Comentario de 1 Reyes 8:2 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Y se congregaron ante el rey Salomón todos los hombres de Israel en la fiesta en el mes de Etanim, que es el mes séptimo.
en el día solemne. Lev 23:34; Núm 29:12-40; Deu 16:13; 2Cr 5:3; 2Cr 7:8-10; Esd 3:4; Neh 8:14-18; Zac 14:16-19; Jua 7:2, Jua 7:37.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
el mes séptimo. Salomón había acabado de edificar el templo en el mes octavo del año anterior (1Re 6:38; vea 2Cr 5:1); todos sus detalles denotaban la magnificencia y hermosura de la naturaleza de Dios y su gloria singular y trascendente. Así, la celebración no tuvo lugar hasta once meses después. Salomón programó de forma intencionada la dedicación del templo para que coincidiera con la fiesta de los tabernáculos que se celebraba en el mes séptimo, cuando habría una asamblea general del pueblo en Jerusalén. Además, era un Año de jubileo, de modo que era especialmente apropiado (Lev 23:33-36; Lev 23:39-43; Deu 16:13-15).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
— fiesta del mes de Etanín: Es la fiesta de las Tiendas (Éxo 23:14-16; Lev 23:33-36).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
REFERENCIAS CRUZADAS
i 588 2Cr 5:3
j 589 Lev 16:29; Lev 23:34; Deu 16:13
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
la fiesta. La fiesta de los tabernáculos fue el tiempo escogido para la ceremonia de dedicación después de llevar el arca al templo. La fiesta se extendió dos semanas (vers. 65) para marcar la santidad y la alegría de la ocasión (2 Cr 5:11– 13).
Fuente: La Biblia de las Américas
el mes de Etanim. Tishrio sept.-oct. (véase nota en Éxo 12:2), 11 meses después de la terminación del Templo (1Re 6:38).
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
TM añade este v., se sigue LXX → §194.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
Esto es, de los Tabernáculos. g Lev 23:23-36.
Fuente: La Biblia Textual III Edición
[.] El día de la inauguración del Templo, Dios manifiesta su presencia por la nube. Esta fue, en el Exodo, el signo visible de la presencia de Yavé junto a Israel (ver Ex 14,19 y 40,34). Más tarde, los israelitas siguieron confiados en esta presencia de Dios que los amparaba (Jer 7) desde Jerusalén. Con el correr del tiempo pasaron en los patios del Templo muchas cosas poco decentes; incluso se construyeron altares a los ídolos y se practicaba la prostitución sagrada, según la costumbre pagana (ver 2 Re 23,4-7). Sin embargo, no se dice que Yavé haya abandonado su Santuario, donde permanecía por fidelidad a su Alianza. Solamente al acercarse el fin de Jerusalén, el profeta Ezequiel cuenta una visión en que la nube sale del Templo Yavé, en adelante, va a vivir entre sus fieles que fueron desterrados a Babilonia (Ez 9,3). Más tarde, en el Apocalipsis, 15,8, el apóstol Juan verá esta nube en el Templo celestial, después de haberla visto sobre la persona de Jesús en su transfiguración.