (Viena 1952) 89-134-
1 H. Cazelles, La titulature du roí David: “Mélanges Robert” (París, 5. a.) 132
1 Sobre la composición del ejército de David véase Desnoyers, Histoire II 234-252·
1 Η . Β . Rosen, Arawna nom Hittite?: VT 5 (1955) 318-320.
Fuente: Biblia Comentada
Volvió. Tuvo lugar otra manifestación de la ira divina después del hambre de tres años que se registra en 2Sa 21:1. contra Israel. Esta incitación de David a que llevara a cabo un censo era un castigo del Señor a Israel por algunos pecados que no se especifican. Quizá los pecados de soberbia y de ambición le habían llevado a aumentar innecesariamente el tamaño de su ejército y a imponer cargas pesadas de tributos sobre el pueblo. Fuera cual fuera este pecado, es evidente que Dios estaba insatisfecho con los motivos, objetivos y acciones de David, e hizo caer el juicio. incitó a David. Satanás incitó a David a emprender este censo, y el Señor, en su soberanía y permisión, usó a Satanás para que cumpliera su voluntad. vea la nota sobre 1Cr 21:1. haz un censo de Israel y de Judá. Generalmente, un censo se hacía con propósitos militares, y este parece ser el objetivo aquí (vea el v. 2Sa 24:9). Censos para determinar el ejército potencial de Israel ya se habían hecho en el pasado (Núm 1:1-2; Núm 26:1-4). Sin embargo, este censo del ejército potencial de Israel no tenía la aprobación del Señor y surgía de motivos equivocados. David quería o bien gloriarse de la potencia de su fuerza militar, o bien tomar más territorio del que el Señor le había concedido. Desvió su confianza en Dios depositándola en el poderío militar (este es un tema constante en los Sal. cp. Sal 20:7; Sal 25:2; Sal 44:6).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Esta es la última división del segundo libro de Samuel. Lo mismo que en el caso del libro de los Jueces (Jue 17:1-13; Jue 18:1-31; Jue 19:1-30; Jue 20:1-48; Jue 21:1-25), concluye con este epílogo que contiene material no necesariamente dispuesto de forma cronológica, que da una descripción adicional del reinado de David. Hay una notable disposición literaria de las secciones en esta división del libro. La primera sección y la última (2Sa 21:1-14; 2Sa 24:1-25) son narraciones que describen dos ocasiones de la ira del Señor contra Israel. La segunda sección y la quinta (2Sa 21:15-22; 2Sa 23:8-39) son registros acerca de los guerreros de David. Las secciones tercera y cuarta (2Sa 22:1-51; 2Sa 23:1-7) registran dos de los cánticos de David.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— Haz el censo: A primera vista la ejecución del censo parte de la iniciativa divina, para así tener ocasión de castigar a Israel que se ha hecho merecedor de tal castigo por su mal comportamiento. Sin embargo, Joab considera que es un error llevar a cabo el censo y el propio David se autoinculpa más adelante (2Sa 24:10). En 1Cr 21:1 se resuelve el conflicto atribuyendo la iniciativa a Satán.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Censo y plaga
Este es un capítulo desconcertante para el lector moderno; aunque si somos perspicaces reconoceremos que las acciones de Dios, sean cuando sean, pueden ser inescrutables, fuera de nuestra comprensión. Aquí el escritor bíblico no explica por qué el Señor estaba encolerizado con Israel (1), ni por qué el censo era pecado. Existen evidencias de que en el antiguo Cercano Oriente un censo era considerado peligroso y capaz de despertar la ira divina. El hecho es que este censo fue seguido por una plaga, y el escritor bíblico ve en ella la mano de Dios. En 1 Crón. se menciona la actividad de Satanás, pero el escritor de Sam. se preocupa más por recalcar el control de Dios sobre todos los eventos históricos. Sea como fuere, la intervención de Dios fue probada por la palabra de Jehovah (11); de hecho, la plaga era el menor de tres posibles males.
El v. 16 nos presenta la era de Arauna. Como los lectores de antaño lo hubieran sabido, éste era el sitio del futuro templo, edificado por Salomón en Jerusalén. Fue precisamente en este lugar, entonces, que la presencia de Dios se reveló en esta situación de plaga. La ira y el poder de Dios habían sido demostrados; ahora también la misericordia de Dios se haría evidente en Israel.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
24.1 ¿Provocó Dios que David pecara? Dios no provoca a la gente a pecar, pero sí permite que los pecadores revelen la pecaminosidad de sus corazones por medio de sus acciones. Dios presentó a David la oportunidad con el fin de tratar con una desastrosa tendencia nacional, y quería que este deseo se hiciese evidente. 1Ch 21:1 dice que Satanás incitó a David a que lo hiciese. Los escritores hebreos no siempre diferencian las causas primarias de las secundarias. De modo que si Dios permitió que Satanás tentase a David, para ellos era como si Dios lo hubiese hecho.24.1-3 ¿Qué había de malo en hacer un censo? Se llevó a cabo un censo en Números para preparar al ejército para conquistar la tierra prometida (Num 1:2; Num 26:2). Un censo sumaba los conscriptos para el ejército. La tierra ahora estaba en paz, así que no había necesidad de alistar las tropas. Israel había extendido sus fronteras y se había convertido en un poder reconocido. El pecado de David estuvo en contar a la gente para así poder vanagloriarse del tamaño de su nación y de su ejército: su poder y su defensa. Al hacer esto, puso su fe en el tamaño de su ejército, y no en la habilidad de Dios para protegerlos sin importar su número. Hasta Joab sabía que llevar a cabo el censo no era correcto, pero David no escuchó su consejo. Pecamos de una manera similar cuando depositamos nuestra seguridad en el dinero, en las posesiones o hasta en el poder de nuestra nación. VALIENTES DE DAVIDUna de las formas en las que podemos entender el éxito de David es conociendo la clase de hombres que lo siguieron. Durante el tiempo en el que era perseguido por Saúl, David fue construyendo gradualmente una fuerza guerrera de algunos cientos de hombres. Algunos eran parientes, algunos eran parias y otros forajidos. Todos ellos tenían por lo menos una cosa en común: total devoción por David. Sus hazañas los hicieron famosos. En medio de estos hombres había grupos militares selectos como «los tres» y «los treinta». Fueron verdaderos héroes.Las Escrituras nos hacen ver que estos hombres fueron motivados hacia la grandeza por las cualidades personales de su líder. David los inspiró para que hicieran cosas más allá de sus metas y conocieran su verdadero potencial. De la misma manera, los líderes a los cuales seguimos, y las causas por las que nos comprometemos afectarán nuestra vida. La eficacia de David estaba claramente conectada a su conciencia de la guía de Dios. Fue un buen líder cuando siguió a su Líder. ¿Sabe a quién están siguiendo las personas a las que más respeta? Su respuesta lo ayudará a decidir si merecen su lealtad. ¿Reconoce además la guía de Diosen su vida? Nadie más que su Creador puede guiarlo a la excelencia.Puntos fuertes y logros :– Soldados capacitados y líderes militares– Todos poseían muchas habilidades especiales– A pesar de que se sobrepasaban en número, fueron victoriosos– Leales a DavidDebilidades y errores :– A menudo tenían muy poco en común, a no ser la lealtad hacia David y su propia pericia militarLecciones de su vida :– La grandeza se inspira a menudo por la calidad y el carácter de liderazgo– Aun una fuerza pequeña de hombres capaces y leales puede llevar a cabo grandes hazañasDatos generales :– Dónde: Procedían de todas partes de Israel (principalmente Judá y Benjamín), y también de algunas de las otras naciones circundantes– Ocupaciones: Diferentes antecedentes, la mayoría eran fugitivosVersículos clave :»Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres» (1Sa 22:1-2).Sus historias se relatan en 1 Samuel 22-2Sa 23:39. También se los mencionan en1 Crónicas 11, 12. 24.12-14 Tanto David como los israelitas fueron culpables de pecado (24.1). El pecado de David fue de soberbia, pero la Biblia no dice por qué Dios estaba enojado con el pueblo de Israel. Pudo haber sido por el apoyo que le dieron a las rebeliones de Absalón (capítulos 15-18) y Seba (capítulo 20), o quizá depositaron su seguridad en lo militar y en la prosperidad financiera, y no en Dios, como lo hizo David. Dios trató con la nación entera de Israel a través de David que dio un ejemplo del pecado de orgullo de la nación.Dios le dio a David tres alternativas. Cada una era una forma del castigo que Dios les había dicho que podían esperar si desobedecían sus leyes (enfermedad, Deu 28:20-22; hambre,Deu 28:23-24; guerra,Deu 28:25-26). David escogió sabiamente la forma de castigo que provenía más directamente de Dios. Sabía cuán brutales y crueles podían ser los hombres en la guerra, y además conocía la gran misericordia de Dios. Cuando usted caiga en un gran pecado, vuélvase a Dios. El ser castigado por El es mucho mejor que arriesgarse sin El.24.18 Muchos creen que este piso para trillar es el lugar donde por poco mata Abraham a su hijo Isaac (Gen 22:1-18). Después de la muerte de David, Salomón construyó el templo en este punto. Muchos siglos después, Jesús enseñaría y predicaría allí.24.25 El segundo libro de Samuel describe el reinado de David. Desde que los israelitas entraron por vez primera a la tierra prometida bajo el gobierno de Josué, habían estado luchando por unir a la nación y terminar con sus malvados habitantes. Ahora, después de más de cuatrocientos años, Israel por fin estaba en paz. David había logrado lo que ningún otro líder, juez o rey anterior. Su administración se basó en el principio de la dedicación a Dios, y en el bienestar del pueblo. Aun así, David también pecó. Sin embargo, a pesar de sus pecados, la Biblia llama a David un hombre conforme al corazón de Dios (1Sa 13:14; Act 13:22) porque cuando pecó, lo reconoció y lo confesó ante El. David dedicó su vida a Dios y permaneció leal a El a lo largo de su vida. Al leer el libro de Salmos adquirimos una visión más profunda del amor que David sentía por Dios.
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
NOTAS
(1) O: “él”. Véase 1Cr 21:1.
(2) O: “cuando David fue incitado”.
REFERENCIAS CRUZADAS
a 1351 2Sa 21:1
b 1352 1Cr 21:1; 1Cr 27:23
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
De nuevo. Esta frase une los eventos que siguen a la acción del cap. 21. Los cap. 22 y 23 se han intercalado en la narración.
incitó. El pasaje paralelo en 1 Cr 21:1 dice que Satanás incitó a David a que hiciera un censo. Satanás no puede hacer nada a menos que el Señor se lo permita (cp. 1 R 22:18– 23; Job 1:6– 12; 2:3– 6).
haz un censo de Israel y de Judá. Es decir, un censo por razones militares (cp. vers. 9). Tal censo representaba una falta de fe en Dios, y la confianza de que el número le daba las fuerzas necesarias para defenderse (cp. 1 S 17:26, 37, 45– 47; Sal 18:1– 3, 46– 50; 20:1– 9).
Fuente: La Biblia de las Américas
El censo hecho por David, normalmente realizado por motivos tributarios o militares, se incluye para describir los sucesos que condujeron a David a comprar el sitio donde se edificaría el Templo. El pecado de David fue que él puso su fe en la fuerza numérica en lugar de Dios. Aun Joab reconoció que aquella era una decisión necia (v. 2Sa 24:3).
incitó. Fue el mismo Satanás quien incitó a David para que contase al pueblo (véase nota en 1Cr 21:1-4).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
incitó… Esto es, Satanás → 1Cr 21:1.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Esto es, Satanás. g 1Cr 21:1.
Fuente: La Biblia Textual III Edición
[=] *Núm 25:3 *Jue 2:14 *2Re 13:3
[.] El reino ha crecido mucho. Han aumentado las tierras, los animales y los ejércitos. Israel es un pueblo numeroso y a David le viene la tentación de saber cuántos hombres hay en toda su tierra, y por eso manda hacer el censo. El censo en sí mismo no es malo. Lo malo es creerse seguro porque se tiene mucha población o soldados, o bien tener la obsesión de la cantidad, del número, olvidando lo esencial, que es la calidad. Los antiguos israelitas consideraban un tal censo como una ofensa a su libertad al hacerlo el rey se ponía en el lugar de Dios. Este tipo de pecado no era ni es propio de los soberanos, sino que a todos les gusta contar sus animales, o recordar sus hazañas, o contemplar el aviso de su cuenta en el banco. Son otras tantas formas de sentirse , cuando en realidad Dios es dueño de todo lo nuestro. Aquí, el autor presenta la peste como una intervención de Dios para castigar al rey. En esto comparte las ideas de su época. Esta fácilmente aceptaba una intervención de Yavé para matar a los israelitas, aunque ellos no eran responsables del pecado de su rey. Nos parece más acertado decir que Dios intervino mandando al profeta Gad algunos días antes de que se declarara la peste, una peste no milagrosa, por supuesto. Así quería dar a David una lección y una señal de la gravedad de su pecado, usando el lenguaje que éste podía entender. Ver lo que se dijo sobre la solidaridad en el castigo en Jos 7, y sobre el Angel de Yavé en Gén 16.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[1] El censo planeado por David es interpretado como un acto de presunción y desconfianza. Así lo reconoce el mismo rey.[10] Se le concede al rey la elección entre los tres azotes tradicionales, el hambre, la guerra y la peste.[18] David compra la era donde estará el futuro templo y ofrece los primeros sacrificios.