Comentario de 1 Reyes 8:3 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Fueron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca.
los sacerdotes tomaron. Núm 4:15; Deu 31:9; Jos 3:6, Jos 3:14, Jos 3:15; Jos 4:9; Jos 6:6; 1Cr 15:2, 1Cr 15:11-15; 2Cr 5:5-8.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Los sacerdotes transportaban el arca: Todo se hacía como lo había dicho Dios.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
El traslado del arca del pacto. Trajeron el arca desde el barrio antiguo de Jerusalén, que se conocía como la Ciudad de David (1), para distinguirlo de la nueva área de la “casa” real y el templo edificado más al norte por Salomón. El arca había sido alojada allí “en medio de la tienda que David había erigido para ella” (2 Sam. 6:17), que es una expresión que sugiere que esta tienda era diferente al “tabernáculo de reunión”, el vestigio del período de Israel en el desierto, la cual también se trajo al templo con el arca. El relato del traslado del arca al templo, acompañado con holocaustos, nos recuerda al relato de su traslado original a Jerusalén por David (2 Sam. 6:12-19). Pero esta vez todo fue a escala grandiosa; la última morada para el arca no sería una tienda sino un templo magnífico, y los holocaustos consistían de ovejas y vacas que no se podían numerar (5).
Finalmente, el arca fue puesta en el santuario interior. Según nuestro autor, sólo contenía las dos tablas de piedra con los diez mandamientos, pero otras reliquias se guardaban allí (quizá en un período anterior) según Heb. 9:4 (ver Ex. 16:32, 33; Núm. 17:8-10). Sin embargo, la importancia del arca no consistía en lo que contenía sino en el hecho que simbolizaba la presencia de Dios, o más precisamente, la presencia de la gloria de Dios, con su pueblo. Por eso su pérdida a manos de los filisteos fue lamentada con las palabras: “la gloria se ha apartado de Israel” (1 Sam. 4:21, 22), y el salmista relata el mismo acontecimiento diciendo que Dios “entregó … su gloria, en manos del enemigo” (Sal. 78:61).
La conexión entre el arca y la presencia de la gloria de Dios es evidente también en el pasaje actual. Cuando los sacerdotes que habían llevado el arca y la habían puesto en su lugar salieron, la gloria de Jehovah, manifestada visiblemente como una nube, llenó el edificio de modo que los sacerdotes no pudieron continuar sirviendo por causa de la nube (10, 11). Esto es un eco de cuando Moisés erigió el tabernáculo (que contenía el arca): “Entonces la nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehovah llenó la morada. Moisés no podía entrar en el tabernáculo de reunión … ” (Exo. 40:34, 35). En ambos casos, el fenómeno indicaba la acep tación y la aprobación de Dios de lo que se había hecho; proveía una señal visible de que la gloria de Dios se alojaba ahora allí. Pero el Dios soberano no estaba obligado a morar en el templo. Poco antes de la destrucción de Jerusalén y del templo, el profeta Ezequiel tuvo una visión en la cual “la gloria de Jehovah” se iba de Jerusalén por causa de la gran maldad de su pueblo (Eze. 11:23); más tarde esta visión fue complementada por otra visión de la gloria de Dios volviendo a entrar en un futuro templo restaurado (Eze. 43:4).
La importancia del querubín con las alas extendidas se puede apreciar ahora mejor. Una versión más pequeña de estos querubines había sido adherida a la parte de arriba del arca cuando fue cons truida, y el espacio que quedaba entre las dos era el lugar donde Dios estaba presente cuando hablaba con Moisés (Exo. 25:18-22). Parece que los querubines de Salomón suplantaron a los originales indicando el lugar donde moraría la “gloria” de Dios. Ezequías más adelante ora a Dios “que tienes tu trono entre los querubines” (2 Rey. 19:15).
En respuesta a la aparición de la nube, Salomón elevó una oración dedicatoria breve en forma poética. En algunas versiones la primera oración (“Jehovah ha puesto el sol en los cielos”) viene de la versión gr. más larga que no está en el heb; la RVA la omite. Si se la acepta como original, puede ser que diga dos cosas. Primera, se podría decir que proclama a Dios como creador del sol y por lo tanto superior a éste (una afirmación importante dado que muchas sociedades antiguas adoraban al sol mismo). Segunda, provee un contraste a la siguiente oración que entonces dice que, aunque Dios es el creador de la luz, prefiere ocultarse en la oscuridad de una nube. La relación entre esto y el v. 13 desafortunadamente no es clara. Puede ser que Salomón estuviera expresando un deseo: que Dios, a pesar de su preferencia por la oscuridad, habitase en su casa sublime … para siempre; o pue de ser que haya dicho que el templo era perfectamente adecuado para un Dios que prefiere estar fuera de la vista. Pero ninguna de estas interpretaciones encaja bien con la opinión del templo que encontramos en la oración más larga a continuación y debemos admitir que el significado es incierto.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
REFERENCIAS CRUZADAS
k 590 1Cr 15:2
l 591 2Cr 5:4
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
TM registra distintas adiciones. Se sigue LXX → §194.
Fuente: Biblia Textual IV Edición
[=] *2Sam 6:1